Luego de milenios (si bastante tiempo XDD) por fin aquí la segunda parte de este OS, aquí casi no pasa nada interesante pero bueno... creo que me extenderé más de los 3 capítulos pero no sé me han dado ganas de hacer un mini fic (esta vez si menos de 10 capítulos) así que bueno ya ven habrá historia para un rato más.
Igualmente esta historia sigue siendo para mi querida Kikyo Taisho :3 ella y todos los que leyeron el fanfic.
Advertencias
• UA (Universo Alternativo)
• OoC en algunos personajes
• Pareja crack (Gaara - Karin)
• Lenguaje fuerte/soez
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Llegando a Suna
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No puede creer lo que escucha, si había pensado que la vieja Tsunade estaba loca ahora mismo lo está comprobando. Frunce el ceño como muestra de su reticencia, casi quiere bufar y decirle que ni todo el maldito dinero del mundo le hará aceptar lo que propone, pero no lo hace porque un solo golpe de ella puede matarla y en sus planes no está morir.
— ¿Lo has entendido, Karin? — pregunta la longeva mujer, mientras deja fijos sus orbes ámbar sobre la pelirroja tan malhumorada que tiene como subordinada.
No duda que es una excelente sensora pero aun no logra explicar cómo es que alguien como Sasuke pudo aguantarla tanto tiempo. Le es irónico a su pensar.
— No lo haré — habla altanera como siempre lo ha sido, que más le da que una bola de ancianos amantes de "las buenas costumbres" estén "preocupados" por su "relación" con el Kazekage, sinceramente a ella no le importa.
La Hokage suspira y niega, ya sabía que la "niña" no iba a aceptar tan fácilmente, sus brazos se apoyan sobre el escritorio mientras sus manos se entrelazan para soportar su barbilla; su semblante se vuelve serio y la mira con severidad.
Karin traga duro ante esa mirada, de pronto siente como si algo no estuviera bien.
— Regresaras a prisión si te niegas. —Sin inmutarse la pelirrubia habla, con voz clara sin una pisca de duda o amenaza, la ojirroja abre la boca mientras una sarta de gritos salen de ella.
No es justo.
Pero no queda más... al ver a Tsunade lo sabe.
Termina aceptando.
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Ve distraídamente por la ventana del carruaje, eso no había estado tan mal, lo único que no le agradaba es que su estúpido primo tuviera que viajar con ella.
— ¿Por qué demonios tengo que ir yo 'ttebayo? — El rubio se queja y la fémina simplemente rueda los ojos, el viaje se la ha hecho eterno y más porque su acompañante no ha dejado de preguntar aquello.
— Porque la vieja Tsunade no quiere que me meta en más problemas y te ha mandado a cuidarme — le dice ya fastidiada pero sin mirarlo directamente, de igual forma sabe que lo único que ha hecho es un mohín y se ha cruzado de brazos.
Mientras el silencio dura se pierde en sus pensamientos, no sabe cómo salir de la situación, pero lo hará porque nadie va a darle un matrimonio arreglado y menos por una noche de sexo.
Y para colmo una que no recordaba del todo.
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Mira escrupulosamente a la pelirrubia frente a ella, desde que sus orbes verdes la vieron bajar del carruaje; conocía de sobra ese tipo de mujeres por lo que no puede evitar suspirar. Maldice su suerte, ¿Por qué de todos los hombres de Suna tuvo que haberse acostado con el que dirigía la aldea?
Camina junto con Naruto, justo detrás de la que será su cuñada. El rubio idiota de su primo parlotea como siempre y la tal Temari contesta algunas veces o simplemente asiente, mientras avanza se da cuenta que los aldeanos la miran.
«Genial»
Siente sus miradas todo el maldito camino, cuando esta apunto de voltear y gritar llegan a la casa donde se quedara y donde se supone vivirá.
No esta tan mal pero no está bien tampoco.
