Todo cambió muy rápido desde aquella curiosa y quizá necesaria experiencia, Sky dejó de comportarse mal y ciertamente un par de sesiones psicológicas fueron suficientes para calmar la situación, se disculpó con sus compañeros y cumplió con sus castigos, estaba aliviada de que todo hubiese pasado, pero habían más novedades, Magic había crecido un poco tenía ya casi un año y había aprendido a hablar, mejor aún estaba comenzando a enseñarla algo de magia sencilla, aunque aún no sabía controlarla de vez en cuando levitaba cosas y provocada algún desastre en casa, tuvimos que empezar a restringirle un poco la magia o nos volvería locos, comenzó a volverse algo más independiente y era bastante curioso, además de cariñoso, eso sí, costaba bastante hacerlo dormir ya que era muy inquieto y algo miedoso.
Era una tarde de invierno, en esa época Canterlot era muy bello pero a veces la nieve dificultaba el transporte y por lo tanto mi regreso a casa, estaba tardando más de lo usual.
-¡Ya llegué familia! –dije feliz al abrir la puerta.
-Qué suerte, estaba a punto de llamar a la policía –dijo Red Dark un poco en broma.
-No exageres –contesté.
-¿Dónde están mis bebes? –pregunté emocionada por querer verlos.
-En sus habitaciones, ¿puedes decirles que bajen a comer? La cena se enfría –contestó, después eso y entre risas bajaron las escaleras para disponerse a cenar con nosotros.
-Papi ¿Qué son esas cosas extrañas que tiene Sky en la espalda? –preguntó inocentemente Magic.
-Son alas, y no son extrañas, son muy útiles, mira yo también tengo –contestó Red Dark mostrando sus alas.
-Se ven graciosas –dijo Magic mientras se reía.
-¿Graciosas? –preguntó algo lastimada Sky.
-Y ¿por qué su melena es tan rara? –continuó preguntando lleno de curiosidad Magic.
-Mi melena no tiene nada de raro –dijo Sky sintiéndose mal, esa conversación no trascendió, simplemente se guardó silencio casi el resto de la cena, al terminar Sky fue a su habitación a leer un libro como de costumbre, mientras Magic se quedó con su padre y yo en la sala jugando un rato, más o menos una hora después se levantó y subió al segundo piso, volvió poco después algo triste.
-¿Qué te pasa cariño? –pregunté un poco preocupada.
-Sky no quiere jugar conmigo –dijo desanimado el unicornio, ante esas palabras subí hasta su habitación para hablarle.
-¿Por qué no quieres jugar con tu hermano Sky? –pregunté mientras la veía muy concentrada en un libro de fantasía.
-Porque dijo que mi melena era rara, además no sé qué podemos jugar –explicó.
-Él no lo dijo en serio, estoy segura, y seguro que algo se les ocurrirá –contesté.
-Está bien –contestó algo obligada, minutos después estaban juntos en la sala de estar donde yo en la mesa calificaba algunos trabajos y leía algunos textos mientras Red Dark leía el periódico.
-¿A qué quieres jugar hermanito? –preguntó Sky mientras se sentaba en el suelo de la sala.
-Mmmm ¡ya se! –dijo emocionado mientras se subía al lomo de Sky y tomaba los extremos de sus alas estiradas.
-¡¿Qué estás haciendo?! –preguntó algo asustada Sky.
-Eres una pony, ¿no? –dijo Magic de forma algo altanera.
-Sí, pero eso duele, ¡suéltame! –contestó, acto seguido algo enfadada lo catapultó desde su lomo hasta el sofá de forma algo violenta lo que hizo que el potrillo estallara en lágrimas.
-¡Sky debes tener más cuidado! –dijo algo enojado Red Dark quien intentaba consolar a su hijo.
-¡Pero el comenzó! Mamá, díselo –solicitó Sky.
-Hazle caso a tu padre cariño –dije aún concentrada en lo que hacía, no ocurrió mucho más esa noche, el golpe que se llevó Magic no lo lastimó mucho, pero siendo un potrillo asustadizo ese tipo de cosas lo hacen sentir mal, Sky estaba algo molesta y refunfuñaba cada vez que escuchaba a su hermano menor llorar como si se estuviese desangrando o algo así.
