Arreglé el capi! espero que ahora se pueda leer cómodamente! Gracias a quienes avisaron :)

Disclaimer: ídem Disclaimer pasado y futuro.

Gelygirl: bueno, Harry tiene sus momentos... pasa de ser muy astuto a caer en trampas obvias (como en este capi), eso pasa en todos los libros... y además está desesperado, así que no piensa con gran detenimiento.

Abu de Gelygirl: Dudley va a aparecer más adelante, y como que no hay tantas historias suyas, pero son leídas... ponerlo llamaba la atención,

mariposa de cristal: voldy no va a ganar la guerra de una sola movida, por más que a él le gustaría...

Gracias a todos por comentar! 3005, lisicarmela, SandyLuna -gracias por dejar 2 mensajes con distinto perfil, sí, no lo disimulaste mucho, ja!-, ilena86...

Gracias por seguir/favoritear/etc. Me alegra que les haya gustado!


Ni las lechuzas ni los hurones son estúpidos, ¿qué entonces de las serpientes?

"Poderoso Señor:

Necesito verte urgentemente, quiero hacer un negocio contigo. Juro por mi magia que nadie sabrá de esta misiva por mí propia voluntad. No habrá nadie salvo yo en el encuentro (un lugar neutral. ¿Hosmeade? ¿El Caldero? ¿Un McDonald's?). No te haré daño de ninguna manera, ni física ni mágica y te dejaré ir en paz en libertad, sin importar el resultado de nuestra negociación. Espero un juramento idéntico de tu parte o no me presentaré. Envíame tu respuesta por el medio por el cual me mostraste a tu mascota alimentándose de frutos rojos, cualquier otro método podría ser interceptado.
Como demostración de mi buena voluntad, te doy la siguiente línea de la parte de la profecía que desconoces:
"Y el Señor de las Tinieblas lo señalará como su igual".

Harry James Potter."

Harry iba a enviar a Hedwig, pero recordó el consejo de Si… Sirius –sólo pensar su nombre dolía-, probablemente el Lord supiera que esa era su lechuza y la aniquilaría. O se filtraría un rumor. No quería que nadie supiese que tenía negocios con Voldemort… si conseguía tenerlos. Ya el hablar pársel y tener visiones era suficientemente malo. El luchar contra "el Mal" por ahora bastaba para que no lo acusaran de oscuro, pero sabía que caminaba sobre hielo delgado. De modo que sacó un trozo de pergamino, una pluma y el tintero de la mochila, y escribió una corta misiva:

"Hagrid: Perdoná por la discusión de hoy, lo siento. Estaba enfadado y dije cualquier cosa. Habría pasado por tu cabaña pero tengo cosas que hacer. Harry"

Y se lo dio a su lechuza blanca, que partió tras darle un picotazo cariñoso.

Y luego buscó a la lechuza más sosa, más marrón y más estúpida, le ató el paquete de su traición y le dijo: "Por favor, dásela a Lord Voldemort".

La lechuza chilló, le dio un picotazo en la mano, graznó y se desmayó.

-Ups, no era tan estúpida…

El procedimiento se repitió con unas 8 lechuzas. Cuando a Harry se le ocurrió decir "Tom Marvolo Riddle" en vez del temido título, las lechuzas no se desmayaban ni lo picoteaban, pero tampoco alzaban vuelo, sino que lo miraban con mutismo.

-¡Joder! ¡Hatajo de cobardes, eso es lo que son, todas ustedes!

Chillaron en disidencia. Un par lo cagaron y alzaron vuelo, marchándose. Fregotego limpió su ropa pero no su genio.

-¿Qué? Déjenme adivinar… El Lord Oscuro es famoso por su campaña de arrancar plumas y quemar búhos. ¡Claro que no! ¡Él mata personas! y, de acuerdo, licanos, veelas, goblins… ¡pero NUNCA LECHUZAS! ¡No les va a pasar nada por llevar el mensaje!, ok, si quieren marcharse volando inmediatamente que la desató, por mí todo bien, pero ¡ALGUNA LECHUZA PUEDE LLEVARLE UNA CARTA A VOLDEMORT!

