En el capítulo anterior...
Cheshire estaba serio, sus ojos amarillos y gatunos estaban abiertos de par en par y parecían cristalizados, no había correspondido al abrazo, la sujetó de sus brazos y la observó casi con coraje.
—Hikari...
Su corazón estaba a punto de estallar, esas emociones nuevas que lo rodeaban exigían demasiado de sí mismo, demasiado para un ser que comenzaba a amar.
—Yo... me voy un momento y tu... tu... —suspiró y bajó su rostro, luego soltó todo el aire que tenía comprimido y la rodeó estrujándola con fuerza—, casi te besas con ese tipo... —la liberó y dio media vuelta sofocado con sus brazos cruzados.
Por un momento, la muchacha se quedó de piedra. ¿Ella besarse? ¡Pero no!
—Hey... Hey... —decía buscando la mirada del espectro—, él trató de besarme, no creí que lo intentaría cuando me sacó a bailar —dijo al mismo tiempo que le sujetaba el rostro con ambas manos y lo miraba con dulzura—. Cheshire... De todas estas personas, sacando a los dioses gemelos, tú eres el que más me importa, no dudes eso ni por un segundo.
Pero si algo tenía dolido el espectro en ese momento, era su corazón, se liberó de las manos de Hikari y mostró sus pequeños colmillos, sus puños estaban a cada lado de su cuerpo y su respiración estaba agitada, eso sumando sus mejillas rojas.
—Eso me lo dices ahora... —gruñó—, no puedo contar con nadie, inclusive el señor Thanatos no intervino —se alborotó su melena plateada—, te ven un minuto sola y ya... todos quieren conocerte... sé que soy pequeño a comparación de los demás pero soy un espectro... ¡Es...pec...tro...! — dividió entrando en el desespero—, Hikari... nunca he tenido una novia y no se siquiera si soy... o hago lo correcto... —suspiró dejándose caer al piso sentado como un indio, reposando su rostro aun rojo sobre una de sus manos, no se había fijado en el rostro divertido de Hikari, tampoco en los pocos espectadores que les pudieron escuchar.
La muchacha sonrió y se sentó sobre el suelo, cuidando que su vestido no mostrara más de lo debido. Tomó con su mano la del espectro y la apretó suavemente, llamando su atención.
—Oye... Yo también tengo una pequeña duda... —dijo, haciendo que Cheshire alzara una ceja—, nunca me pediste ser nada tuyo... Y eso, me hace dudar cuando lo pienso... —confesó—, te quiero más de lo que imaginas, Cheshire.
El espectro respingó y la observó más calmado, pero no menos sonrojado, ella lo quería y el había sido un idiota, y para variar esta vez las palabras parecían no querer salir de su boca, trago grueso y presionó la mano de Hikari, sonrió o trató de hacerlo.
—Y tú... ¿aceptarías... ser mi novia? —bajó su mirada apenado—, aunque sea un explosivo y celoso... y ridículo... —cada vez hablaba más bajo tragándose toda su pena.
La chica sonrió son dulzura y sin previo aviso, lo besó. Fue un beso con mucho más sentimiento que los anteriores. Se separó lentamente y aun sobre sus labios habló.
—Espero que haya servido de respuesta… —susurró para volver a besarlo.
Él lograba distraerla de su enojo, su dolor, sus celos, de todo. Realmente lo quería.
—Genial... —bufo el dios de la muerte de brazos cruzados sobre la silla—, ¿lo ves... Hypnos? En cualquier lado andan con esa vulgaridad, besándose como... como...
—¿Cómo adolescentes? —Hypnos preguntó con una mueca de fastidio.
—¡Sí! —Thanatos se levantó exasperado—, como adolescentes...
—Por Hades... son adolescentes Thanatos —el rubio se levantó de la silla y sujetó su brazo—, y a ti... te están esperando —murmuró en su oído mientras señalaba la pelirroja que le sonreía a lo lejos con un chal sobre sus hombros.
—Yo...
—Ve antes de que te vea... yo te cubriré.
Esa sensación de ir y venir sin moverse, su labios recibiendo esas caricias que desde días atrás añoraba, la repentina exploración de su boca y esa electricidad que lo recorría de pies a cabeza, todo era tan nuevo para él, había cerrado sus ojos y sus inexpertas manos habían viajado a la espalda de la joven estrujándola con cariño, ternura y un ápice de pasión.
—¡Paguen cuarto! —la voz de Minos resonó en los oídos del espectro terminando el beso de forma repentina, observó a Hikari y sonrió, era su novia, al fin.
—¡Cierra el pico, chucho barato! —le gritó la muchacha a Minos, riendo con diversión.
Hikari se puso en pie, al igual que Cheshire. Pero en el momento que su vista paseó distraídamente por el salón, frunció el ceño con desagrado. Ahí iba Thanatos con la pelirroja esa. Tomó la mano de su novio y le susurró al oído.
—¿Qué te parece si vamos a recorrer el Santuario con Mu como guía? Y antes que digas nada, Mu sí es un caballero —dijo sonriendo.
