Los nervios son una sensación muy extraña, yo diría que en muchos casos desagradable, es como si sintieras que cualquier cosa puede salir mal en cualquier instante, el corazón te late tan rápido que casi quieres poner tus pezuñas en tu pecho para evitar que se salga, empiezas a sudar y es normal temblar un poco, no es la primera vez que me siento tan nerviosa, pero es la primera vez que me siento tan nerviosa en el papel de madre, Red Dark y yo decidimos ir hasta la escuela, si estábamos los dos se reducían a 0 los mal entendidos y si creían que faltaba interés de nuestra parte difícilmente habría otra forma de refutarlo, mis padres accedieron a cuidar y sobre todo a vigilar a mi castigada hija, tan solo había una cosa extraña, tenía alas en mi lomo, muy posiblemente lanzarían comentarios acerca de eso y peor aún creerían que estoy loca.

Al llegar estaba todo muy solitario, creo que en las tardes suelen ir algunos potrillos a realizar actividades extracurriculares y los maestros utilizan el tiempo para calificar evaluaciones y tareas y organizar los salones, al parecer nos reuniríamos tanto con la maestra del grupo de Sky como con el director de la escuela aunque la carta no era muy clara en ese sentido, de todas formas me sentía aterrada.

-¿Ustedes son los padres de Sky? –preguntó una pony con mucha seriedad.

-Si señora –contesté nerviosa.

-Bien, síganme –indicó, nos hizo pasar a un salón de clases muy callado, allí estaba además el director de la escuela, estaban dos asientos para que pudiéramos sentarnos.

-Buenas tardes, tenemos que hablar muy seriamente de su hija –dijo el director yendo directamente al punto.

-En la mañana estábamos haciendo una actividad en clase, la actividad consistía en mencionar las cualidades de cada raza pony… -comenzó a contar la maestra, no necesitaba ni una palabra más para entender hacia donde iba el asunto, aun así me interesaba conocer la historia completa.

-Sky cambió un poco la dinámica de la clase mencionando defectos de los unicornios, fue muy grosera tanto que hizo llorar a algunos de sus compañeros, tan solo le llamé la atención esperando que fuera solo un comportamiento algo anormal nada más, más tarde en el recreo hubo una pelea entre los unicornios y los pegasos de la escuela, hubo muchos golpes, cerca de 20 estudiantes terminaron en la oficina del director y casi todos afirmaron que Sky comenzó la pelea –continuó, a cada palabra me desesperaba más.

-¿Es todo? –preguntó Red Dark.

-¿Le parece poco señor? –preguntó indignada la maestra.

-No, no es todo, más tarde mientras les dimos un espacio a los estudiantes para jugar y Sky no tuvo una mejor idea que jugarle bromas a todos sus compañeros unicornios –concluyó.

-En el tiempo que su hija lleva estudiando aquí nunca se comportó de esa forma, ¿tienen alguna idea de que le ocurre? –añadió la maestra, Red Dark y yo nos miramos el uno al otro y cuando supimos que conocíamos la respuesta a esa pregunta el habló.

-Sky acaba de tener un hermano y es unicornio –dijo el pegaso.

-Entiendo, pero me temo que a pesar de eso su comportamiento debe cambiar –explicó el director.

-Lo sabemos, pero no estamos seguros de que debemos hacer, entiéndanos no estamos siendo malos padres –dije empezando a sonar triste.

-No se preocupe, no pensamos eso, aunque sugerimos que Sky esté en una terapia psicológica durante un tiempo –explicó.

-Nos parece bien –dijo Red Dark asumiendo que estaría de acuerdo también, no es que no lo esté pero no dejaba de asustarme.

-Por cierto, sería excelente que hablaran con ella al respecto y creemos que quizá necesite un tiempo con sus padres para reflexionar por eso ojala puedan aprovechar el día de suspensión que tiene –explicó, de repente comencé a llorar.

-¿Le pasa algo señora? –preguntó sin demostrar excesivo interés la maestra.

-Lo siento, es que nunca pensé que mi hija fuera suspendida, siempre se ha portado bien –dije aun llorando un poco.

-Descuide no pensamos juzgarla por ello, pero estábamos pensando que se involucraran también en la terapia psicológica –continuó.

