Dormir en una misma posición no era lo ideal, mucho menos para un joven con tan mal dormir como el, que en ocasiones terminaba hasta en el piso junto a sus sábanas y almohadas, pero despertar a su lado y verla abrazada a el recompensaba la ahora inmovilidad de su cuello, sonrió y apartó un poco de cabello de su rostro, se acercó sigiloso.

—Cuando hallas borrado esa estupida sonrisa de tu rostro y te dignes a levantarte, ¿podrías pasar al comedor? Quiero hablar contigo... —la voz de Thanatos acompañada de esa mirada fulminante lo hizo removerse con brusquedad y resentir en su columna el dolor muscular.

—Se... señor Thanatos usted...

—Si... Si… ¿Acaso pensabas que te dejaría dormír en total libertad con ella?

—Pues no pero... ¿Pasó toda la noche...?

—Te espero en el comedor...

Cheshire todavía trataba de controlar su corazón y a su lado Hikari despertaba.

—Hika—chan... el señor Thanatos estuvo aquí...

La muchacha despertó con un terrible dolor de cabeza y sentía su garganta como si lava hubiese pasado por ella. Abrió lentamente los ojos al escuchar hablar a Cheshire, pero poco había entendido sus palabras. Frunció el ceño y tosió fuertemente. Se medio incorporó en la cama, pero el cuerpo también le dolía.

—¿Qué... dijiste...? —su voz sonó ronca, le había costado pronunciar esas simples palabras.

El espectro frunció el ceño y sonrió relajando un poco su semblante, jamas había estado tan cerca de alguien con un simple resfrío.

—Dije que el señor Thanatos estuvo aquí... vigilándonos toda la noche —se pasó la mano sobre la nuca y presionó con una mueca de dolor—, creo... —término finamente mientras movía su cabeza con suavidad.

Hikari recapituló lo que había hecho durante la noche y su rostro adquirió una tonalidad más fuerte que el simple rosado. Volvió a toser, pero con más fuerza que antes y se incorporó bruscamente mientras se ponía una mano en la boca. Se sentía peor que el día anterior, mucho peor. Se volvió a acostar y se tapó hasta las orejas, gimiendo de dolor. Nunca se resfriaba, pero cuando lo hacía pareciera que todas las pestes del mundo se le juntaban en una. Volvió a gemir, enterrando su cabeza entre las almohadas, ardía en fiebre.

—Hika—chan... —Cheshire habia cambiado su rostro por uno de preocupación, apartó la sábana donde Hikari se envolvía como una pequeña y buscó su frente con la mano—, estas más caliente... te conseguiré agua fría... —se sentó en la cama pero Hikari se había vuelto a arropar—, pero... —murmuró inseguro de contarle—, antes debo de ir al comedor... El señor Thanatos me dijo seriamente que quería hablar conmigo.

La chica no respondió, sentía que si lo hacía se largaría a llorar, siempre había sido muy sensible y al estar enferma y sentir dolor hasta al respirar, la ponía hipersensible. Soltó otro gemido cuando el mero rose de la sábana le hizo ver las estrellas. Tenía una sensación de frío impresionante, por lo que el calor que las sábanas le proporcionaban, era insuficiente.

—Aunque... ¿quieres que me quede contigo? —Cheshire se devolvió a gatas sobre la cama y recostó su rostro entre hombro y cabeza de la joven, apartó con cuidado la sabana y con su nariz rozó su cuello caliente para acercarse a su oído—, si me quedo, ¿me besaras otra vez? —si Hikari no respondía a eso otro realmente estaba muy grave.

La muchacha se quedó de piedra. Se estremeció cuando sintió la fría nariz del espectro contra su cuello y su corazón latía demasiado rápido, estaba segura que tenía el rostro más rojo que una manzana brillante. Cuando se volvió lentamente a mirarlo, sus rostros quedaron a pocos centímetros de distancia. En ese momento estaba maldiciendo en cuanto idioma conocía. ¿Es que no había estado dormido? ¿Estaba fingiendo estar dormido? ¡Y ella lo había besado! Fue solo un tímido rose, pero lo había hecho y ahora debía afrontar la situación. Se lo quedó mirando, pestañeando varias veces y casi sin querer, su mirada se enfocó en los labios de Cheshire por una milésima de segundo. ¿Debía responder o hacerse la desentendida...? Dudó por unos segundos antes de volver a hablar con dificultad.

—Yo... Yo... —pero simplemente, las palabras no salían. Escondió su rostro, completamente avergonzada al haber sido descubierta.

—Eso es hacer trampa, ¿sabes? —con sus finas garras aparto la sabana para descubrir el rostro de la joven que parecía que sus mejillas iban a sangrar—, ¿y sabes por qué…? —Hikari no respondió—, por que no pude devolvértelo... —sonrió de la forma más pícara que podía y sin pensarlo mas se acercó ladeando su cabeza a milímetros de probar sus labios.

—¡Cheshire! —el dios de la muerte hizo temblar a los chicos—, te estoy esperando... —el espectro suspiró resignado.

—Ya regreso —murmuro y beso la mejilla de la joven, justo sobre la comisura de sus labios.

Hikari apenas si podía respirar de los nervios. Al momento que el espectro cruzó el umbral de la puerta y salió, ahogó un grito en su almohada... Arrepintiéndose a los dos segundos. Volvió a toser y se incorporó en la cama. Odiaba sentirse mal, pero también odiaba quedarse en cama sin hacer nada, era un cincuenta y cincuenta. Temblando un poco, se paró y procedió a vestirse lo mejor que podía. Se decidió por sus usuales zapatillas converse negras, un jean rojo con medias debajo para mitigar el frío, una blusa de mangas largas color blanco y sobre eso un suéter magenta con detalles como rombos tejidos y pequeñas columnitas. Soltó un suspiro y rebuscó entre sus cosas, había guardado algo que ella misma había hecho, al encontrar la caja que buscaba, sonrió ampliamente y la abrió, era un dibujo que había hecho de Thanatos, con ella de bebé, al menos como ella lograba recordarse por las fotos que tenía en su familia de ella. Cerró la cajita, le puso una pequeña cinta dorada y salió de la habitación.


Thanatos e Hypnos se mantenían tomando café y leyendo algunos papeles cuando el espectro ingresó al comedor, sin siquiera cambiar su semblante el dios de la muerte soltó un bufido de fastidio y frunció su entrecejo.

—¿Por que tardaste tanto? —Hypnos rodó sus ojos ante la pregunta de su igual.

—Hika—chan despertó —ambos gemelos detuvieron lo que estaban haciendo—, esta ardiendo en fiebre.

—¿Y la dejaste sola? —de nuevo Hypnos se golpeó su frente cuando su hermano se alteró.

—Pero quien te entiende... —el dios del sueño se levantó de la silla y se dirigió hacia el espectro—, no le hagas caso... —palmeó su hombro—, desde temprano esta irritable y con síntomas menopausicos...

—Pero no que la menopausia es de...

—Voy a ver a...

Antes que pudiera terminar la oración, la joven hizo acto de presencia en la habitación. Hikari caminó hacia Thanatos y lo abrazó con amor, dejandole el regalo entre sus manos, besó su mejilla y luego saludó a Hypnos de la misma manera, aunque sin otro regalo. Luego le haría uno para él... Les sonrió a los tres presentes y fue hasta la cocina, moría de hambre, y volver a su cuarto no era una opción. Los tres hombres quedaron viéndose uno a otro.

—¿No que estaba ardiendo en fiebre? —Thanatos rompió el silencio regalandole una mirada furiosa al espectro, luego observó lo que Hikari había depositado en sus manos y su expresión cambió de forma radical, si se disponía a regañar al espectro, todos los insultos y groserías se fueron directamente a la basura.

Hypnos y Cheshire se observaron y el dios del sueño levantó sus hombros negando con su cabeza.

—Hypnos... —la voz de Thanatos sonó a punto de quebrarse—, mira esto...

El gemelo se acerco y de igual forma cambio su expresión, solo Cheshire se mantenía ahora confundido, cuando la joven se acercó de nuevo a la mesa el dios de la muerte no la dejó ni sentarse, simplemente la abrazó hasta que la chica pidió un poco de aire.

Hikari lo abrazó con debilidad, la fiebre le jugaba en contra, pero aun así, no podía soportar estar encerrada entre cuatro paredes.

—Feliz día del padre adelantado —dijo con una tenue sonrisa, cargada de afecto.

—Feliz dia del padre... —repitió casi alargando las palabras—, princesa... esto es lo mas hermoso... que alguna vez me han regalado...

—Eso quiere decir que si te iba a decir algo ofensivo acaba de olvidarse... —Hypnos codeó al espectro—, yo que tu... me voy, Pandora te anda buscando...

