Cuando el templo de Giudecca finalmente se dibujó ante el par de gemelos y la joven soltó una risita inesperada y nerviosa, un sentimiento de paz y regocijo se acumuló en sus rostros, finalmente ambos se sentían completos. Definitivamente la niña jamás debió de haberse separado de ellos… Nada sucede por casualidad, recitaba un antiguo proverbio chino y no podía estar menos equivocado, por lo tanto, si la nena había llegado a sus vidas no tenía por ningún motivo que salir de esta otra vez, o por lo menos, ellos no lo permitirían de nuevo.

Thanatos dio un par de pasos hacia el interior del lugar, pero un agarre temeroso lo detuvo... Hikari tomó la mano del dios y lo miró con nerviosismo.

—A todo esto... ¿Y si me obligan a volver? —cuestionó temerosa.

—Nadie lo hará princesa —habló Hypnos dando un breve empujón a la joven—, vamos... Hay que buscar tu dormitorio... —se adelantó a su gemelo y abrió las gigantescas puertas.

Thanatos rodeó los hombros de Hikari y besó su frente, sonrió complacido percibiendo en su niña el espíritu indomable que la caracterizaba como el primer día que la conocieron siendo una bebé.

—Bueno... Bueno... —se escuchó desde el interior una voz algo cantarina—, que les parece... ¿Será que los dioses gemelos se han tomado la molestia de recoger almas mortales para los jueces? —se mofó con gracia un joven delgado y con cabello platino.

—Cheshire... —murmuraron al unísono.

El espectro se acercó ante la mirada fiera de ambos gemelos y no dudo en observar a la joven que se escondía a sus espaldas. Una sensación que jamás había sentido se apoderó del pecho del dios de la muerte, acaso eso era... ¿celos?

Hikari miró de reojo sacando la cabeza por un costado de Thanatos y al ver al espectro ahogó un grito de emoción.

—¡Cheshire! —exclamó con una sonrisa enorme.

En la frente del dios se levantó una pequeña venita, sus ojos estaban llenos de fuego y sus puños estaban cerrados con fuerza casi palideciendo sus nudillos.

—¿Cómo conoces a este lambiscón? —preguntó Thanatos en un tono de completo reproche—, y tú, ¿no deberías estar olfateando las huellas de Pandora por ahí? —se refirió directamente al espectro que parecía ignorarlo.

Cheshire chasqueo su lengua y cruzó sus brazos, aun así no despegó la vista de la joven, le intrigaba su comportamiento, como si ella lo conociera.

—La señorita Pandora me dio la tarde libre... —dijo mientras sonreía a la chica—, me dijo que tiene un asunto pendiente con sus jueces...

—Con su juez será… —murmuró Hypnos sonriendo hacia su hermano.

—Vete por ahí...

—Y pensar que hace unos años lo íbamos a necesitar...

El joven espectro levantó sus hombros restándole importancia a las palabras de los gemelos y antes de irse volteo hacia la joven una vez más.

—¡E-Espera! —Hikari se acercó al espectro con una sonrisa nerviosa pero emocionada—. ¿Puedo... Puedo abrazarte? —y antes de que alguien dijera nada añadió—: es que siempre te me hiciste tan tierno.

Soltó una suave risa y se aproximó un poco al espectro, aunque luego se volteó hacia Thanatos, sin darse cuenta de la actitud hostil del dios hacia Cheshire.

—Te sorprendería saber las cosas que se... —volvió a reír y a fijar su vista en el espectro.

Ya eso sobrepasaba los límites de su paciencia, si es que la tenía, su pequeña recién recuperada niña estaba a punto de correr a los brazos de ese alfeñique y él no lo iba a permitir y mucho menos luego de escuchar tal afirmación, ¿cosas que sabía? ¿Sorprender?

—No te atrevas... —siseó, y las palabras salieron acompañadas del rechinar molesto de sus dientes—, a tocarle uno solo... De sus cabellos abomina...

—Hey, hey... —Cheshire levantó sus manos con un gesto de suma inocencia—, la niña me conoce... Y le agrado —sonrió arqueando amabas cejas y haciendo un movimiento sobre todo coqueto—, y ella a mí.

Hypnos se mantenía distante, sonriendo del comportamiento de su gemelo con el por siempre inmaduro Cheshire, hizo señas a la chica para que se alejara de ellos y la siguiera.

—¡Pero por supuesto que me agradas! —exclamó sin poder contener su emoción—. Siempre fuiste uno de mis favoritos —confesó sonriendo ampliamente.

Luego de aquello, se acercó al espectro y lo rodeó con sus brazos en un afectuoso abrazo. Ambos gemelos con tuvieron el aliento, Hypnos volteó en un rápido reflejo y trató de sujetar a su hermano, pero este se le escabulló.

—Genial… —masculló con desprecio—, lo que nos faltaba… Un escándalo...

