N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Custodios De Tu Amor

Capítulo XV

Se removio un poco en la cama tanteando la superficie blanda de la misma en busca de Shishido, se levanto de un salto al no encontrarlo, había tenido una pesadilla donde él le decía que en realidad no quería casarse con ella y entonces entraban aquellos hombres que estaban obsesionados con ella intentado secuestrarla pero era más que claro que si quisieran hacerlo lo hubieran hecho desde un principio, tenía que calmarse un poco, habían regresado de su pequeño viaje después de lo sucedido con la novia de Ryou y ella solo había tocado la cama cuando habían llegado simplemente se quedo profundamente dormida.

La puerta se abrio con calma así que giro la cabeza pero no vio a nadie y eso si que era una sorpresa, se recosto de nuevo en la cama puesto que aún tenía sueño cuando escucho una suave risa al frente, de inmediato miro en esa dirección y se quedo pasmada al ver a uno de los tipos que eran sus acosadores, usaba la misma vestimenta de cuando lo había visto, completamente de negro - ¿D-Dónde esta Ryou? - a pesar de tener miedo tenía que aparentar que no lo tenía por el bien de la persona que amaba y por su propio bien - Estara aquí en unos minutos - contesto este con tranquilidad causandole mucho miedo.

- ¿Q-Qué quieres? - le pregunto al sujeto que tomo asiento en uno de los sillones de la habitación, cruzo las piernas y la miro o al menos eso sintio porque un escalofrío recorrio su cuerpo - Creo que sabes que quiero pero... no puedo tenerte, al menos aún, quiza mate a mis dos compañeros y de esa manera pueda tenerte pero sería un problema así que tan solo esperare por ti, el tiempo en que estemos juntos esta cerca, sobretodo ahora que sabemos que aún no lo perdonas - bajo la mirada para que no viera sus ojos, era verdad, no le perdonaba del todo el incidente que habían tenido con su ex novia, no lo había hecho.

- Tranquila, si no lo amas entonces lo mataremos y te tendremos con nosotros - temblo al escuchar aquello y apreto los puños por encima de las sábanas, nadie podía lastimarlo, lo amaba demasiado y sabía que con el tiempo lo iba a perdonar, solo necesitaba tiempo, la puerta se abrio con un gran estruendo y se espanto al ver a Ryou siendo empujado por dos de los tipos, uno de ellos lo pateo en el abdomen y se mordio el labio para no gritar, tenía que tener calma - Tranquila, solo fueron pequeños golpes y todos aquí sabemos que se lo merecía - su respiración era irregular, tenía que mantener la calma a toda costa.

Uno de los hombres lo jalo por el cabello sacandole un grito de dolor - ¡N-No lo toques! - le grito bajando de la cama para intentar sujetar al tipo pero este en un rápido movimiento se coloco detrás de su cuerpo sujetandola con fuerza de la cintura para cargarla, el miedo se apodero de cada parte de su cuerpo mientras sentía lágrimas deslizandose de sus ojos - ¡Sueltala maldito infeliz! - Ryou intentaba soltarse del agarre de los otros dos pero no podía del todo, comenzo a golpear al tipo que la avento sobre la cama para colocarse encima de su cuerpo, el miedo la recorrio de nuevo al pensar en lo que este le haría.

- S-Sueltame - susurro con miedo, antes habían dicho que eran tres los que la estaban siguiendo y esos tres estaban allí, algo malo iba a suceder - No, quiero jugar contigo - sentencio este para posar sus manos en sus caderas, escucho más golpes y ella comenzo a removerse en los brazos de aquel hombre - ¿Se puede saber qué estan haciendo? - una profunda voz se escucho en toda la habitación, había un hombre en las sombras del pasillo, de inmediato los hombres se alejaron de ambos, el terror se reflejo en su rostro al pensar que alguien peor iba a entrar en la habitación, solo quería despertar de ese sueño.


Todo el cuerpo le dolía, no podía ayudar a Sakuno, él que era una persona entrenada para situaciones así o peores pero había sido fácilmente derrotado por dos personas pero sin justificarse ni nada sabía que esos dos tipos eran como fuerzas especiales de cualquier país, bastaba con ver sus movimientos tan entrenados y fluidos al mismo tiempo, él realmente quería matar a alguien por no saber lo suficiente como ellos, era por completo aterrador que sabían buenas maniobras, su sistema de seguridad era el mejor del mundo, el de la casa de Sakuno era uno antes del suyo así que entendía quiza porque habían entrado.

