Luego de unas exactamente dos horas, Sakura siente la necesidad de despertar, le dolía muchísimo la cien de su cabeza. Se mira en un laboratorio extraño, no recordaba con exactitud cómo había llegado, sólo recordaba un chico de cabellos tan negros como los de su hermana que le sonreía con nerviosismo y a CL.09 mejor conocido como Claus causando un desastre. Se levanta un poco hasta sentarse pisando el suelo con sus pies, no tenía zapatos y cuando pensaba cuando no estaba siendo vigilada escuchó una voz robótica, pero bastante fluida.

—Hola, yo soy Baymax. Tu asistente médico personal —La rubia al dar la vuelta se consigue con el adorable malvavisco enfermero—.

—¡AH! —A pesar de su tamaño no lo escuchó cerca de ella. Era muy escurridizo—Bay-Baymax. Ah, ¿tu? —Confundida aún y con su dedo picaba un poco de su panza sintiéndolo como de plástico—.

—Tuviste un accidente. Sufriste una lesión en la parte temporal del cráneo —Mientras explicaba el robot enfermero con su voz neutra, pero a la vez agradable, mostraba en su pantalla indicando la parte de la lesión—Experimentarás confusión y dolor al despertar, signos normales para luego de la caída—.

—¿Qué? ¿Accidente?

—Sí. Ahora te encuentras en una fase de confusión y luego vendrá el dolor —Como lo había pronosticado, Sakura ahora sentía un fuerte dolor, aunque a la vez se sentía adormilada—Yo sugeriría utilizar Migradorixina —De su dedo sacaba una pequeña inyección—.

—¿Qué? ¡Oye, oye! Yo no dejo a que robots extraños con apariencia a un globo me inyecten —Se negaba cayendo sus cabales aunque sentía mucho dolor como para levantarse, ya que, al querer hacerlo, sentía un fuerte mareo por aquel impulso tan brusco después de lo que había sufrido—.

—No soy un robot extraño. Mi nombre es Baymax, mi deber es resguardar la salud de cada uno de mis pacientes.

—Gracias, Baymax. Pero, no...—Fue interrumpida por la voz masculina—.

—Es mejor que le hagas caso. Está programado para ayudar, no te preocupes.

Sakura voltea a ver y era ese chico de casi su misma estatura, un poco más grande. Ahora podía verlo mejor, tenía el cabellos alborotado, chamarra azul, una camisa de Flash roja y jeans. Su primera impresión fue quedarse callada y no sabía que pensar, el golpe en la cabeza sí que le había afectado, pero no podía negarlo. Era muy guapo, aunque no lo demostraría.

—¿Tú lo creaste? —Preguntó sin quitarle la mirada de encima—.

—Bueno digamos que sí. Aunque fue mi hermano Tadashi que realmente lo creó, yo solo lo volví a reconstruir cuando su anterior cuerpo explotó—Hiro le respondía con una sonrisa—Tuviste una caída, Baymax es un robot enfermero, sabe lo que hace.

—Bueno, pero ¿qué componente activo tiene ese tal medicamento? —No se podía negar. Sentía su cerebro palpitar en la bóveda craneal—.

—Clonixinato de lisina —Mostrando nuevamente en pantalla la fórmula orgánica del medicamento—.

—Wow, es genial —Le dio permiso acercándole su brazo al hombre globo—.

Baymax la inyecta de manera intramuscular. Así el medicamento hará efecto mucho más rápido que por una tableta; al terminar de inyectarla le coloca una pequeña bandita en forma de carita feliz.

—Haz sido una buena chica. Toma una paleta —Le brinda una paleta roja como lo había hecho con Hiro la primera vez cuando lo conoció—No puedo desactivarme si no dices que estás satisfecho con tu cuidado.

—Gracias, Baymax. Estoy satisfecha con mi cuidado —Con la paleta en su boca, dictó esas palabras la rubia. Así que, Baymax se fue a su zona de recarga para desinflarse—Que simpático.

—Puede ser un poco literal —Rió Hiro y se sonrojaba un poco al ver como el cabello de Sakura caían como cascadas de oro por sus hombros hasta sus pechos. Allí paró, se puso más colorado—Bueno, me llamo Hiro. Creo que tienes que explicarnos algunas cosas.

