Jean se cruzó con la pelinegra en el pasillo. Adivinó que había ido a ver al maldito de Jaeger,
— ¿Mikasa? –preguntó parándose frente a ella.
— ¿Sucede algo? –el chico se puso nervioso.
— Quería saber si… bueno, si tu quisieras acompañarme a ver el cielo ésta noche, está precioso –la chica alzó una ceja , no pudo decir que no al ver la expresión del chico, era muy patética.
— Está bien –ambos fueron al balcón cercano. La chica suspiró al ver el cielo ¿Acaso Jean era estúpido?
— ¡Demonios! –dijo él apenado al ver que estaba completamente nublado.
— Me voy –terminó de decir la mujer asiática.
— ¡Espera! ¡Quiero decirte algo! –la muchacha paró en seco. — ¡ME GUSTAS MIKASA! –gritó con la cara roja el castaño. La chica se sorprendió. – MUCHO, DESDE LA PRIMERA VEZ QUE TE VI, TE ADMIRO, ERES FUERTE Y HERMOSA Y CUANDO ESTÁS CON JAEGER ME PONGO CELOSO ¡ÉL NO TE APRECIA! –terminó de decir. Lo último le dolió.
— Si me dejaras… no sé, tener algo contigo, yo te apreciaría, mucho. Eren te ve como tu hermana, te pide que te alejes y cuando te necesita te busca. ¿Cuántas veces no hiciste la tarea del idiota en las clases? Por favor, yo quiero protegerte, y aunque no puedo hacerlo físicamente, quiero cuidar tu corazón—la muchacha lo pensó.
— Gracias –contestó antes de retirarse.
— ¡No te vayas! –la detuvo. — ¡Me romperás el corazón! –la chica se detuvo y caminó hasta Jean acelerada. Ella tampoco se sentía muy bien.
Jean se quedó en shock al verla tan cerca. Sus ojos negros brillaban incluso cuando la luna apenas y daba suficiente luz para que vieran sus rostros.
Ésta, tomó a Jean de la playera para que estuvieran a la misma altura y le besó fugazmente.
El chico se enrojeció. Como nunca.
— Espero eso sea suficiente –la chica se iba pero chocó con alguien, era Armin.
— ¿Viste todo? –preguntó Ackerman. El rubio asintió.
— No le digas a nadie -dijo antes de retirarse a su habitación que compartía con las demás chicas.
Armin se quedó inmóvil.
— Maldita tu suerte —exclamó igual de sorprendido el muchacho de ojos azules.
Jean siguió mudo, y así, se fue a su habitación.
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Era de madrugada, todos ya se habían dormido cuando Levi tocó la puerta de la habitación de la loca.
No le respondió al llamado por lo que impaciente, se introdujo a ésta, pero no había nadie. Por unos segundos ignoró el que la científica no estuviera en su cama ya que el tiradero y la destendida cama tomaron su atención inmediatamente.
— Mierda… —dijo antes de salir, estaba por recoger todo y sacudir la cama pero su curiosidad por saber la ubicación de aquella rara mujer ganó. Pensó en la posibilidad de que durmiera con Erwin ¿Sería real aquello? El hombre se golpeó la frente y sintió asco al imaginar a Smith desnudo sobre la mujer.
Después de unos segundos reaccionó, claro. Su laboratorio.
Tocó la puerta de nuevo.
— Pasa –dijo ella de inmediato. El hombre sintió cierto alivio.
— ¿No duermes aún? Realmente estás loca –dijo él mirando su alrededor. Sucio.
— No te preocupes, ya me acostumbré –dijo ella aun poniendo atención en sus hojas. El pelinegro se acercó al escritorio y miró sus anotaciones. Sus ojos se abrieron de par en par al ver lo que decía.
— ¡¿Eren quiere violar a Mikasa?! –exclamó confundido.
— Es sólo una hipótesis –dijo la castaña aun mirando sus papeles. Levi tomó una silla y se sentó a lado de ella con los brazos cruzados.
— ¿Qué cosas hay en tu cabeza? ¿Eh? –pregunto éste sin cambiar la expresión en su rostro.
