Ya en las Tres Escobas los Slytherin se sentaron alrededor de una mesa con vasos llenos de Whiskey de Fuego para compensar el frío. Draco seguía enfurruñado como un crío a quien le quitaron su juguete.
-Draco, ¿No crees que estás exagerando ya con esas peleas de niños?- Preguntó Blaise tomando un sorbo de su vaso.
-¿Y tú no crees que deberías dejar de decir tonterías?- Contestó ásperamente Draco. Pero la verdad era que en los últimos días había estado de un humor de perros y no sabía por qué. Bueno si sabía, pero no quería pensar en ello.
Desde el suceso en la biblioteca hacía dos días cuando encontró a Granger llorando junto a un libro tuvo el inoportuno impulso de buscarla en cada recreo, pero nunca la encontraba por los pasillos, sólo tenían en común las clases de Pociones los viernes y Cuidado de Criaturas Mágicas los martes, pero como siguiera aquella tormenta seguro esta última se suspendería, por lo que tendría que esperar al siguiente viernes…
Sin embargo si la vio en la cena aquella noche y las tres veces durante las comidas al día siguiente pero notaba que sus compañeros no dejaban de estar atento a él y la insistencia de Blaise le estaba poniendo de los nervios, si sus amigos lo veían fijándose en la Gryffindor más de lo debido podrían comenzar a malinterpretarlo. Aunque ni siquiera yo sé cómo interpretarlo. Maldita Granger.
Theo le dio una mirada de advertencia a Blaise mientras negaba imperceptiblemente con la cabeza, definitivamente algo pasaba por la mente del Malfoy pero ya él les contaría que era en su momento, no serviría de nada presionarlo. Si se portaba como un niñito de tercero por algo debía ser, desde que terminó la batalla y todos volvieron a Hogwarts estaba muy cambiado. Al principio no se metía con nadie y todos siguieron su ejemplo, ahora se enzarzaba con quien encontrara a su paso y si era alguno de los "héroes" de la guerra mejor. Quien lo entiende.
Cuando terminaron sus bebidas los tres se dirigieron nuevamente al castillo, pensaban pasar por Zonko a comprar provisiones de bromas y tonterías, pero ya comenzaba a oscurecer y todos los negocios estaban cerrados por la tormenta así que no tuvieron más remedio que seguir con su camino.
-¿QUÉ?- Gritaron ambas Gryffindors con los ojos abiertos como platos al oír a Luna. A Hermione se le cayó la taza de té sobre la manta de Ginny pero esta no pareció notarlo.
Luna permaneció impasible ante la atónita mirada de sus amigas, ya sabía que se lo tomarían de ese modo, lo que la preocupaba era lo que venía a continuación.
-Luna… ¿Qué?- Volvió a repetir Ginny como si no supiera otra palabra.
-Espera un segundo- Dijo Hermione haciendo señas con las manos para que se tranquilizaran. -¿Qué?- Volvió a preguntar igual que la pelirroja.
-¿Seguirán repitiendo eso por mucho tiempo? Sé que los Stuckers de las Amazonas hace que las personas pierdan la capacidad de hablar, seguramente hay algunos por aquí…- Comentó Luna mirando el aire buscando Merlín sabía que cosa.
El comentario sobre una criatura probablemente inexistente hizo que Hermione y Ginny recobraran su capacidad de raciocinio.
-Luna. ¿Desde cuándo…? ¿Cómo…? ¿Por qué…?- Hermione nos sabía por qué pregunta comenzar.
-Olvida todo eso- Dijo Ginny desechando las preguntas de la castaña con un ademán. –Acá lo importante es que según los últimos rumores, Theodore Nott andaba con Parkinson. Dime que no te convertiste en la tercera en discordia Luna- rogó la pelirroja.
-¡No! Claro que no Ginny- Contestó Luna un poco ofendida por su comentario.
-¡Así que entonces hiciste que terminaran! Eres una rompe parejas empedernida Lovegood y tan calladito que te lo tenías. Siempre lo supe, las calladas son las peores- Sentenció Ginny al mejor modo Corazón de Bruja.
