Era una noche tormentosa, el viento soplaba con violencia mientras las ráfagas de nieve castigaban los árboles y plantas esparcidos en un espacioso jardín y golpeaban con vehemencia las ventanas de una mansión victoriana ubicada al final de un sinuoso camino rodeado de pequeñas piedras.
En una de las ventanas de la planta baja se perfilaba una silueta oscura de un hombre que escrutaba aquel temporal preguntándose si tendrían que posponer sus planes o si por el contrario, aquella tempestad ayudaría a hacer todo aún más dramático y facilitaría los siguientes pasos.
-Aún no tenemos noticias del Ministerio- Dijo la voz de un individuo que acababa de aparecerse en el umbral de la puerta. Ambos estaban en una habitación oscura, con paredes repletas de libros antiguos, varios sillones color vino y un gran y antiguo escritorio de roble, todo aquello con una gruesa capa de polvo, como si la habitación y toda aquella mansión hubiesen estado abandonados por un tiempo aunque conservaban su viejo esplendor. La silueta del primer hombre se alejó de la ventana y se acercó a una gran chimenea de ladrillos manchados de hollín que despedía lenguas de fuego para caldear el ambiente.
-No me sorprende Scabior- Contestó manteniendo la vista en el fuego, el cual iluminaba sus llamativos ojos azules haciendo que se vieran tenebrosos a la luz de la lumbre junto a una cicatriz alargada en la mejilla izquierda. –Están desconcertados… No saben que es lo que está ocurriendo, no se imaginan quienes están detrás de los acontecimientos… Y por supuesto, seguirán en la ignorancia por el momento- Exclamó dándose la vuelta para observar al recién llegado llamado Nicholas Scabior. –En cuanto a nuestro objetivo… ¿Sigue en Hogwarts?- Preguntó entornando los ojos.
-Así es, por lo que sabemos todavía no mostró ningún tipo de reacción- Contestó seguro Scabior, tenía todo controlado, el flujo de información no se había detenido en toda la noche, el primer ataque había sido un éxito, aunque sin muertes había cumplido con su objetivo principal: Mandar un mensaje. Aquí estamos entre ustedes, no hemos desaparecido, podemos hacer lo que queramos y no olvidamos.
-Es un chico listo, tengo que reconocerlo… Lo eduqué bien. No se arriesgará a menos que cuente con la información necesaria, seguramente sospecha, es sólo cuestión de tiempo para que se de cuenta de lo que ocurre, entonces me pagará su traición con sangre- Finalizó aquel hombre con una sonrisa torcida.
-¿Y en cuanto a los demás? Malfoy, Zabini, Goyle, Parkinson… Están todos juntos. ¿Qué haremos con ellos llegado el momento?- Preguntó con un deje de consternación Scabior, la idea de matarlos a todos le aborrecía pues sería una gran pérdida de sangre y a decir verdad aquellos nombres contaban con talentos que podrían ser usados para diversas causas.
-Veremos de que lado están, aunque no tengo muchas esperanzas… Sobre todo Malfoy, si resulta ser un inútil lamebotas y cobarde como su padre, no nos servirá de mucho- Soltó con desprecio el hombre de la cicatriz. –Por ahora atengámonos al plan, la primera fase está completa. Llegó la hora de confirmarle las sospechas al muchacho y hacer de una vez por todas que salga de esa ratonera en la que se escondió- Finalizó con rabia. Dicho eso se dirigió hacia la salida y al pasar al lado de Scabior se detuvo un momento y se giró hacia él. –Una cosa más Nicholas… Cuando llegue el momento, quiero encargarme yo mismo de la chica- Y salió de la habitación dejando sólo a Scabior quien se dirigió hacia la ventana y miró al exterior justo para ver como una figura oscura cruzaba el jardín y desaparecía en mitad de aquella tormentosa noche.
No le importó la velada advertencia, él no estaba interesado en aquella muchacha rubia pues tenía un asunto pendiente con otra en particular y era esa su motivación secreta para entrar en acción nuevamente. Hermione Granger y su peculiar aroma se habían convertido en una secreta obsesión que lo mantenía en vilo desde la primera vez que la vio en aquel bosque. Todas las noches soñaba con volverla a atrapar y finalmente saciar sus ansias y esta vez no podría escapar. Sonrío ante tal pensamiento mientras se daba vuelta dispuesto a dejar aquella mansión, sólo unos días más, sólo unas semanas como mucho y por fin vería su particular objetivo cumplido.
