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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Custodios De Tu Amor

Capítulo XIV

Finalmente el auto aparco en una casa que se veía un tanto lúgubre, fue entonces cuando se dio cuenta que detrás de la misma había un río, sus ojos brillaron al ver este, la noche había caído pero por el reflejo de la luz de la luna era capaz de ver el agua completamente azul, la fachada de la casa era de colores blancos con rosados, al menos eso dejaban ver los faros del auto, las suaves manos de Shishido la rodearon con mimo - ¿Te gusta? Es una casa que a mi mamá le encantaba - aquello la tomo por sorpresa así que giro el cuerpo para verlo con una clara confusión en el rostro puesto que no entendía de que estaba hablando.

- ¿Tu mamá? - pregunto con una ceja encarnada y este tan solo rió un poco asintiendo con la cabeza pero no contesto tan solo la tomo de la mano para entrar en la casa, este prendio las luces y toda la casa se ilumino, incluso las luces de afuera y fue cuando se dio cuenta de que habían más casas pero que probablemente la gente ya estaba durmiendo - ¿Tienes vecinos? - pregunto y recibio un asentimiento de parte del castaño que la condujo por las escaleras con calma, se encontro al final con cuatro puertas, abrieron la primera y la recibio una bonita habitación de colores livianos, una enorme cama con dosel estaba al centro.

Habían varios muebles rodeando la estancia - Esta casa nunca fue nuestra en esos tiempos, mamá y yo nos colabamos aquí, cuando él estaba demasiado incontrolable mamá siempre me traía aquí, donde vivíamos esta cerca, mañana iremos, quiero que lo conozcas, esta casa casi siempre estaba deshabitada así que era fácil todo... a ella le gustaba imaginar que esta casa era nuestra, cuando murio y comence a hacer una fortuna la compre para ella, fue un regalo para ella - aseguro con tono calmado y tan solo lo abrazo con fuerza recibiendo un beso en la mejilla a cambio, lo amaba demasiado y le dolía verlo sufrir así.

Sabía que se hacía el fuerte como siempre - No pienses en eso, por favor, solo te hace daño - susurro con el rostro enterrado en su pecho, este la apreto más contra su cuerpo acariciando su espalda con sútiles caricias - Tranquila, soporto bien el dolor - aseguro para separarla de su cuerpo y besarla con suavidad, ella de verdad haría que olvidara todo lo malo en su vida, lo ayudaría a superar todo lo malo que le había sucedido, lo prometía.


La cocina que solo había sido usada por su madre olía delicioso, con un aroma a galletas y a bacon - ¿Comida coreana? - pregunto desde el marco de la puerta observando que se volteaba asustada, era comprensible teniendo en cuenta por todo lo que había pasado, camino donde ella para abrazarla por la cintura escuchando una suave risa de su parte - Si, aprendí cuando fui de viaje con unos amigos, era eso o comida rápida o morirnos de hambre - comento y él encarno una ceja, ¿amigos? - ¿Qué amigos? - pregunto besando su cuello, ella giro sobre su cuerpo teniendo cuidado con la estufa para verlo con un poco de burla.

- ¿Estás celoso? - pregunto directamente, le alegraba que preguntara algo como eso sin miedo, estaba cambiando y eso le gustaba porque dejaba en claro que le estaba haciendo bien como ella le estaba haciendo a él - Por supuesto que si, contesta la pregunta - le indico con un poco de furia en la voz aunque había más bien burla, la vio darle la espalda para seguir cocinando mientras negaba con la cabeza - Fue un viaje que hicimos con la finalidad de encontrar al amor perdido de una amiga... no era Osakada - contesto aunque noto el temblor en su voz al nombrar a su amiga, ahora que lo pensaba no habían tocado ese tema.

