¿Ino? ¿Estás en casa?- gritó Sakura, cerró de golpe la puerta y echó su portafolios y el bolso sobre la silla más cercana.

Ino entró en el pasillo masticando un sándwich.

¡Como dicen en las películas…yo!

No me hables de las películas.- Sakura miró el sándwich de su compañera de piso, decidió que tenía hambre, y se dirigió a la cocina. Quería masticar algo, y si no podía ser esa boca inteligente, altanera, arrogante, bruta, condescendiente de Uchiha, quien era la pieza más sexy de la virilidad que había visto en años, se conformaría con embutidos. Y Dios, estaba caliente. De camino a la cocina, se quitó la chaqueta y camiseta, y se puso su sujetador flojo y su manta de seda. En la cocina empezó a buscar ingredientes para su sándwich.

¿Qué pasa?- Ino apareció con lo último de su sándwich en su boca-. Parece como si te hubieras pasado la tarde en el lado equivocado de una inspección fiscal.

Sakura untó mayonesa en su jamón y tomate, y sujetó las dos rebajadas de pan juntas con la fuerza suficiente para unirlas de por vida.

Una auditoría de impuestos sería un juego de niños en comparación con una reunión con Sasuke Uchiha.

Oh, bien, la cosita del cine Neo.

Sakura rodó los ojos.

Una llamada de ventas no es una "cosita". Es eh… una llamada de ventas, por el amor de Dios. Ya sabes, algo para pagar las cuentas, el seguro del auto, la hipoteca, ese tipo de inconvenientes.- Pensó firmemente en su agente financiero, ya que había comprado su casa el año pasado, tenía un profundo respeto por el flujo de caja y cierre de una venta. Sus padres la ayudaron a salir, tanto en la compra de la casa y consiguiendo empezar Sakura Ink, pero de eso dependía para cumplir sus obligaciones. Y hace algún tiempo no estuvo exactamente haciendo un trabajo excelente.

Antes de que hubiera dado una bofetada en el beige y ceñido cinturón de castidad, había perdido mucho tiempo persiguiendo a los chicos en vez de a los clientes. Y ese tipo de estupideces tenían una manera de presentarse en la línea inferior en negrita, y rojo febril. Asegurar la cuenta del Cine Neo expiaría muchos pecados pasados.

Lo siento. Sabes que no estoy en cosas de negocios.

-importante subestimación. Ino era un artista. Aunque Sakura sospechaba que sabía más sobre negocios de lo que aparentaba, pero lo ignoró porque le aburría.

Ino se acercó a donde se hallaba Sakura golpeando su sándwich.

Déjame hacer eso.- En un segundo tenía un sándwich limpio y dos vasos de leche en la mesa-. Ahora, dile todo a mamá.

Sakura masticaba con mal humor el sándwich.

Lo arruiné.

Ah. ¿Y eso sería?

Mi encuentro con Uchiha. Ni siquiera miró mi trabajo, sólo me dio una mirada y decidió que no lograría hacer el trabajo.

No puedo imaginar por qué pensaría eso- dijo Ino secamente-. Has hecho una imitación tan prominente de la abuela indigente de alguien, y eres tan maravillosamente…ondeante.- Miró la falda plisada de Sakura, luego bajó. Olfateó-. Y esos zapatos…

Sakura metió la pierna, rodó el tobillo anclado por una bomba de color beige moteado.

¿Qué pasa con mis zapatos?

Parece como si tus dedos del pie tuvieran tumores.- Ino miró los zapatos como si lo que tuviera fuese contagioso-. Son positivamente ortopédicos.

Sakura metió el ofendido calzado nuevo debajo de la silla.

Quiero ventilar y de todo lo que puedes hablar es de mi declaración de moda.

Ventilar es otra cosa, pero si esa es una declaración de moda, Sakura, yo soy agente de inversión.

Algo conservador quizás…

Hum.

Sakura fulminó con la mirada a su amiga.

El punto es que si me pongo la toga y un tutú, merezco una oportunidad de demostrar lo que puedo hacer. Pero no ser tratada como si fuera…

…¿La tía solterona de alguien intentando reincorporarse a la fuerza laboral después de la Segunda Guerra Mundial?- Ino sonrió, bebió un poco de leche.

