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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Custodios De Tu Amor

Capítulo IX

La luz del sol entro por la ventana anunciando un nuevo día, el sonido de su celular llamo su atención, estaba en vibradorpero aún así fue capaz de escucharlo sonar lo cual era un tanto raro puesto que después de la noche que había pasado ni siquiera debía de sentir ánimos de levantarse, tan solo de quedarse recostado al lado de la persona a la que le había hecho el amor pero allí estaba, mirando su celular a esa hora de la mañana, lo mejor era darse prisa sino quería que alguno de los otros dos empezara con dimes y diretes por lo que simplemente se sento sobre la cama.

Admiro el cuerpo semidesnudo de Sakuno puesto que era cubierto por una fina sábana blanca, su cabello caía por su espalda y hombros, demasiado bella si era de ser sincero, miro el identificador de llamadas, no, decía que era de un teléfono público, todos los que conocía tenían celular o teléfono fijo, quiza era algo importante y solo de ahí podían llamar por lo que se apresuro a contestar con calma - ¿Bueno? - escucho la leve brisa que lo hizo alejar un poco el aparato de su oído, escucho a la cobriza removerse por lo que se apresuro a caminar a la ducha, lo mejor era contestar allí para no despertarla.

- Vaya, pensé que tu compañero Shishido sería quien estuviera primero con ella, al parecer no, felicidades Ryoma-chan - se tenso de inmediato cuando reconocio aquella voz, la misma voz del tipo al que le había disparado cuando había estado en la habitación de la cobriza, trato de mantener la calma pero esta se fue demasiado lejos cuando su cerebro proceso las palabras que este había dicho, hablaba sobre la primera vez de Sakuno, con él, de lo que había pasado hace tan solo unas horas, lo que quería decir que ese tipo lo había visto, había visto todo.

- Haremos una cosa Ryoma-chan, no le hare daño porque justo ahora la tengo en la mira si tú haces algo por mí - giro la cabeza con miedo, se tenso al notar el punto rojo sobre su brazo derecho, debía ser una bala demasiado fina que podía hacerle un daño considerable, tomo aire tratando de calmarse - ¿Qué quieres? - le costo demasiado formular aquella pregunta pero era por el bien de la cobriza e iba a protegerla, escucho una leve risa del otro lado de la línea, se juro que cuando lo encontraran le iba a romper la cara hasta desfigurarlo, eso iba a hacer.

- Actúa como si solo hubiera sido sexo, no, no le hiciste el amor, demuestrale a mi niña hermosa que solo es un juguete, quiero divertirme un poco, si no la tratas mal en cuanto despierte algo malo le sucedera en el día de campo o esa estúpidez, te estare observando Ryoma-chan - y dicho esto colgo, él solo avento el celular contra la pared, ¡debía ser una broma!, justo cuando estaba a punto de dar un paso importante con ella pasaba algo como aquello, a eso si que se le llamaba mala suerte pero apostaba que hubiera hecho lo mismo con quien hubiera tenido su primera vez.

Salio de la ducha y la miro sentada en la cama con una mano en las caderas, era normal que le dolieran - R-Ryoma-kun - lo saludo con una hermosa sonrisa y él solo la miro con altivez mirando como la cobriza ladeaba la cabeza ante aquella mirada, él sabía que ella esperaba otro tipo de mirada - Nos vemos en el desayuno - se apresuro a tomar su ropa para cambiarse de prisa, la vio morderse el labio mientras sus hermosos ojos se colocaban vidriosos, iba a llorar por él, por como la estaba tratando y él solo quería dispararse por hacer que se sintiera mal.

- ¿H-Hice algo mal? - pregunto ella llamando su atención mientras se colocaba el pantalón del pijama, giro el rostro viendo como apretaba la sábana que cubría su cuerpo con fuerza aunque sus manos estaban temblando un poco y se odio por aquello, se odio por lastimarla y por lo que iba a decirle - Hablemos claro, lo que hicimos fue sexo, nada más, entre tú y yo no puede ni habrá nada así de simple, eres algo así como mi jefa y yo valoro más mi trabajo que un simple polvo que es lo que fuiste así que con permiso, date prisa antes de que Shishido venga por ti y por favor no digas nada, creo que lo que menos necesitas es que tú padre se entere de esto así que ni pienses en correrme... nos vemos después muñequita - y dicho esto salio de allí maldiciendose por ser tan cruel.

