Buenas a todos! como estan, he aqui otro cap de este hermoso harem, espero les guste y por favor dejen su review ;)

Aclaraciones:

antes que nada me disculpo por cualquier falta de ortografia.

Kuruko no Basket y sus personajes NO me pertenecen

Esto es yaoi! advertido estas.

A LEER!


El amanecer no se hizo esperar, el sol se levantaba para dar comienzo al nuevo día y para levantarse de las camas y comenzar las actividades. Eran vacaciones, así que los estudiosos podían relajar sus cerebros, saliendo o quedarse en casa.

No tenia los ánimos de salir, ni siquiera a la cancha que estaba a solo dos cuadras. Pero cuando sus deseos de jugar no le exigían que tomara el balón, su estomago le rogaba y pateaba por comida, y ahora se sentía así. No comió mucho el dia anterior, así que sus entrañas le estaban cobrando factura.

Con pesadez se dirigió a su refrigerador, al abrirlo contemplo perplejo que casi no había nada. ¿Que tanto se había descuidado? Total, ni corto ni perezoso, se armo una lista mental de los ingredientes que tendría que conseguir para el almuerzo, se cambio algo mas cómodo para salir. Sin olvidar aquellos zapatos deportivos que sierro moreno le regalo. Una sonrisa nostálgica se formo en su rostro al recordar aquello. Dejo la nube de pensamientos para salir por su objetivo: Abastecerse

POR OTRO LADO

Esto era el colmo, pensaba un peliceleste al mirar una cancha que estaba medio llena con ciertos chicos que reconoció perfectamente, que entre ellos no se encontraba cierto pelirrojo, sin duda debe ser el Apocalipsis.

— Yo~, Tetsu. — Saludo desganado Aomine, sosteniendo el balón en su cadera y ante brazo.

—¿Que hacen aquí? — Pregunto neutral Kuroko

—¿No es obvio, nanodayo? venimos a jugar— Dijo Midorima ajustando los lentes con su porte de autosuficiencia.

— ¿Y por que no están jugando?— Cuestiono de nuevo el chico fantasma, con su mirada fija, no le contestaron, miraron el suelo evitando cualquier contacto visual hasta que…

— ¡Buaaa no puedo aguantarlo mas Kurkochii!— Lloriqueo el rubio sosteniedose del hombro del pelicesleste. Este miro al ex-capitan esperando una respuesta mas concreta. Ojo: el chico fantasma ya sabe por que estaban ahí, al igual que él, por cierta persona. Pero aun así quiera ver que tanto podia molestarlos con aquello, a ver hasta donde podían llegar los limites, solo para su insana diversión.

— Shintarou dice la verdad, hemos venido a jugar, pero con alguien mas…—Explico claramente el heterocromatico mirándolo a los ojos.

— ¡Kurokochi debes ayudarnos!— Suplico viéndolo con lso ojos lloros. Lagrimas de cocodrilo, penso.

— Kurochin debe saber donde esta la casa de Kagachin—Dijo el gigante de Yosen comiendo sus pockys

— ¿Crees que podrías decirnos, Tetsuya? — Pidio, no mas bien suplico disimuladamente el emperador, jamas pensó verlo así. Kuroko suspiro derrotado.

—Chico, yo también al igual que ustedes estoy muy preocupado. ¿Cuanto ha pasado? ¿cuatro días? —Hizo la cuanta mental.— Creo que si, en fin, pensé que tal vez podría estar algo consternado al haberle caído la noticia de golpe.— Dio una mirada sombría a los presentes.— Así que pensé en darle su espacio y no molestarlo …— Suspiro pesado—…pero…

— "¿Pero?"— Le a completo el peliverde, el desinteresado de tsunderima.

— Pero dadas las circunstancias, ha pasado el tiempo debido y según yo: Kagami-Kun no soportaría ni un día sin jugar basket. Y esto ya es raro, algo debe de andar mal…— Dedujo rápidamente Kuroko dejando a los demás mudos.

— Tambien es de nuestra incumbencia intervenir— Demando el moreno

— Tal parece que si… esta bien— Se dirigió a la entrada dandole la espalda a los demás.— Vamos, hay que darnos prisa.— Comenzó a caminar siendo seguido pro sus ex-compañeros.

EN OTRA PARTE

A paso lento, directo su hogar, cargando tres bolsas plásticas, entre esos ingredientes tomo lo esencial para un desayuno continental y algo de botana, una bolsa extra grande de papitas. Recordó como cierto peli-morado le había compartido una vez alegando que eran de sus favoritas.

No tenia la menor de las prisas, ademas de que aprovecharía para respira aire fresco, solo faltaba una vuelta de esquina por un atajo, un callejón algo desértico que daba a su departamento, hasta que…

— ¡Au! ¡Oh! discul-pa…— Atónito se quedo al ver quien era con quien había chocado.

— Kagami kun— Los ojos inexpresivos celestes fue lo primero que vio. Se relajo un poco, pero eso no le duraría.

— Tan descuidado como siempre, Bakagami…— Esa voz… oh no. Eran las personas con las que menos quería hablar, y si quiera mirarlas directo. Solo se distrajo un momento para pensar y estaba rodeado por las imponentes de figuras de los prodigios.

— Taiga, tenemos que hablar— Hablo primero Akashi para dar comienzo con el interrogatorio.— ¿Donde has estado?. — El pelirrojo trago duro, la voz del emperador era seria y amenazadora, dandole a entender que no tendría escapatoria laguna.