La pequeña Higurashi suspiró. Tenía razón, había destruído también parte de su laboratorio a los dueños, lo menos que podría era explicar lo sucedido. Fue ayudada por Hiro para levantarse, estaba algo temblorosa, al salir por una puerta que se deslizaba hacia un lado miraba a varios chicos sentados en lo que parecía una sala de descanso para los estudiantes.

Honey Lemon se levantó preocupada, se acercaba a la chica que aún poseía el vendaje que le había puesto Baymax al estar inconsciente y lo demás iban tras la latina.

—¿Te encuentras bien? ¿No pasó nada? —Honey Lemon sin conocerla y presentaba tanta preocupación como si fuera unos de sus amigos—.

—Sí, estoy bien…—Respondió apenada la ojiazul aún sostenida del brazo de Hiro—Lamento haberles destruido parte de su laboratorio...no quería…

—No te preocupes, sólo rompiste unas manos robóticas —Fred respondió haciendo sentir muy mal a la pequeña y cayó en cuenta cuando Gogo lo golpea—Quiero decir, no fue nada. Ya odiaba a esas cosas, así que nos hiciste un gran favor, pequeñita.

—Lo bueno es que estás mejor. Ahora, ¿sabes que esto es un instituto muy privado y privilegiado, no? —Sakura sólo asistía la cabeza con lo que decía Wasabi—Es extraño verte por aquí nunca te habíamos visto.

—Ahm...pues, yo…

—Sí, además contando de que tienes a este amiguito —Le muestra a CL.09. Eso puso pálida a Higurashi, tragando seco—Esto fue el primer proyecto de Ananda Higurashi, ¿acaso se lo robaste? ¿Sabes que está prohibido entrar al último piso?

—Esperen, ustedes no entienden. Él me siguió, yo iba a casa y...—Gogo la interrumpió esta vez—.

—Espera, ¿estás aceptando que fuiste al último piso?

—Ah, por favor. Ni que fuera la gran cosa, son solo zombies de lado a otro.

Claus de repente le aparece en un puerto como una pequeña sirena que comenzaba a brillar de azul. Joder, era que su hermana lo estaba llamando, además de que una pequeña lucecita color rojo que salía de la carcasa blanca de su pecho era su GPS.

—¿Qué es lo que tiene? —Preguntó un poco alarmado Wasabi—.

—La dueña lo está rastreado, tiene adentro un dispositivo de GPS —Como podía Tadashi se acercaba al pequeño robot que ya se hallaba en el suelo y con un destornillador comenzaba a buscar el dispositivo. Aunque, no podía hacerlo bien debido a que Claus sentía cosquillas—.

—...Ay, no...—Lamentó ahora la pequeña rubia en un susurro que ni Hiro pudo escuchar—.

En eso, la puerta se abre para dejar paso a Abigail que venía con una cara de muy pocos amigos. Giro encontrando a los chicos, más a la que esperaba ver, Sakura Higurashi. Ella era amiga de ambas hermanas, más que todo de la mayor por compartir más cosas y ser contemporáneas; ahora tenía un gravísimo problema debido a la persecución de CL.09 seguido del accidente del laboratorio de Nerds. Todos los jefes de todos los departamentos se preguntaban cómo fue que ella había sacado ese robot que era propiedad de la grandísima Ananda Higurashi. Estaba a punto de perder los estribos.

Tadashi y Hiro se alejaron junto con los demás, de alguna manera les recordaba a la tía Cass cuando les regañaba.

—A ti era quien quería ver —Abigail se puso de frente a Sakura y esta sólo temía por su vida—¿Sabes ahora el problema que tendremos? Más ahora, Ananda.

—Entonces…¿es verdad que Ananda Higurashi existe y no es un fantasma? —Preguntó Fred emocionado, pero recibió una mirada matadora de la castaña—Y-Yo nunca dije nada. Para nada —Se calló asustado—.

