Había pasado ya una semana desde los acontecimientos en el averno, Violate había pasado a ser la guía en los entrenamientos de Hikari, todo, hasta cierto punto, marchaba de maravilla mientras nadie tocara el tema de la chica y su extraña relación con el espectro de Caith Sith, entonces el ambiente se tensaba y Thanatos se amargaba la vida y se removía en las brasas del recuerdo del momento en que aceptó tener que verle la cara al peliplateado a diario para demostrarle a su hija lo mucho que significaba su felicidad.
En fin, la noticia de la reunión en el Santuario para conmemorar dos años de paz entre los dioses reencarnados había llegado al fin, "en el peor momento" frase salida del dios de la muerte cuando en la invitación sobresalía el nombre de Hikari en mayúsculas y subrayado.
—¿Estás lista para conocer el Santuario y ser presentada como la hija del dios de la Muerte? —Violate se detuvo un momento mientras le ayudaba a estirar a la joven.
La muchacha al recibir la noticia, no pudo hacer más que... saltar como loca desquiciada sobre su cama, gritar y correr por toda su habitación hasta el cansancio. No podía creer que iba a conocer el Santuario, siempre lo había creído pura ficción. Hasta ese día que se encontró con el dios de la muerte luego de quince años...
—Más que lista —aseguró con una amplia sonrisa—, no puedo esperar a conocer el Santuario y a los caballeros dorados —dijo sin poder contener su emoción. Y aquello, fue notado por la otra mujer.
Violeta negó y su rostro adquirió una expresión seria.
—Debes tener cuidado... no queremos que a tu papi —dijo haciendo un gesto cómico—, le den los celos porque tú te pones así de efusiva y ni hablar de Cheshire... el pobre apenas y puede contra las muestras de cariño de Aiacos...
—Estoy rodeada de personas sobreprotectoras y muy celosas —dijo la joven negando con la cabeza—, pero... quizás pueda pedirles autógrafos sin que ellos se den cuenta... —susurró a la espectro con una sonrisa traviesa.
—Tal vez... —murmuró con una sonrisa.
Violate había encontrado en la joven la compañía femenina que ni siquiera Pandora con tanto ajetreo era capaz de brindar, inclusive se había vuelto su confidente en la relación con su juez y viceversa, se quedó pensativa por un momento, y le tomó su mano.
—Hay un pequeño detalle... que debes saber…
Hikari la miró un poco confundida, pero luego asintió, esperando que ella hablara.
—La señora Perséfone quiere que todas las mujeres... o sea tú, yo y Pandora usemos unos vestidos negros... que nos veamos iguales... literalmente... —Violate suspiró y se acercó a la ventana—, ¿qué piensas de eso?
—Ella dijo que usáramos vestidos negros... —susurró pensativa, para luego sonreír enigmáticamente, captando la atención de Violate—, pero no dijo nada sobre accesorios, peinados, zapatos o maquillaje... —ante la mirada confundida de la espectro, agregó—: A lo que quiero llegar es, que podemos añadirle los detalles que queramos a nuestros vestidos, podemos hacernos peinados únicos, ponernos los accesorios que queramos y demás, así nos diferenciaremos, y le haremos caso a mi abue al mismo tiempo —acabó son una amplia sonrisa.
Los ojos de la espectro se llenaron de luz.
—Me ayudarías a...
—Dalo por hecho —aseguró Hikari con una flamante sonrisa.
Amaba diseñar, era muy perfeccionista, y eso le serviría ahora.
—Te apuesto lo que quieras, a que Pandora irá con un sencillo vestido negro, sin ningún detalle —dijo mirándola divertida.
Violate soltó una risita traviesa y asintió.
—Por lo menos así te salvas de Radamanthys.
—¡Ni lo menciones! —la muchacha tembló de solo pensarlo—. Y tú te verás espectacular para Aiacos —mencionó alzando las cejas en un gesto algo sugerente.
La espectro se sonrojó y bajo su mirada.
—Bueno... a calentar Hikari... hoy entrenamos piernas... y tenemos unas horas para que vengan a dejar los vestidos y los... modifiques —sonrió casi con ilusión—, para irnos a esa fiesta.
Llegó la tarde y con ella la alarma para la reunión en el Santuario.
Cheshire se apuraba de un lado a otro terminando de arreglar los últimos detalles de su vestimenta, por primera vez se vería como un adolescente renegado, muy bien vestido de etiqueta informal sin corbata, aun así él tendría que viajar al lado de Pandora y eso lo entristecía, llevaba más de cuatro días sin poder ver a Hikari, solo le robaba uno que otro beso durante sus entrenamientos con la espectro de Behemonth pero hasta ahí, suspiró esperanzado que su amiga, casi novia estuviera extrañándolo igual.
En la habitación de la joven solo se escuchaba los murmullos de Violate, hacia horas una ninfa había llevado al departamento de los gemelos la caja donde estaban los vestidos y desde ese momento no habían vuelto a salir.
—¿Qué tanto hacen ahí?
Thanatos se terminaba de abrochar la camisa manga larga blanca, peinado con una coleta tipo siglo dieciséis, tocó varias veces la puerta.
