"Advertencia"

A la mañana siguiente los nuevos Señores Cullen despertaron por los ruidos de la puerta, Isabella se giro haciéndose bolita con las cobijas.

―Ve a ver qué pasa.―suspiró enfurruñada, Edward apenas abrió los ojos cuando la luz le pego directamente, no era la manera en que había imaginado despertarse aquella mañana.

Se levanto y se puso la pijama que había dejado sobre la cama la noche anterior, y bajo a ver qué sucedía, al abrir la puerta de la casa se topo con su hermana completamente arreglada, ¿Qué hora era?

―Oh por Dios, ¿siguen durmiendo?―preguntó la pequeña castaña entrando a la casa sin dejar si quiera hablar a su hermano.

―¿Qué hora es?―respondió Edward con otra pregunta, ella puso los ojos en blanco.

―No lo sé, las 11 tal vez.―dijo tranquilamente, su hermano quiso sacarla de la casa y mandarla de vuelta con sus padres, había planeado continuar donde lo habían dejado él y su esposa, ahora sus planes estaban cancelados al parecer.

―¿Qué haces aquí tan temprano?―Alice lo miro con los ojos entrecerrados.

―Primero que nada no es temprano, y segundo, vine por ustedes para ir al almuerzo al que nos invito la Señora Newton ayer, pero como ustedes se fueron prácticamente corriendo seguramente no se enteraron.―Edward hizo una mueca, no quería despertar a su esposa, pero supuso que no tenía otra opción, aun no estaba acostumbrado a las reglas sociales para una pareja de recién casados.

―No, no sabíamos. Escucha Alice, Bella está cansada no creo que quiera salir de la cama.―murmuró pero su hermana negó rápidamente.

―Sé que pelearon ayer, pero créeme ninguna de las personas que irán lo mencionara.

―Lo sé, pero ella está cansada.―repitió el cobrizo pasándose la mano por el cabello revuelto.

―Si es por la cualquiera de Charlotte no tiene nada de qué preocuparse, la Señora Newton solo invito a algunas personas, y entre ellas dudo mucho que esté esa mujer.―insistió una convencida Alice.

―No es eso, solo…

―¡Edward!―el grito de su esposa los hizo a ambos sorprenderse.

―¿Qué le hiciste?―preguntó su hermana fulminándolo con la mirada. En realidad no quería decirle a su hermana que le había hecho a su esposa.

―Nada, te dije que estaba cansada y no quería salir de la cama.―suspiró, su hermana no se iría sin ellos.―Iré por ella.

Subió de vuelta a su habitación y se encontró con su esposa aun hecha bolita entre las cobijas, realmente no quería despertarla si no era para hacerle el amor toda la mañana.

―Gatita.―la llamó, metiéndose a la cama y bajo las cobijas para atraerla a su cuerpo.

―¿Ya podemos seguir durmiendo?―preguntó la castaña buscando el calor del cuerpo de su esposo.

―Alice está abajo.―respondió Edward, ella abrió los ojos somnolientos.

―No es que quiera ser grosera pero ¿podrías enviarla a casa? Prometo que iremos a verla más tarde.―susurró haciendo un puchero, no se quería levantar, estaba totalmente agotada.

―Vino a buscarnos porque la Señora Newton nos invito a un almuerzo, dado lo que paso ayer creo que deberíamos ir.―explicó Edward intentando no molestarla, por lo que sabía Isabella explotaba con facilidad y no creía que fuera una criatura de mañanas.

―Fue tu culpa todo lo que ocurrió ayer y también que saliéramos de la casa sin siquiera despedirnos.―aseguró Isabella sin intenciones de levantarse.―Ve tú y pide disculpas por mi ausencia.―Edward sonrió divertido.

―Anda, Gatita. Unas horas y volveremos a que sigas durmiendo.―ella hizo un mohín y se levanto dejando caer las cobijas hasta su cintura.

―¿Lo prometes?―preguntó girándose para mirar a su esposo, él asintió.―Y nada de andar mirando a otras mujeres, porque si de pronto aunque sea un segundo sigues con tus miradas con…―ni siquiera la dejo seguir hablando, no podía pedirle cosas mientras estaba semidesnuda, apenas podía enfocar sus pensamientos, la beso y ella jadeo sorprendida.

―Tomaré un rápido baño en el cuarto de huéspedes, así puedes tomar un baño aquí y nos iremos más rápido.―indicó alejándose de ella unos centímetros.

―Hablo en serio Edward.―respondió mirándolo fijamente, no estaba dispuesta a aguantar otra tarde de él mirando a Charlotte.

―Nada me quitará la vista de ti, Gatita.―admitió sonriendo de lado, Isabella suspiro.

―Y no me llames así cuando estemos con todos los invitados.―Edward sonrió y salió para ir al baño del cuarto de huéspedes, Isabella se levanto y entró al baño para comenzar a arreglarse también.

30 minutos después ambos se encontraron con Alice en la sala, y los 3 salieron rumbo a la casa Newton de nueva cuenta.

El almuerzo sería en la terraza de la casa, así que cuando llegaron la señora Newton los guío hasta ahí, pero para sorpresa de Isabella, Charlotte sí estaba ahí. Alice le había prometido que no iría, ahora estaba algo incomoda con todo eso, y después de la noche de ayer no tenía fuerzas para pelear con Edward.