—Fue un accidente, no fue mi culpa que este cerebro de metal me haya seguido —Se defendió Sakura mientras sostenía al robot en forma de cubo que estaba oculto—Si eres inteligente, también le temes a Abi ¿no? —Mirando irónicamente como no salía del cubo CL.09—.

—Claro, ¿ahora qué es lo que harás? Si no lo entregas al menos en unos tres minutos, ella acabará con todo a su paso.

De repente, los ojos zafiros le brillaron con un toque de travesura a Sakura.

—¡ABIGAIL, ESO ES! —Gritó emocionada Higurashi mientras corría a la salida de la sala de descanso de los científicos—.

—Preocúpate, no te alegres.

—Oye, si Ananda los ve caerá en un estado de shock que podré librarme de ella. Además, creo que ellos son muy fans —Señalando a Wasabi y Honey Lemon que saludaron nerviosos y con una sonrisa a Abigail cuando los miró—Será perfecto. Más, si Ananda no quiere salir a conocer inventos, pues los llevaremos a ella.

—Creo que tienes razón. Es lo que todo el mundo ha estado intentado por años —Meditándolo la jefa de departamento de robótica—Podría ser bueno. Bien, Sakura, si te metes en otro problema, correrá por tu propia cuenta. Haré lo que pueda para que nos lo vean en seguridad.

—Gracias —Todos estaban con una cara de ¿Qué? Pintadas en el rostro—.

Pasó frente a sus ojos y ya estaban con un paso VIP para ver a Ananda. Se habían metido en este problema junto con la pequeña de la patineta, Gogo fue la que cayó en cuenta rápido y se acercó a Sakura con una cara para nada amigable. No quería meterse en problemas y menos por culpa de lo que podría ser ella, pero algo era claro, era bastante cercana al ídolo de sus amigos.

—Oye, no es por emocionarte ni nada, niña. Pero, nosotros no vamos a ir contigo.

—¿¡Qué!? ¿Por qué? —Dijeron los tres en coro. Wasabi, Honey Lemon y Sakura—.

—Porque nos meteremos en problemas. Y ya es bastante con lo que hiciste en el laboratorio —Explicó mientras masticaba chicle—.

—Pero, si querían una explicación, allí es donde la tendrán.

—Espera, pero ¿a dónde iremos exactamente? —Tadashi fue ahora quien intervino—.

Sakura sólo rió para señalarles el último piso. Hiro no esperó más, quería averiguar que era, ya ser un ex-peleador y unos de los seis grandes héroes ya nada lo asustaba. Es más, le habría un apetito descomunal por lo que era prohibido y misterioso.

—Yo me anoto. Así seguramente pueda conocer a la grandísima Ananda de que ellos tanto se desmayan —Decía bromeando Hiro riéndose y eso hizo sentir a la rubia segura—.

—Oh, por Dios. Claro que iré, debo mostrarle todos mis experimentos de química. Sobre todo mis bolas de pintura, las he mejorado y siempre he querido la opinión de una gran ingeniera de la robótica —Decía Honey Lemon emocionada tomando varias bolas de pintura guardándolas en una bolsa—.

—Yo necesito un autógrafo. Si no lo tengo perderé la cabeza, no, peor; si dejo pasar esta oportunidad me volaré la cabeza —Explicaba Wasabi—Yo entro.

—No dejaré que Hiro se lastime. Así que, iré —Tadashi se unió junto con su hermano mientras con sus muletillas comenzaba a caminar. La única que faltaba era Gog que sólo suspiró y dio una pequeña sonrisa—.

—Vamos, Gogo. Será divertidísimo, no todo el tiempo se ve a personas legendarias como esta chica —Animó Fred que ahora vestía su gran traje de lagarto como mascota de la escuela—.

—Bueno, ¿tengo opción?

La pequeña rubia iba del brazo de Hiro, aunque un poco nerviosa. No sabía si le fastidiaba llevarla, es que aún se sentía mareada que si no estaba sostenida algo perdería el equilibrio. Esto al gran héroe no le molestaba, lo reconfortaba, además la mano de aquella chica era suave. Por Dios, se sonrojó que tuvo que fingir mirar algún estudiante caminar para evitar que alguien se diera cuenta, aunque por su parte ya Tadashi tenía esa sonrisita pícara al ver a su hermano nervioso.