Cheshire se quedó quieto, disfrutando por primera vez en su vida de un abrazo, el calor, la suavidad de los largos cabellos de la joven que se mecían con esa suave brisa del averno, su cara se adornó de un rosado adorable y rodeó finalmente a la efusiva jovencita. Luego de abrazar al espectro, Hikari besó su mejilla y lo soltó para dedicarle una radiante sonrisa. Después se apartó y se volteó para volver con Thanatos. Pero el dios se había marchado, Hypnos suspiró aliviado al verlo ingresar a Giudecca, se acercó a Hikari y la tomó de su mano, el espectro aun seguía sin moverse y su gemelo había desaparecido, observó el rostro de la chica y sonrió. La muchacha miró en derredor desconcertada, fijó sus ojos en Hypnos.

—¿Y Thanatos?

—Se le pasará ya verás —pero la respuesta al parecer no era la esperada.

Thanatos caminaba de un lugar a otro dentro de la gigantesca habitación o mejor dicho apartamento que el señor Hades les había acondicionado a él y su gemelo, se masajeaba las sienes y maquinaba a mil por hora mil y un ideas para mantener lejos a ese fastidioso espectro.

Hypnos suspiró y tomó ambas manos de Hikari entre las suyas.

—Thanatos es un poco...

—¿Un poco qué? —cuestionó mirándolo fijamente, luego su mirada se cristalizó levemente—, ¿acaso hice algo mal?

Hypnos sonrió y acarició sus mejillas.

—Es un poco celoso... —habló como un murmullo—, no hiciste nada malo... Pero si quieres un consejo, no te andes colgando de todos los espectros que veas, mucho menos frente a él, ¿de acuerdo, princesa?

Hikari agachó su mirada levemente y frunció un poco el ceño.

—Solo con Cheshire y Minos... —murmuró más para ella misma que para el dios—. Pero está bien, prometo no abrazar a ninguno de los dos... Frente a él, al menos... —agregó con una sonrisa traviesa.

Hypnos sonrió complacido y no tardaron en llegar hasta el dios de la muerte que los esperaba sentado en un sillón tamborileando los dedos sobre el recuesta brazos.

—¿¡Terminaste de abrazar a todos los huesudos de Giudecca!? —soltó dejando tanto a su hermano como a la joven sin palabras.

Orgullosa, la joven frunció el ceño y se cruzó de brazos, con la mirada fija en el dios de la muerte.

—Solo abracé a Cheshire... No fue para tanto.

—Solo abracé a Cheshire... —arremedó afinando su voz, provocando más la furia en los ojos avellana de la chiquilla.

Hypnos levantó una ceja y agradeció que Thanatos no presenciara el beso, suspiró con fuerza llamando la atención de su gemelo.

—¿Pasó algo más? —cuestionó el dios de la muerte—, Hypnos... ¿Hika-chan?

—No —respondió duramente la muchacha a la vez que su ceño se fruncía más—, no entiendo por qué te pones así—le dio la espalda, evitando que viera sus ojos inundados por lágrimas que orgullosa retenía.

Thanatos soltó un suspiro e Hypnos botó el aire que había contenido sin querer.

—Es solo una chiquilla... No deberías de ser tan severo con ella...

—¿Severo? ¿Quieres acaso que ande por todo el averno colgándose de todos los espectros tiernos —dijo con una mueca afeminada y ojos grandes—, que reconozca? —no dejo que su hermano hablara, oscureció su rostro y se devolvió a la silla—. Hablando de eso... Desde este momento habrá reglas que deberás seguir... —el silencio antes de la tormenta fue sepulcral.

Hikari le ignoró por completo, sentándose en el suelo, aun de espaldas mientras que con el dorso de su mano limpiaba unas lágrimas rebeldes que habían escapado de sus ojos.

—Terminantemente prohibido... Hablar, tocar, respirar el mismo aire de ese insoportable espectro a menos de un kilómetro se distancia —comenzó Thanatos.

—Ese espectro se llama Cheshire y no es malo —le interrumpió fríamente, sin dignarse a mirarlo. Le molestaba y dolía que Thanatos se molestara con ella—. Esa regla me parece absurda.

—No me contradigas niña...

—Thanatos... Eso es ridículo... —interfirió el dios del sueño—, no puedes ordenarle eso a Hika-chan... Ya recuerdas cuando era una bebé con solo sus ojitos te hacia cambiar de opinión... —murmuró sin saber el gran error que cometía.

Hikari le miró con reproche, dejando ver sus ojos cristalizados pero enojados.

—Prohibido salir sola... Prohibido hablar con Zeros... ¿Sabes quién es el verdad? ¿O solo te acuerdas de los tiernos?

—Se perfectamente quien es Zeros y descuida, no me acercaría a él ni aunque fuera el ultimo ser viviente del mundo —dijo limpiándose las nuevas lágrimas—. Pero creo que te olvidas que ya tengo 15 años... Ya no soy una bebé —masculló dolida.

