Transformaciones fue poco menos que una tortura, sinceramente Hermione prefería estar de nuevo frente a la desequilibrada de Bellatrix que soportar las miradas de reojo de Harry y Ron por más de los 60 minutos que duraba la clase. Mientras se concentraba en el ejercicio de aquel día (transformar una pequeña rana en un pájaro) una parte de su cerebro trabajaba horas extra para proporcionarle una cuartada con la cual calmar a su mejor amigo y a su novio, quien por desgracia a pesar de la preocupación demostrada seguía siendo un poco parco en cuanto a las demostraciones de afecto, la castaña ya había olvidado cuando fue la última vez que Ronald la había tomado de la mano o dicho lo linda que estaba… Pero como últimamente el tema imagen era un asunto delicado, sacudió imperceptiblemente la cabeza mirando a la pequeña ave que tenía sobre el escritorio y siguió pensando en que decir. Por el momento había ideado una gran cantidad de mentiras blancas, una más improbable que la otra y ninguna convincente, finalmente decidió quedarse con lo obvio pero seguro.

-El pastel de Yorkshire me cayó mal- Le dijo a sus amigos mientras salían del aula con las túnicas llenas de plumas de diferentes tonos. –Tuve que ir a la enfermería, Madame Pomfrey me dio una simple poción digestiva para no tener que faltar a clase- agregó mientras se sacudía el plumaje color crema del uniforme. –Con todo lo de los EXTASIS y las tareas… Supongo que me preocupé de más y bueno, pagué las consecuencias- añadió torciendo el rostro y tomándose el estómago para hacerlo más realista.

-Lo importante es que estas mejor- Respondió Harry quien miraba por encima de la multitud mientras recorrían el pasillo buscando a cierta pelirroja. Mientras Ron hacía la vista gorda y mantenía su mirada al frente, pudieran pasar años y Harry siempre sería su mejor amigo, pero nunca se acostumbraría a ese noviazgo así que trataba de hacerse el tonto la mayoría de las veces.

Hermione por dentro se sintió una hipócrita manipuladora que no merecía la preocupación de ellos, sin embargo lanzó un suspiro tranquilizador cuando dejaron el interrogatorio y se encaminaron hacia la clase de Encantamientos, la última de aquel día.

Ginny los esperaba al final del corredor y nada más verla a Harry se le iluminó el rostro como si viera el sol por primera vez, al notarlo Hermione no pudo reprimir una punzada de celos, nunca había visto esa mirada en Ron. La pequeña de los Weasley se abrazó a su novio y juntos subieron las escaleras hasta el tercer piso, donde se encontraba el aula del Profesor Flitwick.

En el camino Hermione se sentía cada vez más y más frustrada, miraba de reojo a Harry y Ginny que iban tomados de la mano y cada tanto se daban un beso. Estaba celosa, para que mentirse, sintió envidia de la relación de sus amigos, ellos sabían lo que querían, estaban seguros de ellos mismos se amaban y punto. No había grises, cuando estaban juntos se notaba la pasión entre ellos, cuando se miraban saltaban chispas… Ella quería vivir algo así, quería amor, pasión, fuegos artificiales, querer tanto a alguien hasta sentir que se asfixiaba, no tener dudas ni matices, quería emoción e incluso algo de peligro, recordaba cuando Harry había terminado con Ginny por miedo a que la utilizaran contra él, ella quería un amor así. Miro a Ron que ni siquiera iba a su lado, pues la pareja estaba en medio y se preguntó qué pasó con la emoción que sintió la primera vez que se besaron mientras medio castillo volaba en pedazos, eso sí. Tal vez debería hacer algo, tal vez si ponía un poco más de su parte en acercarse al pelirrojo quizás consiguiese sentir esa chispa que hacía meses no sentía.

Cuando llegaron al aula de Encantamiento Ginny se despidió rumbo a su clase de Historia de la Magia y los tres Gryffindors entraron siguiendo a sus compañeros de casa a la última clase de aquella semana.

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El fin de semana llegó para alivio de todos con la noticia de la primera visita a Hogsmeade de aquel curso aunque con la tormenta que se había desatado muchos decidieron quedarse en el castillo a resguardo de las chimeneas como en el caso de Harry y Ron por lo que las chicas hicieron causa común y decidieron ir al pueblo ellas sola.

Aquella tarde ventosa Hermione, Ginny y Luna llegaron a Hogsmeade con las narices rojas del frío y prácticamente heladas así que fueron a las Tres Escobas para calentarse un poco, pudieron notar que el pueblo estaba casi vacío debido al vendaval y es que hacía más de diez años que no llegaba una tormenta tal por esa zona.
Pidieron tres cervezas de mantequila y agradecidas por el calor del sitio se sacaron bufandas y gorros mientras tomaban asiento en una mesa cerca de la chimenea.

-Deberíamos habernos quedado en el castillo- Dijo Ginny mientras se frotaba las manos.

-¿Y perdernos esta agradable brisa invernal?- Contestó Hermione mientras soltaba una carcajada. La verdad era que rezaba porque no se le cayera ningún dedo de un momento a otro.

