Aquí os traigo un nuevo capitulo. No os doy más el coñazo y os dejo con la historia.
CAPITULO 8
….
La vida en la Comarca se fue normalizando con el tiempo. Con el paso de los años, incluso aquellos que habían mirado a Thorin con desconfianza acabaron aceptando su presencia y, aunque ello significara que más enanos pasaran de vez en cuando por la casa de Bolsón Cerrado, hasta se acostumbraron a eso. Después de todo, antes o después, todos los habitantes del lugar acabaron pasando por la forja de Thorin, necesitando de él el arreglo de sus herramientas, unas nuevas, la herradura a uno de sus animales u otras cosas similares.
En todos los cumpleaños de Bilbo, los chicos venían desde Ereborn para celebrarlo, del mismo modo que venía Dis y su marido desde las Montañas Azules, llenando el pueblo de juguetes de los enanos y otras obras de estos que tanto los niños como los adultos hobbit´s agradecían con una sonrisa.
Algunas veces, dependiendo del año, Thorin y Bilbo cogían sus bolsas de viaje y salían a recorrer los caminos, visitando una Ereborn reconstruida, pasando por Rivendell, haciendo que el enano tuviera que admitir que los elfos no estaban tan mal, incluso llegando a hacer una amistad parecido a la que el rey Elron decía haber mantenido con su abuelo. Pasaron también por Valle y la reconstruida Ciudad del Lago, las cuales estaban bajo la supervisión de Bardo y de sus hijos y que, del mismo modo que Ereborn resurgía de sus cenizas, estas ciudades estaban en el mismo camino, siendo tan prósperas como en su día fueron.
Sin embargo, toda aquella vida tranquila pareció romperse cuando Bilbo se enteró de una horrible noticia:
Primula Brandigamo y Drogo Bolsón habían muerto al ahogarse en el río Brandivino, dejando atrás a su hijo Frodo, que aun era un niño.
Cuando le contó aquel terrible accidente a Thorin , hablándole de que estos eran de los pocos parientes que aun toleraba y del pobre niño, que daba la casualidad que cumplía años el mismo día que él, el 22 de Septiembre, la respuesta de Thorin fue tan simple que hasta le sorprendió.
``-¿Y por qué no te lo traes a vivir aquí?´´.
Hasta él mismo se llamó estupido, pues, a la muerte de sus padres, Bilbo había pensado poner su testamento a nombre del chico. Siendo así, teniendo en cuenta que le iba a dejar todos sus vienes, ¿por qué no lo criaban ellos? La casa Brandi estaría bastante llena y allí, en Bolsón Cerrado, estaba Sam, el hijo de Ham, con el cual podría jugar. También andaban cerca Merry y Pippin, uno primo suyo por la parte Brandigamo y el otro por su parte Tuk.
-¿No te importa que traiga el chico aquí?- le preguntó Bilbo, ya con un amago de sonrisa en la comisura de los labios.
-¿Quién te crees que jugaba con Fili y Kili a todas horas cuando ellos eran pequeños? Trae ese chico aquí. Después de jugar todo el día por aquí, caerá rendido en la cama.
-Así que tu plan para educarlo es jugar con él todo el día para que, por la noche, ¿caiga rendido en la cama?- le preguntó Bilbo, ya sin ocultar su sonrisa.
-¿Acaso quieres que oiga lo que hacemos por las noches?- le preguntó este, clavando aquellos ojos claros en él, haciendo que todo el cuerpo de Bilbo se calentara en el acto.
Incluso tras los años que llevaban viviendo juntos, las manos de Thorin nunca se alejaban de él, siempre tenía algún motivo para besarle, ya fuera para darle los buenos días o porque dijera que aun tenía migas en la boca de su segundo desayuno, robandole al aliento al menos descuido.
-Creo que...colocaré la habitación de Frodo...alejada de la nuestra- comentó, aun azorado.
…...
