N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Custodios De Tu Amor
Capítulo III
Miro la comida que había sido colocada en la mesa hace tan solo unos minutos, el plato se veía simplemente exquisito pero no deseaba cenar, era como si su organismo se hubiera cerrado y sabía a que se debía, a Nanako y a ese hombre, le daba rabia el solo pensar lo que estaban haciendo en su casa - Oí que si se frunce demasiado el ceño se corre el riesgo de envejer antes - alzo la mirada observando al castaño de lentes que la miraba con una pizca de burla, inesperadamente sonrió ante su comentario.
- Tengo 18 años así que no creo envejecer antes de tiempo - señalo con una sonrisa burlona observando que este tomaba asiento para acomodarse la servilleta - Me sorprende que tengas esa edad cuando parece que tienes la mente de una completa adulta - comento este mientras tomaba los cubiertos, ella ladeo la cabeza un poco confusa al no entender porque decía algo como eso.
- ¿Por qué crees qué tengo la mente de una adulta? - pregunto tomando los cubiertos, noto que algunos chicos más allá la estaban mirando lo que provoco que se removiera en su asiento - Con lo que acabas de pasar... por lo general la gente que sufre ataques como esos simplemente se aisla pero aquí estas tú, normal, como si nada hubiera pasado pero si te estás guardando lo que sucedio no es bueno, lo único que te hara sera darte un estrés emocional - asintió con la cabeza.
Noto que los mismos chicos la seguían viendo mientras comentaban cosas en voz baja y le sonreía, descendio la mirada, odiaba eso, no era una modelo o algo así para que todo el mundo la estuviera viendo - Lo entiendo, te dire algo... si en alguna ocasión siento que no puedo con lo que me esta sucediendo, serás el primero en saberlo - noto la mirada asombrada del castaño que solo sonrió con una mueca de agradecimiento.
- Gracias por la confianza - agradecio este con una inclinación de cabeza para después llevarse un poco de comida a los labios, ella iba a hacer lo mismo cuando noto que uno de los chicos se levantaba y empezaba a caminar hacía donde se encontraba, se removio de nueva cuenta, lo menos que necesitaba en esos momentos era una propuesta de aquel chico por lo que de prisa casi tropezando en el proceso hizo a un lado la servilleta de las piernas de Kunimitsu quien la miro
como si estuviera loca.
Tomo asiento en las mismas atrayendolo por el cuello mientras reía un poco, el de lentes estaba completamente desconcertado por lo que beso la comisura de sus labios aprovechando que el chico que caminaba a donde se encontraba estaba de nuevo en su mesa hablando con sus amigos quienes solo reían, dio un leve suspiro para calmarse, odiaba que solo la vieran como un rostro bonito.
- ¿Sucede algo? - pregunto este y ella asintió con la cabeza, el apetito se había esfumado por completo, el de lentes paso con suavidad una mano por su espalda baja para levantarla con suavidad - Estoy cansada - añadio ella y este entendio de inmediato por lo que le hizo una seña al camarero que acudio de inmediato, pidio la cuenta mientras ella miraba por la ventana, de alguna u otra manera no deseaba volver a su casa aún pero nada malo iba a suceder, al menos así lo estaba
pensando en esos momentos.
- Listo, vamos - se levanto con cuidado mientras observaba que el de lentes le medio sonreía, había pensado que no podía costear un restaurant como ese pero al parecer no sabía todo de los custodios que habían sido contratados por su padre, comenzaron con su camino hacía el auto en completo silencio cuando el teléfono de él sonó, se apresuro a tomarlo para mantener su expresión serena, lo observo teclear algo y después guardar el aparato.
Se detuvo delante de la camioneta mientras este abría la puerta, entro y escucho el sonido de la misma cerrarse, en menos de un minuto él estaba abordando emprendiendo la marcha - ¿Quieres qué te lleve a casa? - pregunto este y ella solo ladeo la cabeza asintiendo para acomodarse en el asiento y cerrar los ojos, mañana sería otro día y podría pensar con calma.