-No va a ser fácil hacer que se duerma –le comenté entrando a su habitación lentamente.
-¿Entonces es mi culpa cierto? Yo no hice nada, Magic me estaba lastimando –dijo Sky enojada por no haber justicia en el asunto.
-Lo se cariño, pero es tu hermano menor, debes ser cuidadosa con él –expliqué.
-Pero cada vez que yo hago algo mal me regañan y a él no le dicen nada –reclamó de nuevo Sky.
-Es cierto, eso es porque eres mucho más madura que él y no sabe muy bien lo que está bien y está mal, pero tú puedes enseñarle –expliqué.
-No sé si quiera que se me acerque de nuevo –comentó enojada Sky.
-Cariño no seas tan dura con él –dije justo antes de despedirme para dormir, estaba empezando a notar desde esa noche porque los hermanos se suelen llevar mal, los hermanos menores hacen enfadar sin querer a los mayores y estos no les tienen paciencia, por lo menos hasta que ambos alcanzan un nivel de madurez adecuado.
A la mañana siguiente despertamos todos con normalidad, excepto por algo que no era normal, Magic no había salido de su cama, estaba pálido y tenía fiebre, además de toser cada cierto tiempo y estornudar.
-Magic está resfriado, creo que hacía mucho frio anoche –expliqué al verlo.
-¿Puedes prepararle algo de sopa caliente? –pregunté.
-Está bien, pero no sé si pueda estar atento de él todo el día, pensaba arreglar toda la casa –contestó Red Dark.
-De acuerdo, Sky puede ayudarte a cuidarlo –propuse.
-No me gusta que vayas a trabajar con este clima cariño –dijo preocupado Red Dark.
-Tranquilo estaré bien, además si algo me llega a pasar la Princesa mandará ayuda de inmediato –contesté.
-Bueno eso me hace sentir mejor, que tengas un buen día –dijo Red Dark.
-Gracias, igual tú –contesté justo antes de irme.
-Sky necesito que me hagas un favor, tu hermano está enfermo y necesito que lo cuides mientras hago algunas cosas en la casa –explicó Red Dark pocos minutos después de mi partida cuando Sky se había levantado.
-¿Tengo qué hacerlo? –preguntó algo asqueada por la idea Sky.
-Tu hermano es muy asustadizo y se sentirá triste sin nadie que esté a su lado, además debe guardar cama y cuidarse para que se recupere –explicó el pegaso.
-Está bien –dijo algo obligada Sky.
-Ah y cariño… se me amable con él, no quiere hacerte daño, solo estaba jugando anoche –dijo Red Dark, Sky aceptó sin decir nada y se fue a la habitación de Magic mientras su padre iba a la cocina a preparar sopa caliente para él.
-Buenos días Magic ¿Cómo te sientes? –dijo Sky intentando ser positiva.
-Mal –contestó tajantemente su hermano mientras tosía.
-Bien, ya que no necesitas nada te dejaré tranquilo –dijo Sky esperando haberse librado de tan aburrida tarea.
-Espera… -dijo su hermano.
-¿Qué quieres? –preguntó Sky.
-¿Me vas a dejar solo? –preguntó triste Magic.
-No te va a pasar nada –contestó Sky justo antes de marcharse de la habitación, todo parecía ir según el plan de la pegaso, hasta que pasados un par de minutos comenzó a llorar con la mala suerte de que su padre se estaba acercando con la sopa.
-Sky, ven acá por favor –pidió su padre.
-Te pedí que cuidaras a Magic –reclamó Red Dark.
-No es mi culpa que sea un llorón –se excusó Sky.
-Por eso necesito que lo cuides, por favor sé que puedes hacerlo –pidió Red Dark sonando más amable que la primera vez.
-Está bien –dijo Sky.
-Gracias, ahora llévale esta sopa y has que se la tome completa –explicó dándole la sopa a Sky.
-Bien hermanito, es hora de la sopa –dijo Sky entrando en la habitación de Magic.
-¡No quiero sopa! –reclamó Magic aun lloriqueando.
-Así que no quieres recuperarte ¿verdad? Porque si tomas esta sopa te sentirás mejor enseguida –explicó Sky en tono persuasivo.