—Pandora... —murmuró el peli plateado—, yo... yo... no le dije nada y seguro ayer me estuvo esperando... por Hades estoy... en problemas...

Hikari lo volvió a ver.

—¿Ya te vas? —musitó débilmente para después toser, haciendo que sus ojos se anegaran de lágrimas por el esfuerzo.

—Debo irme... —se disculpó pesaroso—, tengo que reportarme con ella, es mi superior —el dios de la muerte sonrió y la joven lo observó con recelo.

—Entiendo... —susurró la muchacha apartando la mirada, ya que una lágrima había resbalado por su mejilla.

Se sentía estúpidamente sensible. Eso de estar enferma no le sentaba para nada bien. Se sentó a la mesa, cruzó los brazos sobre ella y recostó su frente encima de sus brazos, sentía los ojos arder. Además del dolor de cabeza que traía.

—Thanatos —Hypnos se acerco a la mesa y acarició con suavidad el cabello de Hikari—, ¿quién cuidara a la niña? Tenemos mucho que hacer —el dios de la muerte observó de su hermano al espectro.

—Si le decimos a Pandora que nos preste a Caith Sith, sospechará —el rubio volvió su rostro lleno de preocupación al moreno—, no podemos enviarla con Aiacos en ese estado…

—Violate —dijeron al unísono.

—Ella podrá cuidarla —Thanatos se levantó.

—Y guardará el secreto que es humana —completó Hypnos.

Cheshire se acercó a la joven mientras los dioses planeaban y llamaban a la espectro.

—Apenas pueda escaparme, volveré —susurró cerca de su oído, dispuesto a besar su mejilla.

—Ajá... —contestó sin ánimo.

Violate le era indiferente, no le caía mal ni tampoco bien. Otra lágrima escapó de sus ojos y se maldijo por llorona.


La espectro de Behemoth llegó lo mas rápido que pudo, era una mujer alta y bastante musculosa y muy poco femenina, su superior le habia ordenado ser lo mas discreta posible, aparte de llevar consigo unos medicamentos de dudosa procedencia para contrarrestar la fiebre de la muchacha, quien se negaba rotundamente a regresar a la cama y se mantenía refugiada en el sillón de la sala, la peli morado dio un suspiro al observarla, tomó la nota sobre la mesa con su nombre y leyó las raras instrucciones.

—¿Prohibido el paso a Cheshire? —leyó en voz alta—, pero... ayer estaba contigo —se acercó hasta Hikari y observo su febril y perdida mirada.

—Thanatos lo cela porque pasa mucho tiempo conmigo, por eso la absurda nota, no le hagas caso —dijo suavemente. Su ánimo estaba por los suelos y no entendía por qué.

Hikari volvió a toser y gimió de dolor por las contracciones musculares que eso le provocaba.

—Oh... comprendo... —Violate se sentó a su lado y tocó su frente, rebuscó entre la bolsa de papel que traía y sacó un par de jarabes—, no te preocupes... no sé nada... —trató de alentar, luego se levantó y buscó una taza pequeña para verter una cucharada de cada frasco, todo bajo la atenta mirada de la joven.

Hikari hizo una cara de asco al percibir el olor del brebaje que le preparaba. No sabía qué decirle o como iniciar una conversación. Extrañaba a horrores a Cheshire y eso contribuía a su bajo estado de ánimo.


Cheshire caminaba de un lado a otro tras la heraldo que parloteaba sin parar, aun asi su mirada estaba perdida, de vez en cuando se acariciaba sus labios y suspiraba con una boba sonrisa.

—...y no comprendo la razón por la cual tu estabas con esa chiquilla y te vas asi como si nada, luego esas fotos y tu... —Pandora guardo silencio cuando vio al chico perdido en la lejanía—, Cheshire... ¡Cheshire! —llamó pero el espectro parecía perdido en la nada, entrecerró sus ojos y le lanzó un libro con fuerza.

—Señorita Pandora... —el espectro se frotó con rapidez el chichón que amenazaba con resaltar en su cabeza—, le estoy poniendo atención... —la peli morado arqueó una ceja.

—No me mientas... —Pandora regresó sobre sus pasos y se acercó a su ayudante, él solo tragó grueso—, ¿en que piensas tanto? Tú no eres así de distraído...

—Yo... solo... pienso en todo lo que usted me dijo... —balbuceó.

—Entonces... ¿me conseguirás esas fotos? —el joven soltó un suspiró.


—Anda... huele espantoso... pero te hará sentir mejor —la espectro balanceó la cuchara de un lado a otro—, por lo menos a tu cuerpo, no creas que sé que estas así por el resfriado —sonrió y Hikari bajó su mirada.

Después de tragar con muchísimo esfuerzo el brebaje ese y amenazar con vomitarlo. Hikari soltó otro suspiro y sus ojos volvieron a cristalizarse. Aun desde el sofá se quedó mirando la ventana con un semblante triste. Ni Thanatos, ni Hypnos ni siquiera Cheshire estaba con ella. Aunque la espectro se esmerara en tener la mejor de las actitudes con ella, simplemente no lograba reconfortarla. Violate se cruzó de brazos, también se quedó fija a la ventana, suspiró y se dejó ir atrás con sus brazos sobre la nuca.

—Y a todo esto... ¿cómo es que tú y los dioses gemelos... llegaron a esta situación? Por cierto, si te sientes rara... Me avisas.


—¿Y entonces? —Pandora estaba desesperada—, necesito esas fotos Cheshire... no puedo permitir que el resto de mis subordinados me vean en esa... extraña situación, tu entiendes...

—Lo se, señorita Pandora... —murmuró y una luz brilló en sus ojos—, ¿le parece que la vaya a buscar y me haga su mejor amigo? —la heraldo levantó su mirada—, así podría robarle las fotos —, mintió y la peli morado asintió.

—Vete... quédate a su lado y en menor descuido... las consigues...

Nunca había mentido, pero en el amor y la guerra, todo se vale.

—Lo que usted ordene, mi señora —hizo una reverencia y se alejó dispuesto a cambiarse, estaba seguro que Hikari se llevaría una grata sorpresa.


—Pues... Hace unos años... Thanatos e Hypnos me cuidaron cuando yo era un bebé y se encariñaron conmigo, así como yo me encariñé de ellos. Hace poco, fueron a visitarme y me trajeron con ellos —sonrió la muchacha—. ¿Por qué debería sentirme rara? —inquirió confusa.

—Pues... —Violate endureció su rostro—, es que yo... me esmeré... en el medicamento... creo que té di más de la cuenta... pero no te asustes... —sonrió alzando sus manos—, lo que pasa es que ahora que lo pienso... nunca lo hemos probado con humanos —murmuró—, pero ya te dije... no te preocupes... además estamos sólo tú y yo.

Hikari perdió todo color en su rostro.

—¿¡Qué hiciste qué!?

El grito, juraba que había resonado en cada rincón del Inframundo.

—Ay no... Ay no... Ay no... —decía la muchacha pensando en mil y un efectos colaterales que podría tener.

Desde las ideas más descabelladas como su propia muerte.

—Tranquilízate... niña... ¡niña! —Violate trataba de relajar a Hikari—, ya verás que... Oh oh... —la espectro se quedó callada.

—¡Voy a morir! —exclamó haciendo gestos exagerados, ni le prestaba atención a la espectro hasta que ella dijo lo último. Se quedó muda como estatua, observándola atenta.

—Niña... tu... —Violate no sabía cómo explicar tan bochornosa situación

—¡¿Mi qué?! —dijo aterrada.

—Tu... cabello...

—¡¿Qué carajos le pasa a mi cabello?! —gritó desesperada mientras se lo tanteaba.

—No... ¡No lo toques! —Violate estaba desesperada—, por lo que más quieras... no te lo toques, ¡voy por ayuda! —se levantó del sillón y se fue justo a la cocina luego al baño, luego a la cocina de nuevo y regresó al sillón con el juego de botellas que había traído de su casa—, la parte buena es que tu garganta ya no está irritada... —sonrió con nervios.

—¡Dime en este instante qué diablos le pasa a mi cabello o gritaré tan fuerte que hasta Zeus lo escuchará! —amenazó con más angustia que nervios.

—¿Te gusta el púrpura casi morado? —Violate dejó de rebuscar y suspiró.

—No me jodas... No me jodas... No me jodas... —susurró cerrando los ojos—, ¡creí que era algo peor! ¿Acaso querías que me dé un infarto? —renegó mirándose el nuevo color de cabello.

Hizo una mueca de conformación y luego se estremeció.

—Ay no... Radamanthys podría secuestrarme al menor descuido... —musitó con horror ante la mirada desconcertada de Violate.

