N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece
Custodios De Tu Amor
Capítulo XVIII
El silencio reinaba en el auto por completo, Ryoma solo conducía y el peliplateado miraba por la ventana — ¿Estás seguro de esto? Creí que tenías que cuidarla de cerca —el peliverde señalo pero solo suspiro y golpeo su cabeza contra el cristal en repetidas ocasiones, era por completo un tonto, se había dejado utilizar por Sakuno quien seguro en ese momento estaba en los brazos de Tezuka, estaba con la persona que lo había herido de gravedad — Da lo mismo, no quiere estar conmigo, ustedes mismos la vieron, se fue con él —señalo de mala manera, más que nunca quería matar a alguien, en especial a Tezuka, solo a él.
— Esta confundida, se le nota en la mirada, tiene miedo de que te vuelvan a lastimar —señalo Ootori tomando su teléfono que había sonado, seguro era un mensaje, ya le diría si era algo importante, no podía ser malinterpretado porque todos estaban hablando en clave ahora — Pensé que me odiaría cuando supiera que no perdí la memoria pero ahora creo que sere yo quien la odie por haber hecho esto —acomodo su cabeza en el respaldo cerrando un momento los ojos cuando la camioneta dio un giro brusco, se sostuvo pero un impacto llego por el lado del conductor — ¡Nos atacan! —todo paso demasiado rápido.
La camioneta fue impactada de nueva cuenta — ¡Pisa el acelerador! —le grito al peliverde que lo hizo gimiendo de dolor, fue cuando vio la sangre que resbalaba de su frente, Ootori tenía una mano en el costado derecho y a él le punzaba la cabeza, condujeron un poco cuando algo realmente grande impacto contra ellos provocando que la camioneta saliera disparada comenzando a dar varias vueltas, todo giro hasta que se detuvo, la mano derecha le dolía, ni hablar del costado derecho y el horrible dolor en la espalda, alguien de verdad lo quería muerto, mucho más que eso, se daba una idea de quien era en serio, ese maldito.
Miro a los otros dos que se movieron por la puerta lateral pero estaba cerrada — E-El cristal, rompelo —le señalo al peliplateado que se apresuro a seguir su órden, le dio de patadas al vidrio lateral hasta que este se rompio, paso de prisa y después Ryoma, hizo lo mismo con el cristal de su ventana para salir de prisa, se tambaleo pero se sostuvo cuando se escucharon disparos — ¡Joder! —rugio llevando una de sus manos a la pistola, comenzaron a defenderse con lo que tenían — Tenemos que salir de aquí —señalo el ojigatuno disparando pero parecía que los contrarios estaban con unas armas mucho mejores.
— Llama a los otros —órdeno mirando por el rabillo del ojo a los que querían matarlos, eso no estaba bien, todo iba a terminar de mal en peor — Ya vienen, tenemos que soportar —un dolor agudo recorrio su cabeza, gruño cuando el espejo retrovisor que estaba de su lado se rompio en pedazos producto de un disparo certero, si querían asesinarlo podían hacerlo... solo les esperaba soportar hasta que los demás llegaron.
La cabaña era simplemente hermosa, Tezuka tenía un gusto demasiado exquisito — ¿Te gusta? —asintió con la cabeza porque la verdad le encantaba, era maravillosa, tenía dos plantas y estaba perfectamente equipada para la estancia que tendrían de una semana, el sonido de su celular llamo su atención — Preparare la comida, te espero en la cocina —su novio señalo una puerta para perderse dentro de la misma, miro el número de Ryoma, era extraño que lo llamara — ¿Sucede algo? —estaba cansada, solo quería descansar un poco pero al parecer no sería posible, la cabeza le daba vueltas, tenía apetito, quería dormir.
— Nos atacaron, Shishido esta herido, necesito que vengas, la policía quiere hablar contigo —ay Dios, un mareo la recorrio por completo, eso no estaba bien, si algo le había pasado de nueva cuenta por su culpa se iba a volver loca en poco tiempo — ¡Sakuno! —sin embargo, no podía dejar a Tezuka, eran pareja, su deber era estar a su lado, así de sencillo, se mordio el labio tomando la decisión, quiza sería mala pero no pensaba volver — Encargate tú, no tengo tiempo para volver —señalo con calma aunque no lo sentía, paso su mano por su cabello desordenandolo un poco, no podía volver porque saldría lastimado de nuevo.