La vio tomar lo necesario para servir la cena y apagar la estufa - Con respecto a ese tema... ¿estás bien?, me refiero a que en realidad nunca hablamos de ello - pregunto con voz pausada, la cobriza giro el cuerpo sonriendole con calma, no noto nada fuera de lo normal pero igual le seguía preocupando, la vio caminar hasta el comedor donde dejo ambos platos y se giro de nueva cuenta - Ella era mi hermana en verdad y él era la persona que amaba pero eso era antes... tú eres el único que de verdad me importa en este momento, solo tú - respondio la de ojos caoba para abrazarse a su pecho con calma y con fuerza.

- Te amo tanto Sakuno - aseguro escuchando una suave risa salir de sus hermosos labios, no mentía, ella era la primer mujer con la que de verdad podía decir que quería pasar el resto de su vida, no planeaba por nada del mundo dejarla ir, no cuando la necesitaba como el aire - T-También te amo - aseguro ella y sonrió al notarla nerviosa, no pensaba dejar que nada los separara y la iba a proteger de todo lo que viniera sin duda alguna, era una promesa.


La luz del sol entro por la ventana provocando que gruñera y se removiera buscando más espacio, justo como un gatito - Arriba dormilona, si quieres desayunar en el mercado cerca de donde vivía, tienes que levantarte ahora - pestañeo un par de veces para enfocar a Ryou desde el marco de la puerta ya aseado, eso era injusto, ella realmente quería dormir un poco más, miro el reloj de la pared, eran las ocho de la mañana - Anda Sakuno - asintió volviendo a removerse para estirar sus manos y piernas, era importante para él así que sacrificaría horas de sueño aunque la idea no le gustara en lo absoluto pero era por él.

Salio de la cama con cuidado para caminar descalza hacía la ducha cuando sintio su prescencia detrás de ella lo que la hizo sonreir como una pequeña niña - Tú ya te duchaste - le indico como si fuera lo más obvio del mundo y él la miro indignado lo que causo una carcajada que inundo la estancia - No me iba a bañar contigo... pervertida - dicho esto dio media vuelta y ella solo sonrió aún más, eran claras sus intenciones pero era más que obvio que no lo iba a aceptar - ¡Date prisa! - le grito este desde abajo así que tan solo entro en la ducha con prisas, al parecer un día agitado los esperaba y ansiaba por ello.


Manejaba el auto con calma por la tranquila carretera, iban a dar las nueve de la mañana y era un espléndido día así que quería disfrutar al lado de Sakuno que iba enfrascada viendo el paisaje - ¿Dónde exactamente vivías? - le pregunto ella de pronto, bueno, él no venía precisamente de la ciudad sino de un pueblo de las afueras de la misma - De un pueblito - contesto esperando sorpresa en su mirada pero ella tan solo le dedico una gentil sonrisa, era eso precisamente lo que la hacía amarla, que fuera tan buena persona, bondadosa por sobre todas las cosas, sin llegar a juzgar antes de conocer, era muy especial.

- ¿Era bonito? - pregunto de nueva cuenta y él asintió con la cabeza, pintoresco más que nada - Hermoso, lo conoceras pronto - la cobriza volvio a asentir perdiendose en el paisaje, no faltaba mucho así que dentro de nada estarían allí, ansiaba que conociera la que una vez fue su casa que aún le pertenecía a ellos, su padre se había marchado después de la muerte de su madre, nunca había querido saber algo de él pero era su padre después de todo así que comenzo a buscarlo y fue su sorpresa encontrarse con que se había casado de nueva cuenta, tenía una nueva familia pero a él no lo había buscado de nuevo.

Antes de darse cuenta llegaron a la entrada del pueblo que estaba pedreada así que la camioneta se movio un poco, algunas personas miraron la misma con ojos brillosos, no era normal ver una así, Sakuno se acomodo correctamente en su asiento mirando las pintorescas casas de fachadas rojas y blancas - Primero iremos a desayunar - le indico y ella asintió efusivamente, eran gente buena la del pueblo así que no intentarían robarles o algo, se adentro en las calles de este que al parecer ya estaban pavimentadas, miro a la gente que caminaba tranquilamente, él jamás logro hacerlo del todo mientras vivía allí.

