N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Custodios De Tu Amor

Capítulo IV

Sakuno miro preocupada al peliverde mientras el peliplateado se encargaba de sus heridas, algo se removio dentro de ella al verlo de esa manera pero no sabía que era, quiza solo preocupación, observo a Ootori levantarse de la silla donde se encontraba para decirle algo que no alcanzo a escuchar para después salir de la habitación en donde se encontraban, lo observo antes de darse cuenta estar delante de ella con una sonrisa tranquilizadora - Las heridas no son profundas, si me disculpas tengo que seguir con mi turno - asintió ante ese comentario mientras lo veía partir y ella se quedaba allí.

Camino hasta la perilla de la puerta tratando de calmarse pero era como si algo no la dejara hacerlo del todo, había algo que no entendía y que no le estaba gustando, se sentía como ansiosa por saber algo, abrio la puerta para cerrarla detrás de si observando a Ryoma que estaba ahora sentado sobre la cama observandola con desconcierto, bueno no era para menos.

- ¿C-Cómo te encuentras? - pregunto con calma notando que este ladeaba la cabeza con una imperceptible sonrisa en su rostro lo que solo causo un sonrojo en sus mejillas - Bien, es decir, no son tan profundas las heridas, además de que es mi trabajo y no resultaste herida - señalo este como si guera lo más obvio del mundo lo que logro colocarla mucho más nerviosa, sentía una leve opresión en el abdomen ante la cercanía de su custodio que se levanto de la cama, agradecía que tuviera algunas habitaciones como esas en el edificio de la cafetería.

Noto que este se levantaba mientras se colocaba el saco de nueva cuenta - N-No... tienes que descansar - le señalo y este solo negó con la cabeza, al parecer no estaba del todo conforme con la idea de que descansara después de lo sucedido que no había sido culpa de ninguno de los dos - Mi deber es protegerte, estando aquí no hago mi trabajo - arremetio este y ella solo bajo la mirada mordiendose el labio pero asintió con la cabeza aún consternada por ese sentimiento que seguía sin reconocer, lo vio colocarse la corbata para mirarla con una sonrisa tranquilizadora.

Camino cerca de ella con intenciones de abrir la puerta pero algo la hizo que lo detuviera por el antebrazo negando con la cabeza - T-Tienes que descansar... gracias por salvarme pero descansa - le pidio con una voz de súplica, este solo solto un suspiro para soltarse del agarre, pensó que iba a desobedecer sus órdenes porque después de todo si que tenía razón en protegerla porque ese era justo su trabajo, antes de darse cuenta este la tomo del mentón con suavidad lo que causo que su piel hirviera, aposrtaba que parecía un tomate justo en ese momento.

Cerro los ojos por instinto cuando este beso su frente para separarse casi inmediatamente - Bien pero en cuanto pasen dos horas saldre para seguir con mi trabajo - asintió para salir de allí con prisas, su corazón latía demasiado rápido y eso no era tan buena señal al menos eso estaba pensando en esos momentos.


Shishido dio un suspiro, eso no estaba bien en lo absoluto, tenía que alejar sus ojos de Nanako y concentrarse en Sakuno, ella era su trabajo no la pelinegra, ladeo la cabeza observando a la aludida bajar las escaleras del segundo piso de la cafetería con un sonrojo en sus mejillas, eso no le gustaba por alguna razón porque se daba una idea de lo que posiblemente había hablado con Echizen que tenía ese aire de seducción que él personalmente estaba detestando en esos momentos - Shishido - giro la cabeza para ver a su compañero que lo miraba con cansancio.

- ¿Qué? - pregunto de mala manera viendo que este tan solo negaba con la cabeza, quiza le iba a decir algo importante y él por andar pensando en otras cosas ya lo había cansando - Solo te estaba diciendo que Tezuka-san quiere hablar con nosotros dos - apreto los puños al escuchar el nombre de ese tipo, tenían un pasado y sinceramente el hablar con él estaba en lo último de su lista, asintió de mala manera para levantarse e indicarle con un gesto a su compañero que lo siguiera, observo que el de lentes se levantaba de su asiento no sin antes intercambiar unas palabras con sus compañeros para salir.

Sintio la mirada de alguien sobre él por lo que giro la cabeza y observo a Sakuno viendolo quien al ser descubierta giro de prisa hacía la derecha chocando en la cocina con una camarera que llevaba algunos postres y cafés por lo que termino cubierta de los mismos, no evito reir al verla de esa manera mientras negaba con la cabeza para salir de allí, el aire le hizo bien a sus pulmones además de que el sol estaba casi en su punto - Solo te dire una cosa, olvida a mi protegida y preocupate por la tuya, oí de otro ataque ayer, ¿qué estan haciendo qué no hacen su trabajo? - la irritación volvio ante ese comentario del castaño.

