Recuerdo muy bien ese día de trabajo, si me preguntaras de cualquier otro día mundano de mi vida simplemente te respondería lo que hago a menudo jamás recordaría los detalles, ese día parecía otro del montón, con algunas diferencias importantes.

Ese día tuvimos algo así como una junta extraordinaria en la escuela, lo que la hacía más extraordinaria aun, era el hecho de que la Princesa Celestia la presidia.

-Miembros de la planta de profesores de la escuela de magia para unicornios súper dotados y del jardín de niños mágico, cómo quizá algunos sepan y quizá algunos otros no, el director de nuestra escuela renunció para dedicar el resto de sus días a su sueño de recorrer Equestria, además la directora de nuestro jardín de niños mágico se jubilará en pocos meses –comenzó a explicar.

-Es por ello que reuní a toda la planta profesoral de ambas escuelas hoy aquí, tendremos que suplir esas vacantes y ustedes elegirán quienes serán candidatos a ambos puestos, cada uno votará por quién desea nominar para director o directora de la escuela y director o directora del jardín de niños, tengan en cuenta que asumir el puesto es una gran responsabilidad por lo tanto la nominación es voluntaria y el que desee puede rechazarla, los tres que obtengan más votos en cada categoría serán evaluados y entrevistados por mí para elegir a los nuevos directores –concluyó justo antes de que todos tomáramos papel y pluma para escribir nuestros votos, ya he participado de votaciones así antes, por lo general para conformar los diferentes comités que tiene la escuela, no considero que sea algo muy trascendental, aunque un par de veces mis compañeros me han elegido, sin embargo esto era diferente, estamos hablando de elegir a los directores de las escuelas a cargo de la realeza de Equestira, una vez terminamos la Princesa tomó todos los trozos de papel y junto con el saliente director de la escuela contaron uno a uno los votos y prepararon el anuncio de las ternas.

-Bien, los que conformarán la terna para director de la escuela son: Blue Belle, Chocolate Tail y Black Marble –comentó la Princesa a lo que se escucharon aplausos entre nombre y nombre y alguna que otra celebración y felicitación, conocía a esos maestros de hace un tiempo, llevan años enseñando en la escuela, quizá más de los que yo llegue a tener nunca, sin duda alguno de ellos sería un gran director.

-Felicitaciones a los nominados, ahora la terna para director del jardín de niños la conforman: Arpeggio, Gold Slipper y Sweetie Dash –anunció la princesa, me quedé pálida cuando dijo mi nombre.

-¡¿Qué?! –grité asustada.

-¿Qué ocurre profesora Sweetie Dash? –preguntó la princesa mientras todos en la sala me miraban.

-¿Usted mencionó mi nombre? –pregunté confundida.

-Es correcto, sus compañeros la nominaron para ser directora del jardín de niños mágico –explicó Celestia.

-Pero ¿Por qué? –continué preguntando atónita.

-Su compañera desea saber porque la eligieron, ¿algún voluntario para explicar su razón de voto? –solicitó Celestia.

-En todos mis años de enseñanza nunca vi una unicornio tan dedicada –dijo uno de los profesores.

-Sweetie se lleva bien con todos, hace una gran labor como consejera real –dijo una profesora del jardín de niños, lo supe porque no la conocía.

-No se me ocurre nadie mejor para dirigir el jardín de niños que alguien que se lleva bien con ellos y los entiende –dijo uno más, continuaba atónita y peor aún avergonzada por todo lo que cada uno decía, me sentía muy sobrestimada.

-Gracias, pero como dije la nominación es voluntaria, profesora Sweetie Dash ¿desea usted rechazar la nominación? –preguntó la princesa, justo en ese momento decenas de caras se voltearon a mi lugar, no tenía tiempo para pensarlo, ser directora del jardín de niños sería un gran honor, supuse que era una oportunidad que no debía dejar pasar, además no tenía nada que perder.

-No, acepto la nominación –dije decidida justo antes de volverme a sentar, sonrojarme y ser inundada por aplausos.

-Excelente, con esto concluimos la junta de hoy, quiero que los miembros de cada terna pasen a mi oficina en seguida, los demás pueden continuar sus labores habituales, que tengan un buen día –dijo la princesa concluyendo la sesión, detrás de ella caminamos los seis miembros de las dos ternas, me sentía muy rara, detrás de mí estaban decenas de profesores, cualquiera de ellos pudo ser elegido, pero me eligieron a mí, todavía me cuestionaba las razones, pero supuse que tenía que haberlas de lo contrario no estaría allí, la princesa nos hizo esperar en el vestíbulo de su oficina, primero pasó la terna para director de la escuela, después nos dejó pasar a nosotros.

-Bienvenidos, me gustaría explicarles algunas de las bases de esta contienda que iniciaran desde hoy –comenzó a explicar la princesa.