Sin embargo, derribar su sistema de seguridad era completamente imposible o al menos eso creía porque ya sabía que no era así en lo absoluto, los tres sujetos estaban más allá viendo a la persona que se mantenía en las sombras - Mereces estar en el suelo después de lo que le hiciste y lo sabes, basta con ver su mirada para saber que no te perdonara, no notaste que le había dolido demasiado como para no perdonarte aún y aún así le pediste matrimonio, ¿con qué cara Shishido Ryou? - una suave voz pero al mismo tiempo dura le estaba diciendo todo aquello que vio pero dejo a un lado porque la quería en su vida.

- N-No sabes nada, guarda silencio - le espeto al tipo sintiendo como el aire no llegaba correctamente a sus pulmones, en cualquier momento se iba a desmayar y eso no era bueno, en lo absoluto - Se todo con respecto a Sakuno, absolutamente todo - le contesto el tipo con una suave risa, escucho pasos haciendo la madera sonar un poco, estos se detuvieron frente a él y diviso a un hombre de no más de 30 años que no usaba máscara ni nada, su cabello era pelirrojo y sus ojos azules, vestía ropa opulenta por lo que podía ver en medio de todo lo borroso que distinguía su mirada, el tipo no se estaba ocultando.

- Vamos a hacer algo, ¿les parece? - y este sonrió, no era la especie de sonrisa que te da miedo sino una algo cálida y quiza era eso lo que le dio un poco de miedo, el sujeto se dio la media vuelta rápidamente y disparo contra uno de los sujetos que cayo al piso en peso muerto, era el tipo que había estado sobre Sakuno en la cama - Creí haberles dicho que nadie la iba a tocar, son simples las reglas que les dimos mis socios y yo - sentencio este a los tipos, había creído que los que vestían de negro eran los acosadores de la cobriza pero al parecer no era así, al parecer el pelirrojo era uno de ellos y faltaban los otros dos.

- Aclaremos algo Shishido, tengo 24 años, no estoy tan viejo para Sakuno y uno de mis socios tiene 21 años, nada viejo para ello, cualquiera de nosotros excepto yo podía aparecer en su vida, conquistarla y quitartela y tú no podrías sospechar de ninguno de los dos por la simple y sencilla razón de que ni siquiera puedes saber quienes somos y que queremos de Sakuno, no sirves para ser un custodio y menos del amor de ella - señalo este mientras caminaba tranquilamente a la cama donde la cobriza estaba sentada aferrada a las sábanas con el miedo en todo el rostro, no había podido defenderla y él lo sabía.

- Así que, ¿por qué no simplemente la dejas ir?, ella no te ha dicho la verdad, no te ha perdonado y no lo hara en un buen tiempo - miro los ojos caoba que tanto amaba buscando una razón para no creerle al sujeto pero noto que era verdad lo que decía, ella aún no lo perdonaba, no del todo, sabía que lo haría pero no de momento, noto sus ojos llorosos y se sintio la peor persona del mundo, las manos de los dos tipos lo levantaron para conducirlo hasta la cama, miro a Sakuno que le sonreía... aún le dolía lo de su ex novia.


Estaba golpeado y sabía que le dolía el cuerpo, se acerco con calma a su cuerpo y acaricio con suavidad su pecho - Te amo - murmuro segura y él le sonrió, pasara lo que pasara en ese momento con esos hombres nunca iba a dejar de amarlo, jamás - También te amo - aseguro él posando su mano sobre la suya creando una suave caricia, lo amaba mucho, había aceptado ser su esposa a pesar de que en ese mismo día la había engañado con su ex novia, no podía haber dicho que si pero lo hizo y no se arrepentía en lo absoluto, no lo hacía y era algo que esos hombres no entendían porque no amaban a nadie.

