N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Custodios De Tu Amor
Capítulo XI
La luz del sol entro por las ventanas provocando que gimiera en descontento, no le apetecía de momento levantarse de la cama pero era hora de hacerlo, ladeo la cabeza y sonrió al ver a Sakuno dormida plácidamente, sus manos viajaron hacía su mejilla acariciando la misma con suavidad viendo que ella se removía un poco, odiaba que hiciera eso porque de alguna manera sentía que al tocarla tenía pesadillas pero una ligera sonrisa se formo en sus labios ante su contacto y él solo tomo un poco de aire para besar con suavidad sus labios, la amaba demasiado de verdad, era la persona más hermosa en el mundo.
- Buenos días - saludo Sakuno y él le sonrió en respuesta, sus ojos aún estaban medio adormilados, se notaba que tenía sueño pero allí estaba, sonriendole como solo ella sabía hacerlo, si pensaba que creía amarla estaba equivocado porque algo le decía que ella la amaba - Buenos días princesa - saludo viendo que la cobriza se sonrojaba ante aquellas palabras lo que solo causo una sonrisa en sus labios, se sento en la cama viendo que ella hacía lo mismo - Debemos desayunar - aseguro y ella solo hizo un puchero pero asintió por lo que se apresuro a bajar de la cama para tomar una ducha.
- Vamos - tomo su mano arrastrandola a la ducha viendo que ella negaba con la cabeza, el asunto era un poco gracioso porque él la había visto desnuda en muchas ocasiones y se sonrojaba con una simple ducha, eso era demasiado - N-No... duchate tu primero - susurro tan bajo que si no estuvieran solos seguro que no escuchaba pero si que logro escuchar y no logro evitar reir un poco mientras soltaba un poco su mano - Sakuno te he visto desnuda, ¿qué es lo qué te preocupa? - pregunto acariciando con suavidad su mejilla, su piel era tan tersa que en esos momentos de verdad pensaba que era un ángel.
- M-Me duelen las piernas y las caderas - aseguro ella con un sonrojo monumental en sus mejillas, beso castamente sus labios para negar con la cabeza - No vamos a hacer nada, lo menos que deseo es que lo nuestro se base en solo hacer el amor... quiero ir en serio contigo, creí que ambos estabamos de acuerdo en ello - aseguro este con tono calmado viendo que ella asentía con la cabeza bajando la mirada mientras se mordía el labio... sin duda alguna Sakuno era la persona más hermosa que vería en toda su vida, estaba completamente seguro de ello.
Shishido había salido por algunas cosas para la despensa, ella había insistido en quedarse porque estaba demasiado cansada, camino hasta el sófa con cuidado recostandose sobre el mismo, le dolía mucho la cabeza en esos momentos, escucho algunos pasos y sonrió al darse cuenta que este había regresado más rápido de lo esperado, giro la cabeza con cuidado y entonces todo se volvio negro... ese no era su novio... ¡era su acosador!... se levanto de prisa en busca de la salida cuando sintio un mareo terrible que la obligo a caer de rodillas con una mano en la cabeza pues la misma punzaba demasiado.
- Tranquila pequeña... es solo una pequeña dosis de sendante - gimio de dolor cuando sintio que este le quitaba un dardo que ni siquiera se había dado cuenta había sido lanzado, eso quería decir que su acosador sin duda alguna era un experto, en esos momentos este vestía todo de negro, tenía la cara cubierta y ella temblo de miedo cuando lo vio acercarse a su cuerpo, eso no estaba bien, sintio tanto miedo que quizo salir huyendo pero la mano de este sobre su cabello se lo impidieron por completo, gimio de dolor cuando enterro las uñas en su cabello jalando con más fuerza de lo normal que le arranco un grito.
- He tenido que soportar que otros hombres te toquen, al menos con el estúpido de Keigo nunca intimaste pero ahora, con este castaño lo haces a diario... te mostrare lo que es un hombre - tuvo miedo, intento apartarse pero este la sujeto con firmeza del hombro para darle media vuelta y apresarla contra el suelo, de inmediato subio sus piernas para golpearlo pero su acosador fue más rápido al golpearla en la mejilla, un grito ahogado salio de sus labios, grito y este se desespero intentado sujetarle las manos pero era obvio que no se lo iba a permitir, antes muerta que dejar que la tocara más allá de la ropa.