—Déjalas hermano... —murmuró Hypnos—, y termina de colocarte esa corbata.
Las mujeres ignoraron los golpes en la puerta y siguieron en lo suyo. Ya habían arreglado los vestidos, el maquillaje y estaban terminando con los peinados. Habían resuelto detallar los vestidos con fino encaje, alguna que otra piedra brillante y arreglos de costura. Terminando Violate con un vestido largo con un escote halter y mangas tres cuartos, con incrustaciones de piedras azules en el pecho y una suave falda acampanada. Su maquillaje era en tonos oscuros y el cabello lo llevaba suelto, con alguna que otra ornamentación, sencillo, pero singularmente hermoso. Por otro lado, el vestido de Hikari fue modificado para que quedara con un suave escote en "v", le habían removido las mangas y en su lugar le cosieron un pequeño encaje blanco. La falda poseía un poco de vuelo y lo habían recortado hasta un palmo abajo de la rodilla, agregándole también un encaje un poco más largo en blanco. Llevaba un maquillaje sobrio en tonos tierra y el cabello Violate se lo había peinado semi-recogido, con unos suaves bucles al final del cabello y una pequeña tiara en color plateado como detalle final (cosa que Hikari había negado a ponerse hasta que no le quedó más remedio que dejar a la espectro hacer de las suyas).
Cuando hubieron decidido que ya estaban listas, abrieron la puerta, dejando a los presentes sorprendidos con lo que veían.
Hypnos levantó una ceja acercándose y tomando a Hikari de la mano para darle la vuelta, luego presionó la mano de la espectro con ternura.
—Las chicas suelen durar harto para alistarse —dijo el dios del sueño abrazando a la joven—ambas se ven hermosas... ¿tu que...pien...? —pero Thanatos estaba con su entrecejo fruncido y las observaba de arriba abajo, su hermano rodó los ojos con fastidio—, ¿y ahora que...? no me digas que...
—¿Qué sucedió con los vestidos que la señora Perséfone les trajo?
—Ay no... —Hypnos se cruzó de brazos—, no puede ser...
—Porque se ponen esa... cosa... tan indecente... —Violate alzo una ceja—, con esos escotes tan... provocativos... —se colocó una chaqueta negra sobre la camisa blanca y tiró la corbata a un lado—, Hika-chan... no te quitaras el abrigo...
Hikari bufó molesta.
—Papá, ya tengo quince años y no es un escote provocativo, provocativo sería si el escote fuera hasta más allá de mi pecho y como no es así, tus argumentos son inválidos —dijo con simpleza tomando la mano de Hypnos—. ¿Nos vamos, tío? —le sonrió flamante.
—Vamos tío...—arremedó su padre con perfección afinando su voz, tomo el abrigo negro y salió tras ellos.
La voz de Hades fuerte y abrazadora, los hizo guardar el orden, ahora estaban todos en Giudecca, formados como los buenos soldados que eran, más allá en medio de los dioses gemelos, Hikari saludó al peliplateado con sus dedos, él sonrió y más atrás de la pareja de reyes, Aiacos levantó su mano.
—Estas hermosa... —dijo el juez a Violate solo con sus labios, la espectro se sonrojó recibiendo un leve codazo de la joven a su lado.
—Señores... y señoritas —sonrió el rey del averno—, hermosas damas... —tomó la mano de su esposa y levantó su mentón a Violate, dio unos pasos más al frente y esperó que todos guardarán silencio—, esta noche... daremos lo mejor de nosotros —clavó sus ojos en Radamanthys y Minos—, nada de buscar problemas, ¿entendido? —todos respondieron con un sí señor—, andando... —ordenó y su cosmos los rodeó a todos, la luz de la luna llena les mostró el camino directo a las doce casas
Hikari apretó la mano de Hypnos con emoción contenida. Cuando la casa de Aries se dibujó frente a ella, casi gritó, pero se contuvo. Miró a Cheshire y lo atrapó mirándola, por lo que le tiró un beso disimuladamente, logrando que éste se sonrojara. Ya deseaba poder conocer a los santos, pero debía ser discreta o tendría los celos del espectro y el dios sobre ella a cada segundo.
—Bienvenidos sean todos... —una peculiar voz se escuchó desde el interior del templo—, es un honor para mí... Mu, caballero de Aries, escoltar tan grata visita a nuestro Santuario.
Cheshire levantó su rostro y buscó el de Hikari, pero tanto ella como la espectro estaban idas, más que eso, su querida y adorada estaba estrangulando la mano de Violate.
Hikari aguantó otro grito de fangirl al ver al caballero.
—Es hermoso... —musitó solo para ella, mientras apretaba más la mano de la espectro.
Lo veía con adoración. Sin duda le pediría su autógrafo más tarde... Tan embobada estaba con el caballero de Aries, que ni se percató de la mirada confundida de Cheshire.
Thanatos estaba con su ceja levantada, había visto la expresión del espectro y disimuladamente se había acercado a sus espaldas, luego buscó la mirada de Hikari pero estaba pérdida sobre el dorado.
—Te quiero alerta Cheshire... —el joven espectro respingó en su lugar y asintió, Thanatos palmeó su hombro y regresó a su lugar, justo detrás de la joven.