-Me parece bien, pero será algo difícil con mi trabajo –expliqué.

-Encontraremos un espacio, bien eso es todo lo que teníamos que comentar, siéntanse orgullosos de saber que su hija es una excelente estudiante –dijo amablemente el director antes de despedirse, esa última frase me hizo sentir algo mejor, pero aún me sentía terrible y quería tener una dura charla con Sky a la vez que le dejara algo no que fuera simple agresión, pero sería complicado.

Pasé todo el camino de regreso a casa pensando en que le iba a decir exactamente a Sky, era complicado, si sonaba demasiado agresiva solo iba a conseguir asustarla y que no entendiera mi punto, aunque de cierta forma eso de gritarle ya lo habíamos superado un poco, por otra parte si no sonaba agresiva y simplemente era la madre comprensiva de siempre pensaría que lo que hizo no estaba tan mal, cosa que ciertamente no era cierta, no a muchos niños los suspenden de la escuela, normalmente son los que tienen padres más desatentos, lo cierto es que debía decirle algo que calara hondo en ella de alguna forma.

-Sky tenemos que hablar, muy seriamente –dije en tono bajo entrando a su habitación.

-¿No tuviste suficiente con gritarme como demente al medio día? –preguntó desanimada la potrilla mientras leía un libro.

-No, quiero decir, estaba muy enojada, pero tenemos que hablar –expliqué.

-Está bien, solo no me grites, por favor –pidió, en cierta forma entendí sus exigencias, por otro lado en algún punto tendría que sonar regañona, era eso o llegar hasta el fondo de lo que sentía.

-Trato hecho –contesté a lo que Sky se dispuso a escucharme.

-Me contaron en la escuela que tienes problemas con los unicornios, ¿te han hecho algo malo? –pregunté.

-Solo uno, me quitó a mi madre –explicó tajantemente.

-¿Quieres sacarte esa tontería de la cabeza? Sabes que no es cierto –dije empezándome a enojar por lo dicho.

-Y ¿Tú quieres dejar de pensar que todo lo que siento es una tontería? –contestó algo agresiva.

-No me levantes la voz jovencita –dije.

-Pensé que teníamos un trato, cada vez que uno de ustedes me ha preguntado cómo me siento me han dicho que es una tontería, explícame ¿por qué es una tontería? –dijo.

-Está bien lo siento, quizá he sido un poco insensible, pienso que es una tontería porque te quiero sin importar tu raza –expliqué.

-Cuando nació Magic te brillaban los ojos y saltabas de alegría –comenzó a contar.

-Sentí lo mismo contigo –contesté.

-No te molestaste en verme volar por primera vez, al contrario casi me lo prohíbes –continuó.

-Bueno yo…. –contesté sin saber que decir.

-Ya estás buscándole escuela para Magic y parece que es tu sueño que uno de tus hijos estudié allí –continuó.

-Yo… -de nuevo me quedé muda.

-¿Quieres admitir que si fuera unicornio me tratarías diferente? –preguntó.

-¡Eso no es cierto! –grité.

-Lo estás haciendo de nuevo –gritó ella.

-Tú no estás ayudando –dije intentando bajar el tono.

-Bien, responde una pregunta… -comenzó.

-Te ahorraré tiempo, la respuesta es sí, cuando íbamos a tener me hubiese gustado que fueras unicornio –dije quebrando mi voz a cada palabra.

-¿Cómo supiste que te preguntaría eso? –preguntó sorprendida Sky por mi reacción y por mi respuesta.

-Si yo fuera tú me preguntaría lo mismo, además te conozco desde que naciste y sé muy bien que es lo que hace sentir mal a mi pequeña –dije mientras no paraba de soltar lágrimas.

-¿Por qué lloras? –preguntó mucho más calmada.

-Porque tienes toda la razón, te he tratado muy diferente como si los pegasos no valieran la pena, pero estoy dispuesta a cambiar eso –expliqué mientras decidida extendí mis temporales alas de mariposa con actitud decidida.

-¿De dónde sacaste eso? –preguntó confundida.

-Eso no importa, lo importante es que tú y yo volaremos, juntas, justamente ahora –continué, sin darle opción a Sky la arrastré afuera donde comencé a levantar vuelo.

