Capítulo 5
La tempestad y la calma
Y vendrá un tiempo,
ya verás, sin más lágrimas.
Y el amor no te romperá el corazón,
sino que disipará tus miedos.
-After the storm, M.
.
Dos días más tarde, mientras toda la casa de Gryffindor estaba en el comedor, dos personas permanecían sentadas frente a la chimenea.
Hermione había querido hablar con Harry de inmediato, pero al final no había podido encontrarse a solas con Harry hasta ese momento, mientras Ron esperaba a que terminaran de hablar sentado en su habitación, perdido en sus ensoñaciones.
-Harry,- comenzó suavemente,- creo que deberías de dejar de pasar tiempo con Malfoy como lo estás haciendo.
Harry, que había estado distraído, de pronto sintió como si las palabras de Hermione tiraran de él como al ancla de un barco: así, sin previo aviso, sólo había tirado y puesto las velas en alto.
- ¿Por qué lo dices, Hermione?- preguntó.
-Lo estabas haciendo para conocer sus intenciones, ¿no?- Harry sólo asintió. –Bueno, pues ahora ya sé sus motivos, y me parece que deberías dejar de pretender que te agrada.
-…¿Cuáles son sus motivos, entonces?
-¡Cómo si no lo supieras ya!- bufó. –No es correcto, Harry, y lo sabes. Le puedes hacer mucho daño.
Harry apretó los ojos un instante. Precisamente sobre eso había pensado en más de una ocasión, pero luego de pasar tiempo con Draco, llegaba a la conclusión de que en realidad no le importaría pasar un par de días más así. Sabía que no estaba bien pretender que había tomado la Amortentia, pero para esas alturas ya había dejado de pretender que Malfoy le agradaba desde hacía mucho. Sólo le había bastado hablar con él para cambiar en gran parte la opinión que tenía sobre Draco. Ahora no sólo comprendía muchas cosas, sino que había descubierto lo agradable que el rubio podía ser, y lo mucho que él mismo podía disfrutar estando en su compañía. Lo único que lo detenía, la única razón por la que no se decidía a decirle la verdad, era porque no sabía lo que sucedería cuando lo hiciera. ¿Draco dejaría de hablarle por completo? ¿Se apartaría de él? La simple idea le revolvía el estómago…
Luego estaba el verdadero motivo. El GRAN motivo por el que alejarse de Draco lo hacía sentir tan enfermo, pero no estaba dispuesto a admitirlo todavía porque se le atoraban las palabras antes de decirlas, y no era capaz de nombrar ese nudo que llevaba en la garganta.
Finalmente, con la cabeza entre las manos, asintió, cansado.
-Sí, lo sé, Hermione. Es sólo que no puedo, ¿sabes? No… no quiero.
Entonces Hermione comprendió. Comprendió todo lo que Harry trataba de decir pero no podía. Lentamente, alzó una mano y la puso en la espalda de su amigo, tranquilizándolo, pero antes de que pudiera decir algo, la puerta de los dormitorios se abrió, dejando salir a un Ron mareado sujetándose la cabeza.
-Oh, vaya…- se quejó bajando las escaleras. –No vuelvo a comer un dulce en lo que me queda de vida.
-¿Te sientes mejor, Ron?- preguntó Hermione, soltando a Harry.
-Como si tuviera una resaca de tres días…- dijo él, dejándose caer en el sillón. –Pero sobreviviré. ¿Sabemos algo del hurón?
-Bueno, Harry lo ha estado… vigilando- explicó Hermione, mirando a Harry de reojo, quien se tensó de inmediato. –Para saber cuáles eran sus intenciones con todo esto.
-¡Muy bien, Harry!- exclamó Ron con renovadas energías. -¿Eso quiere decir que ya podemos decirle a McGonagall?
-Ehm… no,- dijo Hermione, vacilante.
-¿Por qué no?- preguntó, Ron, consternado.
-Porque no sería correcto,- contestó ella.
-¡¿Por qué no?!