—Repite eso... —la espectro no sabía que le sorprendía más, si el hecho de no importarle su metamorfosis capilar o la última frase sobre el juez de Caina—, ¿quién te secuestraria?

—Ayer, en Caina, Radamanthys me confundió con Pandora y casi me besa, ahora que tengo el color de cabello más similar al de ella, ¡es capaz de secuestrarme! —dijo con horror.

Violate soltó una carcajada y no podía parar de reír, no podía imaginar al agrio juez tratando de besar a la heraldo, de repente se detuvo.

—Eso es imposible... Radamanthys y la señorita Pandora sólo tienen una relación laboral muy intensa —habló recuperando su aire—, nadie ni de esta era o la otra los ha visto en una situación inusual... o romántica —murmuró—, eso es como una leyenda urbana...

Fue el turno de Hikari para reír. Sacó del bolsillo trasero de su jean un par de fotos del juez y la Heraldo in fragantti y esperó por su reacción. Violate tragó grueso, su rostro se iba poniendo una tonalidad rosa, luego roja brillante conforme subía la intensidad de las fotos.

—Esto es... ¡una mina de oro! —la espectro las ojeaba una y otra vez—, ¿cómo conseguiste esto?

—Y que lo digas... —Hikari se sentó a su lado en el sofá—, las conseguí en un descuido del juez —dijo con una sonrisa traviesa—. No le digas a nadie o no me servirá para chantajearlos cuando quieran abusar de su autoridad —dijo riendo.

—Necesito una copia de esto —rió—, para cuando al Cejon le da por mandarnos a entrenar un día libre... —se carcajeó de nuevo—, ahora comprendo muchas cosas comenzando por su mal humor durante ocho días una vez al mes... ¿ Puedo contarle a Aiacos?

—Estaría genial hacer una escapadita a la superficie sin que nadie se entere... —Dijo Hikari con expresión pensativa—, así podríamos sacarle copias a las fotos a todo color con alta resolución —sonrió ampliamente y luego asintió ante la pregunta de la espectro.

Violate se quedó pensativa, ir a la superficie no sonaba a mala idea, claro que desobedecer a los dioses gemelos era lo único que la detenía, aunque por tener una copia de esas fotos valía la pena una fuerte regañada—, yo... tal vez podamos, ir...

A Hikari se le iluminaron los ojos cuando la escuchó. Ya necesitaba estar con una mujer...

—¿Vamos ahora? —Todos están ocupados y no hay moros en la costa... —dijo con una expresión maliciosa.


El espectro de Caith Sith se pasó su mano sobre su melena mojada, se colocó un par de tenis, unos jeans rotos y una camiseta negra, antes de salir del departamento que quedaba al otro lado de Giudecca, donde residía con Pandora, dio un último vistazo a su heraldo que estaba hundida en una lectura y salió con rapidez.

Se acercó al departamento de los dioses gemelos y levantó la mano para tocar la puerta pero la risa de la joven sumada a otra muy conocida lo detuvo, levantó su ceja y se decidió por la ventana.

—Para no perder la costumbre... —se dijo así mismo.

El enorme ventanal de la sala que se apreciaba desde fuera, se asemejaba a los de su departamento, midió distancia y como todo buen felino dio un salto a través de los cristales abiertos quedando frente a las chicas que en ese momento se mantenían serias, escuchando las últimas palabras de Hikari y luego las de Violate.

—¿Poder ir? ¿Escapadita? ¿Planean hacer una salida sin mí? —sonrió el peli plateado aun de rodillas sobre el piso.

Hikari pegó un salto, cayendo del sofá al verse descubierta por el espectro. Por un lado, su corazón latió fuertemente solo al escuchar su voz y por otro lado, ahora sí o sí iría con ellas, no podía permitirse ningún error.

—Hola... —saludó con una sonrisa nerviosa ante la atenta mirada de Violate.

La espectro observo de uno a otro, se acomodó su largo y oscuro cabello y se limpió su garganta, por un momento se sintió como un muy mal tercio. Cheshire observaba casi embobado a la joven, su aspecto en relación a su salud había mejorado considerablemente, pero había algo en ella que cómo todo buen hombre no acababa de descubrir que era lo que la hacía verse tan diferente, abrió sus amarillos y felinos ojos y se acercó a Hikari.

—¿Tu cabello? ¿Como...?

—El brebaje raro que me dio Violate... Tenía efectos colaterales... —la miró con los ojos entrecerrados y luego se echó a reír—, imagínate... Radamanthys me secuestrará si me ve, parezco la copia barata de Pandora —bufó mirándose el cabello. Sin ser consciente de como se había puesto el espectro al mencionar eso último.

El semblante de Cheshire hizo un cambio de trescientos sesenta grados, su sonrisa se borró y su mandíbula se tensó.

—Radamanthys... —murmuró comprendiendo a Thanatos por un instante—, él no tiene que verte —siseó—, es decir... —se puso de pie y se sentó en una silla de brazos cruzados exhaló e Inhaló—, no tenemos que volver a verlo... pero pareces muy emocionada en que te va a secuestrar...

Violate se quedó observando al peli plateado y soltó una sonora carcajada.

—Deja esos celos, Caith Sith...

Hikari profirió una carcajada y se sostuvo el estómago, llorando de la risa. No podía creer que Cheshire se hubiese puesto celoso.

—¡Radamanthys! ¡El Cejota! —volvió a reír—, es el mejor chiste que has hecho nunca —dijo limpiándose las lágrimas—, di Minos... ¿Pero Rada? ¡No te pases! —exclamó sin poder dejar de reír.

—Ha... Minos... —rumió—, genial... ¡PEOR! —Cheshire no cambiaba su expresión y tanto la espectro como la joven lo observaban divertidas—, claro... quien contra Geppeto... a todas le gustan las marionetas pero, ¿quién quiere al gato?

Hikari sin parar de reír se acercó hasta él y lo abrazó por la espalda.

—Yo te quiero —dijo besándole la mejilla sonriendo divertida.

Violate se detuvo casi en seco, y Cheshire se quedó mudo, enrojeciendo su rostro cada vez más y más, finalmente sonrió y se giró tomando las manos de Hikari.

—Yo también te quiero, Hika-chan... —murmuró con esa voz media ronca que le salía cuando hablaba en voz baja, soltó una mano y tomó su mentón con suavidad.

La muchacha sonrió ampliamente y reía suavemente sin poder olvidar la escena de celos protagonizada por el espectro. Sintió una pequeña descarga eléctrica cuando él tomó su mentón y su corazón se aceleró.

—Chicos... —Violate se removió un poco contrariada en el sillón—, ya entiendo a Thanatos... —murmuró negando con una sonrisa.

—Hika-chan... jamás digas eso de nuevo... —el peli plateado deslizó su mano desde el mentón acariciando sus mejillas y descansándola en su nuca, mientras soltaba la otra y ahora pasaba su mano sobre su espalda, como cuando se piensa bailar vals, acercó su frente y la juntó con la de ella—, no permitiría que Radamanthys o Minos...

—¿Qué cosa no permitirías? —indagó poniendo sus manos a ambos lados del rostro del espectro, acariciándolo con los pulgares con suavidad.

Ninguno de los dos se dio cuenta del momento en que Violate fue a la cocina, disimuladamente.

—Que... ellos... ellos... —afianzo sus manos, su respiración se aceleró—, ellos te pusieran... un dedo encima... —se acercó aun mas, perdiéndose en sus ojos avellana que lo observaban con ternura—, yo... me moriría de los celos... —cerró sus ojos y la besó.

Violate se asomó por la puerta de la cocina, dejando caer al instante unas tazas de vidrio. Hikari hizo caso omiso del ruido y cruzó sus brazos por detrás del cuello de Cheshire, profundizando el beso. Sentía su corazón latir demasiado rápido. El especto, en su vida había besado, y cuando Hikari deslizó sus brazos sobre su cuello y lo estrujó contra su cuerpo el no pudo más que aferrase a ella rodeándola con los suyos, no quería dejarla ir, le temblaban las piernas, su corazón amenazaba con saltarse hasta su garganta y la situación empeoró cuando la joven se abrió paso aun más entre sus labios, sus pupilas se dilataron como gato en la oscuridad y se apartó con suavidad cuando el aire fue escaso, no hubo palabras, solo sonrió y colocó su frente sobre la de ella.

—Nadie... te apartará de mí lado Hika-chan...

Violate se acercó despacio luego de haber limpiado el pequeño desastre con las tazas y carraspeó para llamar la atención de ambos jóvenes.

La muchacha le dio otro pequeño beso en los labios, le sonrió con autentico cariño y se separó de él, viendo a Violate con una sonrisa cálida, esperando que hablara, pero sin soltar la mano del espectro.