Cheshire asintió, y sin soltarse de su mano se perdieron entre la gente, Hypnos que no los había perdido de vista entrecerró sus ojos y chasqueó su lengua con disgusto, había sido descubierto.
Sonrió cuando la mujer le saludó con sus dedos, se acercó acomodándose su chaqueta que se había vuelto a poner ya que Hypnos había hecho lo imposible paran que su hermano saliera con rapidez casi empujándolo contra la mesa. Ahora caminaba con la pelirroja, cada uno en silencio y dejando que la luna recorriera cada espacio entre ellos con sus rayos de luz platinada y el viento de vez en cuando frio, se colara entre los rizos de la doncella.
—Linda noche… —habló el pelinegro soltando un suspiro y sentándose sobre unas rocas que sobresalían en el camino de descenso a piscis.
—Lo es... señor Thanatos...—murmuró la joven frotando sus brazos por la brisa fría que la noche traía consigo, aun no pasaban las diez de la noche y el manto estelar relucía de estrellas, ella le daba la espalda recostada sobre el otro extremo del camino.
—¿Tienes frio?
El dios se acercó a la mujer que se había quedado pensativa viendo el cielo, se sacudió la chaqueta y se la colocó sobre sus hombros, al mismo tiempo que aprovechaba para dejar caer sus manos sobre los brazos de la joven y los descansaba en su cintura. La música llegaba hasta donde estaban y los invitaba a bailar. Aprovechó la timidez de la doncella y la giró con suavidad para verle los ojos, hace cuanto no disfrutaba de esas cosas carnales de los humanos…
—¿Bailamos, Adara…?
Ella sonrió y rodeó el cuello del dios con sus brazos.
Mu terminaba de recostar a Kiki en la habitación del Patriarca y ahora salía hacia la fiesta de nuevo, pero antes de entrar una conocida voz lo llamó.
—¿Mu? —preguntó la hija de Thanatos hasta que lo divisó bien y sonrió—, te estábamos buscando... —dijo Hikari mientras se acercaba a él—, nos preguntábamos si no es muy tarde para mostrarnos el Santuario... —dijo sonriendo cálidamente.
Luego de que el santo de Aries asintiera y les pidiese que los acompañara, se encaminaron hacia la casa de Piscis, para luego bajar a los demás templos. Pero una parejita en las escalinatas de dicha casa, hizo que Hikari apretara con un poco más de fuerza la mano de Cheshire, llamando su atención al verle el ceño fruncido sumado a la mueca de disgusto. El espectro observó a Hikari y luego a Mu que levantó sus hombros, después ambos hombros voltearon a la pareja y se observaron con una ceja y punto levantados.
—¿Hika-chan estas bien? —Cheshire la atrajo hacia él y la abrazó.
Las manos de Thanatos resbalaban sobre el peplo de la joven en una suave caricia, el viento la había hecho temblar y el dios la tenía aún más abrazada, ese calor era reconfortante, aunque debía de admitir que había utilizado su cosmos para calentarse un poco más. Su barbilla estaba recostada sobre la frente de la chica, pero en un rápido movimiento ella se había atrevido a recostarle su cabeza en el pecho.
—¿Cómo es su hija...? —la voz de la chica salía como un murmullo.
—Es una adolescente... —susurró—, tiene quince años —siguió estrujándola mas—, y es muy celosa... — sonrió al final y buscó como levantar el rostro de la pelirroja sujetando su mentón.
—¿Es la jovencita que estaba con el chico cabellos platinados?
El dios no le respondió.
—¿Señor Thanatos...?
—La misma… —susurró él bajando su rostro.
—Hika-chan podemos devolvernos... —Cheshire sonrió.
—No, seguiremos, no dejaré que esa escenita me arruine la noche —dijo ella lo suficientemente alto como para que la parejita la escuchara.
Jaló a Cheshire y tomó a Mu del brazo, incitándolos a seguir caminando. Pasaron por al lado de Thanatos y ella lo miró con frialdad en cuanto sus ojos se encontraron. El semblante del pelinegro se había tensado y había detenido el camino que llevaba con su rostro. Cuando escuchó esa voz levantó su mirada y al atrapar la mirada avellana de su hija sintió como si una flecha le atravesara el corazón, regresó a la escena en la joyería inglesa y tensó su agarre.
—Señor Thanatos, ¿está bien?
Adara volteó hacia atrás y observó a la joven que bajaba arrastrando, y no literalmente, a ambos hombres.
—Oh... Es ella...
El dios continuaba midiendo, analizando y pensando en cada movimiento y palabra que diría, no quería otro berrinche como el pasado con Evangeline.
—Adara... yo... necesito irme... ella...
La joven sonrió y le besó la mejilla, justo sobre la comisura de sus labios.
—Está bien, Than... —acarició la mejilla tersa del pelinegro—, los hijos son lo más importante… ve y habla con ella... yo estaré toda la noche en el salón principal... —ella se alejó, sin querer soltar las manos del dios tocando las yemas de sus dedos.
Thanatos suspiró y bajó majando los pasos de Hikari y compañía.
—Hey... —Mu se soltó con rapidez y tomó a Hikari de sus brazos —, tranquila... ¿qué sucede? ¿Por qué esa cara?