Mientras tanto en Hogwarts se desarrollaba una escena que para muchos, sólo podría ser el producto de una desarrollada imaginación.
La prefecta de Gryffindor tenía ganas de entregarse a un sentimiento de pertenencia que la embargaba completamente, quería seguir hasta el final sin importar nada, mantener esas sensaciones el mayor tiempo posible. Sus labios danzaban perfectamente juntos, sus lenguas se encontraban y acariciaban explorándose la una a la otra, las manos de Malfoy la estrechaban contra sí haciendo que sus terminaciones nerviosas se volvieran locas, sintió las manos del Slytherin recorrer su espalda, acariciar su cintura y seguir más abajo, cuando llegaron a sus muslos sintió como la alzaba y daba unos cuantos pasos hasta dejarla encima de un pupitre mientras se colocaba entre sus piernas. Hermione estaba cada vez más nerviosa y ansiosa al mismo tiempo, pero no apartaba su boca de la de Malfoy mientras recorría los hombros y la ancha espalda del rubio, notaba sus músculos y sólo quería seguir recorriéndolos, pero cuando sintió la entrepierna de este encendida rozando la suya propia se quedó paralizada.
-Para para para- Dijo Hermione empujando a Malfoy unos pasos y echando la cabeza hacia atrás para poder tomar aire y un poco de consciencia ya que estaba… -No… Podemos… Seguir… Haciendo… Esto- Expresó finalmente agitada llevándose una mano al pecho en un intento de regularizar las palpitaciones que se le habían salido de control.
-Lo sé- Fue todo lo que dijo el rubio con la respiración también agitada y regresó hacia la ventana dándole la espalda a la Gryffindor, apoyó ambas manos en el alféizar y agachó la cabeza de modo que Hermione pudo observar su nuca y de pronto sintió un repentino deseo de abrazarlo, sin embargo se quedó en el lugar donde estaba con la mente en blanco sin saber qué hacer, tenía miedo, vergüenza, no sabía muy bien cómo actuar en esa situación.
El silencio reinó los siguientes minutos, presenciando la confusión, el anhelo, la incomodidad, el deseo, la angustia y la inseguridad de los que ambos estudiantes eran prisioneros. Ninguno sabía muy bien cómo seguir desde aquel punto en el que habían expuesto lo que querían y acordado que no podían conseguirlo.
-Necesitamos tiempo- Dijo Malfoy después de un rato, levantando la cabeza y mirando por la ventana, sintió la brisa nocturna que le golpeaba la cara, la noche era cada vez más oscura. "La oscuridad antes del amanecer" pensó distraído.
-Tienes razón- Fue todo lo que contestó Hermione, ni siquiera habían empezado y ya le estaba terminando… Sacudió la cabeza para dejar de pensar tonterías. Ignoró la punzada en su pecho y decidió que de ahora en más sólo se concentraría en las cosas más urgente, había alguien allí afuera atacando inocentes, emulando a Voldemort!.
Al escuchar el tono de voz de la castaña Draco se dio vuelta y la miró entrecerrando los ojos. –Me refiero a que necesito tiempo para resolver lo de Hogsmeade- Aclaró. –Después de todo, te llamé para hablar de eso- Y cruzó los brazos enarcando una ceja.
