Cheshire no había dormido en toda la noche, incluso había ignorado a Pandora durante su pequeña reunión luego de salir de Giudecca para asistir a su llamado, y aunque posiblemente sus ojos se habían cerrado por un par de minutos, la emoción de verse de nuevo con Hika-chan era suficiente motivo para no pasar ni un minuto más en su cama.

Con sigilo se levantó, aseó y mudo esta vez de una forma más civilizada, una camiseta cuello en "v" blanca, jeans desgastados y unas converse negras, pasó su mano sobre sus plateados cabellos y en el mismo silencio y sin probar bocado (ya que la emoción le quitaba el apetito), salió rumbo a la ventana de la joven a sabiendas que Thanatos no le permitiría la entrada a tan tempranas horas de la mañana...

Aún era demasiado temprano para que Hikari pensara siquiera. Hacer la misma rutina todas las semanas le había creado una costumbre. De lunes a viernes, levantarse a las seis am, sábados y domingos, quedarse a disfrutar del mundo de los sueños hasta muy tarde. Se estiró en su cama, ronroneando al sentir la increíble suavidad de las sábanas, profirió un gran bostezo y se cubrió con las mantas hasta las orejas, girando hacia el otro lado de la amplia cama.

Cheshire sostenía entre sus dedos un par de rocas, con sus ambarinos ojos recorría cada tramo de la ventana dudando aun si debería lanzarlas o simplemente escalar con su agilidad felina hasta el tope y evitar encontrarse cara a cara con ese insoportable dios, frunció su boca y levantó una ceja dejando caer ambas piedras, se acomodó el pantalón y dio un salto hasta tocar la orilla de piedra y sentarse en la saliente, luego con sus afiladas garras hizo que cediera la antigua cerradura y se adentró, tratando de no hacer ruido, sigiloso como el nombre que adornaba su surplice.

Con sus ojos afilados rebuscó la figura de Hikari entre la oscuridad que aun reinaba en la habitación, no fue sino un breve murmullo que lo alertó y lo hizo acercarse a la cama donde la chica dormía, divertido se acercó y la meció con suavidad.

—Hika-chan... Despierta, soy yo...

Al sentir que algo la tocaba, envuelta en la ilusión que le brindaba su sueño, tomó con fuerza lo que sea que la estuviese meciendo, y tiró de ello para después abrazarlo con ambas manos y acurrucarse contra eso. Dentro de su mente, ella estaba abrazando una almohada, inconsciente de que en realidad estaba aferrándose a un sonrojado Cheshire.

—Hikari... —murmuró en un hilo de voz, con suavidad apartó esos finos pero prepotentes brazos que lo sujetaban, pero cada intento era un agarre más fuerte, rendido se dejó abrazar y soltó un suspiro de resignación, con su rostro ardiendo de pena no le quedó más que acomodarse contra la cabecera de aquella cama gigantesca y apartar unos mechones castaños para observar aquel rostro apaciblemente dormido, se sonrojó aún más y sintió la sangre acumularse en su nariz.

Para los dioses gemelos no existía días feriados, ni mucho menos descansos prolongados, desde muy tempranas horas ambos estaban de pie supervisando la agenda de su señor Hades y los tres jueces, según la reunión del día anterior los acuerdos de paz entre Athena y Poseidón estaban yendo de maravilla y ahora a la joven diosa se le había ocurrido planear una celebración con sus tíos y guerreros, y eso significaba más trabajo para ellos.

—Estaba pensando... —dijo Hypnos mientras tomaba con parsimonia una taza de té, acaparando la atención de su hermano—, que si Hikari se quedará a vivir con nosotros... Debería tener ciertas responsabilidades... —Thanatos asintió.

—De hecho debería estar despierta y desayunando con nosotros —meditó el dios—, hay que ponerle límites...

—Yo voy por ella... —dijo Hypnos—, tu luego la asustas —Thanatos levantó una ceja.

La muchacha está sumida en un plácido sueño, sintiéndose muy a gusto con la posición en la que estaba. Mientras el joven espectro solo podía limitarse a servir como almohada para Hikari, ambos eran ignorantes del dios que se iba aproximando cada vez más a la habitación de la chica. La puerta sonó y los reflejos de Cheshire se vieron mermados por los brazos de la joven y el grito del dios del sueño.

—¡HIKARI!—la voz de Hypnos retumbó y no literalmente en la habitación.

La muchacha despertó bruscamente, y aun abrazando a su "almohada", se incorporó, quedando sentada en la cama, con su vista nublada por las lagañas.

—¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Se incendia el Inframundo? ¿Se hunde Venecia? —cuestionó con voz adormilada.

Profirió un bostezo y se recostó sobre su "almohada", para luego tantearla con las manos, había algo raro con esa "almohada"... Siguió toqueteándola hasta llegar a una mata de pelo.

Abrió levemente sus ojos, frunciendo el ceño ante su desconcierto y aun sin despertar del todo, alzó ambas cejas.

—¿Por qué mi almohada tiene forma de Cheshire? —inquirió sin salir del todo de su ensoñación. Ignorante de la mirada de los demás presentes.

Por un lado el dios había cerrado la puerta y cruzado sus dedos para que su hermano no escuchara algo más y provocara la muerte súbita del espectro favorito de Pandora con sus recientes y enfermizos celos paternales. En la cama, en estado de shock, el joven peli plateado solo atinó por sonreír ante la mirada somnolienta y luego frustrada de la chica. El trago de saliva de Cheshire se escuchó a varios metros a la redonda y un par de fuertes manos lo sacaron de la cama y colocado contra la pared.