Cheshire se recostó sobre sus rodillas tomando aire.
—Hikari... es... es...
—Hikari —la voz del dios se escuchó con fuerza.
La nombrada bufó por lo bajo y se zafó del agarre del santo.
—Olvídenlo —musitó, iba a volver a hablar cuando la voz de Thanatos llamándola la detuvo.
No quería ni voltear, así que sin esperar los demás, emprendió la bajada muy digna, rehusándose a ir con el dios de la muerte. Si él se sentía a gusto con esa mujer, no era de su incumbencia. No le agradaba en lo más mínimo, pero tampoco estaba de humor como para escuchar a su padre tratar de excusarse.
Ahora los tres hombres se veían de uno a otro, luego se les unió Hypnos y al observar todo negó con suavidad.
—¿Llegué tarde? —todos asintieron.
Thanatos se dejó caer y se sentó en las gradas, a su lado su hermano y al otro Mu, sin saber que hacer más que palmear la espalda del pelinegro.
—Deberías ir con tu novia... —Mu volteó hacia el espectro y este asintió mientras bajaba con rapidez.
Hikari bajaba las escalinatas con tanta rapidez que ya se encontraba entre el templo de Libra y Escorpio. Iba mascullando maldiciones y palabras poco decorosas por todo el trayecto. No entendía por qué era tan celosa, pero tampoco le importaba, Thanatos era SU padre, SUYO y de nadie más. Ella lo había conocido primero. No le agradaba la idea de tener que compartirlo. Los celos, sumados a su propia rabia, desencadenaron en un puñetazo a una de las columnas de mármol blanco de la casa de Libra. Profirió una maldición cuando sintió el dolor esparcirse como una descarga eléctrica por todo su brazo. La pared quedó intacta, no así sus nudillos...
—Te hiciste daño... ¿Qué pasó? ¿Tu perro faldero no te acompañó al baño? —la voz del Fénix resonó por todo el templo.
Hikari se volteó rápidamente, su corazón latió rápidamente hasta que se dio cuenta de que era Ikki quien hablaba.
—No soy Pandora, Ikki —dijo mientras se tocaba levemente los nudillos con su mano sana. No tenía ánimos de discutir.
—¿Ah no? —rio con fuerza y la tomo desprevenida sujetándola por la espalda—, es la peor y más estúpida mentira que me has dicho —apartó el cabello de la joven y le besó el hombro.
La chica se estremeció cuando sintió los labios del Fénix besar su piel. Se volteó para mirarlo de frente, con el ceño fruncido y lo apartó hasta crear una distancia prudencial entre ellos.
—Fénix, no soy ella, no soy Pandora, mi nombre es Hikari, llegué de la mano de Mu allá arriba, si estuviste distraído no es mi culpa —dijo para después caminar de un lado a otro—, además... El vestido de Pandora es simple y largo como hábito de monja...
Ikki levantó una ceja, se aproximó de nuevo y la tomó de la mano entrecerrando sus ojos, recorriéndola con esos orbes azules que parecían rayos de luz, tomó su mentón y levantó su rostro.
—Se parecen mucho —el japonés se acercó aún más.
—¿Kagaho? —Cheshire rechinó los dientes con cólera—, ¿tu aquí?
Hikari se zafó del agarre de Ikki y se volteó hacia Cheshire, caminando hasta quedar a su lado y le tomó la mano tranquilizándolo.
—Amor, él no es Kagaho, es Ikki, su reencarnación buena, por así decirlo —dijo sonriéndole—, por cierto, Ikki, ¿qué te traes con Pandora...? —inquirió pícara.
El Fénix se metió las manos en los bolsillos y les dio la espalda.
—Nada en especial... —murmuró con desgana—, pero si el cejon está aun en la fiesta se armará un desorden y no me gusta ser el centro de atención.
—¿Reencarnación buena? —Cheshire lo observaba con desconfianza, luego abrazo a Hikari—, ¿cómo me llamaste hermosa? —susurró en su oído haciéndole cosquillas con su aliento—, ¿podrías repetirlo…?
Ikki rodó sus ojos con fastidio.
—Me voy, no me gusta ser mal tercio... si ven a Shun díganle que volveré... —aprovechó según el para despistar el asunto de Pandora.
Hikari, antes de responderle a Cheshire, se giró hacia Ikki.
—¡Yo hincharé por ti si peleas contra el Cejón! —dijo entusiasmada.
Luego volteó su rostro hacia el espectro y repitió en su oído.
—Amor...
Ikki sonrió de medio lado y negó con rapidez, para perderse en la oscuridad del templo.
Cheshire le regaló una mirada pícara a su novia y la abrazó mientras la guiaba contra uno de los pilares, el lugar era un cementerio de solo y la oscuridad un aliado no muy bueno en ese momento. El espectro tragó grueso y se acercó hasta atrapar los labios de Hikari con suavidad, pasó sus manos sobre los brazos y entrelazo sus dedos, ella soltó un breve gemido y el peliplateado se detuvo, levantó una ceja y sus ojos chispearon de forma divertida, recorrió cada centímetro de la joven y se detuvo en una de sus manos.