Pero, aunque ellos no tenían problemas para adoptar al chico, los Brandigamo no parecieron muy dispuestos a dejarlo ir. Al parecer, incluso tras haber aceptado la presencia de Thorin, decían que su casa no era un buen lugar para cuidar a un niño, haciendo que Bilbo agradeciera haber convencido a este para que se quedara en casa mientras el hobbit iba a hablar con ellos.
Surgió una pequeña discusión entre ellos, pero cuando este habló sobre una pequeña compensación económica por la marcha de tan importante miembro de su familia, las cosas se arreglaron por arte de magia.
Encontró al pequeño en un pequeño cuarto, que parecía ser el suyo y que no compartía con nadie, saludando a este y arrodillándose junto a su cama, tratando de colocarse a su misma altura antes de comenzar a hablar con él.
-¿Sabes quién soy?- le preguntó.
Pero el pequeño de oscuros cabellos negó con la cabeza. ¿Cómo iba a saber quien era? Lo había visto muy pocas veces desde que había nacido, por no decir prácticamente ninguna, así que, si sus padres no le habían hablado de él, cosa que dudaba, pues ellos desconocían que eran los destinatarios de su herencia, el pequeño Frodo no tenía modo de saber de quien se trataba.
-Soy primo de tus padres y soy...digamos que soy tu tío. Me llamo Bilbo Bolsón. ¿Te das cuenta de que tenemos el mismo apellido?- le dijo, sonriendo, viendo como el chico asentía, mirándole con atención.-Vivo en Bolsón Cerrado, la casa que pertenece a los Bolsón por derecho, así que, como tú también eres un Bolsón, me gustaría saber si quieres ir a vivir conmigo y con mi amigo, el señor Thorin.
-¿Ese hombre es el enano?- murmuró el niño, brillandole los ojos.
Sorprendente. No tenía ni idea de quien era él, pero a Thorin bien que lo conocía. Aunque supuso que era fácil ser recordado cuando era el único enano viviendo en la Comarca.
-Sí, así es. Pero no hagas caso de lo que digan de los enanos. Es un tipo muy simpático.
-Si la casa es de todos los Bolsón, ¿por qué papá no vivía allí?- le preguntó el niño, pasando de una cosa a otra con increíble facilidad.
Al menos, ahora no estaba encogido en su cama, aferrado a sus piernas, como lo había encontrado al entrar en la habitación, si no que se había acercado a él, seguramente interesado por aquel individuo que no había visto nunca y que decía que eran familia.
-Bueno...tu padre quería vivir con tu madre y la mesa de tu abuelo a estado siempre bien servida. ¿A qué a tu padre le gustaba comer mucho?-. El chico asintió.-Pues por eso decidieron vivir aquí. De no ser así, podríais haber vivido conmigo.
-Y...¿qué hay en Bolsón Cerrado?- le preguntó el pequeño Frodo, echándose unos rebeldes mechones hacía atrás, sin perderlo de vista.
Bilbo se quedó paralizado. ¿Que qué había?
-Bueno...hay otros chicos de tu edad y hay muchos campos para correr. También están los bosques donde, de pequeño, buscaba elfos y...
-¡¿Hay elfos en los bosques?!- le preguntó este, emocionado.
-¿Te gustaría buscarlos también?-. El chico asintió con energía.-Pues recoge tus cosas. Creo que te va a encantar vivir con nosotros.
…...
Tener otro espíritu joven en la casa que amara las aventuras fue un soplo de aire fresco bien recibido, pero, cuando Bilbo llegó a casa con el joven Frodo, Thorin acababa de salir de la fragua, así que la primera impresión que tuvo sobre este fue que era enorme, con brazos enormes, con unos ojos duros y que era muy sudoroso, escondiéndose detrás de su tío al verlo.
