Erwin se encontraba en su oficina acomodando papeles cuando tocaron la puerta.

- Adelante, Hanji –dijo el hombre de ojos azules.

- ¿Me buscaba, comandante? –preguntó la castaña.

- Sí, cierra con seguro, por favor –la mujer sin dudarlo le hizo caso.

- ¿Sucede algo? –preguntó Hanji.

- Sí –dijo el hombre levantándose de su silla frente al escritorio, se dirigía a los sillones que estaban al costado. – Le quiero entregar algo –ella lo siguió y se sentó a su lado.

Smith sacó un collar de su bolsillo, era hermoso.

- Mire, es lindo ¿no? –preguntó el hombre.

- Sí, pero… -el hombre la miró a los ojos, cosa que puso nerviosa a la científica.

Fue de un movimiento rápido, no se dio cuenta cuando fue que Erwin la besó, tomando sus brazos para evitar que ésta se resistiera.

- P… ¡Para! ¡Para Erwin! –le pidió ella forcejeando.

- Deja de rechazarme, Zoe, en verdad te quiero… -le dijo éste aún sin soltarla.

- Me acosa, me acosa. Usted me acosa demasiado –dijo la mujer tratando de salir de su agarre con la cara ligeramente sonrosada y los ojos bien abiertos.

Era cierto, ya llevaban varios años así, en una ocasión, Erwin le había pedido matrimonio, pero ésta se negó con la excusa de que no estaba preparada, él no se rindió y en ocasiones buscaba la forma de estar a solas con la científica.

En una ocasión, había logrado que ambos terminaran en la misma habitación y aunque casi deja en calzones a la pobre mujer, ésta se resistió hasta el final. Erwin Smith tenía un severo problema, incluso la había amenazado con despedirla si no se volvía su esposa, pero esto no sucedió ya que no la quería tener lejos.

- Erwin… me haces cosquillas –dijo la mujer empezando a reír cuando sintió los besos del rubio en su cuello.

Zoe puso sus manos en el pecho del rubio tratando de alejarlo.

- ¡Mierda, Erwin! ¡Tranquilízate! –una vez dicho eso, el hombre se separó un poco de la mujer. Ella ya no le tenía miedo.

- Si te casas conmigo, te daré lo que quieras, te protegeré, te traeré todos los titanes que quieras para tus experimentos… y, nuestros hijos… -

- ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! Eso de tener hijos es mucho, Erwin, por favor déjame ir… -el hombre se rascó la nuca.

- No te saco de la cabeza, Hanji… yo, si tú supieras que es lo que siento por ti… -la mujer le tapó los labios.

- Dejemos ese tema a un lado, si me ibas a decir otra cosa, dímela para que me retire… -dijo la científica con una sonrisa. - Y no te demandaré por las innumerables veces que me has manoseado –dijo lo último con tono cómico.

- Entonces… déjame ponerte el collar que te he comprado, fue bastante caro… dijo el hombre con seriedad.

La mujer se quitó la chamarra del cuerpo de exploración y le dio la espalda a Erwin.

- Pónmelo, lo acepto –dijo ella.

Smith movió la coleta de la científica para destapar su cuello y se lo colocó con cuidado, una vez puesto, la chica lo observó.

- Se parece al que llevas puesto tú… -dijo ella.

- El tuyo es mejor –dijo el sargento. La científica se iba a parar pero no pudo porque de nuevo el sargento la atacó, estaba besando su nuca. Ella rio.

- Te demandaré por loco –dijo forcejeando y parándose. La mujer quitó el seguro y se fue.

Al salir, la mujer se encontró con Levi, éste la miró con rareza, estaba toda despeinada saliendo de la oficina del capitán y con un collar igual al de Erwin.

- ¿Qué hay enano? –dijo ella dirigiéndose a su habitación.

- Maldita cuatro ojos –dijo yendo a la propia.

-.-.-.-.-.-.-

A las tres de la mañana, Eren se había despertado, se había vestido y había salido al patio trasero del castillo. Levi ya estaba ahí.

- Llegué –dijo el chico de ojos verdosos.

- ¿Por qué quieres ser más fuerte que Mikasa? –preguntó el pelinegro.

- Porque… porque… -Eren no sabía qué responder.

- Dime, si me convences, te entrenaré.