—Bien... —Violate se quedó observando de uno a otro—, supongo que… ¿ya estas mejor?—sonrió y el peli plateado abrazo a Hikari atrayéndola a su costado y besando su cabeza.

—Mucho mejor... —confesó mirando a Cheshire con adoración. Le besó la mejilla y sonrió con alegría. Luego se puso seria y miró a Violate—, no le digas como me puse hoy.

—Wow, wow, un momento —Cheshire se soltó de la joven y la abrazó por su espalda—, nada de secretos.

—Es que... No es importante... —dijo nerviosa. No quería que supiera que estuvo la mayor parte del día como una auténtica llorona.

—No señorita... —de nuevo un fuerte abrazo—, todo lo que ocurra a tu alrededor es mi problema... Violate... ¿qué sucedió? —la espectro los observaba divertida.

—Ella... no quería tomarse la medicina... —Violate sonrió—, y... y... hizo una escena de asco y ¿no que subiríamos a sacarle copias a las fotos?

—¡Oh sí! Iremos a la superficie por unas horas y nadie tiene por qué enterarse —dijo con una amplia sonrisa, recostando su cabeza en el pecho del espectro.

—Y Thanatos —ambas chicas lo observaron serias—, digo y ¿si se entera?

—Bueno... —Violate se sentó en el sillón de nuevo—, según la lista del dios de la muerte lo primero escrito, marcado y subrayado dice "PROHIBIDO EL PASO A CHESHIRE" —el joven arqueó ambas cejas—, pero rompimos la primera —meditó un rato antes de seguir—, la número dos dice... "Que se quede en cama todo el día" pero esa tampoco... ¿quieren escuchar el resto o te diste cuenta que la niña aquí presente nació para hacer todo lo contrario que sus... Tíos... padrinos...? ¿qué son?

—Thanatos es mi padre adoptivo e Hypnos mi tío adoptivo —resumió la muchacha con una amplia sonrisa—, ya rompimos casi todas las reglas, además, va a ser divertido —dijo extasiada.

Cheshire y Violate se observaron por un rato, finalmente la espectro suspiró y se puso de pie.

—Mi señor Aiacos me dijo que te mantuviera a salvo lejos de Minos y Pandora —murmuró caminando con una mano en su barbilla—, y... por lo tanto... y evidentemente ya que no dudarás en escaparte con Thomas O'Malley pues... necesitarás protección, ¿me equivoco?

Cheshire sonrió, jamás pensó encontrar en el espectro de Behemonth una compañera tan sincera y confiable, tras esa coraza de metal y músculos existía al final de cuentas una mujer con un gran corazón.

Hikari gritó de emoción y fue corriendo a su habitación, tomó dinero, un bolso grande y volvió a la sala. Abrazó a Violate y besó a Cheshire sin poder disimular su emoción.

—¿Vamos?

—Hay un pequeño problema —la espectro observó al peli plateado.

—Oh... ¿es lo que estoy pensando Violate?—Cheshire había devuelto el beso con una amplia sonrisa que acababa de borrar.

—¿Qué? ¿Qué problema? —cuestionó Hikari paseando su mirada de uno a otro, desconcertada.

—Solo los jueces o los dioses son los únicos que pueden autorizar salidas a la superficie —dijo la espectro—, tendríamos que convencer a Aiacos... pero es tan celoso...—de repente Cheshire y Hikari se voltearon a ver—, es decir… ¿celoso dije? —rió nerviosa—, no es celoso de celos es solo que... yo...

—Ya te caché Violate —dijo la muchacha riendo—, podríamos pedirle que nos acompañe si quiere, o convencerlo con las fotos de Radamanthys y dejar que se quede con algunas —le guiñó un ojo y acercó al espectro, abrazándolo por sorpresa.

—Yo... no estoy segura... —luego volvió a los chicos—, aunque sería como nuestra primera cita —murmuró.

—¡Anda! Si viene con nosotros me aseguraré de dejarlos solos un rato —le guiñó un ojo con picardía.


El camino a Antenora estuvo lleno de varios empujones, largos discursos de convencimiento y metros de traer rastras a la espectro de Behemonth, al final las puertas del templo se dejaron ver y en ellas Aiacos, sentado en una de las gradas batallando contra una especie de caja de madera. Los jóvenes codearon a la espectro con suavidad.

Violate dio unos pasos hacia el juez, este al verla sonrió y se puso de pie para acercarse.

—Pensé que regresarías hasta entrada la noche... —tomó su mano y se acercó, iba a besar su mejilla y observo a Hikari y Cheshire de la mano—, ¿y eso? ¿Necesitas ayuda con la chica?

—Larga historia... —sonrió Behemonth y negó con rapidez—, pero... en realidad venía a pedirle un favor... uno muy especial...

—Dime...

—Podríamos... ir... ¿al exterior?

—No... ¿Por qué quieres ir?

La negativa con la cabeza del juez y la cara de frustración de Violate les dio luz verde para intervenir. Hikari se apresuró para llegar al lado de la espectro y sin mediar palabra le entregó un par de fotos al juez.

—Si nos dejas ir, podrás joder a Radamanthys por el resto de la eternidad —dijo haciendo gala de sus poderes de manipulación—, queremos ir al exterior a sacarle buenas copias, ya sabes... Para resguardar el material en caso de accidentes —le sonrió ampliamente—, puedes acompañarnos si quieres, te vendría bien un cambio de aires, además, no quiero que Violate se sienta sola —concluyó.

Aiacos tomó las fotos con desconfianza, luego tragó grueso y de último soltó una carcajada.

—Mojigatos... par de ridículos...me simpatizas Hikari —dijo Aiacos—, pero ¿y Thanatos?

—Ese es el punto —dijo alargando la primer palabra—, él no debe enterarse, por lo que cuento contigo con tu discreción a cambio de la posibilidad de que puedas joder al Cejón hasta el cansancio, ¿trato? —preguntó alzando su mano para que él la estrechara.

Por un momento dudó, pero la mirada ilusionada de su espectro le ablando el corazón, esos ojos rojizos de cachorro, se le erizó la piel y finalmente estrechó la mano de la chica.

—Bien... pero si nos descubre... yo me lavaré las manos junto con mi general, ¿entendido?

—Dalo por hecho —le sonrió traviesa y luego añadió—: ya tengo mi excusa preparada. ¿Vamos? —preguntó entusiasmada.

—Vamos... —dijo el juez—, ¿pero a donde piensan ir? Todos lo observaron.

—Inglaterra —dijo Hikari muy resuelta—, sé hablar inglés, por si alguno no sabe, les haré de traductora si quieren —se ofreció sonriente.

—Inglaterra...—murmuró Aiacos—, está bien... entre más rápido vayamos mejor —luego se detuvo y tomó a Hikari del brazo acercándose con sigilo—, ¿que te hiciste? Te vez... diferente.

—Puedes culpar a Violate de mi nuevo look, mi cabello pasó a ser casi morado gracias a su brebaje sanador —dijo riendo. Sin ver la expresión de Cheshire al ver lo cerca que estaba el juez de ella.

De nuevo esa sensación de fuego desde su estómago hasta su nuca, ¿en qué momento se había vuelto tan celoso? Claro, cuando su joven amiga si es que aun podía llamarla así, había hablado de raptos y no sabía qué cosas más como de abrazar a Minos.

—¿Podemos irnos? —siseó Cheshire visiblemente molesto.

Hikari notó el cambio en su voz y se acercó a él al ver que estaba cruzado de brazos. Besó la comisura de sus labios y le sonrió con dulzura.

—Tranquilo, ¿vamos?

—Entre más rápido mejor —murmuró con desgana.

La muchacha lo besó con cariño.

—Cambia esa cara, no dejaría que nadie que no sea digno me pruebe —aseguró con una sonrisa, pero luego se puso colorada—, espera... Eso no sonó bien...

—¿Pruebe? —frunció su ceño con fuerza—, Hikari... ¿de qué estas hablando?

—Eh... Lo que quise decir fue... Que... Puedes estar tranquilo, solo tú tienes mi permiso para acercarte a mi más de lo normal —le sonrió con cariño y tomó su mano—, ya no te enfades... —dijo besando su mejilla.

Violate y Aiacos observaban de uno a otro, la espectro sonrió y codeo levemente al juez en señal de que no tenían mucho tiempo para ir, sacar las copias y regresar.

—¿Así son siempre? —el juez sonrió

—No tengo idea mi señor Aiacos —murmuró la espectro—, apenas y creo que hoy... se besaron...

—Thanatos va a morir... literalmente.

—¡No puedo evitarlo! —el espectro se removió intranquilo—solo si... me regalas un beso enorme...

—¡Eso es chantaje! —acusó riendo para luego tomar el rostro del espectro entre sus manos y besarlo con un ápice de pasión.

