***Todos los personajes de Resident Evil son propiedad de Capcom, esta historia fue escrita con fines de entretenimiento***

CAP.2

Al calor de la chimenea, un hombre bebía de su copa de brandy sentado en su sillón mientras sostenía una bufanda roja, cerró los ojos para disfrutar del sonido del crepitar del fuego y de las suaves notas del Nocturno de Chopin. Todo estaba saliendo de acuerdo a lo planeado, solo era cuestión de tiempo para dar el gran golpe, tomó la prenda que tenía en sus manos y aspiró el perfume que despedía.

- Sin tan solo estuvieras aquí, estarías orgullosa de lo que he logrado amor mío- dijo el hombre en tono triste.- Muy pronto pagaran por todo lo que han hecho y entonces podrás descansar en paz.

Subió el volumen de la música, bebió el brandy de un solo golpe y de nuevo cerró los ojos… esa noche soñaría con ella.

Washington D.C.

- Por favor señor, déjeme explicarle.- suplicó Sandra con lágrimas en los ojos.

- No tienes nada que decir Perkins.- dijo el jefe Daniels furioso.

La puerta de la oficina se abrió, Leon entró con un vaso de café en la mano y una carpeta en la otra, por la cara de Daniels sabía que algo no andaba bien, se volvió hacia su compañera que tenía la mirada caída y no dejaba de llorar.

- ¿Sucede algo John?.- preguntó Leon al tiempo que tomaba asiento.

- Me alegra que vinieras Kennedy.- John cerró de golpe su ordenador- A partir de ahora, te harás cargo del caso en el que Perkins estuvo trabajando.

- ¡No puede hacerme esto!.- Sandra se levantó de su lugar y dio un golpe en el escritorio.

- Cálmate.- Leon la tomó del brazo y ella se sentó de nuevo en su silla- ¿Qué ocurre?

Jonh Daniels tomó la carpeta que tenía frente a él y se la entregó a Leon

- Tengo a los mejores agentes del mundo trabajando para esta organización y resulta que los niños bonitos de la CIA ya saben cuál es la siguiente ciudad en la lista del El Culto.

- ¿De dónde obtuvieron esa información?.- preguntó Leon sorprendido, había pasado varios días revisando pistas sin llegar a nada.

- Esa es la parte más absurda de todo esto.- el jefe Daniels se levantó de su silla y caminó hacia la ventana- Un detective de la policía de Chicago fue quien obtuvo esa información.

- Quizá ese detective trabaja con esos terroristas.- dijo Sandra.

- No lo creo, la CIA está convencida de su fuente además ellos hicieron su propia investigación, el detective envió su informe y las pruebas no mienten.- John se pasó la mano por la nuca y se volvió hacia los dos agentes- Incluso dio pistas del robo de las muestras del virus C en Italia, al parecer El Escorpión fue quien las robó.

- Creo que Sandra tiene razón.- dijo Leon- Ese detective tal vez trabaja con ellos.

Leon estaba sorprendido con lo que dijo John Daniels, tenía razón el jefe de estar furioso, un detective de policía había hecho quedar en ridículo a una de las agencias de seguridad más importantes del mundo, se preguntaba ¿Por qué la CIA dio a conocer esta información y no el departamento de policía de Chicago?, y sobre todo ¿Quién era ese famoso detective?.

- Creo que sería bueno reunirnos con ese policía.- dijo Leon mientras revisaba el informe que el Daniels le había entregado- Incluso podría trabajar en la investigación.

- ¡Eso nunca!.- exclamó Sandra- Es un caso federal, las autoridades de Chicago no tiene por qué involucrarse en esto.

- Tienes razón Kennedy.- Daniels esbozó una media sonrisa- Me tomé la libertad de reservar dos asientos en el vuelo de las diez a Chicago, así que prepárense y espero tener buenas noticias pronto.

- ¿Qué nadie me escuchó?.- Sandra se levantó irritada de su silla- Solo porque un policía tuvo un golpe suerte no quiere decir que por eso debamos trabajar con él.

- Vámonos Perkins, tenemos trabajo.- dijo Leon en tono serio.