"Ya no soy una bebe"

Resonó no solo en el corazón de Thanatos, ambos gemelos bajaron su cabeza.

—Lo sabemos… Y esa es nuestra más grande preocupación.

Ahora todo era silencio, solo el sollozo de Hikari rompía el incómodo pitillo del vacío.

Aunque ya había pasado bastante tiempo, Cheshire aún no se creía lo que acababa de pasar, un beso, jamás había besado, jamás había sido abrazado con ternura, su señora Pandora era exigente, estricta, no le permitía muestras de afectos y mucho menos frente Radamanthys. Él necesitaba verla de nuevo, aunque eso significaba escurrirse entre las paredes de Giudecca o en el peor de los casos enfrentar a Thanatos.

—Muéstrale su habitación... —habló el dios de la muerte—, hablaremos cuando estemos más tranquilos...

Hypnos asintió y la llevó a su nueva habitación, encendió la pequeña lámpara y se sentó en la cama, sabia de sobra que Hikari necesitaba desahogarse. Ella se tiró sobre la cama y ahogó un grito en la almohada. Luego se puso boca arriba y comenzó a hablar.

—No me gusta que las personas se enojen conmigo, mucho menos si esa persona es importante para mí —una lágrima abandonó sus ojos—, nunca me han gustado las discusiones. Duele que Thanatos esté enojado conmigo cuando no hice nada malo —sollozó.

—Dime algo pequeña —habló Hypnos mientras acariciaba la cabeza de la joven—, ¿en tu vida terrenal tuviste un padre?

—Si... —musitó.

—Entonces sabes que un padre es capaz de casi cualquier cosa con tal de proteger a su pequeña, ¿cierto? —se puso de pie y caminó hacia la ventana dándole la espalda, esperando la respuesta evidente de labios de Hikari.

—Sí... —suspiró—, pero no hay que caer en la exageración —agregó de mala gana.

—Y en eso te doy toda la razón —sonrió el dio de vuelta a la cama—, sus celos sobreprotectores se le pasarán en unos cuantos días, ya verás —se despidió alborotando sus cabellos y salió dejándola en total soledad o era lo que pensaba…

—¿Y ahora qué? —se dijo mientras le echaba una mirada a su nueva habitación.

Era bonita, un poco lujosa para lo que estaba acostumbrada, pero bonita. Con detalles victorianos en negro, verde y platino.

—Van, me traen y me dejan sola en menos de una hora... —hizo un mohín y se volvió a tirar a la cama.

—Muy desconsiderados de su parte —habló una conocida voz a sus espaldas, justo fuera de la ventana—, ¿puedo pasar?

—¡Cheshire! —exclamó en voz baja mientras se paraba y le abría la ventana—. ¿Puedes estar aquí? —preguntó con duda—. Llega a venir Thanatos y huyes, ¿entendido? No me hago cargo si pierde la calma —rio y se apartó de la ventana.

El joven espectro sonrió y de un salto ingreso con cautela hasta la habitación, caminó curioseando cada rincón del lugar y se dejó caer en la cama.

—Es enorme... —murmuró acariciando los pliegues de la sabana verde oscuro—, y algo siniestra si me permites reconocerlo... —opino al ver los doseles de la cama adornados por unas serpientes enrolladas...

La joven rio y se acostó a su lado.

—Yo opino que es perfecto, acorde con mi personalidad —sonrió.

Luego se incorporó de costado y le preguntó:

—A todo esto, ¿qué haces aquí?

Cheshire se sonrojó y rápidamente se incorporó presionando sus manos con nerviosismo, casi y había olvidado su objetivo cuando la vio sonreír y se sentía tan estúpido.

—Yo... La verdad es que yo... Pensaba que... No sé… Tal vez tu... Y yo...

—¿Sí...? —indagó Hikari con una sonrisa divertida.

—Pues...

—¿Hika-chan? —la voz de Thanatos sonó tras la puerta—, ¿puedo pasar?

El espectro abrió sus ojos con espanto y midió distancias entre la cama y la ventana.

—¿Podemos salir? Sé que estamos en el inframundo pero...

—Hika-chan... —de nuevo el dios—, ¿sucede algo? ¿Por qué no contestas?

Hikari quedó lívida y sin perder tiempo arrastró al espectro hasta la ventana.

—¡Te contesto luego! ¡Cuando no corras peligro de muerte! —susurró alterada.

Una vez que el espectro estuvo fuera, cerró la ventana con cuidado de no hacer ruido, corrió las cortinas y se lanzó a su cama, procurando parecer normal, cerró los ojos y trató de normalizar su pulso.

—Adelante.

El dios abrió con rapidez la puerta y con sus ojos entrecerrados recorrió cada centímetro de la habitación, se acercó a la ventana y la abrió de golpe sacando la cabeza, luego suspiró más relajado y se acercó a la joven que se mantenía serena sobre la cama, se sentó a su lado y tomó su mano con delicadeza.