—Buenas noches Mu, caballero de Aries... —Hades se adelantó y saludó al caballero.
—¿Quiénes lo acompañan? —preguntó Mu con su tan característica paciencia.
—Claro... —el dios tomó la mano de su esposa y llamó a Hikari—, mi esposa, mis tres jueces, dos espectros y los dioses gemelos... Pandora dijo que vendría más tarde...
Mu observó a todos y reparó en la joven que lo observaba casi sin respirar.
—¿Y la joven quién es?
—Ella es...
Hikari estaba nerviosa, pero con una estúpida sonrisa en su rostro. Cuando el santo se fijó en ella, la muchacha casi se olvida de respirar. Le hizo una sutil y elegante reverencia, antes de volver a sonreírle.
—Mi nombre es Hikari, hija de Thanatos, sobrina de Hypnos y nieta de los reyes del Inframundo, Hades y Perséfone —se presentó tal y como le había dicho Perséfone que lo hiciera tiempo antes, sin dejar de sonreír—, es un verdadero placer conocerlo, caballero.
—Un placer señorita... —Mu tomó su mano y la besó de nuevo—, sean todos bienvenidos... síganme…
Hikari sintió sus piernas temblar cuando los labios del ariano se posaron sobre su mano y juró que se había puesto más roja que un tomate maduro, sonriendo estúpidamente. Por otro lado Hypnos y Violate mantenían bajo control a los celosos hombres que solo podían observar el espectáculo.
—Si no se comportan el señor Hades nos mandará con colilla al averno en este instante — Hypnos murmuró y sonrió cuando el dios los volteó a ver.
—¿Señorita ha viajado usted... teletransportada de un lugar a otro? —Mu se giró hacia Hikari y la observó con dulzura.
La muchacha, ignorante de los celos a sus espaldas, le sonrió con fascinación al caballero.
—A decir verdad, no, jamás lo he hecho... Pero me encantaría poder hacerlo algún día —dijo sin dejar de sonreír.
—¿Qué tal hoy? —sonrió el carnero dorado, luego se alejó sin soltar la mano de la joven y se giró—, por favor... no se separen... los teletransportaré hasta el recinto del Patriarca. Puedes sujetar mi brazo... si lo deseas... —murmuró el lemuriano al volverse a mirar a Hikari.
Tanto el dios como el espectro quedaron atónitos
—¡Que gentil! —exclamó Hikari emocionada, con un tenue sonrojo en sus mejillas—, claro... —dijo para después tomar del brazo al santo, en ese momento, ella no podía estar más extasiada.
—Hika-chan...
Thanatos y Cheshire finalmente compartían un sentimiento en comun, unos fuertes celos y despecho al sentirse ignorados, ambos en un movimiento casi programado entrecerraron sus ojos y negaron con suavidad, y su corazón se desbocó cuando ante ellos el salón principal se abrió paso lleno de santos de oro y los cinco consentidos de bronce.
Hikari se aferró al lemuriano hasta que tocaron el suelo de nuevo, después no los soltó por un par de segundos, se había mareado un poco. Pero al recordar a dos personitas sumamente celosas, soltó el brazo del santo con delicadeza y le sonrió ampliamente.
—Muchas gracias, Mu, fue una experiencia genial —dijo sincera.
Luego vio en derredor la sala y abrió grande los ojos, era más espectacular de lo que había imaginado y contando con la presencia de los demás caballeros, junto con sus favoritos, ahogó un grito de emoción.
—Es increíble... —susurró, aunque el santo de Aries pudo escucharla.
Mu sonrió y se giró de nuevo a la joven.
—Si tu padre te da permiso podría mostrarte un poco el lugar y presentarte a los chicos de bronce, parecen de tu edad tal vez con ellos no te aburras en esta reunión de protocolos.
—¡Me encantaría! —exclamó, pero luego bajó un poco la voz y le susurró solo para que él la escuchara—, solo hay un pequeño problemita... Mi padre es muy... Celoso y sobreprotector conmigo... Pero si logro convencerlo, cuenta con ello —le guiñó un ojo.
—Esperare... y estaré cerca, un placer de nuevo señorita Hikari.
Ella sonrió embelesada y luego volvió al lado de Thanatos y Cheshire, sonriendo como si fuera la persona más feliz del mundo. Abrazó al espectro con fuerza, dando un pequeño chillido de emoción.
Cheshire tenso su mandíbula y la observó, la abrazo sin emoción y la apartó para encontrar su mirada.
—¿Emocionada?—preguntó casi arrastrando cada palabra—, ¿terminaste de ver a todos esos hombres que podrían ser tus padres? —Thanatos asintió de brazos cruzados.
La joven no podía dejar de sonreír.
—Siempre quise conocer el Santuario, hasta llegué a soñar con eso... Y los caballeros son tan... Fuertes... Leales a su diosa... La protegen por sobre todas las cosas... ¡Y los cinco de bronce! ¡Son tan adorables! —tarde se percató de los olímpicos celos del espectro—, ¿pero qué dices? Podrían ser mis hermanos mayores, a lo sumo tendría una relación amor-odio-tortura —rio al imaginarse a ella misma molestando a los dorados. Luego besó la mejilla de Cheshire con genuino afecto y le susurró al oído—: además, solo te quiero a ti.