Salieron de la oficina de Daniels, Sandra iba al frente a paso rápido hecha una furia, incluso chocó con uno de los empleados y no se detuvo siquiera a disculparse, Leon la siguió hasta que llegaron a uno de los jardines de la agencia, la tomó por el brazo y le dijo.

-¿Se puede saber que ocurre contigo?.

- ¡Estoy harta de que nadie me tome en serio en este lugar!.- espetó Sandra furiosa.

- Tal vez si te quejaras menos y trabajaras más te ganarías el respeto de todos.- dijo Leon en tono gélido.

- Creí que estabas de mi lado.- dijo Sandra decepcionada, no esperaba esa respuesta de su compañero- Ya veo que también te incomoda trabajar conmigo.

Leon sabía perfectamente lo que era ser un novato, cuando estuvo en la academia de policía ninguno de sus instructores pensó que terminaría el entrenamiento sin embargo se esforzó y logró graduarse con honores aunque solo estuvo un día en la calles, después ingresó a la agencia y tampoco nadie creía en él, trabajó duro y ahora era uno de los mejores agentes del país.

- Lo que quise decir es que deberías esforzarte más.- Leon tomó a Sandra por los hombros y le dedicó una sonrisa- Entiendo cómo te sientes y por lo que veo vamos a seguir trabajando juntos, así que hagamos un trato, intenta trabajar más y yo prometo enseñarte lo que pueda para logres convertirte en una buena agente.

- De acuerdo.- Sandra se limpió las lágrimas de los ojos- Disculpa por las cosas que dije, es solo que estaba furiosa porque me quitaron el caso de las manos, pero está bien, te ayudaré en lo que pidas y prometo quejarme menos.

- Entonces vamos, tenemos un vuelo que tomar.

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Chicago Illinois

Leon miró por la ventanilla del avión la ciudad de Chicago, le llamó la atención la cantidad de rascacielos que podían verse desde el cielo, era una ciudad impresionante, el mar azul y el cielo claro le daban un toque especial que la hacía aún más atractiva.

Durante el vuelo leyó el informe que el detective envío a la CIA, solo había encontrado pequeños detalles en las cartas y que la marca de nacimiento en el cuello de uno de los ladrones era la misma que la de El Escorpión, esas pequeñas cosas bastaron para que quizá se evitara una tragedia, sentía curiosidad por conocer a ese policía, tal vez como dijo Sandra solo fue un golpe de suerte, sin embargo estaba impresionado. La azafata anunció la llegada al aeropuerto, bajaron del avión y se pusieron en camino.

Después de estar varados en el tráfico cerca de cuarenta y cinco minutos, Leon y Sandra llegaron a la estación donde trabajaba el famoso detective, la CIA no dio detalles de su identidad pero encontrarlo no sería problema, entraron al pequeño edificio de ladrillo, lo primero que notaron fue el incesante sonido de los teléfonos, Leon recordó que estaban en una estación de policia, así que era normal que recibieran llamadas todo el tiempo, algunos policías estaban sumergidos en montañas de carpetas mientras otros no dejaban de teclear en su ordenador, había una banca de madera donde estaban bajo custodia un par de chicos con el rostro golpeado, entonces Sandra dijo.

- ¿Estás seguro que es aquí?.

- Voltea a tu alrededor y obtendrás la respuesta.- dijo Leon mirando el lugar.

Un policía joven se acercó a ellos y les preguntó.

-¿Buscaban a alguien?.

- Buscamos al Capitán Rogers.- dijo Sandra en tono serio.

- Su oficina está al fondo.- señaló el policía.

- Gracias.- dijo Sandra.

Cruzaron el pasillo bajo la mirada de todos los que trabajaban ahí, la oficina estaba abierta, Leon tocó un par de veces pero al no recibir respuesta entró y encontró al Capitán charlando alegre al teléfono de espaldas hacia la ventana, Sandra carraspeó haciéndole notar su presencia, Rogers volteó y dijo.

- Te llamo más tarde, acaba de llegar un par de personas a mi oficina que parece que dejaron sus modales en casa.- dijo molesto y colgó el auricular- ¿Quiénes son ustedes y que hacen en mi oficina?.