-¿Qué esperas cariño? –pregunté mientras daba un par de vueltas feliz.

-¿Estás segura de esto? –preguntó confundida Sky.

-Totalmente, vamos deja de parlotear y mueve esas alas –dije empezando a dejarme de preocupar por lo que decía, al principio estuvimos volando con velocidad una al lado de la otra en línea casi recta, me tambaleaba cada tanto pero llevaba un poco el control.

-Debes tener cuidado –dijo Sky.

-Estoy bien, no te preocupes –contesté, los papeles parece que comenzaban a cambiar, continuamos volando, nos empezamos a divertir en especial al ver que los pegasos la pasaban muy bien allá arriba donde otras criaturas difícilmente llegaban, era increíble la sensación de velocidad y vértigo, las piruetas, la libertad, en pocos minutos creo que había logrado forjar el vínculo que deseaba entre Sky y yo, todo iba bastante bien hasta que de repente me choqué por accidente con una construcción, lo que inevitablemente dañó una de mis frágiles alas temporales.

-¡Sky ayúdame! –grité en un inútil intento por aletear el ala que no estaba dañada, Sky voló hasta mi al notar que caía con velocidad, estábamos a 20 quizá más metros de altura, sin duda caer desde esa altura era mortal.

-¡Pesas mucho! –gritó Sky mientras inútilmente intentó evitar mi caída, con una leve disminución en mi velocidad continué cayendo, el suelo no estaba muy lejos y se empezaba a ver con claridad.

-¡Mamá, eres unicornio ¿lo olvidas?! –gritó Sky al verse obligada a soltarme y verme caer.

-Oh cierto –dije justo antes de hacer brillar mi cuerno para parar mi caída la cual había sido detenida justo a tiempo, cuando prácticamente me congelé en el aire vi el suelo a solo un par de metros de mí, finalmente después de un par de segundos me dejé caer en un suave impacto.

-¿Estás bien? –preguntó Sky mientras abría mis ojos.

-Sí, estoy bien, aunque no puedo decir lo mismo de estas cosas –expliqué, mirando los dos despedazados trozos de alas que tenía en mi espalda.

-¿Hiciste todo eso por mí? –preguntó Sky ilusionada.

-¿Hacer qué? –pregunté.

-Ponerte alas temporales, volar conmigo, divertirte a pesar de que te podías lastimar –contestó.

-Claro que lo hice por ti, es lo menos que podía hacer después de la forma en que te traté.

-Yo tampoco me he portado muy bien últimamente –dijo arrepentida Sky.

-Lo sé, hablaremos de eso luego, solo espero que entiendas que el hecho de que seamos de diferentes razas no impide que te quiera mucho, además lamento que odies a los unicornios –dije desilusionándome en la última parte.

-No los odio, es solo que a veces parece que se divirtieran más que los pegasos –explicó.

-¿Es una broma? Jamás me había divertido tanto en toda mi vida, ustedes los pegasos tienen mucha suerte –dije emocionada.

-No tanta, si fuera pegaso ya no tendría mamá –dijo derramando lágrimas Sky.

-¿Ahora te das cuenta de que no hay razón para estar celosa? –dije mientras me acercaba a ella.

-Creo que sí, no importa de qué raza seas siempre tendrás cualidades únicas –comentó.

-¿Y….? –pregunté esperando que completara su respuesta.

-Y tus padres te van a querer igual –completó.

-Esa es mi hija –dije felizmente mientras la abrazaba.

-Muy bien, vámonos a casa, tu padre y yo vigilaremos que hagas tus tareas mientras estás suspendida y nos ayudarás cuidando de tu hermano, ah y también organizando toda la casa de arriba abajo –comenté imponiéndome un poco y notando como se decepcionaba Sky.

-Y tienes que prometerme que no volverás a portarte de esa forma en la escuela –dije mientras paramos la caminata.

-Lo haré si prometes no volver a hacer algo tan peligroso –dijo Sky.

-Trato hecho –dije riéndome un poco y abrazándola de nuevo, lo creyera o no solo hizo falta que estuviera al borde de la muerte para que mi hija reaccionara, bueno ahora que lo pienso si hubiese sabido que podía morir mejor le hubiese gritado, en cualquier caso seguramente las cosas empezarían a cambiar entre nosotras.