N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece


Custodios De Tu Amor

Capítulo XIX

Se levanto de golpe cuando el médico caminaba hacía donde se encontraba, este parecía un poco aliviado, aún seguía sin saber donde se había estrellado la bala, había repasado una y otra vez la escena pero seguía sin dar con la misma — ¿Cómo se encuentra? —el médico sonrió, entonces eso quería decir que era una buena señal porque si no era así buscaría a los culpables y los mataría con sus propias manos — Estable, la bala impacto en la clavícula derecha, perdio demasiada sangre, logramos extraerla con éxito —suspiro un poco, estaba aliviado de que nada malo le hubiera sucedido al peliplateado, estaría bien.

Seguro en unos días ya estaría saltando como siempre — Sin embargo, hay un problema —ambos ladearon la cabeza cuando varios hombres vestidos de negro aparecieron en el pasillo, el médico los miro asintiendo, algo más pasaba — La bala que impacto contra el cuerpo de su amigo no es normal, era transparente por decirlo de una manera, ese no sería el problema ya que la tecnología avanza día a día, el problema reside en que era bacteriológica, una bala así ha sido vista en varios asesinatos... —miro el pasillo notando como muchos doctores estaban completamente protegidos para entrar en la habitación de su amigo.

— ¿Qué tan grave es? —el hombre vestido de negro se despojo de los lentes, cuando una persona hacía eso, quería decir que era muy serio — Murieron dos futuros presidentes de diferentes países, ambos potencias mundiales, cuatro marines de alto rago, dos comandantes del ejército, es demasiado grave, su amigo tiene menos de 48 horas, en ningún caso encontramos la cura —miro al médico con cara de pocos amigos, había dicho que estaba estable y ahora salía con esto, era simplemente imposible que saliera con una cosa así aunque no sonaba descabellado en lo más mínimo, era grande el asunto que enfrentaban.

Acomodo sus lentes y le sonrió al que quería creer era un agente — Le tengo una noticia; encontrare la cura —dicho esto avanzo con paso rápido hacía la salida de emergencia, noto que alguien lo estaba observando desde lejos, tenía que tener cuidado, condujo su mano hacía uno de sus bolsillos, extrajo su arma cuando sintio que esa mirada estaba más cerca suyo, doblo las escaleras y las bajo de prisa, entonces todo paso rápido, el sujeto no identificado se lanzo contra su cuerpo pero se apresuro a interceptar su ataque... era el momento preciso para saber contra quien se estaban enfrentando.


La vio salir al mercado bastante desvelada, ya se daba una idea de que había estado haciendo toda la noche, Tezuka la seguía con la mirada en el celular hasta que guardo el mismo y la apreso por la cintura para darle media vuelta y claro por supuesto, devorar sus labios, apreto el volante y encendio el motor, tenía que irse de ahí antes de que matara a alguien, emprendio la marcha haciendo rugir el motor, el sonido de su teléfono inundo el auto — ¿Qué sucede? —era Ryoma, se suponía que tenía que estar en el hospital al lado de Ootori así que no entendía porque diablos estaba hablandole en ese momento, algo pasaba.

— La bala era bacteriológica, le dan menos de 48 horas de vida a Chotarou, eso no es lo peor, uno de ellos quería terminar conmigo, luche y que digamos que fuera fácil no, estan más que entrenados, intente que hablara pero se negó, al final termino mordiendose la lengua, esta muerto —giro a la derecha en dirección a donde estaba la camioneta, se detuvo junto al conductor y le extendio un pedazo de papel — ¿Estás bien? ¿Qué mas sucedio? —condujo de nuevo recibiendo un trozo de papel, lo miro de reojo y sonrió, escucho un sonoro suspiro del otro lado de la línea, noto que la camioneta de Tezuka estacionaba cerca.

Siguio con su camino, aunque quería mostrarse ante Sakuno como el de siempre no podía, tenía que andar con cuidado — Unos tipos del gobierno dicen que han sido diferentes asesinatos con ese grupo, nunca han encontrado la cura, ¿qué puedo hacer?, ¿qué vas a hacer? —la verdad es que no sabía que contestar a esas preguntas, estaban en blanco, no tenía nada de nada — Te buscarán, lo siento de esa manera, van a buscarte y pedirte algo por la cura, ve un paso adelante —pidio con voz suplicante, tenían que salvar al peliplateado, por nada del mundo pensaba permitir que alguien más muriera por sus errores.