Al otro lado de la habitación, Kanon se pasaba de un lado a otro y no dejaba de ver a la joven, entrecerró sus ojos y llamo a Mu, lo tomó del brazo y lo arrastró con rapidez hacia el balcón.
—¿Quién es ella? —Mu lo observó divertido—, Mu... hablo en serio.
—La hija de Thanatos... se llama Hikari...
—Se parece a Pandora... —sonrió el gemelo menor—, ya decía que Radamanthys no andaba recogiéndole el vestido... hija de Thanatos —se carcajeó de nuevo.
—Ten cuidado... su padre es Muy celoso...—murmuró Mu para regresar a la fiesta y dejar al gemelo con sus ideas raras y una gigantesca sonrisa.
—Hikari...no te separes de mi —Cheshire la tomó por la cintura y la besó marcando posesivamente su territorio hasta que Thanatos le golpeó la cabeza con fuerza.
Después del sorpresivo beso y el posterior golpe de Thanatos, la joven rio divertida por los celos del espectro y tomó su mano, entrelazando sus dedos.
—Tranquilo, solo quiero conocerlos, una no tiene estas oportunidades todos los días —dijo sonriendo ampliamente.
—Pero iras conmigo —habló decidido el espectro—, ¿está bien?
—Hika-chan... no te metas en problemas...—Thanatos sentenció con suavidad.
Solo unos minutos después Pandora hizo su aparición con un muy extraño y nervioso espectro de Arpía, ambos tomaron asiento sorpresivamente lejos de los jueces y así como dijo Hikari, la heraldo no le había hecho una modificación al vestido, y ahora solo tenía su mirada perdida hacia el fondo del vaso que le habían llenado de vino recientemente mientras Valentine le hablaba casi ofuscado.
—Claro que iré contigo, ¿o planeabas abandonarme? —cuestionó entrecerrando sus ojos divertida—, no me meteré en problemas, papá —dijo besando su mejilla.
Pandora hizo una escabullida desaparición hacia el averno que no pasó desapercibida por Cheshire y Hikari. Mientras tanto, el ambiente se relajaba, no había un Radamanthys cerca, lo que hacia la situación aún más fácil y digerible para el espectro de Caith Sith, solo Hypnos y Aiacos junto a Violate compartían algunas palabras con Aldebarán y Mu, quien sonrió a la joven, cuando la vio se pie junto al peliplateado, Cheshire la observó de reojo. La chica le devolvió la sonrisa al lemuriano. Realmente le caía bien, no por nada era uno de sus favoritos. Esperaba poder compartir unas palabras con Shaka también, luego vería si podría tener la oportunidad. Su sonrisa no pasó desapercibida por el espectro a su lado, quien suspiró resignado.
—Vamos... no quiero que por mi culpa no conozcas a esos hombres… —Cheshire sonrió de la mejor manera, beso su mano entrelazada y la jalo hacia algunos caballeros—, vamos no quiero que te pierdas una oportunidad… —dijo casi deletreando—, de verles de cerca…
—¡Es por eso que te amo! —soltó mientras lo abrazaba efusivamente y caminaba a su lado.
Shun observaba a la joven con recelo, desde que había entrado de la mano del santo hasta que había regresado a besar al espectro y el dios, ahora se acercaba a ellos, codeó levemente a su hermano quien estaba muy ocupado con una cámara digital.
—¿Que rayos? —susurró Ikki mientras se giraba—, Pandora…
Cuando los cinco de bronce entraron en el campo de visión de Hikari, ésta sonrió con emoción, pero cuando vio a Shun, una sonrisa enternecida ocupó su lugar. Los jóvenes voltearon a ver a la chica, el primero en hablar fue Seiya, dio un paso adelante y ofreció su mano con educación.
—Hola... ¿cómo te llamas? Yo soy Seiya... ellos son Hyoga, Shun y Shiryu.
Ikki se había marchado y solo quedaban el cisne y el dragón, observando a sus espaldas, Shun dudaba en saludar o no a la chica que lucía como esa endemoniada mujer que lo colocó frente a la cabeza del Inframundo… Hikari tomó su mano, sonriendo ampliamente, dudaba si presentarse al completo o no.
—Mi nombre es Hikari, hija de Thanatos y sobrina de Hypnos —dijo al final con una elegante y corta reverencia—, es un placer conocerlos.
—¿Thanatos es papá? —el castaño dibujó una sonrisa en su rostro.
—Y muy celoso... —completó el espectro afianzando su agarre —, Hika-chan ya los conociste... ¿podemos ir a otro lado? —Cheshire estaba casi rayando a la impaciencia con las miradas de los caballeros.
Shun cambió totalmente su semblante y aun con un poco de timidez se acercó a la joven.
—Y con mucha razón...—habló el peli verde más como una cortesía, Cheshire agrandó sus pupilas y presionó la mano de la joven—, es usted muy hermosa... sin ofender —completó Shun, y el espectro tragó grueso.
Hikari sonrió enternecida con el halago.
—Y tú eres adorable —dijo sonriéndole con dulzura.