Eso era raro, pero hermoso, esta vez abrió más su boca y permitió a la joven investigar su cavidad.

—Andando —murmuró Aiacos.


Luego de media hora buscando algo informal en la ropa del juez, y perder otra media hora luchando con los incansables celos del nepalés al ver a su joven guerrera vestida con unos vaqueros descaderados y una blusa de seda semitransparente anudada sobre su plano vientre, lograron partir hacia Inglaterra, las alas de Garuda los llevaron hasta una pérdida estación de tren a las afueras de Londres donde abordaron para llegar a la centro de la movida capital.

Aiacos se mostraba relajado, se había sentado al lado de la espectro y pasado su mano sobre su hombro para atraerla hacia él y besar su cabeza, Cheshire los observaba con una sonrisa, porque a su señora Pandora le costaba tanto trabajo mostrarle sus sentimientos al juez de Caina, luego observó a su lado a Hikari, perdida en el paisaje anglosajón, copio los movimientos del juez y la abrazó besando su cabeza, se vio en el reflejo de la ventana y le sonrió.

—¿En qué piensas? —busco su mano y entrelazo sus dedos besando sus nudillos

La muchacha sonrió ante el gesto del espectro y recostó su cabeza en su hombro.

—Te vas a reír... Pero siempre quise conocer Londres —dijo sin perder la sonrisa.

Desde pequeña ella había soñado con viajar a muchos lugares del mundo, pero nunca había tenido la oportunidad, siempre había un obstáculo que lo impedía. El espectro sonrió aun mas estrujándola con cariño, sus pequeños colmillos brillaron contra la tenue luz.

—En unos minutos llegaremos a "Shadwell DLR Station" —Aiacos se acercó hasta ellos y los observó divertidos—, ¿qué? Radamanthys se ha tomado la molestia de mostrarnos un poco de Inglaterra y sus alrededores —sonrió aún más—, si no conoces Londres Hika-chan... ese es el mejor lugar para comenzar, recuerden que sólo estaremos un par de horas... y quiero comprar un par de cosas y sacar las copias de esos lingotes de oro.

Los ojos de la muchacha se iluminaron al escuchar al juez.

—¿Sabes? De los jueces, acabas a convertirte en mi favorito —dijo riendo—, hay un montón de cosas que quiero comprar. Además, tenemos que pasar por una farmacia también o mi excusa será un poco inválida... —dijo pensativa.

Aiacos sonrió y alborotó sus mechones ahora morados oscuro en un gesto por demás paternal.

—Otro más —rezongó el espectro soltando un suspiro y rodando sus ojos—, primero abrazar a Minos...

Hikari volvió a reír con fuerza y se abrazó del cuello del espectro.

—Dije que era mi favorito, no que me casaría con él —susurró en su oído—, y a Minos no lo abracé —dijo besándole la sien.

Cheshire botó por la ventana la rabia y celos contenidos, luego se volteó hacia la joven y la besó con ternura, vaya que todo era tan nuevo para él, quien había vivido toda una vida bajo la sombra de una mujer de inexpresables sentimientos.

—Te quiero susurró sobre sus labios.

El juez de Garuda observó al espectro, tomó la mano de Violate y se sentaron de nuevo.

—Cheshire necesita ayuda —murmuró a su general—, Hikari dijo que nos dejaría solos un rato pero...

—Los que necesitan tiempo a solas son ellos — interrumpió Violate mientras besaba a su juez.

Luego los observaron desde su silla.

Hikari le devolvió el beso y sonrió.

—Yo más... —dijo para volver a besarlo.


Habían llegado a destino y la muchacha aun no salía de su asombro, parecía una niña pequeña rodeada de cosas completamente extravagantes. Iba tomada de la mano del espectro y se encaminaban a una fotocopiadora profesional para hacer copias verdaderamente idénticas.


Thanatos dejo la papelería por un momento, se levantó de la silla donde se había sentado junto a su hermano y se acercó a la ventana del juzgado de Grifo donde últimamente se la pasaban metidos casi todo el día.

—¿Que sucede? —Hypnos bajó un par de lentes que le ayudaban a refrescar la vista y la fijó sobre su hermano—, no me digas que estas de nuevo con esos pensamientos raros sobre la niña y ese espectro...


—Es precioso... —susurró la muchacha mientras veía la vidriera de una joyería. Tenía fascinación por las joyas.

El juez y su general habían ido al Hyde Park para contemplar el río que lo atravesaba, mientras que Hikari y Cheshire se habían internado en una amplia galería llena de múltiples tiendas.


Thanatos suspiró y se sentó en la orilla de la ventana.

—Todo esta tan tranquilo que siento como si se aproximara una guerra santa —Hypnos se quedó callado y rodó sus ojos, luego regreso a su papelería de nuevo—, debería de ir a verla... estaba ardiendo en fiebre cuando la dejamos y Violate aun no llegaba...

—Estará bien ya verás... además le dejaste una lista con las instrucciones para que Behemonth no dejara pasar nada por alto

—¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

—Confió en Hika-Chan...—ambos guardaron silencio.

Thanatos regreso a su silla y entre sus papeles sacó el dibujo que la joven le había regalado.

—"Día del padre" —sonrió y continúo su labor.


Cheshire se quedó en silencio observando la vitrina, se fijó en un par de corazones que colgaban con dos cadenas plateadas.

—Ya regreso, no te muevas de acá, ¿de acuerdo?

Hikari asintió como respuesta, mirando con aire soñador cada una de las joyas. Fijó su mirada en un collar de oro con amatistas engarzadas y al mirar el precio, tragó en seco, vaya que habían aumentado las cosas...

El espectro entró con sus manos en los bolsillos, olvidando un terrible pero significativo problema, y se dio cuenta hasta que estuvo justo frente al dependiente.

—Good morning, young men... what can i do for you? —el hombre en apariencia pasaba los sesenta años, de cabellos grises y con una barba abundante, cargaba un lente como un típico inglés y se vestía de pantalones con tirantes.

Cheshire trago grueso y se quedó por un momento, tampoco era tan bobo como para no reconocer algunas palabras, se remojo sus labios y sonrió.

—Ha... Rayos... —ahora debía decidir entre arruinar su sorpresa o simplemente salir de ahí alegando alguna excusa tonta, observo un reloj que estaba en la pared, si no se apuraba la joven impaciente, entraría por esa puerta en cualquier momento—, yo... I... me rindo...

La muchacha entró a la tienda luego de unos minutos de esperar y sonrió divertida al ver la expresión de confusión total que se traía el espectro.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó para luego dirigirse al dependiente—, good morning, Sir.

—Good Morning, beauty... —dijo el anciano al escuchar a la jovencita y verla pasar por la puerta—, what I can do for you? —luego observo de uno a otro—, he's your boyfriend?—señaló al espectro.

—Algo... —Cheshire pasó sus manos sobre la nuca al ver la sonrisa de la joven con la pregunta del anciano y soltó un suspiro de resignación—, la verdad mucha... —bajo sus hombros apenado—, solo sé que me dijo buenos días...

—Something like that... I guess... —musitó, ¿qué eran ellos? Amigos ya no era una palabra muy adecuada... Pero tampoco le había pedido ser su novia... Era confuso.

Hikari rió al escuchar a Cheshire.

—¿Qué quieres comprar? Dime y yo traduzco —se ofreció.

—He´s lucky...—el anciano palmeo la mano de Hikari con ternura mientras le guiñaba el ojo y sonrió al espectro, Cheshire entre cerro sus ojos.

—No sé lo que esté diciendo pero no me gusta cómo te ve Hika-chan...—se cruzó de brazos molesto.

El anciano observó el gesto del peli plateado.

—What´s wrong with him? He´s always so grumpy?

La muchacha rió.

—He's... Very jealous... —dijo al señor—, usually, he's very sweet —dijo besándole la mejilla al espectro.


Violate estaba recostada sobre el barandal de un puente y le daba de comer a los patos, su juez se había ido a comprar un par de hamburguesas y pronto tendrían que buscar a los chicos, el lugar era por así decirlo romántico, totalmente sacado de una película de Disney, como las que usualmente veía a escondidas de su superior.

—Violate... —la voz del nepalés la saco de sus pensamientos—, es hora hermosa... —sonrió al escuchar como la llamaba.

—¿Hora de regresar? —preguntó aburrida.

—No... Hora de aprovechar que estamos acá y declararte mi amor... ¿Te casarías conmigo?


Cheshire observo de uno a otro, como se golpeaba la cabeza mentalmente recordando las palabras de Pandora "sería bueno que utilizaras tu tiempo libre para que aprendes algún idioma ¿sabes Caith Sith?" pero quién diría que sería tan necesario…

—Solo quería darte una sorpresa... —murmuró con tristeza

Hikari se enterneció y lo abrazó con cariño, tomando su mano y entrelazando sus dedos.