— Si me piden matar a personas, ¿quieres qué lo haga? —detuvo el auto en la casa que estaba en la linde del pueblo, salio tomando una pequeña maleta, acomodo su cabello y miro el bosque, dio varios pasos y avento el encendedor al auto, este comenzo a incendiarse, noto a dos de su grupo externo que asintieron, la harían desaparecer en menos de veinte minutos — No, no lo hagas, piensa Ryoma, eres el más inteligente, entonces piensa —no hubo respuesta sino que solo colgó, estaría bien, confiaba en ello, quería hacerlo, mientras tanto... se prepararía para volver a ver a Sakuno.


— Gracias por comerte todo —agradecio viendo como Nanako lo miraba con una leve sonrisa, aún estaba en cama, el médico ya la había revisado, nada grave de que preocuparse gracias al cielo, volvio la mirada hacía la pelinegra que se había hecho un ovillo en la cama, aún estaba demasiado estresada con el asunto, quizo decirle algo más cuando el sonido de la puerta llamo su atención, habían varios anillos de seguridad así que no temía por su seguridad — ¡Oshitari! ¡Oshitari! —la voz de Echizen, salio de ahí con paso presuroso para abrir la puerta e impactar contra el cuerpo del peliverde que parecía muy alterado.

Seguro ya sabía lo que estaba pasando con su prima, lo detuvo antes de que entrara — Primero tenemos que hablar muy serio —el ojigatuno solo gruño pero asintió para seguirlo, lo solto y comenzo con el recorrido hacía su despacho, una vez ahí cerro la puerta para mirar a su amigo que estaba demasiado agitado — ¿Quiénes fueron? —lo miro como si se hubiera vuelto loco, ya sabía la respuesta pero entonces entendio que quería decir en verdad — Ninguna pista, solo cámaras que decían claramente que alguien más estaba viendo la escena —su pobre computadora salio despedida hacía la pared a penas dijo eso.

— Tienes que calmarte, no le sucedio nada, llegue a tiempo —era un poco verdad puesto que no hubo penetración pero aseguraba que si que había habido manoseo u otras cosas, el peliverde asintió y después lo miro con miedo, ya sabía sobre el asunto de Ootori — No han llamado, quiza lo haran en una última hora y pedirán algo que no puedo premeditar, no quiero más sangre en mis manos pero si es por él... —sabía que había algo entre ellos, no era necesario que lo dijeran y no estaba en su contra, estaba feliz por ellos en verdad, le dedico una sonrisa y entonces se le ocurrio más o menos una idea a su parecer.

— ¿Por qué no hablas con los qué saben un poco más? —Echizen lo miro asintiendo para salir, sabía que quería estar con su prima en esos momentos, salio detrás suyo para ver como entraba en la habitación donde estaba Nanako, escucho algunos sollozos y apreto los puños, los iba a encontrar — Llama a uno de los escuadrones de la muerte, tengo una idea —uno de sus hombres asintió para marcharse de prisa para comenzar a hablar por el radio, si no podía verlos cara a cara... entonces crearía una situación para saber que tanto poder poseían.


Sakuno reía un poco más adelante suyo, le encantaba verla sonriendo de esa manera tan suya, camino un poco más rápido para darle seguimiento cuando varias camionetas se detuvieron delante del mercado — ¡Sakuno! —fue demasiado tarde cuando el primer disparo dio cerca suyo, se apresuro a sacar su arma pero alguien lo empujo por la espalda — ¡Tezuka! —una bolsa fue colocada sobre el rostro de la cobriza para que alguien la cargara y saliera de prisa del mercado, se apresuro a cubrirse siendo consciente de los miles de disparos que estaban saliendo de la nada, maldijo por lo bajo al estar solo en ese lugar.

Nadie podía ayudarle de momento, varias camionetas se apresuraron a alejarse haciendo chirriar las llantas y levantando polvo, algo frío se coloco en su nuca, no hacía falta preguntar que diablos era eso, claramente era un arma, eso no era bueno en lo más mínimo — Si fuera tú no haría eso, no sabes con quien estas tratando —aseguro con voz alta sintiendo una patada en su espalda, rodo hacía delante y aprovecho el momento para despojar del arma al sujeto, justo cuando iba a disparar un sonido surdo cruzo por sus oídos, solto el arma al sentir una herida en el costado derecho, los iba a matar, eso lo juraba con sangre.

Cayo al suelo sintiendo como su cuerpo se iba entumeciendo poco a poco — Te tengo una noticia, eres tú quien ya no nos sirve —miro a uno de los sujetos, no había nada, su rostro estaba completamente cubierto, su voz estaba distorsionada además de que sabía que quería decir ese mensaje, sus amigos lo habían traicionado o... ¿era una trampa?, pues para serlo todo era demasiado serio, no podía ser Shishido porque no recordaba nada y porque uno de sus amigos estaba muriendo, escucho sus pasos alejandose pero alguien se acerco para colocar su pie sobre su espalda, si seguían provocandolo lo enojarían más.

