N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Custodios De Tu Amor
Capítulo VIII
- Lamento llegar de improvisto - se disculpo Tezuka con una reverencia y ella solo negó con la cabeza, no era su culpa que tuviera que protegerla porque los custodios que tenía no eran suficientes o al menos así pensaba ella, miro más allá a Ryou con Nanako, al parecer hablaban de algo gracioso puesto que habían estado riendo demasiado, la mano de él descansaba sobre una de sus rodillas, los celos se hicieron participes y se obligo a calmarse, no necesitaba escenas de celos en esos momentos cuando se hablaría de su seguridad y no de cosas de mujeres.
- ¿Sakuno? - miro a Ryoma que la mraba con confusión, al parecer le había estado diciendo algo pero es que ella no le estaba prestando atención y no lo iba a hacer mientras el castaño estuviera con su amiga que parecía feliz a su lado - L-Lo siento, ¿decías algo? - pregunto con una tierna sonrisa y este asintió mientras veía a su colega el peliplateado, al verlo se sonrojo demasiado pero solo le sonrió aunque podía sentir el calor en su rostro - Decía que hoy nos vamos más temprano, nos iremos a las cinco, es que no se como decirtelo porque es de madrugada pero puede que solo eso te confunda así... - no lo dejo terminar cuando tomo su mano y le sonrió asintiendo con la cabeza.
- Por mi no hay problema - le aseguro ecantada de saber que conocería a la familia del castaño - ¡Claro! - miro a Nanako que asentía efusivamente, noto que Ryou se levantaba de su asiento con una enorme sonrisa y caminaba hacía donde ellos dos se encontraban, había estado a punto de entregarle su virginidad a este que en esos momentos parecía dejarla de lado por estar con su amiga y eso dolía, dolía mucho, este le sonrió y ella solo desvio la mirada, no podía verlo sabiendo lo que habían estado a punto de hacer.
Es decir, ni siquiera la preparo pero había tocado partes de su cuerpo que no le había permitido a alguien y eso al menos para ella ya era demasiado - Invite a Nanako al fin de semana de campo de mi familia así que ira con nosotros, espero no te moleste - sentencio este y ella solo negó con la cabeza, claro que no le molestaba, en lo absoluto, él podía invitar a cualquiera porque después de todo sería su familia con quienes convivirían - Bien, estare con ella - y así como llego se marcho, ella solo suspiro un poco observando como Tezuka terminaba de hablar con alguien para después mirarla.
- A lo que venía era ha decirte que colocamos dos anillos de seguridad rodeando toda esta zona solo para cuidarte, no estaras enterada queines serán los custodios y custodias y es mejor así... nosotros te cuidaremos en el fin de semana de la familia de tu custodio así que solo quiero que sigas algo muy bien... no le digas a nadie donde sera el día de campo solo comentales que irás... quiza encontremos a tu acosador o como mínimo tengamos una pista - asintió con la cabeza mientras procesaba toda la información que este le acababa de decir, eso sería fácil sin duda alguna.
- Bien, es hora de marcharnos - este se inclino para besar su mejilla y ella se sonrojo demasiado, lo vio hablar con los demás para tomar del brazo a su amiga pelinegra que estaba demasiado juntada al castaño quien hizo una cara de sorpresa cuando vio como la trataba Tezuka, sonrió internamente, al menos el castaño de lentes la había hecho sonreir un poco, claro que no lo iba a admitir en voz alta pero le agradecía por aquello, era momento de dormir y colocar sus pensamientos en órden antes de que tomara decisiones precipitadas porque no deseaba arrepentirse de nada.
- Bien, a dormir - señalo Ryoma y él solo asintió, miro a Sakuno que se colocaba de pie de su silla acomodandose la bata que portaba, la cual le sentaba de maravilla porque definía su cuerpo - Chotarou - lo llamo su amigo peliverde viendo como la cobriza caminaba escaleras arriba, asintió para seguirlo, tenían que ponerse de acuerdo sobre los anillos de seguridad y sobre la seguridad en el fin de semana, miro a Shishido al pie de las escaleras como si quisiera subir pero al último momento solo camino hasta su habitación, el sonido de su puerta lo hizo sentirse calmado pues al menos sabía que este de momento no estaría cerca a la persona que le gustaba demasiado.