El chico lo pensó. Cuando había conocido a la chica, éste la había salvado y la había protegido, ella tenía frío y le dio su bufanda.

Su deber era protegerla, a ella y a Armin, él quería ser el héroe y no quería que Mikasa lo salvara.

- Quiero ser yo quien salve a la humanidad… -dijo Eren decidido.

- Para salvar a la humanidad, debes de matar a todos los titanes y para que eso ocurra, debes de ser más fuerte que ella y luego, más fuerte que yo. Mikasa es fuerte pero si yo quisiera la pudiera matar en un combate… ¿entiendes tu posición? Eres basura –el castaño asintió.

- No me has convencido, pero te ayudaré porque no quiero salvarte la vida de nuevo. Quiero que corras, y luego harás esto… -.

Eren lo supo, fueron las horas más horribles de su vida. Cuando dieron las seis, los demás quedaron sorprendidos de ver a Eren peleando con el capitán, por supuesto, sin nada de ventaja.

- Mikasa, mira –dijo Armin.

- ¿Cuánto tiempo lleva entrenando? –preguntó Jean.

- Al parecer mucho tiempo, sólo ve la cara de Eren, no aguanta más… -dijo Connie.

La pelinegra no dijo nada, sólo observó.

- ¿No aguantas más? –preguntó retador Levi. El chico no contestó. –Recuerda que además deber de entrenar con aquellos de allá –dijo el sargento refiriéndose a sus amigos. Ahí estaba Mikasa.

El pelinegro aprovechó su distracción y le plantó una patada en la cara, Eren cayó.

- ¡Eren! –dijo Mikasa corriendo hacia Jaeger. Levi se iba como si nada, cosa que enfureció a la chica.

- Maldito… -refunfuñó pero luego levantó a Eren.

Jean frunció el ceño, estaba celoso.

- ¿Estás bien? –le preguntó la pelinegra al castaño.

- Ya te dije que me sueltes –dijo él zafándose de su agarre y caminando sólo a su habitación, se pondría un vendaje rápido e iría a entrenar con los demás.

- ¡Espérame! -dijo la pelinegra pero una mano la detuvo.

- Si lo sigues, te golpearé a ti también –dijo Levi fríamente. Mikasa lo miró enojada.

Los demás empezaron su entrenamiento con sesenta vueltas al castillo. Jean estaba cerca de la pelinegra.

- él no te merece –le dijo una vez que la alcanzó. –Si yo fuera él, no sería tan idiota para darme cuenta que eres un regalo, y uno muy hermoso… -dijo empezando a ponerse rojo… - Porque… Mikasa, creo que me gustas… - El chico cerró los ojos apenado, no quería ver la reacción de la chica, unos segundos después se armó de valor y la miró.

- ¿Te gusto? –el chico abrió los ojos de par en par. A su lado estaba la chica patata.

- ¿Y MIKASA? –preguntó mirando a todos lados.

- Oh, ella te dejó atrás desde hace un buen rato –dijo Sasha.

Jean apenado frunció el ceño corrió más rápido para alejarse de la pelirroja.

-.-.-.-.-.-.-.-

Una vez que Eren llegó, vio a todos correr, éste se unió a lado de Armin.

- ¿Qué pasó? –le preguntó su amigo rubio.

- Seré muy fuerte –dijo Eren con una sonrisa.

- Idiota –El castaño volteó en busca del que lo había insultado, era sin duda Jean.

- Te robaré a Mikasa –dijo éste sonrojado. Eren frunció el ceño, entró en Shock.

- ¿Qué? Espera… ¿te gusta Mikasa? –preguntó éste confundido.

Armin miró a Eren incrédulo.

- Cállate, eso no te incumbe. La pobre se fija en un estúpido como tú, ni siquiera eres atractivo, todo el mundo sabe que yo soy mucho mejor… -Eren empujó al otro molesto.

- Deja de decir tonterías, Mikasa no se fijaría en ti –dijo Eren en tono de burla.

- Maldito abusador, si pudiera tener a Mikasa tan cerca como tú… yo… -.

- Deja de decir tonterías, cabeza de caballo. –Dijo Eren empujando a Jean y corriendo más rápido.

- ¡Espera! ¡Eren! ¡Estás exhausto! Si sigues entrenando desfallecerás –dijo el rubio siguiendo a su amigo.