Ninguno de los dos adultos entendió esa reacción, pero ambos le mostraron su habitación, un amplio cuarto bien alejado del de Bilbo y Thorin, con algunas cosas que ambos traían de Rivendell, Ereborn, de Valle o de la Ciudad del Lago. También pasaban por Montañas Azules, pero sus visitas por allí eran menos frecuentes.
El chico pareció encantado con todo aquello y Thorin, que se sentó a su lado, en la cama, le preguntó si quería que le contara de donde había sacado aquellos objetos.
En el acto, Frodo respondió que sí, pareciendo olvidar por completo el miedo inicial que Thorin le había hecho sentir, escuchando con gran interés todo lo que este le decía, mostrándole los detalles de cada uno de los objetos.
La estampa no pudo ser más idílica para Bilbo, que, sentado en una de las sillas del cuarto, solo les contemplaba en silencio y con una sonrisa en los labios.
…...
Esos primeros días fueron un periodo de adaptación. Mientras Frodo exploraba tímidamente su nuevo hogar, familiarizándose con la casa, con ellos y con los vecinos, Bilbo trató de que este se sintiera lo más cómodo posible, preguntándole cuales eran sus comidas favoritas, al tiempo que Thorin le enseñaba su trabajo en la fragua, dejando que el niño pululara a su alrededor tanto como quisiera.
Era extraño, pero, tras el miedo inicial que Frodo había sentido hacía el enano, ahora no se despegaba de él y solía correr arriba y abajo, buscándolo, siempre tratando de ayudarle, incluso aunque Thorin solo llevara un simple cubo de agua, haciendo que el enano siempre revolviera afablemente los cabellos del pequeño y le encargara alguna cosa que le hiciera sentirse útil. Bilbo contempló aquella relación que se había creado con cariño, pues, por el día, no tenía problemas con ella. El problema llegaba con la caída de la noche.
Mientras trataba de dormir, la mano de Thorin envolvió su cintura, haciendo que diera un respingo, dándole la espalda como se encontraba, siempre durmiendo en cucharita.
-¿Qué...estás haciendo?- murmuró Bilbo, pues, en el silencio de la noche, invitaba a no elevar la voz.
-¿Tú qué crees que estoy haciendo?- le le preguntó el enano a su vez, comenzando a besar su cuello y su nuca, haciéndole gemir por lo bajo.
Siempre le ocurría lo mismo cuando lo sentía. Era como si un fuego líquido comenzara a extenderse por su cuerpo desde todos los lugares que él tocaba, como si emergiera de sus dedos y labios y los enviara a correr por él, torturándolo y excitándolo al mismo tiempo.
-¡Para!- le rogó por lo bajo, retorciéndose contra las sabanas sin remedio.
-¿Eso significa que quieres que siga?- le susurró, con un deje de humor en su tono, llevando su mano hacía la unión de las piernas de Bilbo, arrebatándole el aliento.
El ruido de la puerta de su habitación siendo abierta hizo que ambos se incorporaran de golpe, haciendo que observaran a la pequeña figura que se encontraba junto al marco de la puerta, aferrándose a uno de los muñecos que los enanos de Ereborn habían traído y al que Frodo había cogido mucho cariño.
-¿Qué ocurre? ¿Has tenido una pesadilla?- le preguntó Bilbo, notando que el calor aun no había desaparecido tras aquella intromisión, tratando de no parecer nervioso.
El chico asintió, aferrándose a su muñeco y Thorin, sonriendo, hizo las mantas a un lado.
-Ven aquí.
En el acto, el niño corrió hacía ellos hasta lanzarse a la cama , colocándose entre ambos hombres, aun con su muñeco entre las manos, dejando que una sonrisa emergiera en sus labios, al haber conseguido tan fácilmente lo que quería.
Casi al instante, se acomodó contra el costado de Thorin y, apoyando la cabeza en su brazo, se quedó profundamente dormido antes de que alguno de los dos le preguntara si querían que le contaran un cuento.