- ¡Maldita sea, quedate quieta! - le grito este y ella solo lloro con más fuerza, intento por todos los medios apartarlo cuando abrio los ojos al ver a Shishido detrás de su acosador que detuvo todo movimiento, el arma estaba apuntando a su cabeza, el aire se le escapo de los pulmones por completo - Quita tus sucias manos de ella o te mato - la risa de su acosador hizo eco en toda la sala, debería de estar muerto de miedo y no riendo pero allí estaba, riendo y eso solo lograba darle más miedo del que ya le tenía porque no entendía como era que este reía en ese momento cuando estaba siendo apuntado con una arma.
- Dispara... no soy el único que esta tras ella, somos algo así como una red que desea a Sakuno solo para nosotros, si me matas mañana estara alguien en mi puesto... solo que hay un problema, no pienso dejar que me mates porque quiero el placer de ser yo quien la haga suya así que... - y antes de darse cuenta este giro para comenzar a pelear el castaño que respondio ágilmente, el acosador lo golpeo en la cara pero este interpuso su mano para cubrirse y este aprovecho el momento para salir corriendo de la casa - No te muevas de aquí - temblo cuando vio a Ryou correr para alcanzarlo.
Solo esperaba que no le sucediera nada porque lo amaba demasiado como para verlo lastimado, la idea de que habían muchas personas tras ella solo logro que comenzara a llorar con fuerza... la vida la odiaba o al menos estaba comenzando a pensar de esa manera.
Maldijo por lo bajo cuando el tipo se le escapo, este corría como un velocista y eso no era normal, al menos tenía una pista de este, quiza serviría, regreso de inmediato sobre sus pasos con el corazón a mil puesto que la había dejado sola y eso no era bueno, abrio la puerta corriendo hasta la sala viendo que estaba recostada sobre la alfombra con una mano sobre sus ojos mientras la otra estaba en su vientre, estaba demasiado asustada, camino donde ella para recostarse sobre su cuerpo, pensó que se tensaría pero por el contrario envolvio su cuerpo en un abrazo, sus manos en su cuello se sentían bien.
Sus piernas se enredaron en su cintura y él solo la apreto contra su pecho, le dolía demasiado verla de esa manera, Sakuno se aparto un poco para sonreirle indicandole con ese gesto que estaba bien aunque sabía que no estaba realmente, beso su frente con suavidad - No te lo guardes - pidio y ella solo asintió con un sonrojo en sus mejillas, claro que se lo estaba guardando, así era ella, siempre iba a ser así y era precisamebte por eso que quería evitar a toda costa que algo malo le sucediera, la sola idea de que alguien la lastimara solo lograba hacerle daño a él porque eso era indudablemente amor.
- T-Tengo miedo - susurro y él le sonrió con calma, mientras estuviera a su lado nada malo le iba a suceder - Yo te cuidare... no dejare que nada malo te suceda - aseguro para besar su mejilla, se levanto con ella cargandola para caminar hacía la salida, ella protesto sujetandose con fuerza de la puerta pero él solo la sujeto con más fuerza para que se soltara puesto que le estaba lastimando el cuello - Sakuno... solo vamos por un helado - aseguro con una enorme sonrisa viendo que ella se soltaba con rápidez al parecer avergonzada por aquello pero es que solo podía verla tierna en esos momentos.
- Promete que no me dejarás - súplico ella a media voz viendo que este solo le sonreía con calma para acariciar su espalda con suavidad, estaba más que claro que nunca la iba a dejar porque ella ya tenía una parte de él - No lo hare... lo prometo - aseguro mientras entraban al vehículo emprendiendo la marcha hacía la heladería... solo quería ver su sonrisa de nuevo y no iba a permitir que nadie la borrara de su hermoso rostro.
Degusto con calma el helado mientras lo veía a él mirar en todas direcciones, odiaba verlo enfrascado en el trabajo, claro que sabía que era su seguridad pero aún así quería que le prestara atención y eso no era tan complicado como para entender - No has probado tu helado - señalo y este concentro su vista en ella con una enorme sonrisa llevandose a los labios el cono de helado, eso solo logro descolocarla demasiado porque de pronto se le antojo el helado que tenía él - ¿M-Me dejas probar de tú helado? - pregunto con una sonrisa traviesa viendo que él encarnaba una ceja, al parecer había visto sus intenciones.
