Único
Capitulo 2: Único a quien no le adivinas el pensamiento
RENUNCIA: los personajes no me pertenecen, son de su respectivo dueño, Hidekazu Himaruya
Advertencia: Groserías en, y de un, Italiano, (Romano).
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Japón pov
Se me hace extraño, Italia-kun está en verdad muy extraño, él suele ser muy directo, no he tenido tiempo de hablar con él, ni aun hoy siendo aniversario de su fundación nacional, pero, aunque mis pensamientos volaron hace unos días, el día 15 de este mes, para ser exactos; noté finalmente que mis amigos no son pareja todavía, parece, es más, puedo asegurar que ambos sienten lo mismo, pero, aunque estos últimos días no he podido estar mucho con ellos he notado el ambiente de ansias, más en Alemania, creí que Feliciano-kun se apresuraría a aclarar las cosas pero por alguna razón no lo ha hecho, ahora que lo pienso, a pesar de que le dije eso, tal vez no esté seguro, ¿o será que tiene miedo, o se siente herido por algo del pasado?
¿Sabes?, recuerdo que hace poco tuvimos una conversación, por la cual insinúo que sería posible lo que acabo de preguntarme. Le observé un poco curioso, quería preguntarle desde hace tiempo:
―Italia-kun, ¿por qué sigue a todas esas chicas si no termina en nada?, es decir, casi siempre sólo son halagos de usted.― se detuvo en seco, su boca desvaneció su habitual sonrisa, sus ojos seguían cerrados, pero me pareció que su cara perdía color.
― ¿Por qué la pregunta, Japón?― No podría decir si estaba desconcertado o no, lo seguro era la seriedad anormal, el peso en el ambiente.
―P-perdone si le incomodo, no quiero que se sienta m…
―No, ― me interrumpió y soltó un suspiro. ―creo que sería injusto para ambos si anduviera con una chica, es decir, si no es nación, y aun si lo fuera, me parece injusto si la muerte llega a alguien demasiado pronto y el otro se queda solo, también que se desee vivir más y no se pueda, sé que, esté o no consiente de ello, me dolería una muerte. Por eso no salgo con ellas, pero un alago no lastima a nadie ¿cierto? Ve~.―sus ojos estaban tan vidriosos como abiertos los míos, yo sólo atiné a palmearle la espalda.
―Lo lamento Feliciano-kun, todo está bien ¿sí?― asintió y se limpió las lágrimas con las mangas, Ludwig-san iba llegando y al verle, tallándose los ojos con las mangas ya mojadas, corrió hacia nosotros lleno de preocupación.
― ¡Italia! ¿Estás bien?― él, al verlo, le sonrió asintiendo.
―Sí, sólo es que me golpee cuando caminaba hacia atrás, ve~― Alemania-san lo empezó a sermonear, yo no cabía de desconcierto, Italia-kun… ¡¿Mintió?!
Nunca había creído eso, además, días después le volvía a ver llorar cuando volví a mencionarle algo al respecto del amor, pero más directamente, por esos días que vi una faceta extraña en Feliciano-kun puedo deducir que tal vez algo le afecte, tanto que tiene miedo del amor, es algo complicado.
En fin, el día de hoy espero que se aclaren las cosas, en verdad ambos parecían observarse anhelantes durante la fiesta, de la cual por cierto, Lovino-kun corrió a varias personas a la mitad de ésta, aunque es bastante comprensible, ya que varios se habían excedido en la bebida, e Inglaterra-san ya estaba diciendo disparates y subiéndose a la mesa.
Además tuvimos la oportunidad de compartir el pay, que Ludwig-san y yo hicimos de forma decente, en la madrugada lo terminamos para tenerlo listo por la mañana, Italia-kun estaba muy emocionado por él, dio varios brincos emocionado y repetía que ya lo quería probar mientras le servíamos su rebanada. Al final del día, a pesar de las replicas del hermano de Feliciano, él se fue a dormir a casa de Alemania, espero que eso se aproveche y digan por fin sus sentimientos.