Escucho leves sollozos pero solo descendio las escaleras ante la mirada de Ryou por lo que solo lo miro mal, nadie debía saber lo que había pasado entre ambos, sabía que ella no iba a decir nada así que estaba bien, solo esperaba encontrar al tipo para romperle la cara cuanto antes, solo necesitaban darse prisa porque necesitaba decirle la verdad a ella... a la mujer que amaba.


Salio de la ducha caminando al espejo para verse, si Ryoma le había dicho todo aquello estaba bien, es decir, él nunca le había prometido nada pero se sentía usada, sin embargo, estaba bien, ya había sufrido demasiado y lo único que deseaba en ese momento era ser fuerte, Ryoma la había tratado como una más y es que era así, tenía la fachada de acostarse con cualquiera y ella era una más, todos los sentimientos que este le había demostrado mientras le hacía el amor solo habían sido un espejismo, no iba a ser algo más y ella lo sabía por eso estaba tranquila.

Porque al darse cuenta de quien en verdad era él no iba a volver a sentir nada más por este, no le iba a decir a nadie lo que allí había sucedido, lo que en esas paredes habían hecho, no, eso era algo que se iba a callar, estaba bien y se lo iba a demostrar al peliverde con una sonrisa llena de calma, no pensaba dejar que nadie la lastimara de nueva cuenta, no más, se termino de acomodar el cabello y se ajusto la blusa para tomar su bolso, estaría un tiempo en la cafetería y de allí partirían al fin de semana con la familia de Shishido, debía poner una barrera con dos de sus custodios pues aún Chotarou no hacía nada como para ganarse su molestia así que con este sería solamente con quien se mantendría feliz.

Salio de su habitación tarareando una canción, no tenía rastros de haber sufrido, todas las lágrimas las había sacado en la ducha y no estaba dispuesta a llorar más solo por felicidad pero no por dolor, eso era una promesa que hacía en esos momentos, entro en la cocina llamando la atención de sus tres custodios, Shishido la miraba con culpa, Ryoma somo si no estuviera allí y Chotarou solo le sonreía - Buen día - saludo el peliplateado con una sonrisa que ella le devolvio de la misma manera para tomar asiento mirando el plato, al parecer alguien había hecho el desayuno por ella pero no pensaba ahondar en ese tema, después les agradecería con algo discretamente.

- Este sera el órden de las camionetas a partir de este momento, Chotarou conducira la primera en donde siempre iré yo, Shishido-san y Echizen compartiran la segunda - comento mientras se llevaba a la boca un pedazo de fruta, todos asintieron con calma aunque no esperaba que discutieran porque después de todo ella era su jefa - Bien, nos vamos en cinco minutos - y dicho esto se levanto caminando de prisa a su habitación para lavarse los dientes, cuanto antes empezara con su labor en el trabajo antes podría estar relajada para el fin de semana que la esperaba.


Las dos camionetas partieron y él dio un profundo suspiro, Ryoma conducía con calma aunque notaba como apretaba el volante, como si quisiera arrancarlo y golpear a alguien con este - ¿Estás bien? Pensé que en cuanto amaneciera, ella estaría feliz a tu lado pero parece que le eres indiferente - sentencio con calma solo porque deseaba molestarlo, este ladeo la cabeza para verlo con aires de querer asesinarlo lo que solo provoco que se sintiera mejor, le encantaba la manera en que podía sacarlo de quicio, le gustaba verlo enojado o frustrado justo como ahora.

- Tuve un polvo con ella, supongo que penso que lo nuestro iba para largo pero ya ves que no - contesto este como si nada y fue su turno de verlo como si hubiera dicho alguna estúpidez, la sonrisa en su rostro le decía que no mentía más que ocultaba algo que no importaba cuanto lo torturara no le iba a decir, eso en verdad lo hizo sentir deseos de arrancarle la cabeza - ¿Acabas de decir un polvo? ¡¿Pero quién jodidos te crees?! - y sin importarle nada lo tomo de la corbata impactando su puño en la nariz de este que perdio el control terminando chocando contra un auto para después andar hasta estrellarse en un poste.