—Tengo una idea, lee el nombre de lo que quieras comprar, yo le digo al vendedor y salgo, la sorpresa puedes dármela igual, porque no sabré que es —dijo suavemente.

Cheshire lo meditó un par de minutos, luego observó a la joven y la abrazó.

—Mejor escoge lo que quieras... adelante... no te fijes en el precio...


—Mi señor Aiacos... yo...

—No digas nada que no sea un sí... —el juez se acercó y le tomó la mano en medio del puente, sacó un anillo de oro con una perla y lo incrustó en el dedo de la general—, te amo... ¿aceptas ser mi esposa?

—Claro... yo acepto... — las lágrimas caían a ambos lados de las mejillas de la espectro—, ¿pero dónde? ¿Y los testigos?

—Tal vez nosotros podamos servirles... —la voz del dios de la muerte los hizo quedar sin aire.


—Oh... No creo que sea lo mejor, no me gusta hacer gastar a alguien por mí —dijo haciendo un pucherito—, tu señala y el señor lo entenderá.

Besó la comisura de sus labios y le sonrió con auténtico cariño. Ya habían pasado por varias tiendas, incluida una farmacia en la cual la chica compró todo para su "excusa" y algunos analgésicos por las dudas. Fue en el único lugar que el espectro le permitió gastar su dinero, puesto que él siempre se ofrecía a pagar sin dejarla pagar a ella.

—Por favor... —insistió el peli plateado—, solo pide lo que quieras...

—Está bien... —suspiró y cerrando los ojos, señaló una joya al azar del muestrario.

El anciano los observaba divertido, que pareja tan joven y fuera de lo normal, esperó y la joya señalada lo hizo levantar ambas cejas.

—Good choice... lady... that's the weirdest and spectacular jewel in my store...

Cheshire sonrió.

—Dile que te lo muestre y te lo pruebas, ¿estas segura que ese es el que quieres? Hika-chan... ¿Hika-chan?

Al abrir sus ojos, no podía creer lo que sus ojos veían, era una pieza de joyería espectacular.

—It's perfect... —susurró—, sí, esa quiero —sonrió ampliamente y besó efusivamente la mejilla del espectro.

Cheshire sonrió y sacó su billetera de cuero muy a la antigua, rebuscó entre su interior y sacó una increíble MasterCard platino y la colocó junto a una identificación personal, el anciano la tomó sorprendido pero gustoso, y la pasó sin ningún problema, el espectro firmó el pequeño papelito y luego observó a Hikari.

—¿Que sucede?

La chica tenía los ojos llenos de lágrimas, negó con la cabeza suavemente y lo miró enternecida.

—Nada... Es solo que... Me emocioné —dijo cruzando su brazo por la cintura del espectro.

El peli plateado la abrazó con fuerza y tomó el hermoso colgante, se hizo a su espalda y se lo colocó junto a un beso en su hombro

—Just perfect... —murmuró el anciano—, you're made for each other... little lady... looks like a princes don't you think?

—Supongo que te halagó ¿cierto?

—Dijo que... Fuimos hechos el uno para el otro... —susurró esto último le sonrió al señor—, thank you sir, your jewels are the best.

Besó al espectro desde atrás y le sonrió con mucho cariño.

—Y no puede estar más equivocado.

La voz a sus espaldas los hizo helar la piel, Cheshire tragó grueso y se giró dejando a Hikari a sus espaldas.

—Señor Thanatos... no es culpa de Hikari...

Pero la muchacha se puso a su lado, seria. No iba a dejar que los celos paternales de Thanatos fueran culpables del pobre destino del espectro.

—Yo creo que no se equivocó, en lo más mínimo —contradijo tomando la mano del espectro disimuladamente.

—Hikari... deja de hablar tonterías, me desobedeciste... —Thanatos no sonaba enojado, peor que eso, se veía decepcionado, abatido, frustrado—, ni siquiera Violate ha sido capaz de mantenerte en el Inframundo... y ahora vengo a encontrarte aquí... ¿no sabías que para un dios es imposible esconderse? —sus ojos se veían casi cristalizados—, lo primero que te dije es que te mantuvieras alejada de ese gato callejero... ¿y qué hiciste? Convenciste a Aiacos de traerte hasta este lugar... o la verdad posiblemente se lo tenían planeado...

—Thanatos... —Hypnos trataba de controlarlo—, tranquilízate y deja que Hikari explique lo que sucede.

—¿Explicar qué? ¿Acaso no lo ves...? Está huyendo de nosotros...

—Señor Thanatos... no es así... —Cheshire sujetó la mano de la joven—, yo... yo... yo quiero a Hika-chan y quiero que sea mi novia... o como se diga...

Todos guardaron silencio.


El anciano estaba recostado sobre el vitral y no entendía ni una sola palabra de todo lo que el pelinegro decía, pero si de algo estaba seguro era que ese tipo era el padre de la niña y que posiblemente esta se había escapado con el joven, negó exasperado, cuantas situaciones similares había vivido, de repente una joven rubia entró ofuscada y la discusión paro en seco.

—Dad... What's going on?

La muchacha ignoró por completo a la rubia y se acercó a Thanatos casi corriendo. ¿Ella? ¿Huir de ellos? ¡Pero que estupidez más grande! Se abrazó a él con lágrimas en los ojos.

—¡No vuelvas a decir una estupidez semejante! ¡¿Me oíste?!

Luego se giró para ver a Cheshire, sonriéndole con genuino afecto.

—Lo único que quiero... Es que lo aceptes —dijo con suavidad.

Hypnos se había hecho del lado del espectro, mas atrás Aiacos y Violate se sentían abatidos, Thanatos era orgulloso, un dios con un carácter oscuro y poderoso, aun así su hermano era el más cuidadoso a la hora de hablar, y por decirlo así el más razonable.

—Thanatos... deja de decir estupideces... —habló casi rosando al fastidio pero su hermano se negaba a escuchar, inclusive a abrazar a Hikari, realmente estaba dolido—, acá nadie quiere largarse, ¿no escuchas a Cheshire? Él quiere a Hika-chan... Caith Sith es un espectro fiel...

Cerró sus ojos y se presionó las sienes alejándose de todos.

—Hypnos pero... primero eso, ¿y luego? ¡Querrá casarse! —exclamó con unas gruesas lágrimas—, tendrán hijos y... y... es que si tan solo supiera como me siento... estoy seguro que... —bajó su mirada y observo de reojo a su niña—, Hikari... ¿volví a hacerlo verdad? De nuevo hice el ridículo de mi vida.

La muchacha suspiró pesadamente, tomó la mano del dios y lo sacó afuera, alejándolo de ojos curiosos.

—Si pasara todo eso que dices... No creas que te librarás de los nietos —bromeó—, y ¿quién me llevaría al altar? ¿A caso no ves lo mucho que te necesito y te necesitaré? —Sus ojos se anegaron de lágrimas a la vez que presionaba con más fuerza la mano de Thanatos—. No vinimos acá por querer huir, de hecho, solo quisimos sacar copias de unas fotos graciosas y compré otras tantas en una farmacia —dijo alzando la bolsita con los medicamentos y demás cosas.

—¿Nietos? ¿Altar?

Un padre celoso solo escucha lo que le conviene.


Adentro los cuatro restantes se mantenían callados, Violate se abrazó al juez y este la besó con ternura, Cheshire soltó un suspiro de resignación colocando ambos brazos tras su nuca.

—No debí de decirle que la quería como novia... —Hypnos sonrío—, no es gracioso señor Hypnos...

—No es gracioso pero... eres muy valiente, ¿sabes? Solo te faltó mostrar tus colmillos como hace cientos de años atrás cuando me encontré contigo y Pandora en el pasillo de aquel castillo y los cuatro dioses del sueño habían sido derrotados... —el espectro soltó una suave risa.

—Pensaba que eran enemigos... —lo observo y enserió su semblante—, usted cree que...

—Eso es lo que esperamos... que Thanatos entre en razón —murmuró el rubio, luego levantó una ceja—, y a todo esto… ¿qué le paso a su cabello? —todas las miradas cayeron en Violate—, ¿Behemonth? —ella suspiró.

La joven rubia que acababa de entrar, estaba insegura si ese hombre de cabellos oscuros era el mismo que había conocido casi quince años atrás, en aquel entonces ella era una quinceañera enamorada de un extraño, un extraño que la había correspondido a escondidas. Lo busco de nuevo con su vista y al no verlo salió al exterior.


—Fueron tus palabras, solo usé las mismas palabras que usaste tu —rió la muchacha—, además, si ese fuera el caso... Aun tendrían que pasar muchísimos años —lo abrazó con amor, escondiendo su rostro en su pecho.