Ladeo la cabeza mirando a Nanako que se levanto de la cama jalando una sábana para cubrir su desnudez, se notaba con sueño, a ciencia cierta no sabía como es que habían terminado teniendo relaciones sexuales pero siendo francos no se estaba quejando en esos momentos - Ire por algo de beber - comento la pelinegra con un sonrojo, asintió volviendo la mirada hacía su libro cuando observo unas luces, lo siguiente que cruzo por su mente era que no estaban en su casa por lo que se levanto de prisa colocandose algo de ropa para salir de la cama.
Corrio hasta la cocina y fue su turno de quedarse helado, Sakuno estaba frente a la nevera ladeando la cabeza mirando a la pelinegra que estaba más roja que un tomate, lo iban a despedir, eso iba a pasar - ¡L-Lo siento S-Sakuno! - Nanako salio corriendo hacía su habitación y él se quedo allí esperando un regaño.
Las luces de un auto prendieron para dar la vuelta y perderse en la lejanía, escucho el sonido de la nevera cerrarse y observo a la cobriza servirse un vaso de leche mientras su celular que estaba en la mesa de la cocina sonó aliviando un poco la tensión, siguio sonando pero la cobriza no dio señales de contestar, la observo dejar el vaso en la mesa para tomar el celular, camino hasta la licuadora y metio el mismo apretando los botones.
Se hizo hacía atrás cuando algunas chispas saltaron dentro y fuera de la licuadora, abrio la misma y tiro el contenido al cesto de basura para apagar las luces de la cocina y salir de allí como si nada malo pasara, el aire regreso a sus pulmones después de escuchar una puerta cerrarse, Sakuno estaba completamente furiosa, no la conocía pero jamás se había imaginado verla de esa manera, era completamente distinta.
Escucho el teléfono de casa por lo que camino hasta este cuando escucho pasos en las escaleras, alzo la mirada observando a la cobriza que descendio el resto de las escaleras para tomar el teléfono que seguía sonando, quizo irse de allí pero era como si no pudiera hacerlo - ¿Qué diablos quieres Keigo? Vete a jugar al empresario y dejar de molestarme - dicho esto colgó arrancando los cables del teléfono para dar media vuelta, no supo porque pero la detuvo por el antebrazo,
sabía que de alguna u otra manera ella no deseaba que la tocara pero necesitaba asegurarse de que estaba bien esos momentos.
- ¿Necesita algo? - pregunto y esta en un rápido movimiento se solto de su agarre para subir de prisa las escaleras, escucho el sonido de la puerta y solo dio un leve suspiro, él nunca le rogaba a nadie, ni siquiera cuando era su protegida así que solo dio media vuelta y camino hasta su habitación.
Quería dejar de llorar, en verdad era lo que quería pero era como si algo no se lo permitiera, ni siquiera sabía porque lloraba, bueno si lo sabía, no podía creer que Nanako, una de sus mejores amigas hubiera estado con Shishido, alguien a quien ni siquiera conocía de mucho, estaba celosa y no quería estarlo, paso el dorso de su mano para limpiar las lágrimas, había actuado como cuando era una niña, rompiendo cosas.
Miro el reloj de la mesa de noche observando que era algo tarde, debía dormir porque mañana regresaba al trabajo, observo el techo de su habitación y cerro levemente los ojos, el recuerdo del beso que ese hombre le había dado estaba allí, aparentaba que estaba bien pero se estaba mintiendo, no estaba en lo absoluto bien, dio un leve suspiro para removerse en la cama, era como si quisiera dormir pero algo no le dejara hacerlo.
Escucho algunas ramas golpeando contra la ventana, se sento sobre la cama, eran solo imaginaciones suyas, desde que habían llegado sus custodios había tenido aquella experiencia, cuando antes solo había mandado algunas cartas pero no había dado señales de querer enfrentarla, giro sobre su cuerpo quedando de espaldas a la ventana cuando escucho un ruido sordo en su puerta, se levanto de inmediato, su respiración estaba agitada y su corazón estaba demasiado acelerado.
Se estaba haciendo ideas tontas, todo estaba bien así que debía de dejar de pensar en cosas que no iban a pasar, se levanto de la cama para caminar a la ventana, sabía que no iba a poder dormir si no verificaba por ella misma que no había nada de nada allí, miro el jardín, se veía completamente obscuro, observo que algo se movía entre los arbustos, iba a gritar cuando observo que solo era un perrito.