- Tú no lo amas Sakuno, estas dolida por lo que él te hizo así que no lo amas - miro al hombre pelirrojo que se veía joven y furioso, se levanto escuchando un débil quejido de protesta de su prometido, camino decidida a donde este y se coloco frente al mismo - Tu que sabes sobre mis sentimientos, él es mi vida y siempre lo sera, no, no le he perdonado lo sucedido con su ex novia pero no me arrepiento de haber dicho que si cuando me pidio matrimonio, no sabes nada así que guarda silencio - le espeto a este con una mueca furiosa viendo como el pelirrojo solo sonreía levemente para después reir un poco.

- Por razones como estas es que nos gustas princesa, justo ahora podría matarlo y hacerte mía, después llevarte con mis colegas y tenerte para siempre con nosotros pero no lo hare, ya matamos a tu padre, aún no terminamos, hay más gente que te hizo daño así que terminaremos con ella - aseguro este dando un paso hacía el frente, temblo ligeramente viendo como este acomodaba un mechón de cabello detrás de su oreja y le sonreía - Nos vamos - le indico a los dos tipos que asintieron con la cabeza para caminar a la ventana y desaparecer por ella, noto que el cádaver de uno de ellos no estaba.

- Nos veremos después - le dijo este y salio por la puerta con calma, como si fuera un visitante más, entonces solo corrio a la cama y se abrazo al cuerpo cálido de su prometido comezando a llorar poco a poco, sintio una suave caricia en la mejilla derecha - Tranquila, no pasa nada - miro que tenía sangre en el labio, no había más golpes en su rostro pero apostaba a que debajo de la camisa tenía varios moretones así que se aparto con suavidad para tomar el teléfono pero el castaño la tomo de la mano con suavidad y negó con la cabeza - No, no llames a nadie - lo miro como si se hubiera vuelto loco.

- ¿Por qué? ¡Si estas herido! - grito a punto de golpearlo ella misma por decir algo como aquello, no entendía porque no quería que llamara a alguien - Solo hazlo, en el sanitario hay un botiquín, solo necesito eso - asintió no tan convencida, no le gustaba para nada como estaba tomando las cosas, se detuvo a medio camino y giro el cuerpo - Terminemos esto Ryou... terminemos la relación - creía que era necesario, al menos por unos meses o días.


Ella no había dicho eso, que alguien le dijera que no lo había dicho, ¡si hace tan solo unos momentos le dijo que lo amaba!, ¿qué estaba pensando Sakuno? - ¿Qué? ¿De qué hablas? - pregunto al borde de un colapso nervioso, ella solo bajo un poco la mirada ladeando el rostro - Se mi custodio pero no algo más - le era complicado creer en sus palabras, ni siquiera tartamudeaba, era como si no conociera a la persona que tenía delante, había cometido el error de tratarla mal cuando se reencontro con su ex novia pero iba a compensarselo, se lo había dicho así que no tenían porque terminar, para nada.

- ¿Tu custodio? ¡¿Qué diablos te sucede?! - le grito colocandose de pie ignorando el dolor que crecio en su abdomen al sentir lo golpes de esos tipos, incluso tenía un leve corte en el costado derecho - No grites, no te he perdonado, no puedo hacerlo si te tengo cerca - esta vez si que lo miro a los ojos y no encontro duda o algo, ella iba a dejarlo si o si, después de todo lo que habían pasado iba a dejarlo, justo como su madre - Largo - le espeto señalando la puerta con un dolor en su pecho, si lo iba a dejar entonces que se fuera, al diablo con ser su custodio y todo eso, no quería volver a verla nunca más.

- R-Ryou - intento tomarlo de la espalda y él en un movimiento brusco la aparto de un empujón para verla con dolor en sus ojos y una furia incontrolable - N-No es justo que me trates así cuando fuiste tú quien me engaño - le dijo ella y él solo sintió más dolor, ella luego se comportaba mal con él y él no se quejaba pero ella si tenía el derecho - Vete, toma tus cosas y vete, no seremos nada, ni tu custodio ni nada, largo de mi casa - algunas lágrimas se deslizaron de esos ojos caoba que tanto amaba pero era ella quien le estaba diciendo que debían terminar, era la cobriza quien lo estaba dejando no él.

