Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.

Este fic participa para el reto: "San Valentín también es amistad" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.


EL DESEO DE LUNA

San Valentín.

Una fecha en la que el amor está por todos sitios, en las parejas, en las decoraciones, en las comidas… En muchos sitios, pero lo que muchos olvidan es que este día, San Valentín, es el día del amor, pero también de la amistad.

Para Luna este día era muy importante ya que nunca había tenido a nadie con quien celebrarlo. Siempre había estado sola, siendo humillada por sus compañeros de casa y por la mayor parte del colegio, pero desde el año anterior, en el cual formó parte del Ejército de Dumbledore, había hecho algunos amigos y con ellos iba a festejar esta fecha.

Su mayor deseo era pasar el día de San Valentín con amigos que la creyeran especial.

Ella, como su madre, creía en el amor, era la base de la vida. Pero siendo realistas, prefería confiar sus sentimientos a la amistad, un sentimiento más realista, duradero y sincero. Un amigo, un verdadero amigo, iba a estar siempre para ti cuando más lo necesitaras, en los buenos y malos momentos, en los tristes y en los alegres. El amor, iba y venia, y dependiendo de la persona podía ser bueno o no, pero la lealtad de un amigo era superior a la del amor. O por lo menos era lo que ella pensaba después de haber estado en el colegio durante cinco años y ver a todos sus compañeros.

— ¿Sabes, Luna? No deberías ser tan dura contigo misma.

—No lo sé Gin, ¿y si no soy bienvenida?

—Tonterías, te ha invitado Harry en persona y Neville también te lo dijo.

—No sé, hay demasiados naggels en el ambiente para saber si la invitación es real o no.

—Pues entonces, hazme caso y vayamos, total, es una pequeña reunión del ED, no hay nada que temer.

—Solo que Granger me eche a patadas, ya sabes que no le caigo demasiado bien. Aunque sus vibraciones hacen que los sweties me pongan los pelos de punta, hay algo raro en ella.

Ginny solo rodó los ojos: la antipatía de ambas era mutua y había empezado nada más conocerse, después de todo, Hermione era totalmente racional y creía en todo lo que se pudiera demostrar. Luna, por su parte, creía en lo que ella creía, en los cuentos que su madre le contaba de pequeña y en los de su padre sobre criaturas fantásticas, era más soñadora y menos racional que la Gryffindor, y eso le agradaba, no había reglas a su alrededor, todo era espontáneo y relajado, divertido.

—Da igual, tú sólo la ignoras y te quedas conmigo y Nev, ya verás que te lo vas a pasar genial. Creo que han planeado muchísimas actividades para esta noche, y vamos a relajarnos y divertirnos todos juntos, ¿vale?

—Vale, pero solo hasta que los blesert se vayan a la cama.

— ¿A qué hora?

—Medianoche.

Y la miró como si esa información fuese de conocimiento común en todas las personas. Pero claro, su formación, tanto previa a Hogwarts, como durante sus veranos, la mantenía al tanto de toda la información sobre las criaturas mágicas, y al conseguirla de su padre, no mucha gente tenía acceso a ella, por lo que solo suspiró y siguió a su amiga.

Si, amiga. Con letras mayúsculas y con admiración. Gracias a lo sucedido en el Departamento de Misterios del curso anterior, Gin, Luna y Neville se habían acercado enormemente y aunque tuvieran intereses diferentes, se complementaban a la perfección, por ello se estaba dirigiendo a la reunión del ED, para pasar una noche con sus queridos amigos.


Pero no todo iba a estar bien en el mundo de Luna.

Al rato de llegar, más o menos a la hora y media, la sala estaba llena de gente, todos hablando, gritando e incluso, cantando. Como era normal en las fiestas de adolescentes, el alcohol era moneda de cambio en ella, por lo que era raro que nadie tuviera una copa en las manos. Y fue por culpa de la bebida, que esa noche, en la que Luna iba a celebrar por primera vez San Valentín, fuese destruida.

—Venga, Lu, vamos a bailar.

—No sé, Nev, los siemps me han dicho que hoy mejor me quedo sin bailar, que puede pasar algo malo.

—Solo un baile, después te dejo en paz y hacemos lo que quieras.

Luna solo lo miró, notando la esperanza de que ella aceptara en la mirada, en las ganas que su amigo tenia de ir a la pista de baile y bailar un rato. Por lo que rechazando su comentario anterior y orando por qué no pasara nada de lo que los siemps habían dicho, se fue con su amigo para pasar un buen rato.

No estuvieron mucho cuando alguien se chocó contra la chica haciendo que cayera al suelo.

— ¡Luna! ¿Estás bien?— le preguntó Neville ayudándola a levantarse.

—Si, tranquilo, solo fue un descuido mío.

—Y tanto, a las personas como tú no les tendrían que dejar venir a este tipo de fiestas, solo las arruináis.

Los dos amigos se dieron la vuelta para ver quien había hablado, encontrándose con borracho Zacharias Smith, un Hufflepuff bastante idiota y arrogante que no caía bien a nadie.

— ¿No decís nada? Seguro que no habéis ni entendido el comentario. Menuda parejita, el tonto Gryffindor y la lunática Ravenclaw.

—Creo que te olvidas de alguien, Smith, también están por aquí el gilipollas Hufflepuff y la valiente Gryffindor— le picó por detrás Gin.