—¿Cómo te hiciste esto? ¿No habrá sido Kahago, cierto?
La muchacha negó suavemente con la cabeza.
—Una pequeña rabieta... —dijo para luego ver sus inflamados nudillos con desaprobación—, desahogarme con una columna no ha sido lo más inteligente que hice en la noche...
Mu observaba la escena fraternal entre Thanatos e Hypnos, se había puesto de pie y cruzado de brazos, el dios de la muerte no decía nada, solo negaba con lentitud mientras su hermano le pasaba la mano en la espalda.
—¿Qué sucede exactamente? —se atrevió finalmente a preguntar, ambos dioses lo observaron.
—Hikari es extremadamente celosa —respondió Hypnos—y pues... podrás imaginarte...
—Claro que lo sé—sonrió el lemuriano—, Kiki también me cela... pero yo lo ignoro en ese sentido... cuando ellos se enamoran se olvidan quien los cuida —suspiró casi molesto.
—¿Cómo dices? ¿Lo ignoras? —Thanatos se puso de pie y tomó al santo de sus brazos—, ¿cómo lo haces lemuriano? ¿Y luego que pasa? —Mu se apartó del dios y en esta ocasión lo tomó de sus hombros.
—No pasa nada... —sonrió con parsimonia—, se enoja y no me habla por unos días... es un berrinche...
—Hikari lo heredó de Thanatos —dijo Hypnos—, tu no lo has visto celoso caballero de Aries... te sorprendería lo que es capaz de hacer.
—Herencia o no... Ignora su berrinche — la simpleza en las palabras de ese joven lo dejó dudando—, habla con ella... dile que tú también tienes derecho a amar —sonrió—, no es justo que ella tenga un novio y tu... pues tu soledad —los dioses asintieron.
—Si sigues de esa forma te harás un daño más grande —Cheshire la besó con ternura sobre los nudillos—, vamos hay que regresar al salón y buscar al señor Thanatos...
Hikari soltó un suspiro pesado y luego recostó su frente contra el hombro de Cheshire.
—¡Soy una estúpida! —dijo sollozando, para sorpresa del espectro de Caith Sith—, mira que hacer semejante espectáculo por celos... —levantó su cabeza entonces su novio pudo apreciar las lágrimas correr por sus mejillas—, debe pensar que soy una chiquilla caprichosa —se jaló el cabello con desespero y luego entre hipadas y sollozos comenzó a subir de nuevo, gritándole un "en seguida regreso" al espectro.
Corrió dando algún que otro tropezón en los escalones hasta llegar a donde estaban los dioses y Mu, se sorprendió de que aun estuviesen ahí, en las escalinatas de Piscis. Sin pensárselo dos veces, se lanzó a los brazos de Thanatos, llorando. Musitando un "perdón" a cada rato, ante la mirada entre sorprendida y confundida de los tres hombres. Mu se cruzó de brazos y los observó junto a Hypnos, carraspeo su garganta y Thanatos levantó su mirada, asintió y tomó a Hikari de sus manos, las estrujó, frunció su ceño a la mueca de dolor y observó la mano con los nudillos dañados.
—¿Quién te ha hecho esto princesa? —el dios ignoro los mil perdóname y se enfocó en la mano de la joven
—Yo... —murmuró avergonzada.
Sus nudillos ya se habían hinchado, estaban tan rojos que pareciese que comenzarían a sangrar, por no decir las partes que ya se estaban tornando negras.
Mu tomo la mano de Hikari y la observó.
—Vamos, las doncellas tienen en la fuente de Athena unas medicinas muy especiales —sonrió y comenzó el ascenso.
—¿Qué sucede hermosa? —Thanatos la observó con su rostro serio—, vamos o tu mano se hinchara más de la cuenta.
La chica asintió y tomó la mano de Thanatos con la que ella tenía sana y recostó su cabeza en su hombro mientras caminaban. Se sentía más avergonzada que otra cosa. Llegaron a la explanada y tomaron otro camino hacia el lugar, Mu los metió en una enorme habitación y los hizo esperar un rato, Hypnos alborotó los cabellos de la joven y se despidió de su hermano con un "ya sabes". Finalmente solos Thanatos la abrazó con ternura una vez más.
—¿Sabes que te amo, cierto? —le tomó el mentón y buscó su mirada—, recuerdo cuando me llamaste "daddy"…
A la muchacha se le llenaron los ojos de lágrimas y asintió.
—Yo también te amo, perdona mi actitud, no quiero que nadie te aparte de mí, no quiero que nadie haga que me dejes en el olvido —sollozó.
—Hika-chan... — el dios le besó la frente tras una suave risa—, me has convertido en un ser sentimentalmente dependiente de tus abrazos... hey... yo soy el que teme que algún día me dejes solo y te vayas con ese... Cheshire —rodó sus ojos con fastidio.
Hikari sonrió para luego palmearse la frente.
—Olvidé a Cheshire en Libra... El pobre debe seguir esperándome... —dijo preocupada.
Luego miró a Thanatos y lo abrazó.
—Nunca te librarás de mí. Si esa pelirroja te gusta, me temo que tendré que probarla para ver si es una mujer con todas las letras y no una perra en celo como la tal Evangeline —masculló cruzándose de brazos.