Las pocas aves que quedaban, chillaron, se picotearon unas a otras, trataron de picar a Harry y luego se marcharon, dejándolo sangrando y acompañado únicamente por pájaros inconscientes. O eso creyó.

-Vaya, Potty, hasta las lechuzas tienen el tacto suficiente para reconocer tu dudosa clase y apartarse de una inmundicia como tú –dijo una voz que arrastraba las palabras.

-Tírate al inodoro y aprieta el botón, Malfoy. Y creía que las aves de la chusma eran algo demasiado bajo para alguien de tu clase. Quiero decir, sólo aquellas que sólo conocieran a tu familia te tolerarían a ti.

-Lo apropiado sería devolver el insulto, Cararrajada, pero creo que será otro día.

-¿Se te acabaron las ideas, teñido? No es extraño. ¿Sabes cómo muere la neurona de un rubio? Muere… en soledad.

-Oh, qué gracioso… quién morirá serás tú si sigues en tu empresa.

-Eso lo veremos, hurón. Quizá muera primero tu amado amo.

Malfoy rodó los ojos, se arremangó la túnica y le mostró su brazo izquierdo, pálidamente impoluto.

-Quería que tú lo nombraras primero… ¿Para qué querría el niño dorado escribirle al Señor de las Tinieblas?

-¿Eh? –No, no, no, ahora lo sabrá todo el colegio, como pude ser tan estúpido…

-No te hagas el idiota, te escuché gritarle a las lechuzas.

-Era un experimento, quería ver si alguien podía enviarle misivas. Se ve que la seguridad escolar es inexpugnable. Debe ser porque tu papi ya no está en el Consejo.

El dolor pasó por la cara de Draco, cubierto inmediatamente por una expresión calculadora.

-¿Realmente quieres comunicarte con el Señor de las Tinieblas? Tendrás que tener la mente abierta, para las opciones que se te presentan.

Malfoy había dicho una frase sin insultarle. Y eso, más que ninguna otra cosa, desató la alarma en Harry, que miraba con ojos muy abiertos al adolescente picudo. Pronto su varita apuntaba el cuello de su interlocutor:

-¿A cuál de tus adláteres mordió la rata de Ron en nuestro primer viaje a Hogwarts?

-¿Qué? ¿Y cómo aprendiste la palabra adlátere?

-Responde, Malfoy, o pensaré que eres Madame Pomfrey con multijugos.

-A Goyle, pero tú y yo sabemos que no era una rata de verdad.

-Vale, es que me sorprendiste… una frase sin insultarme… es todo un récord.

-¿Ya pasaste tu modo Moody? ¿Y bien? ¿Tu respuesta?

Harry dudó. ¿Realmente Malfoy iba a ayudarlo a pasarle un mensaje a su amo? Pero no era tan descabellado… Seguro que él sabía dónde encontrarlo, y resolvería su patente problema lechuceril. No obstante, el que Malfoy lo hubiera oído despotricando mostraba que allí todo tenía oídos.

-Seguime, Malfoy-. Lo condujo a la Sala Multipropósito. Creyó que se reiría al verlo andar con los ojos cerrados, pero recordó que el hurón conocía la sala por la traidora de Marietta, y entraron a un saloncito con cojines cómodos en tonos beige y plateado.

-Pensé que estaría lleno de escarlata y posters de leones.

-Pedí un lugar neutral, por si no lo notaste. Y ahora vamos al grano. Quiero tu palabra de mago de que no transmitirás nada de lo dicho aquí de ninguna manera a nadie sin mi consentimiento expreso, y que no pensarás en esto si miras a los ojos a Snape o al director.

Harry creyó que sería tildado de Ojoloco Moody, pero algo parecido a la aprobación brilló en los ojos grises antes de que Malfoy sacara su varita y presentara su voto.

