¡Hola! Sé que es muy pronto, pero quería dejarles el siguiente capítulo ya que en el resto de la semana, y mucho me temo la siguiente, no podé actualizar ya que estaré ocupada.

Espero sinceramente les guste este capítulo, disfruten de la lectura.


No hacía falta caminar mucho para descubrir infinidad de restaurantes, no por nada el Barrio de Plaka era famoso también por sus bares.

El silencio acompañaba su andar. Mu se sentía nervioso, empero era incapaz de romper el mutismo del mayor, pues dichos nervios lo traicionaban a cada instante y temía que al abrir su boca dijera algo estúpido que terminara de molestar a su "cita".

Si se dedicaba a observar los distintos restaurantes que en el barrio había, si bien contaba con buena cantidad de dinero, no era tanto como para darse el lujo de ir a uno elegante que seguramente sería también caro. Pero para su desdicha, Shijima le indicó que entraran a uno, que de todos se veía por demás sofisticado, con una fachada entera de cristal, donde se veía hacia el imponente interior. Mu dudó un momento, observó como iba vestido, se sentía fuera de lugar ahí.

—¿Qué sucede?—Shijima lo interrogaba con un gesto confundido.

—No creo estar adecuadamente vestido para este lugar, además…

—Descuida, estás bien, por lo demás… no te preocupes.

El pelirrojo le sostuvo de un brazo, he hizo que lo entrelazara con el suyo, a modo de quedar como una pareja. La cercanía repentina hizo que el rubor que venía acompañándolo desde que salieran del hotel, se intensificara. Mu definitivamente no entendía a ese hombre, no hablaba mucho, pero sus acciones eran las que hablaban por él.

Apenas ingresaron, Mu no pudo más que maravillarse por el lujo que contaba el restaurante, fueron hasta donde se encontraba un hombre de frac que seguramente era el recepcionista del lugar.

Kaliníjta, kírie Becher, ¿desea una mesa ésta noche?—preguntó de manera elegante y cordial en griego, Mu lo único que había entendido era el apellido de su acompañante, el cual le resultó por demás extraño, había entendido que Shijima era hindú.

—Muchas gracias, para dos está bien.

El hombre asintió, dirigiéndolos a una mesa ubicada en uno de los laterales, la cual le daba una excelente vista de todo el restaurante. Ambos tomaron su lugar, mientras las cartas eran dejadas. Como en todo el camino, reinó el silencio. Por lo que Mu decidió romperlo definitivamente, armándose de todo el valor que poseía, claro, sin evitar el maldito sonrojo que ya comenzaba a molestarle.

—Así que tu apellido es Becher, es ingles, ¿no?—el mayor asintió—.Pensé que eras hindú.

—Lo soy—dijo casi con desgano—, nací en la India, pero a los cuatro años fui adoptado por una familia inglesa, después de que mis padres me abandonaran.

Mu se sobresaltó al escuchar eso, incluso bebió de su copa de agua, algo incomodo por escuchar algo semejante. Maldijo su curiosidad. Pero al parecer eso no le molestaba a su cita, lo había dicho con mucha naturalidad.

—Lo siento—dijo sin saber qué decir realmente.

—No lo hagas, mis padres fueron unas excelentes personas y jamás me faltó nada, es más, hoy, que ellos han fallecido ya, soy heredero único de una enorme fortuna, es gracias a ellos que tengo futuro…

—Es reconfortante saber eso—dijo el peli lila con una sonrisa—no todos cuentan con esa suerte, en nuestras tierras abunda la pobreza y deshacerse de los hijos, al parecer sigue siendo una opción viable.

Mu recordó las fotos que habían llamado su atención. Quería preguntarle sobre ello, ya que era innegable que las personas que estaban en las imágenes junto a él eran sus padres, sus padres biológicos. ¿Acaso había comenzado a buscarlos? ¿O sus padres adoptivos le entregaron esas fotos para que conozca su pasado? Eran muchas preguntas, pero no tenía la suficiente confianza para hablar de eso. Desde que se conocieran, el pelirrojo había sido más bien reservado, nunca hablaba demasiado, por lo que no quería arruinar la oportunidad de conocerlo mejor. Ya luego hablaría del asunto, primero debía ganarse su confianza.

—¿Y tú? ¿Por qué estás aquí?—¿Por qué lo estaba? Ya casi se había olvidado de la idea de recorrer el mundo, conforme los días pasaban se iba dando cuenta de sus apresuradas decisiones y las palabras del hombre en el andén retumbaban en su cabeza una y otra vez.

Estaba huyendo.

—Luego de que mi padre falleciera, decidí que recorrería el mundo, creo que en ese momento me aterraba la idea de morir sin haber hecho algo de mi vida… pero ahora, que el dolor es menos, me siento tonto de haber casi huido de mi hogar para evitar el dolor… es parte de la vida ¿Sabes? No podemos evitar sufrir, llorar y ser golpeados, pero huir no es la solución.