-Paren de decir estupideces- Pidió Hermione. –¿Luna, te das cuenta de lo que acabas de decir?- Pregunto la Gryffindor todavía sin poder creerlo.
-¿Y tú eres la estudiante más inteligente de nuestra generación?- Rezongó Ginny mirando a Hermione quien frunció los labios en muestra de disgusto. –Pues yo por mi parte te felicito Luna, Theodore está buenísimo, no tanto así como Harry pero el chico malo tiene su lado sexy- Dijo la pequeña de los Weasley mientras le guiñaba el ojo a la Ravenclaw, quien agradeció el gesto y el comentario con una sonrisa.
-¡Están locas!- Sentenció Hermione ya cansada de los comentarios increíbles, aunque a decir verdad cierto rubio se le pasó por la cabeza... Pero desechó ese pensamiento y siguió exasperándose –¡Están hablando de un ex-mortífago, seguidor de Voldemort!- La castaña se puso de pie y comenzó a dar vueltas por la habitación ante la dolida mirada de Luna.
-Supuse que reaccionarías así Hermione- Se lamentó. –Yo también tuve mis dudas al principio… Pero me ha demostrado de todas las maneras posibles que no tiene malas intenciones- Intentó explicar Luna a su amiga.
-Te pudo haber engañado…- Comentó Hermione.
-No soy estúpida- Contestó la Ravenclaw.
-Aclaro que yo no me hice encima- Añadió Ginny haciendo que las dos chicas giraran la vista hacia ella viendo como la pelirroja se quitaba la manta mojada por el té de Hermione de encima, lo que provocó las carcajadas de ambas y que el ambiente se distendiera.
Hermione respiró profundamente y se dio cuenta que estaba teniendo un comportamiento más propio de Ron que de ella misma.
-Lo siento si te ofendí Luna…- Dijo la castaña abrazando a su amiga. –Es que me preocupo por ti… Espera un momento- Murmuro frunciendo el entrecejo. –¿Quién más lo sabe? Además de nosotras.-
-Pues Theo se lo contó a Blaise y ahora yo a ustedes- Contestó Luna un poco dudosa.
-Por eso Zabini fue amable conmigo en Pociones ¿Verdad? Por eso hoy Theo estuvo a punto de decir algo pero se contuvo… Malfoy no sabe nada- Conjeturó Hermione y Luna le confirmó sus dichos.
-Oye, ¿Qué es eso de que Zabini estuvo amable contigo?- Preguntó Ginny cruzando los brazos.
-Bueno, amable no es la palabra, digamos que no estuvo agresivo como una pitón venenosa al mejor estilo rubio egocéntrico- Contestó Hermione. -¿Por qué lo preguntas?-.
-Porque Zabini es otro de los que están guapísimos y viendo la situación actual parece que los Slytherin tienen un magnetismo especial y van ganando el marcador pero tú tienes novio, que por cierto es mi hermano- Ginny se encogió de hombros.
-No voy a responder a semejante cosa- Dijo simplemente Hermione negando con la cabeza. Zabini no es el que me preocupa, sino la pitón venenosa pensó la Gryffindor recordando el "Lo siento" de Malfoy. Pero dados los acontecimientos de esa tarde seguramente se lo había imaginado todo. Malfoy simplemente está vacío.
-No podía esperar más de la flamante y perfecta Premio Anual- Respondió Ginny con una sonrisa. –Ahora mejor vayamos yendo a los dormitorios que se nos hace tarde- Aviso a sus amigas señalándoles el reloj blanco y negro que había en la pared.
-Gracias a las dos- Dijo de repente Luna. –Y les voy a pedir que no le digan nada de esto a Harry ni a Ron, ellos no lo entenderían y lo que menos necesitamos es la tercera Batalla de Hogwarts-.
-¿Pero Zabini si lo entendió?- Preguntó Hermione con la ceja alzada y ya de pie preparándose para irse.
-Costó al principio, pero entre serpientes se entienden supongo- Contestó Luna encogiéndose de hombros como si eso fuera lo menos importantes del asunto y juntas salieron de la Sala Multipropósito dando el tema por zanjado, encaminándose cada una hacia su Sala Común.