—¿Perra en celo? —ambos soltaron una suave carcajada—, vaya que cada día me convenzo más de que llevas sangre de mi sangre.
Unos suaves golpes se escucharon por la puerta en la que salió Mu, luego se abrió y la figura de Adara hizo aparición, los ojos del dios pasearon junto a una muy disimulada sonrisa sobre la imagen de la doncella.
—Con permiso... —la pelirroja hizo una leve reverencia y se acercó—, yo curaré a la niña señor Thanatos... —sonrió y abrió varias gavetas sacando gasas y uno que otro ungüento—, por cierto su hermano me pidió que le dijera que su señor Hades lo manda a llamar.
El pelinegro observó a Hikari un poco dudoso y finalmente salió de la habitación no sin antes besar a su hija con ternura.
—Espero que esta sea una buena idea Mu de Aries —dijo Hypnos tras unos pilares viendo como su hermano salía del lugar.
—Adara sabe de esto... ella maneja a Kiki a la perfección —sonrió Mu.
—Pero... bueno... —murmuró el dios con cansancio—, solo espero que no haya heridos...
Adara preparó todo con paciencia ante la mirada de la joven, luego se sentó y jaló una silla para acercase más y pidió con un gesto dulce la mano de Hikari. Ella le dio su mano y la miró con los ojos entrecerrados.
—¿Qué intenciones tienes para con mi padre? —preguntó sin rodeos y con el semblante serio.
Adara sonrió y limpió la herida, tomó un poco de ungüento y lo untó sin lastimar a la joven, luego sacó unas gasas y la vendó, soltó un suspiro y la observó con dulzura mientras cruzaba sus piernas.
—Tu padre... es un hombre guapo... —dijo y su semblante adquirió una expresión más seria—, solo quiero conocerlo... me atrae, y realmente me ha cautivado, no quiero ser una intromisión en su vida pequeña —la griega se levantó y sonrió—, estas lista, puedes volver con tu novio —le guiñó el ojo y comenzó a recoger las cosas en orden.
La muchacha no quedó convencida con la respuesta.
—¿Cuántos años tienes? ¿Has estudiado algo? ¿Tienes hijos? ¿Has estado casada? ¿Hace cuánto que estás aquí en el Santuario? ¿Te gustan los niños? —simplemente no podía controlar su curiosidad. Además, tenía que estar segura de que era una buena candidata al puesto de madre sustituta.
Cheshire estaba sentado en las gradas de libra y esperaba a su novia, un cosmos familiar lo hizo respingar y ponerse de pie, el chino rejuvenecido no había cambiado nada, conservaba ese espíritu casanova de hace doscientos cincuenta años, traía consigo a una joven doncella entre besos, abrazos y risotadas, cuando vio al espectro sonrió aun mas y soltó a la joven secreteando algunas cosas en su oído, cuando la chica desapareció, Dohko se acercó al espectro.
—Cheshire... —el peliplateado sonrió e hizo una pequeña reverencia—, tanto tiempo...
—Lo mismo digo caballero de libra...
—Te vi muy bien acompañado —el peliplateado se sonrojó, Dohko levantó una ceja—, acaso... es... ¿tu primera novia? —Cheshire asintió—, muchacho... acabas de llegar al templo indicado —sonrió y apretujó al minino con fuerza—, permite que este viejo rejuvenecido te de algunos consejos —habló mientras lo jalaba hacia el interior del lugar.
La pelirroja sonrió de nuevo y descansó sus manos sobre sus caderas.
—A ver... son muchas preguntas, ¿sabes? —se sentó de nuevo y sostuvo su mentón—, tengo treinta años... estudio música, pero soy la vestal del joven Mu en la casa de Aries... estuve casada pero... fue hace mucho... ¡tenía tu edad! —sonrió—, estoy en el Santuario desde hace muchos años... y amo a los niños —tomó aire y espero la reacción de la joven—, ¿puedo aspirar a una cita con tu padre?
Hikari tomó aire varias veces antes de volver a hablar.
—Solo una última pregunta... Sabes que él es un dios, ¿verdad? —luego esperó paciente su respuesta.
—Un dios... —murmuró casi en silencio—, no... —la cara de la pelirroja borró todo rastro de felicidad.
La muchacha negó suavemente con su cabeza y chasqueó la lengua.
—Oye, no tirarás todo por la borda por eso, ¿o sí? Te me hacías un poco más valiente, no me digas que te juzgué mal y en realidad eres una cobarde —dijo para sorpresa de la Mujer.
—No... pero…
Hikari tomó su mano y la miró directo a los ojos.
—Le gustas, lo sé, si lo vas a juzgar por ser un dios, no creo conveniente que le des falsas esperanzas. Pero si en verdad lo quieres, juégatela. Las cosas no vienen de arriba —dijo con seriedad.
Adara sonrió, su experiencia con un dios no había sido nada grata, servir a Saga durante su patriarcado como Ares había sido una pesadilla.
—Es solo que... ya serví a Ares una vez... y el recelo queda... jamás lo entenderías... —apretó más la mano de Hikari y acarició su rostro de una forma casi maternal—, pero si tú dices que tengo alguna esperanza... lo intentaré —habló con seguridad.