— Sucede que… quiero saber más sobre los anormales… Pienso que los demás titanes como el titán acorazado y Colosal podrían ser humanos al igual que Eren y Annie, así que por medio de sus actitudes siendo titanes podríamos saber quiénes son en su forma humana, pero es muy difícil ya que éstos sólo aparecen unos minutos y no interactúan con los demás… y… —la mujer se quitó las gafas unos momentos y se talló los ojos, estaba agotada.
— Y hay muchos humanos, es difícil buscar a cada uno de ellos… —continuó lo que diría Hanji.
— Exacto, y por lo que parece podría ser cualquiera aunque… también pienso que podría ser un soldado de nosotros… —eso lo dijo mirando al pelinegro.
— ¿Qué quieres decir con eso? –preguntó nervioso al ver aquél brillo en los ojos de la científica, aquél brillo de locura.
— Déjame morderte un poquito –dijo con una sonrisa psicópata.
— No te me acerques maldita loca —Dijo alejando su silla más de ella, ésta rio y volvió su vista los papeles.
La miró, seguía sin su chamarra.
— ¿Qué pasó con tu chaqueta? –la mujer reaccionó de inmediato. ¡Diablos! La había dejado en la oficina de Erwin.
— Rayos –exclamó ella.
— ¿No te habías dado cuenta desde ayer? Espera… ¿no te has cambiado de ropa desde ayer? —preguntó él con un tic nervioso.
— Pues no…— dijo ella con la cabeza volando. Pronto reaccionó.
— ¿Y cómo sabes que desde ayer no traigo mi chamarra? –le interrogó ahora ella a él.
— Te vi saliendo de la oficina de Erwin ¿no recuerdas? –contestó él rápidamente.
— ¿Pero cómo sabes que no la tengo desde que salí de la oficina de él? Es decir, no me viste entrar –dijo ella aun interrogándolo.
— ¡Mierda! ¡Lo vi en la oficina de Erwin! ¿Ok? –contestó este exasperado.
— Ah, bueno. Al menos sigue ahí –contestó la científica. Levi la miró con rareza.
— ¿Te parece tan normal dejar tus cosas en la oficina de…? —.
— ¡No me mal entiendas! Sólo la olvidé, no es nada relevante… —le interrumpió la castaña.
— Iré directo al grano, basta de vacilar. ¿Tú y Smith son pareja? –preguntó el pelinegro. La mujer se coloró un poco.
— ¿En verdad parece eso? –preguntó dejando a un lado sus cosas.
— Pues saliste con el pelo más alborotado de lo normal de su oficina, incluso llegué a pensar que te había follado ahí mismo – la mujer se exaltó al momento.
— ¿¡CÓMO PUEDES DECIR ESO TAN A LA LIGERA!? –le cuestionó ella. Rivaille alzó una ceja, había logrado sacar a Hanji y a Erwin de su zona de Confort.
— ¿entonces es verdad? –preguntó el pelinegro sin rodeos.
— No, jamás hemos "follado" y ¿Por qué preguntas eso? Es nuestra vida, nuestras relaciones personales no deberían de ser cuestionadas, mucho menos por ti que no hablas de tu vida privada… —dijo la mujer a la defensiva sin duda estaba nerviosa.
— No tengo vida privada, siempre estoy con ustedes. Así que no entiendo que tiene de malo que lo sepa, y si andas con él no deberías de darle rodeos al asunto –la mujer lo miró a los ojos.
— ¿Te preocupa mi vida privada? –preguntó la mujer con una sonrisa.
— No me malinterpretes, cuatro ojos –dijo el pelinegro levantándose de la silla.
— Aww, no te pongas así. Si estás celoso sólo tenías que decirlo, pequeño… —la mujer no pudo continuar ya que el sargento le había hecho una llave.
— ¡Era broma! –dijo con gracia la científica dándose por vencida.
El hombre salió de la habitación molesto.
— Métete a la cama, es una orden –fue lo último que dijo.
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Eren había caído dormido después de que Mikasa se había ido, tenía que entrenar muy temprano y además, estaba exhausto.
— Te reto a pelear, si gano, sales del cuerpo de exploración y te unes a la policía militar, si yo pierdo, renuncio contigo –dijo el castaño a aquella chica que todos llaman su hermana.