-Lo sé- Contestó la Gryffindor desviando hacia un costado la vista ruborizándose… Él no se refería a alejarnos… ¡Aunque eso sería lo más sensato Hermione! –Vas a decirme cuáles son tus planes supongo, me hiciste venir a las dos de la mañana arriesgándonos a que alguien nos encuentre así que mínimamente espero una respuesta-
Draco la miró por unos largos segundos, midiéndola, meditando que le podría decir y que no, hasta qué punto revelar sus sospechas. –Bien, primero que nada entiende lo siguiente. Esto es más grave de lo que parece… Los incendios en Hogsmeade son sólo el comienzo, una tormenta se acerca. Con esta bella imagen formada en tu cabeza, quiero que pienses en lo siguiente…- Dio algunos pasos en la habitación mirando el suelo, con las manos detrás de la espalda. A Hermione le pareció que se estaba metiendo demasiado en el papel de profesor, pero decidió no hacer ningún comentario, después de todo estaba comenzando a hablar…
-Lo que tienes que hacer es ponerte en el lugar de enfrente- Explicó el rubio deteniéndose y mirándola directamente. -¿Qué sentirías si un día lo perdieras todo? Tu honor, tu dinero, tu familia, tu dignidad… Todo, absolutamente todo. Tanto que la muerte parece el siguiente paso lógico-
Malfoy reanudó sus paseos por el salón mientras los engranajes de su cerebro funcionaban al 100%, mientras le explicaba sus sospechas a la castaña encajaba las piezas del rompecabezas en su mente, preguntando, analizando cuál sería el próximo movimiento de sus enemigos.
-Un día eres rico, el hombre más respetado de tu mundo… De tu submundo mejor dicho, de esa pequeña esfera en la que te mueves, una elite exclusiva únicamente para los mejores, te hiciste un lugar entre ellos, lo tienes todo, lo manejas casi todo… Pero de un momento a otro te das cuenta que ese pequeño mundo se ha esfumado, que perdiste, que todo el esfuerzo, los planes han fallado y ya no te queda más nada… Que el único que podría salvarte y a quien le has servido ciegamente desaparece, que tu propia familia se vuelve contra ti… ¿Qué sentirías? ¿Qué es lo que querrías más? ¿Qué buscan?- Esta última pregunta se la hizo más a sí mismo que a la chica.
Pasaron unos minutos más en silencio, Malfoy siguió maquinando en su mente hasta que oyó la respuesta.
-Venganza- La palabra salió de los labios de Hermione antes incluso que pudiera pensar en ella, por unos instantes se vio a sí misma en la piel de lo que Malfoy describía… Aquello que se preguntó el primer día de clases… ¿Qué hubiese pasado si Voldemort ganaba la guerra? Si Harry, Ron, todos los Weasley terminaban muertos y por alguna razón ella lograba sobrevivir, pero ya sin nada, sin familia, sin amigos, sin un lugar al que ir… ¿Qué otra cosa desearía además de la muerte? Venganza. Simple, pura y fría venganza. De repente se imaginó a un matrimonio distinguido en una gran mansión oscura con hectáreas enteras de jardines y todas las comodidades posibles, el mundo en una mano… Y luego todo desaparecía…
-Exactamente Granger, está o están volviendo para terminar lo que empezaron, una vez más- Confirmó el rubio con aire sombrío, lanzó un largo suspiro resignado llevando los brazos a la cabeza para masajearse las cienes, ya estaba harto, cansado de todo aquello, ¿Es que nunca se iba a terminar? ¿Cuándo iba a tener una vida tranquila? La respuesta era más que obvia. Nunca.
-¿Quién?- Preguntó la Gryffindor seriamente, ya era hora de terminar antes que empezaran, si podía averiguar quiénes eran los que estaban provocando aquello, los detendrían, fuera como fuera.
Malfoy dudó unos segundos pero finalmente contestó. –No lo sé… No todavía, no hasta que estemos seguros-
Hermione se dio cuenta que utilizaba el plural cuando hablaba… Ellos lo saben, o al menos lo sospechan, Nott, Zabini, tal vez incluso Goyle, algo sospechan y no quieren decirlo.
-¿Y cómo piensan asegurarse entonces?- Preguntó la Gryffindor algo irritada, no estaba acostumbrada a que la dejen de lado en ciertas situaciones.
-Creeme, tengo mis métodos- Contestó el Slytherin cruzando los brazos y apoyándose de espaldas contra la pared al lado de la ventana.
Al escuchar esa respuesta Hermione rodó los ojos y por unos minutos analizó la situación: Evidentemente estaban en peligro, de nuevo. Algo se estaba poniendo en marcha otra vez por venganza, alguien que lo perdió todo está reuniendo seguidores para un fin… Quién, qué, cuándo… Todavía le faltaban muchos datos para llenar el rompecabezas.
-Se hace tarde, mejor vete a dormir ya- La voz de Malfoy interrumpió sus pensamientos, levantó la mirada y enarcó la ceja.