Una de las manos del sujeto paso por sus manos para esposarlo, sintio como se alejaba y cerro un momento los ojos, no vio nada más que una nube de polvo, maldijo al ver como se iban, intento quitarse las esposas y se sorprendio cuando vio que solo estaban superpuestas, incluso se reían de él, condujo su mano hacía uno de los bolsillos de su pantalón para buscar su teléfono, gruño cuando vio que estaba roto debido al impacto, lo avento lejos y se levanto como pudo, la gente seguía corriendo así que hizo lo mismo, necesitaba cuanto antes resolver sus dudas, no había manera en que... lo hubieran traicionado.


— ¿Algo bueno salio? —escucho el sonido de los autos estacionandose, miro por la ventana como Sakuno era guiada, estaba temblando, se odiaba por ponerla en medio de la situación — Si, tengo su teléfono, uno de los míos tiene el que cree que esta roto, no se dio cuenta, puedo analizarlo en dos minutos así que no te preocupes —sonrió ante la efectividad de Ryoga y Oshitari, no había pasado por su cabeza usar a los escuadrones de esa manera — Date prisa, termino este asunto y estare con ustedes —la puerta se abrio y dejaron a la cobriza, les hizo una señal de que se dieran prisa en desaparecer todo lo usado.

Estos asintieron y salieron, cuando los autos se marcharon camino hasta donde se encontraba, condujo sus manos hacía la venda oscura que cubría sus labios, la desato y dejo caer al suelo — ¡Juro que como le haya sucedido algo a mi novio te mataré! ¡¿Me oyes?! ¡Voy a matarte! —vaya, no se esperaba eso en lo más mínimo o mejor dicho, no quería para nada escucharlo, no estaba viendo por ella sino por Tezuka, desato la venda de sus ojos y camino hasta colocarse delante suyo, noto como abría desmesuradamente los ojos, estaba de pie, solo con las esposas en las muñecas, se vieron directamente a los ojos.

Solo que no había amor como siempre, al menos de parte de la ojicaoba porque seguía amandola demasiado — ¡¿Cómo te has atrevido a hacer esto?! ¡Eres un maldito, quiero que me liberes ya! —negó con la cabeza, volvio a rodearla y la hizo tomar asiento, esquivo su mirada de muerte que le estaba doliendo de verdad — Lo hice por tu bien —aseguro soltando sus manos, no esperaba su ataque impetuoso, se lanzo en su contra para atacarlo, intento esquivar sus manotazos sin hacerle daño, como último recurso la estampo contra la pared cuidando no hacerle demasiado daño, no quería por nada del mundo lastimarla.

— ¡Quiero irme, no tenías derecho alguno de hacer esto, no te conozco y no quiero conocerte más que laboralmente! ¡No hubo nada entre nosotros si es lo que crees, en mi vida me rebajaría a estar con alguien como tú, dejame ir con Tezuka y no le dire nada! ¡Te odio, te odio por separarme de la persona que amo! —la solto poco a poco, no había nada más que decir, ya todo estaba dicho y de verdad lo entendía o quería entenderlo, le extendio un juego de llaves para que se marchara, había otra camioneta y se iría ahí, la vio salir con pasos temblorosos y solto el aire que estaba conteniendo, aún podía detenerla pero no.

No lo haría, la vio subir y arrancar como alma que lleva el diablo, entonces lo comprendio todo, no lo estaba protegiendo o algo, estaba enamorada de Tezuka Kunimitsu... amaba a la persona que más daño quería hacerle.


Abrio ligeramente los ojos cuando noto a Shishido entrando en su despacho, había suponido que estaría más tiempo con la Riuzaky — No dira nada si es lo que te preocupa, ¿cómo vas? —la verdad es que no sabía que decir a eso, miro más allá a Oshitari jugando con varias armas, en verdad que ese equipo era el mejor, todos tenían puntos fuertes — Demasiados mensajes a un número, intente rastrearlo pero no hubo suerte, el número esta desactivado por completo, quiza un teléfono deshechable —ambos dieron un salto cuando Oshitari maldijo a un arma por no tener quien sabe que cosa, su amigo en verdad era raro.