— ¿Lo harás? –preguntó ella con ingenuidad.
Los golpes que ella le propiciaba eran fuertes, pero el chico los esquivó con rapidez, gracias a Levi había mejorado bastante. Cuando tuvo la oportunidad, tomó sus brazos por la espalda y los torció provocando un gemido de dolor en la chica. Esta vez había logrado con excito acorralar a Mikasa en la pared mientras gritaba de dolor.
— Ríndete, y no te dolerá –decía el muchacho.
— N…no, aun no –decía ella. Él sonrió y la soltó. Mikasa se puso en posición de pelea y pronto soltó una patada al muchacho pero éste jaló su pie y la tiró al suelo. La mujer perdió fuerzas.
— Debiste rendirte cuando te lo pedí –dijo él al tiempo que la jalaba del pelo y la miró, arrodillada frente a él con lágrimas en los ojos…
Eren despertó de inmediato sudando, odiaba esos sueños. Él no haría eso nunca, ni siquiera si de verdad pudiera hacerlo. Era una broma de su subconsciente pero una muy mala broma.
El chico vio el reloj que tenía a la mano, eran las dos de la madrugada con cuarenta minutos, no tan temprano por lo que se levantó, se vistió e hizo abdominales.
— Idiota –se decía sí mismo.
Una vez dieron las tres y diez, salió de prisa del sótano e inició su entrenamiento con el sargento.
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— ¿Otra vez? –exclamó sorprendido Connie al ver a Eren entrenando con el superior Rivaille.
— Mikasa ¿Crees que llegue a ser mejor que tú? –preguntó Armin a la chica que observaba con indiferencia.
— No lo sé –dijo y se dispuso a trotar.
Levi de nuevo le había dado una paliza al chico. Eren esta vez no se había cambiado el vendaje para entrenar con los demás por lo que empezó a la par con los chicos.
Jean lo miró con una sonrisa cuando éste se acercó a él.
— ¿Qué hay cuñado? –preguntó el más alto con una sonrisa aún más amplia.
— ¿Cuñado? –preguntó Eren con extrañeza.
— Sí… ¿Qué no Mikasita es tu hermana? –el castaño frunció el ceño.
— ¿son pareja los dos? –preguntó con molestia.
— Pues algo así –dijo el segundo con emoción. – Nos vemos idiota –gritó Jean corriendo, Eren se sorprendió al ver las energías del idiota con cara de caballo. Incluso se había echado una marometa.
Armin le alcanzó.
— ¿Jean y Mikasa son pareja? –preguntó con curiosidad el castaño a su amigo rubio.
— No lo sé pero… —el chico volteó a todos lados para asegurarse de que Mikasa no los escuchara. – No se lo digas a nadie pero ayer vi a Mikasa y a Jean besándose –dijo el de ojos azules.
Eren se quedó mudo de la impresión. ¿Jean había besado a Mikasa? ¿Qué mierda?
— No le digas a nadie, por favor. Mikasa no quería que nadie se enterara –dijo el chico.
— ¿por qué no quería? ¿Por qué mantener en secreto que ese idiota la besó? –preguntó exasperado.
— No lo sé, mejor continuemos el entrenamiento… —sugirió Arlert. Éste le hizo caso, pero aunque pasó todo el entrenamiento mirando a la pelinegra.
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Jean se acercó a la pelinegra una vez el entrenamiento terminó.
— ¡Mika! –la llamó con una sonrisa, ésta volteó confundida. Antes de que pudiese reaccionar, éste la abrazaba. La chica lo alejó con rapidez.
— ¿Qué sucede? –preguntó ella nerviosa.
— Pienso lo mismo, creí que había algo entre nosotros… —comentó Jean confundido.
— ¿Es por lo de ayer? –el chico tenía de nuevo las mejillas ardiendo. – No me malentiendas, no hay nada entre los dos, simplemente… olvídalo –fue lo que dijo la pelinegra antes de irse.
— ¡Espera! ¡Pero…! Entonces ¿Por qué me besaste? –preguntó Kirschstein.
— Porque… simplemente fue por lo que me dijiste, sólo una manera de decir "gracias" –contestó la muchacha aun seria.
— Eso significa que no somos nada… —susurró con tristeza el chico.