Ino!

Bien.- Ino hizo un gesto con la mano como si espantara una mosca invisible-. Me callo, pero tú eres la que siempre habla de vestirse para el trabajo.

Y eso es exactamente lo que hago.- Sakura alisó un pliegue-. Luzco sensible, sana, y…

Esterilizada. La mirada de virgen restaurada, lo sé- resopló Ino con desdén-. Es una exageración, así de simple.

Exageración o no, es mi nuevo yo.

Ino rodó los ojos.

Me doy por vencida. Así que, vamos, dime que pasó.

Uchiha dice que busca la cadera, cosas de vanguardia, y que no cree que esa sea mi "escena". ¿Puedes creer eso?- Tomó un sorbo de leche, y lamió sus bigotes espumosos.

Ino repentinamente se quedó perpleja.

Sabes ese nombre realmente ha estado molestándome. Sé que es de alguna parte. Estoy segura de ello. Uchiha… Sasuke Uchiha…- Sus ojos se abrieron-. No. No puede ser. No ese Sasuke Uchiha. No aquí en Waveside.

Sakura, quien apenas empezó la discusión, no se sentía de humor para una de las divagaciones de Ino.

¿De qué estás hablando?

¿Qué aspecto tiene?

No me di cuenta- mintió.

Piensa. Es importante.

Sakura tomó el pepino en vinagre que Ino había puesto con su bocadillo, se quedó mirando la pared y trató de aparentar que recordar a Sasuke era todo un desafío.

Déjame ver…- Un suspiro femenino primitivo escapó antes de que consiguiera detenerlo, maldición si no la dejó un poco sin aliento, y más que un poco caliente bajo la seda de su manta-. Es una especia de mezcla entra Sam Worthington y Eric Dane. No más bien entre jason Momoa y Francis Cadieux.

¿Quién?

Sakura frunció el ceño.

Es una broma. Vete a google, mujer.

Lo haré. Ahora de vuelta a Sasuke.

Otro suspiro, esta vez más largo.

Caliente. Súper caliente. Uno de esos tipos con mentón cincelado, un pequeño hoyuelo en la mejilla izquierda, que hace una grieta cuando sonríe. Alto. Grandes hombros.

Sakura se calentó por su tema. Podría ser beige, pero no era ciega.

Y diría que pectorales bajo el jersey de cachemir verde que llevaba puesto. Pelo negro grueso, liso con marcas de sol. Bastante largo, pero no de niña. Oh, y tiene una cicatriz pálida en su línea de la mandíbula. Justo aquí.- Se tocó el punto de su propia cara, a la izquierda, a medio camino entre la barbilla y la oreja. Dejó que su mano se mantuviera ahí.

Ino le dirigió una mirada especulativa.

¿Estás segura de que no conseguiste su número de zapatos?

Sakura retiró la mano, tomó otro bocado de su sándwich.

No iba a añadir que su estómago hizo importantes piruetas a primera vista del hombre o que asustó a la virgen en ella. Una mirada y había pensado en sábanas arrugadas y sexo… y más sexo. Debía mantener eso para sí misma. Las mujeres sensatas no piensan de esa manera. Al menos no lo creía, no habiendo pasado el sentido común 101 veces.

Y sus ojos, ¿Qué pasa con ellos?

Sakura se encogió de hombros, a continuación miró su sándwich estudiándolo.

Algo como esto.

¿Tenía los ojos como aceitunas?- Hizo eco Ino, atrapada en un momento rubio.

Sakura se echó a reír.

Eran negros, Ino. O azabaches. Algo por el estilo.- En realidad eran del color del carbón con un toque de brillo. Eran hermosos ojos, llenos de preguntas y promesas. Y humor, supuso. Su pecho como que medio cedió. ¿había algo mejor que el sexo caliente y la risa? No lo creía.

Entonces es él. Tiene que serlo.- La voz de Ino se levantó en emoción.