Escucho una suave risa del otro lado de la línea — ¿Va a ser así? Perfecto, entonces, espero disfrutes del sexo con Tezuka mientras la persona que supuestamente amas esta hospitalizada, ¡eres una maldita mujerzuela! —y ese fue Ootori quien le colgó de golpe, un nudo en la garganta se le formo, era demasiado cruel con Ryou, la necesitaba pero no podía estar a su lado, no cuando su vida corría peligro, dejo el celular en la mesa y camino a la cocina donde estaba el castaño con una sonrisa — ¿La comida está lista ya? —pregunto tomando asiento en la pequeña mesa de la estancia, tomo el jugo que le daba y le sonrió.
— Sabe delicioso —alagó cuando el sonido del celular irrumpio la escena, le hizo una seña con la mano para que no le prestara atención, la verdad es que le daba lo mismo ya lo que sucediera o tenía que empezar a darle — Espero te guste la comida —coloco un plato con pasta así que tomo el tenedor viendo que tomaba asiento por igual, parecían una pareja, se sentía ligeramente incómoda pero estaba bien en lo general — No sabía que cocinabas —recordo que Shishido sabía cocinar, era un especialista o eso había dicho pero casi nunca probo de su comida, se llevo a la boca el primer bocado y le sorprendio, delicioso.
Estaba realmente delicioso y seguro sus ojos se encargaron de decir aquello porque el de lentes sonrió enormemente — Me alegra que te guste porque desde hoy cocinare solo para ti —y la sola idea le resolvio el estómago de una manera que no supo como reconocer, era demasiado desconcertante pero aún así le sonrió con cariño siguiendo con la comida... algo no estaba bien pero no sabía el que.
— ¡Maldita sea! ¡¿Es ciega o qué diablos?! —miro a Ootori que estaba a punto de matar a alguien además de que tenía el cabello revuelto, la ropa levemente ensangrentada y una vendoleta en la mejilla derecha, su amigo era como un niño cuando quería aunque aún le molestaba aquel tema, es decir... él no era gay y punto — Guarda silencio, estas en un hospital —espeto viendo una mirada de odio de su parte, de verdad que no lo entendía, era tan complicado, peor que una mujer pero solo desvio la mirada, no pensaba ponerse a discutir con Chotarou, no le apetecía en esos momentos tener una pelea con su amigo.
El sonido de pasos llamo la atención de los dos que ladearon la cabeza para ver a Shishido que se veía mejor aunque tenía una vendoleta en el cuello, al menos ninguna bala les había dado pero sentía que casi era el fin de todos — La policía se ha ido hace tan solo unos segundos, no investigaran de momento —miro a Oshitari que se veía cansado, todos estaban desarreglados y no era para menos después de lo que les había sucedido, eso si que era demasiado para todos, la acción era mucha para su cordura — Es hora de irnos —les indico Ryoga acomodando su saco, todos habían pasado a emergencias así que era hora de irse.
— Vamos —apremio levantandose de su asiento siguiendo a los demás, miro a su compañero que iba con el ceño fruncido, de verdad que estaba a punto de matar a alguien — Ryoma —giro la cabeza viendo a Ryou que le entrego unas hojas, las doblo y siguio con su camino, ya tendrían el tiempo necesario para revisarlo una vez estuvieran los dos juntos — ¡Ootori! —un sonido sordo hizo eco en sus oídos, el sonido de un cristal rompiendose en miles de pedazos, un cuerpo cayendo al suelo, un cuerpo que estaba a su lado — ¡Francotirador! —el grito de Oshitari hizo eco en toda la estancia, algunos corrieron y otros se quedaron.
El peliplateado fue socorrido por algunos médicos que llegaron de prisa, los guardias de seguridad pasaron a su lado pero estaba congelado, no sabía que hacer, no tenía ni idea de nada — ¡Echizen! —el grito del castaño lo saco de su ensoñación por lo que corrio a ayudar a su compañero que estaba un poco pálido además de que su respiración era débil, la sola idea de que algo le sucediera al peliplateado lo palarizo de una manera demasiado cruel... la sola idea de perderlo le aterrorizo cada hueso del cuerpo.
Su puño se impacto contra la pared — ¡Maldita sea! —rugio lleno de desesperación, ese asunto estaba sobrepasando sus límites, no había manera alguna en que encontrara una solución cuando su cerebro no procesaba bien las cosas, lo único que estaba en su mente era Sakuno quien estaba en la cama de Tezuka, Ootori estaba luchando por su vida en esa maldita sala, había pedido que no escatimaran gastos en salvarlo pero los médicos no daban muchas esperanzas — Tienes que calmarte —señalo Ryoma sentado en uno de los sófas pero hasta él se daba cuenta que estaba a punto de tener un colapso nervioso o algo así.