- Tenemos que hablar - le sentencio su amigo mientras lo miraba como si quisiera matarlo y entonces entendio de que quería hablar con él - ¿Nos viste? - pregunto primero que nada y este solo asintió de mala manera, apostaba que de los tres su amigo peliverde era el único que no había logrado besarla y quiza eso lo estaba sacando de sus casillas o él estaba malinterpretando las cosas - Me levante por un vaso de agua y los vi, ¿qué planeas? - pregunto directo su amigo y solo sonrió encogiendose de hombros, eso no debía importarle a Ryoma.
- Lo que haga o deje de hacer no te incumbe Ryoma - sentencio con frialdad y este solo lo miro como si estuviera loco, el peliverde paso una de sus manos por su cabello despeinandolo un poco en un gesto de desesperación, no sabía que él tenía de esos ataques, en realidad se daba cuenta que no sabía mucho sobre su amigo y eso le incomodaba un poquito porque después de todo le confiaba su vida a este cada día o al menos como mínimo le cubría las espaldas pero no sabía mucho sobre Echizen y el gusanito de la curiosidad lo estaba picando demasiado en esos momentos.
- Ella no es un juguete, ¿por qué crees que llame a Tezuka?, Shishido estaba a punto de hacerle el amor en su habitación cuando ni siquiera la ama porque lo has visto tu también, solo tiene ojos para Nanako, no juegues con ella Chotarou por favor - le pidio este y fue cuando por primera vez en años notaba que su amigo tenía corazón, lo había visto asesinar, golpear sin remordimiento alguno a las personas que podían entrometerse en el camino de los que lo contrataban, lo había visto romper huesos en secuestros sin humanidad alguna pero allí estaba... siendo humano por primera vez.
- ¿Tanto te gusta Sakuno? - le pregunto a su amigo que solo asintió desviando la mirada, como si temiera que fuer a ver más allá pero lo que él no sabía es que veía todo sin la necesidad de verlo directamente a los ojos - Es la primera vez que me siento así, es complicado y no se como manejarlo me refiero a que es la primera vez que siento mis emociones demasiado alteradas, nunca lo había sentido... me siento raro - se confeso su amigo y él solo lo miro con una leve sonrisa en los labios, eso era el amor... una sobredosis de emociones sin duda alguna.
- No puedo decirte que quiero dejarla ir, no la conozco demasiado pero me siento enamorado de ella, así que supongo que esta es la guerra Ryoma - su amigo le mando una mirada afilada pero sonrió asintiendo con la cabeza para dar media vuelta, no se iba a dejar vencer por nadie... Riuzaky Sakuno sería suya.
Se removio en la cama, no podía dormir, le estaba costando más de lo normal en esos momentos, dio un profundo suspiro lo mejor era dejar de lado la idea de volver a la habitación de Sakuno, se había comportado como todo un patán con ella en cuanto miro a Nanako, era solo que por esta sentía una enorme atracción que no podía contener, sabía que estaba mal porque solo lograba lastimarla pero ya le daba lo mismo o comenzaba a ser de esa manera y de verdad que no deseaba ver mal a la cobriza así que lo mejor era colocar las cartas en la mesa.
Un estruendo lo hizo levantarse de inmediato, abrio la puerta corriendo hasta la cocina y se quedo perplejo al ver a Sakuno tratando de alcanzar algo que estaba en un estante alto, a sus pies estaba lo que parecía ser una caja de galletas, lo que se había caído, sonrió al verla gruñir por lo bajo, camino con pasos calmados hasta colocarse detrás de su espalda sorprendiendola puesto que noto el estremecimiento en su cuerpo - ¿Q-Qué haces? - pregunto ella y él sonrió aunque sabía que ella no podía verlo pero la sonrisa se sentía bien.
- Solo te ayudo - aseguro como si fuera lo más obvio del mundo aunque claro que tenía un motivo oculto - P-Puedo sola - le señalo la cobriza mientras él solo reía un poco tomando la leche en polvo que ella deseaba, la coloco delante y ella la tomo con manos temblorosas - G-Gracias - agradecio con su voz suave, instintivamente llevo una de sus manos hacía su cintura apegandola a su pecho, la noto temblar y eso se sintio demasiado bien - ¿Deberíamos terminar lo qué empezamos? - pregunto cerca de su oído recibiendo por respuesta un codazo en el abdomen, lo sbaía solo disfrutaba verla enojada porque se le hacía demasiado tierna.
- No - sentencio mientras salía de su encierro, la vio caminar hasta donde una taza que al parecer ya contenía el agua caliente puesto que el humo que salía de la misma la delataba, la miro hacer todo el procedimiento hasta que la taza fue conducida a sus labios, la miro con los brazos cruzados sin mediar palabra alguna - ¿Estás molesta? - pregunto de la nada llamando su atención, la cobriza lo miro negando con la cabeza pero lo estaba, él conocía a las mujeres demasiado bien como para decir que estaba celosa de Nanako.