Romano pov
El día de hoy por fin lo vi, che palle, mi tonto hermano menor no viene a casa tan seguido y… ¡Waaa quiero matar a ese maldito bastardo macho patatas! Mi hermano, se fue con él hoy, ¡hoy maldita sea! Ni siquiera porque es nuestro cumpleaños, así que es su culpa, todo es su culpa, lo odio, a él y al bastardo de España.
Todo empezó esta mañana, rayos, por el día que es, era obvio que varios bastardos no iban a faltar a la oportunidad de una fiesta, estaban ahí: Mi hermano, obviamente, aunque sólo Veneciano, Seborga se quedó con Wy, que porque los dos tienen la misma naturaleza, eso de consulados independientes, qué pasa con esta familia, es degradante. Además vino Bélgica, ella si es agradable, trajo a Holanda también; los tres idiotas (Prusia, Francia, maldito, y España, ¡puto bastardo de mierda!); Austria y Hungría; el estúpido fligio di puttana del macho patatas (Alemania), ¿Grecia?; Japón, vino con su hermanita (Taiwán); Inglaterra (Jalado por el maldito bastardo imbécil de Francia); EUA detrás de ellos (como siempre metiéndose en lo que no le importa) y jalando a Canadá; también algunos países latinoamericanos, como Uruguay y Ecuador.
Entonces, con todos esos malditos revoltosos afuera de mi casa haciendo un puto escándalo, me levanté, casi les aviento una pedrada. Bien, había invitado a Bélgica, a mi hermano, ¡pero no a todos los demás! Pronto se organizó un desastre en mi patio, porque no les iba a dejar entrar con todas las mierdas de alcohol francés que traían. Rayos, al final terminé riéndome un poco con las tonterías de tantos idiotas juntos, tengo que aceptar que algunos se ven muy graciosos borrachos, con eso me refiero a Inglaterra, corrí a todo el maldito gentío antes de que comenzaran con el exhibicionismo, todavía se quedaron Japón, su hermanita, Bélgica se fue jalada por su hermano, Austria, Hungría, ese maldito de Alemania, afortunadamente, Prusia se fue con Francia, España se quedó, Uruguay y Ecuador se fueron luego de un partido de futbol y mi estúpido hermano era quien insistía en estar más tiempo con estas personas.
―Vamos hermanito, la estamos pasando bien, ve~.
― ¡Ya cállate, rayos, sólo a ti se te ocurre invitar a tantos!
―ve~, pero yo sólo invité a los señores Austria y Hungría, a Japón y Taiwán, y a Alemania y Prusia.
―L-lamento que mi hermano hay causado este alboroto.― dijo el idiota de las patatas mientras yo lo veía con ganas de matarlo.
Alemania y Japón sacaron poco después el pay que habían traído como uno de los regalos. No lo sacaron antes, porque era demasiada gente; Veneciano estaba muy contento, el pay de queso es su pay favorito, no estaba tan mal, pero Feliciano hacía un maldito escándalo por él.
― ¿Qué haces, Romano?― me preguntó el bastardo de España, como si fuera tan difícil de notar.
―como, ¿Qué no ves, imbécil?
―no, yo me refiero a ¿Por qué te aíslas?― seguí comiendo sin molestarme en responder, él se me quedaba mirando como si no tuviera nada más que hacer.
― ¿Qué me ves, bastardo?― desvió la mirada suspirando.
―oh, que bonitas flores, ― dijo cuando el verde de sus ojos chocó con el lila de las flores a mi lado, ― ¿Cuáles son?― preguntó, acercándose a olerlas.
―Heliotropos, tienen un mes aquí, las trajo Veneciano, las plantó de los pies y sí pegaron. ― me miró de nuevo, y luego volteó a ver a mi tonto hermano que se había colgado del brazo de Alemania, ― ¡Maldito macho patatas, aléjate de Feliciano!― fui a separar a ese maldito de mi hermano menor pero no parece que mis golpes bastaran, rayos.