Hikari profirió una carcajada.
—Ay no, no compares al loco desquiciado de Ares con mi padre, son como el agua y el aceite. Thanatos puede llegar a ser la persona más amorosa y sobreprotectora que puedas conocer... —dijo con añoranza—, quiero que lo cuides, ¿sí?
Thanatos estaba a punto de doblar la esquina cuando su hermano lo sujeto con fuerza, recibiendo una mirada de reproche por parte de él.
—¿Qué demonios…? ¿Mu tú también? —el pelinegro se sacudió su chaqueta y se arregló el cabello—, ¿qué rayos les pasa?
—El señor Hades no te manda a llamar, zoquete —Hypnos se acercó—, solo queríamos sacarte para que Hikari hablara con... ¿Dónde vas? —el pelinegro se le había escabullido.
—Están locos... —murmuró y ambos hombres se volvieron a ver.
La puerta de la gigantesca enfermería se abrió de golpe y por ella entró el dios visiblemente alterado, cuando las vio tan cerca solo tragó grueso. Con el estruendo, Hikari solo se dignó a ver a su padre con una ceja alzada y un tic en el ojo.
—¿Acaso es una costumbre tuya interrumpir conversaciones con portazos?
Thanatos se arregló la ropa, y se a acomodó el cabello, sonrió y negó con rapidez.
—Posiblemente... —murmuró—, ¿todo bien?
—Estábamos a punto de descubrir la cura contra el Cáncer cuando nos interrumpiste y la sabiduría se fue por la borda —bromeó su hija para luego ponerse de pie y caminar hacia la salida—, los dejo, Cheshire está esperándome, no hagan cosas indecentes —volvió a bromear para luego bajar hasta Libra a paso apresurado.
La cabeza del espectro de Caith Sith estaba tan llena se cosas que no sabía ni cómo actuar, Hypnos lo había digamos que salvado de la extensa charla que ya entraba a los métodos anticonceptivos actuales y el embarazo riesgoso en los adolescentes, una charla que lo había dejado anonadado y eso sumando a unas cuantas técnicas de seducción que él no se veía utilizando con su novia. Estaba tan cohibido y aún sentado en las gradas de Libra que no se dio cuenta de la presencia de Hikari a sus espaldas.
—Meterle mano... —se dejó ir hacia atrás.
—¿Meterle mano? —dijo su novia detrás del espectro con una sonrisita traviesa, logrando sobresaltarlo.
—Hika... ri… —el espectro se giró y la observó con detenimiento.
"A las chicas les gusta que las abracen y les susurren cosas en el oído".
Cheshire se sonrojó totalmente.
—¿Cómo sigue tu... tu... mano, si, mano? —sonrió nervioso.
La muchacha se sentó a su lado y le mostró su mano vendada.
—Tardará unos días o semanas en dejar de doler —informó—, creo que mis huesos no son tan duros como pensaba... —bromeó recostando su cabeza contra el hombro del espectro.
Cheshire dejo escapar un sonoro suspiro...
"Sabes que cuando eres el novio oficial puedes pasar a segunda base".
Chasqueó la lengua casi molesto... que rayos... Dohko no pudo explicarle eso. De repente, la chica se puso de pie y miró a su novio.
—Bailemos... —dijo con una cálida sonrisa—, de todos los que me invitaron a bailar hoy, tu no fuiste ninguno de ellos... —dijo riendo.
El espectro se puso de pie y se apartó la chaqueta, hizo una reverencia muy al estilo siglo XVIII y se acercó a su novia.
—¿Me concede esta canción mi lady? —sonrió bajo su alborotada melena plateada.
—Será un placer para mí —dijo ella en respuesta mientras le sonreía y hacía una corta reverencia.
Se acercó más y le colocó una mano su sobre su espalda, acariciando con suavidad mientras la otra tomaba su mentón para depositar un tierno beso, la observó y vio en sus ojos el brillo de todas las estrellas juntas, sonrió y cerró sus ojos para escuchar la música que traía la brisa. Hikari cruzó sus brazos detrás del cuello del espectro y lo atrajo en un beso demandante, cargado de sentimiento. Lo había extrañado. Todos esos días sin verlo le habían resultado un suplicio. Él la rodeó con sus manos en la cintura casi levantándola del suelo, la había extrañado, la necesitaba. Se separó del beso y acarició su nariz con la de él.
—Te amo... —susurró sobre su boca antes de besarla con suavidad y comenzar a bailar.
Se movían a un ritmo lento, acompañado por besos que subían y bajaban de intensidad. La joven enredaba sus dedos entre el cabello de Cheshire, entregada por completo al sentimiento que se profesaban. Realmente, le adoraba. El espectro sentía el calor agolparse ente su piel, era maravilloso como la joven lo subía y bajaba con un solo roce de sus manos o sus labios, dejo su boca y se atrevió, a rozar su cuello, con ternura, como si midiera a punta de pequeños besos, la estrujaba con necesidad y ternura que poco a poco se convertía en pasión.
—No te vayas de mi lado... —murmuró y su voz sonó ronca cerca de su oído.