Ryoma solto el volante y noto que tenía un corte en la ceja algo profundo además de que hizo una mueca al pasar la mano por su nuca, él sentía un hilillo de sangre resbalar por su mentón, miro el espejo y noto que tenía abierta un poco la frente además de que le dolía la muñeca derecha pero eso no le impidio golpearlo de nuevo solo que esta vez el peliverde si que respondio propinandole un puñetazo en el mentón provocando un quejido de dolor - ¡¿Están locos?! - la voz de Ootori los saco a ambos del trance en el que estaban, sin embargo, el peliverde lo jalo de la corbata impactando su cabeza contra el manubrio.

- ¡Basta! - el grito de Sakuno hizo eco en sus oídos, la puerta fue abierta y él fue apartado de Ryoma que lo miraba con los llenos de furia - ¡Intenta lastimarla de nuevo infeliz y esos serán solo rasguños! - le grito a este que era sujetado por Ootori quien miraba todo sin comprender, la cobriza lo miro a él con un leve rubor que le encanto demasiado si era sincero - ¡Te voy a romper la cara! - intento apartarse del tímido agarre de Sakuno pero esta le pego en la cabeza con la palma abierta sacandole un quejido de dolor.

Desvío la mirada para ver que ella lo miraba con una ceja encarnada y con aires de querer golpearlo hasta la inconsciencia por lo que solo se quedo callado, algo le decía que eso era lo mejor - Ahora mismo Ootori llevara a Echizen al hospital en un taxi mientras yo te llevare a ti en la camioneta, en cuanto lleguemos al hospital quiero una explicación - dicho esto lo jalo para empezar a andar mientras los otros dos se quedaban allí pero entonces ella se dio cuenta de algo por lo que volteo dispuesta a dar órdenes - No te preocupes, yo me encargo de los seguros - asintió ante las palabras del peliplateado para seguir caminando con él que solo quería hundirse, había dicho que si la volvía a lastimar lo iba a matar pero era él quien más daño le estaba haciendo.


Coloco el auto en marcha viendo como este simplemente se llevaba la mano a los labios donde resbalaba un hilillo de sangre, dio un profundo suspiro conteniendose para no matarlo porque no entendía como es que se había golpeado con Echizen - Me molesta que hagas cosas como estas, se supone que son mis custodios pero se comportan como niños pequeños - arremetio para romper el silencio, este la miro mientras ella se detenía en una calle, miro por el espejo retrovisor y se metio en el pequeño callejón para que pudieran hablar de lo sucedido además de que los vidrios polarizados los protegían por el momento.

- Fue por ti ¿sabes?, me molesto que estuvieras con él en la intimidad cuando conmigo... olvídalo mejor, guardare silencio para que no me odies más de lo que ya haces, conduce - sentencio desviando la mirada al tiempo que pasaba sus dedos por la frente donde se encontraba una herida, ella solo lo miro como si hubiera dicho algo tonto pero no era así, al menos no del todo, es decir, sabía de alguna manera como iba a terminar lo que le estaba comenzando a decir, le iba a decir que él hubiera deseado ser el primero para después decirle que estaba con Nanako pero es que ese era le problema, que el que estuviera con otra le dolía a ella y odiaba ese sentimiento.

- ¿Estás con Nanako en algo serio o es algo a lo que no le han puesto nombre? - pregunto llamando su atención, el castaño solo la miro con una leve sonrisa - Es lo segundo, es complicado, la veo y me siento feliz porque la conocí en el mercado cerca de donde solía vivir, compartí algunas palabras con ella y creí estar enamorado pero ahora no sé que es... me acosté con ella, si, eso no pienso negarlo pero cuando esta cerca solo quiero estar con ella, sin embargo, cuando estas tú... solo quiero estar contigo - dio un leve suspiro y entonces se le ocurrio una idea.

- Te propongo algo - comento con la voz firme, este ladeo la cabeza lo suficiente como para verla no entendiendo porque decía algo como aquello después de lo que le había dicho, ni ella misma se lo creía si era sincera - Seamos pareja - vio como él abrio los ojos para verla, eso debía ser una broma al menos eso decían sus ojos pero no lo era... en lo absoluto.


