N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Custodios De Tu Amor

Capítulo XVI

Las puertas se cerraron mientras era detenida por la suave y cálida mano de Tezuka que le sonrió con calma, ella no la sentía, estaba a punto de morir de un colapso nervioso, había mucha sangre, sus manos estaban rodeadas de la sangre de Shishido, de la persona que amaba, la ambulancia había llegado antes que ellos, ya lo estaban atendiendo, tenía un disparo en el hombro derecho, uno en el costado izquierdo y dos más en la espalda, de verdad que estaba herido, tenía un golpe horrible en la cabeza del lado derecho, cerro los ojos intentando alejar de su mente aquellas imágenes, la persona que amaba estaba muriendo.

- Señorita, debemos revisarla, tiene mucha sangre - esa no era su sangre, era la de Ryou, la de la persona que amaba, la persona que más necesitaba en esa vida - No es su sangre, esta bien - contesto el castaño escuchando que la enfermera solo se retiraba, este la guío con cuidado hasta una de las sillas para tomar asiento, este se coloco en cuclillas para mirarla e intentar limpiar las lágrimas que se desbordaban de sus ojos, era demasiado lo que estaba sintiendo en ese momento, no podía con ello, necesitaba saber que estaba bien, levanto la cabeza cuando escucho algunos gritos en el quirófano, la piel se le erizo.

Desearía poder despertar del sueño en el que se encontraba porque debía ser un sueño - Escucha, él estara bien - aseguro el de lentes brindandole una suave sonrisa que ella correspondio levemente, no podía sonreir hasta que tuviera noticias de él - E-Es mi culpa - susurro sintiendo que se ahogaba con sus propias palabras, lo era porque sabía muy bien lo que aquellos hombres podían hacer y aún así había permitido que supieran sobre su discusión aunque no tenía idea de como, era solo su culpa, por haberse dejado guiar por la rabia que aún sentía, él tenía razón, Ryou tenía razón al decir que la decisión solo era de ella.

No de alguien más, solo de ella, había sido egoísta por completo - No lo es, escucha, nada de lo que sucedio es tu culpa, no sabías lo que esos tipos podían hacer, no lo sabías - aseguro este con una gentil sonrisa pero le daba lo mismo, había sido una completa estúpida al dejar que sus sentimientos de rabia ganaran en ella permitiendo que estos supieran como se sentía y de esa manera lastimar a Shishido quien estaba en esa sala por su culpa, solo por la de ella, estaba herido y aún así lo había dejado solo, aún después de ver como este no podía levantarse simplemente lo había dejado solo a su suerte, como si nada.

Como si no valiera lo que valía para ella cuando claro que si lo valía - S-Si muere yo... y-yo nunca me lo perdonare - las lágrimas salieron y no las detuvo, si las detenía sabía que nada bueno saldría de ello, este tan solo la atrajo a su pecho permitiendole llorar en el mismo, se aferro a su camisa llorando por todo lo que sentía, solo necesitaba que le dijera que Ryou estaba bien, que sería dado de alta en poco tiempo, que no estaba pasando lo que si estaba pasando... solo lo necesitaba a él.


Habían pasado dos días desde que hubiera sido ingresado, los médicos aún no daban un diagnóstico fijo, la espera la estaba matando poco a poco, Tezuka había insistido en que tenía que dormir un poco así que contra su voluntad la había llevado a su departamento para cambiarse de ropa y dormir un poco, los médicos no la dejaban entrar a la habitación en la que Ryou se encontraba por la sencilla razón de que no querían perturbarlo de momento puesto que la cirugía llevada a cabo para extraer las balas y analizar el golpe de su cabeza había sido de catorce horas, en ese momento solo estaba de pie fuera de la misma.

Podía verlo desde ahí, estaba dormido, tenía una mascarilla de oxígeno, algunos cables conectados a su pecho descubierto un poco, la venda en su cabeza solo le hacía darse cuenta de que en verdad estaba herido, lo habían herido demasiado por su culpa, el sonido de pasos la hizo ladear la cabeza, miro a Tezuka que traía en sus manos un vaso de café, le sonrió agradecida para tomarlo y mirar de nuevo hacía el interior de la habitación donde se encontraba la persona que más amaba - Riuzaky-sama, el médico la llama - la enfermera lo guío con calma así que solo se apresuro detrás de ella, necesitaba saber sobre él.