Recargo ambas manos sobre el cristal tomando aire y cerrando levemente los ojos... todo sucedio demasiado rápido, una mano sobre su boca y otra en su cintura medio cargandola, reconocio de inmediato el olor de su acosador, trato de gritar o algo pero este solo apreto más el agarre, movio las piernas tratando de liberarse solo para lograr que este la estampara contra la pared causando un sonido sordo.
- Dijiste que no me tenías miedo... mentías Sakuno - estaba cien por ciento segura que esa no era su voz puesto que estaba distorsionada, se removio de nueva cuenta y este la estrello de lleno contra su librero provocando que algunos libros cayeran, la pego por completo al librero para pasar su lengua por su mejilla, gimio
por el contacto, le daba asco, nunca le había pasado esto, estaba atacando en el mismo día cuando ni siquiera se había mostrado en el tiempo de las cartas.
- Odio que hayan demasiados hombres a tu alrededor, hubieras sido buena niña y no hubieras accedido a tener custodios - ¿qué nadie sospechaba algo?, trato de no llorar pero no lo logro cuando algunas lágrimas se deslizaron de sus ojos, solo quería que la pesadilla terminara - Y si no la sueltas en este momento... tu cerebro volará por todos lados - abrio los ojos sorprendida al escuchar el tono de voz de Ryoma que parecía más frío de lo normal.
Noto lo tenso de su acosador que en un rápido movimiento la giro para aventarla hacía el peliverde que se apresuro a sostenerla y al mismo tiempo dispararle al sujeto que salto por la ventana, trataba de calmarse, de verdad que trataba pero lo único que logro fue comenzar a llorar en los brazos de Ryoma que la sostuvo contra su pecho fuertemente mientras trazaba círculos en su espalda para tratar de calmarla.
Ootori se levanto de inmediato tomando su arma, había tomado algunas pastillas para dormir por lo que había perdido la noción del tiempo, había escuchado el disparo, salio de su habitación tropezando un poco y subio de prisa las escaleras para ver a Shishido que hacía lo mismo, abrieron de inmediato la puerta y observaron a la cobriza en los brazos del peliverde, la misma estaba llorando histéricamente aferrandose al pecho de Echizen, el verla de esa manera removio algo dentro de su persona, lo había sentido hace mucho tiempo pero después nada.
- Volvio, le dispare por lo que estoy completamente seguro de que tiene una herida en el brazo derecho, salto por la ventana... no puedo creer que ninguno acudiera - Ryoma se veía molesto, había trabajado con él antes y era la primera vez que lo veía consolando a alguien, era algo digno de ver siendo sinceros.
- Me disculpo, vere si algunas de las cámaras notaron algo y hare algunas llamadas para que esten al pendiente de si hay una persona con una herida en el brazo derecho en los hospitales - comento dispuesto a salir cuando noto que la cobriza se separaba poco a poco del peliverde tratando de levantarse pero fallando en el intento, se veía más pálida de lo normal, eran dos ataques en el mismo día agregandole el del día anterior igualmente en la casa, no la culpaba por verse débil, noto que su amigo se apresuraba a tomarla de la mano para que no cayera.
- Me encargare de eso, eres bueno en servicios médicos, asegurate de calmarla, con todo el respeto Shishido quiero que revisemos por donde salto, tal vez encontremos algo, es hora de que dejes de intimar cuando es obvio que debes cuidarla, ella es la prioridad justo ahora - siseo su amigo en un tono completamente gélido, medio sonrió, Ryoma estaba muy enojado, más de lo normal.
- Me quedare a cuidarla, avísame si encuentras algo - comento el peliplateado observando como los otros dos salían de prisa, camino hasta donde estaba la cobriza notando que ella se tambaleaba un poco, la sujeto para observarla de cerca, sus hermosos ojos estaban rojos de tanto llorar - ¿Tengo que cargarla? ¿Le molesta? - pregunto con respeto, no iba a mentir que cuando la había conocido sus hormonas habían hablado pero ahora estaba actuando como normalmente lo haría y así
debía ser siempre.
