N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Custodios De Tu Amor
Capítulo II
- No hay ningún rastro Shishido - el aludido se solto del agarre de la cobriza que yacía en la cama, se había quedado profundamente dormida después de estar llorando, entendía esa reacción, el miedo debía de estar carcomiendola, miro a sus dos compañeros que llegaban a notificarselo - No esperaba que se quedara más tiempo, el maldito lo único que desea es traumarla - señalo como si fuera lo más obvio del mundo para levantarse de la cama.
Noto que la cobriza se removía como un animalito en busca de calor por lo que le paso el edredón por el cuerpo, una pijama cubría su cuerpo así que no se preocupaba de que algo malo le sucediera, les hizo una seña a sus compañeros para que lo siguieran y al final cerro la puerta con calma, miro a ambos y extrajo su celular, necesitaba ver a las demás involucradas en el asunto para poder seguir un plan de seguridad con los demás custodios.
- Mañana irá a trabajar, fue la órden de su padre, le notificare de esto en unos momentos mientras tanto quiero que ambos busquen en el jardín, debio dejar algo - sus compañeros asintieron para movilizarse mientras él tomo aire, el momento que sin duda alguna más odiaba era hablar con sus superiores y notificarlos de las cosas que sucedían, eso lo aterraba en lo absoluto, no lo aterraba tanto pero como mínimo le incomodaba porque era muy sincero con sus respuestas y eso en
algunas ocasiones era un poco malo.
Keigo miro a Tomoka dormir a su lado, le encantaba esa mujer, sin embargo, sabía que sería su perdición si alguien se llegaba a enterar de su relación de amantes, amaba a Sakuno pero nunca habían ido más allá de besos y roces inocentes, en cambio con la castaña había tenido buenos encuentros sexuales, acaricio su mejilla con suavidad, siendo honestos estaba mucho más preocupado por ella en el asunto del acosador que de su prometida.
El padre de la misma se había encargado de su seguridad o al menos había intentado porque ella no quería a nadie cerca, sabía cuidarse sola y él sabía que era cierto, su celular vibro por lo que lo tomo de la almohada, una junta programada para la mañana, beso la frente de su amante y decidio que era hora de dormir - Se te tiene que quitar esa manía - miro directamente a la castaña que lo miraba con una leve sonrisa, amaba esa faceta de seriedad combinada con burla.
- Después sera, ahora a dormir - la jalo con suavidad para acunarla en sus brazos y dormir con ella, era en momentos como esos cuando pensaba la razón del porque no la había conocido antes o quiza era que no tenía el valor para dejar a Sakuno y formar una familia o como mínimo una relación con Tomoka, no era cobarde solo que... estaba confundido.
El plato cayo de sus manos, ese hombre lograba colocarla demasiado nerviosa, la estaba observando desde hace más de tres horas, solo sabía que era su custodio debido al asunto del acosador, era obvio que su amiga Sakuno se había hecho cargo del mismo puesto que ella no tenía dinero suficiente como para pagar uno y tenía que agradecerle más tarde.
- Mañana durante la mañana iremos al trabajo de Riuzaky Sakuno, los custodios de las tres involucradas necesitamos estar de acuerdo para su seguridad así que nos iremos a las seis de aquí, por favor este preparada Nanako-sama - dicho esto hizo una reverencia para dar media vuelta y salir de allí con paso calmado, solo sabía que su nombre era Tezuka Kunimitsu, no era el único custodio, dos más velaban por ella, Oshitari Yuushi y Echizen Ryoga quien era su primo aunque este actuaba profesionalmente y no daba señales de actuar como familiar, lo cual no le incomodaba en lo absoluto.
Pero de los tres o mejor dicho de los dos, el único que removía cosas en su organismo era Tezuka, su mirada afilada que había tenido la dicha de ver cuando este se despojo de los lentes negros que usaba para colocarse sus anteojos, su cabello ordenado que le daba un toque caballeroso, el uniforme lo hacía lucir terriblemente bien, dio un leve suspiro, ¿acaso estaba enamorada?, eso no podía ser cierto porque apenas lo conocía, no sabía nada de él más que era demasiado serio y un tanto callado por no decir mucho.