-Y quiero que me des tu palabra de mago de que no me acusarás con la Orden ni con tus amigos ni con otro profesor ni con los Aurores, ni nadie.

Harry asintió y procedió.

-Necesito que esta carta le llegue a Vold… al Innombrable, cuanto antes mejor. Y si preciso enviar otra en el futuro… preciso tu colaboración. Y si me junto con mi enemigo… quiero que me encubras.

-Gracias por aclarar lo obvio. ¿Y para qué?

-Eso es asunto mío.

-Entonces mi respuesta es no.

-A él le interesará lo que tengo para decirle.

-¿Estás traicionando al pollo quemado?

-Digamos que la rosa perdió algunos de sus encantos –no, claro que no, pero esta idea le gustará a Malfoy y lo hará picar.

-Quien lo creyera, Potter. ¿Por qué harías algo así? –Harry decidió que debía ser más convincente. Apretó los puños.

-Mi padrino murió por culpa de las falencias del gran Albus Dumbledore, citando sus proverbiales palabras: "Siendo más inteligente que la mayoría, mis errores también son más graves".

Draco ahogó una risotada.

-Mis disculpas. Entonces, ¿crees que él no me castigará por servir de puente?

-Él está chalado, por lo que sé, pero no tendría motivos. Tiene mucho para ganar y nada que perder.

-En ese caso, Potter, mi respuesta es no.

-¡¿Qué!? ¡Todo esto para nada! ¿Querías humillarme? ¡Pues lo conseguiste! ¡Púdrete, Malfoy! Por un instante pensé que eras algo más que un niñato bravucón aprendiz de mortífago- y le escupió a las botas.

-Jaja. Que predecible, el rabioso león… Pero me has malinterpretado. Mi respuesta era… condicional.

-¿Qué mierda significa eso?

-Que lo haría si me dieras algo a cambio. No soy un ingenuo y manipulable Gryffindor. Nada es gratis en mi mundo.

Harry se echó en uno de los cojines. No recordaba haberse puesto de pie.

-¿Cuánto quieres? Tengo oro.

-Oh, no, Potter, el relumbre de mi fortuna te dejaría ciego si no lo estuvieras ya-. El rubio se relamía, un guepardo al ponerle la pata sobre el estómago de la gacela.

-¿Entonces?

-McGonagall dijo que te colaste en el Ministerio.

-¿Y?

-Y en tercero te escapaste a Hogsmeade y le tiraste bolas de barro a Vince y Greg.

-¡Estamos en quinto! ¡Y no tenés ninguna prueba!

-Sobreviviste a un Avada Kedavra. Y a muchos ataques del Señor Tenebroso, contra todo pronóstico.

-Sí, bueno, soy el jodido niño que no morirá, gajes del oficio. ¿A qué viene…?

-De alguna manera libraste del merecido castigo al hipogrifo del demonio.

-¿Um?

-¡Te cargaste a la mascotita de Salazar con una espadita de juguete. Hablas pársel. Ganaste la Copa de las Casas siempre que hubo torneo. ¡Sos el puto campeón del Tres Magos siendo el CUARTO! ¡Le robaste oro a un dragón!

-Um, ¿tengo una suerte horrenda?

Malfoy parecía balancearse entre reírse o pegarle una piña.

-¡Y después de ser el paria del Mundo Mágico ahora eres de nuevo su dorado héroe!

-El mundo mágico es idiota y tendencioso y va con la marea. Debe de estar lleno de gente como tú, eso es.
Malfoy ignoró el insulto.

-¿Entendés lo que te estoy diciendo?

-¿Que caí en un universo alterno en el que un Malfoy casi cortés le canta loas a mis proezas?

-Cararrajada, imbécil… -dio una palmada en el aire-, lo que digo es que hiciste un montón de cosas que deberían ser imposibles. Y que es muy probable que vuelvas a hacerlas. Y –Malfoy pareció quemarse con sus palabras- necesito tu ayuda para algo imposible.