—Señor Hypnos... No... No es... Lo que... U...Usted piensa—se defendió viéndose reflejado en esos ojos semi claros, luego reparó en la mirada entre cerrada de Hikari sobre él, realmente estaba en problemas.

La muchacha se frotó los ojos y miró atentamente a Cheshire, para luego posar su mirada sobre la aterradora de Hypnos. No sabía que estaba pasando, pero asumía que si no decía algo a favor del pobre espectro, este pasaría a mejor vida irremediablemente.

—Eh... Anoche, antes que se vaya... Le pedí si podía venir a escondidas para que se quedara a dormir conmigo... Porque... Porque... Le temo a... La... A los... Fantasmas —mintió la chica.

Esperando que Hypnos no asesinara al espectro y se creyera su mentirita piadosa, Hikari se levantó, siendo recibida por un pequeño mareo y caminó hasta donde estaba Cheshire. Lo ayudó a levantarse del suelo y luego miró al dios del sueño con cara de inocente.

—No te enfades con él, tío Hypnos —pidió con una dulce sonrisa.

—¿Miedo a los Fantasmas? —Hypnos dejo a un lado su rostro furioso y relajó por completo su cuerpo, inclusive soltó los puños que había cerrado luego de soltar al espectro contra el piso. Se acercó hasta los jóvenes y atrajo hasta el a Hikari en un abrazo sofocante—, ¿por qué no nos dijiste nada? —acarició con fuerza a la joven—, uno de nosotros pudo dormir contigo... Contarte una historia... Hacerte una chocolatada... —la apartó con sus ojos llorosos y beso su frente—, y yo casi mato a Cheshire...

El espectro negó incrédulo, esa chica tenía un don, Hypnos creyendo tal historia, la puerta se abrió de golpe y de nuevo contuvo su aire, Thanatos irradiaba furia por los poros.

—No quería molestarlos... Sé que tienen muchas cosas que hacer al ser dioses... Y... —continuó evitando ver la mirada furiosa de Thanatos, poniendo una cara de completa inocencia—, después pensé que Cheshire... Podría distraerme del miedo y... Resultó ser un gran narrador de historias —elogió la chica, guiñándole un ojo al espectro—, cuando no está nervioso como ahora —agregó con una sonrisa divertida.

Luego miró a Thanatos y haciendo acopio de toda su valentía, caminó hasta él, lo rodeó con sus brazos y besó su mejilla con cariño a modo de saludo.

—Buenos días, Daddy, ¿qué hay de desayunar? —preguntó casualmente, tratando de distender el ambiente—, aunque todavía es muy temprano... —se quejó haciendo un pequeño mohín y fregándose los ojos.

—¿Quiere alguien explicarme que está sucediendo? —el rostro del dios de la muerte se mantenía sin variar aun luego de la muestra de afecto de su niña, su desarrollado sexto sentido le rebotaba en la cabeza y sus sobreprotectores celos se habían alborotado con la presencia de ese insoportable espectro—, ¿qué hace ese ser en tu habitación? De nuevo... —murmuró.

—Ya deja de pensar estupideces Thanatos —interrumpió su gemelo colocándose al lado de Cheshire—, Hikari tuvo pesadillas anoche y resulta que el espectro de Caith Sith tuvo la delicadeza de acompañar a Nuestra princesa... Y contarle historias —palmeo el hombro del espectro y este sonrió asintiendo.

La carcajada de Thanatos hizo respingar a los más jóvenes.

—Ay si... Ay si... —respiro con dificultad—, y yo soy un cantante de Rock... —Hikari lo observó con seriedad.

—Pues... Podrías serlo con la pinta que tienes... —Hikari lo miró de arriba abajo con detenimiento—, cabello negro largo y despeinado... Una túnica negra... Una estrella negra en tu frente... ¡Oh! ¡Lo sabía! ¡Todo este tiempo has tenido una doble vida como cantante de rock! —la muchacha llevó sus manos a sus mejillas en un gesto de total sorpresa... Fingida—. Oh... Ya sé... Crees que estoy mintiendo... —Hikari se forzó a llenar sus ojos de lágrimas de cocodrilo y dio unos pasos hacia atrás con lentitud—. Tío Hypnos... —se acercó al susodicho y tomó la manga de su túnica fingiendo que temblaba—, Thanatos dice que soy una mentirosa —gimoteó falsamente y se abrazó al dios del sueño.

—Thanatos...—gruñó el rubio—, ¿ya viste lo que ocasionaste? Ven acá princesa... ¿tu querido Dadi te ha asustado? —Hypnos tomó a Hikari entre sus brazos y salieron de la habitación—, vámonos, ¿quieres que te prepare unas tostadas con jalea? —fue lo último que escuchó antes de ser completamente ignorado por su hermano.

Thanatos se alborotó sus negros cabellos y salió del cuarto con una bronca impregnada.

—Hypnos... Hika-chan... Esperen... Yo... Yo no... Argh—bufo molesto mientras el espectro lo seguía en total silencio, de repente se giró encarando al joven—, no pienses que me olvidado de ti... — Thanatos se giró hacia el joven y lo acorralo contra la pared colocando uno de sus finos dedos sobre su respingada nariz—, te molería a golpes pero necesito de tu ayuda —Cheshire alzo una de sus cejas—, así como oyes... Hika-chan necesita que la cuiden y nosotros estaremos demasiado ocupados en estos días...