-Lo único que me falta, primero me sacas de la cama y ahora me mandas de nuevo a ella sin haberme dicho prácticamente nada nuevo- Contestó Hermione entrecerrando los ojos, no iba a permitir que ese engreído le manejara a su antojo
-Si lo que quieres es que sea yo quien te lleve, sólo tienes que pedirlo- Dijo el rubio sonriendo de lado y dando un paso hacia ella.
-No, no es eso lo que quiero, tranquilamente soy capaz de ir sola- Contestó la castaña bajándose rápidamente del pupitre y yendo apresurada hacia la salida, mientras abría la puerta pudo escuchar una suave risa proveniente de Malfoy, antes de salir giró la cabeza y echándole un vistazo al rubio dijo –Por cierto, te perdono- y abandonó el aula dejando a un muy conmocionado Slytherin.
Pasaron las vacaciones de Navidad y el clima fue amainando al igual que el humor de los estudiantes, la nieve se asentó en los jardines del colegio y el lago congelado servía de paisaje a aquellos que salían para dar una fría caminata por el linde del bosque. En el castillo Hermione no había compartido la nueva información con sus amigos, primero porque no sabía mucho y segundo porque no tenía idea de cómo explicar la manera en que la obtuvo. Malfoy me envió una lechuza a la madrugada así que decidí seguirlo y fui a reunirme con él por unas horas, luego de besarnos decidió cuasi explicar que alguien está buscando venganza y por eso se dedica a aterrorizar al pueblo. Si, exactamente eso, y unos segundos después estarías derechito en camino a San Mungo en un viaje de ida sin vuelta Hermione, pensó la castaña mientras recorría el camino hacia su Sala Común, al doblar la esquina de un corredor se encontró con una apresurada rubia de grandes ojos azules que más que caminar trotaba hacia ella.
-Luna… ¿Estás bien? ¿Qué haces aquí?- Preguntó preocupada Hermione cuando la rubia casi choca con ella.
-¿Eh? Si si, sólo tengo que ir a un lado…- Murmuró la Ravenclaw con aire ausente y siguió su camino, Hermione se dio cuenta que llevaba un papel en la mano y se preguntó que le ocurriría, mientras la observaba irse apresurada pensó en seguirla pero desechó el pensamiento pues si necesitaba ayuda, seguramente se lo hubiese pedido ya, miró su reloj y vio que eran pasada las diez, tendría que acostarse pronto si mañana quería llegar temprano a clases. Yendo a su habitación se sintió cansada, definitivamente necesitaba unas vacaciones en serio.
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La mañana siguiente transcurrió sin altercados, volver a clases le resultó a Hermione algo difícil pues tantas cosas le rondaban en la cabeza que volver a la "normalidad" le parecía raro, trató de prestar atención pero su cabeza iba constantemente hacia las mazmorras del castillo donde se encontraba la Sala Común de Slytherin… Por un momento recordó aquella ocasión en la que estuvo allí, obviando la horrible causa sonrió ante la agradable consecuencia… Había sido un beso tan inesperado, tan intenso… No quería admitirlo, pero muy en el fondo sabía que extrañaba eso, quería volver a ver a Malfoy a solas, tenerlo cerca… Se removió en la silla cuando se dio cuenta que estaba ansiosa por él.
-Señorita Granger- La voz de la profesora Vector hizo volver a la castaña al presente, era la última clase de aquel día.
-Esto… ¿Si profesora?- Contestó Hermione pestañeando varias veces tratando de retomar el hilo de la clase.
-Que vaya al despacho de la directora McGonagall, que la están esperando- Dijo la pequeña profesora luego de leer el pergamino que un alumno de los cursos menores le había llevado.
-Ah.. Claro, ya voy- Recogió su cosas y salió de la clase de Aritmancia con el seño fruncido. ¿Había ocurrido algo más? ¿Por qué la mandaría a llamar la directora?
-Corazón de nuez- Pronunció la contraseña a la gárgola y subió por las escaleras, al llegar al despacho descubrió que Harry, Ron, Ginny y Neville ya estaban allí, con las mismas caras de duda que supuso debía tener ella.