—Mi princesa como lo siento...—la estrujó con amor y beso su coronilla—, te amo... eres todo para mí...

La puerta se abrió y la mujer sonrió.

—¿Than? — se había acercado con cautela en medio de la amorosa conversación y llamó la atención tanto del dios como de la joven—, Than... ¿eres tú? —evidentemente dominaba el mismo idioma que todos los presentes.

—Evangeline... —murmuró Thanatos—, ¿que haces acá? —por un momento su rostro se contrario, apartó a Hikari y sonrió.

Hikari frunció el ceño y miró a la mujer con desagrado. ¿Than? ¿Un mote cariñoso?

—Papá, ¿quién es esta? —se ahorró la parte de "suripanta de cuarta" y puso especial énfasis en la palabra "papá".

Por algún motivo, esa mujer no le inspiraba ni la menor confianza.

—Than... —repitió la chica y lo observó de arriba abajo casi de forma lasciva, ignoró por completo la presencia de Hikari y se acercó aun más, tomó una de sus manos—, pero que pequeño es el mundo... Thany...

—Pues... si... —sonrió el dios, no habia puesto atención a las palabras de su pequeña—, es un placer verte de nuevo...

La muchacha frunció aun más el ceño. Primero le hacía una escena de celos ¿y ahora, no solo la apartaba, sino también la ignoraba? Suficiente. Lo apartó de un empujón.

—Después no vengas a buscarme con escenitas de falsa descepción, Thanatos.

Entró en la joyería de nuevo. Se secó las lágrimas con rabia y fue directamente con Hypnos.

—Vamonos, Thanatos puede volverse solo —escupió enojada.

Todos estaban perplejos, primero pensaban ver entrar a un enojado Thanatos, pero ahora era una muy molesta jovencita tironeando de las manos de Hypnos.

—Un momento hermosa, ¿que sucede?—el dios del sueño frunció el ceño—, ¿por qué dices que... tu Daddy puede devolverse...?

—Hikari... —Thanatos entró a la joyería dando un portazo, ¿en qué momento se le había dado vuelta la moneda?—, déjame explicarte es solo una amiga...

—¿Una amiga? —la rubia estaba de brazos cruzados.

—¿Una amiga que por poco te desnuda con los ojos? Sí claro —se mofó—, ¿una amiga que provoca que me apartes y me ignores? No inventes —zanjó fríamente—, vamonos, Hypnos.

—Hika-chan... —Thanatos estaba irreconocible—, no te ignoré es solo que... me sorprendió ver a Eva aqui...

—¿Es tu hija? —la mujer se acercó con sus ojos entrecerrados—, no se parece a ti —soltó con todo el veneno que pudo.

Hubo silencio.

Hikari lo ignoró, estaba sumamente dolida. Se volteó a la mujer.

—Sí, lo soy, ¿algún problema con eso, rubia teñida? —bramó.

—Que chiquilla mas malcriada... —se indignó ofendida—, no soy teñida... tu eres una odiosa... necesitas que alguien te ponga límites...

Cheshire se tragó la carcajada e Hypnos tosió para ahogar la suya, Violate solo se giró y Aiacos salió casi corriendo, el asunto se ponía cada vez peor.

—Hikari... —murmuró el dios—, muñeca... princesa... no te enojes... Eva y yo no tenemos nada podrias por favor dejar de pensar cosas... que no son.

La mujer lo observó con una sonrisa.

—Thany... amor... hace quince años me dijiste lo mismo.

—Tú —dijo señalando a Thanatos—, no me dirijas la palabra. Ya hiciste suficiente hoy, haciendo que yo me sintiera peor de lo que me sentí en mucho tiempo —una lágrima rodó por su mejilla—, primero haciendome sentir culpable y después apartarme e ignorarme ni bien llegó esa perra en celo —dijo sintiendo un dolor profundo en su pecho—. Vamonos, Hypnos. No quiero seguir aquí —dijo volteándose hacia el dios.

—Pero... Hika-chan... —Thanatos se quedó estático, la rubia negó y se fue, Hypnos tomó a Hikari de la mano y salieron seguidos de Cheshire—, esta bien... así son las cosas... ahora yo soy el malo... —cerró sus ojos y presionó sus puños contra sus costados—, Cheshire... —antes que el espectro pudiera salir, el dios lo tomó de su mano y lo estrujó contra su cuerpo—, ¡HIKARI! —gritó—, no me dejas otra opción...

—Senor Thanatos es... pere —los ojos del espectro se agrandaron desmesuradamente—, no...

La muchacha se volteó y cuando vio la escena no pudo hacer más que fruncir el ceño, se acercó a ellos y fijó sus ojos anegados de lágrimas en los de Thanatos.

—¿Qué crees que haces... Papá...? —preguntó con el corazón en la garganta.

—Thanatos... no te atrevas — Hypnos se acercó y tomó a Hikari de las manos.

—Señor Thanatos... —Violate se acercó—, hay otras formas de llegar a un arreglo...

—No existe otra forma de arreglar esto Violate... —el dios del sueño cubrió de oscuridad el lugar y elevó su cosmos—, Cheshire... —el espectro no lo quería ni ver—, desde hoy... te doy... permiso de estar con Hikari... —lo atrajo aun más y lo abrazó. Todos guardaron silencio—, Hika-chan... ¿podrías hacerme un favor?

Hikari ahogó su llanto, no podía creer lo que veía. De un momento a otro su dolor, rabia y celos se disolvieron como azúcar en agua. Intentó hablar pero no le salían las palabras. Se acercó con pasos lentos hacia Thanatos, corrió a Cheshire con suavidad y se lanzó a los brazos del dios de la muerte, llorando desconsolada.

—Perdona por enojarme así... Perdón... Perdóname... —sollozó con la voz entrecortada.

—Perdóname a mi, lindura... ¿pero te pregunte si podías hacerme un favor?

—Solo dime... —dijo sin soltarlo.

—Enséñame a ser un mejor papá —Hypnos se quedó recogiendo a Cheshire del suelo a punto de quedar totalmente inconsciente, Violate hizo un gesto de ternura y sonrió fascinada.

—Cuenta con eso —le sonrió Hikari sin poder dejar de llorar. Estaba demasiado emocionada. Temblaba mientras abrazaba al dios y tampoco quería soltarlo.

Un cosmos enorme lo rodeó, de repente la presencia de Minos y Radamanthys los sorprendió a todos.

—El señor Hades solicita su presencia en Giudecca —Minos dio un paso adelante—, todos... incluyéndote a ti Aiacos —murmuró con cierto reproche.

Hikari tembló. Sabía que era por su culpa y estaba dispuesta a enfrentar las consecuencias. No quería que los demás pagaran por su culpa. Se aferró a la mano de Thanatos.


Giudecca jamas había sido tan oscura y aterradora, los dioses caminaban con su temple invariable, tras de ellos Cheshire con Hikari de su mano, de ultimo los tres jueces y Violate.

Zeros los esperaba con una retorcida sonrisa en su rostro, apenas los divisó abrió las enormes puertas y se hizo a un lado, el pasillo jamas les había parecido tan largo y sombrío, en su trono, un poco mas allá, con sus dedos tamborileando sobre el recuesta brazos, el señor del averno, Hades en todo su esplendor, con su mirada azulada reposando en Pandora que tocaba su arpa.

A como llegaron se quedaron no sin antes hacer una breve reverencia, dejando la joven en medio.

—Mi señor Hades... —Hypnos intentó hablar.

—¡SILENCIO! —la voz del dios resonó en todo el lugar—, HYPNOS Y THANATOS... no les he preguntado nada... Pandora... deja de tocar —ambos dioses bajaron su cabeza y colocaron su rodilla en el piso, la heraldo guardó silencio—, solo quiero saber... —se levantó de la silla y se acercó hasta los gemelos que aun estaban de rodillas—, ¿es acaso esa niña el alma que ustedes cuidaron por unas horas? —ambos asintieron—, ¿puedo saber que hace aquí? Y lo peor de todo... ¿AUN EN SU FORMA HUMANA? —el cosmos del dios hizo batir las melenas de los presentes.

—Si me permite... —Thanatos tomo la palabra, el dios bajó su cosmos y bufó de brazos cruzados—, Hika-chan significa mucho para nosotros mi señor Hades... ella es como mi hija —el dios buscó la mano de la joven y ella la tomó sin dudarlo.

—Hika-chan... —Murmuró el dios

La muchacha estaba asustada, muy asustada. Pero no dudó en asentir, apoyando a Thanatos.

—Mi señor Hades... —comenzó dubitativa—, Thanatos es como un padre para mi, nunca quise irme de su lado y ahora que estoy con él, no quiero volver a irme, significa demasiado para mi... —dijo tratando de que su vos sonara firme. Ya que un nudo se había instalado en su garganta.