No lo culpaba, nunca estaba cerca de chicas que no fueran sus propios amigos. A parte, Hiro siempre veía a las chicas muy superficiales y poco atractivas a los catorce. Pero, ahora tenía quince años y las cosas cambian bastante en un año. Los demás también percibieron aquella tensión que sentía Hiro al como una muleta para la chica que veía sus pies caminando, estaba muy adolorida y desorientada.

De repente, Sakura se detiene y allí en la escalera donde los chicos vieron una vez a Abigail subir para irse en un ascensor. Sonríe al ver que había cámaras, pero de repente en otra cabina Abigail había cerrado las cámaras dándole por los menos a los chicos unos diez minutos para subir y entrar a los laboratorios del último piso. Así que, con las manos en la obra la rubia despierta un poco de su traje soltando a Hiro y hace señas sin ni siquiera hablar, presiona el botón del ascensor. Honey Lemon junto con Wasabi estaban muy emocionados, pero seguían las instrucciones exactas de la menor ahora del grupo. Tadashi subió gracias a Fred que lo cargaba en su espalda y Gogo sostenía las muletas, ya cuando todos estaban adentro; Sakura saca nuevamente su destornillador paralizador.

—¿Eso es un destornillador? —Miró Hiro señalándolo—.

—Ah, claro —Respondió entre risas la rubia que hace la misma acción cuando abre la puerta hacia los laboratorios sorprendiendo a todos—¿Qué? Yo también tengo mis métodos.

—Wow, esta chica es sublime ¿no, Tadashi? —Fred con Tadashi en su espalda, mientras este estaba tan impresionado como su hermano—.

—Vaya que sí. Hiro al parecer tienes una nueva rival con respecto a tus inventos.

Los cables que salían del destornillador causan una pequeña descarga en el tablero de botones. Allí la rubia sabía que hacer, hackear unas cosas y al final saca un cable negro grueso con un puerto USB; con la mirada busca algo que podría tener alguna pantalla y así dar instrucciones al ascensor y toma el celular de Honey sin ni siquiera preguntarle, lo conecta y allí se vió el panel de control. Escribe algunas claves, y así el ascensor sube hacia el último piso.

—Gracias, era al rápido. No quería ser grosera —Le devuelve el celular a su dueña. Aunque esta tenía una cara de impresión al ver las habilidades netas de la chica vendada en la frente—.

—¿Eres también por casualidad ingeniera de computación? —Wasabi preguntó—.

Hiro tenía casi la boca abierta. Él era hábil en la computadora, obviamente para hacer proyectos robóticos. Pero, lo acababa de ver era algo sumamente diferente, hasta llamaba la atención Sakura, tal vez podría pedirle ayuda para expandir sus conocimientos y así mejorar esa prótesis que le hace a su hermano.

La pequeña sólo sonríe y responde sólo que "tal vez". El ascenso fue rápido, todos guardaron silencio al llegar al último piso que era blanco totalmente, hasta parecía que era un hospital. Sakura sonríe al ver esa impresión en sus ojos como fue la primera vez que entró, dan ganas de tragarse las palabras y no interrumpir el silencio total del lugar. Nuevamente con su destornillador repite la misma acción, burla la seguridad imitando la voz de su famosa hermana y lentamente se abría aquellas puertas que para los científicos que tenía detrás era como el paraíso.

Honey Lemon aguanta su respiración como si no existiera aire y Wasabi pues, ya se había desmayado.

—¿En serio, Wasabi? Necesitas controlarte —Gogo lo sostenía y Hiro ayudaba igual para llevarlo—.

—Pobre Wasabi, su corazón no resistió —Rió Tadashi mirando al más moreno del grupo desmayado—.

Hiro también se sorprendía de la gran tecnología de punta que tenían. Realmente hacía ver que cualquiera de sus inventos, hasta Baymax pareciera basura o algo viejo. Absolutamente todo era robots, pantallas, estudios por aquí, planos en pantallas táctiles, hasta hologramas. Esto era sensacional, era como un gran tesoro guardado en un pequeño piso que se veía de lejos aunque dentro era enorme. Científicos caminaban de aquí para allá, los chicos reconocían algunos de sus propios compañeros de clases allí trabajando con grandes profesores de la universidad.