―Lo siento, en verdad creí que no estaría.―Bella solo suspiro, Alice no tenía la culpa de que su hermano tuviera una ex loca por él.

―Está bien, Alice. Solo no esperaba verla.―estaban sentadas juntas, esperando a que Edward volviera pues estaba saludando a Mike Newton, no eran grandes amigos pero habían ido juntos al colegio.

―Si la veo siguiendo a mi hermano te ayudaré a que parezca una accidente.―sonrió divertida por las ocurrencias de su cuñada, por eso eran mejores amigas.

―Ayer te vi con un hombre en la búsqueda ¿Quién era?―preguntó un rato después.

―Oh se llama Jasper, es muy guapo, acaba de regresar de una larga temporada en el ejercito.―explicó, Isabella la miró curiosa.

―¿Qué tan larga? Quiero decir, no es muy mayor para ti ¿verdad?―Alice negó.

―Bueno no tan larga. Un par de años, es un hombre encantador. Quizás vayas a mi boda pronto.―exclamó guiñándole un ojo a su mejor amiga, sonrieron y siguieron charlando.

Hasta que el nuevo amigo de su cuñada apareció y ella la abandono para irse con él. Tomo un poco de café mientras esperaba a que su esposo volviera o su cuñada, en ese momento solo quería que el día pasara rápido y volver a su casa a dormir unas horas.

―¿Aun estás cansada?―preguntó su esposo sentándose a su lado. Ella se recargo en su pecho y asintió.

―Debiste decirme que al día siguiente estaría muy cansada.―se quejó bajito, él sonrió y pasó su mano por su espalda.

―Tranquila, nos quedaremos un poco más y luego volveremos a casa.―ella se dejo consentir por las manos de su esposo que la acariciaban tiernamente.

―Creí que después de lo de ayer ustedes no volverían.―la voz filosa de Charlotte hizo que ambos se giraran a mirarla serios.

―¿Necesitas algo?―preguntó Isabella, con tan solo unas horas de sueño y el recuerdo de ella intentando coquetearle a su esposo, tenía suficiente para querer sacarle los ojos.

―De ti, nada.―expresó la pelirroja mirándola de arriba abajo.―Quería hablar con Edward a solas.―Edward sintió como Isabella se tensó entera, no tenía dudas de que su esposa era de armas tomar, en especial cuando estaba enojada.

―Lo que sea que quieras decirme, puedes decirlo frente a mi esposa.―las palabras del cobrizo no solo sorprendieron a la pelirroja si no también a su esposa que se sintió gratamente sorprendida.

―Por supuesto.―masculló Charlotte con odio, miro a Isabella y luego le sonrió a Edward intentando ser seductora.―Quería saber cómo te iba con la vida de casado, he escuchado que algunas mujeres son realmente mojigatas cuando se casan, en especial las…inexpertas.―sus palabras eran obviamente con la intención de hacer enojar a Isabella, Edward sujeto a su esposa por la cintura cuando la sintió tensarse de nuevo.

―¿Y querías ofrecerle tus servicios?―preguntó Isabella mirándola desafiante, no tenía ganas de hablar con esa mujer.―Pues te tengo malas noticias, querida. Este hombre está CASADO.―informó, recalcando las palabras.―Es. Mi. Marido. ¿Entiendes eso? Me ama, está loco por mí, no necesita tus malditos servicios.

No se dio cuenta que estaba subiendo la voz, hasta que todos los invitados tenían las miradas en ellos, Edward no se esperaba eso, pero lo que sí sabía era que le encantaba cuando ella se ponía furiosa, se veía sexy.

La mirada estupefacta de Charlotte le causo risa a la pequeña hermana de Edward, lo que hizo reír también a su amigo y pronto los invitados rompieron en risas, por primera vez alguien había puesto en su lugar a esa mujer que parecía no tener escrúpulos.

Charlotte salió de la casa furiosa y Bella se giro en busca de su esposo, él la miro sorprendido, ella simplemente se recargo de nuevo en su pecho.

―Ahora sí ¿podemos ir a casa?―preguntó Isabella aun agotada, él la rodeo con sus brazos y asintió.

―Vamos, nos despediremos de Jessica y Mike, y nos iremos.

Se acercaron a la pareja y pidieron disculpas por lo ocurrido, luego se despidieron, Alice decidió quedarse así que se fueron solo ellos dos.

En la casa Isabella volvió a su cama y Edward no tardo en seguirla, ella se giro acomodándose en el pecho de su esposo.

―Estoy cansada.―dijo enredando sus piernas con las de su marido.

―Descansa, gatita.

Beso la frente de su esposa y la abrazo para que se acomodara mejor en su pecho, no sabía qué era lo que le gustaba más de Isabella, pero sin duda esas explosiones que tenía lo volvían loco, jamás había conocido una mujer así y quizás eso la hacía más interesante.

Le había encantado la manera en que lo reclamo suyo frente a Charlotte, si no estuviera tan agotada ahora mismo la tendría desnuda bajo su cuerpo, gimiendo su nombre.

Ahora mismo estaba feliz con su decisión de casarse con Isabella, no había nada que lo hiciera arrepentirse de ello.


Espero les guste y dejen sus RR :3