- ¿De verdad? - pregunto este con una ceja encarnada, ella se mordio el labio negando con la cabeza por lo que solo continuo comiendo su helado con calma cuando su celular vibro, lo tomo entre sus manos sorprendiendose al ver el número de su padre, ellos nunca la llamaban, siempre que querían verla de alguna u otra manera mandaba un auto por ella, nunca le pedían una opinión pero allí estaban llamandole, tomo un poco de aire y contesto - ¿Sucede algo papá? - pregunto con una enorme sonrisa, escucho unos gritos al fondo pero no identifico de quienes eran, esperaba que nada malo les hubiera sucedido.
- ¡¿Se puede saber porqué estas saliendo con tu custodio?! ¡Estas comprometida con Keigo... te quiero en veinte minutos en casa! - y dicho esto colgo, ella sintio que el aire se iba de sus pulmones, eso no podía estar sucediendole a ella, alejo el aparato mirando a Shishido que le sonreía con calma mientras ella solo negaba con la cabeza, seguía sin creer que su padre pudiera gritarle por algo como aquello cuando se suponía que solo debería de querer su felicidad... pero parecía que de nueva cuenta estaba más interesado en lo que diría la gente que en su felicidad y saber aquello le dolía demasiado.
- T-Tenemos que ir a mi casa, no a la mía sino a la de mis padres - aseguro viendo que el castaño asentía con calma, se levanto sintiendose de pronto mareada por lo que Ryou se apresuro a sostenerla por la cintura, ese contacto la hizo calmarse un poco pero no lo demasiado como para estrar tranquila, sabía que su padre podía dar miedo cuando quería, lo sabía mejor que nadie pero por esa vez, por esa única ocasión no le iba a quitar la felicidad, no iba a dejar que scediera que sucediera porque Ryou era todo lo que quería, todo lo que en esos momentos necesitaba y no lo quería lejos de su lado.
- ¿Por qué estás tan nerviosa? - pregunto este llamando su atención por completo, es que en si no estaba nerviosa sino temerosa de lo que pudiera pasar, dio un profundo suspiro sujetando con más fuerza la mano de su novio - Mi padre es una persona complicada... temo que al escucharlo quieras dejarme - comento en un tono de tristeza, el castaño la tomo del mentón para sonreirle - Nunca te dejaré, lo prometo - aseguro este y ella solo lo miro con ternura en los ojos, de verdad lo amaba.
La casa de los padres de Sakuno era enorme, claro que se había imaginado que sería de esa manera, sintio que Sakuno lo llamaba por lo que se apresuro a seguirle el paso, había estado allí solo una vez antes, el día cuando le dieron el trabajo y las normas que debía seguir, lo más seguro era que lo despidieran pero todo podía suceder, la cobriza sujeto su mano con suavidad para indicarle que siguieran entrando, se sorprendio por los pasillos que tenía aquella mansión porque acababa de descubrir que casa no era, era como un palacio por no decir otra cosa.
- Aquí es - su novia se detuvo delante de una puerta de madera que estaba custodiada por dos hombres vestidos de negro, suponía que eran parte del cuerpo de seguridad del padre de la cobriza, ella toco a la puerta esperando una respuesta, noto que estaba demasiado nerviosa pero él estaba peor que ella aunque estaba aparentando que no era de esa manera - Adelante - Sakuno se mordio el labio para abrir la puerta jalandolo consigo misma para que entrara, se sorprendio al ver a sus dos compañeros y a los otros tres custodios, Tezuka lo miraba con una ligera sonrisa, algo le decía que este era importante allí.
El maldito quiza le había dicho al padre de Sakuno seguro lo que este pensaba - Suelta la mano de mi hija ahora bastardo - bien, aquella bienvenida no se lo esperaba en lo absoluto o quiza si, Sakuno apreto con más fuerza su mano negando con la cabeza, sabía que estaba nerviosa pero no lo iba a soltar - No me retes Sakuno... suelta su mano y ven a mi lado, ¡él esta despedido! - el grito que dio su padre resonó en todo el recinto, sabía que eso iba a pasar, Sakuno solo miro a su padre con una ceja encarnada, no la iba a dejar, se lo había prometido y pensaba cumplir aquella promesa costara lo que costara.