-Siéntese por favor señorita Granger, la estábamos esperando- Dijo la directora mirando a la prefecta sobre sus lentes, tenía en el rostro una clara señal de abatimiento, como si tuviera una gran carga sobre los hombros que comenzara a costarle. –Hoy ha sucedido algo grave, y al parecer ustedes son los únicos que pueden echar algo de luz al asunto-
Los cinco alumnos permanecieron callados mientras miraban a la directora.
-Una alumna ha desaparecido durante la noche y nadie parece saber acerca de ella, esperaba que siendo ustedes sus amigos más cercanos… O siendo más clara, sus únicos amigos, pudieran saber algo que el cuerpo docente haya pasado por alto-
-Profesora… ¿A qué se refiere? ¿Quién desapareció?- Preguntó apresurado Harry mientras sus amigos se miraban entre sí con preocupación.
-La señorita Luna Lovegood- Respondió la profesora McGonagall con un claro dejo de dolor en la voz. –Lo único que sabemos es que anoche se dirigió hacia las afueras del castillo en donde desapareció, eh mandado una lechuza a su padre pidiendo que se reuniera conmigo, pero aún no he recibido respuesta… Alerté a la Orden del Fénix quienes se apresuraron a ir a su domicilio, su padre mismo se ofreció señor Weasley, pero aún no he tenido noticias… Si ustedes saben algo, este es el momento de hablar- Finalizó.
Ginny y Hermione se miraron entre sí, ambas pensaron lo mismo Nott, él no estaba allí, seguramente ya sabría que Luna no estaba en el colegio, y había dos posibilidades… O se volvería loco buscándola o él mismo tuvo algo que ver con su desaparición… Pero él no sería capaz… ¿O si? Supuestamente estaban de novios, él la había defendido en la Batalla de Hogwarts, estuvieron juntos en secreto desde entonces… Malfoy, si Nott tiene algo que ver seguramente el rubio lo sabría… ¿Y si también estaba involucrado? Hogsmeade… ¿Tendría algo que ver la información que el Slytherin había compartido con ella hacía unas noches con la ausencia de Luna?
Los pensamientos de la castaña se agolpaban sin dejarle ninguna idea clara, recordó la noche anterior cuando la cruzó en los pasillos del colegio, la notó extraña, debería haberle dicho algo. Era su culpa que ahora no estuviera.
-No, no sabemos nada… Yo la vi en clase de Pociones ayer por la tarde, incluso me pidió ayuda y acordamos estudiar juntas, pero no se nada de ella desde entonces- La voz de Ginny devolvió a Hermione a la realidad.
-Está bien señorita Weasley… Sólo quería informarles de la situación y pedirles que estén alertas ante cualquier comunicación del exterior del colegio, si una alumna está desaparecida tomaremos todas las medidas adecuadas para encontrarla… Si mal no recuerdo, la última vez que ocurrió esto, ambos estudiantes de Gryffindor acabaron en la Cámara Secreta arriesgándose y rompiendo todas las reglas- La profesora entornó los ojos y miro alternativamente a Ginny y Harry, este último estaba con el semblante serio y la vista perdida, Hermione le dirigió una mirada de reojo y estaba segura que en la cabeza de su amigo se estaba cocinando algún plan en contra de todas las indicaciones que les acababan de dar.
Al salir del despacho los cinco Gryffindors se miraron entre sí.
-Bien, ¿Cuál es el plan?- Preguntó inmediatamente Ron mirando a Harry
-Es obvio ¿No? Salir a buscarla- Respondió el morocho mirando a sus amigos.
-No sabemos ni por dónde empezar- Señaló Ginny
-Ya oíste a McGonagall, su casa sería un buen lugar por donde comenzar- Aportó Ron dando su apoyo a la idea de Harry.
-Si claro, nos escapamos todos debajo de la capa de Harry y nos aparecemos en medio del monte sin que nadie lo note ¿Verdad?- Protestó Hermione. –Necesitamos más información antes de actuar, no podemos salir todos juntos del colegio como si nada, McGonagall estará alerta a cualquier cosa que hagamos, por no mencionar los posibles miembros de la Orden que estén patrullando el lugar-
-Técnicamente Hermione… Nosotros también somos miembros de la Orden, y Luna es nuestra amiga- Discutió Harry.
-Ya lo se Harry, sólo digo que tengamos cuidado- Respondió la castaña. La verdad era que quería salir corriendo a buscar a Malfoy y sacarle a fuerza de hechizos todo lo que sabía, no podía ser que todos los acontecimientos no tuvieran nada que ver entre sí.
