KAGUMARU

Cap.4: Recuerdos que no regresan.
Hechos de: La época feudal del antiguo Japón
(Personajes de Rumiko Takahashi)

-¡Jaken! ¡Sr Jaken! Despierte que ya vienen por usted...-

La niña algo angustiada, llamaba al pequeño demonio, lanzando pequeñas piedras al campo de energía hecho por Kagome.

-¡Rin!- Jaken despertó de repente por tanto ruido, pero al intentar escapar, su cuerpo quedó paralizado a causa del poder espiritual por el que estaba rodeado.

-Creí que era más fuerte, Sr. Jaken, al amo Sesshomaru, no pudieron atraparlo tan fácilmente.- La pequeña Rin lo miraba sorprendida, a lo que Jaken enseguida comenzó a reclamarle.
-Es por aquí...- La voz de Kaede se escuchó a poca distancia, lo suficiente para que Rin la escuchara que venía acompañada de alguien más.

-Sr Jaken..- Lo interrumpió aunque siquiera escuchaba lo que el le decía. -Intente huir bien pueda.- Dicho eso, escapó corriendo, sí la atrapaban otra vez ahí, le habían prometido un peor castigo.

-Debes olvidarla...- Susurro Irasue al llegar a las puertas del inframundo.- Cuando todo esto sea tuyo, no importará quién este a tú lado.-

Reía y hablaba sola, ya que su hijo la ignoraba como costumbre. En un segundo, Sesshomaru se detuvo al sentir aquel olor que tanto detestaba, pero aún sin voltear, la diosa entendió que era tiempo de su retirada, haciendo un gran escándalo con su risa.
-Sesshomaru...- Su nombre sonó con tono burlón por parte del híbrido que le apuntaba con sus garras. Enseguida el Youkai sonrío como nunca, sintiéndose frustrado por aquel ataque.

-¿A quién pretendes asustar con esa técnica tan mediocre?- Sin pensarlo demasiado, y antes de que su contrincante pudiese reaccionar, Sesshomaru soltó de sus garras una larga cinta de veneno con la que enredo su cuello. Inuyasha era hijo de su padre y una humana, eso lo hacia un híbrido, desde su nacimiento, Sesshomaru había detestado a su medio hermano, y eso no cambiaba nunca, sus ganas de asesinarse eran equitativas
-Espera... Sólo... Sólo...- Inuyasha intentó soltarse, y al no lograrlo fácilmente, golpeo al Youkai con un puñetazo en su rostro, lo que logró más el enojo de Sesshomaru, pero logró soltarse de su agarre.

-Quiero que sepas que no quiero tú puesto en este lugar.- Aquellas palabras lograron detener a Sesshomaru, quién estaba a centímetros de devolverle el golpe, pero luego de dejarlo hablar, su puño dio tan fuerte contra el rostro del híbrido, que logró que este casi cayera fuera del camino.

-¿Por qué no me eliminas de una vez?-
-No tiene sentido asesinar a alguien tan débil...- Fueron las palabras de Sesshomaru antes de retirarse caminando nuevamente hacia la salida.

-Sólo quiero salir de aquí e ir a la tierra..- El híbrido lo siguió consiguiendo nuevamente la ira del Youkai, quién no dudó en lanzarle su látigo de veneno, pero este más prevenido pudo persuadir el movimiento y escapar por la división que Sesshomaru había hecho para bajar a la tierra.

-Maldito Inuyasha..- Dijo antes de seguirlo, aunque a ese tiempo ya lo habría perdido de vista.

-¿Es el Youkai?- La exterminadora soltó una risa divertida al encontrarse frente al pequeño demonio. Jaken por su parte, más que tener miedo, se paró molesto protestando.

-Yo soy el sirviente número uno del amo Sesshomaru.. Insolentes.-
-Joven Sango... ¿Usted no cree que es mejor exterminarlo?- Preguntó la anciana Kaede, mientras ambas ignoraban las quejas que hacia Jaken, aunque con cada palabra, le hacían asustarse, haciendo que el demonio se esconda tras las rocas de la cueva, rogando que venga su amo por el.
-Un Youkai es un Youkai, que pone en peligro nuestra aldea.-
-¡SR JAKEEEEEN! - La pequeña Rin salió corriendo de la cabaña, escapando al mismo tiempo de los brazos de Kagome. -No lo mate abuela... ¡Deje libre al sr Jaken! -
-Rin, vuelve a la casa.
-Por favor abuela..-

Kagome levantó a la pequeña intentando volver a adentrarla en la casilla, aunque la niña daba patadas al aire, y Jaken amenazaba que sí algo sucedía con Rin, todos serían asesinados por su amo.

-Rin...- Susurro la exterminadora Sango, acercándose a la pequeña. -¿Por qué tanto quieres a estos demonios? Ellos no hacen bien a los humanos.-
-El amo Sesshomaru es mucho más humano que incluso el guardián del castillo de Naraku.- La niña se quedó quieta, bajando su mirada.