-Porque no queremos que lo expulsen,- agregó Harry, apretando los puños.
-¿POR QUÉ NO?- preguntó Ron, exaltado, comenzando a alzar la voz. Hermione dejó escapar un suspiro cansado.
-Porque no y punto, Ronald…- pero antes de que terminara de hablar, Harry se levantó con las mejillas completamente sonrojadas por la molestia.
-¡Porque me gusta, ¿de acuerdo?! Y no quiero que lo expulsen por esto.
-¿QUÉ?
-Ron…- comenzó Hermione, pero esta vez fue el pelirrojo quien la interrumpió.
-¡Pero si es Malfoy!
-Ya lo sé…- dijo Harry, apretando la mandíbula.
-¡El mismo Malfoy que nos ha hecho al vida miserable desde el primer año!
-Ya lo sé.
-¡El mismo Malfoy que…
-¡Ya lo sé, Ron! ¡Sé perfectamente quién es!- gritó furioso. – ¡Pero también sé que ha cambiado, sé por lo que ha pasado y que me comprende! ¡Me escucha, maldita sea! ¡Y sé que se supone que me repulse la idea, que deba detestarlo por si quiera intentar caer con lo de la Amortentia…!- exclamó, interrumpiéndose para tomar un poco de aire. Sus propias palabras se le habían clavado en el pecho, y se dejó caer de vuelta al sillón, derrotado. –Pero nada de eso me importa,- continuó en voz baja, -porque es tan frágil y tan fuerte al mismo tiempo… porque detrás de todo lo malo que ha hecho, es una buena persona a pesar de todo.- Terminó sujetándose la cabeza entre las manos una vez más. Ron estaba mudo de la impresión, así que Hermione tomó la palabra.
-¿Qué piensas hacer ahora, Harry?
-Bueno, aun me queda una semana y media, después ya veré.
-¿De verdad? ¿No piensas decirle nada?
-¡Ey!- se quejó, alzando la cabeza, sintiéndose un poco más tranquilo. –Gasté el valor de toda una vida peleando contra Voldemort, puedo ser todo lo cobarde que quiera, Hermione, me lo he ganado… Además, no sé cómo lidiar con todo esto por ahora.
-No lo entiendo, compañero,- dijo Ron, también más tranquilo, negando con la cabeza. -¿Qué pasó con Cho, con Ginny? Nunca creí que te gustaran, ya sabes…
-¿Los chicos?- preguntó Harry, arrugando la nariz. –Es distinto,- trató de explicar, pensando en Dean, en Blaise, en Cedric; eran atractivos, por supuesto, pero no le gustaban en lo absoluto, no como Draco, de todos modos. Él tenía un atractivo clásico, como el de una figura de mármol, elegante. Y aun así se sonrojaba cada vez que se recostaba sobre sus piernas, como un niño, y fruncía el ceño de formas distintas en las que podías diferenciar de cuando estaba verdaderamente molesto a cuando se trataba sólo de un mohín. Era Draco Malfoy en conjunto, personalidad y carisma, cuerpo y alma, lo que le gustaba.–Creo… creo que sólo se trata de él, ¿sabes?
-Y precisamente tenía que ser él…- murmuró Ron, dándose por vencido, dejando caer la cabeza sobre el respaldo.
-No entiendo cuál es tu problema por todo esto,- dijo Hermione, rodando los ojos.
-Dos palabras: Mal-foy,- dijo alzando dos dedos.
-Eso es una palabra.
-¡Mierda!
Y los tres se echaron a reír a carcajadas, dejando escapar toda la tensión que habían estado guardando hasta ese momento. Era un verdadero alivio haber sacado eso, y que sus amigos comenzaran a tomárselo bien. Quizá todo sería más sencillo de ahora en adelante, aunque todavía quedaba el hecho de que corría contra reloj. Y hablando de correr contra reloj…
-Rayos, debo irme,- dijo Harry, levantándose luego de ver la hora. –Tengo que ver a Draco en la biblioteca.