¿Quién? ¿De qué estás hablando? Estoy en una seria ventilación aquí y…

Tu ventilación puede esperar.- Ino saltó de su silla y salió corriendo de la habitación. Estaba de vuelta en segundos-. Mira esto. ¿Es este a quien conociste hoy?- Pasó una revista a la mano de Sakura, una de esas cosas de entretenimiento semanal. La parte superior de la página se titulaba: "¿RETORNO? ESPEREMOS QUE SÍ" Bajo eso se apreciaba una imagen de un hombre con un esmoquin en alguna alfombra roja que podría ser en Los Ángeles, la belleza necesaria colgando de su brazo.

Sakura miró aún más. Sin duda era él, pero ¿Quién era?

Bueno, me rindo.- Le entregó la revista nuevamente a Ino.

Ese…- Ino apuñalo la página con una uña roma-. Es Sasuke Uchiha, de vida y amor. Lo mataron hace tres, o tal vez hace cuatro años. Después de que desapareció.

¿ves las telenovelas?- Sakura estaba fascinada con las telenovelas, pero con su horario de trabajo, nunca se dio el lujo de conectar con la línea de las historias, así que en vez de frustrarse a sí misma, las dejó solas.

Lo hice, cuando estaba en la escuela de arte.- Tocó la imagen de Sasuke-. Me comí mi almuerzo viendo este chico hacer el amor a mujeres por dos años.- se echó a reír-. Y por lo tanto que he leído sobre él, estaba tan ocupado con el sexo femenino fuera de la pantalla como dentro. Los tabloides lo aman. De hecho ganó un concurso en el que enjabonaban a las estrellas y tenía mejor y más grande pe…

- Detente. No quiero saber- Grazno Sakura. No iba a hablar de negocios como el tamaño de su pene. No lo haría. Pero sus pantalones mantenían su promesa.

Pectorales, -Sakura, iba a decir pectorales.

Lo sabía.- Sakura se puso muy roja mientras Ino sacudió la cabeza.

Aunque hubo rumores…

Sakura la miró, pero su estómago dio una voltereta traidora. Se había vinculado a Uchiha como una mujer imán, pero no tenía en cuenta el estado playboy. No era de extrañar que se ahogara en sus propias hormonas al poner sus ojos en él. Estaba programada para caer por ese tipo de chicos.

¿Escenario típico? Una mirada y su cerebro en corto circuito, dejándola muda como un martillo no tripulado.

¡Pero no esta vez! Sus entrañas, o lo que sea que provocaba el problema ahí abajo, se vieron seriamente ceñidas. De ninguna forma iba a caminar penosamente el camino amarillo con otro chico cuya única credencial importante la ganara en el dormitorio.

No puedo creer que esté en Waveside.- Los ojos azules de Tracy se abrieron en un shock retardado-. Y en realidad hablé con él cuando concerté la cita.- Se veía como si fuera a desmayarse, pero se recuperó para disparar a Sakura una irada acelerada-. ¿Y dices que lo arruinaste?

Así dice el hombre.- Estaba loca otra vez-. Pero digo, tal vez no.- Se levantó de la mesa, colocó los platos en el fregadero, y apoyó la espalda contra el mostrador-. Me forcé a una cita más.- Puso su boca en una línea recta-. Le dije que me gustaría volver en dos días. Y cuando entre a su oficina, tengo la intención de hacerlo volar fuera de sus zapatillas.

La expresión de Ino se volvió esperanzadora.

¿Te vas de compras?

No.- Obtendría la cuenta, pero la obtendría a su manera. Se subió los calcetines mentales. Las amazonas en beige. Eso es lo que era. Todos los negocios. Todo el tiempo. Además, no quería ir a la cama con –Sasuke Uchiha… Sus pensamientos se deslizaron fuera de los carriles. Estaba de nuevo en esas sábanas arrugadas… Sacudió los planos. Quería la cuenta de Cine Neo. No necesitaba brillar en estilo para ello, sino su cerebro y talento.

Y posiblemente una cosa más.

La esperanza en los ojos de Ino se desvaneció.

Pero tienes unas ideas geniales, ¿no?

La valentía de Sakura se marchito hasta volverse tamaño pepinillo.

Ni una