— Eso no es lo peor, el número aparece cada tres días, siempre el mismo número, no es un teléfono deshechable, creemos que quiza es un teléfono fijo pero no hay registro con ese número —bien, si lo veía desde ese punto de vista ni siquiera había entendido nada, Ryou parecio pensar lo que estaba sucediendo y entonces asintió con una sonrisa vacilante — Ya entiendo, sigue buscando ese número, ¿cuándo fue la última vez que aparecio de nuevo? —hizo el número dos con los dedos y el castaño asintió con la cabeza, entonces estaba bien si había encontrado aquello, solo tenía que investigar más en ese teléfono.

Aunque había un ligero problema, el teléfono no tenía nada más que eso — No tengo nada más, lo siento —el castaño negó dedicandole una leve sonrisa cuando escucharon un escándalo en la sala, todos se levantaron y corrieron hacía el lugar, vieron a Ryoma volcando muebles — ¡Los voy a matar, lo juro! ¡Malditos hijos de... —Shishido corrió a detenerlo por la cintura cuando tomo un jarrón, el mismo cayo al suelo, se apresuraron a detenerlo, estaba peor que una bestia en su auge, de verdad parecía más que poseído, intentaron detenerlos pero comenzo a empujarlos con los pies, nunca había visto así a su hermano.

Era como otra persona o algo peor — ¡Dejame ir, los voy a buscar y los voy a matar! ¡Los quiero muertos a todos! —rugio y entonces Oshitari se apresuro a darle un puñetazo al peliverde para que se calmara, Ryoma parecio reconsiderar donde estaban y tomo un poco de aire — ¿Qué sucedio? —interrogo Shishido con calma soltándolo poco a poco viendo como el ojigatuno caía poco a poco en el suelo, estaba un poco más tranquilo — La cura... —parecía que en cualquier momento lloraría, conocía a su hermano como para saber que lloraría en algún momento, se debía a Chotarou y todos estaban enterado de ello.

— ¿Qué sucede con la cura? —inquirio su jefe y su hermano se levanto un poco tambaleante, parecía a punto de desmayarse, eso no estaba bien — Q-Quieren a Nanako, la quieren de vuelta y me daran la cura... —todos se quedaron pasmados, por supuesto que no iban a hacer eso, no había manera alguna en que hicieran eso... era inconcebible.


Escucho alboroto en la casa, el cuerpo le dolía, se levanto poco a poco intentando no matarse en el intento porque sentía las piernas de gelatina, asomo la cabeza cuando escucho lo que estaba sucediendo en la sala, abrio desmesuradamente los ojos cuando escucho de lo que estaban hablando, alguien estaba en peligro y la querían a ella como una especie de moneda de cambio, no podía, la sola idea de estar en las manos de esos tipos le revolvía el estomágo, no quería hacerlo pero entonces escucho la voz de su primo, Ryoma estaba sufriendo por algo que no entendía del todo, su primo sufría como nunca.

— Ryoma... —susurro con la voz quebrada cuando lo escucho maldecir y golpear más cosas, tomo un poco de aire y salio de la habitación, camino pausadamente, intentando acobardarse de su decisión, podía hacerlo, estaba segura de ello pero no lo haría, no podía simplemente, se detuvo en el marco de la puerta sin llamar aún la atención — No pienso entregar a mi prima pero... Chotarou... —parecía demasiado afligido, en verdad no quería entregarla pero por nada del mundo quería perderla, lo entendía pero sabía que era necesario, avanzo y casi tropezo, aún estaba débil por el shock recibido pero era fuerte, lo era.

— L-Lo haré —todos los hombres de la estancia ladearon la cabeza para verla, al comprender sus palabras abrieron los ojos, estaba bien — ¡No! ¡No te pienso entregar! —y no era Ryoma quien estaba desaprobando su decisión, era la persona que la había cuidado, era Oshitari quien parecía a punto de tener un colapso nervioso, le sonrió con suavidad y vio como caminaba hacía donde estaba para sostenerla, aspiro su fragancia, se sentía cómoda — N-No quiero que muera... es importante para Ryoma —aseguro viendo como su primo se levantaba, tenía los ojos rojos y brillosos, estaba bien, no la estaban obligando.

En lo absoluto, lo quería hacer por su propio pie — Gracias —la jalo con suavidad para abrazarla y acepto el abrazo sonriendo, entonces comenzo a llorar, lloro por estar pidiendole eso pero no había ningún problema — Si vas a ir, nos moveremos rápido, no pienso dejar que nadie te toque, ¿entiendes? —miro al de lentes y asintió, estaba bien, entendía a su manera lo que sentía y lo agradecía — Deja de llorar, vamos, hay trabajo que hacer —señalo Shishido a su primo que asintió para separse de su lado... se avecinaba en verdad una guerra.


N/A

Gracias por leer.

Espero les haya gustado.