― ¡¿Qué quieres ir a quedarte a casa de ese bastardo?!― pregunté incrédulo, ―maldito, ni siquiera hoy puedes darle más importancia a la que se supone que es tu casa, estúpido, cómo puedes ser tan imbécil como para ser tan influenciado por ese idiota de las papas.
―por favor, hermanito~
―vamos, Romano, deja que vaya con sus amigos, no hay nada de malo.― terminé por ceder ante la insistencia de los presentes, así que creí que estaría solo el resto del día, que, prácticamente, ya sólo sería la noche.
Maldito Antonio, sólo yo soy tan imbécil como para caer en su trampa. "Olvidó" adrede su guitarra, con la que estaban llevando el compás de las mañanitas, que ni aun así pudieron cantar bien. Tuve que dejar entrar de nuevo al bastardo.
―Tómala y lárgate idiota,
―Gracias Romano~― entró y la tomó en sus manos, yo le abrí la puerta para que se fuera, el que nos encontráramos solos me… incomodaba, ―Romano…― no se iba, como si al cruzar esa puerta le fuera a pasar algo muy malo, arqueé la ceja, ― ¿Por qué me tratas tan mal? A pesar de que quiero estar contigo, pareces evitarlo todo lo que puedes, a veces me pregunto si realmente me detestas.― de qué estaba hablando ese tonto, en verdad no se daba cuenta.
―Detesto estar contigo, por eso, España― él puso una cara como de que le hubiera golpeado el estomago y me preguntó "¿Por qué?" no le iba a contestar eso, volvió a preguntar paso a paso mientras se acercaba a mí, cerró la puerta y continuó acercándose, dejando de lado la guitarra, me hacía para atrás y finalmente lo empujaba, ―no te acerques tanto, maldición, me siento raro contigo―, "¿Por qué?"
― ¡Porque eres un maldito bastardo, imbécil, estúpido! ¡Rayos, idiota, aléjate! ¡Maldición!
―No, Lovino, ya deja de intentar alejarme― quería esconder la cara y no tenía en donde, sentí sus brazos rodearme, ―Todo este tiempo que sigo aquí, día tras día, es porque ya no puedo… vivir sin ti.
― ¿Por qué dices esas cosas, estúpido?― lo aparté de mi, por qué sentía ese calor invadiéndome cada vez que estaba cerca, me abochorna, desde hace mucho tiempo, es molesto, ¿Por qué ahora ese calor se siente más intenso en mi pecho, cuando recuerdo las cosas ridículas como la que me dijo y las veces que mencionó que le parecía lindo, o que me quería? ―Te odio.
― ¿Por qué?
―rayos ¿no sabes preguntar otra cosa?
―Hay cosas que pasan tarde o temprano, te conozco bastante Romano, sé que si dices esas cosas no es exactamente lo que otros definimos como eso, te has puesto rojito, como un tomate…
― ¡Cállate, maldición!― tomó mi mejilla y terminé por temblar.
―tienes vergüenza, ¿es por eso, que detestas estar conmigo?― le desvié la mirada, el verde de sus ojos es penetrante, maldición, ―Lovino…― me volteo a verle por inercia, y recibo una sensación húmeda en los labios, me está besando, lo trato de empujar y él se aferra, poco a poco no sé dónde demonios queda mi conciencia, nos separamos hasta que faltó el aire, le estoy rodeando con los brazos, ¡pero ¿qué mierda es esto?!
― ¡Lárgate, ahora maldito bastardo!― vuelve a intentar besarme y yo intento evitarlo, termino cayendo sobre el sillón, donde él me acorrala, rayos.
― ¿ves? Esto iba a pasar tarde o temprano. Por lo que sentimos, sé que me correspondes Lovi, esto era inevitable, porque te amo.
Vuelve a besarme, maldición, esto es tu culpa Veneciano, puto Antonio, me sigue besando, y ¿Por qué correspondo? ¡Rayos!
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Je, había olvidado la nota, Espero estén disfrutando la lectura y Felíz cumple a los Italias (17 de marzo fundación nacional)