—Usted está... ¿hablando enserio?—Thanatos asintió.

—Pero un movimiento en falso y sabes que te puedo matar desde cualquier parte del mundo ¿comprendido? —el espectro asintió—, vamos a desayunar—dijo volviendo a su paso, "dicen que a los enemigos hay que andarlos bajo el brazo", pensó para sí mismo.

Bendita la hora en la que había decidido acercarse a ese lugar, pensó el joven cuando vio partir al dios.

Hikari sonreía para sus adentros, saboreando su victoria. No era que le agradara mentir, pero de no ser así, el pobre espectro estaría paseando por los Campos de Castigo. Miró con atención como Hypnos le preparaba el desayuno para luego recostar su brazo a lo largo de la amplia mesa rectangular de mármol negro y sobre él, su cabeza. Aún tenía mucho sueño, no le costó mucho cerrar los ojos y dejarse envolver por la plácida manta que era el sueño.

Al mismo tiempo que eso sucedía, entraban Thanatos, seguido de Cheshire. El dios de la muerte se detuvo en seco, su hermano untaba un par de trozos de pan ignorándolo completamente y en la mesa, totalmente dormida, su rebelde y manipuladora niña.

—¡HIKARI! —gritó con una vena resaltada en su frente, todos los que estaban en la cocina respingaron.

Todos, excepto la muchacha, quien seguía en su sueño. Lo único que sucedió con ella, fue que se fue desplazando lentamente por el borde de la mesa, hasta caerse de la silla, despertando de golpe.

—¿Qué sucedió? ¿Venecia ya se hundió? —preguntó sobándose la frente. Luego miró a los presentes con cara de no entender nada—. ¿Qué?

—Nos vas a matar a todos Thanatos... Valga la redundancia... —murmuró Hypnos observando a Cheshire literalmente colgado del candelabro y a la joven en el piso—, pero del susto... Evidentemente —se quejó mientras de nueva cuenta cortaba más pan al ver a Hikari fuera de peligro.

—Hika-chan... —ignoró por completo el dios de la muerte—, no puedes andar durmiéndote por todos lados... —reclamó el pelinegro—, y tú, gemelo bipolar... Deja de meterle a la niña que soy un vil grosero... No he dicho que seas una mentirosa... —se agachó hasta la joven que lo observaba desde el suelo sin ánimos de levantarse—, pero si tenías pesadillas no puedes andar buscando a... Cualquier espectro que te acompañe... —dijo observando de soslayo al joven peli plateado—, puede ser peligroso...

—En fin... Antes que todo esto se desatara —dijo Hypnos colocando un tazón de leche frente a la silla vacía de la joven—, mi hermano y yo pensamos que sería correcto que tuvieras responsabilidades...

Con cara de susto al escuchar la palabra "responsabilidades", Hikari se puso detrás de Cheshire, luego de que éste bajara del candelabro y los miró con los ojos entrecerrados.

—Cheshire no es cualquier espectro, y lo sabes —acusó silabeando las últimas tres palabras.

Trataba de salirse por la tangente y distraer a los gemelos de la idea de las responsabilidades. Ambos hermanos se voltearon a ver.

—No señorita... —habló el rubio—, esta vez no te saldrás con la tuya... Ya lo hemos decido.

—Es por eso que creemos que... —dejó el suspenso y esperó que su hermano asintiera—, irás a Caina con Radamanthys y Valentine...

Hypnos detuvo su desayuno y casi se ahoga con un trago de té.

—¿Radamanthys? Thanatos estas... Loco.

Cheshire se quedó en silencio observando a la joven en silencio a sus espaldas. Hikari puso cara de susto, pero luego una maquiavélica idea se le cruzó por la cabeza. Sonrió de forma macabra y se sentó a la mesa.

—Por mi está bien —accedió tomando su desayuno—, con la condición de que Cheshire me acompañe.

Les volvió a sonreír y luego miró al joven espectro con una sonrisa de complicidad.

—Claro... —habló Thanatos, sin ninguna mueca de disgusto—, yo personalmente se lo iba a pedir.

El espectro levantó sus hombros y dibujo una simpática sonrisa. Hikari acabó su desayuno con una amplia sonrisa y fue a cambiarse. Al regresar, llevaba puesto una camisa a cuadrillé azul marino, un jean negro con tachas y unas zapatillas converse rojas.

—¿Vamos? — le preguntó a Cheshire, con una amplia sonrisa de complicidad.

El camino a Caina estuvo lleno de algunas bromas por parte del minino, sacando a Hikari una que otra carcajada, aun así Cheshire no estaba seguro de contarle a su nueva amiga el trato con Thanatos, estar cerca de ella con la autorización del dios era más que suficiente.

Unos pasos más y el templo de Caina hacía su majestuosa aparición, los gigantescos Wyvern que adornaban cada columna parecían vigilar los pasos de los extraños, inclusive parecían rugir entre los retumbos del oscuro paisaje. Cheshire sintió su mano ser estrujada con fuerza y se giró para brindarle una sonrisa.

—Tranquila...

Ver a los Wyvern emitiendo sonidos la asustó un poco y por instinto había buscado protección cerca de Cheshire.

—Dan miedo... —dijo con desagrado—, no están vivas... ¿O sí?

—Claro que no —sonrió el espectro—, vamos... Según tú Dadi... —dijo haciendo una mueca—, el Wyvern debe estarnos esperado si no, tendrás que aguantar un momento mientras busco a Valentine... ¿De acuerdo?

