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Capítulo 2: La Flor de Versalles

Era de noche, y en el palacio de Versalles se celebraba una baile, al que asistieron todos los nobles, en aquel baile un grupo de mujeres se encontraba conglomerado alrededor de una pequeña niña, para ser precisos, una hermosa jovencita pelinegra de ojos azules, la joven llevaba el cabello suelto, muy largo que le llegaba hasta la espalda baja, con un simple adorno al lado derecho, un broche para el cabello con forma de flor, una elegante flor blanca, sus ojos azules brillaban como zafiros, usaba un vestido de color azul que complementaba a sus ojos, y por último una delgada cadena de plata colgaba de su cuello con un dije del mismo color, pero era la simplicidad de su aspecto lo que la hacía ver aun más deslumbrante entre tantas mujeres llenas de joyas.

"¡Oh!, pero que hermoso vestido es el que tiene usted Lady Kagome" dijo la duquesa sonriendo.

"Sí, sí, jamás había visto un vestido que le quedara mejor a alguien"concordó la condesa

Yo sonreí alegremente.

"Les agradezco mucho mis queridas amigas, me alaga el oír tan amables comentarios de su parte, pero me temo que no puedo aceptarlos, si alguien esta deslumbrante esta noche sin duda son ustedes no yo" dije sin dejar de sonreír.

"Ese hermoso color verde de su vestido es perfecto para su tono de piel duquesa y no cabe duda de que ese es un hermoso collar el que luce en su cuello condesa, verlas a ustedes casi me hace quedar en vergüenza."

"Oh, Lady Kagome, usted es siempre tan observadora, conseguí este collar como un regalo de mi esposo, lo encargó personalmente a un joyero de París, con incrustaciones de piedras como el..."

Escuché atentamente a la condesa mientras hablaba del collar en su cuello y cuantas piedras preciosas había en él, yo soy Kagome Justine de Jarjayes, desde pequeña fui criada para desenvolverme en sociedad, mi hermana mayor se llama Oscar, es una hermosa joven, aunque use siempre ropas masculinas, ella ha entrenado con la espada mientras yo aprendía sobre bailes, vestidos y arte.

Yo he admirado a Oscar desde que tengo memoria y quizás antes, le pedí que me enseñara a usar la espada, ella aceptó con gusto aunque luego se llevó un regaño de parte de nuestro padre.

Como resultado aprendí a usar la espada y empecé a practicar con ella y André, aunque no soy tan buena como ella aún puedo vencer a André y pelear con Oscar.

Ser una mujer en Versalles significaba ir a fiestas y bailes muy seguido, Oscar lograba evadirlo gracias a que pasaba todo su tiempo entrenando, yo no podía negarme pues no tenía excusa, como tal aprendí a escuchar a las damas de Versalles y entendí que era lo que les agradaba, lo cual generalmente era alardear sobre sus joyas y vestidos, cuando me di cuenta de ello hace largo tiempo atrás, comprendí que incluso si no podía ser tan diestra con la espada como Oscar mis palabras causaban un gran efecto en las personas, lo que era casi tan poderoso como la fuerza de una espada, pero no me gustaba ser hipócrita, por lo que trataba de que todos mis comentarios fueran sinceros.

"Disculpe que las interrumpa, pero... ¿han escuchado sobre el matrimonio entre el dauphin y la hija de la emperatriz austriaca Maria Teresa" otra condesa intervino en la conversación.

"Sí, parece que el matrimonio se celebrará dentro de tres meses, el rey ha ordenado los mejores trajes para la futura dauphine, los mejores modistas franceses están trabajando en eso."

"Me parece que oí algo acerca del tema en casa" mencioné y todas las mujeres voltearon a mirarme "Mi hermana Oscar será la encargada de proteger a la dauphine y hará su aparición formal para escoltarla como capitán de la guardia real."

"¿Es en serio?" "¿Podremos ver a Oscar?" "Hay rumores de que es muy bella" "Seguro que debe ser tan bella como Lady Kagome" "Por supuesto, ambas son hermanas"

Las damas empezaron a alborotarse, la noticia de que Oscar haría aparición para escoltar a María Antonieta se esparció a la mañana siguiente y todos esperaban con ansias la primera aparición formal de la rubia hermana de Lady Kagome.


"Kagome ¿Qué hiciste?" me preguntó Oscar.

Conocía esa mirada, era una mirada que decía que no debí haber hablado, pero no me arrepentía de nada, después de todo que todo el mundo esperara la aparición de Oscar era simplemente algo normal.