- ¿Q-Qué? - pregunto con miedo en la voz y ella solo lo miro mientras se desataba el cinturón de seguridad apagando el celular mientras encendía la radio, eso le estaba dando un poco de miedo si era sincero - Seamos pareja Ryou - la vio tomar un pañuelo de su bolso para limpiar la sangre de sus heridas provocando que gimiera un poco de dolor, sintio que la sangre era removida mientras ella lo miraba esperando una respuesta pero es que no tenía una o tal vez si pero tenía miedo y el miedo en situaciones como esas siempre le ganaba.

- ¿Qué sucedera si somos pareja? - pregunto viendo como ella sonreía como una niña pequeña a punto de hacer una travesura - Sucedera que no dejare que nadie se te acerque, que solo seremos tu y yo, seguiras siendo mi custodio pero mi novio - aseguro como si nada la cobriza y él solo la miro negando con la cabeza mientras ella se ataba el cabello con calma - Acepto - contesto lo suficientemente bajo pero que aún así se escucho en todo el auto, Sakuno sonrió mientras se quitaba el suéter que portaba al igual que los zapatos, ya decía que era alguien nueva desde el momento que bajo de las escaleras.

Lo siguiente que sintio fue a ella subiendose a horcajadas de su cuerpo no sin antes haber quitado el cinturón de seguridad, sus finas manos se deslizaron por su corbata aflojandola un poco mientras él la tomaba de las caderas para pasar las manos por sus muslos, era la primera vez que estaría con una mujer en el auto pero le daba lo mismo siendo sincero, Sakuno llevo una de sus manos hacía su pantalón para quitar el cinturón al tiempo que bajaba la bragueta, podía parecer otra pero sin duda alguna aún estaba ese temblor en su cuerpo.

- Tranquila - murmuro sobre sus labios mientras los besaba con suavidad, ella se dejo hacer mientras una de sus manos se encargaba de colarse dentro de su blusa para poder tocar toda la piel que se podía, alzo un poco el sostén para tocarla con suavidad escuchandola jadear en sus labios y eso simple y sencillamente lo volvio por completo loco porque se apresuro a despojarla de la ropa interior al tiempo que se bajaba el pantalón con manos nerviosas, no porque estuviera demasiado apresurado tenía porque lastimarla por lo que comenzo a prepararla.

Iba a quitar el olor de Ryoma de su cuerpo, no se iba a ir hasta que quedara con su olor, Sakuno gimio separandose del beso recargando su frente en la suya y solo le sonrió al tiempo que poco a poco entraba en ella, sus uñas se clavaron en sus hombros y él solo se mordio el labio entrando en ella escuchando un grave gemido, Dios, sentía que jamás iba a ser feliz entrando con otra mujer, era demasiado lo que sentía, las sensaciones lo abrumaban por completo, ella iba a comenzar a moverse pero la tomo por las caderas negando con la cabeza, no, quería disfrutar poco a poco.

Se movieron con calma mientras él clavaba sus dientes en su cuello para que todo mundo supiera que ella era suya y de nadie más, Sakuno gimio moviendose con un poco más de prisa - Dios - murmuro sobre sus labios antes de besarlo y él solo atino a contestarla, se separo de ella cuando los movimientos se hicieron frenéticos, era algo que los estaban volviendo locos, no solo a él sino a los dos - M-Me encantas - aseguro mientras mordía su oreja sacandole un sonoro gemido... si definitivamente nunca más iba a volver a estar con una mujer, no iba a querer.

Sakuno siguio moviendose con más fuerza y entonces ambos llegaron al clímax, jadeantes se miraron y sonrieron mientras se besaban con suavidad - Te quiero - le aseguro con un beso en la frente mientras ella solo besaba su mejilla tratando de calmarse - También te quiero - aseguro al tiempo que el sonido de su comunicador lo sacaba de su trance pero se apresuro a apagarlo y la miro de nueva cuenta - Acabas de hacer que no quiera estar con ninguna otra mujer... espero te hagas responsable - ella se sonrojo de inmediato y eso le gusto demasiado.

La cobriza enterro su cabeza en el hueco de su hombro y él solo sonrió, quiza no era buena idea que involucrara el placer con el trabajo, quiza no era buena idea que se dejara llevar pero ya lo había hecho, esperaba no arrepentirse aunque al sentir la respiración aún levemente agitada de ella le dijo que no... no se iba a arrepentir de lo sucedido.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.