— En casa. — Contesto de inmediato, sin mirarlos directo, solo se deseaba evadirlos con cualquier cosa.

— ¿Por que Kagami kun?— Era el turno del peliceleste de preguntar.— ¿Ocurre algo?— Su tono de preocupación era evidente. Los demás contemplaban expectantes, en espera de poder ver los ojos rojizos.

— No me sentía nada bien, es todo.— Fue directo, no podía decir mas, presentía que ellos no pararían hasta a bombardearlo con esas preguntas haber hasta donde eran capaces. — Pero ya me siento mejor.— Contesto con una sonrisa tranquila. Preocuparlos era lo que no quería

— Mentiroso…— La voz del moreno se hizo presente. No le dio tiempo de reaccionar pues en un abrir y cerrar de ojos este estaba de pie, muy cerca de kagami, para luego tomarlo fuerte del mentón para encararlo de una vez— Estas mintiendo.— Sentencio, mirándolo directo.

— ¡N-no lo estoy!— Alego tratando de forcejear, fue en vano.

— ¿Que no? ¡mirate!. Mirenlo— Lo volteo con brusquedad hacia los chicos.— Mirenlo, miren esas ojeras, es obvio que no esta bien…— Están estáticos por la actitud de su ex-compañero. Taiga seguía forcejeando, pero no le dejaba ni por un minuto. Hizo que tirara las bolsas plásticas al suelo en sus movimientos.

— ¡Aominechii suéltalo!— Llego el rubio hasta el para tratando de separarlos desesperado. Preocupado por que fuera a lastimar a Taiga.

— ¡Suficiente!.— La voz del emperador retumbo haciendo a todos voltear helados— Daiki suéltalo ya.—La orden fue cumplida de imediato— Tu y Ryota, alejense.—Sin mas estos dos, con la cola entre la patas se alejaron del pelirrojo.

Kagami tenia corazón a todo lo que daba, estaba asustado y mudo. Impaciente por saber que vendría a continuación.

—Taiga, por esta vez dejare pasar esto…— Sentencio algo enfadado por las actitudes de estos dos.— No tienes por que mentirnos.—

— Yo no estoy mintiendo…— Dijo con cabizbajo.

— ¿Entonces por que no nos miras, nanodayo?— Dijo por fin el peliverde uniendo se a la conversación.

— Yo…—Las palabras murieron en su garganta, ¿que explicación podía darles?

— Tengo contemplado que este comportamiento tuyo debe ser por … nuestra confección, ¿no?— Ahí estaba, lo que no quería responder, ahora estaba acorralado. — Lo he meditado, junto con los demás y he vendió a aclarar eso.—

La respiración del tigre se irregulo, y un nudo de formaba poco a poco en su garganta, esperado por las palabras del emperador.

— Hablo por todos que con respecto a nuestros sentimientos, es que son verdaderos. No estamos jugando contigo, en verdad nos gustas.— Dijo Midorima ajustandose los lentes decido.

— Te queremos Kagachin— Confeso el gigante, quien tenia las bolsas en mano y esta comiendo la bolsa de frituras.

— Quizás fuimos un poco apresurados, y la notica no la esperabas ¿o me equivoco?— Al no recibir respuesta, prosiguió.— No queremos que sigas preocupado por eso, entenderemos que quizás no nos aceptes.— Dijo finalmente con un dolor en el corazón el heterocromatico.

— Kagamichi no quiero que nuestra amistad se arruine por esto…— Se acerco para poner su mano en el hombro del nombrado— Por favor, disculpamos y olvidemos todo, ¿si?. — El rubio trato de dar su mejor sonrisa, pero esta era tan forzada, en verdad podía sentir el peso de las palabras.

Su corazón se estrujaba con cada palabra, el nudo tan tenso en su boca que no podía articular palabra alguna, quería gritar y decirles todo lo contrajo, todo lo que se estaba resguardando durante casi una semana. No quiere perderlos.

— No te incomodaremos mas Taiga, si así lo quieres.— Dijo lo ultimo con la esperanza de que dijese lo contrario. Esta vez, el tigre pudo mirar a los ojos bicolores, y dar un vistazo a los demás, todos… se preocupaban por el.

— Chicos yo…— Desde cuando le faltaba el aire, comenzó a hiperventilar, todo le daba vueltas, las piernas les estaban flaqueando, esto los alarmo a todo.

— ¡Kagami-kun!— Trato de sostenerlo y en eso llego Aomine a donde estaban para ayudar.

— ¿Que diablos te ocurre?— Pregunto alarmado, la vista se le estaba oscureciendo. No podía mas…

— … Perdoneme…— Fue lo ultimo que dijo en un sollozo antes de cerrar los ojos, tratando de ser lo mas audible posible.


Saben, me entere de eso de que kagami tiene novia y mi reaccion fue:

...

"muy bien...*clic clanc* a quien tengo que matar?"

esque no, no pueden! por que kagami es... kagami,a el lo que le importa es el basket y hamburguesa PUNTO (ylepertenecealaGOMunicamnetealaGOM!Puntotambien)

Sus opiniones y comentarios constructivos son bienvenidos. ^^

Actualizare este fin de semana.

" Te ha escrito Maro Draxon y te deseo... buenas noches"