Shijima parpadeó varias veces, nunca se habría imaginado que ese joven con rostro tan delicado fuera tan maduro, con ideas firmes. Algo dentro de él se expandió, una calidez que no había sentido jamás.

—Yo no lo llamaría huir, no es de cobarde buscar nuestra propia identidad, por el contrario, es lo más valiente que uno puede hacer… buscar aquello que nos hace únicos e irrepetibles…

Y por primera vez desde que se vieran, lo vio sonreír con sinceridad, Mu quedó cautivado por la hermosa sonrisa del pelirrojo, tiñendo una vez más sus mejillas, sintiendo que no sólo su rostro ardía, sino que su cuerpo entero era abrasado por un calor inexplicable.


Milo Caristeas había sido un muchacho alegre toda su vida, de una familia si bien no rica, pero si acomodada en la sociedad, creció con amor. Nunca nada le faltó. Era hijo único, pero creció al lado de sus primos, "los gemelos terremoto" como solían decirle en la familia, debido a la manía de hacer travesuras. El niño, además de su carismático ser, era hermoso, rubio con enormes risos alborotados por doquier, además de una cristalina mirada turquesa, donde resaltaba la bondad innata que poseía. Era inteligente, uno de los mejores en su colegio. Sí, Milo Caristeas fue un niño feliz, hasta que una enfermedad se llevó la vida de su padre. El hombre adorado por sobre la Tierra para Milo, siempre fue su padre, por lo que la noticia de su muerte a sus doce años lo golpeó muy duro, perdió parte del brillo particular que emanaba dejando así su sonrisa también.

Fue en ese tiempo que se decidió por estudiar medicina y salvar tantas vidas como le fuera posible, para que nadie experimentara el dolor de perder a un ser querido nuevamente. Claro que en su inocencia esas fueron sus convicciones, que a medida que fue creciendo, comprobó que eran imposibles, las personas fallecerían de igual manera, pero si estaba en sus manos poder salvarlas, lo haría.

Conforme los años fueron pasando el muchacho volvía a recuperar aquel carácter jovial y apasionado que lo identificaba, al igual que su bella sonrisa. Siempre guardaría en su memoria los hermosos recuerdos de su padre, pero pudo superar el dolor de su perdida.

Estudió arduamente para convertirse en un medico ejemplar, y hoy en día era uno de los más buscados y reconocidos en el área de inmunología.

Se encontraba aguardando a su primo y su novia, había prometido cenar con ellos, ya que debido a su apretada agenda, tenía poco tiempo para la recreación.

Kanon y Shaina ingresaron al restaurante en ese momento, ubicando enseguida al rubio griego, era fácil dar con él, pues resaltaba entre los demás por su belleza, que poco hacía por ocultar, era consciente y orgulloso de serlo, aunque no lo admitiría abiertamente claro.

—Siempre tan puntual—saludó Kanon estrechándolo en un abrazo fraternal—¿Cómo has estado?

Los recién llegados se ubicaron en la mesa mientras Milo saludaba a la mujer de su primo, con quien se llevaba a los tropezones.

—Pues ya me conoces, el tiempo es indispensable para mí—dijo el rubio mostrando su bella sonrisa—.He estado ocupado en seminarios de investigaciones, al parecer estamos avanzando en células cancerígenas, pero no les aburriré con eso.

—Además de quitarnos el hambre—dijo con sarcasmo la peli verde.

—Disculpe usted no recordaba su sensibilidad—dijo con marcado sarcasmo.

—Eres insoportable.

—Tú lo eres—le rebatió.

—Bueno basta que parecen marido y mujer—los retó el mayor.

—¡Iugg!—gritaron al unísono, arruando la nariz con desagrado, Kanon rió con ganas, nunca lograría que se llevaran bien del todo, pero también sabía que se querían, a su modo, pero se querían.

—Ni aunque fuera el último hombre sobre la Tierra—exageró.

—Pues… lo mismo digo—sonrió para luego reír con su primo. Shaina terminó por sumarse a las risas.

Estaba calmando su ataque de risas cuando vio ubicados en unas mesas adelante suyo a Shijima y Mu, sonrió feliz de ver que el peli lila se hubiera decidido al fin por invitar a ese hermoso hombre. Kanon se percató de la mirada de su novia y observó en dirección hacia donde la joven miraba. Se sorprendió al ver a ese par juntos y curioso como era, no se iba a quedar con la duda, pues por el rostro de la peli verde, tenía algo que ver en todo eso.

—¡Vaya! Quien diría que esos dos estarían juntos, no me lo imaginaba del señor Shijima—dijo alegre. Milo observó a las personas que habían captado la atención de los dos.

—¿Quiénes son?—preguntó observándolos con detenimiento—.El pelirrojo es apuesto…—se llevó una mano al mentón con gesto pensante—Ahora que lo pienso, nunca estuve con un pelirrojo.

—¡Por favor Milo! Guarda tus historias de cama para ti—dijo Shaina.

—¿Qué? No dije nada… bueno, no importa, no me respondieron.

—Se hospedan en el hotel, el señor Shijima, el pelirrojo—recalcó Kanon—lleva alrededor de un mes, el jovencito apenas unos días, creo una semana.