Sus tres custodios se quedarían a cuidarla en la casa donde vivía que era de sus tíos, era lo suficientemente grande como para que los cuatro vivieran así que no había ningún problema, termino de guardar la cena en el refrigerador para encaminarse hacía su habitación, lo único que por el momento quería era dormir un poco y descansar de los sentimientos que estaban creciendo cuando ella no quería enamorarse.
Miro por la ventana del auto en el que iba, eran dos camionetas, ella viajaba en la primera con su custodio principal, Shishido Ryou quien iba en absoluto silencio, nunca lo iba a decir abiertamente pero había extrañado sus brazos protegiendola al dormir, dio un leve suspiro mientras se recargaba en el asiento y cerraba los ojos - Si lo desea podemos regresar, se ve cansada - comento este llamando su atención mientras se encontraban en un alto, ella lo miro incrédula no creyendo lo que le acababa de decir.
- Estoy bien, mi trabajo es mi trabajo y creí haberte dicho que me llamaras por mi nombre, odio que me hablen de usted - le señalo mientras desviaba la mirada aunque noto que este sonreía de lado asintiendo con la cabeza, el auto siguio con la marcha y su celular sonó, tomo su bolso y extrajo el aparato mirando el número de Atobe, dudo en contestar pero simplemente al final declino la llamada y cerro de nuevo los ojos.
- No contestar quiere decir que esa persona no es importante... Sakuno - comento el castaño estacionando el auto, ella abrio los ojos y lo observo bajar, no dudo en pensar que su nombre viniendo de sus labios le había gustado demasiado, sonrió levemente, Keigo era importante pero no en ese momento porque aún le dolía que se hubiera marchado cuando ella más lo necesitaba, desato su cinturón de seguridad mientras la puerta se abría para bajar con calma, miro a sus otros dos custodios bajando del auto mirando hacía todos lados en busca de algo anormal.
Miro su cafetería, Dios la amaba tanto siendo honestos, era su primer negocio como mujer independiente, a sus 18 años amaba el trabajo que tenía, todo mundo pensaba que al ser la heredera de las empresas de su padre no hacía nada pero esa cafetería era su vida, miro tres camionetas negras estacionarse detrás de las de ella y sintio curiosidad por ver quien bajaba de las mismas.
- ¿Cuántos años tienes? - le pregunto al castaño que ladeo la cabeza y le sonrió levemente - 20 años aunque supongo que lo leíste en mi hoja de trabajo - contesto este caminando a las dos camionetas y ella ladeo la cabeza, no, no había leído nada de nada, era mayor que ella por dos años, le gustaba eso pero no sabía porque, miro la cafetería que estaba siendo abierta por su asistente Toyama Kintarou quien le sonrió desde donde se encontraba alzando la mano mientras una enorme sonrisa aparecía en sus labios.
- ¡Sakuno! - alzo la mano devolviendole el saludo mientras sentía que alguien la abrazaba por la espalda - ¡Sakuno! - el grito de su amiga Tomoka resono por completo en sus oídos, se giro para abrazar a la misma que la apreso en sus brazos con fuerza, su amiga era demasiado efusiva, de verdad que no entendía como es que eran amigas si eran tan diferentes pero le gustaba demasiado estar con ella, se divertía siempre.
- No entrarás hasta que este revisado por completo, solo falta una de tus amigas así que espera - le hablo seriamente Shishido y ella asintió observando que sus otros dos custodios entraban a la cafetería demasiados antentos - ¿Le hablaste de tú? ¿Quién te crees? - miro a su amiga Tomoka que miraba de muerte a su custodio quien estaba sorprendido por el tono que había usado con él, golpeo en la frente a su amiga con su dedo y esta hizo un puchero que en vez de causarle ternura le dio miedo.
- Le di el derecho así que no le hables así - le señalo y esta tan solo fruncio los labios no estando de acuerdo por lo que se alejo de allí murmurando cosas por lo bajo y ella solo suspiro - Lo siento - se disculpo con este pero noto que ni siquiera la estaba viendo, su mirada estaba completamente posada en Nanako quien hablaba con uno de sus custodios, parecía demasiado entretenido observandola y eso no le gusto en lo absoluto aunque no sabía porque.
- El lugar esta libre - comento Ootori saliendo de la cafetería seguido de Echizen que iba viendo algo en su celular por lo que termino chocando con Tomoka, de inmediato se acerco porque su amiga quiza lo iba a golpear pero noto que esta lo veía como perdida, como si quisiera llevarselo lejos de todo el mundo - Lo siento - se disculpo este haciendo una leve reverencia para ir donde ella tomandola del antebrazo y llevandola con sus otros dos custodios, no logro evitar ver que Shishido seguía con la vista sobre su amiga Nanako que no parecía verlo.