—Quiero disculparme... Por lo de hoy con Cheshire —murmuró.

—¿Al menos puedo abrazarlo sin que desees su muerte o sin que me regañes después? —murmuró abriendo solo un ojo.

Realmente necesitaba mucha paciencia, Hypnos estaba loco. Rematadamente loco. "Ve y discúlpate, Thanatos", había dicho. Su ceja levantada mostraba la furia que crecía como un volcán a punto de hacer erupción.

—Esto es un capricho tuyo, Hikari —redobló el acento en el nombre de la joven y excluyó el distintivo cariñoso —y sabes que me molesta...

—¿¡Pero por qué!? —exclamó sentándose en la cama—. No es nada de otro mundo, suelo abrazar a las personas que me agradan, tengo derecho a demostrar mi afecto —dijo muy segura de sí misma—, además... No es como si alguien pudiera reemplazar tu lugar —agregó recostando su cabeza sobre el hombro del dios—, tanto tú como Hypnos ocupan un lugar muy grande en mi corazón...

Si de su boca iban a salir improperios todos se fueron al bote con las palabras de la joven.

—¿En serio? —habló con su voz quebraba—, es decir... —limpió su garganta y retomó su grueso y firme tono varonil—, es un sentimiento recíproco —murmuró sin poder evitar girarse para abrazarla con ternura—. Solamente no... No quiero verte con él...

Hikari lo abrazó con fuerza y escondió su rostro en el pecho del dios.

—¿Por qué...? Él no es malvado... Lo sé... —musitó con suavidad—. ¿Qué hubieras hecho si en vez de Cheshire hubiese sido Minos?

Cheshire se había mantenido oculto usando su ingenio para escuchar la conversación entre el dios y la chica, el deseaba realmente conocerla, su corazón inexplicablemente latía a toda velocidad cuando estaba a su lado. ¿Y que mejor que lo prohibido para hacerlo más interesante? Con mucha más razón trataría de acercarse, de todas formas no tenía muchos amigos, Valentine pasaba tras Radamanthys todo el día, Violate tras Aiacos, Lune encerrado en Ptolomea tras el juzgado de Griffon, solo contadas veces el juez albino se comportaba como un razonador conversador.

"¿Qué hubieras hecho si en vez de Cheshire hubiese sido Minos?"

Esas palabras lo dejaron helado y al mismo tiempo con el alma recogida.

Thanatos endureció su mandíbula y se tensó de nuevo.

—Anda, dime —insistió—, aunque... Creo que sí me lo hubiese pensado cuatro o seis veces antes de abrazar a Minos... —Soltó una suave risa—. En cambio... Sé que Cheshire no es malvado. Admítelo, creo que te hubiese caído peor si abrazaba a Minos en vez de Cheshire —lo miró con una ceja alzada y un gesto de diversión en el rostro.

—Titiritero... Manipulador... —masculló con odiosidad y finalmente soltó un suspiro de resignación—, debo suponer... —hablo con suavidad—, que si te privo de uno buscarás al otro y tienes razón en decir que ese metiche, lambiscon y...

—¡Dadi! —Exclamó Hikari sonriendo con diversión—, no te vayan a salir canas verdes... —Dijo con gracia meneando uno de sus dedos—. Cheshire es bueno, repítelo conmigo hasta que te convenza —agregó divertida.

El corazón del dios se estrujó de una inusual felicidad al escuchar la expresión de la niña.

—¿Me llamaste Dadi? —sus ojos brillaron con nostalgia—. Princesa... Yo... —titubeó—, Cheshire es bu... bu... bu… eno.

Fuera de la puerta Hypnos sonreía ahogando una carcajada.

—Dadi... —murmuró negando con suavidad.

Hikari soltó una carcajada al ver a Thanatos tratar de pronunciar esas palabras con dificultad y luego lo abrazó con sincero afecto.

—Ay, Daddy... Algo es algo-volvió a reír y besó la mejilla del dios.

—Ya... Ya… —sonrió el dios—, no te abuses ni te acostumbres, tampoco podría resistir a ese flacucho bueno para nada... Andando detrás mío, mofándose y quien sabe que cosas más...

—¿Te pondrás en el papel de suegro sobreprotector? —bromeó riéndose.

—¿SUEGRO? —rugió y el cabello de la joven se mecío con violencia debido al cosmos del dios—, ¡vuelve a decir eso y te juro que...!

Pero antes que Thanatos pudiera seguir, ella lo interrumpió con una sonora carcajada.

—Debi...debis...debiste... —la risa le impedía hablar, tanto que cayó al piso sujetándose el estómago—, ve-ver, tu...cara.

—No le veo la gracia Hikari —bramó molesto—, esas cosas no son para bromear —y una sonrisa de tranquilidad se dibujó en su rostro contagiado por las risotadas de la chica.