El médico los estaba esperando con la puerta abierta, se apresuro a entrar junto con el castaño que tomo asiento después de correr la silla solo para ella - ¿Cómo esta? - pregunto de inmediato recibiendo una sonrisa algo inestable del médico, eso no estaba bien, no eran buenas noticias y ellas las necesitaba - La bala en el hombro fue exraída con éxito, la del costado por igual, sin embargo, las de la espalda causaron un leve daño, nada serio pero aún así es considerable que tenga que estar en cama durante dos o tres meses - asintió ante aquello, la sola idea de que pudiera quedarse parálitico le daba pavor, no quería verlo así.

- La herida de la cabeza es lo más preocupante, la mitad de su cerebro esta inflamado así que es más que posible que haya perdido gran parte de su memoria, no reconocera a la mitad de las personas que han convivido con él, lo lamento mucho - no, eso no podía ser cierto, que alguien le dijera que solo era un mal sueño y que en cuanto la alarma sonara iba a despertar del sueño, no se dio cuenta de que lloraba hasta que sintio las frías gotas cayendo por sus mejillas hasta su mentón, Tezuka se apresuro a pegarla de nueva cuenta a su pecho como aquel día, se enterro en este intentando de que dejara de doler un poco.

- Lo siento mucho pero considero que como mínimo deben estar agradecidos que a pesar de que la pérdida de sangre era considerable esta vivo, estara mejor en algunos días, despertara entre hoy o mañana - asintió ante aquello, claro que agradecía que estuviera vivo, siempre le estaría agradecida a Dios por ello pero eso no quitaba el hecho de que no la iba a recordar, no tendría ningún recuerdo del amor que se tenían... no serían absolutamente nada.


El cuerpo le dolía a horrores, abrio poco a poco los ojos y un quejido salio de sus labios, sentía un dolor recorrer toda su espalda, su garganta se sentía demasiado seca - No se mueva mucho - escucho que alguien le decía lo que provoco que su cabeza se sintiera pesada, intento llevarse las manos a la misma para detener el dolor pero este no parecía ceder en lo absoluto además de que no sentía las manos o mejor dicho no podía moverlas a su voluntad - Tranquilo, voy a desconectar el oxígeno - la misma voz seguía hablando pero él quería que guardara silencio, le estaba produciendo demasiado dolor y era insoportable.

Gimio cuando su nariz aspiro el aire, se quejo pero ningun sonido salio de sus labios, cerro los ojos con fuerza cuando sintio el frío aire entrando en su sistema - Tranquilo - se sintio un poco mejor después de escuchar aquella voz, la reconocía como Sakuno, sin embargo... por el bien de los dos iba a actuar como si no la conociera, para su sorpresa después de que se fue se dio cuenta de algo, el tipo pelirrojo que le había dicho tantas cosas sabía lo que había sucedido con su ex novia, era obvio que los seguían pero lo más estridente del asunto es que él sabía quien era el que los estaba siguiendo... era Tezuka Kunimitsu.

La misma persona que había entrado a su casa después de que la cobriza se hubiera ido y lo ataco, se denfendio como pudo pero no fue lo suficientemente rápido para esquivar los primeros dos disparos que lo inmovilizaron, el golpe en la cabeza vino después así que eso ayudo demasiado a que su memoria no se afectara, había intercambiado algunas palabras con los médicos para que dijeran lo que él quería, sabía que eso lastimaría a Sakuno pero era lo mejor si quería dar con todo lo que envolvía el acoso que la perseguía, era lo mejor sobretodo para ella así que lo haría, esperaba que después se lo pudiera decir.

El sonido de la puerta llamo su atención, había entrado el desgraciado que le había hecho todo aquello - H-Hola - se sorprendio un poco al ver aquella faceta tímida que solo había visto cuando se conocieron, sus mejillas estaban levemente sonrojadas, le daba un aspecto tierno, tomo aire internamente, iba a ser doloroso para los dos - ¿Q-Quién eres? ¿Dónde estoy? ¿Quiénes son? - pregunto de inmediato, agradecía una parte deberle aquello a su madre, ella siempre le había dado las fuerzas necesarias para poder soportar el dolor que viniera, para poder con situaciones como aquellas, era por el bien de los dos y lo sabía.