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Había podido esconderse en su habitación casi todo el día, pero ahora está sentada en medio de Naruto y su otro cuñado. Casi quiere suspirar pero no le dará el gusto a la rubia que tiene frente a ella.
Se mantiene imperturbable, con la altanería que tiene por naturaleza. Todos comen en silencio, incluso Gaara que no ha dicho nada al verla, ella tampoco y lo agradece internamente.
De repente la voz de Temari rompe aquella paz, Karin quiere lanzarle la sopa encima.
— Así que... Karin eres una ninja sensor ¿no es cierto? — pregunta con una mirada que le deja claro que no es de buena fe.
— Si. — Sigue comiendo como si no se hubiera interrumpido la cena.
Naruto comienza a hablar como es su costumbre, Kakuro se le une pero el ambiente ente ambas féminas no es el mejor. La pelirroja sabe que la rubia es del tipo de mujeres sobreprotectoras que nunca aceptarían en su familia una mujer "como ella" es por eso que intenta ignorar su mirada, fingir que su ceño no quiere fruncirse cuando la mira de reojo y que su voz no se torna falsamente suave cuando intenta hablarle.
— Karin — llama de nuevo la oji-verde captando la atención de todos los presentes. Ella levanta la vista para verla — tú estabas en el equipo de Sasuke ¿cierto?
La cuchara cae de la mano de la oji-roja, su cara hace una mueca que nadie sabe cómo interpretar, su ceño se frunce y baja la mirada.
De todas la cosas que podría haber preguntado, ¿tenía que preguntar eso? Pensó en mentir, en hacer todo el teatro que había hecho con los de Konoha, pero esa chica no tenía pinta de tonta.
Se acomoda los lentes y recupera la postura, carraspea un poco antes de hablar — Si, lo estuve — explica seria, es algo que ya no le afecta... demasiado, es decir, prefería olvidar tal tema.
— Sabes creo que no te vi en la reunión de los Kages pero dicen que tu guiabas a Sasuke... — respira suavemente, algo en esos ojos no le gusta pero tampoco está dispuesta a irse, su orgullo no se lo permitiría — que gracias a ti encontró al viejo que fue Hokage — mientras ella habla los recuerdos regresan a su mente — y que luego de la pelea él intento matarte... — ahoga un gemido de horror, todavía recuerda la sensación que aquello le había producido.
Mientras respira agitada ignora el reproche que el pelirrojo le hace a su hermana mayor, ni la disculpa que esta le da al ver su semblante. Tampoco observa el ceño fruncido de Naruto y Kankuro, se levanta y sin decir más sale del comedor y se dirige a su habitación — casi corriendo— .
Solo al cerrar la puerta es cuando se permite tirarse al suelo y llorar, aún luego de tanto tiempo el que las personas le recuerden ese episodio de su vida le hace revivirlo. Si había "superado" aquel trauma ante los demás pero lo cierto es que aquello estaba grabado en su corazón.
Porque esa había sido la segunda vez que su corazón se había roto. Esconde el rostro entre sus piernas mientras se abraza a sí misma, debe calmarse, debe olvidar... pronto.
Un golpe en la puerta la saca de su trance, aún cuando nadie la ve limpia sus lagrimas con el antebrazo, tallando fuertemente sus ojos.
— No necesito tus discursos terapéuticos Naruto ¡lárgate! — habla-grita sin molestarse en preguntar quién es.
— Por eso no lo deje venir — en ese momento sabe que es Gaara quien está parado detrás de la puerta, se despega de esta de un salto como si la puerta ardiera. Su cara gesticula una mueca que demuestra su extraordinario asombro, los minutos pasan y ella es incapaz de pronunciar palabra — abre la puerta Karin.
— Ah... — musita aún inmóvil, se da un golpe mental obligándose a recuperar la compostura, de nueva cuenta acomoda sus lentes y tras un ligero suspiro abre la puerta. — ¿Qué quieres?
Él se muestra tranquilo incluso al ver su ceño fruncido.