-Cuenten conmigo.- Dijo Neville, era la primera vez que hablaba y los otros cuatro lo miraron a los ojos, habían olvidado que él estaba enamorado de ella desde hacía meses… Debía estar pasando por una verdadera tortura.
-Muy bien, ¿Cuándo nos ponemos en acción?- Preguntó Ron dirigiéndose a Harry.
-Esperen un momento- Interrumpió Ginny. –Hay algo que deben saber…- Miró de reojo a Neville y luego a Hermione. –Luna est-
-Estaba ayer a la noche en el pasillo de la Torre Gryffindor- La interrumpió Hermione consciente de la mirada sorpresiva de sus amigos. –La vi un poco alterada, le pregunté si ocurría algo pero no me dijo nada… Debí detenerla, supongo que iba en camino a la salida- Y agachó la cabeza rezando internamente que Ginny no revelara lo que pensaba revelar.
-¿Y por qué no se lo mencionaste a McGonagall?- Preguntó Harry frunciendo el ceño.
-Porque no creí que fuera de ayuda- Respondió simplemente Hermione y desvió la vista hacia un costado, su mirada fue a parar a la ventana del corredor que daba a los jardines, allí vio una figura en la lejanía que llamó su atención. –Debo irme, por favor se los pido, por favor no hagan nada… No al menos hasta que vuelva a hablar con ustedes… Puede que averigüe algo, pero necesito tiempo.- La castaña miro a sus amigos uno por uno y contempló la duda el desconcierto en sus miradas y además sospecha en la de Ginny. –Lo siento, prometo contarles todo esta noche, denme sólo tiempo.- Y finalizado esto salió corriendo hacia aquella figura que había divisado.
Cuando salió a los terrenos del colegio, se dirigió al lago donde vió a tres estudiantes discutiendo y a medida que se acercaba pudo escuchar parte de la discusión.
-Draco no me importa ENTIENDELO! IRE POR ELLA- Gritó enojado Nott.
-No seas IDIOTA, ES UNA TRAMPA ¿NO LO VES?- Le contestó ofuscado Malfoy.
-CALMENSE LOS DOS- Paró la discusión Zabini. –Tenemos compañía- Informó echándole un vistazo a Gryffindor que se acercaba. Ambos Slytherin giraron la cabeza siguiendo la mirada de Blaise.
Hermione llegó y sin perder el tiempo se dirigió a Nott –Dime qué sabes sobre Luna y lo que piensas hacer al respecto ahora mismo- Exigió mirándolo con los ojos entrecerrados.
Los tres estudiantes se quedaron estupefactos con la boca abierta
-Granger… Yo… Tu…-Nott balbuceaba sin saber bien que contestar.
-Si Nott, ya se lo de ustedes, Luna nos lo contó a Ginny y a mi y ahora mismo ese no es mi problema. El problema es que está desaparecida, la vi ayer a la noche alterada y hoy ya no fue a clase. Siendo tu el novio sospecho que sabes que le pasó o mínimamente tienes algún plan para encontrarla y en ese caso quiero saberlo ahora mismo.-
-Granger mantente al margen de esto, no es asunto tuyo- Escuchó una fría voz que provenía a sus espaldas, se dio media vuelta y fijó su vista en Malfoy.
-Yo diré lo que es o no asunto mio Malfoy, no eres quien para decirme que hacer- Contestó la castaña entre dientes frustrada y volvió su atención a Nott. –Habla a-h-o-r-a.- Escupió con apuro.
-Iré a buscarla- Dijo simplemente el morocho de ojos azules mirándola con aire de preocupación. Hermione notó la tristeza en su voz y sintió como se le encogía el corazón. –Prometo que la traeré de vuelta… Él no le hará daño, no se lo permitiré-
-¿Él? ¿Quién es él?- Preguntó Hermione frunciendo el entrecejo.
-Theo deja de decir estupideces de una vez, cierra la maldita boca. Ella no tiene por qué saber nada- Expresó Malfoy entre dientes, estaba perdiendo la paciencia, si Theo decía algo lograría que Hermione quisiera participar en su estúpida idea y lo único que conseguiría era que mataran a ambos.