Luego, al mirar a Cheshire, besó su mejilla con suavidad.
—No seas tan celoso... —le susurró.
—No soy celoso...—rezongó el espectro soltando su mano—, solo que... yo... —Shun sonrió y él puso en seriedad su semblante, la joven observaba de uno a otro—, me recuerdas a alguien que conocí hace muchos años... pero no recuerdo bien... donde.
Seiya y los otros observaban de uno a otro, Shun frunció su entrecejo y se acercó a Cheshire con suavidad.
—Espero que no a un enemigo —dijo finalmente ofreciendo su mano al peliplateado—, soy Shun...
Entonces, algo hizo "click" en la mente de la chica.
—Cheshire... ¿Recuerdas a un chico rubio, de ojos azules, que pintaba mejor que Da Vinci? —le susurró solo para que él la escuchara—, ¡y sí eres celoso! —exclamó para luego reír—, pero así te quiero —completó recostando su cabeza en el hombro de él afectuosamente.
—Alone... —murmuró impávido, luego buscó a Hades aferrándose de Hikari—, pero... si mi señor Hades... entonces tu... como es que... —Shun levantó una ceja y presionó la mano del espectro con suavidad.
—Todo está bien... —susurró el peliverde y soltó una risa suave ladeando su cabeza—, ¿cómo te llamas? Podemos sentarnos... ¿quieres algo de tomar Hika-chan? —preguntó a la joven— ¿puedo llamarte Hika-chan? —cuestionó al ver como el peliplateado tomaba su mano aun cohibido.
La muchacha sonrió y asintió con la cabeza.
—Puedes llamarme así, Shun —dijo mientras tomaba asiento y sentaba a Cheshire a su lado—, él es Cheshire —presentó al mismo tiempo que le daba un ligero apretón en la mano y entrelazaba sus dedos con los del espectro.
Thanatos se pasaba de una mano a la otra una copa de vino, de vez en cuanto le daba un sorbo o simplemente la dejaba quieta para que alguna doncella la llenase, suspiró casi con cansancio y se acomodó en la silla. A su lado su hermano no paraba de verlo y sonreír, sabía que Thanatos estaba incomodo al ver a la joven entre esos cinco fastidiosos de bronce sin poder hacer nada, también estaba consciente que su gemelo estaba haciendo su máximo esfuerzo por evitar un ridículo con su sello divino.
—Thanatos... no disfrutarás de la fiesta si piensas vigilar a Hikari toda la noche…
El pelinegro rumió un par de palabras a su hermano pero no cambió su posición, Hypnos suspiró, dejó caer su mirada hacia un lado y se quedó prendado de una joven doncella que no dejaba de ver a su hermano, sonrió para sí mismo y se levantó, no permitiría que su gemelo se quedara aburrido y desperdiciara cualquier oportunidad.
La conversación con los caballeros de bronce era amena, batallas, pasados duros y una amistad inquebrantable, Cheshire se mantenía escuchando cada palabra, de vez en cuando estrujaba con cariño la mano de la joven, cinco días sin verla era un gran sacrificio, y quería que ella terminará de conocer a los santos de Atena para poder pedirle ir al balcón y recuperar el tiempo perdido, al mismo tiempo esos pensamientos le teñían sus mejillas de rojo y se veía sonriendo como tonto.
—"Cheshire..." —escuchó en su cabeza y su semblante se oscureció, Hikari lo observó.
—¿Qué sucede? —preguntó al espectro a su lado con una sonrisa tranquilizadora.
—Pandora llama por mí... —la observó preocupado, no quería dejarla sola con esos chicos, pero tampoco podía desobedecer a su heraldo—, Hika-chan... debo...
El semblante de la chica se entristeció un poco, pero asintió lentamente.
—Está bien... —musitó—, ve...
—Nosotros la cuidaremos— dijo Seiya levantándose y situándose al lado de la joven—, ve Cheshire... —pasó su mano sobre el respaldar de la silla de Hikari y le colocó la mano en su hombro.
—Control... —murmuró el espectro—, yo... ¿podrías por favor...? —levantó una ceja a Hikari—, ¿no estar tan cerca de mi...?
—"¿Cheshire dónde estás?"
El espectro suspiró y no quiso terminar la frase, solo observó a la joven con ojos de súplica mientras se ponía de pie.
—Yo estaré bien, ve antes que la loca amargada venga por ti —bromeó la joven.
Una vez que el espectro se marchó, pudo ver como los chicos la miraban algo sorprendidos.
—¿Qué?
—¿Loca amargada? —Seiya soltó una risotada—, no hablaras de Pandora... ¿cierto?
—Él es... ¿tu novio? —le secundó el cisne intrigado.
—Nosotros pensábamos que tú eras ella... —dijo Shun—, por el cabello, pero mi hermano más que todo —soltó el peliverde.
—Sí, hablaba de ella —rio, luego miró a Hyoga y alzó levemente los hombros—, se supone, pero no me lo ha pedido… —dijo con pesar para luego mirar a Shun con una pequeña sonrisa—, suelen confundirme con ella, pero les aseguro que somos como el hielo y el fuego, siendo ella el hielo, obviamente —volvió a reír.
