Capítulo 4: El bien dotado Moblit.

Mikasa bajó a la habitación de Eren, éste se encontraba haciendo abdominales.

— Te dije que dejaras de hacer eso –le regañó la pelinegra al verlo.

— Esto no es de tu incumbencia –respondió el muchacho.

La muchacha caminó hasta él y luego se sentó a su lado en el suelo y le acompañó en sus ejercicios.

— ¿Qué haces? –preguntó el castaño.

— Me entreno como tú –contestó.

— No tienes que hacerlo, yo lo hago porque tengo un trabajo importante en el escuadrón –se quejó Eren.

— Todos tenemos un lugar importante desde el momento que damos nuestra vida por la humanidad –contestó la chica que seguía ejercitándose. El castaño paró molesto.

— Está bien… ¿Qué quieres? –preguntó el que seguía sentado en el suelo, la pelinegra hizo lo mismo.

— No lo sé, ya casi no hablamos. Cuando entro a tu habitación pareces estar molesto. Yo no quiero eso –contestó vacilante. El muchacho suspiró.

— No te pongas sentimental, no es que no te quiera cerca… —le dijo el chico mirando sus propias piernas.

— Y sigues lastimado, te debe de doler el cuerpo ¿no? –preguntó Ackerman al ver sus vendas que por cierto era la único que cubría su torso.

— No te preocupes por mí, Mikasa, yo… —.

— ¿Acaso tú no te preocuparías por mí si estuvieras en mi lugar? –el chico pensó en su respuesta.

— Supongo que sí, pero… tú me proteges demasiado, yo también soy humano e independiente y… soy un hombre –dijo lo último casi con orgullo.

— ¿Eso que tiene que ver? –preguntó la pelinegra.

— Tú puedes correr más riesgos, Y qué si un hombre grande y fuerte te trata de, bueno, trata de abusar de ti, también un superior –la chica se sonrojó ¿Acaso a Eren le preocupaba ese tipo de cosas?

— Pero, soy fuerte. No me pasaría nada de eso –contestó casi en un susurro.

— Mentira, si no como fue que Jean te besó –la chica se sorprendió ¿Cómo sabía eso?

— ¡Te lo contó Armin! –le acusó molesta.

— Más o menos, más bien me lo encaró Jean –dijo molesto el muchacho de ojos verdes.

— Pero no fue así… de hecho –la chica estaba pensando en lo que diría. – Yo lo besé… —confesó la muchacha. Eren la miró con el ceño fruncido.

— ¿Por qué mierda hiciste eso? –preguntó enojado.

— Porque, bueno eso tampoco es de tu incumbencia –contestó ella a la defensiva.

— Bien, soy tu familia y tu amigo, creí que me dirías sobre "eso" cuando llegara el momento –se excusó el chico.

— Pues tú tampoco me dices algo —.

— Porque no he hecho algo —.

— ¿Y qué hay de Annie? —.

— Ella y yo no tuvimos nada, sólo éramos amigos –contestó el chico sonrosado.

— Entrenaban juntos y "solos" ¿no? Además si fuera cierto ¿Por qué estás rojo? Sólo admite que tienes sentimientos amorosos hacia ella –le reclamó la pelinegra molesta.

— ¡Está bien! ¡Puede que me haya atraído! Pero ya no es así, además tú… —el castaño seguía rojo.

— ¿Yo qué? –preguntó curiosa.

— Nada… es sólo que tú también me importas –la pelinegra se puso colorada.

— ¿Te refieras a que te gusto? –preguntó ella apenada.

— ¡No! ¡Eso no! Pero… me molesta que seas tan fuerte, que siempre estés sobre mí como una loca y no me des mi espacio, ni siquiera te puedo ver como a una chica –gritó Eren exasperado. La muchacha se levantó y se fue sin decir nada.

Jaeger se arrepentía de decirlo eso de manera tan directo pero no encontraba otra manera de alejarla.

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Armin estaba con los demás chicos en la sala. Todos descansaban.

- Tomen una ducha y luego vayan a la sala de reunión en dos horas –dijo Mike que se acercó a ellos. Luego, el superior miró a Connie.

- Dile a tus demás amigos que hagan lo mismo –le ordenó el hombre antes de retirarse.

El moreno asintió.