- No te preocupes por mí –dijo Eren, quería ganarle a Mikasa sí que debía de continuar. El chico continuó corriendo para alcanzar a la chica que trotaba. Éste no le dirigió la palabra, ella tampoco lo hizo, sólo la dejó atrás. Ella no aceleró a pesar de que Eren la retaba -.

El chico continuó así pero pronto se cansó y empezó a bajar la velocidad, Mikasa seguía con el mismo ritmo, cosa que maldijo el castaño. La chica aceleró de repente un poco acercándose a Jaeger.

Éste, trató de seguir corriendo pero no pudo, aun le dolía el cuerpo por las patadas que le había propiciado Levi.

Todos lo dejaron atrás.

-.-.-.-.-.-.-

Tocaron la puerta.

- Pasa –dijo Erwin. El hombre alzó la mirada con rapidez pero se tranquilizó al ver a Levi.

- ¿Esperabas a alguien? –preguntó el pelinegro con sequedad.

- No realmente, siéntate. ¿Qué quieres? –preguntó el rubio.

- ¿Cuándo será la próxima expedición? –peguntó Rivaille tomando asiento.

- No te preocupes, descansaremos por un largo tiempo. Después de lo sucedido en el muro Sina, me pidieron que estemos tranquilos un buen rato. Lo último que quieren es ver más bajas. La gente está asustada, tú entiendes… -comentó Erwin sin despegar la vista de la hoja que traía en manos.

- Entiendo, pero en todo caso. No debemos de estar tan cómodos. ¿Cómo está la guardia en las murallas? –preguntó Levi de nuevo.

- Bien, no hay nada nuevo. En caso de la aparición del titán colosal o algo parecido, nosotros estaremos ahí de inmediato, me pidieron que la actividad fuera poca. El muro Sina tiembla… -Levi suspiró.

- pero… -prosiguió Smith. -… Una vez reanudemos, debemos estar más que preparados, entrena bien a los muchachos, por eso los traje hacia acá. Pídele ayuda Mike si estás ocupado, pero no los abandones. Necesitamos que las bajas disminuyan al doble. No podemos permitir que mueran más soldados… -El pelinegro se exasperó.

- ¿Y tú crees que las demás veces los soldados murieron por gusto? Murió todo mi escuadrón, y la mayoría era mejor que los chicos nuevos. No hay manera que yo pueda evitar que se mueran éstos–contestó el hombre de estatura más baja.

- Pues no sé cómo lo vamos a hacer, pero debemos bajar el número de muertos. Orden del estado –sentenció el capitán.

Levi frunció el ceño molesto, se iba a retirar cuando vio una chamarra del uniforme en el sillón de Erwin. En ese momento recordó que el día anterior había visto a Hanji más desalineada de lo normal y con un collar similar al de Erwin salir de la oficina, para colmo, ésta no traía su chamarra.

- Eso… -dijo el pelinegro señalando la prenda anteriormente mencionada. - ¿…Es de la loca? –preguntó curioso. Erwin abrió los ojos de par en par y corrió a tomar la chamarra.

- No puede ser tuya, tú llevas puesta la tuya… -aseguró con su típica mirada fría.

- S… Sí, la olvidó ayer –dijo nervioso.

Para su sorpresa, Levi sonrió, pero no era una sonrisa de felicidad, más bien de alguien que ha pillado a otro sujeto haciendo algo malo.

- Debieron estar muy cómodos puesto que hasta la cuatro ojos se quitó su chamarra –Erwin no dijo nada, estaba apenado y con la boca entreabierta. – Me preguntó si se quitó alguna otra prensa… -dijo Levi sin dejar de mirar a Smith.

- N…No… -.

- Tampoco es como si me interesara, por mi te la puedes coger y bien duro… -interrumpió el pelinegro al comandante y luego cerró la puerta de la oficina con fuerza.

Las palabras de Levi retumbaron en su cabeza.

El hombre miró la prenda de la Mayor Zoe y la olió. Se sentía idiota por actuar de esa manera.

-.-.-.-.-.-.-

Eran las seis de la tarde y todos estaban comiendo.

- ¿Qué les pareció la comida? –preguntó Sasha.

- ¡Excelente! ¿Los has cocinado tú? –preguntó Hanji saboreando.

- Ella cocina muy bien, yo le enseñé –comentó Connie en juego.