- ¡Saku! - le sonrió a la misma que corrio para abrazarla llenandola de besos, sintio que el castaño la seguía viendo y eso seguía molestandole demasiado - Nanako - la saludo con un beso en la mejilla mientras veía a los custodios que miraban a su alrededor como si buscaran algo, era un tanto tonto porque no creía que el acosador estuviera allí o al menos eso pensaba.
- Vamos adentro... Shishido - el peliverde llamo a su compañero que tomo de la muñeca a Nanako quien lo miro sorprendida y ella se controlo para no deshacer ese agarre que le molestaba demasiado - Shishido, es mi prima - giro el cuerpo viendo a Ryoma que le decía eso con calma al castaño que solto de inmediato la muñeca de su amiga pero lo que no esperaba es que la misma le sonriera con una calidez que la incomodo - ¡El chico del mercado! - grito esta efusivamente mientras lo tomaba de la mano arrastrandolo lejos de allí.
Ella solo suspiro para caminar dentro de la cafetería sin sus custodios, busco con la mirada a Toyama pero este no estaba, subio las escaleras girando el pasillo para entrar al sanitario privado que se encontraba al lado de su oficina, cerro la puerta caminando hacía el lavabo para lavarse la cara cuando algo la detuvo, la ventana abierta y la misma siempre tenía que estar cerrada, la cerro cerrando los ojos debido al viento cuando sintio a alguien detrás.
La respiración se le corto por completo pero se giro y no vio a nadie, quiza eran imaginaciones suyas, su celular sonó por lo que lo tomo de su bolsillo y extrajo, era un número desconocido, sin embargo, no dudo en contestar - ¿Bueno? - nadie contesto por el contrario solo se escuchaba una respiración, penso en llamar a sus custodios pero por el momento no le tenía miedo a su acosador - ¿Qué quieres de mi? Dilo ahora - gruño y escucho una leve risa del otro lado de la línea, colgo sin esperar respuesta y camino hasta el lavabo.
Se hecho agua en la cara cuando su celular comenzo a sonar de nueva cuenta, lo ignoro y solo tomo una toalla para secarse el rostro ante la insistencia del aparato que tomo de mala manera y lo miro con aires asesinos, nuevamente número desconocido, ignoro la llamada y se llevo la toalla de nuevo al rostro para comenzar a limpiarse la cara cuando sintio un tirón en la muñeca y un golpe seco contra la pared.
- ¿No pensabas contestarme? - abrio los ojos mirando a un hombre que notaba era jóven, el mismo vestía ropas negras y usaba una máscara del ejército, estaba demasiado cerca de ella que sintio un revoltijo en su cuerpo, le daba asco tenerlo de esa manera - H-Hay gente de seguridad abajo - le señalo temblando levemente y este tiro de su cabello hacía atrás - No tengo miedo, sin embargo, ahora lo único que quiero es esto... - y antes de procesar la idea este se despojo de la parte inferior de la máscara para incrustar las uñas en su mentón jalandola y besandola al mismo tiempo.
Trato de quitarselo de encima intentando golpearlo pero este estampo su cabeza contra la pared, lo golpeo en el abdomen lo suficiente como para gritar y este en
su desesperación la jalo de la mano pasando un cuchillo por su muñeca y al mismo tiempo quintandolo de ahí y enterrandoselo en su hombro derecho, grito de dolor cuando este le avento algo y desaparecio por la ventana.
Escucho golpes en la puerta pero el dolor no le permitio escuchar más, sentía la herida en el hombro horriblemente dolorosa y además su muñeca sangraba profusamente, eso era mala señal, una patada en la puerta y después gritos de sus dos amigas y el silencio absoluto...
- ¡Es mi hija, lo mínimo que pido es que tus elegidos la cuiden! ¡Quiero su renuncia ahora! - los gritos de su padre la sacaron de su ensoñación, abrio los ojos mirando el techo de la habitación donde se encontraba, paredes blancas, hospital, ella de verdad odiaba los hospitales siendo sincera - F-Fue mi culpa, subí sin decir nada - su padre se giro de inmediato para verla, noto que estaba en verdad furioso, sabía que alguien iba a pagar las consecuencias y esperaba que ese alguien o algo fuera en la banca del país y no su personal, mucho menos en sus custodios.
