N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Custodios De Tu Amor

Capítulo XIII

Se removio en la cama buscando con la mirada a Sakuno que se encontraba sentada en el borde de la misma, después de la ducha se había asegurado de que no tuviera fiebre, no la tenía pero esa no era su mayor preocupación, lo era el hecho de que su padre había abusado de ella siendo tan solo una niña de cinco años, un ser inocente en pocas palabras, se arrastro hasta llegar a donde ella que dio un salto al sentir una caricia en su espalda - ¿Dormiste? - pregunto viendo que ella negaba con la cabeza, tomo un poco de aire para jalarla hacía su cuerpo y abrazarla estrechandola fuerte, era su manera de darle apoyo.

- N-No, por favor... no me toques - le pidio ella removiendose en sus brazos, la solto algo sorprendido por aquello, no se lo esperaba en lo absoluto - Sakuno, escucha, se que no es fácil pero te amo y eso no va a cambiar, esto es como un bache y lo vamos a superar juntos - aseguro intentando tocarla pero ella se separo empujandolo, noto que se veía enojada y él no sabía la razón de aquello - ¡¿Un bache?! ¡Mi padre abuso de mí a los cinco años... la persona que se supone debe amarme, abuso de mí! - le grito ella levantandose tropezando un poco con las sábanas, eso no estaba bien para ninguno de los dos.

- Y lo entiendo Sakuno pero tú debes entender que no puedes hacer nada, sucedio cuando eras una niña, ya, punto final - le sentencio con voz calmada viendo como ella solo agitaba las manos mientras lo miraba hecha una furia - ¡Lo dices por que tú vida ha sido un maldito camino de rosas... no fue a ti a quien le robaron la inocencia, no eres tú quien se siente sucio, no eres tú quien no desea que lo toquen... no entiendes nada! - le grito ella y él se levanto furioso de la cama para verla rabioso, ella estaba demasiado equivocada de su vida, no tenía ni la más mínima idea de lo que él había vivido.

No tenía derecho alguno de darlo todo por sentado - Mi vida no ha sido fácil... mi padre golpeaba a mi madre desde que estaba embarazada de mí, ¡es un milagro que yo naciera!, ¡¿un camino de rosas?!, no sabes nada, no tienes ni idea como fue ver que mi padre moliera a golpes a mi madre porque la comida estaba demasiado salada, ¡todo lo que ves no es una herencia, todo lo que tengo lo gane por mi mismo!, tenía muchos empleos, mi madre enfermo y no podía pagar el tratamiento, ¡la vi morir frente a mis ojos! - le grito en respuesta viendo que ella lloraba e intentaba acercarse, fue él quien no se lo permitio.

Paso de ella saliendo de la habitación azotando la puerta escuchando sus sollozos, ella no sabía nada, no tenía derecho a hablar a la ligera, entendía su dolor pero ella debía entender que si querían formar algo en serio debían afrontar aquello juntos y tarde o temprano, no podían lamentarse siempre pero ella no quería entenderlo, era su deber hacerlo, él no se iba a entrometer en aquello, quiza debía pero no porque Sakuno tenía que enfrentar sus demonios sola, él sería su apoyo en silencio.


Salio de la habitación un poco más calmada en busca del castaño, bajo las escaleras y corrio a la cocina, se detuvo en el marco de la puerta viendolo tomando un café, sus ojos se encontraron y bajo la mirada - Lo siento - se disculpo mordiendo un poco su labio, escucho una suave risa de parte de este por lo que alzo la mirada viendo que él estaba viendo hacía el jardín, pensaba que le iba a decir algo para reconfortarla pero no parecía dar indicios de que lo haría y aquello le causo decepción porque lo necesitaba, necesitaba que la reconfortara como hacía siempre que se encontraba mal.

Ella sabía que había hecho mal al hecharle en cara cosas de las cuales no era culpable pero para ella tambien era complicado - ¿Qué sientes? Sakuno... intento ayudarte pero si tú sigues lamentandote entonces no puedo ayudarte, sucedio cuando tenías cinco años, se que duele pero tienes que superarlo y cuanto antes mejor así que decide, ¿quieres superarlo o quieres seguir llorando? - pregunto este mirandola fijamente, se mordio el labio, entendía lo que le estaba diciendo pero era egoísta pedirle que lo afrontara de buenas a primeras, no podía con ello, lo iba a intentar pero lo necesitaba a su lado tanto.