- ¿Y Eren? –preguntó Christa.

- Ni él ni Mikasa están por acá, deben estar juntos… -contestó Reiner.

- No te preocupes Connie, yo los buscaré –se ofreció Arlert dirigiéndose al sótano.

El muchacho bajó al lugar donde Eren dormía y le dijo lo mismo que Mike le había indicado, después fue a la habitación de Ackerman a decirle lo mismo.

Eren fue al baño con los demás chicos, todos hacían fila para las tres duchas que había. La mayoría de los soldados que estaban ahí, eran desconocidos para el muchacho por lo que no hubo algún diálogo entre ellos. Con las féminas sucedió lo mismo.

Y bien, a la hora señalada todos estaban en la mesa.

- ¡ATENCIÓN! –gritó Erwin una vez entró a la sala. Todos se pusieron firmes e hicieron el ya conocido saludo. – Tomen asiento –pidió el rubio a los soldados.

Levi estaba parado tras la silla de Hanji observando a todos, Mike estaba al lado de ésta. Eren y Armin estaban sentados a lado de sus amigos pero alejados de la pelinegra, cosa que desconcertaba a Arlert.

- Antes que nada, quiero hablar sobre lo sucedido en el muro Sina… Annie Leonharth fue responsable de un gran número de delitos, entre ellos, asesinatos. Pero por ser menor de edad y además no ser la causante directa del atentado, todo cayó sobre mí. Fue suerte el que haya sido perdonado pero si hubo unas condiciones, empezando con el hecho de que me prohibieron tener actividad durante una temporada, con esto quiero decir que continuaremos aquí por un rato –explicó el rubio con seriedad.

- No tenemos derecho a holgazanear aún si es un largo tiempo pues seguimos estando a pie con la misión de llegar al sótano en la casa de Eren -dijo Smith observando a cada soldado.

- ¿Cuánto tiempo tenemos de descanso? –preguntó alguien.

- Poco más de tres meses –aclaró el comandante.

Todos se sorprendieron, se atrasarían mucho en ese lapso de tiempo. Todos se miraban entre sí con cierta molestia. Era tiempo de cierta forma desperdiciado pero si Erwin lo decía, entonces seguramente no había alternativa, el rubio siempre era muy duro con sus decisiones y muy rara vez cambiaba de opinión al respecto.

Levi no dijo absolutamente nada, era cierto que no le parecía pero si era una orden, no había más que hacer.

- Bien, eso es una orden general, todos lo necesitaban saber. La rutina de los últimos días se repetirá hasta el siguiente aviso, pueden retirarse excepto los nuevos reclutas, capitanes y los soldados que saben de la importancia de su presencia en ésta junta –avisó Smith haciendo que la mayoría se retirase a cenar.

Los que quedaron se acomodaron en la mesa principal, los que se quedaron sin espacio se sentaron a los alrededores o se quedaron de pie.

- Levi –llamó el capitán al sargento.

- ¿Qué sucede? –preguntó éste con voz de aburrimiento.

- ¿Ya escogiste a los integrantes de tu nuevo escuadrón? Lamentamos mucho lo sucedido tiempo atrás, te lo había dicho, pero necesitamos que ahora mismo nos digas los integrantes de tu nuevo equipo –habló con firmeza el rubio.

- Sí… ya te lo había dicho. El único sobreviviente fue Eren así que personalmente solicito a los diez mejores soldados del 104 y… -dijo mirando a Arlert. – A ese muchacho –terminó de decir sorprendiendo al rubio.

- ¿Y… yo? –preguntó sorprendido Armin.

- Sí ¿Tú fuiste quien descubrió la identidad del titán hembra, no? De algo me has de servir –fue lo último que dijo el pelinegro para luego mirar a su superior.

- Si así lo deseas… entrénalos, y trabajen arduamente –los reclutas se miraron entre sí. Mikasa se sentía feliz de poder estar cerca de sus amigos, eso significaba que efectivamente podría seguir estando cerca de Armin y de Eren.

- ¡Capitán! ¿Y qué sucederá con Annie? Ella podría despertar en cualquier momento, deberíamos de concentrarnos en ella –opinó algún chico.

- Ella está cristalizada y no podemos hacer nada al respecto. Tenemos varias cosas qué hacer como para pensar en ella –contestó Hanji antes de que Smith pudiera hablar.