- No los justifica, tienen que estar atentos a tus movimientos - ataco este y ella solo negó con la cabeza mientras veía su muñeca derecha vendada, seguro quedaría una cicatriz aunque eso no le importaba, llevo sus dedos temblorosos hacía su hombro y noto un vendaje, otra cicatriz y producto de un maldito loco, la sola idea la odiaba.
- No los despidas o no aceptare a nadie más... debo volver al trabajo, ¿cuánto dormí? - le pregunto a su padre tomando su blusa para colocarsela con calma, escucho el suspiro de este - Son las tres de la tarde, te dieron cuatro puntadas en el hombro derecho, gracias al cielo no alcanzo a tocar hueso, la muñeca derecha fue tratada de inmediato, por un centímetro no toco vena, te dieron siete puntadas, contratare al mejor círujano para que no quede cicatriz, lo prometo nena - asintió mientras se colocaba de pie pues en verdad tenía que volver a su cafetería.
Abrazo a su padre con fuerza y este beso sus cabellos en un gesto de no querer dejarla ir pero solo la solto y la despidio con un beso en la mejilla, abrio la puerta y de inmediato sus tres custodios se levantaron haciendo una reverencia, los miro y noto que más allá venía Nanako junto con Tomoka y otros tres custodios, miro a Shishido que miraba a su amiga y camino sin decir ni una sola palabra.
Noto que su hombro vendado estaba descubierto pero poco le importo, solo continuo con su camino en silencio - Sakuno - Nanako se iba a inclinar para abrazarla pero ella solo detuvo sus movimientos con una mirada fría y apreto el paso, le importo poco si estaba siendo una mala persona, estaba... ¿celosa?, se detuvo delante del ascensor y este se abrio revelando a Keigo que al verla abrio los ojos, la iba a abrazar pero ella entro y lo empujo fuera, no espero a sus custodios solo coloco en marcha el elevador.
Una vez las puertas estuvieron cerradas tomo aire, le dolía demasiado el hombro, tomo su celular y mando un mensaje, no pensaba irse en ninguna de las dos camionetas, estaba demasiado enojada como para irse en una, sin embargo, no estaba enojada por el accidente sino porque Ryou no podía dejar de ver a Nanako y eso le molestaba y ni siquiera sabía porque, no conocía a su custodio así que lo mejor era dejar de pensar en el mismo.
Las puertas del elevador se abrieron y salio del mismo notando que sus custodios ya estaban allí, camino sin mirarlos cuando el sonido del auto que había pedido llego a sus oídos, este se detuvo y bajo uno de sus conductores entregandole las llaves, las tomo con suavidad y medio sonrió - No vas a ir ahí - la mano sobre su muñeca izquierda la detuvo, escucho el tono severo de Shishido pero poco le importo.
- No pedi su opinión y... no me hables de tú - espeto subiendo al vehículo para emprender la marcha, piso el acelerador con fuerza para salir del hospital, marco el número de la cafetería y espero a que contestaran mientras se colocaba el aparato para hablar - ¡Sakuno, ¿cómo estás?! - el tono preocupado de Toyama retumbo en sus oídos y lo agradecio en silencio, era la única persona que en esos momentos le caía bien - Estoy bien, no ire al trabajo, mañana estare sin falta pero hoy necesito estar sola, nos vemos - colgó mientras conducía a su lugar favorito.
- ¿De qué hablas? - pregunto Shishido con seriedad a Tezuka que solo le sostuvo la mirada como si nada - Son órdenes de su padre y yo las sigo, la cuidare desde lejos - pensaba decirle algo cuando este emprendio la marcha en una camioneta y él miro a sus dos compañeros que estaban igual o peor que él, dio un hondo suspiro indicandoles que subieran a las camionetas, era hora de seguirla sino querían que nada malo le sucediera, sin embargo, se detuvo por completo cuando vio a Nanako más allá mirando el estacionamiento con dos custodios detrás, prendio el comunicador y suspiro.
- Vayan ustedes, necesito hablar con el superior - noto que la camioneta de sus compañeros emprendía la marcha y solo sonrió, era una mentira que quiza podía darle problemas pero ella estaba justo ahora ahí y de verdad quería hablar con ella puesto que en el mercado solo eran sonrisas y ademanes, no más y él quería más, por primera vez quería más.