- N-No y... hablame de tú - asintió con una leve sonrisa para cargarla notando que estaba delgada, no demasiado, solo en peso normal, desprendía un aroma a fresas con crema y le gustaba demasiado, la sostuvo hasta dejarla sobre la cama, llevo una de sus manos hacía el bolsillo de su pantalón de pijama sacando algunas cosas médicas notando como ella poco a poco quería quedarse dormida.
Procedio a tomar su muñeca notando sus pulsaciones, era solo un ataque de estrés por lo que rebusco en su pijama sacando una caja de pastillas, sirvio un poco de agua - Bebe - le pidio extendiendo una pastilla que ella tomo para beber agua, tomo el vaso y lo coloco en su lugar - Iré con mis compañeros, ¿estarás bien? - pregunto notando que ella cerraba un momento los ojos, tomo eso como un si y giro el cuerpo cuando ella se levanto para sostenerlo de su muñeca.
- Q-Quedate conmigo por favor - le pidio y sonrió, se acomodo a su lado y noto como ella se acurrucaba como un animalito, eso no estaba bien, sabía que cuando los otros dos llegaran lo iban a matar pero sentía algo por la cobriza aún sin conocerla muy bien, la ultima vez que se había enamorado justo como ahora, tan rápido, no había terminado bien en lo absoluto y no quería volver a sufrir como lo había hecho en aquella época.
Solo cerro los ojos y se dejo llevar por el sueño dejandose llevar por el calor que desprendía la cobriza.
El desayuno se le estaba haciendo tormentoso, ella no se arrepentía en lo absoluto de haber despertado acurrucada en la cama con uno de sus custodios, se lo hubiera pedido a cualquiera, bueno no a cualquiera, a Shishido por supuesto que no, antes muerta, sin embargo, a sus otros dos custodios no les había agradado demasiado que durmiera con el peliplateado por la manera en la que lo estaban mirando.
Había pedido que desayunaran con ella, obviamente ella había preparado el desayuno además de que Nanako se había marchado en cuanto la vio bajando las escaleras, su amiga debía sentirse miserable y aunque sonara cruel le gustaba, negó un poco con la cabeza alejando esos pensamientos, dejo a un lado los
cubiertos, había desayunado demasiado y solo quería ir a trabajar, preparar postres y cafés siempre terminaban alegrandola así que deseaba estar allí cuanto antes.
- Nos vamos en cinco minutos, me ire con Ryoma y Ootori - sentencio colocandose de pie, camino de prisa hacía su habitación para lavarse los dientes, una vez lista tomo su bolso, tenía que comprar otro celular porque después de su ataque en la noche había terminado matando al que tenía, además debía asegurarse de que revisaran la instalación del teléfono de su casa, dio un leve suspiro buscando si nada faltaba en su bolso y salio de su habitación.
Descendio las escaleras con la mirada baja cuando noto que alguien estaba delante de ella, alzo la mirada observando a Keigo que la veía completamente furioso pero poco le importaba - ¿Cómo te atreves a colgarme el teléfono, a no contestar mis llamadas y por sobre todas las cosas, cómo te atreves a hablarme como me hablaste? ¡Soy tu prometido Sakuno! - lo había visto en muchas ocasiones furioso así que no le tenía miedo.
- Llego tarde al trabajo - señalo bajando las escaleras faltantes, paso al lado de este notando que sus custodios estaban en la cocina esperando, sintio un tirón en su muñeca que la hizo girar el cuerpo para observar al castaño que tenía una mirada fría en el rostro y estaba respirando fuertemente por la nariz - No te atrevas a dejarme solo cuando te he preguntado algo, ¡contesta! - y antes de darse cuenta su mano derecha se había impactado contra la mejilla de Atobe que la solto de inmediato, sentía los ojos llorosos pero aún así le sostuvo la mirada.
- No te atrevas a preguntarme cosas como esas porque cuando yo te he necesitado siempre me dejas de lado, siempre, siempre es el trabajo y después yo, ¿crees sinceramente qué esta bien?, reclamas que eres mi prometido pero se te olvida que yo soy tu prometida, cuando aceptes eso entonces intentaremos algo porque francamente lo que tenemos es de dar pena Keigo - llevo uno de sus dedos hasta el anillo de compromiso y lo dejo sobre una de las mesitas de la sala dando media vuelta para salir de allí con prisas tratando de no llorar.
