"La propuesta"

La madre de Isabella le ayudo a buscar un vestido para la próxima boda, ya que no quería usar el que habían elegido para su boda con Jacob. La organización de la boda le había llevado un mes.

No entendía porque había tanto apuro por celebrar el evento, pero por suerte tenía a su madre, a Alice y a Esme para ayudarle. Tanto la madre como la hermana de su futuro esposo habían puesto el grito en el cielo al enterarse de la boda, habían regresado para asistir a su supuesta boda con Jacob y se habían topado con todo lo contrario.

―¿Nos dejarás ver cómo te quedo el vestido?―preguntó Esme que parecía ser la más emocionada con la celebración, siempre había temido que su hijo terminara embaucado en un matrimonio con la nada respetable Charlotte.

Ahora con ese matrimonio se sentía más que feliz y satisfecha, Isabella era una señorita de buena familia y con una dignidad intacta, sin duda era la clase de esposa que quería para su hijo, aun intentaba entender como en un fin de semana el chico que decía jamás se casaría había terminado pidiendo la mano de Isabella, pero no tenía quejas al respecto.

―Claro.―suspiró Isabella que por fin había elegido un vestido, no era un enorme vestido como se acostumbraba pero aquella boda no tenía nada de tradicional.

Se levanto y fue a buscar su vestido a su cuarto, Alice le acompaño para ayudarla a cambiarse, pero cuando estuvieron a solas comenzó a interrogarla sobre su prometido.

―Es que no entiendo, más bien no puedo creer que él viniera a pedir tu mano.―admitió Alice mientras ayudaba a su amiga a ponerse el hermoso vestido blanco.

―Yo sigo sin poder creer que lo hiciera, estoy furiosa con él.―confesó Isabella que cada que le recordaban el tema sentía que quería buscar a Edward y golpearlo con todas sus fuerzas.

―Y aun así te casarás con él. Sabes que si hablas con tu padre él cancelará todo.―Isabella suspiro y asintió, la verdad era que lo había pensado más de una noche, peo no sabía si quería lidiar con más rumores sobre ella.

―Lo sé, pero ya cancelamos una boda. No sé si podría con todos hablando de mí de nuevo.―explicó rápidamente, Alice asintió pues sabía lo crueles que llegaban a ser las personas del pueblo.

―Te vez hermosa.―alagó una vez termino de acomodar los botones en la parte trasera del vestido, Isabella sonrió al verse al espejo, ese vestido era más parecido al que había soñado ponerse en su boda que él que había elegido para su boda con Jacob.

Era simple y hermoso, blanco con una caída hermosa hasta el piso, pequeños brillos por toda la falda, y un escote muy femenino.

―Vamos a mostrarle a tu madre antes de que se vuelva loca. ―murmuró a modo de broma, sonrieron y bajaron a la sala donde su madre y su futura suegra esperaban ansiosas. Apenas la vieron sonrieron encantadas, se veía muy hermosa.

―Oh querida, te vez como un ángel.―exclamó Esme a punto de romper el llanto.

―Gracias, Esme.―respondió una muy sonrojada Isabella.―Pero será mejor que me cambie, Edward vendrá por mí para ir a ver al padre que oficiará la boda.―añadió rápidamente, Esme asintió y ella salió de la sala para ir a su habitación de nuevo.

Una vez estuvo cambiada bajo de nuevo donde se topo con su prometido saludando a sus padres, no podía evitar que cada que lo veía quería arrancarle la cabeza, él por otro lado disfrutaba aquella mirada, era puro fuego.

―Hola, querida.―saludó acercándose a su prometida, ella dado que estaba siendo observada sonrió educadamente.

―Hola.―Edward se agacho para besar sus labios pero ella se movió para que besara su mejilla.―Vamos que no debemos hacer esperar al padre.―Edward sonrió pues aunque ya tenían un mes en planes de boda ella no lo dejaba ni siquiera besarle.

―Claro.―una vez se despidieron de todos los presentes y tomaron camino rumbo a la iglesia, ella seguía furiosa con él y era más que obvio, así que había preparado algo para que al menos ella sintiera que no la estaba forzando a casarse.

Al llegar a la iglesia, el padre les hizo algunas preguntas y firmaron algunas formas, estaba todo listo para el enlace la próxima semana. Una vez fuera de la iglesia Edward intento tomar la mano de su prometida pero ella se alejo.

―Oh vamos, no puedes estar molesta el resto de nuestros días.―se quejó Edward, y ella bufo.