Al entrar por el retrato de la Dama Gorda, Hermione y Ginny notaron algo extraño en el ambiente, sólo quedaban algunos estudiantes del último curso sentados frente a la chimenea y las mesas, entre ellos Harry, Ron y Neville que jugaban al Snap explosivo. Cuando llegaron junto a ellos se dieron cuenta que Ron tenía las orejas coloradas y Harry estaba más serio que de costumbre, sin contar que Neville evitaba a toda costa el contacto visual. Ambas Gryffindors se miraron entre sí con desconcierto y fue Ginny la que rompió el silencio.
-¿Qué ha pasado por este lugar? Parece que vieron al mismísimo fantasma de Cantatuille- Preguntó extrañada la pelirroja tomando asiento encima de Harry quien la abrazó por la cintura y escondió el rostro en su cabello.
-Canterville- La corrigió Hermione en voz baja al tomar asiento a su lado.
-Nada, es sólo que ya estamos cansados que Neville nos gane, vamos por la quinta partida más o menos- Murmuró Ron desde el otro costado de Harry y Ginny. Esta y Hermione intercambiaron una rápida mirada suspicaz confirmando que ninguna de las dos se había creído semejante mentira.
-¿A si? Es raro, yo por otro lado no consigo ganarle a Harry cada vez que jugamos- Comentó inocentemente Ginny.
-Se está haciendo tarde, mejor vayamos a dormir- Propuso Harry quien le palmeó la espalda a su novia para poder levantarse, se despidió con un beso y seguido de Ron y Neville subió las escaleras hacia la habitación de los chicos.
-Algo traman- Sentenció Ginny unos minutos después.
-La pregunta es qué- Contestó Hermione.
-O por qué no nos han dicho la verdad, mi hermano tiene una alarma que suena cada vez que intenta decir una mentira… Por cierto, ¿Qué pasa entre ustedes?- Preguntó la pelirroja cambiando súbitamente de tema. –No se saludaron y apenas se acercó a despedirse con un beso en la mejilla…. ¿Siguen peleados por el asunto de los puntos?-
-No… Bueno si… bah no.- Hermione no sabía cómo responder con sinceridad. –La verdad es que no sé que hacer- Se dejó caer en un sillón con las manos en la cabeza. Ginny la observó preocupada y se acuclilló a su lado.
-Comienza por el principio- Dijo simplemente su amiga y fue el momento en que Hermione aprovechó para descargarse. Le explicó que ya no se sentía igual, que Ron la trataba más como una amiga que como una verdadera novia, que no estaban peleados en realidad sólo que ya no sabían como comportarse el uno con el otro. Le explicó la conversación con Zabini en Pociones, el encuentro con Malfoy, sus dichos en el Gran Salón y sus disculpas en la biblioteca más tarde, le contó como la afectó aquellos comentarios y como al darse cuenta de ello decidió que no valían la pena, pero que la indiferencia de Ron la hacían dudar cada vez más. Y finalmente le confesó el secreto temor de ya no sentir amor por él, sólo se habían peleado hacia unos días pero sus inseguridades venían desde antes. Cuando terminó tomó un respiro y miro con miedo a su amiga.
Ginny había escuchado todo atentamente sin interrumpir, sonrió en la parte de Zabini pensando en Luna y Theodore, frunció el entrecejo cuando le habló de Malfoy y terminó preocupada con respecto a su hermano.
-Mira, él es mi hermano por sobre todas las cosas- Comenzó a decir.
-Sí, si lo sé, por eso no te lo había contado antes…-
-Déjame terminar, lo que iba a decir es que él es mi hermano y siempre lo será. Tanto él como tú se merecen lo mejor, si crees que ya no debes continuar adelante con tu relación, no lo hagas.- Le dijo Ginny mirando el suelo, seguidamente le dio un abrazo y se retiró a su habitación dejando a una indecisa Hermione sola.