Escucho pasos detrás de ella pensando que eran sus custodios pero solo sintio un abrazo por detrás de su espalda, reconocio de inmediato la colonia de Atobe - Sueltame Keigo, no hagas esto más difícil, sueltame - le pidio tratando de removerse pero era obvio que él no la iba a soltar - No me puedes hacer esto, te amo Sakuno, ¿me estás escuchando?, te amo y si no eres tú no quiero a nadie más - trato de soltarse pero solo logro que este hiciera más fuerte su agarre, como último recurso lo piso y de inmediato este lo solto.
- No, esta vez no Keigo, si de verdad... si de verdad dices que me amas entonces haz algo porque la única que hace algo en esta relación soy yo y así no funcionan las cosas - señalo subiendo a la camioneta, en menos de un minuto subieron sus dos custodios que emprendieron la marcha, miro por el espejo retrovisor y observo a Keigo golpear algunas cosas mientras lloraba.
Solo lo había visto dos veces llorar, la primera cuando su madre murió siendo que solo tenía siete años... esa era la segunda y era por ella, lo amaba, no pensaba mentir pero así no funcionaban las cosas además el tiempo les serviría a ambos, ella tenía que procesar bien que sentía hacía Shishido cuando ni siquiera lo conocía demasiado, algunas lágrimas se deslizaron de sus ojos y las limpio de inmediato, a ella también le dolía, por supuesto que si pero debía ser firme ahora más que
nunca, si en verdad él quería contraer matrimonio con ella entonces tendría que ganarsela de nuevo y no iba a ser indulgente con Atobe, por supuesto que no.
Ladeo la cabeza observando a la cobriza que asentía ante lo que una de sus empleadas le comentaba, tenía un poco de harina en el cabello mientras anotaba algunas cosas en una libreta, la observo tomar un delantal blanco que coloco sobre su cintura, no podía dejar de mirar a través de sus lentes negros, estaba sentado en esos momentos en una de las mesas junto con sus dos compañeros.
Noto que Shishido parecía querer salir huyendo de allí y no era para menos porque la chica con la que había intimado trabajaba como mesera en la cafetería de la cobriza, sus tres custodios estaban más allá vigilandola aunque el castaño que usaba lentes "lentes", no negros ni nada de eso mantenía su mirada sobre la cobriza, no le gustaba en lo absoluto - No puedes dejar de mirarla ¿verdad Ryoma? - desvío la mirada observando a una chica de cabello castaño que estaba a su lado, su cabello estaba peinado en dos coletas.
No era una niña así que no entendía porque se peinaba de esa manera, se veía que era demasiado coqueta y él odiaba a las tipas así - ¿Te conozco? Si no es así, ¿puedes irte? - señalo en un tono frío notando que la chica solo negaba un poco con la cabeza - ¡Tomo-chan! - se concentro en la voz de la cobriza que iba con un pedido en las manos, la chica que estaba a su lado sonrió alzando la mano mientras saludaba a la cobriza.
Lo que le faltaba, que fuera amiga de la cobriza, noto que un cliente se levantaba con grandes prisas pasando de la chica de coletas que lo miro con furia, observo que paso cerca de Sakuno empujandola un poco, lo suficiente como para desequilibrarla, noto que cargaba algunos vasos de cristal por lo que se levanto de inmediato para correr donde ella - ¡Sakuno! - el sonido de algunos vidrios y gritos retumbo sobre sus oídos.
Abrio los ojos observando a la cobriza que estaba pegada a su pecho con los ojos cerrados, miro su brazo que sangraba y su mano izquierda igualmente, algunos pequeños vidrios estaban incrustados en la misma - Hey - la llamo con una leve sonrisa, no lograba saber como era que asustada y no queriendo abrir sus ojos se le hiciera completamente linda cuando él no era fan de la gente débil, entonces se dio cuenta de algo... se había enamorado de Riuzaky Sakuno.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