— Es mi culpa, me quieren a mí, estoy seguro de que no sospechan de lo de mi memoria pero quieren eliminar a personas que puedan ayudarme a detenerlos —tomo asiento resoplando en uno de los sillones, la cabeza le punzaba de una manera terrible y estaba temblando en todo el sentido de la palabra, no servía sino podía protegerlos — No hay nada, solo un maldito departamento vacío además de dos personas muertas, dueños de la estancia —Oshitari dejo caer un pesado sobre en la mesa de centro, solo miro el mismo, de nada le servía darle un vistazo cuando no los llevaría a aquellas personas que estaban detrás de él.
Paso una de sus manos por su cabello cuando su celular vibro, no miro quien era solo contesto — Fue divertido... oh lo siento, no me recuerdas pero es divertido ver como estas desesperado por entender la situación, solo dire algo, no la entenderás, eres una amenaza aún aunque no estes enterado de nada pero prometo que pronto todo terminara —la llamada se corto, avento el celular a la pared llamando la atención de los demás, al menos le quedaba en claro que no sabían que no había perdido la memoria, se levanto de golpe pateando la mesa, estaba furibundo, su respiración estaba agitada pero le dio lo mismo sinceramente.
— ¿Eran ellos? —asintió ante la pregunta del peliverde que aún seguía con la mirada clavada en la puerta de emergencias, el celular de uno de ellos sonó, abrio el mismo y entonces se mordio el labio — Para ti —señalo Ryoga aventandole el aparato, tomo el mismo y se quedo viendo la fotografía, ¿por qué no lo esperaba?, esos tipos de verdad querían causarle un enorme dolor y lo habían logrado sin siquiera esforzarse porque lo que más le dolía era Riuzaky Sakuno, era su punto débil, borro la foto y le avento su celular al dueño acomodando su cabello, había tomado una resolución, era momento de mover fichas se quisiera o no.
— Primera etapa, estare ahí en dos horas, que alguien se encargue ya —todos asintieron menos Ryoma que no se movería de donde estaba y lo sabía, camino hasta donde este se encontraba y ambos se miraron — Cuando los encontremos podrás hacerles pagar —el ojigatuno le sonrió con diablura y solo siguieron su camino, la guerra por fin daba inicio y todos estaban preparados para ello.
Movio los dedos por la pantalla revisando los mensajes que le daban los otros dos, solto una suave risa al ver el mensaje amenazante de uno de sus socios, de verdad que estaban celosos por haber entrado en su cuerpo y lo haría muchas veces más, no pensaba detenerse en lo absoluto, ahora que la tenía no pensaba soltarla para nada — Tezuka, es tarde, ven a la cama —la voz cantarina de la cobriza se escucho, justo cuando estaba a punto de caminar se detuvo cuando miro el plan de sus socios, solo miro el nombre, Nanako, se mordio el labio al ver aquello, la iban a secuestrar pronto, le querían dar en cada punto débil.
Shishido iba a sufrir pero por alguna razón la idea de que secuestraran a Nanako le causo un poco de escalofríos, siempre se mantenía calmado con esas situaciones pero no podía estarlo en ese momento — Dame un minuto —pidio tomando asiento llevandose una mano a los cabellos comenzando a despeinarlos, la cabeza le estaba doliendo poco a poco, esa mujer no debía interesarle en lo absoluto, era una más, solo alguien que podía calentar su cama pero aún así le causaba un poco de ternura que se sonrojara cuando la cuidara, fue poco tiempo pero aquellas manías le sacaron una sonrisa, él no sonreía seguidamente.
Tomo el celular y marco el número de su socio — ¿Sucede algo? —pregunto este de inmediato, se mordio el labio tomando aire, no sabía que hacer, ni siquiera sabía que le diría al mismo — ¿Es necesario secuestrar a la mujer? —listo, ya lo había preguntado, escucho una suave risa seguida del silencio, seguro ya se había dado cuenta de lo que estaba hablando pero no era eso, le daba lo mismo de verdad — ¿Te encariñaste con ella? ¿Tú? —una sonrisa irónica surco sus labios tomando un poco de aire, su ritmo cardíaco estaba demasiado acelerado, no le importaba, le daba lo mismo así que lo mejor era terminar la plática.