—Ya veo... —Shun sonrió—, y mi hermano salió espantado por eso... —murmuró sin querer, cerca de Hikari.
—Oye, entiendo que me parezca a ella... Pero... ¿Tanto? —fingió una expresión de horror—, me teñiré el cabello de rojo a ver si ya no me confunden —bromeó fingiendo indignación, pero luego se echó a reír.
En una de las mesas una enorme botella de Vodka calló toda conversación, una sonrisa se dibujó en el rostro del ex general marino y su vista se clavó en el rubio juez.
—A ver... Rada... —el juez lo observó con recelo—, una apuesta...
—No tomo Vodka...
—Vamos Wyvern... ¿Acaso tienes miedo de perder? —Kanon se acercó más y se sentó a su lado, justo en medio de Aiacos y él—, por los tiempos de paz —sonrió y Aiacos le secundó levantando sus hombros.
—Yo me apunto —dijo el juez de Garuda—, no le veo lo malo Rada... solo un par de copas...
Todos lo observaban, inclusive los tres dorados que estaban hablando con ellos antes que llegara el gemelo.
—Todos brindaremos... — dijo Mu—, por los tiempos de paz.
—Bien... —rezongó el rubio.
Hypnos se había acercado a la joven y la había tomado por sorpresa, sonrió ante el susto de la joven y le invito a ir al balcón, una vez solos se acercó al barandal mientras la chica lo observaba sonrojada.
—Señor lamento mucho si cometí algún error y lo he ofendido con mis servicios —la doncella vestida con un peplo blanco se mantenía cabizbaja.
—Oh no pequeña —Hypnos se acercó y tomo el mentón de la joven para verle a los ojos—, me interesa saber qué piensas de... mi hermano —la joven mordió su labio con nervios—, ¿te gusta?
—Es un caballero muy apuesto... —murmuró con una adorable vergüenza—, pero jamás se fijaría en mi...
—No lo des por hecho, hermosa —el dios del sueño le soltó la barbilla y abrió la puerta—, tráenos vino, bella, y déjame el resto a mí —la joven asintió.
Todos los chicos sonrieron y la música se comenzó a escuchar.
—Bueno... —dijo Seiya dando un estirón y poniéndose de pie—, ya que oficialmente no tienes novio —sonrió y sus amigos negaron con una sonrisa—, ¿te gustaría bailar conmigo? Ese asunto de Pandora no tiene nada de interesante —ofreció la mano con caballerosidad y esperó una repuesta.
La chica no sabía que decir, pero terminó tomando la mano que le ofrecía.
—Si Cheshire aparece, iré con él, ¿sí? Sus celos son monumentales, aunque él no quiera aceptarlo —rio mientras se dirigían al centro del salón.
Por el rabillo del ojo vio el movimiento de Hypnos y frunció levemente el ceño. Luego hablaría con él a ver que traía entre manos. Thanatos solo suspiró de fastidio cuando vio a Hikari con el Pegaso bailando muy amenamente, Cheshire no se veía por ningún lado y para variar su hermano se había desaparecido, se iba a poner de pie cuando unas manos sujetaron sus hombros.
—¿Dónde vas Than? — el dios de la muerte rodó los ojos.
—¿No es obvio? Hikari está bailando con ese insoportable Pegaso y mira como la toca... —rezongó tratando de ponerse de pie pero su hermano lo sentó de nuevo—, Hypnos... ¡por favor!
—No... te exaltes... ¿ves aquella mujer de cabello rojizo? —señaló a la doncella, su hermano asintió.
—Sí, la joven que andaba con los vinos, ¿qué con ella? —se cruzó de brazos y bufó—, no sé a dónde quieres llegar con esto...
—Me dijo que tú eres un hombre atractivo y que quisiera bailar contigo —Hypnos se había acercado a susurrar eso a su oído y su gemelo había reaccionado casi con nervios.
—Sabes que tengo... Muchos años de no...
—Quince años no son nada —el rubio se giró y se agachó frente a Thanatos.
—¿Qué le digo? —su gemelo suavizó el semblante.
—Bailaras junto a Hika-chan… — el pelinegro levantó una ceja y asintió.
—Llámala.
La canción era como un vals, una canción suave y el Pegaso era un chico muy perspicaz, le dio un giro inesperado a Hikari y la abrazó por la espalda.
—Así que hija de Thanatos —murmuró cerca de su oído.
Hikari se había puesto nerviosa, ¿era su imaginación o Pegaso intentaba ligar con ella? Descartó esa idea, aunque no por completo.
—Sí... —le contestó vagamente, puesto que algo o mejor dicho alguien había entrado en su campo de visión.
Una hermosa doncella pelirroja que hablaba amenamente con SU padre. Entrecerró los ojos cuando lo vio a Thanatos extenderle su mano e invitarla a bailar.
Hypnos se había sentado y ahora observaba de lejos a su hermano pasando por una etapa de nervios y luego una de vergüenza, suspiró y el alzó la copa en señal de apoyo cuando el moreno lo volteó a ver. Al fin en la pista, Thanatos acercó a la pelirroja y dejo caer una de sus manos sobre la espalda semi desnuda, la estrujó un poco más y levantó su otra mano y le brindó una hermosa sonrisa, comenzó bailar mientras se perdía en los ojos turquesa de la joven.