Un poco más y se lo diría a Sakuno - Por favor tranquilo señor, esta en un hospital y ellos son... - la enfermera se le adelanto, eso era bueno porque de esa manera no escuchaba la voz temblorosa de la cobriza, no quería hacerlo - S-Soy tu jefa, es decir, trabajas para mí - de alguna manera sabía que diría eso y no sabía cuanto le agradecía, miro a Tezuka que estaba como si nada, tan solo con una mano en la cintura de su novia porque lo era aunque no lo supiera, tomo un poco de aire llevandose una mano a la cabeza, tenía que actuar como fuera, sin importar nada o bueno que si importara ella, la enfermera lo miro preocupada.

- ¿T-Trabajo? - pregunto bajando la mirada gimiendo de dolor al sentir como su espalda se contraía, Sakuno lo miro con miedo y preocupación en los ojos, no quería verla así pero era lo mejor para ella - Eres su custodio, igual que yo... te dispararon en una misión, cuidandola, estas bien, sin embargo, tienes perdida de memoria, no te preocupes, todos te ayudaremos - quizo levantarse y golpearlo pero lo mejor era guardar silencio, no decir nada de momento era conveniente - ¿Custodio? ¿Misión? No entiendo nada - murmuro y sin que ninguno esperara los brazos de la de ojos caoba se cernieron sobre su cuerpo abrazandolo.

Sabía que no era fácil para ella así que no la aparto... ya después vería como actuar pero de momento iba a disfrutar un poquito de aquello.


- ¿En qué diablos esta pensando? - pregunto Ootori mirandolo fijamente, ni él mismo lo sabía así que lo mejor era no preguntar, tan solo debían seguir órdenes, vigilar con cuidado a Tezuka tal y como les había pedido Shishido, si era por el bien de la de ojos caoba pues entonces estaba más que claro que lo iban a hacer - A mí me sigue costando creer que él sea parte de esto, es decir, no tiene el aspecto de una persona con tendencias acosadoras - aseguro Ryoga bebiendo un poco de café, una sonrisa surco sus labios al cerrar los ojos brevemente, imaginandose en las situaciones en las que estaba el castaño junto a ella.

- Si las tiene, la manera en que siempre despreciaba con la mirada a Shishido haciendole saber que se la quitaría, la manera en que apretaba los puños cada que los veía en una situación íntima, el haber pedido especialmente que fuera el apoyo para su cuidado, no, no las demuestra o al menos las hace ver como una competencia pero las tiene - aseguro abriendo los ojos encontrandose con la expresión pensativa de los demás custodios que estaban reunidos en aquel lugar específicamente preparado para idear maniobras de como vigilar al castaño sin que este lo notara aunque él lo creía un poco imposible si era sincero.

- Supuestamente esta aliado a enemigos poderosos, lo siento pero no creo que los hayamos despistado, Tezuka es demasiado inteligente, ¿qué si ya sabe de esto? - pregunto Oshitari con un leve suspiro, él también pensaba lo mismo, desde hace unos días, más especificos desde la muerte del padre de Sakuno se había dado cuenta de que alguien lo seguía un poco, no era demasiado vistoso pero lo sentía, era un custodio después de todo, habían cambiado sus celulares pero sabía que eso no serviría de mucho - No creo que este enterado - aseguro Ootori con una leve sonrisa, estaba dudando de la salud mental de su amigo.

- ¿Por qué estas tan seguro? - se atrevio a preguntar viendo que este solo se encogía de hombros, esa no era una respuesta en lo absoluto válida si lo estaba pensando - Fue él mismo quien se encargo de Shishido lo que quiere decir que a él si lo consideraba un riesgo además de que lo hacía para protegerla, a nosotros ni siquiera nos ha saludado, es frío, no le interesamos, solo ella - aseguro con calma y él se quedo preso del miedo durante algunos segundos, ¿qué le pasaba al peliplateado?, jamás lo había visto tan serio como en esos momentos y eso de verdad lo asustaba algo pero era mejor no decir nada de nada.

