Algunas semanas después del nacimiento de Magic, Sky estaba de vuelta en la escuela, yo me había tomado unos días para cuidar a mi nuevo bebé y Red Dark continuaba con su trabajo a medio tiempo, hablamos con los padres de Red Dark y decidimos organizar una visita ese fin de semana, haríamos una cena especial, les mostraríamos la ciudad e incluso les dije que podían conocer a mis padres si querían, Sky se estaba tomando bastante bien cuidar de su hermano cuando no podíamos prestarle atención, además parecía bastante contenta con la visita de sus abuelos, el único problema es que Sky se estresa mucho cuando tenemos visitas, se siente incómoda y a veces llora durante algunas horas en su habitación.

Ya era casi de noche y yo estaba organizando la cena, Red Dark estaba buscando a sus padres a la entrada de la ciudad y Sky jugaba un rato con Magic, normalmente no la dejaría mucho tiempo sola con él pero no tenía muchas opciones, me había retrasado un poco con la cena y aún faltaba más o menos una hora para que estuviera lista, de repente entraron a casa Red Dark y sus padres, me tomé un minuto para saludarlos y luego volví a la cocina, Sky les presentó a Magic y charlaron un rato mientras servía la cena.

-Lamento la demora –dije apenada cuando por fin estaba lista la cena y los invité a sentarse.

-Descuida cariño todo está bien –dijo el padre de Red Dark bastante contento de que estuviera lista la cena.

-No tuvimos tiempo de conocernos Sweetie, además queremos disculparnos por… bueno la forma en que actuamos –dijo su madre.

-No se preocupen, todo está perdonado –dije felizmente.

-Red Dark nos dijo que trabajas para la Princesa Celestia, ¿es cierto? –preguntó impresionado su padre.

-Sí, así es, soy su consejera, le ayudo en las decoraciones para los eventos del castillo y como los demás consejeros discutimos sobre temas importantes –expliqué.

-Y dime, ¿la Princesa toma en cuenta sus opiniones? –preguntó su madre.

-Bueno si, hace un tiempo discutíamos que podíamos hacer para ahorrar energía en la gran gala de Galope, yo sugerí que se usaran luciérnagas y papel brillante para reflejar la luz, el evento quedó muy bien –conté.

-Que interesante –dijo su madre.

-Ahora, ¿por qué no nos cuentas un poco de ti Sky? –dijo amablemente el padre de Red Dark, dichas palabras cortaron con rapidez el entusiasmo de Sky a la hora de comer, la tímida potrilla se sonrojo y se estremeció un poco.

-Lo siento Sky es algo tímida –expliqué.

-Tranquila Sky, dime ¿tienes muchos amigos en tu escuela? –continuó el padre de Red Dark intentando no sonar intimidante.

-Tengo algunos, a veces jugamos en el recreo –dijo en tono muy bajo y temeroso Sky.

-¿Qué es lo que más te gusta hacer? –preguntó el padre de Red Dark.

-Me gusta leer y volar –dijo Sky mostrando sus alas en la última palabra.

-En realidad no vuela desde el incidente –dijo nervioso Red Dark.

-¡Pero puedo volar! –dijo Sky sintiéndose limitada.

-No hace falta alzar la voz señorita –dijo Red Dark en cierta forma asumiendo mi papel.

-Y ¿Ustedes que opinan de Canterlot? –pregunté con el ánimo de romper el silencio provocado por la tensa charla con Sky y el algo tenso momento después del regaño.

-Es una ciudad muy bonita, no pareciera tener desperfectos –comentó la madre de Red Dark.

-Mañana podemos hacer un recorrido –expliqué alegremente, la conversación no cambió mucho hasta terminar de cenar, más tarde nos tomamos un rato para charlar en la sala pero como ya se hacía tarde decidimos ir a dormir, lo complicado de esa noche fue que teníamos invitados y ya habíamos organizado la habitación sobrante para nuestro nuevo hijo, aun no la usaba pero pronto los trasladaríamos allí, le ofrecimos a los padres de Red Dark la habitación de Sky, mientras que nosotros cuatro dormiríamos en el cuarto de Red Dark y mío. Las noches como esta suelen estresar mucho a mi hija, en especial cuando la sacan de su propio cuarto, a pesar de todo se había quedado dormida, estaba acostada en medio de los dos con ambos ojos cerrados y casi buscando abrazar algo o alguien.

-Te molesta si pregunto a qué se debió el regaño –pregunté en tono bajo.

-Hace días estabas muy molesta cuando intentó volar, quise desalentarla un poco –explicó el pegaso.

-No sé si sea lo mejor, Sky es pegaso después de todo –dije en tono preocupado.

-No te entiendo Sweetie, un día piensas que volar es malo, al siguiente piensas que es bueno, y no es la primera vez que cambias bruscamente de opinión –explicó algo regañón Red Dark.

-No lo sé, a veces cometo errores –expliqué sin saber que decir.

-No te gustó que la desalentara, ¿verdad? –preguntó Red Dark.

-En realidad no y pienso que la hiciste sentir mal –contesté.

-Muy bien Sweetie, estoy muy feliz de que todo esté perdonado y de que te relajes más, pero si queremos que esta familia funcione vamos a tener que ponernos de acuerdo –contestó Red Dark antes de despedirse para dormir.

Al día siguiente decidimos levantarnos temprano para poder hacer el recorrido que habíamos planeado con anterioridad, Canterlot es una ciudad grande y tiene muchos lugares bonitos, esperaba que los padres de Red Dark se llevaran una buena impresión del lugar donde vivíamos, era además la primera vez que salíamos a dar un paseo con nuestros dos hijos.