—¿Cómo te llamas, linda? —trató de no sonar exigente, la doncella bajo su rostro apenada.
—Me llamo Adara... señor —la pelirroja trataba de no voltear y verse cubierta de carmín en sus mejillas, realmente estaba encantada con ese hombre de ojos grises y rostro afilado—, ¿y usted? —finalmente levantó su mirada y se perdió en esos orbes misteriosos.
—Thanatos... hermosa, pero puedes llamarme... solo Than... —el dios se acercó y recostó su barbilla a la sien de la doncella, la sintió estremecer, realmente era tímida y por un momento olvido inclusive la presencia de cierta hija celosa.
—Parece que tu papi te anda buscando una madrastra —rio Seiya y la giró nuevamente para encontrarse con sus ojos avellana—, Hika-chan... ¿estás bien?
—No mientras viva... —masculló sumamente celosa—, se soltó de Seiya y caminó a paso apresurado hacia Hypnos. Se sentó en su regazo y le susurró al oído lentamente—, ¿qué...crees...que...haces...presentándole...Mujeres...a...MI...padre?
Hypnos se quedó en silencio por un momento y la abrazó con fuerza.
—Chiquilla celosa... déjalo que se divierta —sonrió pero su gesto no fue correspondido—, Hika-chan... no seas así con él… se ha controlado toda la noche... además dejaste a Pegaso colgado —soltó una sonora carcajada.
Pero Hikari no mencionó palabra alguna.
—Bailas muy bien... —susurró el dios de la muerte—, ¿te gustaría salir a tomar un poco de aire fresco?
—Me encantaría —dijo Adara con una sonrisa y se sonrojó cuando el dios le apartó un mechón de cabello de su frente.
Hikari se mantuvo en silencio. De golpe, toda la emoción de la noche se le esfumó en un abrir y cerrar de ojos cuando vio salir a su padre y a la mujer al balcón. Se recostó sobre el pecho de Hypnos y se quedó ahí. ¿Thanatos quería divertirse? Pues que lo haga.
—No te pongas así... —el dios del sueño la abrazó con ternura—, Hika-chan... la noche es joven... ve a divertirte con esos caballeros de bronce…
—Ya se me fueron las ganas —dijo escondiendo su rostro en el cuello del dios.
La noche estaba adornada por una luna hermosa, el balcón estaba solitario y el ambiente puertas adentro parecía no decaer, Thanatos se arrimó al barandal y la joven se hizo a su lado, se mantenía callada y serena, él la observaba de soslayo y sonreía, de repente una luz brilló sobre su cabeza, se respingó por completo y se puso nervioso.
—Hikari... —murmuró y la pelirroja lo observó confundida—, es mi hija... estaba bailando con un tipo que no soporto y... —las, manos de la joven lo tomaron por sorpresa acariciando sus nudillos—, Adara...
—Señor Thanatos... —sonrió la joven acercándose—, vaya a ver a su hija... podemos hablar cuando la fiesta termine, de todas formas, aun no dejo de trabajar y la señora Athena y el señor Shion me pueden llamar la atención—, subió sus manos y acarició el cuello de la camisa del pelinegro que se mantenía con su entrecejo fruncido—, de verdad... quiero conocerlo... —beso su mejilla con lentitud y entró de nuevo al salón.
Él se quedó perdido en su cotoneo de caderas hasta que desapareció de sus ojos.
—Hika-chan... —el dios acarició el largo cabello de la joven luego se detuvo al ver a la doncella entrar.
—Sea lo que sea, no me interesa... —musitó abrazando a Hypnos.
—Vamos... mira —el dios la obligó a ver hacia donde estaba la joven sirviendo de nuevo—, ¿qué paso con Thanatos?
—No me interesa —repitió apartando su mirada de la mujer pelirroja.
—Ok... par de constipados sentimentales... —Hypnos se levantó y apartó a la joven con ternura besando su cabeza—, voy a buscarlo, si quieres me esperas aquí... ya regreso.
Hikari no contestó, se cruzó de brazos y clavó su mirada en el suelo. Sin saber que un caballero de melena azulada la veía con diversión. Las carcajadas de los dorados y jueces se perdían entre la música del salón, todos en ronda cerca del inglés que había perdido además de su orgullo, su dignidad.
—¿Cuántos dedos tengo acá? —sonrió Aiacos—, hey... Rada… —el juez de Caina estaba casi doblado y Kanon había desaparecido.
—Deja de molestarme Aiacos… —se incorporó un poco y se levantó—, voy por aire fresco... no me sigan, ¿capissi? —dijo para perderse entre la gente.
—Pero si hasta se vuelve italiano —se carcajeó Minos junto a Mascara Mortal.
Kanon estaba recostado en uno de los pilares, había esperado una oportunidad para salirse de la ronda de Vodka y aguantado casi una hora que la joven quedara sola, ahora se acercaba de forma casi felina hasta Hikari que se veía totalmente apagada.
—Hola... —la vio respingar y sonrió buscando una silla para acercarse a la joven que lo observaba ensimismada, tomó una de sus manos y levantó su mentón—, ¿por qué la cara?