Hypnos abrió la puerta con rapidez luego de sentir el abrupto cosmos de su hermano y tras de él la delgada figura del espectro, que borro todo rastro de felicidad en la cara de Thanatos.

—Se puede saber qué haces tú... —comenzó con su vena paternal sobreprotectora pero su pequeña lo calló con una simple frase…

—Daddy, recuerda lo que hablamos... Es preferible un minino que un titiritero demoníaco —Hikari lo envolvió con sus brazos con afecto y besó su mejilla, tratando de relajarlo.

Inhaló, exhaló, varias veces antes de cerrar sus ojos con cólera.

—Cheshire... ¿Que deseas?

—¿Puedo hablar con Hika-chan? —Thanatos entrecerró sus ojos y observo de la joven al espectro en varias ocasiones, topándose con una sonrisa en ambas caras.

—No vayas a...

—Daddy... —le rogó con la mirada Hikari mientras cruzaba los dedos por detrás de su espalda.

—Habla... —ordenó Thanatos cruzando sus brazos sin mover un solo músculo de la cama—, estamos esperando. ¿Qué quieres decirle?

Hypnos cerró sus ojos, se dio un golpe en su frente y negó incrédulo.

—Vamos déjalos hablar... El chico es buena compañía para ella...

Hikari corrió hacia Hypnos y lo embistió con un abrazo.

—¿Ya te dije que te quiero, Tío Hypnos? —dijo con dulzura.

—¿Lo ves? —se regocijó el dios del sueño—, ella ya no es un bebé y Cheshire pues... Es un buen espectro...

Thanatos no se movió, continuaba con su semblante serio y su cuerpo inmóvil, ninguna fuerza cósmica lo sacaría de ahí.

—Dioses gemelos —resonó en toda Giudecca la voz del rey del inframundo—, los necesito en Caina...

Thanatos se quedó mudo. Hikari tosió, tratando de disimular su risa.

—Como caído del Cielo... —murmuró para sí misma.

—Ve tú... —murmuró el dios de la muerte, su gemelo negó con suavidad y Cheshire se recostó en el marco de la puerta.

—Señor Thanatos... —tomó la palabra el espectro—, yo...

—Tú no te muevas... No hables... No res-pi-res —siseó colérico—, no voy a ir.

—Thanatos... —habló esta vez con fuerza el gemelo—, el señor Hades no esperará mucho... ¿Qué harás si viene a ver por qué no llegamos y luego descubre a Hika-chan? —Hypnos codeó levemente a la joven.

—¡Es cierto! —exclamó Hikari con fingido horror—. ¡Me devolverá a mi vida terrenal! —dijo con fingida angustia, mientras se forzaba hasta hacer aparecer lágrimas en sus ojos.

Ahora estaba entre la espada y la pared, por un lado su señor mandaría inmediatamente a Hikari a la tierra una vez más, y por el otro estaba ese molesto espectro, que a buena hora se le había ocurrido aparecerse por ahí.

—¿Qué harás? —interrumpió sus pensamientos Hypnos—, no podemos tardar un minuto más.

—La disfrazamos y la llevamos Caina —todos se observaron asombrados.

Hikari se palmeó la frente con frustración.

—¿En serio, Thanatos? —dijo secamente—, ¿es la mejor idea que se te ocurrió? —lo miró con una ceja alzada y un gesto de incredulidad.

—Estamos hablando de Hades, no de Seiya, ¿crees que no será capaz de sentir mi...? ¿Cosmos...energía...aura...cosa eh... rara?

—La niña tiene razón —rio el espectro para luego observar la furia del dios con sus gatunos y ambarinos ojos, se alborotó sus cabellos plateados y se acercó a Hypnos—, además créeme que esto no saldrá nada bien... —el dios del sueño abrió sus ojos recordando el extraño don de clarividencia del joven.

—Thanatos...

El dios de la muerte suspiro pesaroso, y cerró sus ojos poniéndose de pie, todos esperaron expectantes.

—Anda, Daddy, no hagas esperar más al señor Hades —musitó Hikari aproximándose a él y tomando su mano, sonriéndole.

—Hika-chan... —murmuró, casi con su voz quebrada.

—Yo estaré bien, ya lo verás—le sonrió para luego abrazarlo.

—Ni un dedo...—se exaltó el espectro cuando el dios clavó su vista fija sobre él—, le prometo que cuidaré de Hikari como si fuera mi... —Hypnos le cayó como ratón tapándole la boca.

—No lo arruines... —siseó en su oído—, ¿nos vamos?

—Como mi hermanita... —término Cheshire masajeando su barbilla—, vaya que son mal pensados... —murmuró guiñando el ojo con picardía a la joven que lo observaba.

—La quiero a salvo... —se acercó Thanatos y le colocó el índice en la joya que colgaba de su pecho—, y ponte algo decente pareces un bailarín de...

—Ya vámonos —ordenó impaciente Hypnos arrastrando al gemelo hasta la salida.