Sonrió ladinamente mientras se encogía de hombros en un gesto de restarle importancia al asunto - Eso no te incumbe Kunimitsu, hago mi trabajo con mi protegida pero no por eso tengo que prohibirme de una vida social - espeto mientras giraba el cuerpo con intenciones de volver a la cafetería escuchando un gruñido de parte del otro, la verdad lo tenía sin cuidado aquello, claro que iba a cuidar a Sakuno, era más que obvio que no la iba a descuidar pero solo quería hacer rabiar a su compañero porque estaba harto de que siempre le hablara como si nada cuando no tenía ese derecho.

Camino hasta tomar asiento en la mesa y llevarse al puente de la nariz algunos dedos, se estaba desesperando con toda esa situación, observo que alguien colocaba un pastel de fresas con nata y un café expresso delante de él, pensaba decirle que se llevara esa órden pero al alzar la mirada se quedo completamente sorprendido al ver a Sakuno con un rubor en sus mejillas además de que se mordía ligeramente el labio mientras se cubría con la charola el cuerpo como si de un escudo se tratase, eso lo hizo pensar que se veía demasiado tierna de esa manera.

- N-No crea que es un agradecimiento sino... q-que lo note algo tenso y... n-no quiero verlo de esa manera, p-permiso - dicho esto dio media vuelta mientras salía huyendo de allí, solto una suave risa mientras negaba con la cabeza, no le hablaba de "tú" sino de "usted" y eso por alguna razón no le gustaba pero al mismo tiempo se le hacía tierno, esa chica era linda pero desgraciadamente por el momento la mujer que amaba o que ocupaba su corazón era Nanako y nadie más.


Se llevo una mano al corazón tratando de calmarse - Sakuno-san aquí esta la orden que pidio - le sonrió agradecida a una de las camareras mientras esta se retiraba a atender a los demás clientes, tomo aire para tomar la bandeja y salir de la cocina con dirección a la habitación donde el peliverde se encontraba en esos momentos, camino con paso decidido pero al llegar a la puerta un gran nerviosismo la recorrio, parecía una niña pero le daba demasiada vergüenza, tomo aire y tomo la manija de la puerta pero entonces se dio cuenta que primero tenía que tocar.

Alzo la mano con los ojos cerrados cuando escucho que la misma se abría dejando ver al peliverde sin el saco del traje además de que la corbata estaba desaflojada dandole un aire demasiado seductor, se sonrojo de más al pensar en algo como aquello cuando no podía hacer eso - ¿Necesita algo? - pensó escuchar un poco de burla en el tono de esa pregunta pero lo más seguro era que eran sus ideas - Y-Yo... - tan solo le extendio la bandeja a su custodio que solo medio sonrió para tomarla con agradecimiento.

- Gracias - susurro este y ella se tenso de tal manera que tuvo que sujetarse del marco de la puerta para no caer lo que asusto a Echizen que de inmediato la tomo de la mano haciendola entrar en la habitación, la condujo hasta la cama para llevar una de sus manos a su frente como midiendo su temperatura - Me parecio que te ibas a desmayar, ¿te sientes bien? - pregunto este con demasiada preocupación lo que solo aumento su sonrojo, con Shishido se sentía nerviosa, demasiado nerviosa de hecho pero con Ryoma era algo más, algo que desconocía y le daba miedo por completo.

- E-Estoy bien - aseguro mientras se colocaba de pie sintiendo sus piernas fallar pero se apresuro a salir de allí, eso era algo completamente impropio en ella y quería evitarlo así que lo mejor era no colocar demasiada confianza entre sus custodios y entre ella, si eso era lo mejor.


Dejo la taza de café sobre la mesa mientras se apresuraba a mirar donde se encontraba Sakuno, Ootori había ido con uno de sus colegas que había llamado reportando sobre la herida del posible atacante de la cobriza, esperaba sinceramente que fuera una pista para ellos, observo bajar con calma las escaleras a Ryoma que se veía un poco cansado - ¿Te sientes bien? - le pregunto de pronto llamando su atención mientras este tomaba asiento y se llevaba las manos a la cabeza mientras negaba con la misma, parecía demasiado cansado.