Comenzamos por la entrada de la ciudad, Canterlot no es una ciudad a la que puedas llegar con facilidad, por lo menos galopando, ya que se encuentra en una montaña, aun así con algo de esfuerzo se puede llegar sin mayores contratiempos, nos dimos una vuelta por los barrios más pintorescos de la ciudad, visitamos algunos restaurantes famosos e incluso nos detuvimos en uno a almorzar, es cierto que pocas cosas en la capital de Equestria son baratas y los restaurantes importantes no son la excepción, después pasamos por algunos museos, donde la historia de Equestria se exhibe con mucho orgullo, más que en ningún otro sitio de la ciudad, nos dimos también una vuelta por los hermosos parques y finalmente nos acercamos al castillo, el castillo es muy importante para la ciudad, no solo es el lugar donde habitan y gobiernan las princesas, donde se llevan a cabo importantes eventos, es también una escuela, posiblemente la más prestigiosa para unicornios, una escuela que desde hace siglos ha sido reconocida por formar auténticos expertos en magia.

-¿Crees que Magic Gift llegue a estudiar aquí? –preguntó la madre de Red Dark mientras apreciábamos la entrada de la escuela.

-Eso espero –contesté mirando el lugar con orgullo.

-Creo que es todo lo más importante en Canterlot –dije.

-Pues que suerte porque ya es hora de irnos, muchas gracias por mostrarnos la ciudad y te ofrecemos disculpas otra vez Sweetie por lo del otro día –dijo su madre justo antes de tomar rumbo de vuelta a casa.

-Creo que todo salió bien –dije mientras observaba como se alejaban a la distancia.

-Estoy orgulloso de ti, nunca te había visto tan tranquila –dijo Red Dark golpeándome suavemente la espalda.

-Mami ¿qué quisiste decir con qué esperas que Magic estudie aquí? –preguntó Sky.

-Es una buena escuela y me encantaría que uno de mis hijos estudiara aquí –contesté sin darme mucha cuenta de lo que decía.

-¿Uno de tus hijos? –preguntó Sky justo antes de molestarse y empezar a caminar más rápido que Red Dark y yo, no nos dijo nada durante el resto del trayecto a casa.

-¿Crees que dije algo malo? –le pregunté a Red Dark notando el evidente enojo de mi hija.

-Creo que empiezas a demostrar favoritismo –explicó, decidí no hacer mucho más esa tarde y esperar hasta la hora de dormir para extraerle un poco de información a Sky, aunque para ser honesta es bastante fácil adivinar qué le pasa.

Cuando era hora de dormir, como de costumbre me acerqué a su habitación, con la sorpresa de que ya estaba metida en su cama y no expectante a escuchar un cuento como de costumbre.

-Sky ¿Quieres que te cuente una historia? –pregunté algo extrañada por su desinterés.

-¿No tiene que contarle una historia a Magic primero? –preguntó enojada.

-Magic ya está dormido –contesté sin reclamar.

-Quizá debas vigilarlo mientras duerme, los unicornios bebe suelen tener ataques de magia –comentó en el mismo tono Sky.

-No es necesario –expliqué rápidamente.

-¿Entonces Magic puede hacer toda la magia que quiera pero yo no puedo volar? –continuó preguntando Sky.

-No, no es por eso, si tienen ataques de magia los tienen despiertos, además tu si puedes volar y no hace falta que me hables así –expliqué comenzando a enojarme un poco.

-Parece que sabes mucho sobre unicornios –dijo Sky.

-Pues, yo soy unicornio –contesté.

-Te felicito –dijo burlesca y sarcásticamente Sky justo antes de darse la vuelta para darme la espalda.

-Sky, ven aquí ahora –ordené.

-Tengo sueño –reclamó la potrilla.

-No es una opción, es una orden señorita –dije comenzando a subir el tono, acto seguido y con algo de temor Sky comenzó a acercarse a mí.

-¿Crees que por ser unicornio no te quiero? –pregunté.

-Creo que vas a querer más a Magic que a mí –explicó.

-¿Qué te hace pensar tal tontería? –pregunté ofendida por su respuesta.

-No me dejas volar, hablas mucho de esa escuela para unicornios, me abandonaste hace días en Baltimare para tener un bebe –enumeró Sky, por mucho que odiara admitirlo no era algo tan ilógico, más aun considerando que nunca le expliqué muy bien todo eso.

-Sky, no pienses así, yo los quiero igual a todos –intenté explicar.

-No te creo –dijo fríamente Sky, esas palabras me lastimaron, fue muy doloroso sentir que me hija no creía lo que le estaba diciendo y en cierta forma tenía razones para hacerlo, no quise decir nada más ya que no pude hacer más que llorar antes de irme de la habitación, me sentía muy mal, no quería actuar de esa forma, no quería hacerla sentir mal, me dejé llevar por la emoción de tener un hijo de mi misma raza que pudiera aprender de mí, algo que Sky por mucho que deseara no podría hacer totalmente, sentí que me comportaba de forma egoísta y nada equitativa.

-No te estreses tanto por eso, Sky lo olvidará pronto, solo intenta no hacer tan evidente tu emoción cuando estés frente a ella –dijo Red Dark.

-Eso me suena a mentir –dije.

-Dime algo, con toda sinceridad ¿te sientes emocionada de tener un unicornio? –preguntó Red Dark, me tomé un momento para suspirar y pensar.

-Si –contesté.

-Entonces debes entender que por muy honesta que quieras ser Sky no va a aceptar eso y siempre se sentirá celosa –explicó, eso tenía sentido en cierta forma pero no podía evitar sentir que seguía haciendo algo mal, es realmente difícil ponerme en el lugar de mi hija considerando que nunca tuve hermanos y nunca rivalicé realmente con la atención de nadie.