-Oh, ahora se llama Draco,- se lamentó Ron, mientras Harry tomaba sus cosas.
-Siempre se ha llamado así, Ron,- dijo Harry, alzando una ceja.
Una vez en la biblioteca, se encontró con que Draco ya estaba ahí, con toda su atención puesta en un grueso libro de pociones. Era una suerte que Draco hubiese aceptado ayudarle con su ensayo, pensó mientras se sentaba a su lado en silencio.
Esta vez fue diferente, sin embargo. Una vez que le había dado un nombre a lo que sentía, no podía evitar estar un poco nervioso, en especial cuando Draco se comportaba tan amable con él, tan franco pero sin abusar de esa confianza… Diablos, más le valía pensar una forma de explicarle a Draco que era él quien estaba ahí, a su lado, quien le sonreía. Que era él, Harry Potter, y no la Amortentia.
-¿Potter, está todo bien?- preguntó Draco, mirándolo fijamente.
-Seguro, ¿por qué no lo estaría?
-No lo sé, de pronto comenzaste a fruncir el ceño.
-Es sólo que este ensayo es muy complicado…
-O tú eres un cabeza dura, déjame ver,- dijo tomando su pergamino. –Sí, tienes razón, eres un desastre escribiendo estas cosas.
-¡Oye!
-Me sorprende que hayas llegado hasta séptimo, Potter, con lo cabezota que eres…- siguió molestándolo, pero en su voz ya no había rastro de malicia, sino familiaridad, como cuando él y Ron se molestaban entre ellos.
-¿Por qué siempre me dices "Potter"?- preguntó de pronto, tomándolo por sorpresa. –Yo siempre te llamo Draco y parece no molestarte.
-No me molesta,- murmuró mirando el pergamino.
-Entonces, ¿por qué no me dices Harry?
-Es complicado…
-Genial, me encanta lo complicado,- asintió.
-Ah…- suspiró. -Supongo que no pasa nada si te lo digo, ¿o sí? Los chocolates no te dejarán entender, de todos modos,- dijo para sí, mirándolo a los ojos. Harry casi traga en seco ante el escrutinio de Draco, como si temiera que esos ojos pudieran ver a través de él.
-Mi padre siempre decía,- comenzó el rubio, sacándolo de su letargo. –que nunca debes nombrar a lo que no puedes apegarte. A mí me gusta más decir que nunca debes nombrar a lo que no vas a poder dejar ir; porque cuando lo nombras, lo haces real, lo haces parte de ti, lo adhieres a tu piel y a tus huesos, y te destroza por completo cuando se va.
-Yo no voy a irme a ninguna parte, Draco- le aseguró, confundido.
-No, por ahora no, Potter- asintió Draco con la expresión en blanco, regresándole el pergamino. –Trata de quitar algunos adjetivos, amplía la introducción, y seguro quedará mejor,- le aconsejó, volviendo su atención a su trabajo. Harry lo miró unos instantes, comprendiendo lo que Hermione quería decir con que debía dejar de fingir que estaba bajo los efectos de la Amortentia. ¿Pero cómo decírselo? ¿Con qué palabras sacarlo del engaño sin ganarse su rencor en el proceso?
-Esto no está funcionando, Blaise.
Fue lo primero que Draco le dijo al entrar, dejándose caer en su sillón.
-Buenas tardes, Draco, ¿qué tal tu día? El mío estuvo muy bien, gracias por preguntar.
-Blaise…- le advirtió.
-¿Qué es lo que no está funcionando, si se puede saber?- preguntó por fin, apretándose el puente de la nariz.
-Lo de Potter, Blaise, ¡Potter!- dijo con fastidio, llevándose el puño a los labios. –Tal vez Granger tenga razón…- murmuró, con un gesto.