—Wow...—Susurró Hiro sorprendido con ojos de platos—.

—Aún falta más, venga por aquí —Dirigió Sakura a todos hacia la plataforma flotante de forma ovalada de color amarilla—.

—¿Ellos no se dan cuenta de nosotros? —Preguntó Gogo aún sosteniendo a Wasabi junto con Hiro que sostenía los pies—.

—Sí, pero mientras contengan esas batas que al entrar se adhieren a su cuerpo. No les preguntarán nada, ¿ven que parecen zombies?

—Wow, si es verdad. Se parecen a Walking Dead, aunque allí comen cerebros y caminan haciendo "aah..ah" —Fred imitando los gemidos de los zombies de su cómic con Tadashi encima mientras este sonreía de manera divertida—pero, aquí simplemente estudian y crean. Curioso caso.

Todos se ríen acerca de la comparación de la mascota de la escuela. Al ya estar todos en la plataforma, ésta comienza a flotar parecida a su patineta o como un ascensor. Sakura se acerca a la puerta del gran laboratorio de su hermana y allí, ahora la que se había desmayado era Honey Lemon, pero reaccionó rápido al ser sujetada por Hiro que abandonó las piernas de Wasabi.

Pasaron sigilosos. La luz estaba apagada, eso significaba que Ananda dormía una pequeña siesta de una hora, Claus comienza a deslizarse por el piso de porcelana del lugar buscando y escaneando a ver si algo estaba sucio. La rubia los miraba bastante anonadados con todos los robots que había, hasta Tadashi se había quedado sin habla. Fred se notaba un poco cansado por el peso de su amigo, pero debía resistir, aunque la chica al leer su cansancio en los ojos rubio pelilargo no dudo ni un minuto en encender las luces y así sorprender a todos. Se va a la computadora principal de escritorio y abre varios programas a su vez, tal vez cinco y escribía con rapidez. Aquello era el control de toda la sala principal donde estaban.

Hiro de nuevo es sorprendido con la gran habilidad y rapidez de los dedos de la rubia tocar el teclado con las acciones que gobernaba el lugar. De la nada, sale una silla de ruedas que rodaba por su propia cuenta acercándose a donde estaban.

—Wow, una silla que se mueve —Fred sonreía asombrado. Sakura ríe por la ingenuidad de este chico con apariencia de hippie—.

—Realmente es la silla de ruedas que mi hermana hizo —Todos se congelaron nuevamente. Miraron fijamente a la pequeña rubia—¿Eh? —Se coloca nerviosa—.

—¿Eres hermana de Ananda Higurashi? —Preguntó Tadashi mientras era ayudado con Honey lemon y Fred a sentarse en la silla—.

—S-Si...Yo, realmente soy la hermana menor. Mi nombre es Sakura Higurashi —Soltó la pequeña de estatura de Hiro y Wasabi despierta—.

—Lo siento, me desmayé…

—No me digas —Gogo con su sonrisa de sarcástica—.

—Wow...—Tadashi se sorprende por la calidad de la silla de ruedas. Era prácticamente como un sillón bien acomodado, se notaba que era de aluminio y bien pulido. Su diseño era bastante ergonómico—.

Lo que le sorprendió que no había ninguna pequeña palanca y las ruedas del sillón estaban muy abajo para tomarlas y comenzar a moverse por su cuenta.

—Pero, ¿cómo funciona? —Preguntó el hermano mayor Hamada. Sakura sólo sonríe y se acerca a él para sacar de un compartimiento que estaba oculto dentro de unos de los apoyabrazos del cómodo sillón que era un lindo color turquesa—.

Saca de allí una pequeña muñequera del mismo color del sillón haciendo como un juego colocandósela y estaba comienza a parpadear una luz brillante.

—Listo, ya puedes moverte —Hiro se acercaba a ver a su hermano y todos estaban alrededor de él—.