Cuando puerta se escuchó cerrarse ambos chicos dieron un suspiro de alivio.

—Creí que iba a traerse una carpa para quedarse aquí —bromeó Hikari lanzándose a su cama.

Cheshire guardó silencio y se acomodó a su lado, iba a decir algo cuando la puerta de la habitación se abrió de repente dejando ver el rostro de Thanatos, ambos jóvenes respingaron.

—Los estaré observando... —murmuró, tras de él un impaciente Hypnos solo negaba agitando su pie con molestia.

—En vez de decirte Daddy, comenzaré a decirte Mommy —jugueteó Hikari riendo—. ¡Ya vayan!

—La escuchaste como... —rezongaba el dios.

—Y tú te lo buscas —regañó Hypnos esta vez asegurándose de cerrar bien la puerta.

Hikari volvió a reír y luego fijó su mirada en el espectro.

—¿Qué ibas a decirme hoy?

—Creo que ya te hice la pregunta y tú me dijiste que...

—¡Ah! Lo de salir —recordó con una sonrisa—. Claro, por mí está bien —respondió—, aunque no aseguro lo mismo de Thanatos —agregó riendo.

—Pero... —dijo con timidez—, sé que te pregunte, pero... Nunca he... Salido con una chica que no sea...

—Pandora —señaló—. Entonces no sabes lo que es divertirse —aseguró con una amplia sonrisa—. Te enseñaré a divertirte.

Entonces, le tendió su mano.

Cheshire sonrió dejando al descubierto unos minúsculos y adorables colmillos y asintió tomando la delgada mano de la joven, pero cuando salieron rumbo a la sala, él se detuvo y de un tirón la hizo detenerse.

—Thanatos... No creo que…

—En todo caso, yo le digo que necesitaba tomar algo de aire fresco —Hikari le guiñó un ojo y siguió caminando—. Solo hay que ser cuidadosos y no cruzarnos a Daddy...

—¿Cruzarnos?—los amarillos ojos se abrieron como plato y se echó para atrás. Hikari rio y le dio un leve apretón al espectro.

—Tranquilo, no pasará nada —aseguró sonriéndole—. ¿Vamos?

—Vamos... —murmuró al mismo tiempo que una correntada eléctrica recorría su cuerpo. Lastimosamente poco le sirvió su poder de visión para prepararse a la persona que se encontrarían de camino…

—Creo que... Me perdí... —Murmuró la chica a la vez que se pegaba un poco más a Cheshire. Ya habían caminado un buen trecho entre charla y charla y ella no se había dado cuenta de a donde la llevaban sus pasos.

El joven ensimismado con las palabras e historias de Hikari, tampoco había visto por donde caminaban, no fue sino hasta que ella se acercó a él y la pena superara su concentración para verse envueltos por una sombra nada acogedora.

—Cheshire... —murmuró Minos captando toda la atención—, es extraño verte por estos lados y con tan... Buena compañía...

Hikari ahogó un grito de emoción con sus manos cuando vio a Minos alzarse ante ella. No podía creer que su espectro favorito estaba frente a sus ojos. Cheshire entrecerró sus ojos y lo observó con desprecio.

—¿Y cómo te llamas encanto? —se galanteó el juez.

—Se llama...

—Me llamo Hikari, es un placer conocerlo, señor Minos —se adelantó la muchacha estrechándole la mano al juez.

—El placer es todo mío preciosa... —dijo Minos besando su mano con suavidad, luego sin soltarla la observó cuidadosamente—, me parece que te he visto en otro lado...

La chica enrojeció con el gesto del juez para después pensar en una salida rápida.

—Suelen decir que me parezco a Pandora... Pero solo físicamente —dijo con un tinte travieso.

—Hum... No lo sé...—murmuró Minos junto a la osadía de acercarla como si fuesen a bailar—, eres... Peculiar... —ronroneó más cerca.

Cheshire presiono sus puños contra sus costados y bufo molesto. Hikari se iba poniendo cada vez más nerviosa por la cercanía del juez a la vez que se le iban terminando las ideas para encubrirse.

—¿Peculiar...? ¿Cómo...? —preguntó para ganar tiempo.

—Como si tu energía... Sintonizara conmigo —sonrió.

—Es una... alma en transición señor Minos —rugió el espectro molesto.

Minos arqueo una ceja y afianzo su agarre escudriñando cada milímetro de esa alma.

—¿Transición dices?

Al escuchar eso, la muchacha se soltó bruscamente del agarre de Minos y se volteó a ver a Cheshire, poniéndose a menos de dos centímetros de distancia.

—¿Acaso me ves fantasmagueando por ahí? —acusó poniendo un dedo en el pecho del espectro—. No soy un fantasmita —dijo con ímpetu y el ceño fruncido.

El joven espectro y el juez se quedaron callados y observando a la joven realmente furiosa con sus mejillas infladas y sus puños cerrados, los celos de Cheshire se habían ido al caño y la carcajada de Minos hizo eco por todo el lugar.