-Durante los próximos dos meses ustedes podrán visitar cuantas veces quieran y sin ninguna restricción el jardín de niños mágico siempre y cuando no interrumpan las actividades académicas, tendrán una entrevista privada conmigo, una entrevista con la directora saliente, y una presentación frente a los miembros del consejo académico, analizaremos sus capacidades, habilidades, experiencias, hablaremos con sus compañeros, veremos que propuestas tienen para mejorar la escuela, cuáles serán sus políticas y quien será el más opcionado para ser director, a quien elijamos trabajará a tiempo completo en el jardín de niños mágico estará a cargo de todas las actividades académicas –comentó.

-Pero ¿Eso quiere decir….? –intenté preguntar antes de ser interrumpida intempestivamente.

-Me temo que si, Sweetie, si eres elegida directora deberás renunciar a tu trabajo de consejera.

-En fin, los perdedores continuarán en su puesto habitual sin ningún contratiempo ni represalia, y se ocupará la vacante que deje el ganador, ¿alguna pregunta? –explicó la princesa.

-Yo tengo una ¿Hay algún problema con mi candidatura si uno de mis hijos quiere ingresar a la escuela? –pregunté.

-Es extraño que preguntes eso, pero no, padres e hijos pueden estar en las mismas escuelas, además el consejo de admisiones se compone por más miembros aparte del director, y no se les permite votar a los miembros con parentesco –respondió Celestia, podría decirse que eso fue lo más importante de toda la charla de ese día, fue un día sumamente extraño, emocionante si se puede decir, pocas veces me había sentido así, sentía que podía hacer cualquier cosa, hasta tocar el cielo, la princesa terminó por darnos una credencial que nos permite ingresar durante todo el tiempo de actividad del jardín de niños a visitarlo, quise aprovechar y consultar las fechas de las admisiones, estaba doblemente emocionada pensando que Magic y yo podíamos estar de ambos lados del pupitre en la misma escuela.

Llegué a casa, más extasiada que nunca, al principio de la tarde estuve asustada y nerviosa, ahora estaba muy emocionada de contarle a mi familia la noticia.

-Ya llegué familia –dije entrando con una sonrisa de oreja a oreja.

-Parece que alguien tuvo un buen día hoy –dijo feliz Red Dark mientras me besaba y mientras mis hijos me saludaban alegres.

-¿Qué te tiene tan feliz cariño? –preguntó Red Dark.

-Míralo tú mismo –comenté aun sonriente y pasándole la credencial que nos dio la Princesa.

-¿Candidata para directora del jardín de niños mágico? –preguntó confundido.

-Sí, todos los maestros de ambas escuelas elegimos tres candidatos para el nuevo director del jardín de niños, y ¡me eligieron! –dije poniendo más emoción y hasta dando pequeños saltos en el útimo trozo.

-Eso es maravilloso cariño, me siento orgulloso de ti –dijo Red Dark emocionado.

-Ah sí, también toma esto –dije pasándole un folleto de las admisiones al jardín de niños mágico, Red Dark lo tomó bajó su entusiasmo y lo guardó sin decir más, aquella noche fui muy emocionante, pasé un buen rato casi hasta el punto de quedarme sin voz explicando todo lo que pasó, incluso Sky y Magic se interesaron en escuchar la historia, más tarde todos nos fuimos a la cama, lo que derivó en una conversación entre Red Dark y yo.

-Cariño, tenemos que hablar acerca del jardín de niños mágico –comenzó Red Dark.

-Lo sé, ¿No es emocionante? –pregunté.

-Me refería a Magic, acaso ¿le has preguntado si quiere ir al jardín de niños mágico? –preguntó.

-Bueno… no, pero no sé por qué no querría ir –contesté.

-No puedes dar por hecho que él quiere ir y planear todo sin si quiera preguntarle –explicó.

-Quizá no le interese tanto la magia –comentó.

-Es un unicornio, a los unicornios nos gusta la magia, es nuestra naturaleza –defendí.

-Sweetie, ¿tenemos que habar otra vez acerca de generalizar? –preguntó algo decepcionado por mi defensa.

-No, está bien, entiendo, pero ¿qué tal si no quiere?, podría ser excelente en algún tipo de magia y nunca lo sabríamos –nuevamente me defendí.

-Creo que alguien se está comportando de forma posesiva –insinuó Red Dark.

-¡No soy posesiva! Solo quiero lo mejor para él –expliqué.

-Yo creo que más bien quieres lo mejor para ti, quieres que sea igual a ti –regañó.

-Tal vez si sea un poquito posesiva –dije dándome cuenta de mi error.

-Me alegra que te des cuenta, solo quiero que le preguntes si quiere hacerlo, es todo, quizá quieran charlar un rato de la escuela, comentarle como es, quizá le guste –dijo mucho más tranquilo el pegaso, sin mucho más que decir nos fuimos a dormir, aún llevaba muchas cosas en la cabeza.

La noche siguiente, me dispuse a tener una charla con mi hijo, no quería que se sintiera presionado así que no le dije nada antes, simplemente lo llamé al comedor, realmente nunca me he sentado a hablar con él así, pero supuse que no sería nada del otro mundo, preparé leche tibia para que se sintiera más relajado y no sintiera que lo llamé para un regañó o reclamo.

-¿Cómo estás cariño? –pregunté sonando amable.