- Genial, Sabe muy bueno. Aún recuerdo la ocasión que Levi cocinó para todos, terminamos con dolor estomacal. Mike es testigo –siguió bromeando la científica.

- Yo soy testigo –confirmó el antes mencionado.

Armin y Mikasa seguían observando a Eren que no le dirigía la palabra a la pelinegra desde el día anterior. Seguía molesto.

Eren se levantó de su asiento.

- Gracias por la comida Sasha, me retiro –dijo éste antes de irse. Mikasa frunció el ceño y le siguió molesta, tras ellos, iba Armin.

Al tiempo que los tres se iban, Levi y Erwin entraban al comedor.

- ¡Chicos vengan! ¡La comida está buena! –gritó la castaña con alegría.

Ambos entraron serios.

-.-.-.-.-.-

- ¿Qué te sucede, Eren? –preguntó el muchacho de ojos azules.

- No me tienen que seguir, sólo iré a entrenar en mi habitación… -dijo el moreno de ojos verdes. Los otros dos se quedaron sorprendidos ¿Cómo quería entrenar después de haber estado en eso durante ya varias horas?

- Vete a comer –le dijo Mikasa a Armin. – Yo me encargo de esto –prosiguió.

- Pero… -el chico no dijo más. La mirada de Mikasa lo decía todo.

"Este es problema mío y de Eren"

La muchacha entró junto con el castaño a la habitación, la chica cerró y luego miró al dueño de su bufanda, que por cierto, no traía puesta ese día.

Lo miró, estaba mal vendado, para variar.

- Déjame ayudarte a colocar tu vendaje correctamente… -

- No necesito tu ayuda -.

- Si me dejas hacerlo, pelearé contigo de nuevo y te entrenaré… -.

- No quiero, vete –contestó Jaeger.

- No te he hecho nada, me exasperas. Estás siendo muy inmaduro –el chico la miró inexpresivamente.

- Es mi problema -.

- ¿Qué tiene de malo que yo te proteja…? – el chico explotó.

- ¡YO SOY QUIEN DEBERÍA PROTEGERTE! –gritó él. La chica se congeló. Eren estaba rojo.

- Pero… -.

- Odio que seas más fuerte que yo… si tan sólo… mi deber es proteger a mis amigos, yo soy quien salvará a la humanidad... –dijo él desviando la mirada.

- ¿Recuerdas lo que dijo tu mamá, Eren? –preguntó la pelinegra. Éste volteó a verla de inmediato. Ella estaba sonrojada.

- Me dijo… que nos debíamos cuidar toda la vida, y que tal vez tú y yo… -Eren lo recordó. Quedó en shock.

Nunca había comprendido a su mamá, cuando le decía que él y Mikasa debían estar juntos jamás imagino que de esa manera. ¿Por qué sus papás y los de Mikasa querían que se conociesen? Claro, su mamá se lo había dicho.

"Ustedes estarán juntos en el futuro".

¿Cómo era posible? Qué tonto fue todo el tiempo, nunca se dio cuenta que sus papás y señores Ackerman habían comprometido a Mikasa con él de pequeños.

- Yo no quiero perderte, y mucho menos que estés lejos de mí… pero tú insistes en irte de mi lado –dijo la pelinegra.

- Pero… Entonces, si es así ¿Tú esperas que nos…? -la muchacha abrió los ojos de par en par. Las mejillas le hervían.

- ¡No! No es tu obligación hacerlo, porque no me amas de esa manera, pero… -.

Eren no supo qué decir… Luego recordó lo que Hanji le había dicho. "Ver a Mikasa como un objetivo sexual".

Pero graciosamente tal vez tenía razón, cosa que lo hizo sentir apenado.

Últimamente había soñado con ganarle a Mikasa, pero sus sueños eran subidos de tono. Todo empezaba con golpes, y luego, él estaba sobre ella, no era contacto sexual, pero Mikasa gemía como si disfrutase de que Eren la golpeara.

En esos sueños, tomaba a Mikasa por el pelo, y le pedía que se rindiera, y aunque ella lo decía una y otra vez, él no la dejaba en paz.

- Oh mierda…-dijo eren tapándose el rostro. Estaba completamente rojo.

- ¿Qué pasa? ¿Estás mal? –preguntó la pelinegra preocupada.

- No, no… no te preocupes –contestó el chico acalorado.