-¿Lo dices en serio? –preguntó Magic, Sky asintió con la cabeza muy convencida.
-Está bien –accedió Magic, Sky pasó la siguiente media hora ayudando a su hermano y motivando cada vez que se negaba a tomar otra cucharada.
-¿Te sientes mejor? –preguntó Sky.
-Sí, un poquito –contestó su hermano.
-Bien –dijo Sky poniendo el tazón a un lado.
-Pero tengo frio –dijo Magic, temblando, Sky se quedó pensativa un momento y luego corrió a su habitación a buscar algo.
-Toma, cuando era más pequeña mamá me regaló esta manta para estar caliente en las noches frias, puedes usarla –explicó Sky.
-Gracias –dijo Magic bostezando un poco.
-Creo que tienes sueño, deberías dormir un poco –dijo Sky, justo después Magic se quedó dormido plácidamente, Sky aprovechó para ir a comer algo ya que estar con su hermano no le había permitido desayunar.
-¿Magic está mejor? –preguntó el padre de Sky.
-De hecho si, y creo que… -contestó Sky quedándose pensativa un momento.
-¿Qué cosa? –preguntó Red Dark.
-Creo que me estoy divirtiendo –concluyó.
-Tener hermanos puede ser muy divertido Sky, solo se necesita ser un buen hermano –explicó su padre.
-¿Ser un buen hermano? –preguntó intrigada Sky.
-Sí, yo tengo dos hermanos mayores, cuando era pequeño era muy travieso pero ellos me aguantaban, crecimos y nos volvimos grandes amigos, aunque hace tiempo que no nos vemos.
-Wow, nunca me contaste que tenías hermanos –dijo Sky.
-Nunca preguntaste –contestó.
-Jejeje, bien iré a cuidarlo por si despierta, Sky corrió de nuevo a la habitación del potrillo el cual seguía dormido por lo que tomó un libro y se sentó en el suelo de la alcoba. Cuando despertó estuvieron bromeando un rato, Sky se aseguró de que no tuviera ningún inconveniente, llegado el medio día ambos ponies deseaban ir a almorzar.
-Tal vez no debas pisar el suelo, está muy frio –advirtió Sky.
-Pero tengo hambre –refunfuñó el unicornio.
-Hay algo que podemos hacer… -empezó a proponer Sky.
-Puedo llevarte en mi lomo hasta el comedor –concluyó la propuesta.
-¿Harías eso? No espera, ¿Me vas a lastimar de nuevo? –preguntó asustado Magic.
-No, tranquilo estarás bien, lo prometo –explicó Sky, Magic sonrió y cuidadosamente su subió al lomo de su hermana.
-Solo no sujetes mis alas por favor –solicitó la pegaso antes de arrancar, acto seguido empezó a galopar feliz escaleras abajo, ambos ponies reían de lo divertido que resultaba el paseo, sin darse cuenta se desviaron de su trayecto y estuvieron un par de minutos jugando en el piso inferior de la casa, a lo que finalmente se dieron cuenta de que era un tanto peligroso y fueron con calma hasta el comedor.
-¿Se divirtieron niños? –pregunté al verlos entrar riendo al comedor.
-Si –contestaron al unísono.
-Papá ¿crees que yo podría llevar a Magic a dar un paseo volando? –preguntó Sky muy temerosa por la respuesta.
-No lo sé cariño, suena peligroso, además no creo que tu madre esté de acuerdo –contestó Red Dark.
-¿Mami? –preguntó mirándome con ojos casi de súplica, me quedé un momento buscando las palabras correctas.
-Está bien, pero tendrá que ser cuando Magic se recuperé y con tu padre a su lado –contesté dando mi aprobación.
-Gracias, gracias, gracias –dijo felizmente Sky.
-Y necesitarás riendas –añadió Red Dark.
-¿Qué son riendas? –preguntó nuevamente confundida Sky.
-Son cuerdas, para que Magic pueda sujetarse –explicó.
-Ohh, está bien –dijo Sky feliz, no recuerdo la última vez que la vi tan feliz, por fin comenzaba a llevarse bien con su hermano.
