Algunos dicen que el tiempo vuela cuando te diviertes, otros dicen que el tiempo vuela cuando estás ocupado, algunos otros afirman que el tiempo es siempre igual, yo en este caso apoyo la segunda teoría, ha sido quizá el año más agotador de mi vida, pero puedo decir que lo he superado, durante este último año fui ascendida en mi trabajo en la escuela, por fin lo que deseaba, dictar asignaturas más avanzadas con estudiantes más maduros, el problema es que el contenido de esas asignaturas no es exactamente pan comido y preparar cada clase es algo agotador, en cambio en el castillo hemos estado bastante tranquilos, las locuras comienzan cuando vuelvo a casa, algunas veces es las 5 P.M. otras veces no tengo tanta suerte y llego una o dos horas más tarde, a veces deseo únicamente recostarme en el sofá un rato, pero soy madre de dos hijos y no puedo darme ese lujo, afortunadamente Red Dark prepara la tres comidas, limpia la casa y cuida la mayor parte del día a nuestros hijos, sin embargo cuando llego ayudo un poco a Sky con sus asuntos escolares y cuido un rato de Magic, sino tengo trabajos o exámenes que calificar me voy a dormir temprano, en caso contrario me quedo un par de horas entre los ronquidos del resto de mi familia trabajando, como dije ha sido muy agotador, pero nada que pueda conmigo, por suerte hemos terminado clases por el momento en la escuela y tengo algo de tiempo libre.
Un buen día llegué a casa a medio día, por suerte tenía la tarde libre, Sky había terminado de almorzar y estaba en la sala con sus libros de estudio mientras su hermano menor quién estaba aprendiendo a hablar jugaba un poco en el sillón.
-¿Cómo estuvo tu mañana? –preguntó Red Dark mientras servía el almuerzo.
-Atareada, quise adelantar todos mis pendientes para volver a casa temprano, sé que has estado ocupado cuidando de los niños y necesitas ayuda –contesté.
-Así es, normalmente en la tarde ayudo a Sky con su tarea mientras Magic toma una siesta, pero no hemos tenido tiempo de salir a volar un rato –explicó.
-Cuando terminen la tarea puedo quedarme a cuidar a Magic –propuse.
-Me parece perfecto –dijo Red Dark.
-¡Mamá, papá, vengan rápido! –gritó Sky desde la sala asustándonos un poco, haciendo que corriéramos de inmediato, allí encontré algo que me impactó un poco, había un libro de texto flotando rodeado de un aura color verde, en el sillón estaba Magic con el mismo color de aura en su cuerno riéndose por su acto algo burlesco hacia su hermana.
-¡Yo estaba leyendo eso! –dijo Sky quejándose, Sky ya no era tan pequeña, en un año había crecido un poco, ahora era muy responsable pero aún era algo inmadura y apegada a nosotros, al menos notamos que tenía varios amigos en la escuela.
La extraña escena fue interrumpida cuando Red Dark tomó a Magic asustándolo un poco, el susto hizo que el libro flotante cayera al suelo.
-¡Mi hijo sabe magia! –dije emocionada, Red Dark no quiso hacer comentario alguno, unos segundos después entendí porque, Sky nos miraba enojada por la forma en que nos tomamos la escena, no solo estábamos prestándole mucha atención a su hermano menor, sino que además la desconcentramos e incomodamos. Un rato más tarde como habían planeado Sky y su padre salieron a dar un paseo, yo me quedé en casa algo extasiada por Magic quién estaba aprendiendo a controlar su magia, estaba conmovida por ver a una criatura tan pequeña y adorable hacer magia, podría decirse que quedé perdidamente enamorada, pasamos así un buen rato simplemente mirándolo intentado hacer magia mientras yo le dirigía algunas palabras de aliento que quizá no entendía, pasó más o menos una hora cuando de golpe se abrió la puerta del frente, entró entonces una furiosa pegaso sin decir palabra alguna, ni siquiera un forzoso saludo, solo emprendió camino escaleras arriba hasta su habitación, detrás de ella un no muy feliz pegaso que parecía portar malas noticias.
-¿Qué tal estuvo el vuelo? –pregunté ignorando lo ocurrido segundos atrás.
-No del todo bien, Sky estaba bastante enojada y simplemente empezó a volar muy rápido hasta que chocó con otro pegaso en el cielo, nadie salió herido pero no fue nada agradable –contó.
-¿Qué ocurrió exactamente? –pregunté.
-Bueno verás, cuando llevábamos un rato en el cielo, empecé a elogiarla por su forma de volar, después de eso comenzó a preguntarme porque te habías emocionado tanto por un libro flotando, yo intenté explicarle que es un acontecimiento importante para un unicornio hacer magia por primera vez, después de eso ella hizo la comparación directa con los pegasos y dijo que tu solo te enojaste cuando ella voló por primera vez y que ni siquiera la viste, después de eso se puso histérica parecía querer golpear algo y se puso más agresiva hasta que se calmó un poco un rato después –contó el pegaso.
-Esto es malo, Sky se está volviendo cada vez más celosa y ya no es la niña pequeña que llora cuando se siente mal, ahora expresa las cosas de otra forma –comenté.
