Tuve ciertos asuntos ayer(visita familiar sorpresa :3) y no pude subir el capítulo 1, lo sientooooo T^T pero aquí está! Espero que lo disfruten, un saludooo :D


El despertador sonó, como todos los días, a las seis de la mañana. Lo apagó sin abrir los ojos y se arrastró medio dormida hasta el baño, donde logró despejarse mojándose la cara. Tras prepararse todo lo rápido que pudo, salió corriendo hacia su trabajo. Llegó a la pequeña panadería dos minutos antes de que abriese. Vio a su compañera llegar y la dedicó una sonrisa.

-Hola Sasha.

-Buenos días, Krista.

Sacó las llaves y levantaron la valla metálica de la puerta entre las dos. Ella se puso el delantal y se metió en la trastienda a cocinar, mientras la rubia se ponía su uniforme y se ponía tras la barra. No tardó mucho en llegar uno de sus clientes habituales. Un hombre bajito, trajeado, con cara de malas pulgas.

-Buenos días señor Ackerman, ¿lo de siempre?

-Si, gracias.

Le entregó una bolsa con un bollo, y un vaso de café caliente. Él pago, sin olvidar su propina habitual, y se dio la vuelta con la elegancia que le caracterizaba. Pasó un largo rato de trasiego hasta que otros tres chicos que ya conocía entraron, también clientes habituales del lugar. Una asiática de rostro frío, el cual dulcificó al ver a la chica; un rubito de inquietos ojos azules, que la dedicó una agradable sonrisa y un castaño de penetrante mirada bosque que apenas la miró a la cara, ya que se lanzó contra el escaparate de los dulces.

-¿Qué queréis?

-¡Pasteles!

-Tenemos una fiesta de inauguración del piso nuevo, ¿Queréis venir Sasha y tú?

-Yo no puedo, tengo planes-mintió-Se lo digo a Sasha, seguro que se acerca.

-Vale, adiós

-¡Chao!

Les despidió con la mano, y según salieron una mueca triste ensombreció su rostro. No tenía nada que hacer. Nunca tenía nada que hacer. De nuevo la soledad la golpeó como un mazo en pleno estómago, haciéndola ahogarse con sus lágrimas contenidas. No pensaba permitirse llorar, no allí. El trabajo era el único sitio en el que se permitía apartarse un poco de la realidad, como si fuese un mundo paralelo. Allí todos eran amables con ella, y ella con ellos. Su compañera era una gran chica, trabajadora, simpática, y siempre trataba de hacerla socializar, al igual que los jóvenes que acababan de entrar. Pero algo la decía que no podía. Quizá fuese el miedo a que la dañasen de nuevo, o el miedo a no encajar, pero siempre que la ofrecían compañía su boca decía no casi antes de que la explicasen a dónde la estaban invitando. Quería creer que podría cambiar eso con el tiempo, aunque sabía que iba a ser difícil. Un escalofrío la recorrió la espalda, como si alguien la estubiese mirando. Miró hacia ambos lados, detrás suyo y a la puerta, pero no había nadie. Se dijo que solo había sido su imaginación y se dispuso a seguir trabajando. Sasha la llamó a gritos desde la trastienda para que la ayudase a reponer, y ella corrió a hacerlo. Por mucho que lo achacase a su imaginación, la sensación no se iba. Pasó la mañana, hasta que cerraron a las dos y media. Otras chicas las tomarían el relevo por la tarde. La pequeña salió de nuevo al frío invernal, poniendo las manos ante su rostro para calentarlas. Al otro lado de la calle, alguien la miraba. Una figura alta, vestida de riguroso negro, con túnica, botas altas y capa con capucha, que solo permitía verla la boca. Cuando se dio cuenta de que la había visto, sonrió de medio lado y apartó un tanto la capa. Unas inmensas alas negras se desplegaron a su espalda. Los ojos de Krista se abrieron en sobremanera. Su bolsillo comenzó a quemar, y metió la mano por inercia. Palpó dentro hasta que encontró algo suave. Un pétalo de rosa negro. La extraña figura alada movió los labios y, a pesar de estar muy lejos la una de la otra, la pudo escuchar perfectamente.

-Tuya-susurró con una enigmática y profunda voz de mujer.

-¡Espera!-fue a cruzar, pero un autobús la obligó a parar. Cuando volvió a mirar, la figura había desaparecido-Genial...me estoy volviendo loca.

Miró su mano. El trozo de flor aún reposaba en ella. Se la guardó, negó con la cabeza y siguió andando hacia la parada. Desde el tejado cercano, unos ojos ámbar siguieron detenidamente sus pasos.

-Al fin...-se relamió los labios y, de un solo movimiento firme, alzó el vuelo y se perdió entre las nubes bajas.


Aquí está. No es muy largo, lo sé, pero bueno no soy buena con laaaaargos capítulos. Espero sus comentariooos *carita de cachorro* Pleaaaaaase *-* (Esto sería una carita adorable de cachorro? Nah, creo que no jajaj)