Nott dirigió la vista de uno en otro, y finalmente miró a Zabini que había estado callado observando la situación, se produjo una mirada de entendimiento entre ambos y Malfoy sintió como se le hundía el estómago cuando se dio cuenta de la decisión que había tomado su amigo.
-Mi padre- Explicó Nott para Hermione, pero no quitaba la mirada sobre Draco, -Fue él quien incendió Hogsmeade… Y ahora tiene a Luna como venganza hacia mí, sabe lo que significa ella pues lo herí para defenderla… Y ahora la tiene secuestrada y sabrá Merlín lo que le estará haciendo- Su voz se quebró en esta última frase y Hermione vio como cerraba los ojos y levantaba la cabeza tomando aire. –Por eso es hora de enfrentarlo.-
La Gryffindor giró lentamente la cabeza hacia Malfoy y con una simple mirada de odio le transmitió todos sus pensamientos ¿Tu sabias esto? Y no pensabas contármelo… Eres un idiota, arrogante y egoísta a quien no le importa absolutamente nada ni nadie.
Draco la miró a su vez consciente de lo que ella estaría pensado… Tendría que trazar un plan y rápido.
El sol caía sobre los terrenos y la brisa nocturna comenzaba a correr.
–Es hora- Dijo Nott mirando a sus amigos, dio media vuelta y se dirigió hacia la estación de Hogsmeade.
-¿A dónde va?- Preguntó confusa Hermione por el cambio radical de la conversación.
-A buscar a Lovegood como dijo- Respondió Zabini y comenzó a avanzar detrás de Nott, dio unos pasos y se detuvo para hablar sin voltearse. –Yo iré con él, entiendo tu postura, pero ella podría estar en serio peligro y Theo la quiere… No podemos permitir que la pierda. Somos sus amigos, es nuestro deber y aunque sea una misión suicida pelearé con él.- Y dicho esto siguió su camino.
Hermione miró a Malfoy, pues quedaban los dos solos –¿A dónde están yendo? ¿Acaso conocen la ubicación de Luna? ¡Deberían hablar! Debemos ir todos, no pueden ir así como así solos- Protestó comenzando a desesperarse viendo cómo se alejaban ambos a cada paso.
-Tienes razón Granger, deberían quedarse a hablar y planear cómo coño sacar a Lunática de esa maldita Casa, pero son idiotas- Dijo Malfoy y comenzó a caminar apresuradamente tras sus amigos.
-Si tu vas, yo también voy- Se decidió Hermione y comenzó a seguirlo a paso ligero.
-¿Qué crees que estás haciendo Granger? No pedí tu ayuda, nadie lo hizo. Ni se te ocurra venir, te matarán.- Se exasperó Malfoy y comenzó a caminar más rápido dejando a la castaña detrás.
-Pues no necesito que tu la pidas, Luna es mi amiga y si saben dónde está y van a ayudarla, yo iré.-
-Te quedas y punto final.-
-¡No necesito tu permiso!-
-¿Estás loca? TE MATARAN-
-SOY MIEMBRO DE LA ORDEN, SE CUIDARME SOLA –
-Y YO SOY UN MORTÍFAGO, NO NECESITO TU MALDITA AYUDA, VETE-
Ambos iban discutiendo a medida que se acercaban a la estación gritándose el uno al otro, hasta que llegaron al momento en que Zabini y Nott desaparecían, Draco perdió los estribos y agarró a Hermione por los hombros, sacudiéndola desesperado.
-Ve de nuevo al castillo, no te lo diré más, Theo lo tiene todo controlado, Blaise y yo lo ayudaremos y no necesitamos estorbos-
-¡Sueltame!- Hermione se sacudió apartándose de él. –No necesito tu permiso, ¡Ni siquiera saben a lo que se enfrentan! Iré aunque no te guste.- lo retó.
-Eres una insufrible defensora de la humanidad- Contestó Malfoy negando con la cabeza.
-Es mi amiga… Draco… Necesito ayudarla- Murmuró Hermione intentando una táctica diferente.
Al Slytherin se le detuvo el corazón, escucharla dolida, con ese tono pidiendo comprensión y diciendo su nombre… Su nombre… Estuvo a punto de ceder, pero la idea de tenerla en medio de la batalla lo aterrorizaba, no quería perderla, no cuando aún ni siquiera la había tenido, era muy valiosa para eso… No podía arriesgarla.