El no aceptaba que esos sueños fueran sexuales, lo había visto del modo violento. Hasta ese momento descifró que tenían doble significado. También había soñado cosas así con Annie, sin embargo, con la rubia, eran meramente sueños húmedos.

Pero todos con golpes, se preguntó si era un sadomasoquista controlador. Se dio asco a sí mismo.

- Déjame vendarte –pidió de nuevo la chica al verlo más apacible.

- Está bien, pero cuando termines, por favor vete y déjame solo –le pidió el castaño aun sin mirarla.

La chica le quitó su playera al chico. Vio su abdomen vendado, sus brazos, sus piernas, y un parche en su rostro, tenía los nudillos rojos.

Maldito enano.

La chica le quitó todo al chico.

Éste cuando por fin se atrevió a mirar a la muchacha, se sintió nervioso. Nadie debía de enterarse de aquellos sueños.

- Te quiero vencer –soltó con sinceridad Eren mientras la chica lo envolvía en vendas.

- No lo harás lastimado -. Aseguró.

- Cuando sea más fuerte que tú, pelearemos y si gano, cuando ocurra eso, saldrás del grupo de exploración –dijo el castaño.

- No lo haré –aseguró la pelinegra.

- Deberás de hacerlo, tampoco es como si yo quisiera que murieras, ni tu ni Armin, ni nadie… -el chico vacilaba. Iba a decir que no quería que ella muriera, pero se oiría muy comprometedor.

- Espera… -dijo la chica. Iba en busca de Alcohol.

Eren pensó en las cosas ¿Le gustaba Mikasa? No lo creía. O tal vez tenía sentimientos escondidos, no lo sabía.

La chica regresó unos minutos después con un kit de emergencias.

- No es tan grave –aseguró Jaeger.

- Eso dices tú… -le contestó ella. Pronto terminó.

- No entrenes hasta mañana, descansa –dijo la chica mientras sacaba de una bolsa algo.

- ¿Qué es eso? –preguntó curioso.

- Es una almohada de algodón, limpia. Cortesía de Levi –dijo la pelinegra, luego sacó unas cobijas y edredones limpios y acolchonados.

- ¿El capitán me los mandó? –preguntó incrédulo.

- Por supuesto que no, estaban en un armario. Pero Rivaille los lavó hace unos días… -contestó ella. El muchacho se alarmó.

- ¡Se enojará! -.

- Si te hace algo me avisas y lo golpearé –dijo Mikasa con una mirada asesina. La chica cambió la almohada del castaño. La que él utilizaba era una de franela vieja llena de ropa aún más vieja. Pero estaba limpia, también a causa del enano.

- Nos vemos –dijo antes de irse. El chico miró al techo y suspiró.

CONTINUARÁ...

n/A: UN MENSAJE IMPORTANTE

Hola a todos los lectores, acabo de publicar este fanfic de Shingeki no Kyojin, la verdad amo este anime y hablando del anime, debo de aclarar que me llegó ésto en un momento de "inspiración". Me escribí unas diez mil palabras por lo que se podría decir que el capítulo que viene ya está escrito, de hecho, éste ya estaba escrito cuando publiqué el primero, lo iba a publicar de una vez como un sólo capítulo pero pensé que era mejor unos capítulos regulares (ni tan cortos, ni tan largos) para no cansarlos...

Y como decía, hablando del anime, escribí este fanfic antes de leerme el jodido manga (que está bien bueno) y como ven, tiene unos sin sentido para los que están al corriente con la lectura pues no tiene nada que ver con lo que realmente sucede en la trama original después del anime.

Así que como apenas me puse al corriente con el manga estoy dudando en continuarlo, pues, me gustaría ser fiel a la trama porque hay muchos aspectos que quisiera manejar... Y bien, en caso de que lo decida continuar se convertirá en un UA (Universo Alternativo para los que no comprendan el concepto) pero fiel a el tema principal. Aunque también no sé que pase después, al fin y al cabo, Isayama aun no termina el manga y terminaré con lo mismo; la trama se saldrá de mis manos. No lo sé, espero comenten. Recibí unos pocos comentarios pero los agradezco, la verdad pensé que nadie lo leería ya que el EreMika está muerto, todos se van por el YAOI y siendo sincera, me choca.

Así que, gracias y besos. Espero sus comentarios con ansias :)

saludos!