—Hika-chan... Yo…

—Creo que la regaste... —habló el albino recuperando su aire y olvidando por completo la compleja situación. Hikari se cruzó de brazos.

—Una barra de chocolate o no te perdono hasta el siguiente milenio —tanteó.

—Una... Barra... De... Pero… ¿Dónde la consigo? —murmuró con congoja—, no te enojes conmigo Hika-chan.

Minos se mantenía a un lado sin la intención de perderse un solo detalle de la pelea, pasó sus manos sobren su larga cabellera y se acercó a la pareja.

—¿Y si yo te doy el chocolate...?

—No...—negó el espectro—, yo... No… —Minos se cruzó de brazos—, yo... No quiero que...

—No fuiste tú el que me dijo fantasmita —dijo Hikari con simpleza, abriendo los ojos—. Aunque siendo un poco más realista... Se te hará muy difícil conseguirme el chocolate, Cheshire —soltó una suave risa y lo miró a los ojos—. Te perdono, pero solo porque estoy de buen humor —dijo con una sonrisa divertida.

Ambos hombres se volvieron a ver y Minos levantó sus hombros.

—Por cierto —habló el juez—, Pandora te anda buscando como loca... Minino —el joven espectro frunció su boca con molestia.

—Pero dijo que me tomara la...

—Ya sabes cómo es ella —murmuró Minos—, ni bien había terminado la reunión en Caina cuando...

—¿¡Que!? —el grito del espectro lo interrumpió—, la reunión terminó, debemos irnos...

Hikari quedó lívida.

—¡Tengo que irme!

Besó la mejilla del juez efusivamente a modo de despedida, como le era costumbre y tomó la mano del espectro, comenzando a correr en dirección a su habitación, aunque no estaba muy segura de hacia dónde se dirigía.

—¡Fue un placer conocerte, Minos! —gritó a lo lejos.

—Y el mío, hermosa —sonrió y continuó a paso lento hacia su templo.

—¡Hika-chan! ¡HIKA-CHAN!—gritó el espectro mientras detenía la carrera —, ¿hacia dónde vamos? Nunca había visto este lugar...

Hikari se detuvo bruscamente y miró en derredor el lugar para luego sentir su pulso acelerarse de los nervios. Se giró bruscamente hacia Cheshire y tomó su rostro entre sus manos, juntando su rostro con el de ella.

—¡Se supone que vives aquí! —exclamó nerviosa—, debes de conocer una manera de volver antes que Thanatos.

El espectro se sonrojó y los nervios de tener a Hikari tan cerca de su rostro lo hizo olvidar hasta su nombre.

—Yo... Yo creo... Yo... Creo que —un gota de sudor frío recorrió su frente y pasó por sus mejillas, con los ojos amarillos recorrió el lugar hasta divisar un enorme bulto—, Cerveros... —murmuró y sonrió aunque la joven le mantenía las mejillas presionadas.

La muchacha dirigió sus ojos hacia el bulto que había divisado el espectro y lo soltó, mirando al enorme perro de tres cabezas con un brillo en los ojos.

—Wow... —sonrió.

Cheshire produjo un fuerte silbido llamando por completo la atención del cachorro, como lo llamaba Hades y el can corrió hasta la presencia de los jóvenes, una de las cabezas olfateó a la joven—, es inofensivo, Cerveros nos llevará a Giudecca antes que Thanatos regrese —explicó el espectro mientras se montaba sobre el imponente animal y brindaba una mano a su compañera de escapadas—, creo que hoy la lección de diversión me tocará a mí —sonrió esperando que la joven aceptara su oferta.

Hikari le sonrió nerviosa, pero al final tomó la mano del espectro.

—Veamos que puedes enseñarme… —lo retó con una sonrisa.

—¿Es un reto?

—Claro que lo es, mi querido amigo —susurró cerca de su oído.

—Sujétate Hika-chan... —sugirió tomando la cadena del can y presionado con sus piernas, espero que la joven pasara sus brazos y le rodeara la cintura para dar inicio a la carrera—, si sientes miedo me avisas —sonrió y el animal rompió en una velocidad impresionante.

Hikari gritó por la sorpresa y afianzó su agarre en torno a la cintura del espectro, cerrando los ojos, pero sonriendo ampliamente.

Fueron un par de minutos antes que el templo de Giudecca se dibujara ante ellos, el animal se detuvo juguetón y los chicos pudieron acercarse hasta la ventana de la habitación de la chica, con la agilidad gatuna de Cheshire lograron ingresar y con un poco de dificultad abrir los amplios cristales, un poco de presión y ambos rodaron por el piso de manera estrepitosa.

Thanatos rumiaba molesto mientras caminaba o mejor dicho corría hasta Giudecca, su hermano le majaba los talones, maldita la hora en que había dejado a Hika-chan al cuido de ese desorientado gato elfico y le agradecía a su señor el don de poder ver más allá, aun así Hypnos trataba de decirle que posiblemente su paranoia le estaba ganando a su sensatez.

