Cómo fue posible que algo así pasara. ?

Era absurdo, ilógico, irreal. El lord padre y ahora estaba con esa muchacha, que además era su mano derecha... como fue que se pudo olvidar de ella. Esa era LA pregunta de Bella. Ella casi pudo asegurar que en sus ojos no había solo maldad, sino que lujuria y amor también.

-Vamos a bailar.- Le dijo su marido tomando su brazo, pero la bruja no estaba de unos para soportar las tonterías de su marido ni tampoco tener una discusión sobre ello.

Se soltó de su agarre como pudo y salió del salón sin dar explicaciones. Atravesó la sala los pasillos, la cocina donde estaba la servidumbre que al pasar quedaron extrañados ya que no es de todos los días ver pasar gente por ahí y salió por la puerta de la misma hacia el jardín trasero.

Camino bajo una lluvia torrencial hasta adentrarse en la parte más apartada del jardín. En el jardín, ella se fue despojando tanto de sus zapatos como de los broches que sostenían su pelo. Ya no quedaba indicio de la dama que acababa de salir de esa tan lujosa fiesta.

Y comenzó a llorar y a lamentarse al pie de un gran árbol que le hizo de techo, resguardándola del agua. También se puso a golpear, tirar y hacer explotar todo lo que a su alcance estaba. Hasta que cansada de gritar, con la garganta inflamada se dejo caer sentada al suelo fangoso.

-Bella, que hace el mundo con tigo.- Se pregunto. Este fue un punto de quiebre, pues ahora la mente de esta mortìfaga comenzaría a jugarle malas pasadas como pensamientos negativos hacia su persona.

-Hace mucho, mucho tiempo que tendría que haberme dado cuenta de que nunca estuve en su radar ni dentro de sus opciones.- Bufo. -Eligio a esa muchacha de rosadas mejillas y lindas piernas... cabellos dorados... - Su voz se fue apagando.- Maldita sea.- Grito de pronto.-

Luego de mucho taro la bruja regresó a la casa. Entró por el mismo lugar, sin importare que el mundo la viera así. Solo quería ir a su cuarto, tomar una ducha y dormir.

-Bella.- Grito su hermana menor cuando la vio deambulando por el pasillo dejando tras de sí un camino de barro. -Que te paso?-

-Nada Casi, estoy algo cansada, asi que mejor me voy a dormir.-

-Pero como que nada, mira nada más como estas...-

-Dije que no me pasa nada. Hablamos mañana.-

Bellatrix no quería tener ese tipo de conversación con su hermana, ni ahora ni nunca. Consideraba que ella era aún después de casada muy infantil para entender ese tipo de cosas.

Subió a su cuarto, Se despojó de su vestido harapiento y se fue rumbo al cuarto de baño a `por una ducha de agua caliente.

No paso mucho tiempo después que se colocó un camisón que su hermana le había dejado en el cuarto y se acostó a dormir. Sin embargo, ya acostada, distraída con sus pensamientos, seguía apretando los dientes a tal grado de hacerlos rechinar, y también solo de vez en cuanto sollozar.

Claro que nunca le diría nada en desaprobación a su maestro, jamás tuvieron nada y estaba claro de que aun teniendo la oportunidad nunca lo tendrían. Y eso debía aceptarlo.

Al día siguiente, Narcisa se dedico a ser la sombra de su hermana, quería averiguar qué es lo que había sucedido con ella. Aunque en el fondo, conociendo como conocía a su hermana, estaba segura de que no iba a poder obtener ninguna respuesta ni explicación por parte de ella.

Así que as semanas pasaron y se fueron convirtiendo en meces. El señor tenebroso se fue haciendo distante en cuestiones de su trabajo. Y eso a ella le extraño, aunque actuó de forma indiferente, pues sabía que la única razón valida para todo esto era el embarazo de la muchachita.

Hasta que al finalizar una tarde le fue entregada ni carta con el remitente del señor tenebroso, donde decía que era de sumo interés verla.

Dentro de la habitación la aguardaban él y como si no hubiese sido suficiente tortura y humillación, también estaba ella, sentada en un sillón a su lado haciendo alarde de su inmensa barriga.

Se fijó en ella por unos breves segundos ya que su único interés real era él.

-Bella.-Dijo el.-Te he mandado llamar para ofrecerte el privilegio de ser la madrina de nuestro hijo, que dices te gustaría?-

-Nosotros sabemos que tú no tienes hijos...- Dijo por fin la mujer.- aunque sabemos que siendo tu ahijado cumplirás más bien una función de protectora e institutriz para él o ella que de imagen afectiva.-

En ese instante, si hubiese sido por ella, Bellatrix se le hubiese lanzado enzima y le hubiese arrancado la yugular de una sola mordida. Pero era el hijo y la protegida de su lord, y por más que le doliera y le molestara iba a aceptar.

-Si, sería un honor.- Susurró de buen modo, casi intentando endulzar su voz y haciendo reverencias a ambos, para luego retirarse.

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