Aparco donde no estorbara para apagar el motor, caminarían un poco a la entrada del pequeño mercado, abrio la puerta mientras Sakuno tomaba su bolso, rodeo el auto ante las miradas curiosas de las personas y abrio la puerta del copiloto ayudando a bajar a su princesa quien solo beso castamente sus labios, quiza pensarían que eran turistas - ¿Tienes todo? - la cobriza asintió para salir por completo y cerrar la puerta, la tomo de la mano mientras colocaba la alarma... era momento de revivir un poco de su pasado pero lo haría con alguien que lo hacía sentir seguro y eso era lo importante en ese momento.


La gente los veía como bichos raros pero los entendía en parte, las calles estaba repletas de gente, suponía que se debía a que era sábado - Es bonito - aseguro viendo que él parecía no prestarle del todo atención, lo vio mirar hacía delante - Ryou - lo llamo y este giro la cabeza para verla con una ceja encarnada así que tan solo sonrió un poco negando con la cabeza, continuaron con su camino, habían niños riendo y jugando, parejas tomadas de la mano, finalmente llegaron a lo que era el mercado, ella jamás había pisado un sitio como aquel y no porque le desagradaran sino que realmente no conocía alguno.

Una mezcla de olores se instalo en sus fosas nasales, comida, algunos gritos y demás cosas, comenzaron con su camino viendo a personas cargando grandes bolsas que seguro contenían comida y otras cosas, a ella le llamo la atención lo que parecía ser un "puesto" donde vendían artesanías, jalo a Ryou pero terminaron chocando con una mujer que cargaba algunas cosas por lo que esta termino en el suelo - L-Lo siento - se apresuro a disculparse viendo que su novio de inmediato auxiliaba a la chica que era una castaña, esta alzo su vista visiblemente enojada pero entonces abrio los ojos al ver al castaño.

- ¿S-S-Shishido R-Ryou? - pregunto ella con un carmín en sus mejillas, sus ojos verdes parecieron brillar demasiado, ella iba a intervenir cuando noto que su novio analizaba a la extraña y sonreía enormemente - A-Ayumi - sin previo aviso la castaña se lanzo a los brazos de su novio quien la recibio gustoso, eso dolio pero suponía que eran conocidos así que no podía quejarse en lo absoluto realmente - Cuanto tiempo... no te veía desde aquellos tiempos - comenzo la castaña viendo a su novio que sonreía y asentía, ella parecía sobrar y aquello más que incomodarla le dolía, no entendía porque pero le dolía el pecho y mucho.

Ambos se levantaron del suelo y en un movimiento involuntario o quiza no mantuvieron sus manos unidas - O-Oh, ¿ella quién es? - pregunto la castaña al reparar en su prescencia, estaba dispuesta a decirle que era su novia desde hace mucho, o algo más para que dejara de tocar a su novio - Una amiga - giro la cabeza de inmediato para verlo, ni siquiera la había mirado al decirle eso, ¿una amiga?, ¿en serio había dicho algo como aquello? - Eso quiere decir... ¿qué eres soltero? - y este asintió de inmediato, sintio el nudo en la garganta y las lágrimas a punto de ser derramadas, estaba a dispuesta a decirle tres verdasdes pero...

Todo aquello murio cuando la ojiverde se lanzo sobre los labios de Ryou, un jadeo ahogado escapo de sus labios y quizo morir cuando él no la separo... sino que por el contrario la tomo de la cintura... bajo la mirada derramando algunas lágrimas y se alejo de allí corriendo, importandole donde estaba y con quien, solo quería alejarse de allí, no quería permanecer cerca de una escena tan cruel como la que estaba presenciando, solo sabía que dolía y que se sentía... decepcionada de Ryou.