- Tengo sueño pero estoy bien, en cuanto llegue a casa dormire un poco y después continuare con la búsqueda del sujeto - aseguro mientras cerraba brevemente los ojos para después abrirlos de inmediato con una expresión de pánico, eso no estaba bien algo se lo decía - Ve a casa y duerme, yo la cuido - este lo miro para después asentir, lo observo levantarse con prisas y caminar medio tambaleante, esperaba que no fuera lo que estaba pensando, según tenía entendido antes de que el peliverde aceptara cuidar a Sakuno había tenido un trabajo con un niño que no había terminado muy bien que digamos.

Observo que la cobriza caminaba hasta donde se encontraba, el sonido de la camioneta lo hizo girar un poco la cabeza, Ryoma se había marchado, agradecía que hubiera mandado a traer otra camioneta porque de lo contrario estaría en graves problemas y era lo que menos necesitaba en esos momentos - ¿Sucede algo Sakuno-san? - pregunto cuando la vio delante de su persona, ella le había dicho que la tratara con respeto así que eso era justo lo que iba a hacer para evitar más problemas de los que ya tenía en esos momentos.

- N-Necesito ir a comprar unas flores para la casa - asintió mientras se colocaba de pie y se acomodaba el intercomunicador haciendo una leve reverencia observando que ella parecía incomoda pero tan solo estaba siguiendo sus reglas así que no era su culpa, la dejo pasar primero para después seguirla mientras se colocaba los lentes negros, su celular vibro y lo tomo con calma, dio un leve suspiro al ver el número de su madre, declino la llamada, no podía ir al fin de semana familiar porque tenía un trabajo pero al parecer ella no lo entendía.

Abrio la puerta de los asientos traseros mientras hacía una ligera reverencia esperando a que esta entrara en el auto pero la noto indecisa - ¿Sakuno-san? - pregunto un poco preocupado por la misma aunque estaba tratando de no reir al notar que ella apretaba ligeramente los puños cansada de que le hablara así pero no era su culpa así que no iba a hacer nada al respecto más que fingir y ya - N-Nada - aseguro esta mientras subía y él cerraba la puerta, camino hasta la puerta del piloto para subir y emprender la marcha con dirección al mercado más grande de las flores.

Su celular llamo su atención por lo que lo tomo con un gesto cansado mientras aún conducía - ¡Ryou! - el grito de su madre lo hizo gruñir un poco, no es que no la amara pero podía llegar a ser demasiado empalagosa - No puedo ir al día familiar mamá, tengo trabajo ahora no es como si pudiera escaparme - escucho algunos gritos lejanos, suponía que era su familia pero ellos tenían que entender que tenía responsabilidades les gustara o no - ¿D-Día familiar? - giro la cabeza observando que la cobriza le preguntaba, asintió como respuesta tratando de terminar la llamada.

- Tu jefa no puede ser tan mala, habla con ella, los niños quieren verte - arremetio su madre y él solo quizo golpear su cabeza contra el volante ante la necedad de su madre que por cualquier medio quería que fuera y haría que así se hiciera, escucho la suave risa de Sakuno que trataba de no reir - P-Puedes ir pero... me llevaras contigo al igual que a los otros dos - concluyo ella con una hermosa sonrisa que provoco una leve agitación en su corazón, una que ni siquiera con Nanako había sentido, eso no estaba bien pero no presto demasiada atención.

Le agradecio con un gesto de cabeza dispuesto a contestarle a su madre - Esta bien, iré pero llevare a tres personas conmigo y debo decirte que dos de ellos son como yo - le declaro a su madre que solo solto una de sus típicas risas estruendosas que inundo el vehículo, giro a la derecha cuando noto algo raro detrás de ellos - ¡No importa Ryou, te veo el sábado y recuerdo que son dos días así que carguen lo necesario! ¡Mami te ama! - y él solo quería aventarse de un puente en ese momento, es que de verdad su madre no se medía en nada.

Detuvo el vehículo mirando por el espejo cuando escucho la risa de Sakuno, que se riera a costa suya nunca le había gustado y dudaba que a alguien le gustara, maldijo por lo bajo cuando noto otro vehículo - Asegurate de sostener con fuerza tu bolso Sakuno - ella lo miro confusa pero no dijo nada cuando en un giro brusco giro en dirección contraria escuchando el grito ahogado de ella mientras los otros dos autos giraron igualmente pero casi chocando, se apresuro a estacionar mal chueca la camioneta para bajar una vez estuvieron algo lejos.

Abrio la puerta de los asientos traseros para tomarla de la mano y comenzar a correr cuando escucho algunos derrapones cerca, se apresuro a seguir caminando, maldecía en esos momentos haberse compadecido de Ryoma.