La muchacha se sonrojó levemente por la cercanía del caballero.
—No es nada... Es solo que... Nada, olvídalo... —dijo pausadamente.
No le hacía ni la más mínima gracia que su padre estuviese coqueteando con una mujer.
—Oh... ya veo —dijo el gemelo acercando aun más la silla—, pues esa nada acaba de borrar la única y hermosa sonrisa de todo este lugar —susurró apartando unos rebeldes mechones de cabello púrpura del rostro triste de la joven—, me llamo Kanon... y tú eres...
Hikari sonrió tímidamente por el halago antes de hablar.
—Yo soy Hikari —se presentó sonriendo levemente.
—Bueno Hikari... —se puso de pie e hizo una reverencia—, ¿me concedería esta canción sin temor que me deje abandonado como a Pegaso? —estiró su mano con suavidad.
La joven rio y tomó su mano. Si su padre se divertía, ¿por qué no hacerlo ella también? Sonrió más convencida.
—Será todo un placer para mí —dijo mientras se aproximaban al centro del salón.
Con una gracia digna de un príncipe, el peliazul la acercó con suavidad colocando su mano abierta sobre casi la totalidad de la espalda de Hikari, y la otra estrujando con cariño la mano libre de la joven, ella lo sujetó apenas del pecho, la observó a los ojos, era bastante pequeña, frunció su entrecejo y se agachó a su oído para poder hablarle mientras comenzaba a bailar.
—No te han dicho que te das un aire a...
Hypnos salió al balcón, su hermano estaba observando la luna, ido en el manto estelar.
—Hey... Don Juan... —murmuró y su gemelo solo sonrió—, ¿qué sucedió? Vi a la joven entrar y tu...
—Nada... de hecho... ya entraba de nuevo, solo no quería ver a Hikari bailar con ese... desgraciado... —bufó molesto.
—Ella lo dejó botado cuando te vio con la doncella —dijo el rubio—, creo que estaba celosa...
—Oh... —la cara de Thanatos lucía espantada—, ¿será que esté enojada? —de repente se quedó quieto y tomo al rubio con fuerza del brazo—, ¿con quién la dejaste? —Hypnos parpadeo un par de veces.
Radamanthys salió del baño donde se había remojado la cara, estaba mareado y un poco perdido, dio unos pasos más y se quedó estático con la vista pérdida en el caballero y Hikari.
—Con que emborrachándome para bailar con la señorita Pandora... —siseó cabreado.
La llamada de Pandora había sido para terminar unos asuntos pendientes con el espectro de Arpía, aun así Cheshire estaba más que molesto, se sacudió su ropa y se abrió paso entre la gente quedando en total shock cuando vio al gemelo acercarse sospechoso a su novia.
—Hika-chan —casi gritó.
Thanatos abrió la puerta del salón con rapidez, clavando su mirada sobre la joven en el centro de la pista con el peliazul, ¿besándola?, o por lo menos eso era lo que sus ojos veían.
—Oh oh... —dijo Hypnos saltando sobre su escurridizo hermano.
Hikari al ver al geminiano acercarse tanto a su rostro, como acto reflejo se escondió rápidamente en su pecho, provocando que Kanon terminara besando su coronilla. Dio un suspiro de alivio y fue entonces cuando escuchó la voz de Cheshire, o al menos eso había creído escuchar. Se separó lentamente del santo y le sonrió apenada.
—Lo siento, debo irme, mi novio me espera —dijo para luego hacerle una pequeña reverencia y buscar con la mirada a Cheshire.
Comenzó a caminar hacia él, pasando olímpicamente de Thanatos, y cuando llegó a su lado lo abrazó fuertemente.
—Tardaste mucho —le reprochó—, si la loca amargada te reclama de nuevo, que sueñe que te dejaré ir.
Thanatos estaba aparte de ignorado, humillado con su hermano sujetándolo por la espalda, desvío su mirada a donde se dirigía su hija y suspiró por primera vez con tranquilidad al ver a Caith Sith hacer acto de presencia. Se liberó con brusquedad de su hermano y se sentó en una silla, Hypnos se dejó caer a su lado.
Kanon apenas la dejo ir para esquivar con facilidad el puño del juez y sacarlo al balcón junto a Aiacos y Mu, nada de escándalos habían dicho los dioses.
Cheshire estaba serio, sus ojos amarillos y gatunos estaban abiertos de par en par y parecían cristalizados, no había correspondido al abrazo, la sujetó de sus brazos y la observó casi con coraje.
—Hikari...
¡Preciosuras! ¡Hemos vuelto! Lamento mucho la demora... la edición tarda varias horas y el tiempo me escasea... Estoy con exámenes finales y ya casi, casi, ¡llegan mis anheladas vacaciones! Si tengo lectoras de Wish On A Star, les pido mil disculpas por no haber actualizado en meses! Como ya dije, la escuela me demanda, más un déficit de inspiración que no me agrada nada... Tengo un capítulo listo por la mitad, espero poder terminarlo pronto y así subirlo!
Por lo demás, nada... ¡Los amamos!
Los saluda: geminisnocris y Hikari-Moonlight!
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