KAGUMARU
Cap.5: En tus manos.
Hechos de: La época feudal del antiguo Japón.
(Personajes de Rumiko Takahashi.)
-Así que para esto vienes a la tierra.- El tono burlón de Inuyasha, se encontró otra vez con Sesshomaru en la entrada a la aldea, aunque este sin oírlo siguió con su camino maldiciendo en silencio, a diferencia de Jaken, quién algo molesto comenzó a dar brincos.
-¡Insolente! ¡Como le habla así a mi amo bonito!-
-¿Amo bonito? ¡Ay que amo tan bonito!- Se río el híbrido haciendo gestos, antes de levantar al pequeño demonio por sus vestimentas, quién trataba de liberarse moviendo sus pies rápidamente.
-¡Amo sesshomaru! No me deje en manos de este híbridooo.- Decía mientras Inuyasha preguntaba.
-¿No eras el sirviente que mi padre me encomendó? O claro que sí... ¿Por que ahora estas con Sesshomaru? Debes ayudarme a mí.- Repetía ante cada negativa de Jaken. -Y ahora me ayudaras en mis planes.-
Dicho esto, comenzó a caminar con afán en dirección al castillo, cuando el látigo de Sesshomaru se enredo entre sus piernas haciendo que este cayera de la manera más torpe.
-¡Sesshomaru!- Dijo a regaña dientes en el suelo. Intentó darse la vuelta a atacarlo con sus garras, cuando la mano de Sesshomaru golpeó su rostro con tanta fuerza que volvió a tirarlo al suelo, soltando a Jaken en el impacto.
-¡Oh amo!- Este lleno de felicidad corrió tras el, pero el Youkai lo había ignorado.
-Ni te atrevas a pasar ese castillo.- Dijo enseguida, tomando por el cuello a Inuyasha.
-Ahí... Ahí... Está la espada... La espada de padre...-
- La espada... Supongo que te refieres a Colmillo de acero.- Preguntó el Youkai, arrojando al híbrido ahora más herido, entre los árboles. -Esa espada... Hecha para un guerrero con clase, no puede estar en manos de un repugnante híbrido.- Se dirigió a Inuyasha, pero ahora, un color rojo había tomado sus ojos y el aroma a mitad humano había desaparecido.
-Ay mamá...-Gritó Jaken corriendo con dificultades a esconderse tras piedras al ver convertirse al híbrido en un incontrolable demonio.
-Idiota... Ha perdido la conciencia al convertirse en un demonio.- Dijo Sesshomaru, y sin pensarlo se abalanzó contra el dándole un puñetazo, pero a diferencia de otras veces, Inuyasha lo esquivo rápidamente devolviendo el golpe en sus costillas, haciendo que este cayera al suelo, aunque eso no lo detuvo a levantarse a lanzar con sus garras un veneno tóxico, eso también fue esquivado por el mitad demonio, quién ahora llamaba su atención el aroma humano... De una humana precisamente.
-Qué... Peleas de Youkai frente... al castillo...-
Kagura, paralizada por aquella escena que la había despertado, estaba de pié en la salida de la aldea, el miedo al ver los ojos de Inuyasha que se acercaban a ella, no la dejaban siquiera llamar a alguno de los guardias, a pesar de que ahora el la atacaba. Kagura cayó al suelo, por temor recordando la muerte de su madre, pero Sesshomaru se interpuso entre las garras de Inuyasha, recibiendo el golpe, y al mismo tiempo, empujando otra vez al demonio incontrolable lejos de su presa.
-You... Youkai..- Pudo susurrar antes de caer desmayada, cuando Sesshomaru la tomó entre sus brazos con la delicadeza que ella poseía, para llevarla a un lugar seguro.
-¡Amooooo! ¡Amo no me deje aquí...!- Jaken comenzó a correr desesperado al ver al youkai desaparecer como una luz, y al mismo tiempo Inuyasha lo seguía haciendo sonido con sus garras.
-¡YOUKAI!- Otra voz femenina llamó la atención de Inuyasha, pero está vez, una joven con el ceño fruncido lo apuntaba con flecha, la cual no dudó en soltar dejando se escapara con una luz sagrada que hirió a Inuyasha, dejándolo en una apariencia de humano. Este cayó al suelo, herido por el hombro.
-Mató a Inuyasha..- Dijo el demonio pequeño, pero al ver a la anciana llegando, decidió por correr recordando su advertencia de muerte.
-¿Está muerto?- Preguntó Kagome bajando la guardia al llegar a donde su víctima se encontraba inconsciente.
-Claro que no.- Respondió Kaede. -Sólo está inconsciente... Pero no parece ser un Youkai.-
-Juro abuela... Sus ojos no eran humanos...- Volvió a decir Kagome, levantando con dificultad a Inuyasha, para apoyar su cabeza en el regaso. -Abuela... Ve a buscar las hierbas, debemos curarlo.-
-Señorita Kagome..- La voz firme de Bankotsu sonó fuerte, pero aún así, la sacerdotisa no prestó atención, mientras desvestía el hombro de Inuyasha.
-No tengo nada que ver con esto...-
-Sólo quería avisarles que... La princesa no está en su habitación, sí alguno de sus amigos youkai tienen algo que ver, serán ustedes quién respondan ante el amo.- Sin más, se encaminó hacia el bosque.
-Maldición...- Dijo Kagome, mientras algunas lágrimas rodaban por sus mejillas, aquel muchacho estaba casi muriendo en sus brazos...