Dio un leve suspiro - Bien, buenas noches - dicho esto dio media vuelta, lo mejor era dormir un poco y esperar a que el enojo dejara de estar en ella aunque sentía que le iba a durar más de lo normal, tomo la perilla de la puerta de su habitación abriendo la misma cuando sintio unas pequeñas manos rodeando su cintura, la fragancia de Sakuno inundo por completo sus sentidos, no quería aprovecharse de ella, claro que había dicho que se jugaría la vida solo por verla feliz pero el asunto con Nanako siempre estaría presente porque esta le gustaba demasiado, más de lo normal, más de lo que la cobriza le gustaba.
- T-Te odio - y él sonrió un poco para voltear aún manteniendo el abrazo, la tomo del mentón con suavidad para que lo mirara, sus ojos estaban levemente vidriosos, sus labios abultados formando un puchero, era demasiado linda en serio - Creo que tú mejor que nadie sabe que no podemos estar juntos... Sakuno tú eres de una posición alta y yo soy yo, tu custodio, siento una atracción hacía ti pero por Nanako... es amor - se sincero y esta solo asintió con la cabeza separandose del abrazo, limpio algunas lágrimas y dio varios pasos hacía atrás, la había lastimado.
- Sakuno - intento acercarse pero ella solo salio corriendo con dirección a su habitación - ¡Sakuno! - le grito, alcanzo verla caer en las escaleras pero se levanto, la puerta de Ryoma se abrio, el peliverde solo lo miro mal y comenzo a subir las escaleras de prisa, el sonido de la puerta y después el silencio, por mucho que quisiera escuchar algo no se podía puesto que las paredes eran de concreto así que se dio por vencido y camino hacía su cama no sin antes cerrar la puerta de su habitación, había hecho mal y no sabía como arreglarlo, solo esperaba que ella no lo odiara demasiado como para perdonarlo por ser un completo patán... si hasta él estaba molesto consigo mismo.
Los brazos de Ryoma la sujetaron con fuerza en un abrazo suave, tranquilizador, de sus ojos salían algunas lágrimas, era imposible detenerlas, sentía algo demasiado fuerte por Ryou, algo que nunca en su vida había sentido, claro que tenía miedo, había estado a punto de ser suya para que este solo le dijera que solo sentía atracción, no era tonta sabía que solo era física mientras que a su amiga la amaba, ella nunca podía tener lo que deseaba, siempre era alguien más quien poseía lo que ella deseaba fervientemente y dolía demasiado.
- Tranquila - las manos de Ryoma pasaron por su espalda tratando de confortarla pero ella no quería ser confortada, le dolía demasiado lo que acababa de pasar, ella solamente deseaba aunque fuera una vez en su vida que alguien sintiera algo por ella, algo, amor aunque fuera cariño, con Keigo solo había sido una especie de contrato por las empresas pero aún así lo había amado, se había entregado a este en cada aspecto de su vida menos en lo carnal, no hasta llegar al matrimonio, esa era su más grande convicción al menos cuando estaba con este porque ahora solo quería ser de Shishido Ryou pero este no la amaba y dudaba que algún día lo hiciera, al menos mientras Nanako estuviera en sus vidas.
- R-Ryoma - lo llamo con suavidad y este volteo para verla con una leve sonrisa, llena de afecto, se sentía tan confundida con respecto a sus tres custodios pero algo si tenía muy en claro, el castaño era el más importante para ella por mucho que no quisiera - Pasara Sakuno - aseguro este besando su frente y limpiando con suavidad las lágrimas que habían resbalado de sus hermosos ojos, este acaricio su mejilla con suavidad tratando de darla algun cónfort aunque no lo sentía, estaba más que cansada de todo lo que le estaba sucediendo si era honesta.
- ¿P-Puedo pedirte algo? - pregunto con un hilo de voz, el peliverde la miro un poco confundido pero aún así asintió, tomo un poco de aire porque sabía que lo que le iba a pedir podía terminar en algo más pero estaba... segura - B-Besame - le pidio con suavidad mientras este la miraba sorprendido, pensó que quiza se había equivocado al pensar que este podía sentir algo por ella cuando no era más que alguien que siempre lloraba, alguien que tenía una vida complicada empezando por un acosador.