Hikari se estremeció en cuanto sintió los labios de su amado tocar su piel y se dejó hacer, sin apartarse ni un milímetro. El espectro se detuvo un momento y la observó, con sus labios rojos y sus mejillas encendidas justo como el debía de lucir también, era suya, y la amaba con todo su ser.
—Debemos regresar... —dijo un poco agitado y tomo de su mano vendada y la estrujó con cariño—, el señor Thanatos vendrá en cualquier momento.
La muchacha asintió y le dio un suave beso para comenzar a subir, tomados de la mano.
—Te amo.
En cuanto llegaron al lugar de la fiesta, un par de ojos ambarinos si fijaron en ella. Mirando con profundos celos su mano entrelazada. Aún estaba mareado por las copas y la imagen que tenía al frente le estaba acuchillando el alma, Aiacos lo codeo suavemente pero el Wyvern no se inmutó, simplemente se levantó y caminó hacia la pareja.
Hikari estaba embobada oliendo el aroma que desprendía la comida, por lo que no se dio cuenta de la presencia de cierto juez que se acercaba a ella poco a poco... Radamanthys la tomó de la mano y la giró apartando al espectro, la estrujó contra su pecho y se acercó peligrosamente a su oído.
—¿Por qué vienes de la mano con ese espectro...? —murmuró sin perder de vista a Cheshire.
La joven apenas pudo reaccionar cuando ya estaba rodeada por los brazos del Wyvern.
—Será porque es mi novio —dijo tratando de zafarse, yo no soy Pandora —dijo exasperada.
Thanatos se había quedado a solas con la chica, ambos en un silencio que solo lo cortó el suspiro que soltaron al mismo tiempo.
—Yo... —hablaron al mismo tiempo.
—Tu primero... —dijo el pelinegro.
La joven se limpió su garganta y se acercó, colocó ambas manos en el pecho de Thanatos y sonrió con tristeza, él le tomó el mentón y levantó su rostro, habían pasado en silencio casi media hora, hasta que escucharon los gritos en el salón.
—Hikari... —murmuró Thanatos y salió de la habitación con la mujer de la mano
—Señor Radamanthys... por favor… —Cheshire se acercaba con cautela.
La chica forcejeaba con el juez tratando de zafarse, cuando sus manos comenzaron a brillar, rodeadas de energía púrpura, siendo inconsciente de ello, presionó con sus manos el pecho de Radamanthys, repeliéndolo al instante, captando la atención de todos los presentes, incluyendo la propia, estaba anonadada. ¿Ella había hecho eso? ¿Pero cómo?
Para no perder la costumbre, el dios de la Muerte sonó las gigantescas puertas.
—Cheshire... ¿qué sucedió?
El espectro estaba asustado y todos los presentes murmuraban, solo atinó atrapar a la joven que se había puesto pálida.
—Thanatos... —Hades se acercó y observó a Hikari—, ¿qué fue ese cosmos? Pensé que habías sido tu —el dios de la muerte negó con rapidez—, Aiacos y Minos... hora de marcharnos —señaló el rey del Inframundo—, gracias por todo, sobrina... estaremos en contacto... —sonrió al lado de su esposa.
—Hika-chan, ¿estás bien? —Caith Sith la besó con suavidad.
La muchacha negó lentamente, miraba sus manos como si fuese la primera vez que lo hacía.
—Cheshire... ¿Qué fue eso? —murmuró sin poder salir de su asombro.
—Estarás bien, ya lo verás… —sonrió y le besó la frente, cuándo observó la señal, la cargó y comenzó a caminar con ella.
—No entiendo nada... ¿Qué ocurrió? —decía mientras se tanteaba las manos.
Giudecca recibió a un golpeado juez y una extrañada jovencita, los gemelos abrieron las puertas y Cheshire la acomodó en su cama, se sentó a su lado, luego entró Hades y los dioses gemelos.
—Preciosa... —el rey del averno se sentó del otro lado, permitiendo que Cheshire la abrazara, él tomó su mano—, pequeña lo que tengo que decirte tal vez no te guste…
—Solo dígame que el Cejotas no corre peligro y dejaré de sentirme culpable —dijo atropelladamente—, ¿cómo fue que hice eso? ¿Qué ocurre? —inquirió confundida.
—Radamanthys está en una especie se sueño... —sonrió Hades—, pero puedo ser mortal Hika-chan, por lo tanto dioses gemelos… hasta no saber exactamente que sucede, Hikari no puede acercarse a ningún espectro, lo siento —observó de ella al peliplateado.
La joven miró con tristeza a los dioses y a Cheshire. Pero luego asintió con pesar.
—Espero que todo esto se resuelva pronto... —musitó para luego abrazar al espectro—, no me extrañes mucho —sonrió débilmente.
Miró a Hades confundida.
—¿Cómo sabrán qué es lo que me pasa?
—Buscaremos información tuya, encanto —Hades se acercó y acarició su cabeza—, Minos fue tu encargado... posiblemente encontremos algo en Ptolomea... ten paciencia.
La muchacha asintió y se giró hacia Cheshire para besar su mejilla y abrazarlo.