Las piernas le flaquearon y se sostuvo de la pared comenzando a llorar, este camino donde ella para estrecharla en sus brazos con fuerza, se aferro a su espalda con el miedo latente de que si lo soltaba iba a caerse, no lo deseaba, no deseaba caer en un abismo del que quiza iba a tardar en salir - A-Ayúdame - le súplico y este acaricio su espalda besando sus cabellos al mismo tiempo arrancandole una leve sonrisa que no llego a los ojos por desgracia - Lo superaremos juntos pero no llores más - pidio y asintió mordiendo su labio para detener el llanto, debía dejar de llorar, lo superaría al lado de Ryou, lo haría.


La tomo de la mano tirando de ella hacía la cafetería, el trabajo siempre lograba distraer a las personas y ella lo necesitaba, Sakuno lo miro con un mohín pero al final entro con calma aunque apretando un poco más de lo normal su mano, camino directo a la cocina sin despedirse y él solo solto un produndo suspiro, eso debía ser una broma, la entendía pero lo que no entendía era su necedad por intentar aislarse de todo después de lo sucedido, camino directo a una de las mesas, él también hablaría de negocios allí, miro su reloj, eran las once de la mañana, aún era temprano pero después estarían muy ocupados.

El sonido de la campana le indico que llegaban nuevos clientes por lo que desvio la mirada y los vio, miro a la cocina y noto a Sakuno hablando con sus empleadas que asentían ante seguramente sus órdenes - Aquí estamos - miro a Tezuka indicandoles con un gesto que tomaran asiento, Ootori parecía calmado mientras que Echizen parecía querer salir corriendo, la puerta se abrio de nuevo y miro a Oshitari y Ryoga entrar también, necesitaba a todos para la seguridad de la cobriza, su seguridad era demasiado importante al menos hasta que descubriera para que la querían los tipos que según ellos eran tres.

Comenzaría a investigar algunas cosas así que los necesitaba - Quiero contratar sus servicios para el bienestar de ella, quiero protegerla de todo y de todos - aseguro directo al grano, ella era su prioridad y así iba a ser siempre, los presentes lo miraron como si no quisieran que hablara de esa manera sobre ella pero ella era su pareja y por nada del mundo pensaba dejarla ir, o no, claro que no, en lo absoluto, Sakuno era y siempre sería suya - Por mi parte esta más que claro que acepto pero quiero dejarte en claro que no pienso rendirme con Sakuno - aseguro Tezuka mientras Nanako se apresuraba a dejar cafés.

Había notado que la prima de Echizen sentía algo por el de lentes pero este parecía demasiado concentrado en la cobriza así que ni siquiera la tomaba en cuenta - Planeo contraer matrimonio con Sakuno así que espero tengas una silla porque no pienso dejarla ir - aseguro dejando en claro sus intenciones con ella, el de lentes solo se encogio de hombros - Yo acepto al igual que Ryoma - hablo el peliplateado dandole un codazo a su compañero que asintió de mala gana aunque él sabía que lo que más deseaba el peliverde era estar cerca de la cobriza pero no lo iba a aceptar abiertamente y eso le daba un punto a él.

Ryoma sentía algo por la de ojos caoba pero él no pensaba dejarla en lo absoluto - Nosotros aceptamos aunque claro esta que estaremos igualmente al pendiente de Nanako - acepto ante la propuesrta de Oshitari quien se levanto junto con su compañero e hicieron una reverencia - Empezaremos con revisar algo que me incomoda - le dio vía libre al asentir, miro a Tezuka que tan solo asintió colocandose de pie pero tomo asiento de nueva cuenta cuando vio a Sakuno con una charola de pastelillos y otras cosas, le sonrió con amor y ella le devolvio la misma sonrisa dejando en claro lo que sentía hacía él ante todos.

- Más te vale desayunar bien Ryou - le indico y él asintió con una leve sonrisa mientras la tomaba de la mano para depositar un suave beso en el dorso de la misma causandole un suave sonrojo que le causo ternura - Gracias - agradecieron los que eran sus compañeros con sonrisas bueno al menos de parte de Ootori porque el peliverde parecía querer salir corriendo de allí cuanto antes lo que le causo curiosidad - Termina de dar órdenes que nos iremos a un lugar secreto - le indico con una sútil sonrisa viendo que la cobriza lo miraba desconfiada pero termino asintiendo por lo que se alejo de prisa.