Bilbo y Thorin se miraron y no pudieron evitar dedicarse una sonrisa.
Era como si su propio hijo los buscara, necesitando la protección que ellos le ofrecían para poder dormir y alejar los monstruos de sus pesadillas.
-Creo que lo vamos a tener difícil de ahora en adelante- comentó el hobbit, acariciando los cabellos Frodo, hablando lo más bajo posible para no despertarlo.
-Tranquilo. Si no podemos por las noches, encontraré la forma por las mañanas.
Bilbo se sonrojó al instante, golpeando el pecho de este por encima del pequeño. Pero lo único que hizo el enano fue echarse a reír antes de que ambos se prepararan para dormir.
…...
A la mañana siguiente, mientras Bilbo ordenaba las múltiples notas que poblaban su mesa de despacho, sabiendo que pronto tendría que salir de allí para preparar la comida, vio a Frodo dando vueltas arriba y abajo, como parecía tener por costumbre.
No le dio importancia a ese hecho hasta que comenzó a oler a quemado, sacándose sus gafas de leer y volviéndose a la perta del cuarto, vio a Frodo pasar corriendo con dos cubos de agua a los que a penas podía llevar entre sus pequeñas manos, llevando su contenido por todo el suelo de la casa.
Alarmado, corrió tras él, encontrándose con un pequeño incendio en su cocina.
Al parecer, el pequeño había tratado de preparar alfo por sí mismo, pero el contenido de la sartén había empezado a arder, con lo que el pequeño la había sacado del fuego y la había acercado, sin querer, a las cortinas, que no habían tardado nada en comenzar a arder también.
Arrebatándole los cubos al pequeño, lanzó la poca agua que quedaba dentro en lo que quedaba de sus cortinas, apagando el fuego, y se volvió hacía él, arrodillándose para quedar a su altura, y, lo examinó, queriendo asegurarse de que no se había hecho daño.
-¡¿Por qué has hecho eso?! ¡Podrías haberte quemado! ¡Si querías algo de comer, tendrías que habérmelo pedido a mi!- le gritó, sorprendiendo a este.
-Pero...pero yo quería …...prepararos algo...para vosotros- comenzó a llorar Frodo.
Sin darse cuenta, tra el miedo que le había hecho pasar, le había aferrado demasiado fuerte de los hombros y sus gritos le habían asustado, haciendo que soltara un suspiró y lo abrazara contra él.
-Lo siento. No quería gritarte, pero es que me he asustado mucho y no quería que te pasara nada malo. ¿Entiendes eso?- le preguntó, notando como este asentía contra su hombro.
-¡Huelo a humo! ¡¿Qué pasa?!- gritó Thorin, saliendo de la fragua.-¡¿Por qué hay agua por todo el suelo?!
Sin embargo, su cara fue un poema cuando entró en la cocina y vio las cortinas calcinadas, con lo que quedaba de ellas llenas de agua, el cuarto lleno de humo y con Bilbo y Frodo abrazados en el suelo.
-¿Estáis de reformas?- les preguntó, intentando quitarle importancia al asunto, comprobando que los dos estaban bien.
-Sí. Siempre había pensado en cambiar esas cortinas y volver a pintar la cocina. Pero creo que Frodo se me ha adelantado- le contestó este, dirigiéndole una sonrisa tímida mientras el niño aun medio llorando, asustado.
-Bueno...no seré yo quien os lo impida. Pero recomendaría abrir alguna ventana para ventilar un poco esto antes de que tengamos que pintar la casa entera.
Bilbo se puso en pie para hacer eso, haciendo que Thorin se agachara, abriendo los brazos para que Frodo se refugiara en ellos y se incorporara.
-Tienes que tener cuidado en la cocina, ¿de acuerdo?. Te puedes hacer mucho daño. Si quieres algo de aquí, díselo a tu tío o a mí,¿vale?
