Paso 1.3: Adaptarse

Mi madre gritó, gritó mucho, es más diré que estuvo a punto de caer desmayada, papá… bueno, papá es auror, ve cosas raras toda su vida, es raro verlo con los ojos salidos y la mandíbula en el piso, pero lo he logrado… lo he visto con la mandíbula al piso, Santana, ella solo… volvió a reír y Britt, bueno Brittany aplaudía su nueva creación. Es que realmente para todos era extraño ver que mi larga cabellera rubia, que solía llegar hasta la mitad de mi espalda, se haya transformado en esta melena desordenada y, si puedo decirlo yo misma, bastante atractiva, que creo llamara la atención de muchas personas en el tren cuando volvamos a Hogwarts, solo espero que a Rachel le guste.

Y es que debo aceptar que Brittany ha hecho un gran trabajo con las tijeras en mi cabello, no ha quedado demasiado corto, ni tampoco tan desordenado, ha quedado en un nivel justo, casi perfecto, como la melena de un verdadero león, además será más útil, mucho más útil al momento de jugar quidditch, digo son varios gramos menos y mi visibilidad será aun mayor para lograr anotar, además los cuidados ahora serán menores y no tendré que pasar horas peinándome, y por supuesto ¡El aire se siente genial!

-Deja de mirarte al espejo Fabray, eso no hará que vuelva a crecer.

-Realmente Santana, me encanta ¡Me encanta! El trabajo que hizo Brittany fue espectacular, me gusta esto y creo que va mejor con la nueva yo en que me debo transformar.

Veo por el espejo como S rueda sus ojos, claro síntoma de que cree que estoy bastante loca o que soy bastante cursi.

-¿Y dónde está Britt?

-Calma Santy… -río al ver como el apodo que solo ocupa Brittany hace que mi mejor amiga quede completamente roja- dijo que tenía que ir por algo y volvería de inmediato.

-¿Realmente planeas conquistarla?

-No San… quiero enamorarla.

Si bien Britt es con quien más fácil se me da hablar de esto necesito la opinión de Santana, no es solo una de mis mejores amigas, es mi hermana prácticamente, es quien me cubre las espaldas cada que puede, quien detiene mis impulsos locos de ego y autodestrucción, además es uno de las pocas personas con quien puedo ser yo misma, no Fabray, no la capitana del equipo de quidditch, no la bromista de la escuela, solo… Quinn.

-Me negué mucho tiempo a sentir algo por ella, tu sabes, mis padres, lo que opinarían los chicos en la escuela… digo, una leona y una serpiente, suena casi locura, aunque creo que eso solo ha sido lo que me he repetido a mi misma para no intentarlo, pues creo que a lo que más le he temido es a que me rechace, a que me diga que ella nunca podrá sentir algo así por mi o que he sido muy cruel para que siquiera lo piense, yo he sido malvada… ¡lo sé San! Pero me enamoré, ella me tiene perdida y locamente enamorada, y se siente bien, se siente bien sentir esto por ella, sentir que solo verla sonreír te hará feliz, para mí se siente bien y… y yo quiero ser la causa de su sonrisa, quiero ser por quien sonría, quien coja su mano y la abrace día con día, quien… ¡No lo sé! ¡Quiero todo con ella! Es tanto lo que me hace sentir que es difícil de explicarlo y quiero arriesgar todo. Sé que mis posibilidades son pocas, pero quiero intentarlo…

-Estas muy jodida Fabray… muy, muy jodida.

-¿Me ayudarás?

Santana solo asiente mientras sonríe, la conozco, me apoyara, será mi muro de contención cuando quiera rendirme, esa es mi amiga, la loca de mi casi hermana. Salto a abrazarla, es que no lo puedo evitar, ella y Britt han sido mi gran apoyo en la vida y ahora lo son aun más en esta nueva locura que quiero intentar.

-Quiero ser mejor para ella…

-¡Qué bueno que digas eso!- Britt acababa de aparecer, seguramente abra entrado por la puerta, cargada de libros, los cuales tiró al piso para abrazarse a nosotras y es que desde siempre hemos sido las tres, solo las tres.

-Bien ¡Basta! ¡Mucho amor por hoy!

Santana da suaves manotazos a ambas, para que nos alejemos de ella y acabé el abrazo, siempre nuestros momentos más íntimos terminan así, con Santana haciéndose la dura, Brittany tratando de que se vuelva a alegrar y yo riéndome del rostro rojo de San.

-¿Entonces que son todos esos libros Britt?

-Son lo que Quinn debe comenzar a estudiar ahora mismo ¡Pociones!- me los entrega animada con una gran sonrisa mientras escucho a Santana volver a reír y es que mi cara a de ser épica.

-Esto… esto… -San respiraba fuerte tratando de hablar, lo que al parecer le costaba trabajo pues no podía detener su risa.

-Pociones es la materia favorita de Rachel, pues se quiere convertir en una gran curadora para ayudar a los niños pequeños y para ello debe ser muy buena, razón por la cual Quinn deberá aprender e interesarse en las pociones.

-Britt… pero, yo…

-¡Ahora explotará a la escuela entera!

*Flash back*

El profesor Slughorn se movía de un lado a otro, tratando de explicar todas las cualidades y las cosas que se podrían hacer con la poción regeneradora de huesos, la cual nos encontrábamos preparando en ese instante.

En todos mis años de escuela pociones nunca se me ha dado, pero desde ese día, creo que es lo que me ha traído casi a la muerte.

Seguí uno a uno los pasos indicados por el profesor, y la poción, actuaba extrañamente rara… tres veces la intente, tres veces en que la poción que debía ser blanca lechosa, había quedado de distintas tonalidades, con distintos espesores y distintos tipos de peligrosidad, tanto era la revolución de mis fallos que el profesor llegó a mi lado y, con él indicándome paso a paso lo que debía hacer a mis espaldas, lo intenté una cuarta vez.

-Bien señorita Fabray ahora agregue las ostras y la poción quedará perfecta.

Y así lo hice, con un caldero nuevo, con ingredientes que el propio maestro tenía, con el mismo profesor Horace Slughorn a mis espaldas guiándome y en vez de una poción perfecta un humo negro comenzó a salir.

Una fuerte explosión se realizó en el caldero, mandándonos a volar a mí y al profesor a varios metros de distancia y bastante magullados, una segunda explosión se hizo presente volviendo a estallar los restos de la poción, los cuales ahora brillaban de un color verde fosforescente en las paredes mientras seguían estallando, tal Scorgutos explosivos.

Seis heridos, la mazmorra de pociones inutilizable por toda una semana, todos los profesores inventando un nuevo método de limpieza y extracción para aquella extraña poción y un profesor Slughorn que solo pudo golpear mi espalda suavemente mientras me decía.

-Hay algunos que no nacieron para las pociones Fabray… simplemente eso.

*Fin flash back*

-Realmente debes estar enamorada si piensas poner nuestra vida en juego Fabray.

Solo atine a asentir, debía esforzarme todo lo posible por ella y así lo haría, todo por Rachel.

-Además deberás ser buena con los niños, lo cual debería ser fácil.

-¡Esperen! Si vamos a hacer una lista de lo que tienes que cambiar estaremos en ello toda la noche…

-¡Santy!

-¡Satán!

Un ataque de risa nos dio a las tres, pero aun si tuviera que pelear contra un dragón por Rachel Berry lo haría, solo… quiero ser mejor para ella.