— No, no me encariñe, haz lo que quieras con ella —pensaba colgar pero entonces escucho un grito seguido de lamentos, ya habían empezado y habían dicho que lo harían en un día más, se calmo para no explotar — Te adelantaste —lo acuso sabiendo que estaba sonriendo como solía hacerlo, con diablura, tomo un respiro y escucho pasos, tenía que colgar cuanto antes — Ya, haz lo que quieras con ella, tengo que irme —escucho más gritos y entonces colgó de golpe, un mareo lo recorrio por completo, se sostuvo de la pared, sabía lo que le harían, todo le parecía normal pero no con Nanako, no con la pelinegra.
— Tezuka —comenzo con su camino hacía la habitación dejando el aparato en la mesa, era hora de olvidarse de aquella pelinegra de sonrisa dulce, solo tenía que concentrarse en Sakuno que estaba casi dormida en la cama, solo en la mujer por la cual sentía algo parecido al amor... ignoro la punzada en el abdomen y solo subio sobre la cama, lo lamentaba por la pelinegra pero negocios eran negocios.
— ¿Estás bien? —estaba temblando, apreto los puños esperando a que Ryou contestara pero al paso que iban dudaba que lo hiciera, seguro estaba conduciendo como loco para llegar a donde se encontraba Sakuno, sus dedos limpiaron las mejillas de la pelinegra que aún lloraba en silencio — S-Si... e-estoy bien —el susurro fue demasiado bajo pero le sonrió con cálidez mientras esta se apretaba contra su regazo, a penas la habían encontrado antes de que aquellos tipos le hicieran algo, agradecía que sus demás contactos se hubieran movido con prisas para protegerla de lo contrario todo estaría más que perdido.
El celular seguía sonando pero no había signos de Shishido — Y-Yuushi —murmuro con la voz quebrada y temblo al escuchar su nombre, era la primera vez que una mujer lo hacía sentirse de esa manera, todo era confunso pero solo sonrió acariciando su espalda, los demás estaban en sus misiones y él era el encargado de cuidar a Nanako al igual que a los otros dos — ¿Qué sucede? ¿Algo malo paso? —por fin contestaba, apreto más el cuerpo que temblaba de miedo pensando en como lo diría porque sabía la historia de esos dos — Sucedio algo... algo grave —susurro tomando en sus manos a Nanako para levantarla.
Lo mejor era que no escuchara aquella conversación, espero respuesta pero al parecer el castaño había entendido que tenía que esperar, recosto en la cama a la prima de los Echizen que se aferro a su mano, aparto los cabellos de su rostro y sonrió con ternura — Solo dos minutos —esta asintió así que se aparto de prisa y salio de la habitación dejando la puerta ligeramente entreabierta, por nada del mundo podía perderla de vista, estaban en una casa de seguridad pero nunca estaba de más cerciorarse de que nadie estaba detrás de ellos, solo por si acaso había colocado un equipo de seguridad a su alrededor.
— Intentaron secuestrar a Nanako, de hecho lo hicieron, uno de mis equipos la encontro a tiempo, planeaban hacerle tantas cosas, antes de que capturaran a los hombres estos mismos se mataron, creo que uno de ellos la violo, no quiere ver un médico pero lo intentare, Shishido... habían monitores, alguien estaba viendo todo aquello, alguien lo órdeno, no hay manera de encontrar esa señal —escucho en la habitación más sollozos y cerro los ojos, no sabía que pasaba por la mente de Shishido así que eso sería complicado, coloco su cabeza sobre la puerta cerrando los ojos un momento, esperaba poder con el asunto.
— ¿E-Está bien? —lo que menos necesitaba el castaño era que se sintiera culpable por asuntos como aquel pero de alguna manera todo se relacionaba, sin embargo, no era su culpa, de nadie lo era — Lo estara, termina tu asunto, me encargo yo —aseguro colocando una mano en la perilla cuando escucho que la cama se movía, seguro estaba teniendo pesadillas además de que tenía que ir por un médico pero alguien se encargaría porque no pensaba separarse de su lado — Gracias Oshitari, cualquier cosa sabes donde encontrarme —y dicho esto colgó, guardo el celular y entro en la habitación mordiendo su labio.
Estaba llorando demasiado, no había manera en que se le olvidara lo sucedido, lo sabía demasiado bien pero tenía que intentar que se sintiera mejor, camino hasta la cama tomando asiento en la misma, se acomodo a su lado y la apreto contra su cuerpo escuchando sus sollozos, la apreto demasiado fuerte esperando que dejara de llorar un poco, estaría a su lado... porque se había enamorado de ella.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
