Mil disculpas por la demora en actualizar!
1.- La historia surge en el 2014, en la 5ta temporada de Glee, con el elenco tal cual de esa época.
2.- Dianna Agron, en esta historia, nunca integro el elenco de Glee, ni es conocida por ninguno de los actores.
3.- Los tiempos son relativos.
Espero les guste este nuevo capítulo!
CAP: 3 Decisiones Parte 2
Si de exageraciones se trata, Lea Michelle era especialista. ¿Su más grande hazaña hasta ahora?, lograr ser internada más de una semana por un corte de hoja de papel, y no es broma... Por eso, cuando vio la pantalla de su celular al despertarse esa mañana, supo que lo suyo aun era controlable…
132 nuevos mensajes…
¡132 malditos nuevos mensajes en whatsapp!
¡Quién manda 132 mensajes! ¿Quién incluso podía escribir tanto? …Lea empezaba a dudar si leerlos o no, aunque, no era necesario entrar a cada mensaje para que todos supieran que estaba conectaba, bastaba con abrir la aplicación, ¡Malditos celulares inteligentes! ¡Ahora el mundo entero sabía que seguía con vida!, ya no iba a poder mentir con la magnífica historia de que contrajo una rara enfermedad africana por tomar jugo de naranja con un día de vencimiento ¿Habían incluso naranjas en África?… La vida era cruel…
–Ok Lea, eres una mujer adulta capaz de poder abrir y leer mensajes… –Se paró con convencimiento, tomó aire, miró su celular fijamente, y cuando estaba a punto de abrir la primera conversación, un estruendoso golpe la asusto, haciendo que tirará su celular hacia quién menos culpa tenía.
–Ay no! Sheila! Disculpa a mamá ¿si?, no lo hizo a propósito –Se acercó hacia la gata pero esta salió corriendo. Otro golpe inundó el departamento, pero esta vez, seguido de una voz para nada amigable.
–Lea, se que estas adentro así que ¡Abre! –Lea recogió su celular y caminó hacia la puerta, esperó unos segundos, mientras trataba de recordar la rara enfermedad que en estos momentos debía estar infectando su cuerpo. Tomó aire nuevamente y abrió la puerta.
–Naya... ¿Qué haces aquí?
–¿Tú qué haces aquí?, te deje millones de mensajes –Lea intentó esconder su celular en la parte trasera de sus shorts de pijama, sin éxito alguno.. ¡Dios!, incluso ella podía esconderse detrás de ese aparato ¿¡Por qué los hacían tan grandes!?
–No los he leído, disculpa –Camino hacía uno de los sillones del living y se dejó caer en él. Naya la siguió y se sentó en la mesa de centro que estaba delante de ella, la observó por un momento, mientras trataba de poner sus ideas en orden.
–¿Por qué haces esto? –Preguntó rompiendo el silencio, intentó buscar una respuesta pero Lea no se atrevía a mirar nada más que el suelo –En serio, dime, ¿Por qué los haces? –La voz de Naya era calmada, pero se sentía en ella un hilo de tristeza y a la vez de frustración, Lea empezó a sentir como la poca fuerza que tenía en ese momento empezaba a romperse, tomó uno de los cojines que tenía al lado y se aferró a él con fuerza –¿Por qué siempre te tienes que encerrar en ti?, alejada del mundo, alejada de las personas que te quieren. Lea, ya sufriste lo que tenías que sufrir, ya lloraste todo lo que tenías que llorar, es momento que te des cuenta que tú no moriste con él, tú estás acá, estás viva… –Lea empezó a llorar y Naya sabía perfectamente cómo iba a terminar esto.
En el último mes, esta escena se había repetido varias veces, Naya trataba de no ser tan dura con Lea para hacerla entender, pero una vez que se ponía a llorar no había vuelta atrás.
Lea no solo había dejado de asistir a grabaciones, sino que también había dejado de realizar toda actividad que antes disfrutaba… ya no iba al gimnasio, ni a clases de yoga, ya no salía con amigos, o de compras, inclusive había dejado de ir a cumpleaños y a fiestas…
Y hoy, pretendía no asistir a la celebración que, a más de una persona, había prometido ir.
–Ok, listo, es suficiente.. –Naya se puso de pié y caminó hacia la cocina. Lea levantó la vista del suelo y trató de contener las lágrimas que aun luchaban por salir, se limpió el rostro con las manos y comenzó a pensar en lo que le había dicho Naya… Si, ella estaba viva, pero no se sentía así, le habían arrebatado la parte más importante de su alma y ahora simplemente se sentía perdida.