―¿Cómo pretendes que esté? Tú hiciste lo que quisiste y me arrastraste contigo.―aseveró ella mirándolo a los ojos, Edward suspiro y tomo su mano, está vez ella simplemente lo dejo, la llevo hasta un pequeño jardín en las orillas de la iglesia.

Ella lo miro esperando que él hablará, él soltó su mano y saco una cajita de su bolsillo.

―Quizás me sobrepase al hablar con tu padre sin tu consentimiento.

―¿Quizás? ―preguntó sarcástica.

―Bien me sobrepase, pero creo que esto hará que me odies menos.―ella lo miró confundida, entonces Edward se hinco frente a ella, tomo su mano dejando la cajita a un lado, y sosteniendo con su otra mano el anillo de la familia Cullen.―Isabella Swan, si aceptas casarte conmigo, te prometo que te seré fiel cada día de mi vida, y si no aceptas, yo mismo hablaré con tu padre para aclarar todo esto.

Isabella lo miraba completamente sorprendida, no podía creer que Edward Cullen estuviera arrodillado frente a ella. Era como si la adolescente que vivía en su interior diera un saltó de alegría al ver su sueño hecho realidad, pero la adulta y madura Isabella no estaba del todo segura de aceptar.

Edward la miraba esperando una respuesta y estaba empezando a ponerse nervioso, había esperado incluso un no, pero no un total silencio.

―¿Y qué pasará cuando Charlotte aparezca de nuevo?―preguntó finalmente Isabella, él suspiro y se levanto para poder mirarla a los ojos.

―Te he dicho ya cientos de veces que ella ya no importa, me voy a casar contigo no con ella, si ella regresa se enterara que eres mi esposa y será todo.―ella lo miro fijamente y él levanto su mano dejándola entre los dos.―¿Te casarás conmigo?

La pregunta quedó en el aire, Edward clavo la mirada en los ojos de Isabella, finalmente ella suspiro y asintió.

―Sí, me casaré contigo. ―respondió, aun no estaba segura de a donde los llevaría aquel matrimonio pero sabía que la fidelidad de parte de Edward era algo que ninguna de las mujeres que él había conocido habían obtenido, sin embargo él se lo había prometido y aunque se le conocía por mujeriego, también sabía que si él daba su palabra podía confiar en que la cumpliría.

Una semana más tarde su padre sostenía su mano en la entrada a la iglesia, todos los invitados ya estaban en sus lugares, algunos solo para enterarse de lo que pudiera decirse en la boda.

Al entrar vio a Edward parado en el altar y su respiración se acelero, las dudas la mataban por dentro, a veces sentía que eso era un gran error, que debió detenerlo cuando podía, pero otras veces no podía evitar fantasear sobre un futuro en que Edward y ella se amaran.

Al caminar por el largo pasillo podía escuchar los murmullos de las personas presentes, aun no se olvidaban de que su boda con Jacob había sido cancelada a unos cuantos días de llevarla a cabo.

Durante todo la misa se sintió como si no estuviera ahí, como si solo fuera una espectadora de la boda, reacciono cuando tuvo que decir "Sí, acepto".

Edward no podía creer que había llegado al altar sin caerse del pánico, ni siquiera podía creer que acababa de comprometerse con nada menos que Isabella Swan, que ahora ante todo el mundo ella era su esposa, la mujer con quien compartiría el resto de sus días, a partir de esa tarde ella sería Isabella Cullen.

Durante la fiesta no hablaron mucho, ambos estaban como sumidos en sus pensamientos, aun no eran del todo conscientes de que ahora eran marido y mujer, a decir verdad, ambos estaban aterrados.

Edward tenía una casa no muy lejos de la de sus padres, nunca había vivido ahí pero su madre la había mantenido arreglada por si acaso quería quedarse ahí algún día, ahora vivirían juntos él y su esposa.

Esa noche no consumaron el matrimonio, ni esa semana, ni siquiera ese mes, ambos andaban por la casa o las calles como si fueran ajenos a lo que sucedía.

―La familia Newton tendrá una pequeña reunión para festejar el compromiso de su hijo, nos han invitado.―murmuró Edward entrando a la habitación que compartían, no habían tenido ninguna clase de contacto, solo dormían en aquella habitación.

―Suena bien.―aceptó ella sin mucho interés. Esas eran sus conversaciones casi siempre, Alice que era la única que hablaba con ambos, estaba preocupada de que jamás se dieran cuenta que eran un matrimonio.


Espero les guste y dejen sus RR :3