-¿Se te ocurre algo? –preguntó.
-Solo una idea, y no sé si funcione –expliqué.
-Se me ocurre ponerme alas temporales y volar con Sky durante una tarde, quizá eso le quite algo de celos –comenté.
-A mí se me ocurren por lo menos tres problemas con tu idea –respondió Red Dark.
-Estás exagerando –dije.
-Primer problema, ¿cómo puedes ponerte alas temporales? Segundo problema, suponiendo que las tuvieses ¿sabrías volar?, Tercer problema, suponiendo que sabes volar y tienes alas saltará tu instinto maternal en el aire y ella se molestará aún más contigo –comentó.
-Vaya, cuando dices algo lo dices en serio, pero sigo pensando que exageras –comenté.
-Inténtalo si quieres, de todas formas no tienes mucho que perder, solo procura no hacerte daño –dijo Red Dark.
Tenía algo de razón pues un hechizo para crear alas temporales no es nada sencillo, por suerte trabajo en una escuela de magia y encontrar a alguien que sepa y lo haya hecho antes no es muy complicado, ignorando lo ocurrido con Sky ese día para centrarme en mi nuevo plan, esperé a ir a trabajar al día siguiente, a esas alturas no habían estudiantes pero si profesores y casi siempre dispuestos a ayudar, el problema era explicarles la razón, pero de alguna forma mis rebuscadas explicaciones dieron frutos.
-El hechizo salió bien, dura 24 horas, espero que te sirva para decorar el salón principal del castillo, ¿no podías utilizar una escalera? –preguntó la maestra a la que le pedí el favor justo después de ejecutar un hechizo que me dio brillantes alas de mariposa.
-Donamos todas las que teníamos a la caridad –expliqué improvisadamente.
-Ajá –contestó extrañada mientras se marchaba sin pensar más en el tema. Como se me hacía algo tarde para ir a almorzar me fui a casa, quise ser traviesa e irme volando así además llegaría más rápido, ya quería ver el rostro de Sky y Red Dark cuando me vieran.
Llegué a casa en pocos minutos, quizá el doble o triple de rápido que caminando, puse una sonrisa de oreja a oreja y tarareando entré a casa para toparme con un pegaso color rojo que no me dejó atravesar más allá de tres metros de la puerta.
-Tenemos que hablar –dijo Red Dark sin saludar ni nada por el estilo antes, en ese momento mi euforia se bajó, por otro lado supuse que no era algo tan grave y pensaba que de cualquier forma mis alas temporales opacarían las malas noticias.
-Recibí una carta de la escuela de Sky –dijo en tono de preocupación.
-Toma, yo ya la leí –dijo justo antes de pasarme el trozo de papel.
Señor Red Dark y señora Sweetie Dash, lamento comunicar mediante esta carta, que su hija Sky Dash ha estado incurriendo en faltas disciplinarias el último par de días, se le ha llamado la atención por parte de sus maestros y ha sido citada a la oficina del director en dos ocasiones sin ninguna mejoría aparente, no hemos tenido otra alternativa que suspenderla durante un día de clases completo y esperamos que puedan asistir a nuestras instalaciones en la tarde de hoy para hablar sobre el comportamiento de su hija, si sus conductas persisten tendrá que ser expulsada de nuestra escuela.
Gracias por su atención.
Dirección general
Canterlot, Equestria.
Tantos sentimientos mezclados a la vez, me sentía más decepcionada que nunca en mi vida y sentía unas terribles ganas de gritarle a Sky, además estaba asustada de lo que tenía que enfrentar, nada más y nada menos que un reunión donde cuestionarían nuestro trabajo como padres, sin mencionar el hecho de que no sabía con certeza que había ocurrido e imaginaba que Red Dark tampoco lo sabía, pero con solo reflexionar un momento uno se lo puede imaginar.
-¡Sky, baja aquí en este instante! –grité como nunca antes en toda mi vida, fue tan aterrador el grito que tambaleó un jarrón de la sala, Magic despertó de su siesta e incluso Red Dark quien estaba a mi lado casi quiso apartarse de mí y quedó boquiabierto, parecía que me saldría espuma por la boca de lo enfadada que estaba.
-¡¿Qué demonios significa esto?! –grité sin ninguna piedad mientras sostenía el odioso pedazo de papel en la cara de Sky. La potrilla no dijo palabra alguna simplemente se dio media vuelta y empezó a caminar.
-¡Te acabo de hacer una pregunta y mírame a los ojos cuando te hablo! –grité nuevamente sin ninguna piedad, la potrillas hizo caso omiso y continuó caminando hasta su habitación.
-¡Bien no digas nada si no quieres, pero estás castigada! –concluí, Red Dark me miró extrañado.
-Jamás te había visto así antes –dijo con voz temblorosa.
-Nunca pensé que llegaríamos a este extremo –dije ya mucho más calmada pero comenzando a llorar.
-Llegaremos a una solución –dijo Red Dark intentando reanimarme.
-Eso espero, y ya tengo un buen castigo en mente –dije sonando un poco malvada en la última parte.