-Muy bien mami –contestó igualmente amable el unicornio.

-Oye cariño, ¿te gusta la magia? –pregunté apresurando un poco el tema.

-¿Magia? –preguntó confundido.

-Sí, los unicornios como tú y como yo podemos hacer magia –expliqué mientras hacía levitar una cuchara hasta el vaso en el que bebía Magic.

-¡Wow! ¿Yo puedo hacer eso? –preguntó entusiasmado Magic.

-Podrías, de hecho hay muchísimos campos en la magia, algunos se teletransportan, otros pueden cambiar el sabor de la comida, pueden utilizar magia para trabajar más rápido, entre muchas otras –expliqué.

-Y ¿Hay magia para construir cosas? –preguntó emocionado por mi discurso bastante parecido a un comercial de una agencia de viajes.

-Sip, hay magia de todo tipo, por eso me gustaría que fueras al jardín de niños mágico –expliqué.

-¿Qué es eso? –preguntó confundido.

-Es una escuela, donde van los unicornios más jóvenes como tú, a aprender –expliqué.

-¿Una escuela? ¿Cómo a la que va Sky? –preguntó Magic, se notaba algo de desánimo en su tono.

-Sí, solo que esta es especial para aprender magia y para unicornios –respondí.

-No sé si quiera ir –comentó bajándose todo el ánimo que tenía.

-¿Por qué cariño? –dije acercándome a él.

-Sky pasa mucho tiempo en la escuela, lejos de mí y de casa –comentó.

-Aww cariño, sé que te sientes algo asustado, créeme al inicio no es fácil, pero con el paso de los días te diviertes tanto que no te importa, además vas a hacer muchos amigos allí –continué.

-No lo sé –contestó dudoso Magic.

-Bien, te diré qué, te llevaré mañana a conocer la escuela, te mostraré todo lo que tiene y si no te gusta buscaremos otra escuela para ti –propuse.

-Está bien –aceptó Magic, tengo que reconocer que siento que lo estoy presionando un poco, está claro que Magic es muy diferente a mí, cuando era pequeña hacía magia todo el tiempo y me encantaba tanto esa escuela que hacía lo imposible por ir allí, pero claro, vivía a las afueras de Canterlot, en ese entonces era mucho decir si podía dormir en una cama común, normalmente dormía sobre paja o heno, que dicho sea de paso era mi desayuno del día siguiente.

Magic y yo fuimos a la escuela al día siguiente, era sábado así que estaba casi vacía, la escuela es bastante bonita, muy colorida para ser precisos y es un poco más pequeña que otras edificaciones de Canterlot, para hacer sentir a los potrillos más a gusto, visitamos algunos salones, eran todos muy acogedores, si me viera forzada a quedarme allí no me enojaría, no sabía muy bien si estaba persuadiendo un poco o no a Magic pero al menos no se estaba aburriendo con la visita, aproveché esa visita para tomar notas sobre el lugar y hacer un mapa en mi mente de cómo era, consideraba todo eso importante para mis entrevistas, finalmente antes de culminar la visita llegamos a un lugar un poco especial, el salón de la magia, por el nombre quizá aparente ser el único salón en la escuela donde se permite hacer magia, pero no, se trata de un salón reforzado con materiales aprueba de magia para que no pueda causar ningún daño a lo que se encuentre por fuera de él, además es muy útil para realizar simulaciones, convertir las paredes, el suelo y el techo en casi cualquier ambiente para simular diversas condiciones, escuché además que las pruebas de admisión las llevan a cabo allí, en ese momento aún desconocía de que se trataban dichas pruebas, pero usándose un sitio tan especial debían ser algo importante, en realidad creo que la escuela tiene más que suficientes recursos para educar jóvenes potrillos, eso por un lado era muy bueno ya que quizá llamara un poco más la atención de Magic, por otro, ¿qué se supone que podía mejorar en una escuela así?, de todas formas ya había terminado la visita y fuimos de regreso a casa.

-¿Qué te pareció cariño? –pregunté ansiosa por recibir una respuesta positiva.

-Es un lindo lugar –contestó inocentemente.

-¿Así que te gustaría estudiar aquí? –pregunté.

-No lo sé, no soy tan bueno en magia como para que me acepten –dijo desanimado.

-En realidad no creo que ningún unicornio que estudie allí lo sea, de todas formas intentarlo no hará ningún daño, ¿no crees? –comenté.

-Tienes razón, está bien, lo intentaré –dijo cambiando un poco el ánimo, solo eso necesitaba oír aunque me quedé pensativa un momento, detuve la marcha y me acerqué a él.

-Cariño, no tienes que hacer esto si no quieres, es tu decisión –dije dando a entender que no estaba obligado a nada.

-Pero si quiero hacerlo –contestó.

-No suenas muy convencido –comenté.

-Es que me da algo de miedo –explicó.

-Eso es normal, cariño, tu quédate tranquilo, estaré contigo y te ayudaré a superar esto –propuse, finalmente nos dimos un abrazo cosa quizá algo incomoda considerando que estábamos caminando en medio de la ciudad.