El rubio solo la miró con desprecio, ignorándola por completo, para volverse a hablar a Luna.

—Bueno, ¿que te parece una fiesta hecha por vivos y criaturas normales? Porque según tengo entendido las tuyas son en el bosque, desnuda y con criaturas imaginarias.

El comentario sacó varias risas de la gente a su alrededor, pero no se dio cuenta, que estaba en minoría.

—No sé, no te he invitado a que vengas, ¿verdad? No puedes saber cómo son— contestó con aplomo Luna, haciendo que sus amigos sonrieran.

—Ni aun así iría, solo estaría rodeado de locos, lunáticos y animales imaginarios con poderes imaginarios.

—Claro, solo por eso ya te invitaría.

Al ver que Luna se las devolvía todas, fue con todo lo que tenía, no podía dejar que esa rubia extraña le hiciera quedar mal delante de todo el ED

—No me gustaría relacionarme contigo por la sencilla razón de que me das asco, tu aspecto de loca, de alma en pena, de rara hace que cada vez que estoy en una habitación contigo quiera que desaparezcas. Toda tu familia es igual, tu padre siempre publicando noticias raras y estúpidas sobre criaturas o personas que no son nada creíbles, que son todo invenciones suyas para poder tener lectores. Y luego, seguro que tu madre es igual, una rara y lunática que solo sirve para calentarle la cama al loco de tu padre.

Ante tal comentario, toda la sala se quedó en silencio, ya que la mayor parte de ella sabía que la madre de Luna había muerto cuando ella era pequeña.

Luna no reaccionó ante el comentario, solo empezó a llorar en silencio por la tristeza que le había ocasionado el sentimiento detrás de las palabras del muchacho y no queriendo estar ahí, se fue corriendo de la habitación

En ese momento no quería ver a nadie, tenía que haber hecho caso a los siemps y no haber salido a la pista a bailar.


Al ver a Luna en el estado en el que salió de la habitación, puso a Ginny en modo Weasley e hizo lo que tenía que hacer: se giró con fuerza y le propinó un puñetazo en la cara al Hufflepuff. Fue tan duro el golpe que se oyó perfectamente el crujido de la nariz al romperse.

Por su lado, Neville, que no era partidario de la violencia, se puso delante del rubio y con una calma impresionante, levantó la varita y le lanzó un hechizo que nadie supo para que servía con excepción de Hermione, que se empezó a reír al imaginarse los efectos del mismo.

Sin dejar de mirarlo con asco, Ginny se acercó a donde estaba Smith para decirle unas cuantas cosas, secundado inmediatamente por Neville.

—No te vuelvas a acercar a Luna.

—No hables con ella.

—Ni la mires.

—Ni pienses en ella

—Nada relacionado con ella, gilipollas, porque si lo haces, esto te parecerá un juego de niños comparado con lo que te haremos. Luna es dulce, inocente y sobre todo incomprendida, nadie quiere conocerla, ni saber de ella y por eso la tratan como tú, degradándola y creyéndola loca. Pero escucharme una cosa todos vosotros, ella es una persona inteligente que se rige por otras formas, diferentes a las de la mayoría, pero también válidas, y nadie tiene porque faltarle al respeto por ello. Quiero que sepáis que al próximo que se acerque a ella, con intenciones nada honestas, se las verá conmigo, y creerme, soy peor que Fred y George juntos.

Sin decir nada más pero dándole una patada en la espinilla, los dos Gryffindors se fueron de la sala para encontrar a su amiga ya que estaban muy preocupados por ella.


Después de muchas vueltas, al final la encontraron cerca de la orilla del lago.

—Ey Lunita, ¿estás bien?

—Ginny, es obvio que no.

—Bueno, perdón, solo era para introducir la conversación.

Mirándolo mal, la pelirroja se sentó al lado de la rubia para abrazarla, uniéndose al instante el muchacho.

— ¿Sabéis? En realidad el comentario no me molestó, fueron los sentimientos que les puso al decirlo, todo el odio hacia mí, el asco, la rabia. Eso fue lo que me hizo llorar, como alguien puede estar tan lleno de esos pensamientos tan dañinos.

Incluso en esos momentos y con las circunstancias anteriores, Luna no culpaba a Smith ni lo juzgaba, solo se sentía mal por él. En verdad era increíble.

Esos eran los pensamientos de los dos leones. Admiración por su forma de ser, por su personalidad y por sus creencias. Y se juraron protegerla de todo y de todos, porque todavía no había perdido la inocencia ante la maldad de la gente, y por qué ante todo, era su amiga.

—Luna, Neville, quiero que sepáis, que hoy, 14 de Noviembre es un honor para mí haberlo pasado con vosotros. Sois mis mejores amigos, y no hay nada mejor que pasar este día especial con vosotros.

—Gin tiene razón, a pesar de que es el día del amor o de los enamorados, nosotros celebraremos el día de la amistad, de nuestra perpetua amistad. Un lazo que a pesar de los próximos acontecimientos no se rompa, que subsista a todo lo malo que pase a nuestro alrededor.

Luna los miró con asombro por sus palabras, no sabía que ellos se sentían de esa manera, pero aun así, sintió algo cálido en el pecho que le hizo sonreír: se había cumplido su deseo, había encontrado a sus verdaderos amigos.

—Creo que los erosus han aceptado el acuerdo.

Los Gryffindor solo sonrieron, sabiendo que los sentimientos eran mutuos.