-Estoy contando, dilo.

-Quiero que jures que harás todo para sacar a mi padre de la cárcel.

Harry alzó la mirada. No, Malfoy no bromeaba. Y era muy lógico que quisiera sacar a su padre de Azkaban. Si Si…Sirius, o el Profesor Lupin, o Hagrid, o alguno de sus amigos estuviera allí, él haría todo por librarlos.

Pero ¿el jodido Lucius Malfoy? Su primer impulso fue "En tus sueños, hurón". Oh, vamos… había sido tan difícil conseguir que ese hijoputa fuera donde merecía estar hace décadas… ¡Imperius! ¡Sí, y yo soy Merlín!

El patriarca Malfoy había mentido. Robado. Asesinado incontables muggles y volvería a matarlos gustoso sólo por el placer de verlos retorcerse. Había estado a punto de matar a Ginny y Hermione sólo para evitar caer en una redada y por su pueril rivalidad con Arthur Weasley. Se había reído y relamido mientras Harry era torturado en el cementerio. ¡Había tratado de ahorcarlo hace días, por Godric! Pero… Harry se dijo que, dado que iba a hacer un trato con el Señor de sus Males, bien podía considerar esto un entrenamiento.

-Tienes mi palabra de mago, de que yo, Harry James Potter, haré todo lo que esté a mi alcance y no descansaré hasta que tu padre, Lucius Malfoy, esté fuera de Azkaban y libre de cargos, si Draco Lucius Malfoy hace llegar esta misiva a Tom Riddle, mejor conocido como Lord Voldemort –Draco tembló violentamente, pero no dijo nada-. Si no lo hago, que Merlín y la magia me lo demanden. Sea.

Sintieron como un pulso de magia los rodeaba y aceptaba sus juramentos. Harry se sintió como aquel que, aun sin saber nadar, se va a tirar a la pileta. Había estado mucho tiempo en el trampolín, flexionando una y otra vez sus nudosas rodillas. Y ahora estaba en el aire, el viento zumbaba y el agua se acercaba peligrosamente. Merlín.

-Gracias, Potter. No esperaba menos honor de ti. Ahora, la carta -extendió la mano extendida.

-Vas a enviarla? ¿No le sacarás fotos o algo?

-No llegué hasta acá para que el Señor Oscuro me despelleje por destruir una nueva alianza. Mirá esto: esta era la carta que le iba a enviar a mi madre hoy –Harry le pasó reluctantemente su pergamino. Draco puso un cartel sobre el sobre blanco "Para la tía del ático", dobló cuidadosamente sus hojas, haciendo que envolvieran la misiva de Harry, le echó un hechizo de pegado irrompible, y chasqueó los dedos:- ¡Fiky! ¡Llevale esto a mi madre y asegúrate que sólo ella lo lee!

-¡Como el amito Malfoy ordene!- dijo un elfo que había aparecido con un plop y desapareció velozmente con un chasquido.

-Oh…

-Te he dejado sin palabras, Potty. ¿Qué te pareció? ¿Viste una muestra de mi genialidad y quedaste atónito?

-Más bien… impoluta sencillez. Que anticlimático. Gracias, Malfoy.

La verdad es que se sentía tan, tan estúpido… Eso le pasaba por hacer tratos con un Slytherin. Casi era como venderle el alma al diablo. Malfoy había cumplido su promesa y él estaba atado a algo mucho más enrevesado. Jodidas serpientes. ¿Y cómo diablos iba a sacar al patriarca platinado de la sombra?

-No te la creas, Potty, sólo hago esto para ver como el Señor Oscuro le prende fuego a tu trasero.

- Y yo soy la Madre Teresa. Hasta la vista, hurón.


¡Gracias a todos por leer! ¿Cómo hará Harry para salvar a Lucius Malfoy? ¿Qué pensará la tía del ático?

y

¿es un review demasiado pedir?