La noche había caído y ella aún estaba caminando por la playa, hacía frío y tenía hambre pero aún así no contestaba las llamadas del castaño, tres horas, ¡tres horas fueron las que pasaron para llamarla!, sus ojos ardían y temblaba en sollozos pero no iba a contestar el celular, que le sucediera lo que tuviera que sucederle, no quería verlo, nunca más, por mucho que lo amara no quería volver a verlo, sintio unas cálidas manos rodeando su cintura y de inmediato reconocio su aroma, se removio intentando que la soltara, no deseaba que la tocara en lo absoluto, estaba furiosa con él, mucho más que furiosa, decepcionada.

- ¡S-Sueltame! ¡N-No me toques! - le gritoneo mientras lo pisaba en el pie para que se alejara de su lado - Dejame explicarte - y lo que ella le explico fue una bofetada seguida de su puño en el hombro y más golpes, él la sujeto de las muñecas para que dejara de golpearlo pero tan solo forcejeo, no quería que la tocara, no cuando había besado a alguien más en sus narices - Sakuno, Sakuno, basta, detente - negó con la cabeza golpeandolo en el pecho en repetidas ocasiones, no deseaba detenerse, le dolía y mucho, a su parecer no era tan complicado de entender, no podía ser tan tonto como para pedirle que se detuviera.

Al final termino en los brazos de este llorando con fuerza pero aún así intentando apartarlo del todo - Lo siento... siento haberte lastimado, fui un estúpido, ella... ella fue mi primer novia, sabía que podía encontrarla y reaccione de la peor manera para contigo, lo siento tanto, perdoname por favor, prometo jamás volver a hacerte daño - aseguro besando sus cabellos y haciendo cariños en su espalda, ella sabía que verdaderamente nunca le había dado razones para desconfiar de él pero simplemente no podía pasar por alto lo que le había hecho, no del todo como mínimo era por eso que se separo un poco de este y lo abofeteo.

Él no se quejo y ella solo lloro más fuerte - T-Te odio - le indico con calma y él asintió de igual manera ante aquellas palabras - Lo sé cariño, te entiendo, tranquila, lograre que no me vuelvas a amar - juro este besando su frente y ella solo se quizo golpear con algo por perdonarlo tan fácil pero lo amaba demasiado - Lo lamento, juro por mi vida que te compensare esto cada día - aseguro este besando sus cabellos y ella solo tan solo se quedo callada acomodandose en su pecho con cuidado... lo amaba demasiado que lo perdonaba porque sabía que sin él no podía vivir pero también sabía que se merecía su perdón.


Coloco su brazo alrededor de su cintura sintiendola temblar, había sido un completo estúpido al besar a su primer novia, era solo que tantos recuerdos acudieron a su mente, de la niñez, de cuando reían juntos, sin embargo, con la única mujer que verdaderamente deseaba pasar el resto de sus días era con ella, con la persona que estaba dormida a su lado y quien no quería que la tocara más allá de lo necesario - Sakuno - la llamo y ella se hizo la dormida por lo que tironeo de su mano para darle la vuelta, se sintio lo peor del mundo al ver sus ojos llorosos y medio hinchados, junto su frente con la suya ya no sintiendola temblar.

- Se mi esposa - noto la mirada de sorpresa en sus ojos y que se mordiera el labio, no, no era el mejor momento para pedirlo pero quería hacerlo - Prometo no volver a lastimarte, te juro que no podrías castigarme más de lo que hare yo con lo recién sucedido, te amo, te quiero, te necesito en mi vida más que a nadie, por favor se mi esposa... di que si - pidio y ella tan solo le sonrió un poco para besar castamente sus labios - S-Si... te amo - aseguro ella y él le sonrió con calma para abrazarla con ternura, coloco su mentón en el hueco de su cuello aspirando su aroma escuchandola reir después de aquello, la haría muy feliz.

- Te amo mucho Sakuno, de verdad te amo y lamento haber sido un completo estúpido al haberte lastimado - ella negó con la cabeza para acariciar su espalda, la relación era de perdones y por primera vez en su vida lo había efectuado, nunca más la iba a lastimar estaba seguro de ello, desde ese momento solo la haría feliz... era una promesa.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.