- Soy Leon Kennedy y ella es mi compañera Sandra Perkins, venimos de la DSO buscando a quien envío este informe.- Leon le entregó una copia del informe al capitán, Rogers lo leyó y frunció el ceño molesto.

- Ya había leído esto antes.- Rogers se recargó en su silla- Así que los federales se creyeron toda esta basura, ustedes son fáciles de engañar por lo que veo.

- ¿Sabe quién envió esto?.- dijo Leon irritado por las burlas del capitán, ahora entendía por qué el detective había enviado el informe directamente a la CIA, el Capitán Rogers era un hombre corpulento, calvo y con aires de superioridad, el tipo de jefe que nadie quisiera tener.

- Por supuesto.- Rogers marcó oprimió una tecla en el teléfono y dijo en voz alta- ¡Harding!, dile a Harper que venga a mi oficina ahora.

- ¿Harper?.- dijo Leon sorprendido.

- Claro señor.- respondió una voz masculina al otro lado de la línea.

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Helena corría a través del pasillo principal que daba a la oficina de Rogers, llegó a la estación con tres horas de retraso y todo porque su hija había estado enferma la noche anterior, le pidió a Drake que la cubriera sin embargo este le dijo que llegaron dos personas preguntando por ella y el jefe estaba furioso, llegó a la puerta, giró el pomo y se encontró con la mirada atónita de Leon.

- ¿Me buscaba señor?.- dijo Helena tratando de calmar el ritmo frenético de sus latidos.

- Veo que te saliste con la tuya Helena.- dijo Rogers molesto- Los federales quieren hacerte una preguntas sobre el informe que enviaste.

- No tengo nada que responder.-dijo ella en tono firme- Todo lo que sé viene detallado en el archivo.

- En realidad venimos aquí porque queremos que la detective Harper trabaje con nosotros.- dijo Sandra.

- ¿Qué están diciendo?.- dijo Helena sorprendida- Lo lamento pero no puedo en este momento, me acaban de asignar un caso apenas ayer y tengo mucho trabajo.

- Que Harding se haga cargo de tus pendientes.- dijo el Capitán.

- ¿No entiende señor?.- dijo Helena irritada- No quiero trabajar con ellos, ya les dije todo está en el informe, no sé para qué me necesitan.

- Entonces entrégame tu arma y tu placa Harper, a partir de hoy considérate despedida.

- Bien.- Helena puso su arma y su placa de mala gana sobre el escritorio de Rogers- Que tengan un buen día.

Leon estaba sorprendido por la actitud de Helena, prefería perder su empleo antes que trabajar con ellos, la vio avanzar hacia la salida, él odiaba jugar sucio pero dadas las circunstancias no tuvo otra opción y antes de que cruzara la puerta dijo.

- Si no cooperas, entonces considérate sospechosa.- dijo Leon en tono serio.

Helena se quedó paralizada, ¿Sospechosa?, pero si había ayudado a la investigación, ¿Qué demonios le pasaba a ese idiota?, se dijo a si misma furiosa, estuvo a punto de decir que prefería estar presa a tener que trabajar con él, pero de pronto pensó en su hija, no podía dejarla sola, con su madre en prisión, Samantha tendría que ir a un hogar de acogida y terminaría creciendo con una familia de extraños y eso no lo podía permitir, respiró profundo intentando tranquilizarse y dijo.

- Supongo que no tengo opción agente Kennedy.- Helena fulminó con la mirada a Leon.

- ¿Se conocen?.- inquirió Sandra perpleja.

- ¿Por qué mejor no hablan fuera de mi oficina?.- dijo Rogers levantándose de su silla- Harper, llévalos a la sala de interrogatorios.

- Sí señor.

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Salieron de la oficina del Capitán rumbo a la sala de interrogatorios, Leon aún trataba de asimilar lo que había ocurrido minutos antes, seguía afectado por su encuentro con Helena, en el momento en el que ella cruzó la puerta sintió como su pulso se detuvo por un instante para después sentir el ritmo desbocado de sus latidos, no había cambiado mucho desde la última vez que la vio, tenía el cabello más corto y se veía un poco cansada, sin embargo su cuerpo era tal y como lo recordaba, enfundada en unos pantalones de vestir gris oscuro con un chaleco a juego y una blusa de seda rosa, Leon no podía quitarle la mirada de encima, a decir verdad lucía mejor que hace dos años pensó, estaba tan distraído que no se dio cuenta de que habían salido del edificio hasta que se detuvieron en uno de los jardines de la estación.