El niño asintió contra su cuello, abrazado a él, pero no dijo nada mientras Thorin y Bilbo solo podían dirigirse una mirada significativa, recordándose que ahora tenían un niño en la casa y que ambos tenían que llevar más cuidado, teniendo que saber donde estaba este a cada momento.
-¿Por qué no vamos a Ereborn mientras nos arreglan la cocina?- sugirió Thorin, aun con Frodo en brazos, haciendo que el chiquillo le observara con atención, con los ojos comenzando a brillarle ante la idea.
-No me parece una mala idea. Estoy seguro de que los chicos estarán encantados de conocer el nuevo miembro de la familia- comentó Bilbo, con una sonrisa.
-¿Vamos a hace un viaje?- preguntó Frodo, que aun no parecía creerse que de verdad fuera a salir de la Comarca. Ninguno de sus primos Brandigamo´s lo había hecho.
-Oh. Vamos a ir a muchos viajes, jovencito. No sabes el mundo tan grande que hay ahí afuera- le comentó Thorin, tratando de pone una voz grave y ceremoniosa, haciendo reír al pequeño.
-A Elron también le encantara conocerlo. Y, ya que vamos para Ereborn, ¿por qué no se lo presentamos al rey Thranduil? Los salones del Reino del Bosque seguro que le encantarán- comentó este, empezando a buscar aquellas cosas que tendrían que llevarse para el viaje.
-¿Has oído, chico? ¡Vas a ver elfos!- le dijo Thorin.
Y, como toda respuesta, Frodo solo alzó los brazos en señal de contento, gritando ``¡Sí!´´, riendo cuando Thorin se unió a su grito, poniendo una voz infantil.
Fin del capitulo 8
Tengo que informaros de que el siguiente capitulo es el ultimo y que, junto con él, va un prólogo cortito de acompañamiento, así que ya tengo que empezar a despedirme de todos aquellos que hayan estado siguiendo esta historia.
También subí un video de Thorin y Bilbo, que esta en youtube o en mi tumblr. Os dejaré el Link aquí: watch?v=f6DRoFjm06w
Pero dejaremos eso para el siguiente, ¿sí?. Ahora llega el momento de ver las cosas de las que me he percatado en las películas y los libros.
¿Cuantos años vive exactamente un hobbit?. Bilbo cumplía 111 años, creo y eso ya era para ellos como si fuera muy viejo y se extrañaban que pareciera tan joven. Sin embargo, este adoptó a Frodo cuando sus padres murieron. Pero, si leéis los libros, veréis que Frodo tenia 20 años en ese tiempo. Con esa edad no necesitaba que nadie lo adoptara, aunque ellos consideren la adolescencia entre los 13 a los 30. Por eso pregunto, ¿cuantos años vive un hobbit de media?
Otro fallo que he encontrado ha sido respecto a las fechas. Calculemos. Bilbo, en el señor de los anillos, estaba cumpliendo 111 años, le ocurre 60 años antes la aventura con Thorin y la compañía de Escudo de Roble. Se dice que, al formar esta para ir a la montaña, hacia 60 años ya que nadie veía al dragón Smaugh y que, por tanto, confiaban que este estuviera muerto o algo. Sin embargo, al mismo tiempo que al principio de la primera película se ve como pierden Ereborn, sacan a Bilbo de pequeño cuando, en realidad, cuando aquello ocurrió aun no habia ni nacido. Supongo que ya les pasará como a mi cuando trabajo con muchos de mis personajes a la vez. Tengo tantos nombres, fechas y datos al mismo tiempo en la cabeza que es un autentico caos llevarlo todo para delante y que coincida.
Creo que, con eso, os dejo de momento, esperando traeros pronto el ultimo capitulo. Espero que este capitulo os haya gustado y que me aguantéis un poquito más ya para el final definitivo. Y será mejor que deje de escribir antes de que me ponga sentimental.
Manteneos sanos y nos seguimos leyendo!. Bye!