-¿Ya vas a empezar con eso de nuevo?- preguntó rodando los ojos. –Ya te dije que lo disfrutes mientras puedas, Carpe Diem y toda esa basura, ¿por qué insistes en mortificarte? Si termina odiándote, ya te odiaba antes de todos modos y si no… bueno, sales ganado.
-No es tan simple, Blaise- dijo negando con la cabeza. –Me estoy acercando demasiado, y tú debes de saber muy bien lo inconveniente que eso es en mi posición.
-Vamos, vamos, no seas la reina del drama…- dijo suavemente, sentándose a su lado. -¿De verdad quieres acabar con esto?
-Es lo correcto, ¿no?
-¿Lo correcto? Salazar, unas cuantas semanas con Potter y ya hablas como Gryffindor.
-Cállate,- dijo disimulando una sonrisa.
-Ey, piénsalo bien, no te acobardes sólo porque no quieres apegarte a Potter (creo que ya es demasiado tarde para eso, por cierto), pero si de verdad llegas a sentir la urgencia por des-enamorar a Potty…- dijo sacando un frasco pequeño y azul de su bolsillo.
-¿Eso es…?- preguntó recibiendo un asentimiento antes de terminar la oración.
-Lo tomé del maletín de Slughorn por si a los amigos de Potter se les ocurría pedirle un antídoto, pero supongo que también puede servirte tenerlo a la mano, por si acaso.
Draco lo tomó sin decir más, asintiendo con la cabeza. Ahora no tenía ninguna excusa. Tenía en sus manos el poder de continuar con esto o de hacerlo terminar en cuanto quisiera y eso lo hacía sentir en control de nuevo.
Casi se atreve a abrazar a Blaise, pero hasta él tenía sus límites.
-Gracias por esto, Blaise.
-No lo agradezcas…- asintió con una media sonrisa. –De verdad, no lo hagas, eventualmente me cobraré el favor.
-Sí, ya lo sé,- dijo Draco rodando los ojos, haciendo girar el frasco entre sus dedos antes de meterlo en su bolsillo.
-¿De verdad estás pensando en dársela?- preguntó Blaise luego de un rato.
-¿La verdad? No lo sé, sólo creo que quizá me deteste menos si soy yo el que le da el antídoto en lugar de que se entere hasta el último momento.
-No lo sé, a lo mejor le gusta demasiado la idea de estar contigo y…
-Por favor, Blaise, seamos realistas.
-¿Qué? ¡Te has comportado bien con él y sus amigos! Y desde que comenzó el año lo has tratado como la gente. Si es lo mitad de bueno como todo el jodido mundo piensa que es, no creo que haga todo un escándalo sólo por unos cuantos chocolates con Amortentia. Quien sabe, incluso puede que en realidad le gustes y esté fingiendo habérselos comido…
-Ya, no seas ridículo, nadie puede fingir tan bien,- dijo Draco golpeándolo suavemente en el hombro.
-Como si Potter fuera a hacer esa clase de cosas, digo ya sé que es estúpido y todo eso, pero eso sería demasiado.
-¡Oye! No le digas estúpido… mejor di imbécil, suena más propio.
-Como sea, ya es hora de cenar, ¿vienes?
-No, creo que voy a la cama, estoy cansado.
-Vale, le diré a tu novio que le deseas buenas noches.
-Seguro, pero que Potter no te escuche o podría ponerse celoso…- asintió, bostezando.
Riendo, Zabini dejó la sala común y Draco se quedó solo un momento antes de subir y prepararse para la cama. Como esa tarde no había hecho más que trabajar, parecía que esta noche iba a dormir bastante bien.
..
Bueno, eso ha sido todo por hoy :33
Muchas gracias por leer y comentar, de verdad no saben lo mucho que me anima leerlos uwu La canción es "After the storm" de Mumford & sons, ¿la conocen? Yo los amo xD tengo gustos bastante contradictorios lol Según mis cuentas, el capítulo que sigue ya es el último, pero todavía no sé si tendrá epílogo o no... ¿ustedes que piensan?
Espero que tengan un bonito fin de semana n_n chane~