—Ni hablar, tú no te separas de mi —dijo mirándolo fijamente—, no quisiera encontrarme con Niobe —confesó apegándose al espectro con una mueca de asco de solo pensarlo.

Cada acercamiento de la joven era una correntada de electricidad que lo sacaba de sus pensamientos.

—Niobe no está a esta hora Hika-chan, además y estoy acá para defenderte —sonrió reforzando el abrazo casi a punto de ronronear, literalmente.

—¡Cheshire! —el peli plateado se detuvo en el acto y se volteó hacia aquella voz—, ¿señorita Pandora? —los ojos dorados de la mano derecha de Radamanthys observaba de uno a otro.

—¿Señorita Pan...? —iba a cuestionar el espectro de Caith Sith cuando sintió un pellizco en su antebrazo.

—Pregúntale por Radamanthys —susurró Hikari a su oído.

—Pero te llamo Pandora a ti... —murmuró incrédulo

Hikari sonrió con una pizca de maldad y miró al espectro a su lado.

—Podríamos sacar provecho de esto... —susurró de nuevo.

Cheshire tragó grueso y volteó hacia Valentine, tal vez tanto muerto le había mermado su capacidad visual.

—Pero... —suspiró rendido ante los ojos de cachorro de la joven—, bien... Déjame a mí —limpio su garganta y se acercó al chipriota—, Valentine, venimos a ver Radamanthys... —el peli rosado levantó nunca ceja y bajo las escalinatas con elegancia.

—La señorita Pandora está muy... Callada hoy… — murmuró con desconfianza.

—Mi señora Pandora no se siente bien... —se adelantó Cheshire tapando la vista del espectro.

—Mi señor Radamanthys no tarda en regresar, pero deben esperarlo en su sala... Salió desde ayer en la tarde y debe venir muerto del cansancio —Valentine entrecerró sus ojos con malicia y regresó hacia Caina—, síganme.

Hikari trató de imitar lo mejor que podía a Pandora, hasta su manera de caminar.

—Hay que ver hasta dónde podemos llegar con la broma, Cheshire —susurró al oído de su compañero con picardía—, y si llega a aparecer la Pandora real, actúa como si no supieras nada —le guiñó un ojo y siguió caminando.

El espectro ahogo una carcajada y se hizo al lado de la joven justo como lo hacía con la real Pandora.

—Si me permite el atrevimiento... —murmuró el chipriota—, ese atuendo le luce más, se ve... Más joven —dijo con una sonrisa abriendo las puertas del despacho que guiaba a la sala—. ¿Un té?

Hikari le sonrió al estilo de la Heraldo.

—Sí, gracias por el halago, Valentine —musitó con una expresión similar a la que haría la verdadera Pandora, conteniendo una sonrisa de gracia.

—¿Qué estás esperando? —murmuró molesto la arpía—, ven y prepara un té para la señorita.

Cheshire observó con sus enormes ojos amarillos al chipriota y luego a Hikari.

—Pero...

—Ve, Cheshire —dijo con voz autoritaria, igual a la de la Heraldo—, pero apresúrate.

Cuando se hubo asegurado que Valentine no la miraba a ella, le sonrió con picardía a su compañero a la vez que le guiñaba un ojo. Luego volvió a ponerse seria.

Cuando Cheshire desapareció de la habitación, el rostro del chipriota cambio a total tensión y se levantó de su silla para acercarse casi al asecho a Hikari, se bajó al lado del sillón y tomó una de sus delgadas manos.

—Señorita Pandora, ¿qué ha pensado de lo que le pedí?

Hikari no sabía qué hacer, su mente trabajaba a toda velocidad tratando de imaginar a qué se refería Valentine con sus palabras. Se mantuvo serena, a pesar de que por dentro estaba a punto de padecer un ataque cardíaco.

—Aún no he podido, Valentine. Estuve muy ocupada últimamente, me temo que deberás darme un poco más de tiempo para pensarlo —dijo rogando al cielo que Cheshire volviera lo más pronto posible.

Notó que era un tema privado y que si su compañero de travesuras estaba presente, Valentine no trataría el tema.

—Oh... Pero... —Valentine se incorporó al escuchar la puerta del salón principal, el juez había llegado—, Radamanthys estará fuera de... Caina hoy en la noche —se detuvo al ver la figura del inglés que caminaba despojándose de su surplice con desespero y se alejó de Hikari.

—Buenos días —saludó y sin pensarlo más se acercó a saludar a Hikari—, que gusto tenerte a estas horas... ¿Vienes tú con la joven que Thanatos me pidió cuidar?

La muchacha ahogó un gemido de terror ante el peligro de ser descubierta, pero se relajó, solo exteriormente y le sonrió suavemente.

—No, iré por ella en un momento. De hecho, debería ir ya mismo —puso la típica expresión de Pandora y se incorporó del sillón—, ¡Cheshire! —gritó imitando la voz de la Heraldo.

Luego miró a Radamanthys de nuevo.

—Vine primero para asegurarme que estuvieras avisado.

El joven espectro estaba en la puerta cargando una bandeja de té inglesa y estupefacto ante el espectáculo que le brindaba la joven en medio del juez y el chipriota.

—Si, señorita Pandora —habló luego de poner en orden sus pensamientos y caminar con falsa tranquilidad.

Coloco todo con cuidado en la mesita, bajo la mirada del juez y ofreció su mano a Hikari.

—Un momento... —hablo el juez de brazos cruzados—, ¿te vas así nada más?