-Chicas, tengo algo que contarles, pasó hace unos meses …- Soltó de repente Luna con el semblante serio, lo que era raro en ella. Pero en ese momento llegó Rosmerta con el pedido por lo que la Ravenclaw cerró la boca de inmediato.

Hermione y Ginny se miraron entre sí sin saber que decir, mientras la pelirroja daba un sorbo a su cerveza y Rosmerta se retiraba a atender a los pocos clientes que había en su taberna Hermione aprovechó para animar a su amiga que continuara.

-¿Te preocupa algo Luna?- Preguntó la castaña mientras agarraba su jarro.

-No, no, no es que me preocupe… Bueno tal vez… Es que no sé como decirlo, ni como se lo van a tomar… Pero se lo tengo que contar a alguien y ustedes son mis únicas amigas, así que creo que cuanto antes mejor, aunque se lo tendría que haber contado mucho antes, pero no pude…- Luna tomo aire sin saber como continuar.

-A ver a ver, Luna para, respira un poco, tranquila- Le dijo Ginny a su amiga un tanto sorprendida por la poca elocuencia de esta, no era normal que Luna se trabara ni que dudara y mucho menos que se pusiera nerviosa.

Hermione no quitaba la vista de encima de la rubia preocupada por sus palabras, pero cuando parecía que Luna iba a soltar lo que quiera que la haya estado atormentado un estrépito enorme la interrumpió. Las tres amigas dieron vuelta la cabeza hacia el origen del ruido viendo como dos magos borrachos se tumbaban a los golpes, el caldeado clima de las Tres Escobas se había vuelto aún más caldeado.

-Deberíamos volver y hablar en el castillo más tranquilas- Propuso Hermione mirando a sus amigas quienes asintieron.

-Eso si llegamos enteras, con la nieve y el viento no me sorprendería perder un brazo o una pierna en el camino- Comentó Ginny haciendo que las otras dos soltaran carcajadas.

Las tres se encaminaron de vuelta a Hogwarts abrazándose así mismas protegiéndose del clima como pudieron, pero debido a la nieve la visión era mínima y sumado a que agachaban las cabezas por el intenso fio no se sorprendieron cuando se chocaron con un grupo de desconocidos.

-Maldita Lunática y pobretona, fíjense por donde van- Les soltó amargamente una voz que todas reconocieron al instante.

-Malfoy a pesar de que tu cabeza sea tan grande como tu ego, lamentablemente no se ve en esta tormenta- Soltó sarcásticamente Ginny. Hermione por otro lado estaba muda mirando la nieve del suelo, no le pasó por alto el hecho de que Malfoy no la mencionara lo que la hizo sentir incómoda, trataba de evitarlo en todo momento desde su último encuentro en la biblioteca.

-Si claro, o será que es la única forma que tienes de llamar mi atención sin que el frente rota se ponga celoso, pero olvídalo Weasley, no hago caridad- La increpó Malfoy.

-Lo sé Malfoy, si hicieras caridad ya te habrías tirado de la torre de Astronomía hace años haciéndole un favor al mundo- Terció Ginny poniendo los ojos en blanco.

-Pues por qué no lo haces tú y el universo entero te lo agradecerá-

-Primero deberías dar el ejemplo hurón-

-Claro, son tan inútiles que ni siquiera podrían suicidarse solas, pero si cuentan con una Lunática de Ravenclaw, supuestamente es inteligente ¿Verdad? O será que el Sombrero se equivocó y debió mandarla a San Mungo, aunque probablemente ni allí la acepten- Respondió con todo el veneno que pudo el Slytherin.

-Eso es pasarse de la raya Malfoy- Hermione abrió la boca por primera vez y al levantar la vista vio que iba acompañado de Zabini y Nott quienes permanecían serios a sus costados.

-Ay perdón, es que al no estar cuerda no sabía si tenía sentimientos o no. Igualmente por lo que importa…- Le contestó el rubio dirigiendo la vista a la prefecta y Premio Anual. Ambos se miraron unos segundos a los ojos calibrándose mutuamente.

-No uses palabras que no entiendes mortífago bebe, la palabra sentimientos no existe para ti- Y dicho esto rodeo a los Slytherin y siguió caminando esperando a que sus amigas la siguieran, por un momento creyó ver que Nott abría la boca para decir algo y se preparó para contestarle con algún hechizo pero vio que este volvía a cerrarla con la duda escrita en la cara.

-Draco ya vámonos que me estoy congelando- Le dijo Blaise a su amigo viendo que este había sacado la varita y se había dado media vuelta dispuesto a seguir a las chicas.

-Granger no sabe cuándo cerrar la boca- Escupió Malfoy malhumorado, había tratado de mantener la paz con la Gryffindor, vaya a saber porque razón no tenía ganas de meterse con ella, pero la muy entrometida tenía que defender a sus amiguitas y más le molestaba que lo haya despreciado de ese modo, como si fuera un pedazo de hielo hueco sin sentimientos. Ok, no se portaba como el caballero andante de Potter, eso se lo dejaba a los valientes e ineptos Gryffindors ya que era una pérdida de tiempo, pero de ahí a que esa come libros diera a entender que no tenía sentimientos como Lunática Lovegood había un gran trecho.