El dios del Inframundo estaba furioso, ella también lo estaría se le hubiesen ocultado algo por tanto tiempo.

—Ya veo... así que... padre dices... —se sentó de nuevo y presionó su sien—, tan buen padre que pasaron sobre mi autoridad... trajeron a una humana a este mundo y lo peor de todo... Aiacos... Aiacos... —siseó casi rechinando los dientes—, el juez de Garuda... escapando como un adolescente... con Cheshire... y Violate ¿que tienen en la cabeza? —todos se volteaban a ver—, la niña debe irse...

—Señor Hades...—Hypnos dio un paso al frente—, si tenemos que luchar para que Hikari no se vaya... lo haremos.

Hikari sintió algo agolparse en su pecho... Preocupación. No quería que se hagan daño. Dio un paso al frente, secó sus lágrimas y habló.

—Hypnos... Déjalo así, no quiero que peleen. Si Hades dice que debo irme, no pueden contradecirlo —dijo con pesar, más lágrimas amenazaban con salir—. Los extrañaré mucho... ¿Saben? Fueron los mejores días de mi vida —intentó sonreír, pero solo una mueca que se asemejaba a una sonrisa forzada apareció. Miró a Cheshire y se mordió el labio inferior para evitar sollozar—, los quiero más que a mi propia vida —dijo finalmente.

Tanto los dioses gemelos como el espectro abrazaron a la joven, todo bajo la dura mirada de Hades, de repente de nuevo todo se oscureció, Thanatos había elevado su cosmos peligrosamente.

—Mi señor Hades...—siseó con la mandíbula tensa—, yo... no puedo permitir que usted... nos separe de ella...

El dios del averno levantó su mano con una esfera de color púrpura.

—¡Suficiente! —de la oscuridad salió una mujer rubia de pronunciadas curvas, vestía un peplo color gris y su cabello bañaba su espalda—, Hades... ya basta.

—Señora Perséfone... —todos se inclinaron de nuevo dejando a la joven de pie en el centro.

La joven estaba demasiado cohibida como para reaccionar de una vez, por lo que se quedó parada sin saber que hacer, tratando de controlar sus sollozos. El corazón le latía a una velocidad vertiginosa.

Perséfone caminó con tranquilidad, su rostro era sereno y su voz tranquila.

—Hikari... —sonrió sentándose justo al lado de su esposo—, acércate.

La muchacha la miró con duda, pero terminó caminando hacia ella, mirando a Hades con un poco de miedo. Sabía de lo que era capaz. Todo bajo la atenta mirada de Thanatos. La diosa la observó de pies a cabeza, luego se asomo a las espaldas de la joven y repasó la mirada de todos, principalmente la del dios de la muerte.

—Dime... encanto —la diosa tomó la mano de la joven volviendo su mirada maternal sobre ella—, que son esos seres para ti...

—Mi vida... —dijo sin vacilar, sintiéndose extrañamente reconfortada con el toque de la diosa.

Perséfone sonrió, libero la mano de la joven y tomó la de su esposo aun con Hikari en frente y lo observó con ternura.

—Esa mirada... —rumió el dios—, ¿que sucede mi reina?

—Hades... ¿no te das cuenta? —Hades busco algo y levantó sus hombros—, cariño... el reino por que ahora luchamos... amor, vida, paz... los dioses gemelos nunca habían profesado un amor a un tercer ser viviente... —el dios observó de la joven a sus súbditos—, si la obligas a irse estaremos a un paso atrás nuevamente.

Hikari se mantenía callada, temía que cualquier cosa que dijera pudiese arruinar todo.

—¿Cual crees que seria la mejor solución?

—Dejar que se quede... —soltó din pensarlo mas—, dales la oportunidad... —la diosa sonrió y se puso de pie, tomó a la joven entre sus brazos y la acercó al dios.

Hades lo pensó por un momento, luego suspiró resignado.

—Hades... la niña sería como nuestra nieta...

¿Como su nieta? La muchacha se imaginó a ella misma siendo mimada por la pareja de dioses y no pudo evitar que una casi imperceptible sonrisita apareciera en su rostro. Aunque no se lo lograba imaginar del todo, ahora Hades no parecía tan aterrador como cuando hizo volar su cabello con su cosmos...

El dios observó a Hikari.

—¿Quién de esos dos irresponsables es tu papá?

—Thanatos... —dijo mirándolo a los ojos.

—Bien... Thanatos... —el dios respingó en su lugar—, ven, acércate... —el pelinegro dio unos pasos hasta llegar al lado de la joven y le tomó la mano, la diosa sonrió—, esta niña dice que tu...

—Soy su padre...

Hikari sonrió para sus adentros, guardando silencio.

—Thanatos... —la diosa tomo la palabra—, desde hoy para el resto del Inframundo y mundo, Hikari sera vista como tu hija, sobrina de Hypnos... nuestra nieta postiza... —murmuró tomando la mano de la joven—, deberá ser educada para servir a Hades y tendrá que entrenar duro para ser una espectro de prestigio... ¿estas segura de poder con esa responsabilidad? —la observó con sus ojos casi rojizos.

Abajo los jueces, el dios del sueño y los dos espectros esperaban la respuesta. El primer pensamiento que cruzó la mente de la joven fue "me van a apalear", pero luego, sonriendo ampliamente, asintió firmemente, no cabía en sí de la felicidad.

—Bien... —dijo Hades colocándose de pie—, bienvenida a la familia del averno —sonrió—, y en cuanto a ustedes no me tienen contento —dijo a Thanatos—, hazle un collar como el de Pandora y no creas que esto...

—Hades —su esposa lo detuvo—, ya es suficiente...

—Agradézcanle a su diosa—dijo para desaparecer tras las enormes cortinas.

—Mi señora Perséfone... —Hypnos se acercó—, muchas gracias...

—Confío en que ustedes serán de gran apoyo... solo un par de consejos —el dios de la muerte alzo su rostro y asintió—, no es una niña... no pueden tenerla atada a la cama... y déjenla amar... —guiño su ojo a joven.

Hikari sonrió ampliamente e hizo una reverencia.

—Muchas gracias, por todo... Abue... —agradeció sin perder la sonrisa para luego abrazar a Thanatos y a Hypnos.

Más abajo, con sus manos en los bolsillos, Cheshire la esperaba con más ansias de las que podía controlar.

—Y ustedes dos... — señaló a Aiacos y Violate—, si se van a casar no va a ser en una pobre capilla —así que dejen eso en mis manos... los demás pueden retirarse.

El espectro se recostó en un pilar y sonrió de lejos ante la imagen de Hikari y los dioses.

Thanatos levantó su mirada y observó al peli plateado.

—Te están esperando... —su hermano lo observó incrédulo.

Hikari lo miró con amor y lo abrazó fuertemente para luego bajar las escalinatas y caminar hacia Cheshire, sonriendo tanto que le empezaban a doler las mejillas, no podía parar de sonreír. La habían aceptado, Hades la había aceptado como parte de la familia.

—Hola, consentida del averno —Cheshire salió de repente y la tomó por la cintura para darle un suave beso.

—Hola, minino —sonrió abrazándolo—, ¿me extrañaste? —rió.

—Más de lo que te imaginas —buscó sus labios pero paró de repente—, ¿podemos... digo... frente a ellos? —observo de reojo al dios de la muerte al que chispeaban los ojos—, es que el señor Thanatos...

—Digamos que mi nueva abue dijo que tenía que dejarme amar... —dijo para después besarlo en los labios con dulzura, cruzando sus brazos por detrás del cuello del espectro.

—¡CHESHIRE! —las palabras de Thanatos resonaron.

—Ups... —el espectro sonrió besando la punta de su nariz—, ¿nos escapamos?

—Dalo por hecho —dijo tomando su mano para luego salir corriendo.

Una vez lejos, comenzó a reír, abrazando y besando repetidas veces a Cheshire.

—Van a matarme con los entrenamientos... —dijo de repente, llamando la atención del espectro.

—No... si yo... puedo evitarlo —sonrió entre sus besos y la alzó en aire dándole vueltas—, te quiero Hika-chan.

—¡Soy un desastre peleando! —exclamó riendo—, te amo... —susurró a su oído con una sonrisa dulce.

—Yo mas... —murmuró el espectro mientras se perdía tras de ella.


Hola de nuevo a todos! :D Lamento la demora... es que tardo en editar

Espero que les haya gustado este chapter :3

¡DEJEN MUCHOS REVIEWS! :D Ya me estaban por colgar de un gancho por no actualizar D:

Muchas gracias a todas aquellas personas que nos dejan sus reviews, las amamos!

Los quiere: geminisnocris y Hikari-Moonlight.

Kisses~