- Lo único que tenemos que hacer es seguir sus órdenes, confiemos en él - pidio viendo que todos parecían considerar de lo que venían hablando así que asintieron de inmediato más convencidos que antes... iban a proteger a Sakuno costara lo que costara y de paso iban a atrapar a Tezuka.


Una sonrisa surco sus labios al sentir como Sakuno lloraba en sus brazos de nueva cuenta, todo iba de maravilla, solo era cuestión de tiempo para que ella cayera en sus redes, de esa manera podían tenerla para siempre a su lado, sus socios iban a estar más que maravillados con ello, él mismo había tenido que ensuciarse las manos cuando era lo que más detestaba, por eso odiaba contratar gente incompetente, la cobriza dejo de sollozar y adopto su posición de buen amigo, ella ni siquiera sospechaba de él y así estaba bien, el estúpido de Shishido había quedado justo como lo quería, fuera de su línea de combate.

- ¿Estás mejor? - pregunto con una cálida sonrisa recibiendo un asentimiento con la cabeza, aún en esos momentos seguía sin entender como es que se hubiera enamorado de ella, como es que le había llamado tanto la atención la persona que tenía delante, sin poder evitarlo se inclino hasta que sus alientos se mezclaron, para su suerte ella no se movio ni un ápice lo que de alguna u otra manera le daba luz verde aunque nunca lo admitiría por lo que sin previo aviso junto sus labios con los la cobriza, estaban en su apartamento así que nadie los molestaría justo como lo deseaba porque esa noche no se iba a conformar.

Sus socios le habían dado libre con ella lo que claramente decía que podía tocarla, podía hacerla suya si la de ojos caoba lo permitía y por lo que estaba sintiendo claro que se lo iba a permitir, el beso se hizo demandante que se vio en la necesidad de levantarla sin dejar de besarla para estamparla con suavidad en una pared, sus tímidas manos viajaron a su cuello para que no se alejara pero es que no pensaba hacerlo en lo absoluto, estaba justo donde quería, justo donde siempre había soñado tenerla, se separaron por falta de aire y se quedo quieto, para que no se diera cuenta no debía presionarla, sería ella quien diera el paso.

Ella tenía que dar el siguiente paso y lo hizo cuando ataco de nuevo sus labios despojandolo en el proceso de su camisa, sus manos viajaron a su abrigo despojandola del mismo, la ropa comenzo a volar de aquí para allá, los gemidos salían inconvexos, las palabras quedaban en las gargantas, las manos y piernas se aferraban al otro, jamás había pensando que ella fuera capaz de hacerlo perder la cordura como lo estaba haciendo, la cama se convirtio en un remolino de sentimientos y sensaciones, sus finas manos dejaron aruños en su espalda siendo una constancia de lo que estaban a punto de hacer, de lo que le haría.

El gemido que broto de ambos labios los hizo estremecerse, comenzo con las embestidas suaves, era sexo desenfrenado, justo lo que esperaba de ella aunque eso no quitaba el hecho de que la amara, porque lo hacía y mucho, Sakuno se aferro a su cuello incrustando las uñas sin piedad alguna mientras él con sus labios dejaba marcas de lo que estaban haciendo, la estaba marcando como suya, dejo de pensar en el mañana y solo se concentro en ese momento, gimio extasiado ante los gemidos que ella le regalaba, la nube de placer era demasiada pero le encantaba, todo de Riuzaky Sakuno lo volvía completamente loco.

El clímax estaba a la puerta de ambos, la de ojos caoba solo podía pedir por más y él le daba lo que quería, era la mujer que amaba, la única que era todo en su vida, estababan a punto de llegar al clímax cuando ella lo volvio a besar, estaba como una fiera y Dios sabía que le encantaba tenerla así, el clímax arraso con ambos y sonrió cuando ella junto sus frentes, no estaba pensando en ese imbécil de Shishido, estaba pensando en él, solo en él - K-Kunimitsu - su nombre era simplemente lo mejor saliendo de sus labios... ella desde ese momento era suya, solo suya.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.