Si él se veía un hombre demasiado apuesto, coqueto pero era obvio que no se iba a fijar en ella, estaba completamente tonta al pensar que si podía si quiera gustarle un poco, se levanto de la cama caminando descalza, el sonido de la cama llamo su atención, seguramente le iba a pedir disculpas por no poder obedecer y se iba a ir, dejandola sola y sintiendose como una completa tonta y como alguien no deseada pero fue todo lo contrario cuando este la tomo de la muñeca con un poco de fuerza para tomarla del mentón y juntar sus labios en un beso demandante.
Antes de darse cuenta estaba contra la pared, antes de darse cuenta estaba con sus piernas enrolladas en su cintura y con este dejando un camino de besos por su cuello, gimio en su oído ante la sensanción, con Ryou era como si quisiera cuidarla aún en aquel acto pero con el peliverde era todo lo contrario, sus caricias descontroladas solo querían decir que la deseaba demasiado por eso no podía contenerse del todo, las manos de él descendieron por sus piernas mientras la depojaba del pantalón del pijama, con movimientos torpes le ayudo con el trabajo.
Sus manos nerviosas lo despojaron de la camisa admirando su perfecto cuerpo, se sentía segura en sus brazos mientras que en los del castaño se sentía demasiado tímida, amada pero aquí en ese momento se sentía deseada y deseaba terminar con lo que había empezado, era la decisión que había tomado, quería ser una mujer en brazos de alguien como Ryoma porque Ryou solo tenía ojos para Nanako, estaba bien aquello porque entonces ella sería diferente, en cuanto amaneciera sería aquella Sakuno en sus años de escuela, rebelde, altanera, aún cariñosa pero con aires más de mujer... le demostraría a Shishido Ryou quien era en verdad Riuzaky Sakuno.
Tenía a la mujer que deseaba en esos momentos en la cama, con el cabello alborotado, las mejillas encendidas, los labios entreabiertos, los ojos levemente vidriosos debido al placer que le estaba brindando porque esa noche ella iba a ser suya en todos los aspectos, sus finas manos se incrustaban en las sábanas haciendolas puños mientras él disfrutaba de sus pechos, nunca estar con una mujer se sintio como esa manera, como si fuera un niño inexperto peguntando por el acto íntimo, se sentía demasiado bien estar así con ella.
Sus labios dejaron una marca en su busto derecho y disfruto del mejor gemido que sus oídos pudieran escuchar, mordio el hueso de su cadera notando como ella se tensaba pero así le gustaba, sabía que era inexperta por eso tenía que tratarla con calma, enseñandole, haciendola disfrutar poco a poco de los placeres carnales, alzo la vista y sus ojos hicieron contacto con sus hermosas orbes que en esos momentos estaban empañadas de lujuria, la miro tomando sus hermosas piernas para posarlas alrededor de sus caderas.
- Tranquila - le susurro sobre los labios cuando ella levanto las caderas para besarlo con suavidad, en lo que llevaban jugando había descubierto que Sakuno disfrutaba de besar y las mordidas que en esos momentos poseía se lo iban a recordar un buen tiempo, gimio cuando la noto temblando entre sus brazos cuando inicio con la desesperación, sus manos se incrustaron en sus brazos mientras algunas lágrimas resbalaban, se dedico a limpiarlas y a murmurar palabras de consuelo que de algún modo lograron tranquilizarla cuando la noto un poco más calmada.
- Enreda tus piernas en mi cintura cariño - ella asintió obedeciendo de inmediato mientras él entraba poco a poco en ella, la noto gritar levemente de dolor, claro que dolía pero después venía lo mejor, permitio que sus uñas se incrustaran en su espalda mientras él seguía entrando, claro que estaba usando protección pero aún así se sentía demasiado ser su primer hombre, el gemido de ella en su oído solo lo hizo despertar mucho más de lo que ya estaba - Dios - murmuro sobre sus labios mientras se quedaba quieto, él siempre había tenido sexo pero con ella, con ella estaba haciendo el amor.
El sudor recorría sus cuerpos con una fina capa, las manos de ella estaban sobre la sábana apretandola con fuerza mientras comenzaba con las embestidas, se sentía en el autentico cielo, estaba tan feliz de ser el primer hombre de ella y no iba a dejar en lo absoluto que alguien más estuviera así de esa manera con ella, no se iba a rendir con sus compañeros porque Sakuno le pertencía, solo la dejaría ir si en algún momento ella se lo pidiera pero solo entonces porque estaba totalmente enamorado de esa mujer que en esos momentos gemía por el placer que estaba sintiendo.
La beso degustando sus labios como si fuera la última vez... Riuzaky Sakuno era suya y así planeaba que fuera para siempre.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