Milo los observó un momento más antes de que la mesera llegara con los pedidos, después de eso todos se olvidaron de la pareja para enfrascarse en una amena conversación, Kanon no perdía oportunidad para molestar a su ausente hermano, quien había prometido ir y a último momento canceló.

—A riesgo de molestarlos, me debo retirar, mañana tengo una reunión con un paciente que viene de Francia… su hermano parecía ansioso por que lo atendiera, deben estar arribando en estos momentos, pues me llamó antes de que tomaran el avión para ultimar los horarios—habló siempre manteniendo su sonrisa—.Y quiero verme bien para cuando los vea.

Shaina y Kanon se observaron.

—¿Y eso por qué?—preguntó el gemelo, temiendo haber hecho una pregunta idiota, pues enseguida vio la sonrisa perversa de su primo.

—¡Pues si se ve tan sensual a como suena por teléfono!—hizo un movimiento abanicándose con la mano, al tiempo que comenzaba a reír y se marchaba saludándolos con la misma mano.

—Y ese engendro es uno de los mejores médicos del mundo…—Shaina negó con la cabeza mientras sonreía.


Dégel no iba a permitir que sus hijos viajaran en un avión repleto de personas, a pesar de que Camus le dijo que había comprado boletos en clase alta, y que pocos viajarían en esa línea, Dégel no arriesgaría la salud de su hijo antes de que vea al especialista. No por nada era una de las personas más ricas en Francia y sin exagerar, de toda Europa. Contrató un chárter privado, mandándolo a desinfectar por completo antes, Shaka saldría de su casa en el auto de la familia e ingresaría inmediatamente al avión, un medico viajaría con ellos para controlar que todo se haga como ordenó y al llegar a Atenas un auto los estaría aguardando para llevarlos al hotel.

El francés mayor había insistido en uno lujoso, pero Camus ya estaba harto de la paranoia de su padre, por lo que se encargó de reservar una habitación en un hotel modesto pero con excelentes recomendaciones, claro pidió encarecidamente que desinfectaran toda la habitación antes de que llegaran.

Había sido traumático, pero ya estaban en la puerta del hotel, a punto de descender del auto.

—¿Te encuentras bien?

Shaka no había hablado en todo el viaje, y Camus tampoco le había exigido mucho, prefería guardar silencio, sabiendo que su hermano hablaría cuando sintiera que debía hacerlo.

—Es una ciudad hermosa, me encantaría recorrerla.

—Lo haremos, pero primero lo primero, ¿listo?—el rubio asintió.

Ambos descendieron del auto, el chofer se despidió diciendo que estaría ahí a primera hora para recogerlos. Shaka se aferró al brazo de su hermano e ingresaron, era hermoso realmente, y se notaba la calidez del ambiente. Camus se permitió sonreír, había hecho una excelente elección.

Habló con el recepcionista, un hombre serio de cabello y ojos oscuros, que a pesar de su seriedad los recibió cortésmente, acompañándolos hasta la habitación que habían desinfectado previamente para ellos. Era amplia con dos camas de plaza y media, un ventanal enorme daba una excelente vista de la plaza Sintagma y el barrio de Plaka. Shaka se acercó observando las bellas casas y las luces de la noche, a lo lejos incluso pudo divisar la Acrópolis.

—Que bello… Atenas…

Shaka supo que ese lugar sería mágico, pues irradiaba una energía que le transmitía calor y confianza.

Algo así como una energía dorada…


Caminaban a paso lento, mientras contemplaban la bella noche. No querían admitirlo abiertamente pero habían pasado una excelente noche en compañía mutua, pero ese extraño sentimiento golpeando en sus pechos también los asustaba y por eso volvían a estar en silencio, sin saber muy bien que decir para romper esa incomoda sensación. Llegaron hasta la puerta del hotel, deteniéndose un momento.

Para Mu ese suponía el final de la velada.

—La pasé realmente bien, gracias por aceptar mi invitación… bueno, al final fuiste tú quien me invitó a mí, ya que pagaste la cena—dijo apenado.

Desvió la vista un momento, evitando encontrar los ojos de ese hombre, pero no pudo evitar lo que sintió después.

Los labios eran tan suaves que se dejó arrastrar sin mucha resistencia a la embriaguez de su sabor. Shijima lo sujetó de la cintura evitando así que huyera e intensificó el beso.

Desde la ventana de una habitación del hotel, Shaka contempló absorto ese beso.


¡Oh oh oh! XD ¿Y no era un Mu x Shaka? Jajajaja! No desesperen que el rubio ya entró en escena... pero mientras... a disfrutar del pelirrojo ;)

Quiero aclarar que el hecho de que Camus sea pelirrojo no tiene nada que ver con Shijima y su familia... es sólo que me gusta Camus pelirrojo (Me sentí como Homero aclarando lo del policía y la prostituta XD)

Bueno, sin más será hasta el próximo capítulo, no sé cuando actualizaré, pero espero que pronto.

Gracias por leer.