—Debo hacerlo, Radamanthys. Ya conoces a Thanatos, no le gusta esperar. Debía asegurarme que supieras que vendría la niña a Caina —dijo con parsimonia, imitando la expresión seria de Pandora—. Vamos, Cheshire.

—Ni siquiera... ¿un beso?

Hikari sintió que le temblaban las piernas... Y no solo de nervios. No besaría a Radamanthys, al menos no lo haría en los labios. Para dejar al juez conforme, se acercó a él y besó su mejilla. Para luego encaminarse hacia la entrada de Caina casi corriendo.

—¡Cheshire! ¡Apresúrate! —exigió saliendo del lugar y bajando las escalinatas de piedra.

Soltó un suspiro al no ver ni un alma por el lugar.

—Mi señor... —habló el chipriota y Radamanthys solo murmuró quedamente—, eso fue... Muy raro...

—Debe seguir enojada...

Cheshire corría literalmente tras la joven.

—Hika-chan, espera... —se río—, estuviste genial... Hikari —dijo finalmente atrapando a la joven por sus hombros—, tenemos que volver, ¿qué le diremos a Thanatos?

Una vez lejos de Caina, la chica se tiró al suelo a reír como posesa, soltándose del agarre del espectro.

—No puedo... Creer... Que se lo... Creyeran —dijo entre risas.

Una vez recompuesta, miró a Cheshire y le guiñó el ojo.

—Le diremos que tuvimos que volver porque tenía que hacer "cosas de chicas". Una vez en mi cuarto, me cambiaré de ropa y de peinado, para que no sospechen.

El espectro de Caith Sith soltó una estruendosa carcajada, eso sí sería genial, verles la cara de bobo a ambos, épico e imperdible. Para la gracia de los dioses Giudecca estaba vacía y el peli plateado se sentó a esperar a su amiga. Hikari cambió su atuendo por un vestido floreado en tonos turquesas, negro y fucsia con un leve escote en "v", unos can-can blancos y zapatitos negros. En vez de dejarse el cabello suelto del todo, se hizo dos trencitas a los lados y las unió por detrás, dejándose algo así como una diadema.

—¡Ya estoy lista! —avisó saliendo de su habitación y haciendo una pequeña vueltita frente al espectro—, ¿cómo me veo?

—Hermosa —balbuceó el joven, luego se sonrojó y aclaró su garganta—, te vez muy bien... Hika-chan pero debemos irnos ya, aprovechar que Radamanthys estará dormido y que Valentine nos instruirá —habló tratando de apaciguar el bochornoso espectáculo que él estaba brindando con sus nervios.

—Gracias, Cheshire —agradeció para luego besar efusivamente la mejilla de su amigo.

Luego lo tomó de la mano y salió corriendo rumbo a Caina.

—¡Cuanto antes mejor!

El peli plateado asintió para de nuevo perderse entre las rocas y pasadizos secretos hasta llegar a las escalinatas del gigantesco templo.

Radamanthys tamborileaba sus dedos en el escritorio, sostenía su cara visiblemente agotada y su cabello aún se notaba húmedo luego del fugaz baño, a su lado, su segundo al mando repasaba en voz alta las instrucciones que el inglés había escrito hace unos minutos.

—Acomodar por orden alfabético los expedientes desde 1984 hasta 1990, dividirlos por género un nivel social, edad de la defunción...

—Buenos días de nuevo —entró Cheshire de la mano con la jovencita—, señor Radamanthys... Valentine, ella es...

—Mi nombre es Hikari —se presentó la chica con una suave sonrisa, tratando de contener la risa que peleaba por salir de ella—, es un placer conocerlos —dijo con una sutil reverencia.

—Bien... Hikari —habló el juez poniéndose de pie y acercándose a la joven—, así que... Vives con los dioses gemelos…

—Sup... —dijo mientras lo miraba con una sonrisa divertida.

—¿Eres algún tipo de alma superdotada o algo así? —preguntó esta vez Valentine—, te me haces... Conocida...

—Digamos que... —la muchacha se quedó pensando por un segundo—, no tengo ni la menor idea... —susurró para sí misma.

Luego miró a Cheshire y a los demás, cuando sus ojos se fijaron en Radamanthys hizo una mueca rara al contener una risa muy fuerte.

—Así como superdotada no creo... Tengo algo de talento para las cosas artísticas, pero nada más —dijo con una sonrisa divertida.

—Qué demonios... — murmuró el inglés—, si Thanatos te mandó es para ver si podemos ocuparte en algo productivo, Valentine... —el chipriota junto sus talones con respeto—, la lista de labores... —el joven le pasó el papel, Radamanthys lo ojeo un par de veces—, bien... Mientras Pandora regresa... Murmuró —pueden ayudarme con el archivo de 1984... ¿Está bien?

Hikari lo miró sin tener ni idea de lo que estaba diciendo.

—Creo que para esa fecha... Ni siquiera estaba en planes... —musitó mirando al juez con una ceja alzada.

—Bueno... Ve y ponte a trabajar, Valentine te guiará —el juez siguió con algunos documentos que tenía sobre la mesa—, solo una cosa... —los tres lo observaron en silencio—, por nada del mundo... Abrán el archivo que dice 1999.

—¿Este? —dijo Hikari con el susodicho archivo en sus manos. Estaba mirándolo con aire aburrido, cuando...

—Por Hades...—cualquier rastro de sueño abandono el rostro del rubio—, dame eso niña, ¿cómo lo encontraste?