— No siento nada por ti, Jean –fue lo último que dijo la muchacha.
Eren y Armin los veían desde lejos.
— ¿Estaban hablando? ¿Viste cómo se abrazaron? –le preguntó Jaeger a su amigo rubio.
— No lo sé, aunque si se abrazaron… no sé qué suceda ¿Por qué no le preguntamos a Mikasa? —.
— Vamos… —contestó el castaño. Ambos fueron tras la pelinegra que iba entrando al castillo.
— ¡Eh, Mikasa! –gritó Armin llamando a su amiga. La chica volteó de inmediato y se encontró con ambos muchachos.
— ¿Qué sucede? –preguntó con tranquilidad.
Los dos chicos se quedaron mudos, por lo que la muchacha sólo alzó una ceja y se dispuso a seguir caminando.
— ¡Esp…! –Arlert la iba a detener pero Eren le tapó la boca.
— No saquemos conclusiones tan rápido… mejor se lo preguntamos después –el rubio se calló y vio a la pelinegra irse.
— Está bien… vayamos a almorzar –y ambos fueron a la cocina.
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— ¿puedo pasar? –preguntó Hanji una vez llegó a la oficina de su superior.
— Claro, entra –contestó el rubio sin alzar la vista.
— Vine por mi Chamarra, y… a decirte algo –le mencionó la científica al mismo tiempo que tomaba su prenda y se sentaba en la silla que estaba frente al escritorio de Smith.
— Dime que te inquieta, Zoe –preguntó Erwin prestándole atención.
— Verás… ayer por la noche, Levi me preguntó si había algo entre nosotros y como tú sabes, eso me incomoda… —la mujer paró para mirar al capitán frente a ella, éste estaba muy serio. — … Quiero pedirte que esto termine ya, me he dedicado enormemente a mi trabajo ¿sabes cuándo fue la última vez que tuve una pareja? –preguntó Zoe.
— ¿Cuándo? —.
— Ahí está, ni yo lo recuerdo, pero fue antes de entrar a las tropas del reconocimiento y eso fue hace mucho. La última vez que intimé con un hombre fue en la fiesta de Navidad de… — la científica bajó la vista apenada.
— ¿Qué? Desde esa vez… ¿eso significa que yo fui el último hombre con el que…? –.
— Exacto, y también ya tiene varios años, así que olvídalo, ya he decidido mi vida y en ella no existe el matrimonio ni los niños, y eso es lo que tú deseas… consigue a una chica, por ejemplo, Helen que seguido está conti… —.
— Tú no lo entiendes, Zoe. No se trata del resultado… y tomando en cuenta lo que dices, yo también soy viejo y he estado más tiempo que tú es esto. Estoy solo, y tú entras todos los días a mi oficina con esa gran sonrisa… no lo pude evitar –dijo lo último tallándose los ojos. La mujer se quedó sin palabras por unos segundos.
— Eres muy guapo, Erwin, conseguirás a alguien mejor. Y… en todo caso, hablemos de esto cuando estemos aún más viejos y retirados, recuerda que nuestra vida corre peligro en cada expedición y tenemos muchas otras cosas por las cuales debemos de preocuparnos –respondió Zoe con amabilidad.
— Tienes razón, dejemos esto a un lado… pero si sobrevivimos y nos retiramos, te iré a buscar –la mujer asintió y salió de la oficina.
— ¡Oh, por cierto! –dijo Hanji antes de cerrar la puerta.
— ¿Sucede algo? –preguntó el hombre de ojos azules.
— Pido permiso para tomarme el día, no he dormido en muchos días y en cualquier momento me desmayaré si no tomo una siesta —.
— Descansa, Hanji –contestó el rubio volviendo su vista a los papeles.
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Mikasa estaba limpiando su habitación; tenía mucha ropa qué lavar cuando tocaron la puerta.
— ¿Quién? –preguntó la chica.
— ¿Puedo pasar? –preguntó el hombre que estaba afuera. La voz era de Levi.
La pelinegra suspiró, en verdad odiaba al tipo pero no podía hacer nada puesto era su superior.
— Adelante –contestó con su fría voz.