-Yo me encargaré de que regrese sana y salva, te lo prometo…. Hermione- Y dicho esto se acercó a besarla, la tomo por los hombros con fuerza y se adueñó de sus labios, probó ese dulce sabor una vez más, rogando que no fuera la última y luego sin mirarla se giró para desaparecer, sintió algo extraño, como si su magia estuviera fallando y no fuera lo suficientemente fuerte para realizar una simple aparición. El mundo se disolvió en un mar de colores y sonidos, sintió el familiar gancho hundiéndose en su ombligo y luego de unos segundos cayó de bruces sobre el mojado pasto.
Era de noche y por todos lados se oían gritos de hechizos y corridas, Malfoy miró a un lado y lo que vio lo dejó sin aliento. Hermione se incorporaba alerta mirando hacia la mansión que se levantaba delante de ellos.
-¿QUÉ COÑO HACES AQUÍ? ¿ERES IDIOTA? ¿NO ENTIENDES UNA SIMPLE ORDEN?- Gritó exasperado y muerto de miedo ante la visión de la chica mientras se desarrollaba la batalla en aquella mansión, la antigua casa de Nott.
-¡No me grites! Y no sigo órdenes tuyas- Contestó Hermione y echó a correr hacia la mansión, el grito de una voz familiar de chica había llamado su atención.
-GRANGEEEEER- Malfoy comenzó a correr tras ella y la alcanzó justo cuando ingresaba por el umbral de la puerta, se tiró sobre ella con el fin de apartarla de un haz de luz verde que pasó volando hacia el exterior. –¡Por eso fue esa sensación extraña al desaparecer, fuiste tu agarrándote a mi!- La acusó el Slyherin entrecerrando los ojos y rodando a un lado. La tomó de la mano sin esperar respuesta y salió corriendo hacia otra habitación, los hechizos volaban por todos lados, no veía a Theo ni Blaise por ningún lado pero sus voces les llegaban de a ratos, el lugar estaba completamente oscuro, sólo iluminado por las maldiciones que cruzaban sobre sus cabezas. –Si salimos vivos de esto, juro que te arrepentirás de tu idiotez… PROTEGO!- Gritó Malfoy y el haz gris que se había dirigido hacia ellos se desvaneció.
-No me importa, ella está aquí, en algún lado. Puede estar muerta ya! DESMAIUS- Un haz de luz roja salió de la varita de Hermione y le dio en el pecho a una sombra que cayó al suelo inconsciente.
Draco la observó y vio que había comenzado a llorar, su corazón se rompió en mil pedazos y fue en ese momento de distracción cuando todo explotó. Ambos salieron volando hacía la pared golpeándose y cayendo al suelo junto a un montón de escombros y muebles hechos trizas.
Hermione cerró los ojos y sintió una punzada de dolor en su costado, pero apretó los labios y comenzó a toser en medio de todo el polvo que se juntó, de repente sintió que alguien tiraba de ella para sacarla de entre la pila de piedra y madera que había sobre su cuerpo, pensando en que sería Draco utilizó sus últimos esfuerzos para incorporarse y se dejó guiar por aquel brazo que la sujetaba, debido al Bombarda no podía ver ni oír muy bien pero se mantuvo consciente el suficiente tiempo para seguir a Malfoy a través de todo aquel desastre hasta que llegaron a una nueva habitación, completamente cerrada. Pensando en que ya estaba a salvo se derrumbó sobre el suelo y con la respiración agitada trato de aclarar su mente, aquel lugar era un laberinto, no sabía dónde estaban los demás y podría jurar que hoyó a Luna gritar.
-Vaya vaya Granger… Al fin te tengo para mi nuevamente-
Hermione sintió el peor escalofrío de su vida, temblando levantó la mirada del suelo hacía la persona que la había guiado a aquel lugar a quien evidentemente había confundido con Draco, un haz de luz que se filtraba de entre las tablas de madera que tapeaban la ventana le permitió contemplar aquel rostro en penumbras… Un rostro del que había escapado una vez en el pasado.
-Scabior- Dijo y un instante después se desmayó.