Valentine y Cheshire observaban de uno a otro. Hikari le entregó el archivo con aire aburrido.

—Meh, no fue difícil. No dice nada interesante —dijo encogiéndose de hombros.

Radamanthys suspiró aliviado.

—Fuera los tres, a trabajar y no vuelvan a buscarme hasta que hayan terminado con la tarea, iré a descansar un momento.

Valentine asintió y guio a los más jóvenes hasta el antiguo archivador, se sentó en una silla reclinable y dejo reposar su mirada hacia la lejanía.

Cheshire codeo a Hikari—¿Le sucederá algo malo? Valentine no es... Tan callado.

—Tu quédate a hacer esa cosa rara con el archivo y yo iré a ver qué le pasa —dijo mirando a Valentine—, la gente solía abrirse conmigo cuando tenían problemas —agregó.

Sin más se aproximó al chipriota y lo miró cuidadosamente.

—¿Ocurre algo, Valentine? Sé que no nos conocemos mucho... Pero puede confiar en mí —dijo con una suave sonrisa.

El espectro de arpía sonrió y suspiro.

—Dudo mucho que puedas ayudarme... Ni siquiera la única que sabe mis problemas se ha tomado la molestia de pensar en una solución…

Hikari le sonrió con comprensión.

—Anda, algo se me ocurrirá, soy buena con estas cosas —alentó la muchacha.

—Es que... —dudó por un momento—, mejor esperaré a Pandora, gracias niña.

—Bueno —dijo alzando las manos y encogiéndose de hombros—, entiendo que no confíes en mí, te dejaré en paz —resolvió la muchacha.

Se volvió hacia Cheshire, pero luego volvió a mirar a Valentine.

—Y no soy una niña, tengo quince años —dijo alzando una ceja.

—Niña... —repitió el chipriota—, creo que los dejaré solos, necesito aire fresco —informó poniéndose de pie—, recuerden no tocar nada, ¿de acuerdo?

—No te lo aseguro —replicó la muchacha.

Luego se volvió hacia Cheshire y se sentó a su lado.

La habitación de los archivos era extensa y posiblemente Cheshire estaba acostumbrado a pasar encerrado varios días, porque hacía el trabajo con suavidad y perfección sin siquiera mostrar un aire de incomodidad. El espectro de arpía se había ido casi una hora atrás y aún no regresaba. La curiosidad comenzó a hacer mella en la chica

El aburrimiento podía con ella. En toda su vida, lo que jamás soportó hacer fue el papeleo. Ordenar cosas, vaya y pase, pero ver detalladamente los archivos y clasificarlos le resultaba tan tedioso como tener que levantarse temprano un domingo.

—Es obvio, quieren matarme de aburrimiento —rezongó pegando su frente a la mesa, llamando la atención del espectro frente a ella.

El peli plateado sonrió y alborotó sus cabellos de forma efusiva, luego se dejó ir hacia atrás y sin querer, botó un par de cajas de cartón, que al impactar contra el suelo dejaron el suelo regado con fotografías.

—Uh... —susurró Hikari mirando las fotos que habían salido de una de las cajas. Se acercó hasta ellas y tomó una en la que se veían Pandora y Radamanthys muy juntitos y algo acaramelados—, no tienes ni idea de lo que valen estas fotos... —le dijo a Cheshire—, podría chantajear a cualquiera de los dos con este valioso material —dijo a su vez.

Cheshire se giró en el piso y tomo las fotos que Hikari ojeaba con emoción, sus ojos se abrieron como plato cuando una por una dejaban a sus superiores en unas no muy apropiadas situaciones, soltó una tímida risita y sus ojos chispearon con emoción.

—Eso significa —dijo finalmente—, que podemos dejar esto botado, ¡y salir de este lugar! — sonrió—, Radamanthys sería capaz de cualquier cosa por esto, ¿cierto?

—¡Pero claro! Dejemos esto aquí, nos llevamos las fotos y... —se acercó a un centímetro del rostro de Cheshire—. ¡A divertirnos!

Por inercia o por tonto, ya no sabía cómo esa chiquilla lo hacía cometer cualquier locura, dejaron todo a como lo tenían y la siguió por los pasillos de Caina, el lugar estaba literalmente a oscuras, de no ser por las antorchas en las paredes que le daban ese aire gótico y misterioso, un murmullo los detuvo y una puerta se abrió justo frente a sus narices. Hikari se escondió detrás de Cheshire y lo abrazó por la espalda, mirando sobre su hombro.

—Señorita... Pandora —habló casi arrastrando las palabras.

—Pero que sorpresa... El último lugar del averno en donde te vengo a encontrar... ¿Qué haces acá? Saliste tan temprano que cuando me desperté no estabas... Tu surplice estaba armada y puesta en la sala y... ¿Quién es esa jovencita?

Hikari ahogó un grito de miedo en el hombro de Cheshire y lo abrazó con más fuerza. A pesar del tiempo, no había superado su miedo por ella.

—¿Hika-chan estas bien? —Cheshire se había girado con suavidad y abrasado a la joven.

—Digamos que esa mujer no me trae muy lindos recuerdos... —susurró, escondiéndose levemente en el pecho del espectro.

—¿Hika-chan? —murmuró Pandora—, un momento yo la conozco... Hace muchos años, eras un alma pequeña en aquel momento —Cheshire observaba de una a otra—, pero, ¿qué haces acá?