"Tranquila Oscar, estoy seguro de que Kagome no lo hizo con mala intención" trató de tranquilizarla André.

"Si tú te hubieras presentado en Versalles antes no habría tanto alboroto por verte ahora, están emocionados por tu primera aparición" murmuré, pero Oscar me escuchó de todas formas.

"Eso no importa, el matrimonio real es en tres meses, así que no tendré que cruzarme con los cuervos hasta entonces" Oscar sonrió.

"Vas a tener que entretenerlos hasta entonces Kagome" dijo André "aunque no creo que sea difícil para ti, te has vuelto una experta con los años ¿no? 'Flor de Versalles'"

"Aaaaahhhhh... ¡Oscar!"

Oscar se había trasladado detrás de mí y me abrazó, ella y yo eramos casi de la misma altura por lo que no fue incómodo, pero me tomó por sorpresa.

"Ahora tendrás que compartir tu título hermanita."

Oscar se burla de mí, puedo escucharlo en su tono de voz.

"Los rumores dicen que la futura dauphine posee una belleza incomparable, por lo que quizás el número de flores en Versalles aumente."

Los intentos de burla de Oscar eran divertidos hasta que mencionó a la dauphine.

Cuando me presenté en Versalles cause un gran revuelo, o al menos eso es lo que dice la abuela, ya que yo no lo recuerdo, según ella mi belleza, gracia e inmensa elegancia me hicieron acreedora del título de "Flor de Versalles", me han llamado de esa forma siempre, en mis recuerdos ese título es casi una parte de mí, por lo que no me agradaba la idea de que una persona extraña quisiera apoderarse de él.

"Tienes razón, dentro de tres meses un flor más llegará a Versalles" hablé con el tono más amable que pude lograr.

Pero no será la austriaca, sino tú mi querida hermana, tu serás la segunda flor en llegar a Versalles.

Aunque era cierto que si la dauphine se entrometía me sentiría enojada, que mi hermana compartiera el título conmigo no me molestaría, por el contrario sería un motivo de alegría, porque yo amo mucho a mi hermana.


"¡Qué bella es!" "Sin duda digna de ser la dauphine de Francia."

Hace una semana había regresado a París el conde Mercy, después de visitar Austria para hablar con la dauphine, a su llegada el y sus allegados empezaron a repartir volantes y a hacer publicidad de Maria Antonieta, sin parar de describir su hermosura y gracia, así como su elegancia, eso había causado que en Versalles la expectación creciera, eso añadido al debut de Oscar en sociedad y el matrimonio real habían dejado a la nobleza de Versalles en un estado ansioso y alborotado.

En este mismo momento me encontraba en el palacio de Versalles, se me había encargado ayudar al dauphin a adaptarse a la presencia femenina, ya que la dauphine tenía mi misma edad, según palabras de Luis XV, rey de Francia, el compartir tiempo conmigo lo haría dejar de ser tan retraído, de manera que pudiera darle un buen trato a María Antonieta, llevaba semanas acudiendo al palacio, por lo que no era raro que escuchara los comentarios acerca de la duaphine.

"Buenas tardes Lady Kagome."

¡Oh!, ya llegué.

Ensimismada en mis pensamientos no noté que había llegado ya a mi destino, por lo que solo respondí con un asentimiento de cabeza al saludo de la sirvienta, el día de hoy se suponía que el dauphin y yo practicáramos el baile, para que pudiera bailar con su esposa.

"Buenas tardes conde de Berry, espero con ansias la lección de hoy" dije con un tono entusiasmado, el conde era muy tímido, pero a través del tiempo que pasé con él supe que era una persona muy noble y pura, algo raro de ver en Versalles, así que pensé que no sería tan malo tener un rey como él.

"B-buenas tardes" tartamudeó Luis al responder.

Kagome tenía buenas intenciones y su aprecio hacia el futuro rey era sincero, pero su inocencia no le permitió ver el sonrojo que adornaba las mejillas del dauphin de Francia, ni como sus ojos brillaban cuando bailaban juntos, mientras el mantenía su mirada fija en ella, la flor de Versalles.


Ahora, algunas aclaraciones, estoy usando la palabra dauphin, que significa delfín en español, porque era un cargo de la época, se le llamaba delfín al príncipe heredero y dauphine es delfina, que es la futura reina, es simplemente que suena algo tonto en español, porque cada vez que escribo delfín pienso en los mamíferos acuáticos y no un cargo importante, así que decidí usar el termino en inglés, solo por si alguien tenía dudas.

Akari Kinomoto

27/01/16