- ¡Deberíamos subirla a la muralla y tirarla desde arriba! ¡A que se rompe! –dijo algún otro. Todos se mantuvieron en silencio hasta que una sonora carcajada llamó la atención de todos.

Hanji moría de risa.

- ¿A quién se le ocurrió semejante idea? –preguntó la castaña entre carcajadas.

- Mierda cuatro ojos, estamos en medio de algo serio –le reprendió Levi sacado de quicio.

- ¿Qué dices? Tan sólo imagínate a todos transportando a Annie hasta arriba y lanzándola al suelo ¿No es gracioso? –preguntó limpiándose las lágrimas que salían de sus ojos.

- NO DEBEMOS DE PENSAR EN ELLA, ahora sólo preocúpense por su entrenamiento y sus cuidados. Los que estén heridos vayan a la enfermería y los que estén enfermos reposen, entrenen, aliméntense y recuerden que todos son igual de valiosos. Una vida es una vida y si queremos bajar el número de muertos, todos debemos estar alertas –volvió a hablar Erwin alzando la voz para llamar la atención de todos.

- Entonces lo haremos, bien, ahora… -Todos se callaron al escuchar a alguien entrar a la sala.

- ¡Llegaste al fin! –gritó con emoción la castaña de lentes al ver a Moblit entrar al lugar ligeramente nervioso.

- Sí, capitana… -dijo bajando el tono de voz.

- ¡Dime! ¿Lo trajiste? –preguntó la mujer olvidándose por completo de que todos estaban ahí observándolos.

- Sí pero… -el hombre no terminó pues Hanji lo estaba abrazando de la emoción.

Erwin y Levi miraban la escena con desconcierto. ¿Por qué demonios tenían tantas confianzas entre ellos? Ambos despejaron su mente, tenían cosas mejores por las cuales preocuparse.

- Por favor Zoe, regrese a su lugar. Estamos en medio de una reunión –regañó Erwin a la científica.

- ¡Oh, sí! ¡Disculpa! –contestó ésta.

- Pronto termina la junta, déjalo en el laboratorio y "eso" afuera, espérame ahí –le indicó ésta en un tono de voz bajo para que no la oyeran.

El hombre se retiró y la reunión prosiguió con normalidad. Al final, todos se fueron a sus respectivos dormitorios.

Excepto Levi.

Él estaba en el balcón escondido, se sentía estúpido pero no lo podía evitar. No era como si tuviera el mejor sentido del oído pero había alcanzado oír a Hanji. Miraba a Berner desde arriba quien estaba tomando, de nuevo. Éste estaba al lado de una caja de tamaño mediano.

Pronto llegó la mujer y se acercó al paquete.

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- ¡Muy bien! ¡Se ve en perfectas condiciones! –dijo con emoción la científica al ver el paquete.

- Lo traje con cuidado, me tardé mucho y estoy en extremo cansado –se quejó el castaño mientras daba otro sorbo a su botella.

- Lo lamento, pero vamos. En la habitación te puedo premiar –le dijo la mujer con un tono misterioso. Moblit se sonrojó.

- No me diga que… -la mujer sacudió la cabeza en forma de aprobación.

- Sí… posiblemente esté mal pero nadie se dará cuenta. Cerraré con llave y como es de noche, no lo notarán. Podemos hacerlo en el balcón, está muy bonita la noche por lo que será divertido –contestó la mujer con una gran sonrisa.

- Como usted diga… espero no nos descubran –dijo él aun rojo.

- No nos han visto en ocasiones anteriores así que lo dudo ¿O no te quieres arriesgar? –preguntó traviesa Zoe.

- No… no es eso, realmente me gusta pero… -el hombre levantó la caja del suelo.

- Ven, vamos al laboratorio –le dijo la mujer que entraba antes que él, vigilando que nadie los viera.

Cuando entraron, ambos miraron por todos lados nerviosos, por suerte llegaron hasta el laboratorio sin problemas.

Levi que había escuchado todo estaba en estado de shock.

- ¿Qué mierda? ¿Cuatro ojos y…? –pensó sorprendido. Aunque hubiera deseado irse de inmediato, una parte de él no le permitía moverse. Por lo que había escuchado, seguramente planeaban tener sexo a escondidas. ¿Será que por eso el hombre soportaba a Hanji a pesar de ser una maniática? ¿Por qué lo premiaba con "sexo"? estaba desconcertado.