Bajo del vehículo indicandole a sus dos colegas que él la llevaría con un gesto silencioso, estos intercambiaron unas palabras con la pelinegra y dejaron el lugar - Hola, chica del mercado - la misma se giro con una sonrisa leve que le encanto demasiado por lo que sin darse cuenta la jalo de la mano para conducirla a su vehículo - Tienes que cuidar a Sakuno, ella es más importante - señalo Nanako con la vista baja y negó con la cabeza - No... tú eres más importante para mí - aseguro comenzando con la marcha cuando su comunicador sonó.
- No esta en la cafetería y no tenemos señal de su GPS - eso no estaba bien y tenía que encargarse del asunto pero solo miro a la pelinegra que estaba medio dormida, una mentira más no lo iba a afectar - Sigo con el superior, encarguense de ello, si algo sucede llamen - colgó de inmediato y apago el comunicador para girar a la derecha, tenía que llevar a la pelinegra a un lugar donde se sintiera seguro y la casa donde estaba su protegida era el sitio correcto.
Tezuka la observo desde abajo, su cabello suelto le daba un aire tierno, sus facciones estaban sombrías, parecía una pintura perfecta, el mar estaba delante de ambos, noto más allá su auto y sonrió, le gustaba el gusto que tenía con los autos, bajo de la camioneta y camino donde ella, paso por el sendero con calma y se coloco a su espalda - No eres uno de mis custodios pero lo eres de Nanako, deberías cuidarla a ella - señalo mientras se cubría del leve viento que hacía, sonrió levemente caminando hasta situarse a su lado.
La miro de perfil, era sin duda alguna muy hermosa y eso le gustaba, le gustaba que fuera linda incluso después de un ataque como el sufrido, por su experiencia sabía que después de esa clase de ataque los involucrados gritaban, lloraban y maldecían pero ella estaba calmada o quiza se estaba guardando todo y eso de alguna forma no le gustaba.
- Sigo órdenes, además... dos de sus custodios estan tratando de encontrarla mientras el principal esta en este momento de camino a su casa con mi protegida - comento y noto un leve temblor en el cuerpo de la cobriza que le provoco una leve sonrisa, sabía que tenía un prometido, que además trabajaba en la cafetería que ella misma había abierto con sus ahorros, sin el dinero de sus padres.
- Mi casa no es un "picadero" como el termino coloquial lo sugiere así que pienso que entonces es hora de irme - añadio esta pero negó con la cabeza, realmente era algo que quería evitarle a la cobriza porque él si sabía que esos dos de alguna u otra manera iban a terminar en la cama - Quedese un poco más, hay un lugar bueno de aquí para cenar - extendio una invitación hacía la cobriza que solo sonrió de lado pero termino accediendo cuando asintió con la cabeza por lo que se despojo de su comunicador para dejarla pasar primero.
- Pense que serías alguien demasiado serio - comento de la nada ella mientras bajaban la pendiente con cuidado, ella salto al ver una piedra como si fuera una niña pequeña - Soy serio, es solo que... usted me hace parecer normal, me siento normal a su lado, con todo el debido respeto - contesto con una leve sonrisa mientras se detenían frente a los vehículos, penso que ella se iba a ir en el que había llevado pero le indico la camioneta.
- Hablame de tú, vamos Tezuka Kunimitsu - se sorprendio que supiera su nombre pero le gusto saber que al menos sabía algo de él, la ayudo a abordar para rodear el auto y subir, emprendio la marcha un poco preocupado por lo que le pudiera suceder al otro vehículo aunque noto que este era abordado por uno de sus colegas así que se relajo lo suficiente como para conducir con destreza - ¿Se encuentra bien? - le pregunto y ella encarno una ceja por lo que se disculpo con la mirada.
- Solo tengo apetito Kunimitsu - contesto ella recostandose en el asiento y cerrando un poco los ojos, mentía, la inesperada noticia de que Shishido estaba en su casa con su amiga Nanako le producía querer matar a alguien, era algo nuevo para ella y le molestaba mucho porque ni siquiera lo conocía así que era momento de poner sus pensamientos en orden porque solo lo conocía de unas horas, ni siquiera de un día, debía pensar claramente y la cena ayudaría mucho.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los reviews de verdad.