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A la mañana siguiente cuando la prefecta bajó a desayunar se encontró con Ron esperándola apoyado en una pared a la salida de la Sala Común, por su expresión seria sintió ganas de salir corriendo, era lunes recién y no tenía ganas de soportar otra situación incómoda más, sentía que la cabeza le iba a explotar en mil pedazos luego de los últimos cinco días.
-Buenos días- La saludó el pelirrojo sin cambiar el semblante.
-Buenos días…- Contestó Hermione comenzando a asustarse de verdad, sospechaba que lo que fuera que Ron le iba a decir tenía que ver con lo sucedido la noche anterior y la tensión entre sus amigos y compañeros.
-Demos unas vueltas antes de ir a desayunar- Propuso el pelirrojo evidentemente nervioso separándose de la pared y señalándole el corredor.
Hermione abrió la boca pero inmediatamente la cerró. Esto es peor de lo que pienso.
Caminaron unos minutos hasta llegar al final del pasillo y doblaron a la derecha tomando otro corredor aún más solitario a aquellas tempranas horas, estuvieron un largo silencio hasta que la castaña no pudo soportarlo más.
-Suéltalo ya Ronald, que me pondré vieja a este paso- Intentó bromear una más que nerviosa Hermione asomando una pequeña sonrisa para aliviar la tensión.
Ron se detuvo y la miró a los ojos con… ¿Culpabilidad? Volvía a tener las orejas coloradas y no podía sostenerle la vista más que unos segundos.
-Yo… No sé como decirlo…- Comenzó tartamudeando. –Lo que pasó ayer fue el resultado de un error… Un muy estúpido estúpido y re contra estúpido error- Dijo finalmente.
-No sé de que me hablas- Contestó Hermione alejándose un paso, tal vez por el instinto de supervivencia.
-Lavender- Fue lo único que pudo decir Ron mirando fijamente sus zapatos.
Hermione sintió que un camión atropellaba a su corazón, ponía reversa y volvía a pasar por encima de él una y otra vez hasta volverlo cenizas, cenizas que se volaron con el viento porque el vacío en medio del pecho le quitó el aire, fue como un golpe seco y directo.
-¿Qué fue lo que pasó?- Murmuró sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas.
-Nada- Se apresuró a decir Ron. –Sólo que anoche hizo una escena de celos en frente de todos… Fue mi culpa, lo siento, soy más que un idiota, soy la peor persona del mundo…- Le temblaba tanto la voz que casi no podía hablar, pero decidió decir todo de una vez –La noche en que discutimos por Malfoy y Zabini y la pelea afuera del Gran Salón, te esperé para hablar en la Torre Gryffindor pero sólo me gritaste que te dejara en paz y te fuiste como si nada… Aquella noche no era dueño de mí mismo, estaba enojado, contigo, con el hurón 1 y el hurón 2, conmigo mismo por haberte tratado así… Salí a dar unas vueltas por el castillo para tranquilizarme y fue cuando me encontré a Lavender…- En este punto del relato Ron fue incapaz de continuar y las lágrimas le resbalaron por las mejillas.
-Continua- Le ordenó Hermione quien estaba a un metro y medio de él, llorando silenciosamente pero con la cabeza en alto y el corazón por el piso.
-Yo… yo… No supe lo que hacía hasta que fue demasiado tarde, comenzamos a hablar, ella me escuchaba mientras despotricaba contra el mundo entero y yo… ella… Nos besamos y luego no pudimos detenernos- Dijo finalmente.
No fue el dolor físico lo que sintió peor, sino el sentimiento de desesperación con que Hermione le dio aquella bofetada dándole vuelta la cara, apenas la escuchó acercarse pues no se atrevía a mirarla, sintió el ardor en la mejilla izquierda del rostro de inmediato pero se dio cuenta que eso no sería suficiente para calmar las culpas, deseaba que ella le gritase, le pegase aún más e incluso que sacara la varita y le echara un imperdonable, se merecía todo aquello y mucho más.
Hermione sabía que se merecía más que una cachetada, pero tenía un nudo en la garganta tan grande que no podía pronunciar palabra, luego de darle una bofetada se giró media vuelta y caminó lejos de Ron sin mirar ni una sola vez atrás.