— Hablar — dice con voz diplomática, ella sonríe con ironía las cosas no han resultado bien luego de "hablar" — esta vez no estamos ebrios será una conversación normal — casi ríe al oírlo, o ella es muy obvia o él es muy bueno adivinando sus pensamientos.
— Pasa — se da media vuelta y avanza hasta llegar a la cama, se sienta y espera que él hable pero no lo hace, en vez de eso se queda mirándola — ¿y bien? — no es que le disguste que la mire más bien quiere terminar pronto.
— Temari no lo ha hecho a propósito — su mirada no se ha despegado de sus ojos, Karin nota su sinceridad pero también sabe la realidad.
— Tu hermanita me odia Gaara — por primera vez se permite nombrarle por su nombre, sin más honoríficos ya que... de igual forma van a casarse — estoy segura lo hizo a propósito — realmente no lo está pero conociendo a las mujeres como ella es lo que imagina.
— Ella no te odia Karin — dice él imitando su confianza, ella arquea una ceja ante ese comentario — solo no le agradas — termina por decir, tampoco es su intención ocultar o aparentar cosas pero conoce a su hermana mayor.
— Como digas — la verdad es que no le importa, ha habido mucha gente que la ha odiado y no por eso se ha puesto a llorar — ¿por qué estas tan tranquilo? — pregunta con un leve tono de molestia, es decir los están obligando a casarse y no parece importarle ni un poco ¿realmente le da igual casarse con una desconocida solo para mantenerse como Kazekage?
La oji-roja se responde que sí porque ella es una Uzumaki, una rareza ándate y nadie en su sano juicio dejaría pasar la oportunidad.
— Esperaba que llegaras — responde igual de impasible, Karin no puede evitar preguntarse porque debe lidiar con gente así siempre — necesitaba saber que pensabas, siendo sincero no creí que aceptarías.
— No lo hice — aquello no lo esperaba, había pensado que Gaara estaba más que enterado del chantaje de la Hokage, incluso lo había pensado participe — la vieja Tsunade me amenazo con regresarme a prisión si no lo hacía — explica calmada y seria como si aquello fuera algo sin importancia.
— Ya veo — musita el Kazekage para luego caminar hacia a la puerta — romperé nuestro compromiso mañana — habla mientras sigue avanzando pero antes de salir del cuarto voltea a ver a la pelirroja — hablare con Hokage-sama para que quedes libre de cualquier represalia.
La risa de Karin se escucha y eso lo detiene — ¿quieres quedar bien conmigo? —esta recargada sobre la cama, con las piernas cruzadas y una mirada intensa.
Él se queda mirándola, no sabe si está intentando provocarlo de nuevo o simplemente es su actitud natural. Traga saliva y se dispone a hablar manteniendo la calma — no me gustan las injusticias, no te obligaré a permanecer a mi lado si así no lo quieres.
El silencio se instala en la habitación, la oji-roja no se esperaba aquella afirmación mientras el Kage había creído que ella había llegado por su propia voluntad.
— ¿Por qué me querrías a tu lado? — su voz suena fría y hasta insensible, el ceño fruncido solo refuerza la molestia de su mirada.
Gaara se mantiene impasible pero lo cierto es que se ha encontrado pensando bastante en ella, no de una forma impropia más bien recordando su dolor y su altanería, cuando su hermana mayor había avisado sobre el compromiso y la aceptación de la fémina se había sentido extrañamente feliz.
— No eres tan mala como crees — declara el pelirrojo antes de salir de la habitación.
La Uzumaki se quedo inmóvil y con la mente perdida en un mar de cuestionamientos, fantasías y crudas realidades.
Quería negarlo pero ella había pensado mucho en el Kazekage aunque en su caso había intentado recordar que tan bueno era en la cama.
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Notas de autora:
Eso es todo, como dije en este capitulo no sucedio nada realmente importante pero era necesario para lo que sigue. Espero les haya gustado y gracias a todos los que dejaron review :D
¿Me regalan otro? *o*