-¿Recién ahora te das cuenta de eso?- Le preguntó Nott. –No hacía falta que te metieras con ella justo ahora, vámonos ya que terminaremos hechos muñecos de nieve-

Y los tres Slytherins siguieron su camino hacía Hogsmeade para pasar la tarde mientras Blaise y Theo intercambiaban una mirada discreta que Draco no llegó a ver.


Ya de vuelta en el castillo las chicas decidieron buscar algún lugar acogedor donde pasar la tarde para poder charlar, la biblioteca estaba descartada pues en fin de semana se llenaba de estudiantes que estaban atrasados con sus deberes, el Gran Salón a esa hora estaría vacío pero a ninguna le atraía la idea de estar allí.

-La Sala Multipropósito- Propuso Ginny en un arranque de inspiración.

-¡Claro! Me había olvidado de ella- Comentó Hermione mientras las tres se dirigían al séptimo piso. Las dos Gryffindors notaban el silencio de Luna desde el encontronazo con Malfoy pero ninguna quiso presionar a su amiga más de la cuenta, ella tenía algo importante que contarles y mejor ocuparse de eso antes que de la patética serpiente.

Dieron tres vueltas frente a la pared vacía donde se escondía la sala pensando en un lugar acogedor donde poder charlar tranquilamente sin que las interrumpieran cuando una puerta se materializó frente a ellas.

-Pensaba que luego de destruir la Diadema de Rowena este lugar ya no funcionaría, por eso la olvidé como posibilidad- Les contó Hermione a sus amigas mientras entraba a la Sala.

Una habitación con cojines de todos tamaños y colores les dio la bienvenida frente a un ornamentada chimenea de un color rojizo ladrillo, en una esquina había una mesa con un mantel blanco y sobre ella toda clase de aperitivos e incluso una tetera y varias tazas de té de porcelana. En otro rincón había una pila de mantas rojas y azules esperando ser usadas.
Las chicas se sirvieron humeantes tazas y se sentaron frente a la chimenea donde crepitaba el fuego.

-Bueno, de aquí no me sacaran hasta el año entrante, o mínimo hasta que llegue el verano- Dijo Ginny arrebujándose en una manta.

-Luna ¿Qué era eso de lo que nos querías hablar en las Tres Escobas?- Preguntó Hermione mientras tomaba un sorbo de té de manzanilla.

La Ravenclaw no quitaba la mirada de su taza y Hermione pudo jurar que a cada momento Luna se ruborizaba un poco más.

-Es sobre… era sobre… bueno, un chico- Soltó antes de poder arrepentirse e inmediatamente se llevó la taza de té a la boca.

Ginny y Hermione soltaron sendos suspiros de alivio e intercambiaron una mirada de complicidad.

-Muy bien Lovegood, cuenta ¿A quien te le estás tirando?- Preguntó directamente Ginny con una gran sonrisa en el rostro.

Hermione no pudo evitar reírse mientras le tiraba un cojín a la cabeza. –¡Ginny! No hables de ese modo, dejala que ella nos diga todo- La reprendió.

-¿Por eso estabas tan nerviosa?-Le preguntó Hermione dirigiendo la vista a Luna. –Por un momento nos asustaste por como te pusiste en Hogsmeade-

-Si bueno… Es que… No es sólo eso- Murmuró Luna con la cabeza gacha.

-¡POR DIOS!- Saltó Ginny de repente. –No me digas que ya hasta lo hicieron- La pelirroja entrecerró los ojos dirigiéndole una mirada inculpadora a su amiga. –¿Luna no te atreviste a hacerlo sin habernos contado primero a nosotras verdad? Es algo así como la primera regla de la amistad.

-¡GINNY! Ya cállate de una vez y deja que Luna termine de contar la historia- Se exasperó Hermione abriendo los ojos como platos ante las insinuaciones de la otra Gryffindor.

-¡No! ¡No!, Claro que no, no es nada de eso… Bueno verán… Todo comenzó en la Batalla de Hogwarts, en un momento quedé atrapada entre tres mortífagos y él me salvo…-

-Oh que romántico- Dijo Ginny con aire soñador. –El caballero andante que salva a la doncella- Y suspiró profundamente mientras Hermione negaba con la cabeza.

-Al principio no creí que él tuviera esas intenciones- Prosiguió Luna. –Es decir nunca habíamos hablado ni nada… Y aparece en medio de la batalla ayudándome… Cuando todo acabó nos hicimos amigos y comenzamos a pasar tiempo juntos… De una forma u otra todo sucedió y bueno, nos estuvimos viendo a escondidas durante los últimos meses- Le confesó la rubia a sus amigas que la miraban atentamente.

-Luna… ¿A qué te refieres con que no creíste que él tuviera esas intenciones? ¿Salvarte? ¿Por qué no las tendría?- Pregunto Hermione confundida.

-Por qué él no es de esos- Dijo simplemente Luna

-Bueno ¿Y quién es "EL"?- Preguntó ansiosamente Ginny acercándose a su amiga.

-Theodore Nott.