—Thanatos... ¡Por Hades, detente!

—Me detendré hasta ver a Hikari sana y salva —respondió sin parar de caminar

Hikari rio de buena gana sobre Cheshire, puesto que había caído sobre él al entrar por la ventana y pisar en falso.

—Definitivamente, tengo que volver a hacer eso —dijo mirando al espectro debajo de ella con una amplia sonrisa.

Thanatos abrió la puerta del palacio y el silencio le heló la espina dorsal, camino receloso y con sus manos temblorosas acercó su oído a la puerta de la joven.

—Cuando quieras lo haremos, mil veces más Hika-chan... —la estrella de la frente de Thanatos resplandecía más que el mismísimo sol con cada palabra que Cheshire decía y los dientes le rechinaban cada vez que la risita melosa de la joven secundaba las oraciones—, mañana tal vez... —no soportó más y de un golpe abrió la puerta, quedando totalmente desconcertado.

Hikari dio un respingo del susto, quedando sentada sobre el suelo, al lado de Cheshire. Al ver el rostro de Thanatos inventó una mentirita piadosa para salvarle el pellejo al espectro.

—¿Por qué esa cara, Daddy? —pregunta fingiendo inocencia—, ¿qué nunca jugaste al Twister?

—Twist...—balbucea el espectro pero calla con la mirada fiera de la joven.

—No sé qué es eso... —habló molesto Thanatos mientras caminaba desconfiado sin perder de vista a Chesire—, ¿eso incluye que estuvieras sobre ese...ese...?

—¡Pero claro! —exclamó sonriendo—, es un juego en el que tienes que poner las manos y los pies en lugares difíciles, y como se juega de a dos o más personas, siempre terminas cayéndote sobre los demás jugadores —soltó una suave risa y se paró, para luego ayudar al espectro a levantarse.

Thanatos se mantuvo serio, desconfiando de las palabras de su pequeña, su hermano llegó recuperado el aliento.

—¿De qué... me... perdí? —habló con dificultad—, ¿dónde está Hika-chan? —observó a la pareja de adolescentes que estaban sonriendo—, ¿viste? Nada le ha sucedido a la niña —palmeó el hombro de su gemelo —, ¿qué hacían?

—Jugaban Twitter... Twissles... Twis-no-sé-que —habló molesto.

—Twister —aclaró Hikari mientras pellizcaba suavemente a Cheshire para que le siguiera el juego.

—Si señor Hypnos... Solo jugábamos Twister... Ya sabe uno sobre el otro y también pueden jugar ustedes, entre más seamos, mejor —sonrió el espectro.

—¿Lo ves? Y tú hablando ridiculeces Thanatos... Deberás comenzar por confiar en Hikari si quieres librarte de esa paranoia —sonrió Hypnos hacia la chica y le guiñó el ojo.

Hikari sonrió para después abrazar efusivamente a Cheshire, luego a Hypnos y posteriormente a Thanatos.

—¿Ya les dije que los quiero?

—Desde que llegaste hermosa —contestó Hypnos y Thanatos sonrió—, pero creo que es hora de ir a dormir, esta es tu primera noche en el averno y no queremos que tengas pesadillas, así que hora de irse Cheshire —sonrió el dios del sueño y palmeo el rostro del joven con suavidad—, déjalos que se despidan ya viste que no hicieron nada malo...

—Cinco minutos... —gruñó el pelinegro—, te tardas uno más y te vendré a sacar con...

Hikari asintió y se volvió hacia Cheshire.

—Hay que repetir lo de hoy —dijo entusiasmada para luego abrazarlo con cariño.

Chesire asintió también, estrujándola con suavidad, acariciando su cabello y retirándose despacio, la sostuvo de sus hombros y besó su frente—, hasta...

—Cinco minutos... —habló el dios —largo —el espectro rodó sus ojos con fastidio.

—Hasta mañana Hika-chan... Murmuró mientras abría la puerta y se marchaba bajo la atenta mirada del dios.

Thanatos sonrió, y cuando hubo perdido de vista al joven, entró de nuevo y la tomó por sorpresa abrazándola y levantándola del piso, giró un par de veces y besó su cabeza.

—Dulces sueños, Hika-chan... —se despidió y salió dejando a la joven sola.

—Creo que... A fin de cuentas... Aun me queda mucho por ver... —susurró mientras se cambiaba y se metía bajo las sábanas.

Apaga la luz y cerró los ojos, dejando que el mundo de los sueños la envolviera, con una sonrisa en su rostro.


Bueeeeeeeeeeenos días! :D Acá les dejo el segundo cap de esta rara historia xD Espero que lo disfruten! Amo a Cheshire :3
Dejen reviews!

Las saluda: geminisnocris y Hikari-Moonlight.

Kisses~