—Pero, yo...bueno. No sé...—Tadashi se sentía inseguro y esta vez con su gran cerebro no sabía cómo esto podría funcionar. Y como la rubia quería sorprenderlo, toma su gorra y la tira lejos de él—.

—¡Oye, esa gorra se la obsequió papá! —Hiro se enojó mucho por aquello que hizo Sakura. Tadashi le toma el brazo intentarlo tranquilizar, hizo el intento de levantarse queriendo ir a recogerla, pero la silla comienza a moverse sorprendiendo a todos—.

—W-W-Wow...—Tadashi se inclina un poco recogiendo su gorra e intenta de nuevo pensar querer devolverse y así la silla le hacía caso—Entiendo, esta silla se utilizada con la mente como tus microrobots, Hiro —Volvió a intentarlo y se deslizaba hacia otra parte del laboratorio—.

—Eso revolucionaría mucho la medicina. Tu hermana cada vez me sorprende más y más —Miraba como su amigo podría ir a donde quisiera con sólo pensarlo y desearlo, Wasabi sonríe—.

—Si, Ananda trabajó semanas para esta silla de ruedas. Aunque no quiere sacarla aún. Desconozco el porqué.

Claus de repente comienza nuevamente a sonar como una alarma y va deslizando con rapidez adentrándose más entre los montones de diseños, papeles, robos creados, entrando a otra sala. Todos comenzaron a perseguirlo, cruzaron de aquí para allá, hasta llegar a lo que era una pequeña habitación. Sakura y miraba que un bulto debajo de sábanas estaba moviéndose. Oh, por Dios...era el momento.

Ananda comenzaba a despertar por la alarma de Claus. Saca su brazo debajo de las cobijas para apretar el interruptor encima de la cabeza de su pequeño primer robot, este se molesta por la pesada mano de su creadora y eso hace que se enciendan las luces. Honey Lemon y Wasabi miraban que ese brazo le pertenecía tal vez a una mujer, no a una anciana como siempre pensaron que sería.

—¡Buenas tardes, pastelito! —Grita Sakura para molestar a su hermana. Allí fue...—.

—Uhm...—Se escuchó un gemido y las cobijas moverse para abrirse pocoa poco mostrando a la figura de la enigmática chica legendaria—Te he dicho mil veces que no me despiertes gritando —De repente, Gogo el chicle que masticaba explotó en su cara y todos tenía la boca abierta. Aún ella no sabía que tenía su habitación llena de extraños—.

—Traje unos amigos —Sonríe Sakura mirando a su hermana frotarse sus ojos como una niña de diez años. Tadashi quedó sorprendido, era prácticamente su edad—.

Ananda cayó en cuenta de algo muy importante. Sintió más gente y se le eriza la piel.

—¡AAAAAAAAAAAH! —Comienza a gritar—¿Quiénes son ellos? ¡SAKURA!

—Cálmate, lento. Son los nerds, fans tuyos…

—Sabes que dije acerca de esto…

—Oye, no eres una anciana...realmente, eres muy joven —Se acerca Fred a la chica de cabellos negros largos tomándole la mejilla poniéndola roja—¿Acaso eres te congelaste en el tiempo?

—¿Qué? —Confundida Ananda y voltea a ver que Tadashi usaba su silla de ruedas. A él si lo había visto una vez, la había ayudado una vez que se iba a caer encima de él—.

—¡Fred, no la toques así! —Wasabi arrastró al rubio hacia el grupo—.

—Pensé todo este tiempo que Ananda era alguna anciana —Dice Gogo mirándola—.

—Eso hice creer, el profesor Callaghan me ayudó con esa identidad física falsa, me sería imposible a mí bajar a la universidad...—Sakura estaba sorprendida por la calma que ahora tenía su hermana con el grupo grande de gente que tenía en su pequeña habitación de descanso—.

Pero, cuando nadie la veía su hermana mayor la miró con esa cara de "muérete" o "te mataré con mis propias manos".

Esto sería largo ya de explicar, más cuando se levantó se dio cuenta que sólo estaba en camisón y en unas pantys negras con encaje. Eso puso a Tadashi rojo, Fred con una hemorragia y Wasabi otro desmayo.