Naya regresó con un vaso de agua y se lo entregó –¿Te sientes mejor? –preguntó mientras se sentaba a su lado.
–Si –Lea tomó un sorbo de agua y dejó el vaso sobre la mesa –Gracias…
–Servir un vaso de agua no es nada difícil Lea…
–El gracias no era por el vaso de agua, es por mucho más y lo sabes –Lea recostó su cabeza sobre el respaldar del sillón, y se quedó, por un momento, mirando la luz del sol que entraba por la ventana –Aun espero el día en que te aburras de todo esto.
–Ese día nunca va a llegar, así que anda acostumbrándote a verme en tu casa cada maldito día, es más, el cuarto de visitas ya es mío.
Lea se rió y volteó a mirar a Naya –Eres una muy buena persona, lo sabes ¿no?
–Lo sé, pero si no estás lista en 10 minutos para ir a la maldita celebración de Ryan, te juro que voy a dejar de serlo.
…
–¡Lea! –Gritó Melissa, haciendo que todos voltearan hacia donde ella estaba mirando. Corrió entre la pequeña multitud y se abrazó a la pequeña castaña que se encontraba en la puerta –¿Cómo estás?, ¿Estás bien?, ¿Dónde has estado?, ¡Te extrañe un montón!
–M.. Mel... –Lea intentaba hablar sin morir asfixiada por la avalancha de cabello que tenía encima –Melissa, escucha, estoy bien ¿ok?... pero en este momento necesito respirar para poder seguir con vida –Melissa entendió el mensaje y la soltó rápidamente. ¡Dios, esa chica era como un cachorro alimentado solo de azúcar!
–Disculpa…
–Está todo bien, yo también te extrañé –Le dedicó una sonrisa sincera y se acercó a saludar a todos los que se encontraban reunidos en el comedor.
La celebración por los "100 capítulos de Glee" estaba siendo tal y como se la habían prometido.. Todos conversando con todos, risas, bromas, música de fondo; uno que otro speach en agradecimiento, una que otra intervención musical, comida, brindis y…
Elijah
El hijo de 1 año y medio de Heather que se había robado el corazón de todos, y sobretodo el de Lea.
–Podrías a ser una estupenda mamá –susurró Heather mientras recogía a un dormido bebé rubio de los brazos de Lea –Solo date la oportunidad.
–Ya hablamos de eso Heather
–Si, si, ya sé que lo hablamos, pero desde ese momento hasta ahora no has pensado que puede ser posible?
–¿Qué puede ser posible qué? –Intervino Amanda mientras terminaba de comer su quinto pedazo de torta. Ryan había mandado a elaborar una torta de exageradas dimensiones, si hubieran planeado erradicar el hambre del mundo, lo hubieran podido hacer con esa torta.
–Que adopte un bebé –comentó Naya sentándose al lado de Lea –Se lo hemos dicho varias veces, pero aun no lo ve como una opción.
–No es que no lo vea como una opción, en este momento no puedo cuidar de mi misma, mucho menos voy a poder cuidar de un bebé. Ryan prácticamente me odia por haberme desaparecido la mitad de la temporada, No puedo preparar ninguna comida que no sea declarada como intento de homicidio, mi gata está a punto de abandonarme por la primera persona que le de cariño, y no hay un solo día que no me culpe por no haber estado con él en ese momento.
Lea sin darse cuenta, había empezado a aumentar el volumen de su voz provocando que Elijah se despertara. Heather empezó a mecerlo suavemente, pero Elijah se apartó de ella y estiro sus bracitos hacia Lea. Todas miraban la imagen sin decir nada mientras Lea se secaba las pocas lágrimas que tenía en los ojos, le ofreció una sonrisa a aquella personita que le hacía tanto bien, y lo tomó en sus brazos para que volviera a dormir.
–Entonces, mañana pasamos por ti a las 11:00? –Lea dejó de mirar la carita de Elijah para mirar ahora a Heather –No te estoy obligando a hacer esto, nadie te puede obligar Lea.. Solo quiero que lo veas como una posibilidad para más adelante, o para cuando sientas que estás lista.. El lugar te va a encantar, es muy lindo, y los niños, Dios Lea! Los vas a amar!
–Está bien, está bien.. pero vamos solo a pedir información.
–Si claro, lo que tu digas..