Su corazón latía demasiado rápido, Shishido se apresuro a subirlos a un taxi mientras le daba la dirección de a donde debía dirigirse, el aire llego a sus pulmones una vez el taxi emprendio la marcha - N-Nos... - no termino la frase cuando este la jalo de la mano para pegarla a su pecho y ella solo atino a morderse el labio tratando de no llorar mientras se aferraba con fuerza al saco del castaño, era demasiado para ella, ¿qué seguía?, ¿secuestrarla?, eso era demasiado, cerro los ojos alejando las ideas de lo que podía haber pasado.

Antes de darse cuenta estaban en el mercado de las flores, este bajo para abrir su puerta pero ella negó con la cabeza, solo quería ir a casa cuanto antes, era demasiado para ella - Baje - odiaba que le hablara de esa manera a pesar de que había sido ella misma quien se lo había pedido pero en esos momentos no quería que le hablar así, negó con la cabeza mientras este suspiraba - Baje, veníamos aquí y aquí estamos así que baje Sakuno-san - apreto el bolso en sus manos, quería que dejara de decirle de esa manera, estaba odiando que siguiera sus órdenes.

- N-No - el taxista solo los veía con un poco de burla pero le daba lo mismo, escucho el suspiro del castaño que la tomo de la muñeca para sacarla del vehículo y cerrar la puerta, la condujo con dirección a la entrada mientras ella trataba de soltarse - S-Sueltame... s-sueltame - le repitio mientras se removía bruscamente pero este negó con la cabeza y como último recurso lo golpeo en la espalda, se arrepintio cuando este giro la cabeza con aires de furia pero solo la cargo en su hombro como si fuera un costal de papas, eso no estaba bien y no le gustaba.

- ¡H-Hey bajame! ¡Que me bajes! - le grito mientras lo golpeaba en la espalda, esperaba de todo menos que este la tirara al suelo sin ninguna consideración mientras ella gemía de dolor al sentir sus caderas hechas polvo, era una bestia eso era lo que era, se suponía que tenía que cuidarla y terminaba haciendo todo lo contrario - No porque alguien quiere hacerle daño significa que dejara de hacer lo que quiera hacer - señalo este mientras le extendía la mano que ella tomo para levantarse, se alejo de inmediato al darse cuenta de que lo iba a abrazar, eso no estaba bien en definitiva, no podía seguir con eso por lo que solo lo rodeo para entrar al mercado colocando una barrera de nuevo, eso era lo mejor.


La observo hablar con una dependiente que anotaba todo lo que ella estaba pidiendo, se movía de un lado a otro entre las flores y eso le gustaba porque era como un animalito en su hábitat, era linda - Ryou-san - abrio los ojos sorprendido al ver como ella lo llamaba, es decir, no era que le molestara pero pensaba como mínimo que ella lo medio odiaba después de lo de Nanako - ¿Si? - se acerco donde esta que le extendio una flor con un hermoso sonrojo y con esa sonrisa que dandose cuenta de ello le comenzaba a gustar mucho.

- ¿L-La azuscena o los lirios? - pregunto con un enorme sonrojo que solo le causaba más ternura de la que ya sentía - Los lirios quedaran perfectos en su jardín Sakuno-san - aseguro observando que ella asentía con la cabeza para girar y hablar con la dependiente pero justo en ese momento el sonido de algo cayendo contra el piso llamo la atención, Sakuno giro al igual que él y entonces sintio que algo se apretaba en su pecho... el prometido o el que hasta el momento era el prometido de la cobriza puesto que aún recordaba lo sucedido en la mañana estaba besando a su amiga de coletas porque si, sabía que lo era por lo de la cafetería y ella al parecer lo estaba disfrutando.

Se separaron entre risas y el castaño giro hacía su izquierda - Pagaremos por eso - señalo y él solo quería matarlo, miro a Sakuno que estaba más pálida de lo normal, penso que no iba a hacer nada pero deshecho esa idea cuando la vio bajar la cabeza y apretar los puños - K-Keigo - su tono de voz sonó algo fuerte, no demasiado pero lo justo como para llamar la atención de los dos presentes que voltearon de inmediato para verla con asombro y con unas enormes ganas de salir corriendo.

- S-Sakuno - la chica estaba temblando al decir su nombre y el castaño solo estaba absorto... miro a la cobriza que alzo la mirada y el cuerpo se le helo por completo, sus ojos estaban vidriosos, amenazando con derramar las lágrimas contenidas mientras el dolor se reflejaba en su rostro por completo y él soo quería abrazarla y decirle que todo estaba bien pero hasta él sabía que justo en ese momento nada estaba bien, absolutamente nada.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.