—Ya verás que no será mucho tiempo de aislamiento —dijo con una suave sonrisa al ver la cara de tristeza que se traía el espectro.
Al volverse a mirar a Thanatos, se levantó y fue a abrazarlo. Estaba demasiado confundida y eso la asustaba.
—No duraremos mucho Hika-chan... —murmuró el dios de la Muerte mientras la abrazaba con ternura, la apartó de su lado y tomó su rostro entre sus manos—, estarás bien, princesa... ya verás... —besó su frente y la abrazó de nuevo—, una cosa más, mi señor Hades... —habló el dios con seriedad—, solicito que Cheshire se quede de nuestro lado... si no es mucha molestia, estaremos muy ocupados con todo esto y tampoco podemos dejar a la niña totalmente sola... además el espectro es su... su... —rumió un par de palabras que hicieron que el rey del Inframundo y su gemelo fruncieran el entrecejo.
—¿Que has dicho? —Hypnos trataba de no sonreír—, anda, dilo...
El espectro se había recostado sobre la puerta, y ahora no cabía de felicidad.
—Bien Thanatos... tienes toda la razón… hablaré con Pandora... —el rey del averno se levantó de la cama y acarició la cabeza de Hikari—, todo estará bien... —susurró.
Hikari sonrió ampliamente y abrazó a Thanatos con fuerza para luego volverse hacia el dios del Inframundo.
—¿El Cejotas estará bien? Creo que lo que hice fue por mero instinto de supervivencia, ¡estaba acosándome! —dijo contrariada—, además, ¿cómo es eso de que está en una especie de sueño? —inquirió más confundida.
—Verás... —Hades la tomo de la mano y la recostó en la cama de nuevo—, hace algunos años tu amado tío Hypnos junto a cierto gemelo embaucador... puso al Wyvern en un estado de sueño... que duró casi una semana... es decir, que está en un estado de inconsciencia, como un coma —Hypnos disimuló una sonrisa de satisfacción—, ahora a descansar — le besó la cabeza y salió de la habitación.
—No se te ocurra contarle a la niña como hiciste esa brutalidad —murmuró Thanatos mientras salía y veía de reojo a su hermano y el espectro que de nuevo estaba sentado junto a la joven.
Cuando Thanatos abandonó la habitación, Hikari jaló de la manga de Hypnos, llamando su atención.
—No sé cómo hiciste lo del Cejón, pero debe haber sido genial —rio—, aunque hay algo que sigo sin entender... Si tú eres capaz de eso... ¿Cómo es que yo soy capaz de hacer algo como tú, si en teoría no sé absolutamente nada? —dijo frunciendo el ceño.
—Eso es exactamente lo que vamos a averiguar dulzura... —dijo el rubio abrazándola—, por eso debes quedarte quieta y no... bueno... tratar de no tocar a Cheshire, debemos saber que accionó esto... ¿recuerdas que hacías antes de volver a la fiesta? —Hypnos observó de uno a otro
Hikari se sonrojó.
—Bueno... Veníamos tomados de la mano, pero al llegar Radamanthys pensó que yo era Pandora, se puso celoso y no me soltaba, entonces empecé a forcejear con él, lo trataba de empujar con mis manos y entonces pasó lo que pasó, por eso digo que fue por instinto, ya que me sentía en peligro, vaya a saberse de lo que es capaz un tipo borracho y celoso... —dijo mientras se recostaba en su cama, mirando al dios.
Hypnos dudó por un momento, luego levantó una ceja y se acercó a la joven.
—¿Solo eso? ¿Están seguros…? ¿Cheshire?
—Si señor Hypnos... —el espectro se sonrojó—, solo eso.
—Si sientes algo más... no dudes en llamarnos —guiño el ojo al peliplateado, dio un beso a su sobrina y salió—, cuídala...
—Lo haré señor Hypnos —Cheshire se hizo al lado de su novia y le acarició la larga cabellera —, estarás bien, ya verás...
La muchacha sonrió al sentir las caricias del espectro.
—Quién diría que ahora me volví peligrosa... —bromeó riendo.
—Ya sin cosmos eras peligrosa, hermosa —sonrió el peliplateado.
Thanatos estaba sentado en la mesa, entrelazaba sus dedos con nerviosismo y de vez en cuando suspiraba, estaba realmente preocupado, cuando vio a su hermano salir y dejarse caer sobre una silla cerca de la mesa le dedicó una mirada de confusión tan grande que el rubio tuvo la acción automática de tomar sus manos y apretarlas.
—Todo estará bien... —le repitió el rubio.
—No podemos perder más tiempo Hypnos... debemos buscar a Minos y pedirle todos los expedientes de hace quince años... —el pelinegro se levantó de su asiento y tomó de nuevo la chaqueta para salir—, ¿vamos...? Traeremos las cajas a casa para revisarlas con mayor precisión.
—La ventaja es que siempre fue...
—Hika-chan —dijeron al mismo tiempo dedicándose una sonrisa.
Esperamos que les haya gustado el cap!
Dejen todos sus pensamientos al respecto en forma de review! :3
Las amamos!
geminisnocris y Hikari-Moonlight.