- Es mi novio... Keigo me engañaba con Osakada desde hace años... apuesto a que él que te dijo que Ryou estaba jugando conmigo fue Tezuka Kumitsu... ¡pues que aquí enfrente de todos tenga el valor de decirmelo a mí! - grito mirando en dirección al de lentes que se levanto de su asiento para caminar hasta donde ella con paso calmado, instintivamente sujeto a la cobriza por la cintura pegandola a su cuerpo, noto que ella se tensaba un poco pero sabía que era porque aún estaba en medio shock por lo sucedido y él de verdad quería verla descansar pero al parecer de momento no iba a poder suceder aquello.
- Shishido Ryou, es un jugador... tenía relaciones íntimas con sus protegidas, tú eres una más - una sonrisa se instalo en los labios de la cobriza, él se lo había dicho, le había contado proque quería que ella decidiera si de verdad deseaba estar a su lado así que por aquello no se preocupaba - ¿Y eso qué? Yo lo amo y eso es lo único que me importa a mí... si quieres que deje de verlo dejame decirte que estás loco papá, tampoco lo vas a despedir pero si quiero a esto lejos de mi cuanto antes o no respondo - señalo a los demás custodios con un gesto de odio puro, quiza no odio pero si que demasiada furia.
- El único que será despedido aquí es él, ¡ven a mí lado ahora Sakuno o no respondo! - grito este de nueva cuenta, su novia bajo la mirada mientras apretaba con más fuerza su mano, sabía que estaba a punto de llorar y él realmente quería decirle que todo estaba bien o que como mínimo nada malo iba a suceder - N-No lo vas a despedir... ¿tanto te molesta verme feliz?... amo a Ryou... si no lo aceptas esta bien pero no lo dejare, me mudare de casa... una donde pueda ser feliz sin ti - tiro de su mano dando media vuelta, sabía que a ella le estaba costando aquello pero era su decisión.
Era su padre pero aún así lo estaba eligiendo a él, se detuvo llamando su atención para tomarla con suavidad del mentón, beso castamente sus labios y giro hacía su padre - Hoy sufrio un ataque... su acosador intento violarla pero esta usted aquí en este momento diciendole todo esto, no tiene derecho... yo la amo, no se deje llevar por lo que dicen tres hombres que se enamoraron de su hija, ella me eligio a mí y soy feliz si ella lo es... no se preocupe, renuncio pero la cuidaré yo solo - dicho esto tiro de su mano indicandole que podían caminar y así ella lo hizo con una sonrisa en los labios lo que lo cautivo aún más.
Salieron de allí con paso calmado viendo que Sakuno solo apretaba con más fuerza su mano... no importaba si el mundo se oponía porque él la iba a hacer feliz sin duda alguna.
- ¿Segura qué quieres hacer esto? - pregunto el castaño llamando su atención recargado desde el marco de la puerta de la habitación, ella se encontraba haciendo las maletas, todo lo demás se quedaba allí excepto la ropa de ambos - Si - contesto con una sonrisa, Shishido solo le sonrió en respuesta, no se iba a arrepentir de aquello, lo amaba y por él iba dejar a su familia, su padre siempre pensaba en otras personas antes que en ella, siempre era de esa manera, su madre ni siquiera intento convencerlo sino que solo se mantuvo en silencio sentada a su lado y verla así dolía demasiado si debía ser sincera.
Para su sorpresa acababa de descubrir que Shishido venía de una familia adinerada, tenía dinero, alguien más controlaba sus empresas así que por eso él se había dedicado a cumplir su sueño que era cuidar personas, por eso era custodio, el castaño tomo las maletas de ambos para emprender la marcha hacía la salida de la casa, miro hacía atrás, no iba a volver a esa casa nunca, solo necesitaba de alguien y era del castaño que en esos momentos la ayudo a entrar al auto con una enorme sonrisa que logro contagiarla por completo, él podía hacer eso con demasiada facilidad y eso le gustaba.
- Vamos - asintió mientras este comenzaba a conducir el auto, estaba feliz, no le importaba si su padre nunca más en su vida le hablaba, mientras ella fuera feliz entonces se conformaba con aquello, quiza no conocía del todo a Ryou pero ansiaba conocerlo porque sabía que este no le iba a hacer daño, sabía que él la iba a cuidar así que estaba bien dejar atrás el nido solo por ser feliz con la persona que más había amado en su vida y que con certeza amaría por siempre.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