- ¡¿Por qué eres así conmigo?! ¡F-Fuiste tu quien me engaño, solo te estoy pidiendo tiempo, te quiero como custodio, no es necesario que me trates así! - le grito ella intentando golpearlo pero la sujeto de inmediato por las manos para que no lo tocara - Claro, tiene tanto sentido dejarme y después tenerme como tu custodio, si, ¡es una genial idea, verte a todas horas rodeada de hombres cuando no puedo estar contigo, te amo más que a mi vida pero tú me estas dejando! - le grito en respuesta comenzando a zarandearla viendo una leve mueca de dolor en sus ojos pero le dio lo mismo, a él le dolía igual.

- ¡Y-Yo también te amo imbécil! ¡Solo entiende que me duele lo que me hiciste, eso no es malo! - sin medir su fuerza la empujo al suelo escuchando un quejido salir de sus labios, se coloco en cuclillas y la miro con una leve sonrisa - Y eres tú quien me esta dejando por un error que acepte y que estoy dispuesto a enmendar pero sino me amas como para quedarte a mi lado e intentar perdonarme entonces solo largate de mi casa y de mi vida para siempre - vio la sorpresa en sus ojos, seguro que no esperaba que dijera algo, él estaba intentando que se quedara pero ella al parecer ya había decidido.

- N-No e-eres justo - la vio llorar pero se mantuvo firme para tomarla del brazo y hacerla levantarse, camino hasta su puerta y abrio la misma aventandola fuera - Y tú no eres justa al tomar decisiones que me causan dolor, yo te cause dolor y quiero compensarte amandote pero eres tú quien tomo la decisión sola - y dicho esto le cerro la puerta, Sakuno no era como había creído... había sido completamente engatusado por ella.


- Lo siento - negó con la cabeza ante el comentario de Tezuka, a ella le dolía pero él también se había portado como un imbécil, no era complicado de entender sus razones, él la había lastimado primero, lo había hecho y después la trataba como basura al entrar en su faceta de macho, no lo quería lejos por eso simplemente le había pedido que fuera su custodio, eso no era tan malo a su parecer - G-Gracias por estar aquí - agradecio con una leve sonrisa, lo había llamado al verse sola en la calle, este llego en menos de media hora para recibirla en sus brazos y dejarla llorar, realmente era buena persona.

- No agradezcas - le dijo este mientras acariciaba su mejilla con suavidad, el ambiente era cálido en su departamento y se sentía bien, hace mucho que no estaba allí después de que la mudaron a la casa donde conocio a Ryou, el sonido del teléfono los saco del ambiente, se estiro en la cama para tomarlo y vio un número privado, supuso que era alguien que conocía - ¿Bueno? - contesto con calma escuchando algunas risas y gritos, no sabía quien era, miro a Tezuka colocar un vaso de leche en sus manos y le sonrió agradecida, de verdad que era una persona única no como él que era testarudo.

- ¡Sakuno! Dijiste que lo amabas pero después vas y lo dejas, eres rara princesa así que te hice un favor... él debe de estar en este momento perdiendo mucha sangre - y dicho esto colgaron, miro la hora en el teléfono, era de noche, habían pasado muchas horas, el teléfono cayo de sus pies - ¿Sakuno? ¿Qué sucede? - si le habían hecho algo era su culpa, era su culpa, solo suya - R-Ryou, e-ellos le hicieron algo, debo ir a su casa - sentía las piernas a punto de fallarle así que el castaño sin entender la ayudo a levantarse para tomar sus zapatos de prisa, no quería verlo mal por su culpa o herido.

- ¿Pero qué paso? - negó ante su pregunta y lo empujo para que caminaran, si algo le sucedía a él se iba a morir, no esperaba que esos tipos le hicieran algo, jamás cruzo por su mente, su celular vibro así que se apresuro a mirarlo mientras las puertas del elevador se cerraban, su corazón latía como loco, miro una foto de Ryou en la alfombra de su habitación rodeado de sangre, tenía un golpe en la cabeza y la misma sangraba profusamente, varios disparos en el pecho, el charco era enorme, se sostuvo de una de las paredes del elevador intentando respirar con calma pero el aire no llegaba.

Las lágrimas salieron de sus ojos junto a sollozos mientras el castaño la sostenía intentando darle un conforte... si algo le pasaba ella iba a morir con él.


N/A

Gracias por leer.

Espero les haya gustado.