-¿Qué guardián? ¿Alguno te hizo algo?- Preguntaron Kaede, Kagome y Sango al mismo tiempo.

-El amo Sesshomaru dijo que no debía contar nada.- En aquel instante, un rayo fuerte pegó contra el campo de energía que rodeaba a Jaken, causando a este un fuerte golpe.

-¿Por qué tienen a un Youkai ahí?- La voz de Bankotsu interrumpió entre ellas, enseguida Rin al reconocerlo se escondió tras Kaede.

-Ella es la pequeña que estaba con el Youkai de nombre Sesshomaru..- La voz casi femenina de Jakotsu dejó intrigados a ambos guerreros, sabiendo que ellos mismos la habían asesinado, pero ahora la pequeña estaba ahí, sana y salva.
-Sr Jaken... Llame al amo.- Grito la niña corriendo hacia la cueva del pequeño demonio, quién apenas se reponía del golpe.
-Sabes que ella nos traerá problemas.- Grito Bankotsu, moviendo su alabarda contra la pequeña, antes que ambas sacerdotisas pudieran reaccionar, aún así, un bumerang; quién era el arma de la exterminadora; detuvo el ataque. -No puedes matarla... Es sólo una niña...-
-Nosotras nos ocuparemos de ella.- Dijo Kagome, corriendo hacia la pequeña Rin, quién se encontraba asustada en a un costado de la cueva.

-Ya sabe lo que tiene que hacer, sacerdotisa, y más les vale que esto no llegue a oídos del amo Naraku...- Ambos mandaron una maldición con la mirada a la pequeña, antes de su retirada.
-Kagome...- Se acercó en ese instante Sango. -¿De Qué hablaban esos guerreros?-
-No hagas caso... Ya es de noche, será mejor que regreses a casa, nosotras nos ocuparemos del Youkai.-
-¿Están seguras? Es pequeño... Pero puede ser muy peligroso.-
-Está bien... Mañana lo hablaremos.- Le respondió la más anciana, casi empujando a la joven que las observaba preocupada.
-Está bien, pero sí pasa a mayores, manden a alguno de los niños a buscarme.- La joven se marchó despacio, sin quitar la vista de Kagome, quién ahora se marchaba también llevando en brazos a Rin, Kaede por su parte, antes de retirarse, y ya sin la mirada de Sango, liberó al pequeño demonio, que estaba mareado.

-Sí mañana sigues aquí, te elimino.- Dijo la anciana antes de irse hacia la cabaña.
-Ay... El amo Sesshomaru va a matarme cuando vea que perdí de vista a la ñ...-
-Jaken...- Interrumpió el Youkai nombrado, observando casi todo destrozado a su alrededor, y a la vez, el aroma de sus enemigos lo alertaban de lo sucedido.

-Amo bonito... Yo... Rin...- Pero antes de que Jaken pudiese disculparse, Sesshomaru ya se estaba yendo otra vez. -¿Amo? Amo ¿No va a rescatar a la pequeña Rin?-
-Silencio….- Esa palabra tan conocida por el pequeño demonio, lo hizo entender el enojo de su amo, por lo que este suspiro guardando silencio.
-Así que... ¿Para esto vienes a la tierra?- El híbrido Inuyasha, habló otra vez en tono burlón cuando se cruzó con Sesshomaru en la entrada de la aldea.

-Maldito seas Inuyasha..-

-Rin... Dime algo.- Susurro Kagome, mientras acomoda el cabello de la niña, luego de un baño.

-¿Que pasa hermana?-
-Tú... ¿Qué sabes acerca de ese Youkai... Y la señorita Kagura?-
-Bueno... La señorita Kagura, estaba muy enamora del amo... Y el también, aunque no lo decía... Ahora la señorita Kagura ya no lo recuerda... ¡Pero no importa hermana! Yo haré de todo para que vuelva a querer a mi amo...-
-¿Tú amo? El no puede ser tú amo Rin...
-Pero el es alguien muy bueno, hermana... Ha salvado mi vida.-
-Yo lo haré también, hermana... Perdóname por esto.- La niña volteó al instante algo intrigada, cuando Kagome apoyo su mano en la mollera de la niña, y observándola por segundos fijamente, quitó de su mente todos aquellos recuerdos del Youkai.

-Perdón Rin... Es lo mejor para ti.- Susurro cuando la niña cayó inconsciente. La recostó sobre sus mantas, y con tristeza, Kagome abandonó la habitación.
-Kaede... ¿Puedes borrar mis recuerdos también?- Dijo la joven con lágrimas en sus ojos.
-No... Por el momento, te necesito como mi aliada, Kagome... Ahora ve a descansar, mañana será un largo día.-