- Si la llegas a descuidar espero dejar en claro que ire por ella y no volveras a estar cerca - desafio Tezuka y él como respuesta alzo la taza de café viendo hacía la cocina donde estaba la que sería su mujer - Intentalo y terminaras tres metros bajo tierra - aseguro mientras se colocaba de pie y caminaba a la cocina, entro en la misma abrazando por la espalda a Sakuno quien rió negando suavemente con la cabeza pero no se separo, era su manera de dejar en claro que ella era suya y él era de ella por el resto de sus días.


El auto emprendio la marcha hacía un lugar que ella no conocía, según Ryou era un lugar secreto así que no le quedaba de otra más que fiarse de la persona que más amaba, a su manera de ver las cosas solo intentaba distraerla y si debía ser sincera era lo que más necesitaba, necesitaba con desesperación mantener alejados de su mente pensamientos que solo terminaban por cansarla y no deseaba tener otra pelea como la de la mañana en donde había sabido cosas de él que de esa manera no debían haber sido dichas sino como un tesoro que ella agradecería por saber, por la confianza que él le tendría.

- No te lo guardes, dilo - pidio este llamando su atención por completo, tomo un poco de aire - A-Antes d-dijiste... t-tus padres... - no sabía como formular aquella pregunta por mucho que deseara saber cosas sobre el castaño, solo sabía que quería protegerlo, curarlo porque sabía que había sufrido y mucho, no deseaba aquello en lo absoluto, no con Ryou - Pregunta todo lo que quieres saber - contesto este con una sonrisa que agito su corazón, sabía que diría algo como eso para darle valor, para que se animara a ser de nuevo ella misma, alguien demasiado curiosa para su propio bien pero con él no podía del todo.

Jugo un poco con sus manos antes de preguntar algo - ¿Cómo era tu padre? - pregunto viendo que el castaño giraba en una vuelta cuidando el no chocar con alguien o que los estuvieran siguiendo - Siempre bebía pero... cuando no lo hacía era un buen padre - contesto con simpleza y a ella le entro la espinita de saber como era en esos momentos - ¿Algún recuerdo de cuándo no bebía? - ataco de nuevo viendo que entraban en lo que parecía ser un sendero hacía un bosque, no recordaba haber viajado en alguna ocasión hacía aquellos lugares pero confiaba plenamente en él porque lo amaba demasiado.

- Hizo una parrillada en una ocasión, era un domingo después de ir a la iglesia, la familia reunida porque él llevaba dos semanas sobrio, me divertí mucho, ahí fue cuando me conto como había conocido a mi madre, jugamos futbol americano entre todos y él reía... me di cuenta que a pesar de los malos momentos jamás podría odiarlo... al menos eso creí - contesto ladeando un poco la cabeza para sonreirle un poco al tiempo que cruzaban a una carretera llena de arboledas, al parecer si que iban lejos, un nudo en la garganta se hizo presente después de escuchar aquello, eso quería decir que Ryou si lo había odiado.

- Eso quiere decir que... ¿lo odias? - era lo que necesitaba saber para poder seguir juntos, para no tener algo en común con respecto en ese tema porque ella sentía que odiaba a su padre - No, no lo odio, sin embargo... nunca le perdone lo que nos hizo pasar - contesto este llevando una de sus manos hacía una de las suyas para sostenerla, fue cuando noto que estaba temblando y mucho, aquello no le gusto - ¿Tanto daño te hizo? - pregunto sintiendo que en cualquier momento lloraría al verlo tan... vulnerable, era la primera vez que lo conocía que se estaba haciendo el fuerte cuando no era más que un niño miedoso.

- Si... golpeaba a mi madre siempre cuando la comida no estaba como le gustaba, siempre que era la cena mamá me encerraba en la habitación para que no saliera, para que no la ayudara, ella quería evitar a toda costa que me hiciera daño... cuando salía la veía en el suelo llorando y golpeada, siempre con sangre en el rostro y otras partes de su cuerpo... - y no lo logro evitar, algunas lágrimas se deslizaron de sus ojos ante aquella confesión, era solo un niño y ella una mujer indefensa, ¿cómo podía ser alguien tan cruel cómo para hacerlos pasar por un infierno?... Dios de verdad que no entendía aquello.

Shishido detuvo el auto asustado al verla llorando - Sakuno, cariño no llores... no llores por favor - pidio él y ella solo atino a negar con la cabeza intentando dejar de llorar, limpio sus lágrimas tomando aire en repetidas ocasiones - ¿C-Cómo era tu madre? - pregunto intentando sonreir pero fallando de inmediato, a ella no se le daba en lo absoluto fingir sonrisas - Era una hermosa persona, la cocina siempre olía a galletas después de llegar de la primaria, decía que las preparaba para que sonriera... ella no quería que lo de mi padre me afectara - aseguro este acariciando con suavidad su mejilla para besarla con dulzura.