- Esta no es una sala de interrogatorios.- dijo Sandra.

- Lo sé.- dijo Helena mirando a su alrededor- Rogers quiere que los lleve ahí para grabar nuestra conversación.

- Creí que no estaba interesado en el caso.- dijo Leon.

- El Capitán odia a los federales pero le gusta estar enterado de todo, cuando leyó mi informe lo tiró a la basura y me dijo que no me metiera donde no me llamaban.

- ¿Por qué lo enviaste a la CIA?.- preguntó Sandra.

- Sabía que ellos investigarían primero antes de sacar conclusiones.- Helena se llevó la mano a la nuca- Supongo que ahora somos un equipo.

- Soy Sandra Perkins.

- Helena Harper.- dijo extendiendo la mano.

- ¿De dónde se conocen ustedes dos?.- preguntó Sandra.

- Es una larga historia.- dijo Leon sin quitarle la vista de encima a Helena.

Se miraron fijamente por un momento, Helena aún no podía creer que él estuviera en Chicago, parecía que el destino le estaba jugando una broma pesada, ahí estaba frente a ella, el hombre que durante dos años la visitó constantemente en sus sueños y el culpable de que sus citas con otros hombres fueran un fracaso, solo una noche bastó para que jamás pudiera olvidarlo, de repente la imagen de su hija vino a su mente y un escalofrío le recorrió la espalda, Leon y ella trabajarían en un caso y pasarían mucho tiempo juntos, ahora era sólo cuestión de tiempo para que él se supiera de la existencia de Sam.

- ¿Te sientes bien?.-dijo Sandra preocupada.

- Estoy bien, acabo de recordar que tengo que entregar mis pendientes a Drake.- dijo Helena intentando recobrar la compostura- Será mejor que me ponga a trabajar.

- Estás pálida.- dijo Leon- ¿Segura que no te sucede algo?.

- Estoy bien.- Helena frunció el ceño- ¿Les parece si comenzamos mañana?.

- Por mi está bien.- dijo Sandra- Tenemos que buscar un lugar donde trabajar y también en el cual quedarnos.

- De acuerdo.- dijo Helena- Tengo que irme, ¿Necesitan algo más?.

- Nosotros te llamamos.- dijo Sandra.

Helena entró de nuevo al edificio y Leon la siguió con la mirada, su instinto le decía que algo no andaba bien, quizá ella había cambiado su forma de ser o también estaba afectada tanto como él por el reencuentro, se obligó a salir de sus pensamientos y se volvió hacia su compañera que lo estudiaba con la vista.

- ¿Nos vamos?.- dijo Sandra.

- Claro.- Leon la siguió y juntos dejaron la estación.

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Después del terrible día que acababa de tener, Helena lo único que deseaba era un baño caliente y pasar el resto de la noche con su hija, abrió la puerta de su apartamento y se encontró con Jane jugando en el suelo con Sam, la niña al ver a su madre, se levantó y corrió hacia ella abrazándola por las piernas, Helena la tomó en brazos y la estrechó fuerte contra su pecho, el estar con su pequeña siempre la tranquilizaba, bastaba que le sonriera y le dijera "mamá" para que todos sus problemas quedaran atrás.

- Len, me alegra que llegues.- Jane se levantó del suelo- ¿Por qué esa cara?, ¿Tuviste problemas con tu jefe?.

- Yo diría que más que solo problemas.- musitó Helena.

- Sam ya no tuvo fiebre durante el resto del día, vaya susto que nos dio.

- Ni me lo digas, apenas si pude dormir anoche.- Helena bostezó.

- Te ves cansada amiga, mejor vayamos a la cocina que la cena se enfría.