—Eh... Larga historia —dijo sin aflojar ni un ápice su agarre—, Cheshire... ¿Podemos irnos...? —volvió a susurrar.

—No... —la voz de la heraldo los detuvo en seco—, al único lugar que vas es a ver a Minos... Él es tu guía para reencarnar... ¿Radamanthys? —Pandora estaba estresada, pero no sabía el error que iba a cometer.

Cheshire frunció el entrecejo, todo ese asunto le estaba molestando, luego reparó un poco en la situación, su señorita Pandora ¿venia saliendo de la habitación del Wyvern? La joven se aterró en cuando la Heraldo mencionó lo de reencarnar y se aferró a Cheshire aún más. Sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzó a negar repetidas veces con la cabeza. Había olvidado por completo cualquier método para salirse por la tangente. Escondió su rostro en el pecho del espectro y empezó a temblar.

—No... No dejes que me lleve, no otra vez... No la dejes... —musitaba entre gemiditos de miedo.

—¿Otra vez? —estaba muy confundido—, nadie te va a llevar... No mientras yo esté aquí —dijo el espectro, se giró hasta Pandora y lanzó su primera estocada—, señorita, ¿qué hace saliendo de ahí? — señaló el cuarto abierto, la Heraldo levantó una ceja y se quedó callada.

Hikari estaba muy asustada como para darse cuenta de donde estaba parada siguiera. Solo se limitaba a buscar protección en Cheshire como si él pudiera ser el único que podría mantenerla a salvo. Y no se equivocaba...

—Usted... debería estar en Giudecca... —la mujer se quedó quieta y un breve carmín adornó sus mejillas—, no en Caina.

—Estaba resolviendo unos asuntos de vital importancia —contestó incómoda y acorralada—, ¿por qué me miran así? —ahora Hikari se sumaba a las miradas retadoras del joven.

—¿Asuntos de vital importancia en la habitación del juez de Wyvern? ¿Acaso no se te ocurrió una mejor mentira? En la definición de idiota seguro que aparece tu rostro como referencia —acusó Hikari haciendo acopio de toda su valentía, que andaba escaseando...

Afianzó su agarre al pecho del espectro, mientras sentía su corazón palpitar demasiado rápido. Pandora la observó con aires altaneros y soltó una breve risa.

—No pueden atemorizarme...

—Creo que si podemos —sonrió Cheshire

—Muéstrale la foto... —susurró Hikari al oído del espectro.

Cheshire tomó la imagen de la mano de la joven y se la colocó frente a su cara. Pandora borró su sonrisa y en un rápido movimiento intento arrebatarla.

—No se moleste en tomarla... —hablo el joven espectro—, de donde salió esa hay muchas más...

—Imposible... —murmuró la peli morado—, yo no recuerdo...

—¿Qué sucede? —el inglés apareció por el otro extremo de la habitación—, Pandora estás pálida... ¿Te encuentras bien?

—Radamanthys...—siseó la heraldo—, ¿que rayos hiciste con... Las fotos que...?

El rubio tragó grueso.

—Las queme al siguiente día... Por supuesto.

—Pss... Cheshire —murmuró la joven a su oído—, vámonos... Lejos... ¡ya!

El espectro tomó la mano de la jovencita y mientras el juez y la heraldo se enfrascaban en una pelea sin un visible fin salieron de Caina rumbo a algún lugar donde pudieran, antes de todo, disfrutar un buen rato juntos o por lo menos esa era la idea de espectro de Caith Sith. Hikari respiró aliviada una vez fuera de Caina, pero sin ser consciente de ello, no había disminuido su agarre para con el espectro. Su corazón aun latía rápido y le temblaban las piernas por la situación pasada.

El viento frio de Cocytos comenzaba a llenar el ambiente, los jóvenes había detenido su carrera y ahora caminaban de la mano por la planicie del lugar, al fondo los templos del juez de Garuda y de Grifo junto al de Caina y el hogar de Hades y los dioses gemelos, Giudecca, se levantaban como guardianes silenciosos, en el extraño firmamento, si se le podía llamar así, una serie de esferas semejantes a pequeños soles danzaban provocando contra el cristal congelado una serie de luces más parecido a una aurora boreal.

—¿Ves esas esferas? —habló Cheshire, pero no consiguió respuesta.

Hikari se había quedado ensimismada viendo lo que ella consideraba como la bóveda celeste del Inframundo, aunque quizá sería mejor llamarlo la bóveda rojiza. Le parecía un espectáculo hermoso, inigualable. Recostó su cabeza contra el hombro del espectro, sonriendo ampliamente, sin apartar su mirada del espectáculo de luces que había sobre ellos.

—Esas son almas que van rumbo a su reencarnación —hablo el peli plateado y recostó su cabeza sobre la de la chica, presionó su mano y luego la tomo con más confianza entrelazando sus dedos con cuidado de no herirla con sus filosas garras, su corazón le latía fuertemente.

—Es... Hermoso... —dijo con un brillo particular en su mirada.

Entonces, pensó en las palabras de Pandora y su estado de ánimo disminuyó un poco, bajando la mirada levemente, con una expresión de preocupación en su rostro. Cheshire sintió el abrupto cambio de Hikari y paso su brazo sobre su hombro atrayéndola más hacia él, soltó su mano y tomo su fino mentón para verle los ojos.

—No te preguntaré como llegaste... —habló en un murmuro—, porque desde ese momento mi vida aburrida ha sido reemplazada por unas cuantas horas de diversión —sonrió y se atrevió con el corazón en su estómago a besar la frente de su amiga—, pero me gustaría que me contaras un poco más de ti…

Hikari sintió sus mejillas arder y solo se dejó abrazar, sonriendo suavemente.

