No esperó a su marido.

Rápidamente despegó de la arena de la costa con dirección a la mansión Malfoy.

Una vez allí.

Uno por uno, iban llegando todos los mortífagos prófugos.

Entró en la sala comedón, estaba toda arreglada de gala.

-Bella-Gritó una mujer rubia levantándose de uno de los sillones en los que estaba sentada -Ho Bella. ¿Cómo has llegado?, ¿Estas herida?-Preguntó con desespero mientras la abrazaba.

-Cissy-la morocha le devolvió el abrazo a su hermana menor.-Estoy bien.-

-¿Segura?-

-Si hermana.-

Ambas se separaron, la última vez que se vieron fue el día del juicio, después de allí ya no, primero, porque Narcissa estaba embarazada, no la dejaban entrar a Azkaban, y aparte de todo, Bella estaba en la sección de máxima seguridad y tenía prohibidas las visitas.

- Dime ¿Dónde está el lord?-

-El no ha llegado.-

- Pensé que nos estaría esperando.

-El se esta preparando

-¿Para qué?-

-Organizó para esta noche una ceremonia para darle la bienvenida a todos ustedes.-

-¿Una fiesta?-

-Si Bella, una fiesta.-

La morocha miró su aspecto.

-No puedo esperar a mi señor así-

-Claro que no-Respondió su hermana, -arriba, en mi habitación te preparé todo lo necesario para que te arregles bien.-

-Gracias Cissy.-Dijo mientras subió al segundo piso a darse un baño y vestirse.

23:46 Ya habiendo comenzado la fiesta.

Narcissa ya estaba lista, se había vestido en otra habitación.

Caminó através del pasillo hasta detenerse en la puerta de su propia habitación.

Golpeó3 veces.

-Bella, ¿Estas lista?-

-Un segundo-Gritó esta otra del lado de adentro.-Ya si pasa.-

La rubia entró.

-Te ves bien.-

-No como antes… pero bien- Contestó ella con pena.

Narcissa le había escogido un vestido Sirena color rojo.

-Veo que le has dado unos retoques-Le comentó con una pequeña sonrisa.

Con uso de su magia, la pelinegra le había quitado las mangas y puesto un seductor escote.

También había complementado eso con un elegante moño clásico y un toque de maquillaje.

-¿Y qué te puedo decir?-Respondió de igual manera.

-Hay que ir.-

-Si-

Apagaron las velas de la habitación y bajaron.

El primer piso estaba lleno de mortífagos, también todos vestidos de gala.

Descendió por las escaleras y tomó al pié de esta una copa de fino vino que ofrecía un elfo.

-Bella.-Llamó Rodolphus cuando la vio, y caminó al encuentro de su esposa.-Estas hermosa.-Le susurró por lo bajo al oído.

E intentó darle un beso.

Pero no lo hizo.

Justo cuando iba a hacerlo, Lucius pasó detrás de el y le anunció que había llegado el lord.

-¿El lord?-Preguntó Bellatrix cuando escuchó el mensaje.

-Parece que si-

Pero, pese a que tenía tacos altos, por el tumulto de gente no lo podía ver.

Tampoco se podía mover de donde estaba, así que mejor decidió esperar a que el lord se acercara a saludarlos o por lo menos lo suficiente para que ella se pudiera mover unos centímetros.

Habló unos 5 minutos con su marido Rodolphus, solo hasta que el mago oscuro se acercó a ellos.

-Lestrange-Dijo el lord para anunciarse.

-Mi señor-Dijeron ambos haciendo una pequeña reverencia.

-Me mucho gusto de verlos.-

-Mi señor el gusto es todo nuestro.-

-Quiero presentarles a señorita Denisse Chassier-Anunció el mago cortándole la frase.

Detrás del lord apareció una mujer rubia, de ojos azules, curvas pronunciadas que se sujetó a el del brazo.

-Mucho gusto Señorita Chassier.-Babeó Rodolphus.

-Hola -Dijo Bella de buena manera, pero de mala gana.

Hechos los saludos, el lord y su invitada especia, (o eso parecía), se retiraron a seguir saludando a los otros invitados.

Con comienzo de ataque de histeria, Bellatrix caminó como pudo hasta su hermana y en voz baja preguntó enfurecida.

-¿Y quien es esa mujer?-

-¿Quién?-

-Esa tal Denisse.-

-Es la nueva mano derecha del lord.-

-¿Me suplantó?-

-Algo así-Contestó distraídamente la rubia.-

-¿Cómo que algo así?-

-Está embarazada.-

Bella hizo una pausa para procesar todo.

-¿De quien?-Preguntó temerosa de la respuesta.-

-Del lord.-

-¿D…d…del lord?-

-Aha, ya está de 6 meces, ¿Verdad que no se le nota?-

Bella ya no contestó más.

De repente se sentía la persona más miserable del mundo.

Prefería pasar 20 años más en Azkaban que tener esa horrorosa noticia.

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