- Siempre sonreía, cuando me llevaba a la escuela me comproba algunos dulces a pesar de que no teníamos dinero... cuando él murio en un robo que intento llevar a cabo dos meses después me entere que ella tenía leucemia, no sabía que hacer, por ese entonces contaba con once años, era un niño, ya había comenzado a trabajar en varios lugares pero aún así no tenía lo suficiente como para pagar un tratamiento... la vi morir frente a mi Sakuno, era mi madre y no la salve cuando... ella... - y verlo así de... debastado por algo que no era su culpa simplemente la hirio profundamente a ella... lo amaba demasiado.

Con manos temblorosas fue en esa ocasión ella quien lo atrajo a sus brazos el cuerpo cálido de su persona especial, lo sujeto fuertemente mientras hacía figuras sin forma en su espalda intentando que no llorara porque él era el fuerte, solo Ryou - Ella me dijo que no me sintiera culpable pero aún lo hago porque ella me salvo de todas las maneras posibles Sakuno y yo solo... la deje morir... la deje morir - aseguro él y ella negó de inmediato con la cabeza, era tan solo un niño, con eso nadie podía, a pesar de lo fuerte que era él era más que obvio que no estaba en sus manos dejarla vivir, su tiempo ya había llegado.

- N-No... no tuviste la culpa - le sentencio pero el castaño solo negó con la cabeza mientras una sútil sonrisa se instalaba en sus labios, como pudo lo aparto y termino sentada sobre sus piernas atrayendolo a su pecho para que se calmara un poco - Eras un niño... no fue tu culpa - aseguro apartando el flequillo que había caído por sus ojos, beso su frente regalandole una hermosa sonrisa que este solo devolvio en una mueca, las manos de Ryou viajaron a su cintura pero una de ellas volvio a subir a su mentón, sus labios se posaron sobre los suyos y empezo un beso lleno de tantos sentimientos hermosos.

Sus cuerpos reaccionaron antes de darse cuenta - Gracias por vivir Sakuno - agradecio este mientras conducía una de sus manos dentro de su abrigo pero ella se despojo del mismo jugando con su corbata, entendio algo en ese momento, ella no iba a odiar a su padre, sin embargo, era más que consciente de que no lo iba a perdonar, no después de lo que había hecho, solo le quedaba esperar a que el tiempo curara las heridas que las acciones de este le habían causado pero estaba segura de que al lado de él lo iba a superar, porque ambos eran el apoyo del otro y así siempre iba a ser... no lo iba a dejar caer, no a él.

Las prendas comenzaron a estorbar, los besos y mordidas viajaban por rincones de sus cuerpos que ninguno de los dos se cansarían de explorar, mordio el cuello de él mientras la despojaba de la ropa interior, estaba demasiado segura de que jamás, absolutamente jamás se iba a cansar de él, él era la persona que cada mujer esperaba o soñaba encontrar, los labios de él dejaron huellas que sabía aunque no pudiera verlas jamás se borrarían de su piel, porque le pertenecía a Shishido Rypu, aruño su espalda cuando entro en ella, las respiraciones se mezclaron, no les importaba donde estaban solo que estaban juntos.

Jadeos suaves salieron de los labios de ambos mientras embestía en su cuerpo que parecía de gelatina en esos momentos por el calor que desprendían las manos del castaño, gruñidos era lo que él soltaba cerca de sus labios mientras le arrebataba ese pequeño pedazo de cordura porque cuando estaba en sus brazos perdía todo el pensamiento, su mente se nublaba de amor y al mismo tiempo su cuerpo se perdía en la pasión, movimientos más, movimientos menos no importaban porque sabían que siempre estarían unidos como uno, en cualquier lugar porque solo les importaba amarse, solo eso era lo importante.

El clímax llego y ella gimio tan alto que esperaba ningun auto pasara por allí, su frente se junto con la de él que buscaba aire aunque tenía una sonrisa en sus labios - Te amo - murmuraron los dos al mismo tiempo siendo conscientes de que no se separarían, de que siempre serían uno, de que nada ni nadie iba a ser demasiado fuerte como para hacer que se separaran, un dolor más allá del entendimiento era lo que los unía, un dolor que entre ellos sanarían pero que solo era cuestión de tiempo... el tiempo lo curaba todo y la espera la iban a pasar juntos... amándose como nunca habían amado y necesitandose como nunca.

Solo como ellos dos entendían... solo como ellos dos querían.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.