—No sé por dónde empezar —confesó con una suave risa—, a ver... ¿Qué te gustaría saber? —preguntó mirándolo a los ojos con una sonrisa más amplia.

—¿Cómo conoces a los dioses gemelos? —preguntó, pero luego apartó su rostro—, ¿o cómo me conoces a mí?

—Esa sí que es una muy larga historia... —dijo alzando sendas cejas—, a ver... Digamos que en mi vida terrenal conocí bastante sobre ustedes... También se cosas que sucedieron tiempo atrás... Y conozco a la mayoría de los santos de Athena, por ejemplo —confesó riendo.

—¿Conoces a los santos de Athena? —la expresión en la cara del espectro causó gracia en Hikari —, ¿cómo puede ser eso posible...? Yo... Eres increíblemente extraña —sonrió apartándose un poco y sentándose con sus piernas recogidas como un niño.

Hikari se sentó frente a él, riendo divertida.

—Suelen decirme eso —confesó con una sonrisa traviesa—, se bastantes cosas...

Cheshire frunció su boca y ladeo su cabeza en un gesto casi tierno.

—Sabes, no sé si quiero seguir preguntando —luego sus ojos chispearon con picardía—, pero si mal no recuerdo... Dijiste que me enseñarías a divertirme.

La muchacha lo miró de igual manera.

—¿Hay algún lugar del Inframundo que tenga mucha nieve? —preguntó con una sonrisa traviesa.

—Bueno... —el espectro paseo sus ojos por todo el lugar—, estamos a unos pasos de Cocytos...

—¡Vamos! —exclamó para luego tomar a Cheshire por la mano, levantarlo y empezar a caminar hacia el lugar.

Una vez allí, la muchacha miró en derredor y encontró lo que parecía ser un trozo bastante grande de madera. Comprobó su resistencia y lo puso en el suelo. Luego, se subió a él y le hizo un gesto al espectro para que hiciera lo mismo.

—Espera... —el peli plateado observó con detenimiento el tablón—, ¿esto es seguro? Tampoco es que tenga miedo... Es decir... ¿Ya has hecho esto con anterioridad?

—No... —confesó con una sonrisa divertida—, eso es lo emocionante... —dijo con emoción contenida en la voz. ¡Al infinito y más allá! —gritó para luego dar un empujón y comenzar a deslizarse toda velocidad cuesta abajo.

—¡Hey!

De un salto, Cheshire se incorporó a sus espaldas y se aferró con fuerza, permitiendo que la adrenalina llenará el estómago mientras las trenzas de Hikari amenazaban con soltarse y hacerle cosquillas en su rostro, la bajada inclinada aumentaba la velocidad y el hielo de Cocytos congelaba las lágrimas que el viento provocaba en sus ojos, se sentía libre, pero más que eso vivo. El campo lleno de rostros lo hacía aún más emocionante.

Hikari esquivaba los obstáculos que se iban presentando ante ellos con gran diversión. Iba inclinada hacia adelante, con su parte posterior más elevada para crear aerodinámica. Sonreía de oreja a oreja mientras se aferraba a la parte frontal del improvisado trineo.

Una correntada de aire frío se infiltró entre las ventanas de Ptolomea, el dios de la muerte se quedó quieto por un momento y observó a su hermano.

—Siento como un nudo en mi estómago… —se levantó de la mesa donde revisaba algunos papeles y se acercó a la ventana—, como si algo malo fuese a suceder... —Hypnos lo observó y continuó con su trabajo.

—Tranquilo... Solo es tu paranoia...

La muchacha profirió un grito cuando subieron por una rampa natural y se elevaron varios metros sobre el suelo nevado gracias a la velocidad ganada con la bajada. Estando en el aire, Hikari tomó a Cheshire por el cuello de su camisa y una vez hecho eso, se aferró a él con los ojos muy abiertos.

—¡Nos haremos pomada contra el piso! —exclamó con horror mezclada con adrenalina.

El chico hizo una de sus piruetas felinas y logró apaciguar el golpe, no así la mala suerte de caer en una especie de lago congelado quedando remojados y tratando de salir a toda velocidad antes de caer en hipotermia.

—A ver las manos… —dijo una conocida voz—, vamos, arriba.


¡Buenas noches a todas! :D O si es de día en donde estén, buenos días o tardes xD Lamento la demora, es que nos colgamos escribiendo y el proceso de edición del chapter (sacarle comentarios subliminales, errores de dedo, errores gramaticales, etc) es largo... Con solo decirles que los chapters no bajan de 10.000 palabras cada uno creo que se hacen una idea jajaja, por eso los iré subiendo en dos partes xD Ya llevamos 7 chapters escritos y el 8 está en proceso :3 Todos los días escribimos xD

A las que sigan WOAS y QEDF, mil disculpas por la tardanza, es que... Me emociono con este y... Bueno... xD Y volví de mis vacaciones de invierno u.u

¡Y otra cosa! Le mandé un correo a los administradores de Fanfiction, pidiéndoles que agregaran a Cheshire a la lista de personajes. La cosa es, que me contestaron muy rápido y aquí lo tenemos al minino :3

Espero que les guste la nueva portada del fic, la hice hace unos días :3

¡Dejen reviews!

¡Las amamos! :D

Las saluda: geminisnocris y Hikari-Moonlight.

Kisses~