Chapter 6

Mientras caminaba leyendo mi libro favorito, me había tropezado con una rama de un árbol sin querer. Entonces en ese momento creí que caería en un charco de agua sucia después de la gran lluvia. Pero no fue así, porque ahí estaba el. El chico misterioso que solo vi una vez y ya no lo volví a ver desde ahora. Cuando nos encontramos. Estuvimos callados por unos instantes para ya después ver de qué hablar. Pero ninguno de los dos nos disponíamos a hablar éramos muy callados. Me molestaba la situación de estar callados, así que me hice la despistada para que el fuera el primero que digiera algo.

-¿Cómo has estado?

-Bien, ¿y tú?

-Muy bien, hasta ahora.

-Oyes, ¿dónde estudias tú?

-En el instituto de aquí.

-¿En verdad?

-Sí, ¿por?

-Porque yo también estudio ahí.

-Bueno. Pues a ver si algún día nos vemos ahí.

-Sí. Yo también digo lo mismo.

-Bueno ¿quieres hablar de algo más?

-¿Cómo te qué?

-No sé. A ya se, ¿te gusta la música?

-Sí, mi genero favorito el Pop. ¿Y el tuyo?

-Pues, cualquier género puede ser bonito, ¿no crees?

-De hecho, si lo pienso mejor, pues si, tienes razón.

En eso llego la madre de Trixie para llevársela.

-Trixie, cariño ya vámonos, ya tengo todas las cosas listas para el otro viernes. Vamos.

-De llamas Trixie. Como no se me ocurrió preguntar tu nombre primero.

-Si no te preocupes. De hecho si lo pienso mejor, tú tampoco me dijiste tu nombre.

-A, ok. Perdón por no decirte mi nombre cuando de vi. Me llamo Eli.

-Bueno ya pasta de mucho platica. Me llevare a Trixie conmigo, fue un placer joven -Decía la mama de Trixie.

Se empezaba a llevar a Trixie injustamente. Fue por eso que la seguí.

Seguí a escondidas a la señora que tenía acompañada a Trixie. Y descubrí que Trixie no tenía a nadie más que a su madre cuidándola. Lo sube por que también las seguí a donde se hospedaban. En definición concreta su casa. Era como una casita del pueblo. Muy bonita y chiquita. Era de color roja y tenía un techo. Donde supuestamente ahí era la habitación Trixie. Tenían plantas y dos perros grandes. A quienes les llamaba lulú y panda. Lulú era ya un perro muy anciano, calculándole que tenía como unos 15 años. Y panda le calculo como unos 7 y era negra con manchas blancas. Su casa era fantástica. Aunque no tenía finta de una casa lujosa. No de ello. Parecía más una cabaña acogedora donde cualquier persona anhelaba estar en tiempos de frio. Además de mí. Mi casa era más pobre que esa casita que parecía cabaña. Mi casa parecía abandonada, era una casa que por fuera era fea y por dentro era bonita. Además de no contar con los materiales. A mi casa la llamaba de vez en cuando, casa para los huérfanos. La llamaba así, porque yo era huérfano. Y a veces invitaba a pasar a personas que estaban en la calle. Pero claro yo sabía cómo tratarlas. Ni con mucha gentileza pero ni con mucha amargura. Las ayudaba y aun lo recuerdo. Pero ahora estoy en la casa de mi amiga fantasma a la que no he podido ver desde hace mucho tiempo…