El pelinegro se iba a ir a su habitación cuando ambos desaparecieron pero no pudo evitar la curiosidad. Se paró en la puerta y escuchó la conversación.

- ¡Genial! ¡En perfectas condiciones! ¿Tú qué dices? –preguntó Hanji a su subordinado.

- Sí… está muy bien –contestó éste.

- ¿Quieres tocarlo? –preguntó la castaña con alegría.

- ¿Puedo? –preguntó éste.

- Claro –.

- Está caliente -.

Levi frunció el ceño desconcertado.

- Lo sé -.

- No es lo único, mire éste –dijo Moblit empezando a mover su pantalón.

- ¡Está enorme y duro! –se emocionó la castaña. Levi empezaba a sentir ganas de derribar la puerta.

- Cerda –pensó él ante las palabras tan poco prudentes de parte de la científica.

- Sí… -contestó éste.

- Bien… gracias por tu trabajo. Ahora podemos… celebrar –empezó a decir la castaña.

- ¿A…Aquí? -.

- Claro, si lo hacemos afuera nos descubrirán. Vamos apúrate, ábrelo –le dijo la mujer.

Rivaille empezó a mover muy sigilosamente la chapa de la puerta. Hanji había olvidado colocar seguro.

Y entró.

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Y ahí estaba Hanji, colorada a lado de Moblit con el rostro del mismo color. Ambos en el sillón, y en la mano, unas cervezas.

Levi casi se cae al ver aquello.

No sabían que decir, los habían descubierto. Demonios.

- L… Levi ¿Q…Qué hace…? -.

- ¿Qué demonios hacen? –preguntó el pelinegro con la cabeza a punto de estallar.

- ¡N…Nada! –respondió apresurada la castaña. -¿Querías algo? –preguntó escondiendo su bebida alcohólica tras de ella.

Levi se sintió apenado. ¿Cómo justificaría su intromisión? Pensó un poco.

- Simplemente… olvídalo –dijo éste fingiendo enojo. Fue lo único que pudo decir para no sentirse más idiota.

- Está bien… -contestó Zoe con una sonrisa exagerada y falsa. Levi se sintió ofendido al ver que ella esperaba que se fuera.

- ¿Estaban ocupados? –preguntó el pelinegro.

- S… Sí, yo –Rivaille rodó los ojos al ver nerviosa a la científica.

- Me voy –avisó antes de salir por la puerta.

- ¡Espera! –le gritó Hanji que le siguió. Éste ya estaba por el pasillo.

- ¿Qué quieres cuatro ojos? –preguntó ligeramente irritado el más bajo de estatura.

- No le cuentes a Erwin de esto, te lo suplico. No viste nada –le pidió la mujer.

Levi sacado de quicio empujó a la mujer contra la pared con un brazo lastimando el hombro de Zoe. La castaña se sintió nerviosa ante la comprometedora posición en la que ambos se encontraban.

- ¡Hanji! ¡Yo! –el hombre se quedó sin aire, ni siquiera estaba seguro de lo que diría.

El sargento se quedó así unos segundos hasta que la soltó de repente y se fue sin decir ni una sola palabra.

Ésta sin comprender se regresó al laboratorio donde Moblit bebía descontrolado por los nervios.

- Tranquilízate –le dijo la mujer seria.

- Mejor me voy… -cuando el hombre iba saliendo, Zoe no le permitió continuar con su camino.

- Habíamos quedado en algo, no te preocupes por él –lo tranquilizó de nuevo cerrando la habitación. – Y tenemos trabajo.- Terminó de decir.

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Mikasa estaba bajo las sábanas de su cama, a lado de ella en otra cama dormía Sasha que no dejaba de roncar. Una chica fastidiosa.

Sobre ella estaba Christa, cosa que no le agradaba mucho y del otro lado Ymir y Julia. Demonios.

Había tratado de cerrar los ojos desde hace más de veinte minutos pero no podía. Eren, Eren, Y Eren, sólo Eren. ¿Por qué? El único que ponía su mundo de cabeza era él, lo extrañaba y cuando pensaba en que él no extrañaba a ella quería llorar.