Durante la cena Jane estuvo hablando del nuevo trabajo que consiguió en una agencia de publicidad, Helena intentó escucharla sin embargo sus pensamientos estaban en otra parte, debía hablar con Jane acerca del padre de Sam, sabía que en cualquier momento él se aparecería en su apartamento y tenía que prevenirla, no quería que Leon se enterara por otra persona de la existencia de su hija.

- Len, ¿Te encuentras bien?.- dijo Jane preocupada- Apenas si tocaste tu cena.

Helena sabía que era momento de ser honesta con su amiga, respiró profundo y dijo.

- Jen, necesito hablar contigo de algo muy serio.

- Me estas asustando Lennie.- Jane dejó los cubiertos sobre la mesa y miró a su amiga intrigada- ¿De qué se trata?.

- Prométeme que no vas a decirle a nadie nada de esto hasta que yo te diga, ¿De acuerdo?.- dijo Helena en tono serio.

- Está bien, sabes que mi boca es una tumba.

- Hoy me encontré con el padre de Sam.

Jane puso los ojos como platos y dijo.

- ¿Está aquí en la ciudad?, pero ¿Cómo dio contigo?, creí que no quería saber nada de ustedes.

- Jane, perdón por no ser honesta contigo.- Helena una noche cansada de las preguntas de su amiga sobre su pasado, le inventó una historia Jane acerca de que el padre de Sam no quería saber nada de ellas- Todo lo que te dije sobre el padre de mi hija es mentira.

- No entiendo.- dijo Jane confundida.

- Hoy me asignaron por no decir que me obligaron a trabajar en un caso federal, vinieron dos agentes a buscarme a la estación y uno de ellos era un viejo amigo que conocí cuando trabajaba para el gobierno.

- Supongo que él es el papá de nuestra pequeña Sam.

- Así es.- Helena hizo un esfuerzo por contener las lágrimas- Nunca hubo nada entre nosotros, nos encontramos en un aeropuerto por casualidad cuando se cancelaron nuestros vuelos por una tormenta de nieve, había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, así que salimos a beber a un bar y al final terminamos juntos en un viejo hotel.

- ¿Y cómo fue que terminaste durmiendo con él?, es decir, te conozco amiga y sé que no eres de las que tienen aventuras de una noche.

- Después de todo este tiempo, aún sigo haciéndome esa misma pregunta.- dijo Helena con amargura- Solo puedo decirte que no me arrepiento de lo que sucedió, tengo una hija maravillosa y además me encontré de nuevo con mi amiga Jane.

- ¿Y porque nunca vino a ver a su hija?.- preguntó Jane.

- Él no sabe que se convirtió en padre, es por eso que te pido, es más te suplico que no dejes que vea a Sam antes de que hable con él.- suplicó Helena- Quizá algún día venga por aquí preguntando por mí.

- ¿Y cómo sabré quien es él?.

Helena salió de la cocina por un momento y volvió con una foto en un cuadro, se la entregó a Jane y esta se quedó sin palabras cuando lo vio.

- Es idéntico a Sam.- Jane miraba incrédula la foto- ¿Cómo es que nunca vi este retrato en la casa?.

- Eso no importa.- dijo Helena.

- ¿Todavía sientes algo por él?.

Helena no respondió y dejó caer una lágrima.

- No digas más.- Jane tomó su mano y le dedicó una sonrisa cálida- Debió ser difícil para ti callar todo esto, no te preocupes, no diré una palabra pero debes hablar pronto con él, antes de que se entere por su cuenta, todos los que te conocen aquí saben que tienes una hija, y créeme solo con verla sabrá que es su padre.

- Hablaré con él en cuanto pueda.- Helena se pasó la mano por la nuca- Sólo necesito hallar la forma de decírselo.

- Todo va a salir bien, tranquila.

- Gracias amiga.- Helena sonrió.

- Por cierto, que buen gusto tienes.- dijo Jane intentando animar a su amiga- No creí que el papá de Sammy fuera tan guapo.

Helena no pudo evitar reírse del comentario de Jane, sintió que se quitaba parte del peso que tenía encima, habían sido dos años de mentiras y ya estaba cansada, ahora solo tenía que armarse de valor, encontrar el momento adecuado para hablar con Leon y decirle la verdad.