El hombre entró y cerró con seguro la puerta, la miró con la seriedad que lo caracterizaba y dijo:
— Toma asiento –la joven confundida le obedeció. Éste tomó una silla que encontró y prosiguió.
— Eres la mejor soldado entre los reclutas y en los entrenamientos dejas atrás a todos como si fuesen basura… incluso entre Reiner Braun y tú hay una gran diferencia considerando que obtuvo el segundo lugar… —decía Rivaille sin cambiar el tono de voz.
— ¿Y eso qué? —.
— Hay una diferencia aún más grande entre Eren Jaeger y tú si tomamos en cuenta que obtuvo el quinto lugar pero va mejorando poco a poco —. Dijo el hombre mientras se quitaba la chamarra y mostraba un golpe en el brazo izquierdo.
— Le permití que me insertara un buen golpe porque estaba distraído y vi una gran mejora. Es constante pero sigue siendo un inútil… aun así, si lograra continuar entrenando, en un mes puede que llegue a dejar atrás considerablemente a la recluta Annie que, por sí sola, le dio una paliza… —Mikasa miró el moretón en el cuerpo de Levi, seguramente fue una patada por el tamaño de ésta.
— ¿Qué clase de entrenamiento recibe? –preguntó la pelinegra.
— Uno con el cuál piensa superarte, sinceramente admiro su fortaleza para querer ser más fuerte pero noto una obsesión en él… una es querer ser mejor que tú, debo de suponer que es porque eres mujer y a la vez su familia ya que no muestra ningún signo de competencia con los otros tres mejores que él y porque quiere acabar con los titanes… no quiero desanimarlo ni desanimarte pero que él sea la salvación de la humanidad es un tanto difícil, sin embargo, si es importante para que eso suceda… —dijo Levi. – Es el único humano que se puede transformar en titán y que a la vez, busca ayudar a los de su especie, si Annie hiciera lo mismo que éste, seguramente perdería bastante interés de nuestra parte pero no es así… —.
— ¿A qué quiere llegar? –preguntó la pelinegra de mal humor.
— Eren es la clave para nosotros, para nuestra misión. Y está mejorando enormemente pero… últimamente tú estás influyendo mucho es su comportamiento y siendo sincero, necesitamos que Eren mejore y para esto, tú debes de mejorar también –la chica se sorprendió.
— Cuando le diste una paliza, éste se convenció en que debía de superarte, y si te supera, pienso que hará cosas estúpidas, entre ellas salir a enfrentar titanes por sí sólo… pero si nunca logra su objetivo, siempre estará tratando de mejorar y podemos explotarlo, para ello, quiero que le des otra buena paliza y… entrenes conmigo en secreto –le dijo el hombre pelinegro.
— Yo no pienso golpear a Eren… y para empezar ¿Cómo sabe que lo golpee? –preguntó ella indignada.
— Hacían mucho ruido, pude escuchar con claridad como el estúpido lloraba, pero eso no importa. Tampoco importa tus sentimientos hacía ese sujeto, estamos hablando de una misión importante, entre más fuertes seamos, más lejos podremos llegar, y no podemos permitir que a nuestro único titán le den una paliza… sería un gran retroceso y a la vez te conviene… no creo que te guste la idea de que ese idiota muera –Mikasa estaba pensativa.
— Están ocupándolo –dijo ella con cierto tono de rencor.
— No te diré que no, sólo lo utilizamos pero para algo que nos conviene a todos –dijo sin ningún remordimiento, cosa que molestó a la chica.
— Váyase de aquí… no pienso aceptar aquella propuesta –dijo la muchacha levantándose de su asiento.
— Me iré pero siendo sincero, pensé que eras más lista –dijo antes de irse.
Ackerman continuó con su trabajo, pensando en las palabras del capitán.
CONTINUARÁ...
Hola he decidido continuarla, me tardé mucho en actualizar, disculpen :) pero tuve un problema con la memoria USB en la que guardaba el archivo porque le entró virus, lo daba por perdido pero lo pude recuperar, en unos días subo el siguiente cap. Espero les guste y también espero su apoyo, aprecio todos los reviews :)
Besos y Saludos!
PD. ¿Alguien más ya leyó el capítulo 71 del manga? Eren era muy lindo de bebé :3