Pero Mikasa no llora. Mikasa sabe controlar sus sentimientos.

No era una fachada, era la verdad. Ella sabía que no había una verdadera razón para hacerlo y por eso mismo no lo hizo. Sólo recordó las palabras de Jaeger.

Por ahora no había problema pero ¿Y si Eren se enamorara de una chica? ¿Qué haría? Estaba nerviosa pues ella misma era testigo de que si volteaba hacia la izquierda se encontraría con una chica, y luego con otra y algunas muy guapas.

Por su parte, Eren ya estaba durmiendo pues al día siguiente le esperaba un buen entrenamiento. El castaño sabía lo bueno que era para el combate cuerpo a cuerpo. Pero él mismo se había dado cuenta de lo difícil que le resultó vencer a Annie pues al final le ayudaron. Y si lo pensaba bien, una de las razones por las cuales él había sido capaz de ganarle a la chica era porque ella misma le había enseñado a pelear.

Su enemiga le había enseñado a pelear, pero ¿realmente era su enemiga?

Por eso le dolía. Porque él la consideraba su amiga y ella actuaba como si realmente lo fueran para que al final fuera así.

Maldita Realidad.

No todo sale como uno lo planea. ¿Quién diría que al final el sería capaz de transformarse en Titán? Era una pieza importante en el tablero y estaba feliz de que fuera así.

Aun así quería más, quería ser tan fuerte como el sargento Levi, quería que sus amigos se sintieron seguros con él, defenderlos como a Armin cuando eran niños.

De repente recordó.

Aquella vez que a los diez se había peleado con un chico. El niño que lo golpeaba iba ganando hasta que Ackerman se acercó a defenderle y le pateó con gran facilidad el trasero. Eren estaba molesto.

Una vez llegó a casa, su mamá le regañó y le dijo. "Deberías ser tú quien protegiese a Mikasa por lo menos una vez".

Pensaba que Mikasa no se lo permitía, que ella era como una plaga. No podía sobresalir a lado de ella pues siempre se adelantaba. Gran equivocación, ahora lo comprendía, no podía sobresalir y no era porque Mikasa no se lo permitiese, era porque él realmente no era mejor que ella en nada.

Ni siquiera cuando iban por leña era capaz de hacerlo solo.

Pero ya no era así, ahora él quería ser el que estuviese enfrente. Por eso, cada mañana se levantaba pensando en eso como motivación e iniciaba su entrenamiento con el capitán.

Ambos decidieron en enfocarse en eso. En especial Rivaille que había recibido una buena noticia.

- "Lo apoyaré, Capitán" -. Le había dicho Mikasa un día de esos. Ahora entrenaba a ambos. Pero Eren no lo sabía.

No lo supo hasta que un día, unas dos semanas después de aquél suceso se encontró con la muchacha completamente sudada caminando a su habitación después de las cinco de la tarde, hora en la que nadie entrenaba.

- ¿Por qué estás sudada? –preguntó el muchacho de ojos verdes a la que sería su mejor amiga desde los nueve años.

- Entreno –le contestó ésta con seriedad.

- ¿P…Por qué? –preguntó sin entender.

- Porque debo de patearte el trasero –contestó la chica continuando con su camino.

Eren no se lo podía creer. Ella tampoco quería ser derrotada por él. ¿Eso tenía sentido? No.

El chico se fue a su habitación aquella tarde y pasó una hora haciendo abdominales.

Eso era como la guerra.

CONTINUARÁ...

N/A. He actualizado más pronto porque, beh, no tenía nada mejor qué hacer. Me pondré al corriente con los nuevos caps. Estoy pensando meter algo a la historia pero siento que quedaría mejor en otro fic, sin embargo, con todos los fics que tengo sin actualizar, hacer otro sería un delito... no sé, a veces me dan ganas de abandonar esta cuenta, darme por muerta y empezar de nuevo :v pero estaría mal. Tengo un fic donde he tenido buena respuesta y abandonarlo ni yo me lo perdonaría por lo cual, continuaré por aquí.

Espero les haya gustado, comenten si les gustó o no. Yo siento la historia sosa y sin nada emocionante en especial... trataré de acortar todo este embrollo para llegar al grano del asunto xd.

Besos y Saludos!